Antes de comenzar, me gustaría responder a los reviews que han dejado. Gracias por darse un tiempo de comentar, son ustedes las que me inspiran a seguir jaja
Marycielo Felton: Gracias por comentar tan seguido! Y tranquila, pronto descubrirás la verdad muajajaja (Respecto a Hermione y Fred) a Theo le tengo otros planes.Lo único que se es que dentro de la historia tendrá un papel casi protagónico.
Además, siento que al único Slytherin que se le puede emparejar con Hermione es Draco. Por favor, continúa leyendo mi fic, sé que no te decepcionarás.
Alice1420: Muchas gracias, prometo hacer todo lo posible para que esta historia valga toda la pena del mundo, un abrazo. Espera y verás, todas las dudas se resolverán de a poco, es la idea mantener el suspenso, así continúan leyendo mi historia jaja ;)
Lila2234: ¿En serio te viste A Korean Odissey? Es tan genial, yo la terminé y tengo un gran vacío en mi corazón. Por suerte, estoy llenándolo al escribir este fic. Espero nos continuemos leyendo!
: No desesperéis, dentro de poco explico la situación de los gemelos, y no. No planeo que Hermione y Fred se queden juntos, puesto que es un Dramione. La pregunta del brazalete y la anciana no la entendí bien, eso si. Disculpa. Espero poder responder tu pregunta en la siguiente actualización. Y por lo demás, no te preocupes. Aprecio cada punto de vista y observación,ya que sólo así puedo mejorar. Espero nos continuemos leyendo ;)
ivicab93: ¡Gracias por la acotación! Lo que pasa es que escribo esta historia en Drive, por lo que no siempre me corrige la ortografía. Sin embargo,o siempre trato de tener los menos erores gramaticales posibles, ya que no encuentro algo peor que tener que leer una historia llena de estos errores.
Capítulo 4: Intromisión
Draco había estado observando toda la escena. Desde que estaban en el Gran Comedor, y divisó al gemelo pobretón caminando muy nervioso hacia Hermione. Luego salieron juntos, y cuando se dio vuelta, le guiñó un ojo a su mala copia. Es ahí cuando supo que algo pasaría. Así que se decidió a seguirlos, por nada en particular, sino que tenía que saber en qué andaba la sangre sucia, para así poder amenazarla luego y hacerla más miserable aún. Sí, eso era. Los siguió cautelosos, se dirigían al Lago Negro. ¿Qué iban a hacer allá? ¿Por qué no charlaban ahí mismo? Algo debía planear ese pelirrojo copiado. Cuando llegaron a su destino, se sentaron frente a frente a charlar. Draco se tranquilizó. Se instaló cerca de un árbol e hizo un hechizo desilusionador, para acercarse un poco más. Escuchó cuando él le declaró su amor. Draco sonrió con malicia. ¿Acaso estaba ciego? Su sonrisa se vio interrumpida cuando vio a Weasley besar a Granger, pero más se horrorizó cuando notó que ella le devolvía el beso. ¿Qué demonios estaba pasando? Esto no podía estar pasando. Estaba furioso. Se acercó más. ¿El pobretón le estaba ofreciendo sexo? ¿Así nada más? Maldito estúpido, el viejo chiflado de Dumbledore debió haberlos echado por fallar en todas sus asignaturas el año pasado, pero no. El muy imbécil había decidido darles otra oportunidad. ¿Acaso no les avergüenza ser tan viejos y continuar en el colegio? Comenzó a ver rojo por la ira. Estúpidos. Haría algo para vengarse.
Se dirigió completamente encolerizado al Gran Comedor, agarró a Pansy por el brazo y la arrastró hacia su habitación. La desnudó, dándole besos furiosos. La lanzó a la cama y se abalanzó encima de ella. La penetró una y otra vez, con rabia. No había tiempo para sutilezas, la dejó boca abajo y volvió a penetrarla una y otra vez, hasta el cansancio. Cuando acabó, rodó fuera de ella y se tapó con las sábanas. Pansy estaba despeinada, sudorosa y jadeante.
