Capitulo 5: La verdad

Hermione estaba oculta tras un jarrón enorme, rogando porque nadie se percatara de ella. ¿Qué haría? ¿Le diría a Malfoy? ¿Cómo volvería a casa? Tenía que agarrar el traslado sin que nadie se diera cuenta, si alguien sabía de su presencia, moriría al instante. Tragó saliva, su corazón latía como nunca antes, sudaba frío. Quizás podría aparecerse en La Madriguera, ¿Pero cómo? ¿Qué explicaciones daría? De pronto, se le ocurrió: Iría donde Tonks, ella no contaría a nadie y podría ir a dejarla a Hogwarts en un abrir y cerrar de ojos. Suspiró algo más aliviada. Levantó un poco la vista y vio a Draco sentado frente a frente con Voldemort.

— ¿Qué necesitaba, milord? — dijo en tono educado.

— Nada más quería saber cómo va tu misión, Draco. No he tenido noticias de avances o ideas—

—Necesito un poco más de tiempo, milord. Tengo que idear la estrategia adecuada para llevar a cabo mi cometido— Imploró.

— Draco, Draco...Quizás me equivoqué contigo. Pensé que serías distinto a tu padre, pero veo que eres débil y no puedes ser un fiel servidor, como esperé— Dijo decepcionado, escupiendo las palabras— Crucio! — vociferó.

Hermione vio a Draco retorcerse de dolor, mas no pronunció ningún sonido. Por Merlín, se preguntó cuántas veces tuvo que haber sido torturado así para poder resistirse a no gritar.

— Por favor, mi señor. Le juro que cumpliré. Sólo deme una fecha límite y habré cumplido antes de lo estipulado — Dijo apenas aún retorciéndose en el suelo.

— Está bien, Draco. Levántate. Te advierto que no toleraré más fallos de tu parte, esta es la última vez que te permite semejante desobediencia. Y para que no se te olvide, por favor, repíteme tu misión— Le dijo amenazadoramente cordial.

Draco vaciló. Dolía como mil agujas, pero sería fuerte. —Debo matar a Hermione Granger, haciéndola sufrir y luego tirar su cuerpo inerte en frente de Potter. De no hacerlo, esta vez si matarás a mi madre frente a mis ojos, lentamente. Como castigo a mi segundo y último fallo.— Sentenció fríamente.

Hermione sintió una gota helada recorrer su espalda. ¿Entonces no eran palabras en vano? De verdad moriría a manos de Malfoy, no eran palabras vacías. Sintió la vista nublada. Como pudo, se levantó lo más cautelosa que fue capaz, se dirigió a los jardines y se apareció en la puerta de Tonks. Tocó la puerta y una soñolienta mujer apareció. Tenía el cabello rosado pastel, una nariz puntiaguda y facciones finas. Apenas vio a Hermione, abrió los ojos como platos.

—Hermione, ¿Qué haces acá?—

—Por favor, no preguntes nada...salí de la escuela y me perdí. No supe cómo volver y no me puedo aparecer en el castillo, así que pensé en venir acá y que me ayudaras a regresar, por favor— Rogó.

—Claro, deja cambiarme de ropa y te llevo en seguida, pasa por favor—

Hermione entró, agradecida del calor hogareño. Se sentía mareada y confusa. Tonks se sentó a su lado, en el sofá. —¿Me vas a contar qué sucedió, Hermione?— imploró.

— No por ahora, Tonks. Estoy procesando mucha información en este momento y no creo ser capaz de verbalizar— Se excusó.

—Como digas, vengo enseguida. Siéntete como en casa.— Le sonrió y se dirigió a su habitación.

Hermione observó el hogar de Tonks, era pequeño pero acogedor. Se acurrucó en el sofá a esperar. Tenía mucho sueño. De pronto, regresó.

—Bueno, al ser auror y cercana al Profesor Dumbledore, tengo la facilidad de aparecerme a través de Red-Flu en su oficina a cualquier hora de la noche en caso de ser necesario. Le acabo de enviar un Patronus para informarle. Lo siento Hermione, tengo que avisarle al menos a él de una situación como esta. — Se lamentó.

—Está bien, no te preocupes. De todos modos igual necesito hablar con él de manera urgente. Oye, lo último. Aún no tengo permiso para aparecer y aún así lo hice. ¿Podrías interceder por mi en el Ministerio, por favor?—

Tonks la observó fijamente, finalmente respondió —Será la última vez que te cubra las espaldas cuando no sé lo que está pasando—

—Gracias, Tonks. Te debo una— dijo con sinceridad

Hermione fue la primera en viajar a través de la chimenea. Cuando llegó, estaba Dumbledore esperándola, con una sonrisa. A su lado, Fawkes estaba dormido plácidamente. A continuación llegó Tonks.

—Acá está Hermione. No me quiso contar lo que ocurrió, pero creo que en vez de castigarla, debería contarte a ti lo que ocurrió. Ahora si me disculpan, me retiro. Tengo que llegar muy temprano mañana al Ministerio a ver unos asuntos— Le guiñó el ojo a Hermione. Esta sonrió nerviosa. —Gracias, Tonks. Espero nos veamos pronto— La abrazó y luego esta se marchó por donde mismo llegó.

