Disclaimer. Los personajes no me pertenecen pero la historia si.
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CAPÍTULO 8.
El móvil de Renesmee no dejaba de sonar. Hacía varias horas que nadie sabía nada de ella y estaban todos muy preocupados.
- No puedo más. - murmuró Jacob, levantándose del sofá. - No le responde a nadie. A lo mejor le ha pasado algo.
- Ya he llamado a la policía. - comentó Paul, que había llegado a la casa hacía un par de horas. - Tranquilo, nos llamarán en cuanto sepan algo.
Todos estaban muy nerviosos, nadie sabía donde podía haber ido Renesmee, nadie salvo Emmett. Él era el único que sabía hacia donde había ido y ya había avisado al teniente Cullen. La policía ya la estaba buscando y él estaba a la espera de cualquier noticia.
Jacob, nervioso, se sirvió una copa. Estaba histérico. Miró a Emmett. Él era amigo de Vanessa. Tenía que saber algo.
- Emmerson.
- Dígame señor Black.
- Tu eres muy amigo de Vanessa. ¿No tienes idea de donde ha podido ir?
- No me dijo nada al respecto. - mintió.
Jacob fingió creerle. No dijo nada más y, con disimulo, fue hacia el dormitorio de la chica. Sobre la cama había un montón de carpetas y papeles. Cogió uno de ellos y, al ver lo que había escrito, soltó el papel y echó a correr en busca de su coche. Condujo a toda velocidad hacia el orfanato al que solía ayudar económicamente. Cuando solo faltaban dos quilómetros para llegar detuvo el coche en seco.
- Vanessa!
Una moto que conocía muy bien yacía en medio de la carretera, mientras que a un lado de la misma, a varios metros de la moto, había un cuerpo inmóvil.
- Madre mía, que no le haya pasado nada. - murmuró para si mismo.
Jacob corrió hacia el cuerpo inmóvil de Renesmee. Llamó con manos temblorosas a una ambulancia y le tomó el pulso. Jacob suspiró y se relajó, tomando la mano de la chica entre las suyas. En ese momento no podía hacer otra cosa salvo esperar a que llegara la ambulancia e ir con Vanessa al hospital.
...
Alice llamó a Rebecca y quedó en pasar a buscarla en pocos minutos. Emmett la había llamado y le había contado lo ocurrido. Al parecer, un 4x4 había arrollado la moto de Renesmee y se había dado a la fuga.
Al llegar al hospital, Alice se encontró con todos. Y cuando se dice todos era todos. Emmett, los padres de Renesmee, algunos compañeros de la comisaría (que por cierto iban de paisano) y dos chicos. Reconoció a uno de ellos de inmediato.
- ¿Que está haciendo ese aquí? - preguntó Alice, mirando a Jacob, sin molestarse en hablar en voz baja.
Todos se volvieron al oírla. Emmett, que conocía demasiado bien a su hermana y la veía venir, se acercó a ella, le tapó la boca con la mano y se la llevó a casi a rastras hacia el pasillo contigüo.
- ¿Que hace ese tío aquí? - volvió a preguntar, ahora bajando la voz.
- Haz el favor de callarte y de no joderlo todo.
- ¿Joder el qué?
- El caso, ALice. Estamos trabajando.
Alice cerró la boca y se quedó pensando unos segundos. Su hermano tenía razón. Tenía que mantener las formas, aunque tuviera que tener en frente a ella al hombre que había jugado con los sentimientos de su mejor amiga.
- Vale, me comportaré.
...
Jacob vio a su hermana y, confuso, se acercó a ella. Se la veía incómoda.
- ¿Que estás haciendo aquí?
- He venido con Alice. - comentó, aun mirando a su alrededor.
- ¿Y de que conoces a esa chica?
- Es amiga mía.
- No la conozco.
- No conoces a todos mis amigos, listillo. - dijo, alejándose de él. - Hola, Seth, cariño. ¿Como estás? - abrazó al guardaespaldas de su hermano, que la recibió con cariño. - ¿Qué es lo que ha pasado?
