Disclaimer: los personajes son propiedad de J.K, yo sólo tengo algo de tiempo libre y los tomo prestados mientras tanto.
Notas de la autora: siento que este momento llegó muy rápido. Honestamente, fue una inmensa carga emocional escribir esto. Pero quise compartirlo porque creí que valía la pena. Es algo muy lejano a lo que acostumbro escribir (y probablemente no repita la experiencia pronto), así que muchas gracias a quienes lo siguieron cada semana. Gracias por los comentarios, favs y follows. Es hora del final.
Epílogo
«A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante». Oscar Wilde.
I. Héroe
El héroe no lo es porque alguien le dio ese título. Tampoco porque él mismo se proclame como tal, ni porque de él se escriban historias. El héroe lo es por sus proezas. Y hay muchos tipos. Para los románticos, es quien salva a la doncella. Para los que idealizan la libertad, es quien da la vida por su pueblo. Lo que muchos no reconocen, es que héroe no es sólo quien salva a otros, también lo es quien se salva a sí mismo. Desprenderse de todo y entregar la vida por los demás, es invaluable. Pero enfrentarse con uno mismo, con sus acciones y consecuencias, es un calvario mayor. La mayoría de héroes caen. Porque mantenerse de pie es en realidad el hito de la valentía. El héroe no se reconoce como tal, no viste una armadura ni tiene un castillo. El héroe resurge de su debilidad y edifica su camino.
-Vamos a hacerlo una vez más.
-Vete a la mierda, Harry.
-Colabora un poco, ¿quieres?
-Jódete.
-Draco…
-Déjame en paz.
-Se vuelve difícil amarte cuando te pones así.
Los ojos grises le recordaron a las aguas turbias después de una fuerte tormenta. A pesar de estar húmedos, resultaban amenazantes.
-Con eso no, Harry.
-Entonces deja de insultarme.
-Ya no quiero hacer esto.
-Draco, llevas dos meses jodiendo con que quieres caminar. ¿Realmente vas a rendirte al tercer intento?
-No es…
-Vamos, te ayudaré esta vez. Y no vengas con la estupidez de que puedes solo, porque ya viste lo que pasa cuando eres un maldito orgulloso.
-Esto es vergonzoso.
-Aceptar ayuda no es motivo de vergüenza -algo de apacibilidad había retornado a la mirada plata, aunque en ella también se vislumbraba un sentimiento más conmovedor: miedo-. Tomará tiempo. Hermione te lo advirtió desde el principio. La terapia tuvo éxito, pero tus piernas siguen débiles. Va a doler, te sentirás inestable. Es parte del proceso.
-Ya no sé si quiero hacerlo.
-¿En serio?
-Bueno, no es tan malo que me cargues de un lado a otro. Me gusta estar entre tus brazos.
-A mí también me gusta. Aunque me gustaría poder hacer algo más que besarte. Parece que tendré que resignarme, porque eso no pasará a menos que…
-¡Levántame de aquí, maldita sea! -la demanda fue recibida con una maravillosa sonrisa. Esa que sólo el héroe que ha encontrado su camino puede ofrecer.
-Uno, dos…
Draco había ganado un poco de peso, pero las secuelas de esos meses aún no desaparecían. Los huesos de su cadera se clavaban en su mano, pero se sobrepuso a esa impresión mientras lo sostenía para estabilizarlo.
-Te soltaré poco a poco…
-Mejor no me sueltes nunca.
El esbelto cuerpo se abalanzó sobre el suyo, en lo que parecía replicar su pérdida de equilibrio anterior, pero que se manifestó como intencional cuando su boca fue asaltada con presteza. Los largos brazos rodearon su cuello, en una exhibición de anhelo y posesividad. Harry se consideraba a sí mismo como un hombre de recursos y aprovechó el ataque de Draco para sacar ventaja. Primero, lo estrechó como había deseado hacerlo, sintiendo toda la extensión de su cuerpo. Después, subió ambas manos hasta la espalda baja, tranquilizando el ímpetu del chico. Y por último, aflojó el agarre, apenas ejerciendo presión.
-Llevo tiempo deseando hacer eso.
-No lo parecía. Estabas insultándome sin piedad hace dos minutos.
-Sabes que no lo digo de corazón. Es sólo que me resulta frustrante. Quiero poder moverme por mi cuenta, quiero ser libre para caminar a tu lado, para poder saltar sobre ti cada vez que quiera…
-Si sigues de esta forma, pronto tendré que empezar a preocuparme por mi castidad.