—Wow Draco, ¿Qué pasó?— Preguntó entre suspiros.
—Nada que sea de tu maldita incumbencia, sólo tenía ganas de follarte y ya— Escupió. Seguía enojado aún, pero de igual forma un poco más relajado que antes.
—No te atrevas a hablarme así, menos después de tuvimos sexo— Lo criticó.
—Como quieras, ahora dormiré un rato. Nos vemos más tarde— Se dio media vuelta y se quedó dormido automáticamente.
Pansy quedó ahí, pensando. Había hecho esto sólo una vez anteriormente, y era cuando estaba muy molesto. ¿Qué le habría pasado? Debería averiguarlo, quizás Theo o Blaise sabían algo.
Era de noche, estaban celebrando el cumpleaños de algún Gryffindor en la sala común así que había una especie de fiesta. Estaba Harry, Ginny, Luna, Neville, Ron, los gemelos y Hermione. Ella estaba un poco cohibida por la presencia de Fred, quien la miraba a ratos y le guiñaba un ojo a escondidas. ¿En qué estaba pensando? ¿Qué pasaría si alguien los descubre? Parece que George ya lo había hecho, porque cada vez que la miraba, sonreía con picardía y le alzaba las cejas. Ginny al parecer también sospechaba algo, porque miraba a ambos con confusión.
—Herms, ¿hiciste la tarea de Herbología? — Le preguntó Ron.
— Claro que ya la hice — Respondió.
— Obvio que hizo su tarea y todas las de la semana, al fin y al cabo es la más inteligente de la escuela, ¿Cierto, Herms? — Dijo Fred, quien apareció de sorpresa al lado de ellos.
— Claro, como digas, Fred. ¿Me la podrías prestar, Herms? No pude hacerla por los entrenamientos de Quidditch esta semana — Rogó.
— ¿Qué pasaría si te digo que no? Siempre es lo mismo contigo, Ronald. Sólo me buscas cuando no hiciste las tareas o quieres que te las corrija. ¿Porqué no vas a donde tu noviecita y le pides a ella la tarea?— Ladró.
Ron quedó helado. —Hey, te dije que Lavender y yo rompimos, antes de Navidad—
— Mira, debí haberlo olvidado. Suele pasarme con cosas que no me importan. De todas maneras, has seguido siendo un mal amigo, así que arréglatelas tú— Sentenció.
Fred estaba divirtiéndose de lo lindo, mientras que Ron desapareció, quedando nuevamente solos. Hermione se notaba incómoda.
— ¿Y qué tal tu día? — preguntó inocentemente.
— Pues bien, creo que ahora debería ir a dormir— Bostezó.
— ¿Quieres ir a dar un paseo conmigo? — Le extendió la mano. Hermione se ruborizó
—No creo que sea buena idea, Fred—
De pronto, se acercó Ron con la cara igual de roja que su cabello, agitando una carta y lanzando insultos a diestras y siniestras
— ¿ME PUEDES EXPLICAR QUÉ DEMONIOS SIGNIFICA ESTO?— Le gritó a Hermione.
— ¿De qué estás hablando, Ron? — Dijo sin entender.
— NO TE HAGAS LA TONTA, HERMIONE. PARECE QUE LA LECHUZA SE EQUIVOCÓ DE WEASLEY— Le entregó una nota con una caligrafía pulcra y refinada.
"¿Qué te parece repetir los besos de hoy, Herms?
Nos vemos a las 20.00hrs en el séptimo piso, en la sala de Menesteres.
Fred W."
Hermione palideció. ¿Quién los había visto? Miró inmediatamente a Fred, quien no entendía qué estaba pasando. Furiosa, le puso el pergamino en las manos y leyó.
