Disclaimer. Los personajes no me pertenecen pero la historia si.

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CAPÍTULO 9.

Dos semanas más tarde, cuando Renesmee salió del hospital, Emmett la llevó a su apartamento. El teniente Cullen había mandado a otro agente a la casa de los Black, fingirían que era un trabajador de una empresa temporal que sustituiría a Renesmee durante el tiempo que estuviera en casa, así la chica podría descansar con calma y sin preocuparse del trabajo, aunque por mucho que lo intentara, no podía dejar de pensar en Jacob. Por su parte, Emmett, había dejado de buscarla y se comportaba como un gran amigo y la mantenía al tanto de todo lo que ocurría en la casa de Black. Renesmee se lo agradeció de todo corazón.

Un sábado por la noche el timbre del apartamento comenzó a sonar con bastante insistencia. Renesmee, que estaba limpiando la bañera, maldijo. Para una vez que se ponía a limpiar y la interrumpían.

- ¿Que coño pasa ahora? - preguntó, pensando que sería Emmett. - Ostias, Jacob. - Renesmee se quedó sorprendida al ver al chico allí. - ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Por qué vas tan elegante?

- Estás preciosa Vanessa.

- Pero si voy en chándal! Y estoy sudada, llevo los pelos de loca... - entró en su piso caminando hacia atrás y se puso una chaqueta. Llevaba una camiseta de tirantes y Jacob podría verle el tatuaje de la espalda.

- He pensado que podríamos salir a cenar.

- ¿Qué dices?

- O pedimos algo para cenar.

- Pero... pero... ¿como has sabido donde vivo?

- Me lo ha dicho Emmerson. Sé que sois buenos amigos y, la verdad, le he dado bastante la brasa hasta que he conseguido que me lo dijera.

- Es un traidor. - dijo entre dientes. - Ahora no puedo salir, estoy limpiando el cuarto de baño.

- Espero a que te vistas. - Jacob se sentó en el sofá de Renesmee, bajo la atenta y sorprendida mirada de Renesmee.

- Pero tendría que ducharme también.

- Espero.

Renesmee, al ver que Jacob no pensaba moverse, maldijo en voz baja y fue a ducharse. Al terminar, se recogió el pelo mojado en un moño, se vistió con una blusa negra y pantalón rojo. Jacob, al verla, se quedó con la boca abierta.

- Lo siento, pero no tengo nada elegante. - "Nada elegante que me cubra la espalda." - pensó Renesmee.

- Estás... ejem... me has dejado sin palabras.

Renesmee sonrió, avergonzada. Jacob siempre había causado ese efecto sobre ella. Jacob le tendió su mano y, tras tomarla con cierta duda, salieron de la casa cogidos de la mano.

Jacob llevó a Renesmee a un restaurante muy elegante. Renesmee se sentía fuera de lugar, no estaba acostumbrada a esa clase de lujos, pero al ver una sonrisa permanente en el rostro de Jacob la hizo sentirse mejor, aunque solo en parte. Jacob no dejaba de llamarla Vanessa.

...

Tras una noche en la que se lo pasaron en grande, hablando y riendo, Jacob y Renesmee fueron al apartamento que él tenía en la ciudad. Era el mismo apartamento al que había ido con Rebecca el día en que la conoció. No podía ser una casualidad, pero no entendía la relación que podían tener Jacob y Rebecca.

- ¿Éste piso es tuyo?

- Si. Fue lo primero que compré cuando comencé a ganar dinero.

- Y... ¿vienes mucho a éste piso? - preguntó, intentando comprender qué le unía a Rebecca.

- No mucho, la verdad. Aunque mi hermana si que lo aprobecha. - Renesmee se sentó en el sofá, asimilando la información. - Es donde trae a todos sus ligues.

Renesmee cayó en la cuenta. Había estado un año viéndose todas las semanas con Jacob, pero nunca le había dicho que tenía una hermana. En realidad, Jacob nunca le había hablado de su familia. No sabía nada de él. Ello la entristeció. Solo la había utilizado para el sexo, cuando ella siempre le había hablado con total sinceridad. Salvo en su trabajo real, no le había metido nunca.

- Jacob, yo... Estoy algo cansada. - dijo cuando éste comenzó a acariciar su pierna. - Quiero volver a casa.