-No bromees.
-¿Quién bromea? ¿Te das cuenta de que estás de pie?
-Sí, pero… ¿Qué…? ¿En qué momento me soltaste?
-Veamos, ¿recuerdas cuando tenías tu lengua en mi boca?
-¡Harry! -los únicos puntos de contacto eran las manos del rubio en sus hombros y sus propias palmas en la delicada espalda, apenas tocándolo-. Estoy de pie.
-Ahora voy a retroceder y me darás las manos, ¿de acuerdo?
-Bien -sus actos reflejaron su advertencia. El espacio entre ambos cuerpos aumentó, igual que el ánimo exultante del joven.
-¿Cómo te sientes?
-Como si acabara de tener un calambre… en ambas piernas.
-Dales un momento, la sensación irá menguando. Tienen que volver a acostumbrarse a sostener tu peso.
-Intentaré cambiar el peso de una a otra.
-Adelante -los afilados rasgos se contrajeron, pero ni un solo lamento o sollozo escapó de los tensos labios. El espíritu que desafía a la debilidad del cuerpo, imponiéndose.
-Quiero moverme un poco.
-Como gustes.
Harry se recordó a sí mismo, hacía tantas noches. Primero un pie, luego el otro. Un ligero tambaleo. Pero en contraposición a eso, no era un recurso desesperado para evadir la aflicción, era un acto de coraje, el primer paso para emprender un nuevo camino.
II. Nunca más
-Desearía haber venido antes.
-No tiene mucho sentido pensar en eso, ya estamos aquí.
Las aguas del Támesis se movían con serenidad, testigos inocentes de la aflicción de los abandonados.
-Estaba tan convencido de todo esa noche. Nadie me extrañaría, nadie lloraría por mí. Tal vez sólo iba a servir para cotilleos o conversaciones del montón. "Hey, ¿escuchaste lo de Malfoy?", "Algo supe. Pobre diablo". Y ya, ahí acabaría. No dejaba nada. Sin legado, sin nadie que sintiera mi ausencia.
-Pero te arrepentiste.
Arrepentimiento. ¿Existe algo peor o más infértil que eso? Lamentar las acciones pasadas no las borra, tampoco da consuelo. Sólo sirve para atormentar el alma y recordarle que siempre será presa de su pasado.
-No debió tomar mucho tiempo. Pero en cuanto me quedé en el aire… Sentí que había fallado. Y no estoy hablando de que gasté mi vida en cosas vacías o que tomé decisiones equivocadas. Fue peor, porque me di cuenta que le había fallado a mi madre. Al ser más sabio y hermoso que conocí. A la persona que alguna vez puso su vida en riesgo para mantenerme a salvo. Y yo sólo renuncié, sólo me dejé caer. Fue el equivalente a rechazar su sacrificio, todo su amor… -con la sucesión de los días, Draco había dejado de ceder ante las lágrimas, pero en esa mañana parecía haberse rendido a ellas por completo.
-El camino más sencillo es tentador, pero también lleva a la perdición. El sendero correcto es pedregoso y desafía al espíritu, pero su premio es precioso -recordaba las palabras de Narcissa tanto para Draco como para sí mismo. Era una promesa con la vida, era una forma de honrar el milagro que habían vivido.
-Quisiera recordar más. El agua quemando mis pulmones, las rocas golpeando mi cuerpo… Pero no puedo. Quizás es mejor. También quisiera haber podido verla, aunque tal vez se dio así porque no lo merecía.
-Draco…
-Está bien, Harry. No lo digo para victimizarme o sonar despectivo. Su amor me salvó, aun cuando hice algo atroz. Recibí un regalo incomparable, verla de nuevo sería esperar mucho.
-No la ves, pero ella sigue contigo. ¿Recuerdas lo que me pediste en este mismo lugar cuando yo lloraba por Ron? Dijiste que debía conservar su recuerdo, que él siempre viviría en mí. Es exactamente igual.
-Lo sé. Ahora lo sé -su voz era temblorosa, pero no su férrea determinación. Las esculturas no siempre son valiosas por su perfección, sino por sus fisuras y restauraciones, porque contienen una historia detrás. Son esos detalles los que imprimen singularidad y hacen que algo sea precioso-. Entendí muchas cosas entonces. Y aunque fue algo más allá de lo racional, siempre recordaré cómo me sentí. Y trataré de cumplir con todo lo que ella me pidió, pero también con lo que yo mismo he decidido. ¿Qué piensas tú?