—Entonces, ¿vas a ir? — Preguntó Fred.
— ¡NO SEAS RIDÍCULO FRED! ¿Tú escribiste esto?— escupió furiosa.
—Claro que no, Herms. No fui yo. Aunque es una buena idea, lamento decirte que esa no es mi letra—
Ron seguía despotricando. — ¡¿ALGUIEN ME VA A DAR UNA EXPLICACIÓN?! —
Hermione tomó aire, tendría que inventar algo. Antes de decir algo, Fred la interrumpió.
— Es verdad Ron, nos besamos hoy. Pero yo no le mande esa carta. Debió haber sido alguien que nos vio y quería vengarse. Dudo de que una lechuza se haya equivocado— A Ron se le desencajó la mandíbula.
— ¿Cómo pudiste, Fred?— rugió.
— Ron, yo...— Comenzó a gimotear Hermione.
— Tú no digas nada, primero Viktor, ¿y ahora mi hermano?¿ Es que no tienes dignidad?—
Hermione comenzó a llorar de rabia. — QUIÉN TE CREES QUE ERES, RONALD. Eres un idiota, estuve años enamorada de ti, pero siempre fuiste un cretino que solo me usaba y me sigue usando, claro ¡Preguntémosle todo a la biblioteca andante! Te esperé por años, Ron. Pero nunca te diste cuenta, luego estuviste con esa cabeza hueca de Lavender y ¿qué quedaba de mi? ¿Crees que te iba a esperar toda la vida? Estás muy equivocado, Ron. Tú ya no me gustas, gracias a Merlín— dijo entre sollozos.
— Pero Herms, tú me gustas, aún me gustas… Lo de Lavender fue una equivocación—
— Claro, y ahora que descubres que me besé con otra persona, ¿te das cuenta?—
—No, ya lo sabía de antes pero...—
—No hay pero, Ronald— Se dio media vuelta y se marchó. Necesitaba despejarse. Utilizaría la ronda de prefectos, aunque estuviera Malfoy, había decidido ignorarlo.
Fred corrió tras ella, dejando a un Ron confundido y furioso. La fiesta se había arruinado, algunos habían ido a sus habitaciones y otros se habían quedado a observar el chisme, curiosos. Harry tomó la nota del suelo y la leyó.
— Ron, esta es la letra de Malfoy— Informó.
Hermione caminaba con paso apresurado, con lágrimas en los ojos. ¿Quién fue el que los delató? ¿Porqué? ¿Sería una chica que amaba en secreto a Fred y se quiso vengar?
—Herms, espera — Dijo Fred intentando alcanzarla.
— No ahora, Fred. — No se volteó.
— Escucha, esto no es mi culpa. Tú sabes los problemas que se vienen ahora, no sé quién pudo haber sido, en serio — La alcanzó, la dio vuelta y la abrazó.
— Sólo que no entiendo porqué Ronald es así conmigo, me enfurece cuando me habla de esa manera— Escondió su cabeza en el pecho de Fred.
—Tranquila, Herms — Le levantó el mentón y la besó. —Cualquier decisión que tomes estará bien— beso — Aunque sería mejor que estuvieras conmigo, claro. — Sonrió.
— Gracias Fred, por todo— Se puso de puntillas y le dio un beso fugaz. — Ahora debo ir a hacer la ronda de prefectos. Nos vemos mañana—
—¡Espera! ¿Por qué no te escapas de eso y vamos a otro lugar? Cumplamos lo que decía la nota— Le guiñó el ojo.
Hermione lo pensó. —No Fred, no puedo faltar a esto, por mucho que me gustaría, quizás en otra ocasión. Ahora, deberías irte a tu habitación, o sino me veré en la obligación de restarle puntos a nuestra casa — Inquirió con malicia.