- ¿Ocurre algo?

- Nunca me habías dicho que tienes una hermana. Nunca me has hablado de tu familia.

Jacob la miró, sorprendido por sus palabras. La verdad era que nunca hablaba de su vida privada con nadie.

- Nunca me lo has preguntado.

- Da igual, Jacob. Quiero irme a dormir.

- Si quieres, puedes utilizar el dormitorio de Rebecca.

- Vale. - Renesmee cogió su bolso y se marchó.

Jacob vio marchar a la chica, sorprendido por la seguridad con la que caminaba hacia el dormitorio de su hermana. ¿Cómo sabía ella cúal era el dormitorio de Rebecca?

Renesmee dejó el bolso encima de la mesita y se tumbó en la cama. Se estaba quedando dormida cuando sintió unos húmedos labios sobre su frente. Renesmee no abrió los ojos pero notó como Jacob se tumbaba a su lado. No quería, pero su cuerpo actuó con voluntad própia y se cobijó entre los brazos de Jacob.

- ¿Recuerdas cuando me preguntaste si me había enamorado alguna vez?

- Si.

- Pues la respuesta es si, en dos ocasiones. Hace cuatro años y ahora.

Renesmee sintió removerse algo en su interior, pero no dijo nada. No se atrevía.

...

Cuando Jacob se hubo dormido, Renesmee buscó su móvil y le mandó un mensaje a Emmett, que la llamó enseguida. Se escondió en el cuarto de baño y respondió. Necesitaba la ayuda de su mejor amigo. Emmett le dijo lo que ya sabía aunque no lo quisiera oír. Tenía que contarle la verdad a Jacob y no podía demorarlo. Toda la verdad.

...

- ¿Quieres que desayunemos juntos?

Renesmee miró a Jacob al tiempor que se ponía los zapatos y se levantaba de la cama. Se moría de ganas de contarle la verdad, estaba muy nerviosa por ello, pero no podía evitar estar a su lado.

- Eh. ¿Estás bien?

- Si, si. Vamos.

Jacob tomó a Renesmee de la mano y fueron juntos dando un paseo hacia una cafetería cercana. Allí todos saludaron a Jacob, lo que en un principio sorprendió a Renesmee. Aunque tras observar un rato se dio cuenta de que estaban en uno de los negocios de Jacob.

- Esa chica me ha matado con la mirada varias veces. - murmuró Renesmee.

- Pensaba que hoy no trabajaba. De haber sabido que estaría aquí no te hubiera traido. - susurró. - Salimos durante un tiempo.

- Vaya.

- Pero tranquila, no pasa nada.

Renesmee miró a la chica peliroja que estaba haciendo los cafés. No le gustó nada la forma en que la miraba y no pensaba dejar pasar ese detalle. En un momento en que Jacob fue a hablar con la encargada de la cafetería aprobechó para mandarle un mensaje a Emmett para que la investigara.

...

Emmett miró su móvil y vio un mensaje de Renesmee. Terminó de hacer la comida de ese día y lo leyó. Al momento se puso manos a la obra. Investigó a las empleadas de la cafetería que le había mencionado Renesmee, pero ninguna de las chicas tenía antecedente. No había nada raro en ninguna de ellas y así se lo hizo saber a su amiga.

Renesmee, al ver el mensaje de Emmett, resopló. Insistió en que investigara más a fondo. Cada vez se sentía más incómoda por como la miraba aquella chica. Estaba empezando a darle miedo. No se fiaba nada de ella.

Jacob vio la incomodidad de la chica y se la llevó de la cafetería. Por el camino, para suavizar el ambiente, le habló un poco sobre sus negocios, lo cual agradeció Renesmee. Por una parte se tranquilizó y por otra le iba muy bien la información. Le hizo muchas preguntas a Jacob y él respondió feliz. Le encantaba ver a Vanessa así de relajada.

- Debería marcharme ya a casa. - dijo Renesmee, marchando en dirección a su piso. - Aun estoy de baja y si me ve mi jefe podría enfadarse.

Jacob sonrió.

- ¿Puedo acompañarte a casa?

- Vale.

- ¿Puedo hacerte una pregunta personal?

- Vale.

- ¿Qué edad tienes?

- Veintiocho, aunque dentro de poco es mi cumpleaños.

- ¿Qué día?