-Que este lugar se ve muy diferente durante el día.
Los rayos del sol naciente se reflejaban en el agua, las rocas desprendían la fragancia del rocío y la brisa era más agradable, ya no parecía arañar su piel, sino tener el tacto de la suave caricia de un amante.
-Hay un motivo por el que te pedí venir al amanecer y no durante la noche.
-Eso pensé. ¿Cuál es?
-Yo vine aquí de noche para marcar el final a lo que yo consideraba una inútil existencia. Tú también lo hiciste cuando creíste que sería la única forma de acallar el dolor. Después nos refugiamos aquí, rodeados por la noche y nuestros pecados. Esta vez es diferente. Porque yo volví del abismo y tú has aprendido a vivir con el dolor.
-Ya no somos las personas que se conocieron en este puente, pero eso es bueno.
-Es maravilloso, Harry.
-¿Entonces…?
-Entonces, ya no necesitamos de la noche para que esconda lo que no nos gusta de nosotros. La luz está bien, considéralo el amanecer después de la edad oscura de nuestras vidas.
-Este lugar me reveló la parte más honesta de ti. Es irónico, ¿no? Aquí pudo suceder una doble tragedia, pero en realidad… recibimos una nueva oportunidad.
-Es la magia más poderosa, lo has dicho.
-Ese día también vine decidido a huir -era la confesión del héroe, la aceptación de debilidad de un corazón fortalecido expresada frente a quien jamás fue un adversario, sólo un ser extraviado, aguardando por el encuentro que cambiaría el curso de sus vidas-. Ya nada tenía sentido. Nada tenía color, todo era vacío. Y no es que te lo llevaras, simplemente estuviste ahí para ayudarme a juntar las piezas rotas.
-Al final el maldito héroe soy yo, ¿eh?
-Sí, porque yo sólo te busqué como loco y me animé a darle la cara a mi amiga para poder traerte de regreso.
-No me quites el crédito.
-Sólo digo… Que yo tengo más pinta de héroe.
-¿De verdad vamos a discutir por esto?
La niebla y la humedad parecían encapsuladas en el pasado, en especial esa mañana en que las risas más hermosas se impusieron sobre la irrevocabilidad del agua y el tiempo mismo.
-"No eres un maldito héroe". No te diste cuenta, Draco. Pero me salvaste de mí mismo con esas palabras.
-No puedo creer que hayas vivido tanto tiempo con ese complejo.
-Supongo que fue por mi extraña adolescencia y mi trabajo como auror. Simplemente di por hecho que debía estar listo para morir por otros, que debía salvar a todos.
-Y te olvidaste de salvarte a ti mismo. Vaya idiota.
-Muchas gracias por detenerme ese día.
Harry no lo notaría hasta algún tiempo después, pero su voz hacía mucho que había dejado de sonar apagada y sus ojos tampoco lucían opacos. Al menos no fue eso lo que vio Draco Malfoy antes de besarlo.
-Podrías pensar que este lugar me traería malos recuerdos, pero es todo lo contrario. Porque fue aquí donde me enamoré de ti.
-Oh, disculpa. Necesito un pañuelo ultra absorbente, porque eso fue desquiciadamente conmovedor, Draco.
-¡Vete a la mierda! ¡Después no reclames porque no soy expresivo contigo!
-Es que fue… ¿Draco? ¡No te vayas! Todavía no hacemos el juramento conmemorativo, idiota.
Draco se había desprendido de algunos viejos hábitos, como el de menospreciar las pequeñas cosas que hacían su vida maravillosa. Y una vez más, Harry notó la chispa de felicidad que le provocaba ser capaz de huir y regresar por sí mismo.
-De acuerdo, hay que hacerlo. Es tu turno.
-¿Fue tu idea y yo lo haré primero?
-Te acabas de burlar de mi elocuencia, paga el precio.
-Bien, pensé en ello en el camino. Prometo recordar siempre cómo me sentí en este lugar. Prometo recordar los días de frío, oscuridad y soledad. Pero más importante, recordar que estoy lejos de eso. Dos pasos más lejos del abismo, dos pasos más cerca de mi destino. Prometo cuidar de mí mismo, aceptar mis errores y disfrutar de cada respiración. Y a ti, Draco, te prometo sostener y alimentar este amor que siento por ti, que nació aquí pero que no tiene límites físicos ni temporales.