— Ah, ¿sí? — Le dijo desafiándola. La arrinconó en la pared, aplastándola. Le comenzó a besar el cuello, dándole pequeños mordiscos. Hermione gimió y Fred se detuvo.—Espero no me des más órdenes, o me veré en la obligación de hacerte ceder— Enseguida se marchó, sin dejar siquiera rastros.
Hermione quedó con un rubor en sus mejillas, despeinada y la blusa desabotonada. Es así como la encontró Malfoy. Al parecer, el plan de enviarle una nota al pobretón no le funcionó como esperaba. Apretó sus puños con furia.
—De dónde vienes Sangre sucia. Es decir, tienes el pelo horrible como siempre. Pero te ves asquerosamente salvaje—
— Qué te importa, Malfoy. Déjame en paz— Le respondió Hermione, comenzando a hacer la ronda.
Caminaron en silencio. Cómo le gustaría hacerle un Legemerens a la sangre sucia para saber por qué reía como idiota. ¿Es que acaso el pobretón no se había enojado? ¿Serían ya novios con el pobretón mayor? Esa sola idea lo hizo temblar de rabia. Sin poder aguantarse más, le preguntó:
—Sangresucia, ¿es verdad que estás saliendo con el pobretón gemelo?—
Hermione no respondió, estaba decidida a ignorarlo. Más tarde que temprano, se cansaría de hostigarla.
— Responde, ratón de biblioteca— Se comenzó a exasperar.
No hubo respuesta. Draco la tomó por los hombros y la puso frente a frente.
—Cuando te preguntan algo, sangre sucia, se supone que debes responder—
— ¿Te interesa, acaso? — Inquirió.
—Claro que no, es sólo curiosidad. Quiero saber a quien le arruinarás la reputación— Dijo con maldad.
—Bueno, para tú información. Si estoy saliendo con Fred— Mintió.
Draco quedó helado por un momento. Se aclaró la garganta y dijo —Deberías aprovechar ahora que puedes, sangre sucia. No puedes saber cuál será tu último día— Le dio la espalda y siguió caminando, enfurecido. Bien, haría sufrir aún más a Granger. Esta no se la perdonaría.
La ronda terminó y se fueron, cada uno sin despedirse como siempre. Al llegar Draco, preguntó por Pansy y se enteró de que aún no llegaba. "Bien por ella." Pensó. Derrotado, fue a acostarse. Sin embargo, sabía que esta noche lo atacaría el insomnio. Abrió su baúl y sacó una botella de whisky de fuego, dado que mañana no habrían clases, podría emborracharse sin culpas.
Llevaba horas bebiendo, ya estaba muy ebrio. Theo lo observaba precavidamente.
—Hey, Draco. ¿Qué te pasó? — Preguntó tratando de sonar indiferente
— Esa jodida de Granger, ese es mi maldito problema, Theo — Dijo de una forma apenas entendible.
— Supe que está saliendo con Fred Weasley — dijo para ver su reacción.
Draco apretó la botella de whisky con fuerza y escupió
— Claro, la pareja hip perfecta hip. No sabe hip que pronto sus días hip se acabarán hip y seré yo quien hip tenga la dicha hip de asesinarla. Será lento hip y la haré sufrir hip — Sentenció.
—Ya veo, ¿estás celoso? —
— Já!¿ De nuevo con esas mierdas? Hip. Te he dicho hip que no me interesa esa hip apestosa sabelotodo hip —
— ¿Entonces por qué estás tan molesto? — Inquirió
— No sé, sólo sé que me enerva verla con un hombre, ya sea San Potty, el pobretón uno o el pobretón dos que ahora es su jodido novio — bebió otro sorbo.
— Es entendible. Al fin y al cabo siempre has tenido una fijación con Hermione — Explicó.
— ¿Disculpa? — Enarcó una ceja.
— Lo que oyes, es visible que siempre has tenido una extraña obsesión con ella. ¿Por qué es la única con la que te metes, sí existen muchas más sangre sucias?