- Han atropellado a Vanessa. - dijo su hermano, acercándose a ellos.
- ¿Vanessa? - preguntó Rebecca, aunque no dijo nada más.
Había algo raro en todo el asunto. Había muchas cosas que no le cuadraban, pero decidió mantener silencio. Ya haría preguntas cuando fuera el momento adecuado-
Alice volvió a aparecer en escena, cogió a Rebecca de la mano y la llevó hacia el interior de la habitación. Allí se encontraron con el teniente Cullen y su esposa. Alice les abrazó a ambos y se acercó a la cama, donde Renesmee yacía inconsciente. Besó su mejilla con dulzura y cogió su mano al tiempo que se sentaba en una silla que había al lado de la cama. Rebecca se acercó también a la cama y miró a su amiga. Parecía que simplemente estuviera dormida.
Emmett también entró en el dormitorio, bajo la atenta mirada de las dos mujeres. Sin necesidad de preguntar nada les contó todo lo que había sucedido. Desde que trabajaban infiltrados en casa de Jacob hasta el accidente de Renesmee. Rebecca se iba sorprendiendo y enfadando por momentos.
- No entiendo como podeis estar engañando a Jacob de ésta forma - dijo cuando ya no pudo morderse más la lengua.
- Seth nos llamó. - se defendió Emmett. - Es un trabajo policial y no podemos decir nada, sino pondríamos en peligro la misión y a nuestro protegido, que es Jacob.
- Pero si lo vuestro lo sabe todo el mundo menos él. - exclamó, levantando la voz sin querer.
- ¿Y a ti que más te da? - preguntó Alice, poniéndose en pie. - ¿Por qué te importa tanto?
- Por que Jacob es mi... amigo. - mintió. No quería decir nada a menos que fuera necesario.
´- Es un pedazo de gilipollas.
- No te permito que insultes a mi hermano, Alice. - fue hacia la puerta, enfadada, dejando a los hermanos McCarty paralizados por la sorpresa. ¿Hermanos? - Llamadme cuando Nessie despierta.
Rebecca se marchó sin despedirse de nadie. Jacob, que había ido a la cafetería, la vio salir del hospital. Iba a ir hacia ella, pero la vio tan enfadada que no se atrevió a acercarse. De repente vio a Seth ir tras ella. Vio que intentó abrazarla, pero ella se lo quitó de encima. Ellos siempre se habían llevado muy bien, por lo que se sorprendió verles discutir de aquella manera. Tras varios empujones por parte de Rebecca, ésta se marchó y dejó a Seth plantado en la puerta del hospital.
Jacob cogió un bocadillo de la cafetería y subió a la habitación. La policía ya se había marchado y los amigos de Vanessa también, solo quedaba su padre. Cuando le vio llegar, sin decir nada, se marchó y le dejó a solas. Jacob se lo agradeció con una sonrisa. Se sentó en la silla que había al lado de la cama y comió el bocadillo con calma, deseando a cada momento que Vanessa despertara.
...
Renesmee comenzó a sentir como le dolían todas las partes de su cuerpo. Intentó levantar la mano, pero no pudo. Algo presionaba su mano hacia abajo con fuerza. También intentó abrir los ojos y al fin lo logró tras muchos intentos. Miró hacia donde tenía la mano que tanto esfuerzo le estaba costando mover. Una cabeza reposaba sobre ella. Reconoció aquellos cabellos negros de inmediato. Alzó la mano que tenía libre y acarició la cabeza de Jacob. Éste despertó de inmediato, sonriendo ampliamente al verla despierta. Renesmee también intentó sonreír, pero no pudo. El ver los ojos hinchados y rojos de Jacob la preocupó e hizo que se sintiera culpable.
- No sabes cuanto me alegra que al fin estés despierta, Vanessa. - besó el dorso de la mano de la chica. - Me tenías muy preocupado. Si querías llamar mi atención no hacía falta que montaras éste circo.
Renesmee rió.
- Tienes una sonrisa preciosa.