-Maldito seas, no puedo… No hay forma de reírse de eso.
-Ahora vas tú.
-Prometo aprovechar la oportunidad que me fue otorgada. Prometo honrar la memoria de mi madre, cumpliendo con lo que ella pidió para mí. Voy a vivir, voy a soñar, voy a amar. Y si me permite agregar algo más, también lucharé cada día por ser feliz. Prometo resistir, respirar y darme la oportunidad. Y a ti, Harry, te prometo aferrarme a este sentimiento. Estaré para ti cuando te sientas perdido y también acudiré a ti cuando sea yo quien se tambalee. Te amo y…
-Ya, no necesitas decir más -porque dos corazones que se estremecen con los mismos suspiros tampoco necesitan verbalizar algo que es indescriptible.
-Estoy aquí como lo pediste, mamá. Para decirle nunca más a esos sentimientos negativos, a todo lo que me hizo caer. Nunca más.
-Nunca más.
Era más que una promesa, era la declaración de los sobrevivientes.
III. Vida
"Hola, Hermione
Nos alegra saber que tu viaje junto a tus padres va tan bien. ¿Es raro que use el plural en una carta? Cómo sea. Las cosas aquí están acomodándose. Las primeras semanas de regreso en el cuartel fueron un infierno. No quiero que te confundas, mi nuevo cargo como escolta de Kingsley es mucho más sencillo que ser subjefe de aurores, pero estaba demasiado acostumbrado al calor de mi casa, la ropa cómoda y a Draco. Ya que lo menciono, él ha comenzado a trabajar también. A veces me cuesta creer que ya han pasado más de dos años desde "eso". Como sabes, hemos tenido nuestras malas épocas. Supongo que era ser demasiado optimista pensar que todo marcharía bien desde el principio, teniendo en cuenta lo que pasamos antes de encontrarnos. Pero también nos hemos esforzado por cumplir nuestra promesa y acompañar al otro cuando "todo se vuelve demasiado". Recién recordaba ese día en que llegué del trabajo y encontré a Draco tirado en el césped rodeado de hojas de otoño. Fue para el aniversario de su madre. Entonces me acosté sobre las hojas junto a él y nos quedamos hablando hasta que el viento nos cubrió con ellas. Te preguntarás porqué me ha dado por pensar en todo esto. Bueno, te comento que tuvimos una "pelea" la semana anterior. Hey, ¿crees que estoy usando mucho las comillas? Acabo de notarlo. Eh, a lo que iba. Tuve que participar en una misión de rescate y no le avisé. En serio no creí que se preocuparía, él también llega tarde del trabajo a veces. Y a medias tuve razón, porque no lo encontré molesto pero sí increíblemente inquieto. Me hizo pensar… ¿Cómo llegamos hasta aquí? Claro que eso lo sé. Y es lo más asombroso, pensar en todo lo que pasamos. Creo que me estoy desviando. Escribía esto con un propósito. Tal vez me arrepienta, porque quizás suene un poco rudo, pero quiero decirlo y creo que necesitas saberlo. Después de lo que pasó con Ron… Yo estaba muy perdido, en muchos sentidos. Esa noche estabas en casa junto a Ginny, ambas lloraban y yo me sentía responsable de eso. Es la razón por la que fui a ese puente. No creo que esto te tome por sorpresa, me parece que lo has sospechado desde el principio y no lo mencionaste por amabilidad. Y es lo más maravilloso del paso del tiempo, poder hablarte de esto sin sentirme avergonzado o incómodo. Claro que me hubiera gustado decirlo de frente, pero estás en tu año sabático y tengo que conformarme con esto. Lo que intentaba decir es… Siempre he sido escéptico con lo que se refiere al destino, la suerte y el resto de barbaridades; pero me parece que hay algo de verdad en todo eso. Porque debido a todo lo que pasó, yo encontré a Draco. Si jamás hubiera acudido ahí, él quizás se hubiese desvanecido. Y quizás yo me habría casado con Ginny. Tal vez fuera feliz, de alguna otra forma. Pero honestamente, no sé qué podría ser mejor que lo que tengo ahora. Y, eso es… Ya no somos los mismos, ese día cambió algo en nosotros. Quizás en ti más que en nadie. Pero no podemos cambiarlo y sólo nos queda reunir las piezas rotas. Confío en que eres una mujer fuerte y astuta, siempre admiré tu valor. Sé que te estás esforzando y estoy orgulloso de ti. No nos quedemos pensando en lo que pudo haber sido, Hermione. Aceptemos lo que fue y seamos felices por lo que será. Una vez más, gracias por la postal. Italia parece un sitio hermoso. Espero recibir noticias tuyas pronto, extraño hablar contigo.