— No seas ridículo, por favor. No sé de lo que me hablas. Y no me refería a eso. ¿Por qué la llamas por su nombre? Parece que realmente te la quieres coger.— Respondió molesto.
— No desvíes el tema, Draco. Le llamó así porque es algo así como mi amiga. A veces nos juntamos en la biblioteca a charlar o estudiar. — Theo lo supo, era el momento de sacarle la verdad a Draco.
— ¿Y qué pretendes que diga? ¿Qué siempre la he encontrado hermosa, que me exaspera que derribe todas las malditas creencias que debería tener por el tema de superioridad de sangre? ¿Que daría todo lo que tengo por ser como ese estúpido de San Potty o el Pobretón y poder estar al lado de ella todo el día? O peor aún, ¿Que fui yo quien por despecho dejó al descubierto que ella y ese Weasley se besaron? ¿Que me hubiese encantado ser yo a quien ella besara así? Pues ahí lo tienes, cabrón.— Dijo esto y se quedó dormido tal como estaba, con la botella de whisky de fuego aún agarrada, pero ya vacía.
Theo quedó sin palabras. En resumen, había declarado su amor por Hermione. El ya lo sabía. Vaya vida de mierda debía llevar. Estaba decidido, haría todo lo que pudiera por ver a su amigo feliz. Sacó un trozo de pergamino y comenzó a escribir:
'Hermione,
¿Qué te parece si vamos a Hogsmeade mañana? Me gustaría mucho verte y charlar en un ambiente que no apeste por estar haciendo pociones. Respóndeme lo más pronto posible.
Theodore N.'
Hermione estaba sin poder dormir. Muchas cosas habían pasado y no sabía si sentirse triste, feliz o angustiada. ¿Por qué le había dicho a Malfoy que Fred era su novio? Quizás así ese cretino dejaría de molestar. Realmente esperaba que funcionara. Pero ¿Qué sentía por Fred? Le gustaba estar con él, también sus besos. Pero ¿Podría jugar con sus sentimientos al estar oficialmente con el, aún sin estar segura sobre lo que siente? Estuvo mucho rato pensando en eso, hasta que una lechuza gris y majestuosa se posó en su ventana. Rápidamente la dejo entrar, y sonrió. Sabía de quién era esa lechuza. Leyó la nota y respondió. Theo era la persona indicada para ayudarla a resolver el rompecabezas que era su corazón y mente en este momento. Cuando la lechuza se fue, inmediatamente otra llegó. Esta vez no supo reconocer al ave. Era negra como un cuervo, y unos ojos grandes y brillantes. Al entrar, estiró la pata y le entregó una nota un poco manchada, con letra apenas legible:
'Juntémonos ahora en el séptimo piso, en la sala de Menesteres. Sólo piensa en mí, y me encontrarás.
D.M'
Se le desencajo la mandíbula. ¿Qué diablos podía querer Malfoy a esta hora? Quizás se había equivocado, iría a devolverle la nota y a exigir que fuera más cuidadoso. Caminó por los pasillos, hasta llegar a la sala de menesteres, como Malfoy le había dicho, pensó en lo requerido y frente a ella apareció una gran puerta. La cruzó y ahí estaba el muy maldito, sentado en un sillón, con varias botellas de whisky de fuego esparcidas por el suelo. Cuando Malfoy la divisó, dijo:
— Pensé que no vendrías. — Dijo en voz apenas audible.
— Te venía a devolver tu nota porque obviamente te equivocaste, y también quería pedirte que por favor tuvieras más cuidado, porque las personas normales estamos durmiendo a esta hora.— Mintió.
— No me equivoqué. Justo ahora la única persona que quería ver, es a ti— Dijo un poco confundido al escuchar las palabras que salían de su boca. 'Maldita sinceridad del borracho' pensó.
—¿Y qué necesitas, Malfoy?— Dijo sorprendida.