- Gra-gracias. - Renesmee intentó incorporarse, pero le dolía demasiado todo el cuerpo. Jacob se puso en pie y la ayudó. - Gracias. - dijo de nuevo.
Jacob sonrió una vez más, observando de cerca el rostro de la chica. No podía dejar de mirar esos maravillosos ojos, estaba enamorado de esos ojos. Estaba enamorado de ella.
Renesmee sintió como le temblaba todo el cuerpo. Su rostro y el de Jacob estaban muy cerca el uno del otro. Podía sentir como sus ojos podían ver en su interior. Su aliento bañaba su rostro, sus labios estaban tan cerca de los suyos que podía sentir su suavidad.
- Vanessa...
Sus labios se encontrar con suavidad y cuidado. Al principio fueron muy cuidadosos, pero la pasión que llevaban tiempo conteniendo les dominó en cuestión de segundos.
- Para, para. - dijo Renesmee tras besarse varios minutos. Jacob la miró con curiosidad. - Me duele.
Jacob sonrió y bajó los labios hacia la tripa de Renesmee, hasta el lugar que le había indicado que le dolía. Ella rió por las cosquillas, ya no sentía dolor sino todo lo contrario. Puso las manos sobre las mejillas de Jacob y acercó de nuevo su rostro, sus labios a los del chico.
...
Seth, que estaba en la puerta, observó a Renesmee y Jacob besarse. Iba a entrar en la habitación pero una mano en su brazo la detuvo.
- Déjalos.
- No puedo.
- ¿Por qué? ¿Porque te la quieres follar?
- Emmerson, por el amor de Dios. - Seth se apartó de la puerta y caminó por los pasillos, con Emmett pegado a sus talones. - Sé quien es.
- ¿Quien?
- Pues Renesmee.
- ¿Como conoces su nombre real? - exclamó Emmett, deteniéndose en seco. - ¿Como es que lo sabes? Nosotros nunca te hemos dicho nuestros nombres.
- Vi su tatuaje. - murmuró. - Por el amor de Dios! Si cuando se tiraba a Jacob muchas veces era yo quien les llevaba al hotel.
- Cállate Seth, por el amor de Dios. - se acercó a toda prisa y le cubrió la boca con ambas manos. - Cállate la boca. Aquello es el pasado. Renesmee acabó con el rollo que se traían hace muchos años.
- ¿Y qué es lo que acabo de ver? Se estaban besando.
- Eso no es asunto tuyo ni de nadie, así que déjalos en paz. No voy a volver a repetirlo.
...
- Ésto es una locura. - dijo Renesmee, aun sin poder dejar de besar a Jacob. - Ésto no debería estar ocurriendo. - Quería separarse de él, aunque en el fondo no quería hacerlo. Quería seguir besándole y no separarse nunca de él.
- Te gusto y tu me gustas, ¿Por qué no debería ocurrir?
Renesmee no dijo nada, pero se separó de Jacob y se recostó en la cama. Se sentía fatal por engañar a Jacob. Ella sabía quien era él pero él no sabía quien era ella, y eso le hacía sentirse muy mal.
- Mañana podríamos cenar juntos.
- Mañana aun estaré aquí.
- ¿Y cúal es el problema? Cenaremos aquí. - Jacob sonrió, planeando mentalmente la noche. - Traeré la cena aquí. Será genial.
- ¿Piensas hacer que Em... Emmerson cocine para nosotros?
Jacob rió. No. Pensaba cocinar él mismo. Vanessa merecía eso y más.
- Tal vez deberías marcharte ya. Seguro que llevas muchas horas aquí y debes descansar. Y la verdad es que yo también lo necesito.
Renesmee se tumbó en la cama y cerró los ojos. Jacob rió al verlo. Cogió sus cosas y, antes de marcharse, besó la mejilla de la chic a la que adoraba y de la que estaba empezando a enamorarse.
- Adiós señorita Masen.
- Adiós señor Black.
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Hola hola. De nuevo por aquí.
Espero que os haya gustado.
Besitos y gracias por leerme.