Con cariño, Harry y Draco"
-¿Has terminado?
-Así es.
-Parece una carta muy larga para una postal de tres líneas.
-Había algunas cosas que necesitaba decir -el pergamino crujió a medida que lo enrollaba, escondiendo las honestas palabras del héroe.
-La extrañas.
-Nunca había pasado tanto tiempo sin verla.
-Han sido, ¿cuántos? ¿Siete meses?
-Ajá -el ave marchó con su carta en ese instante, aleteando hasta su amiga y dejando una templada ráfaga tras de sí-. Está helando.
-Se acerca el cambio de estación -corrió las cortinas, eligiendo el confortable calor de la estancia.
-¿Por qué me miras así?
-Ven -fue llamado a ocupar el lugar junto a él, petición que jamás rechazaría. Tan pronto estuvo ahí, recibió el agradable peso de Draco en su regazo-. Hoy fui a almorzar con mi padre. Estuvimos hablando del asunto de la disociación, sigue fascinado investigando sobre eso. Supongo que en algo tiene que invertir su tiempo ahora que está retirado… Como sea. Después surgió el tema de nosotros y mi decisión de vivir contigo al despertar. Me tomó por sorpresa algo que dijo, porque jamás lo vi desde esa óptica -el cabello rubio estaba más largo de lo que Harry recordaba haberlo visto nunca y hacía cosquillas en su cuello-. Al parecer, pensó que lo hice como una muestra de gratitud.
-¿Vivir conmigo como muestra de gratitud?
-Bueno, tú estabas muy solitario esos días.
-Es un poco absurdo, fui yo quien tuvo que soportar tus berrinches esas primeras semanas.
-Eso pensé, además… ¿Acaso dijiste berrinches?
-¿Además…? -se apartó a tiempo de la trayectoria del codo de su amado y le dio a cambio un beso a un lado de la cabeza.
-Ah, lo acepto. Fui un pequeño cabrón por ratos.
-Me insultabas doce horas al día.
-Y las otras doce me las pasaba abrazado a ti.
-Esas eran mis favoritas -el beso que Draco le obsequió dejó en claro su apoyo a esa declaración.
-Me distraes, aún no termino de contar la anécdota.
-Fuiste tú quien me besó.
-Como decía… Cuando dijo eso sólo pude reír y ni siquiera noté cuando dije "no lo hice por gratitud, padre. Quise vivir con él porque lo amo".
-Oh, Merlín.
El cariz de su relación había trascendido muy poco, sólo llegando a algunos amigos y familiares, ya que nunca les había preocupado aclarar sus interrogantes. Pero salían juntos y las muestras de afecto aparecían en algún momento. La excepción era Lucius, ya que Draco había manifestado que no se sentía cómodo "compartiendo saliva" con él frente a su progenitor. Sin embargo, vivir juntos les parecía suficiente información sobre la relación que compartían.
-Y… No sé qué esperaba exactamente, Harry. Ya no soy un niño al que puede regañar y además, no le haría caso si lo hiciera. Tampoco es como que fuera una revelación tan imprevisible.
-¿Cómo reaccionó?
-De ninguna forma, ni un solo gesto. Siguió comiendo y me advirtió que me porte bien porque al parecer no cualquiera se enamoraría de un niñato dramático con apariencia cadavérica -Harry se apuntó una mancha en su expediente cuando no pudo eludir el siguiente codazo, que acortó su ataque de risa-. Mi padre es un ingrato.
-No está mal, creo que empiezo a apreciarlo.
-Entonces pensé… Que es verdad. Cuando desperté y te vi ahí, me pareció lo más natural. Quería estar contigo, tu compañía, tu apoyo. Y nunca he sido bueno aceptando ayuda de los demás.
-Demasiado orgulloso para tu propio beneficio.
-Lo sé. Pero nunca se ha sentido así cuando se trata de ti. No me haces sentir en deuda, aunque has hecho mucho por mí. Incluso en mis recaídas y malos ratos… Jamás quise irme.
-Yo quise correrte por ratos.
-Ah, ¿en serio?