— Ven, siéntate— Le ordenó.
Hermione fue, obediente. Aún cuando su consciencia le recriminaba y gritaba que saliera de ahí, sentía mucha curiosidad.
— Apestas a alcohol, Malfoy— Arrugó la nariz.
— Eso es lo de menos. Quiero saber porqué estás con ese Pobretón de Weasley.—
— Espera, ¿Qué? ¿Para esto me llamaste?— No lo podía creer.
— Obviamente. No puedo creer que tengas tan mal gusto, creo que tienes inclinación por los pelirrojos pobretones. ¿Qué hay de los de cabello platinado y ricos?— Se apuntó a sí mismo.
Hermione no cabía en sí del asombro. ¿Malfoy estaba diciendo lo que creía?
— El alcohol te ha hecho mal, Malfoy. Le avisaré a Theo que estás acá, para que te venga a buscar. Estás desvariando— Hizo ademán de levantarse pero Malfoy la detuvo.
— No me has contestado, no dejaré que te vayas hasta escuchar lo que quiero— Dijo, dándole un sorbo a una botella recién abierta.
— No es una pregunta muy difícil de contestar— dijo — Siempre me has molestado, me has humillado por la procedencia de mi sangre, me has amenazado de muerte, entre otras cosas. Y no olvidemos que intentaste matar al profesor Dumbledore—
— Es comprensible— dijo taciturno, mirando al vacío.
— ¿Realmente te atormenta?— inquirió con curiosidad.
— Hey, no te pases. — bebió otro sorbo.— Solo que estoy acostumbrado a que todas las mujeres están locas por mi, me sorprende que tú no lo estés, nada más eso.— Mintió.
— Bien, veo que vuelves a ser el mismo hurón insufrible de siempre, ya me puedo ir— Se levantó rápidamente y desapareció por la puerta. Draco no alcanzó a atraparla. Demonios, como pudo llegó a su habitación. Se sacó su ropa y se quedó dormido.
Al otro día, Hermione se preparó para ir a Hogsmeade con Theo. Se puso unos vaqueros y una camisa a cuadros, con una chaqueta por si helaba. Cuando salió de la Sala Común, Theo la esperaba con una sonrisa misteriosa en el rostro.
— Buenos tardes, princesa Gryffindor.— saludó.
— Hola, Theo.— Respondió con una sonrisa. — Te veo animado hoy, ¿Puedo saber el por qué?—
— La verdad no, sólo puedo decirte que al fin corrobore una de mis tantas teorías— dijo el.
— Está bien. ¿A dónde te gustaría ir hoy?— preguntó.
— Me vendrían bien unas cervezas de mantequilla. ¿Estás de acuerdo? — sugirió.
— Claro, no me puedo negar a tal delicia — dijo con burla.
Cuando llegaron, había varios alumnos más de Hogwarts. Todos los miraron sorprendidos,pero Theo lanzaba una mirada fría y cruel, y dejaban de molestar. Era increíble que alguien que aparentaba ser tan calculador y frío fuera en realidad alguien tan amable y agradable. Hermione se sentía protegida con él, estaba feliz de haber encontrado a tan buen amigo. Se sentaron en un lugar apartado de las aún miradas curiosas de sus compañeros. Cuando las cervezas de mantequilla llegaron, Theo probó un poco y finalmente dijo:
— Hey, te tenías bien guardado lo de tu novio nuevo. Enhorabuena.— dijo con sorna.
— Pues, es que no es técnicamente mi novio— Confesó.
— No creo que Draco se haya equivocado.— afirmó.
—¿Malfoy te comentó algo?— preguntó abriendo los ojos.
— Claro, llegó haciendo burla de lo mismo, cuál tenía peor gusto y esas cosas— Rió.
— Ese cabrón, entonces eran sólo mentiras lo que me dijo ayer— reflexionó para sí misma.