- Ya hemos llegado. - Renesmee se soltó de la mano de Jacob y buscó las llaves en su bolso.

Jacob no se lo pensó dos veces y besó a Renesmee. Ésta, sorprendida, quiso apartarle de ella, pero esos labios le gustaban demasiado, así que correspondió a su beso encantada.

...

Renesmee entró en su piso y se dejó caer en el sofá. Aun estaba en una nube por el beso que acababa de darle Jacob.

- Menuda cara de boba que llevas. - dijo Alice, saliendo de la cocina, helado en mano. - ¿Con quien has pasado la noche?

Al principio se resistió pero terminó contándole lo ocurrido. Alice no pareció sorprendida al saber que Jacob y Rebecca eran hermanos, lo cual si sorprendió a Renesmee. Alice, que no sabía estarse callada, le contó todo lo que había ocurrido en el hospital.

- Se me cae la cara de vergüenza. - murmuró Renesmee, tapándose la cara con un cojín. - No puedo continuar con el caso.

- Eres la sargento Cullen! - exclamó Alice, quitándole el cojín de las manos. - Conseguiste ser sargento en un año, Renesmee. Llevas cuatro años como sargento, eres quien más casos ha resuelto en el departamento. ¿Como vas a dejar éste caso?

- No quiero seguir mintiendo a Jacob.

- Pues dile la verdad de una puñetera vez. Dile la verdad y protégelo como la sargento Cullen.

- Si... Debería hacerlo... Voy a hacerlo... Voy a ir a su casa.

Renesmee se puso en pie y fue a cambiarse de ropa. Se puso uno de sus trajes de trabajo, cogió su arma y su placa y fue en busca de su coche. Condujo con nerviosismo hacia la casa de Jacob. En cuanto llegó allí se encontró con Emmett. Cuando la vio vestida de trabajo la miró son sorpresa pero al ver la tímida sonrisa en el rostro de Renesmee, asintió.

Con sorpresa, Renesmee vio como su padre y otros agentes salían de la casa.

- ¿Qué es lo que ha pasado?

- Ésta mañana nos hemos despertado por unos ruídos. - dijo Emmett, comenzando a caminar por el jardín, junto a Renesmee. - Han roto los cristales de todas las ventanas. - alzó la mano y señaló las ventanas de toda la casa.

- ¿Todas?

- Todas, con piedras. Ya las estamos analizando.

- ¿Han hecho daño a alguien?

- No... Bueno, nada grave. - Renesmee le golpeó en el brazo con el puño. - Bueno, Jacob tiene una brecha en la frente, pero no es nada grave, en serio. No vayas. - Emmett cogió a Renesmee del brazo al ver que ésta iba a ir a ver a Jacob. - Si has venido como policía no puedes ir corriendo a ver al señor Black.

- Tienes razón, Em.

- Vamos a investigar por los alrededores de la casa.

Emmett y Renesmee comenzaron a buscar pistas, pero no encontraron nada. Como había dicho Emmett, estaban todas las ventanas destrozadas. En el dormitorio de Jacob vio sangre en la cama. Se preocupó, pero cuando Emmett insistió varias veces más que Jacob estaba bien, al fin le creyó.

Al mirar por la ventana del dormitorio se sorprendió al ver a Jacob hablando con una chica peliroja. Golpeó a Emmett en el brazo para llamar su atención.

- Es la chica de la cafetería.

- ¿Y qué pasa? ¿Estás celosa? - bromeó Emmett.

- No, capullo. - rió, encantada de que entre ellos reinara el buen humor de nuevo. - Es la chica que te mandé investigar.

- Pero esa chica no sale en los archivos de la cafetería.

- ¿Como que no?

- Que no que no, mira.

Emmett y Renesmee fueron a toda prisa hacia el despacho, en el que estaba Paul trabajando. Éste, sorprendido, les miró. Los agentes le ignoraron y comenzaron a buscar por las estanterías. Tras casi una hora buscando y no encontrar nada, Renesmee se volvió hacia Paul.

- ¿Quien es la peliroja?

- ¿Quién?

- La peliroja que está ahí abajo con el señor Black.

- Ah! ¿Victoria? Es la novia de Jacob.

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Hola de nuevo!

Espero que os haya gustado.

Pronto llegará el momento clave.

Besitos.