-Sí. Pero entonces pensé, ¿qué sería de mí sin mi rubio dándome órdenes y gritando porque el agua está demasiado fría o demasiado caliente?
-Tu vida sería tan vacía sin mí -coincidió, lo que provocó las melodiosas risas de ambos. Era un hermoso espectáculo al que esa estancia se había acostumbrado, a los momentos de intimidad y camaradería de los enamorados-. Creo que tengo una idea para que no extrañes tanto a Hermione.
-Dime.
-Tomaremos nuestro propio año sabático
-¿Un año sabático? Sólo llevamos un par de meses trabajando.
-¿Quién dijo que debíamos salir para tenerlo?
-Entonces, ¿qué propones?
-Que ajustes cuentas con el universo.
-Estás a punto de coaccionarme para que haga algo, ¿verdad? -la encantadora sonrisa de Draco rivalizaba con el brillo astuto en su mirada.
-¿Coaccionar? Qué grotesca palabra, Harry. Estarás encantado cuando te explique de lo que se trata.
-Si tienes tanta confianza, adelante. Te escucho.
La radio ofrecía una canción alegre, que parecía dispersarse y rebotar sobre los muebles de la sala. El ánimo de los habitantes de la casa estaba bastante sincronizado con esa tonada, como una rebelde imposición contra la tormenta que golpeaba el tejado.
-¿Ya está todo, Harry?
-Veamos… Frituras varias, panecillos de canela, ranas de chocolate, los calderos, chocolate caliente y leche. Sí, todo.
-¿Y tú estás listo?
-Claro. Ahora sí que parezco un héroe -declaró, haciendo ondear la manta que rodeaba sus hombros.
-Vamos, la radionovela empieza en cinco minutos.
-Esta vez tenías razón. Tuviste una idea estupenda -la alfombra estaba un poco fría cuando se sentó, pero el cuerpo frente a él era agradablemente cálido y encajaba con el suyo, como dos piezas forjadas sin intención pero que resultaban perfectas hasta para el ojo más exigente-. Creo que debimos hacer esto hace mucho.
-Venir temprano del trabajo para escuchar un programa policiaco mientras me abrazas y nos atragantamos con golosinas… ¿Cómo no se me ocurrió antes?
-Imperdonable.
-Lo sé. ¿Quieres un poco de chocolate?
-Por favor.
La lluvia aún azotaba las ventanas cuando el programa finalizó, deteniéndose más tarde, cuando dos cuerpos se entrelazaban entre las sabanas. Harry no sabría decir si era una parte de todo eso o la combinación de circunstancias, pero de algo podía dar fe. Y es que de alguna forma todo eso lo hacía feliz. Hacía dos inviernos había encontrado a alguien que parecía comprender su dolor y entender sus miedos. En ese preciso instante sabía que en realidad había encontrado mucho más. Un compañero, un refugio, un alma hermosa cuyo color se había mezclado con el suyo. No importaba si el mundo se hacía añicos, él resistiría. No porque fuera un héroe, pero sí porque la paz y el amor que sentía eran fuerzas imperecederas.
FIN
Notas finales: no imaginan el calvario que tuve que vivir para llegar a esa escena final, jaja. A pesar de que podría haberlo explotado más, quería que fuera un fic de pocas partes y eso significó todo un reto. No miento al decirles que escribí al menos cuatro veces esta parte, pero es que no me sentía a gusto, era muy poco o demasiado. Espero que les haya gustado como quedó. Ahora, una confesión. Como dije hace unas semanas, concebí esta historia cuando estaba pasando un mal momento, es por eso que la idea inicial era que Draco estuviera realmente muerto. Todo terminaría con Harry dándose cuenta y Draco desapareciendo (es decir, en la parte IV). Pero, cuando mi depresión se fue y me reconcilié con mi tesis (jaja), decidí que no tenía corazón para darle un final tan triste. Fue entonces que armé una explicación y ta-dá. Al final creo que ese es el mensaje, no perder la esperanza y recordar que hay personas que nos aman, que no importa lo difícil que sea una situación, siempre se puede salir adelante. Renunciar nunca es la solución. Se vale ser débil, pero también es imprescindible luchar cada día por ser más fuertes. Hay dos frases que rescato de este fic: los corazones bellos siguen siéndolo aun cuando están rotos y, el héroe resurge de su debilidad y edifica su camino. Con esto me despido, será hasta la próxima aventura.
¡Larga vida al Drarry!
Allyselle.