—¿Ayer?—
— Sí, me mandó una lechuza justo después de la tuya, diciéndome que fuera a verlo porque necesitaba hablar conmigo. Antes de que me interrumpas, fui solo porque quería devolverle su nota pensando que se había equivocado.— Se defendió.
Theo enarcó una ceja. Ahí estaba la respuesta de a dónde se había metido y porque el suelo estaba manchado con tinta.
— ¿Y qué te dijo?— Dijo esperando que no hubiese sido lo mismo que le dijo a el.
— Palabras sin sentido, en realidad nunca le creí. Primero me preguntó que porqué estaba con Fred, luego me dijo que por qué no él y los pobretones si, palabras textuales.— Puso los ojos en blanco al tener que referirse así a los Weasley.
'Demonios' pensó Theo. — Debió ser por el alcohol, de otra manera jamás se hubiese dignado nisiquiera a mirarte— dijo con cautela.
— Es obvio, no me preocupa. De lo que te quería hablar es Fred, si no te molesta.
— Claro, dime. En qué te puedo ayudar, Hermione.
Ella se sorprendió, era la primera vez que oía a Theo nombrarla por su nombre de pila. Sonrió con sinceridad.
— Es que no sé si Fred me gusta, es decir, me encanta estar con él y esas cosas. Pero…siento que jamás podrá gustarme como yo a él y no quiero hacerlo sufrir. El me dijo que sabía que podría pasar eso, que no sufriría...Aún así me hace sentir culpable y un poco mal— Se descargó.
— Entonces, me estás diciendo que disfrutas su compañía, ¿Pero que te da miedo que jamás sea recíproco?— Enfatizó.
Viéndolo así, sonaba un tanto ridículo. Tomo aire y respondió — Sí—
Theo suspiró, a veces Hermione era tan noble que daba náuseas. — No le veo el problema, según lo que me explicas, tú fuiste sincera con el, y está más que dispuesto a aceptarlo. ¿Por qué no intentarlo?— Sonrió al pensar que Draco lo mataría si lo escuchara decir semejante estupidez.
— Tengo que pensarlo bien, de todos modos, gracias Theo, conversar contigo realmente tiene un efecto mejor que ir al psicólogo— Sonrió.
— ¿Psico-qué?— Preguntó confundido.
— Olvídalo, es como un medimago encargado de la sanidad mental para los muggles—
Theo sonrió, a veces olvidaba que Hermione era nacida de muggles, puesto que era una bruja excepcional. Fue con ella que comenzó a dudar de las creencias de superioridad de sangre, aunque nunca fue un fiel seguidor de Voldemort. Sólo se unió para que el lunático de su padre lo dejara en paz, sin embargo aún no había accedido a tomar la Marca Tenebrosa, como Malfoy, Goyle, Blaise o Pansy.
La tarde pasó con ritmo apresurado, continuaron charlando de banalidades hasta que oscureció por lo que decidieron volver al castillo.
Ya en su habitación, Draco estaba aún acostado, tapado hasta la cabeza. Sin embargo, cuando entró Theo, se paró enérgicamente.
— ¿Dónde estuviste?— Le preguntó.
— Hermione y yo pasamos la tarde en Hogsmeade—
Draco sintió furia pero supo disimular. — Ya veo— Tomó un libro cualquiera y comenzó a leer, o al menos, fingir que lo leía.
— ¿Recuerdas qué pasó ayer, Draco?—
Claro que sí recordaba, ni con mil litros de whisky de fuego podría olvidar todo lo que le confesó a Theo, así como tampoco el ridículo que hizo frente a la sabelotodo. Obviamente tendría que fingir, no le quedaba más remedio.
— ¿De qué hablas? — Se hizo el desentendido.
— De tu pequeña confesión de amor, claro está— Dijo con burla.
— Y según tú, ¿Quién me gusta?—
— Granger — dijo Theo en voz baja, pero amenazadora.
Draco rió nervioso. Por un lado, agradeció que a la persona a la que se haya confesado fuera Theo, porque era uno de los pocos -si no es que el único- en quien realmente confiaba y podía ser el mismo. —Estás de coña, quizás el que se emborrachó fuiste tú y soñaste esas estupideces — Rogaba internamente por que se tragara su argumento, aunque lo dudaba.
—Escucha, Draco. Te conozco muy bien y sé que estás mintiendo. Pero tranquilo, no le diré a nadie, puedes confiar en mí y lo sabes.—
— Gracias — dijo derrotado.
— No quiero entrometerme en tus asuntos. Pero entonces, ¿Cómo harás con la misión que te encomendó el Señor Oscuro?—
—No lo he pensado, y no quiero hacerlo aún— Tragó saliva —Supongo que tendré que hacerlo, pero preferiría aplazarlo lo más posible. Sería más fácil si no tuviera que verla todos los días en las rondas — Miró su reloj— Mierda, debí haber estado allá hace diez minutos— Se levantó rápidamente, se arregló un poco y se encaminó al séptimo piso, donde acostumbra a juntarse con Granger para hacer las rondas diarias. Cuando llegó, vio que Hermione estaba tamborileando sus dedos, exasperada. Cuando lo vio, le hizo un saludo con la cabeza, dio media vuelta y comenzó a caminar.
—Buenas noches, sabelotodo insufrible— Dijo tratando de aparentar normalidad.
—Buenas noches, hurón oxigenado, llegas tarde. He estado esperándote al menos por media hora— Le reprochó.
—Si, estaba ocupado con Pansy, ya sabes— Mintió.
—No me interesa saber tu vida amorosa, gracias.— Respondió cortante.
De pronto, la Marca Tenebrosa comenzó a arderle. Se frotó el brazo izquierdo con inquietud. Sabía que Voldemort lo estaba llamando.
—Oye, tengo que irme— Le dijo mientras se encaminaba hacia las mazmorras nuevamente.
—Eso sí que no, Malfoy. Me acompañarás a hacer la ronda como todos los días, no dejaré que hagas de vago— Lo siguió con dificultad.
—No te metas en mis asuntos, realmente no puedo cumplir con mi ronda de hoy— Dijo nervioso.—
Draco siguió caminando con rapidez, esperando que no se encontrara nadie para poder ir a Malfoy Manor, donde se hospedaba el Señor Oscuro. Bendito sea el maldito traslador que le dio Bellatrix para poder aparecerse sin dificultad cuando Él lo llamara.
Hermione pensó con rapidez, tenía que actuar rápido. Corriendo, fue a la habitación de Harry, pidiéndole prestada la capa de invisibilidad. Aún más rápido se dirigió a las mazmorras, agradeciendo una ocasión en la que fue a dejar a Theo allí y escuchó la contraseña.
—Nobiles— Indicó. Se puso la capa de invisibilidad y entró, alcanzando a ver cómo la cabellera platinada de Malfoy entraba por una puerta. "Espero que no sea la habitación de Parkinson" dijo para sus adentros.
Ya en la habitación, se percató de que Malfoy miraba un objeto con preocupación mientras miraba un reloj. "Un traslador" pensó. Se acercó lo más que pudo a él, esperando el momento. Sinceramente, no sabía por qué diablos hacía esto, pero tenía que saber por qué.
Cuando Malfoy comenzó a desaparecer, se agarró del lo más sutilmente posible. Todo dio vueltas, y cayó en la sala de estar de una casa majestuosa, llena de mármol, muebles antiquísimos y cuadros extravagantes. Los colores que habían eran tan solo verde esmeralda y plateado. "Debe ser la casa de Malfoy" pensó. De pronto, escuchó una voz que lo paralizó.
—Has venido a tiempo, joven Malfoy—
Hermione no lo podía creer, estaba en frente de Lord Voldemort.