—Buenas noches, señorita Granger. Veo que estuvo dando un paseo— El profesor la miró a través de sus gafas de medialuna con una mirada inquisidora pero amable.

—Ehm sí. Es decir, no fue planeado, algo ocurrió y no salió como lo tenía planeado. Lo siento, profesor— Dijo sinceramente.

—¿Me contarás a dónde fuiste?—

—Sí, le contaré todo lo que sé. Porque estoy convencida de que usted es el único que me puede ayudar.—

—Toma asiento, por favor— Hermione obedeció sin chistar. De pronto, Fawkes gruñó. Lo habían despertado. —Disculpa, Fawkes. No quería interrumpir tu sueño— Hermione lo acarició, el fénix graznó suavemente y se volvió a dormir.

Fue así como Hermione le contó todo lo que había acontecido últimamente con Malfoy, desde lo ocurrido en el tren, hasta su extraña solicitud de que lo visitara en la sala de menesteres a altas horas de las noche.

—Entiendo tu preocupación, pero me temo que eso no responde mi pregunta inicial— enarcó una ceja.

—Hoy estábamos haciendo ronda con Malfoy…— Continuó contándole cómo se infiltró en las mazmorras, a dónde fue y de lo que se enteró. Al final, no pudo contener más sus lágrimas.

—Señorita Granger, agradezco profundamente que me haya contado. Estamos en una situación complicada. Por un lado, tenemos esta misión casi suicida que le han encomendado a Draco, y por otra, tenemos a un muchacho extremadamente confundido y asustado. ¿No lo cree usted?— Interrogó.

—Puede ser, pero aún así profesor, eso no justifica todo el martirio que me ha hecho pasar desde que nos conocemos. Yo...francamente no sé qué hacer. Definitivamente no quiero morir, pero tampoco quiero que Malfoy falle en su misión y sufra ese destino— Respondió con mayor sinceridad de lo que hubiese deseado.

—Por ahora, señorita Granger, debe ver cómo reacciona Draco, eso es importante. Creo que algo podría funcionar, pero no puedo decirle qué es. Tendrá que descubrirlo usted. Siga haciendo su vida normal, como siempre. Estaré atento a cualquier inquietud que pueda presentar. Y recuerde, usted posee una manera de salir de esto... Sólo un poder ancestral es capaz de torcerle el brazo al destino.— Le guiñó un ojo. Un poder ancestral, esas palabras resonaron en su mente, palabras muy familiares que estaba segura que las había oído en alguna otra parte. Pero no tenía cabeza para pensarlo ahora mismo.

— Ahora debería ir a dormir, quizás alguien que no debía escuchó el Patronus de Tonks, pero le hice prometer que permitiría que usted misma cuente lo acontecido, de ser necesario.—

—Gracias, profesor. Buenas noches.— Se despidió y fue a su habitación. Cuando entró a la Sala común, vio a alguien sentado en un sillón junto a la chimenea. Pensó que a quien se refería el profesor Dumbledore se había ido a dormir, asi que se encaminó a las escaleras. Cuando de pronto una mano la sujetó.

—Hermione!— Dijo una voz muy conocida. Oírla alivió instantáneamente a Hermione.

—Fred, ¿qué haces despierto a esta hora?—

—Escuché el Patronus de Tonks, justo en ese momento Dumbledore me estaba dando un sermón así que lo sé todo. Me tenías muy preocupado, pero tranquila. Cumplí mi palabra y no le he contado a nadie— La abrazó y le dio un beso— ¿Dónde estuviste? ¿Estás bien?—Preguntó.

—Si, Fred. Estoy bien. Creo que lo peor ha pasado, pero no me gustaría hablar de esto ahora. Podemos simplemente sentarnos en el sillón un momento, necesito relajarme—

—Claro, lo que tú quieras— Le guiñó un ojo con picardía. Le tomó la mano y la llevó hasta el sillón.—Te he extrañado, Herms.— Hermione se había acostado en el sillón, apoyando su cabeza en las piernas de Fred. El comenzó a acariciarle el cabello.

"Esto no puede estar bien" pensó Hermione.

—Escucha, Fred— Se acomodó para quedar sentada frente a él.—Sé que te gusto, pero no estoy segura de si tú me gustas de la misma forma, es decir, me agrada estar contigo, pero no creo estar lista para comprometerme a algo así. No quiero hacerte daño, y últimamente he tenido muchas cosas rondando mi cabeza como para poder estar contigo— Su mirada reflejaba tristeza, pero sabía que era lo mejor.

Fred no dijo nada por unos segundos, tomó una bocanada de aire, se serenó y dijo

—Está bien, Herms. Te entiendo, y no te preocupes. No te negaré que siempre tendré la esperanza de que esto funcione, quizás en algunos años— le guiñó el ojo.

—Gracias, ahora debería ir a dormir— Se despidió con un beso en la frente y se marchó.

Sabía que le dolería, pero había tomado la decisión correcta. Con un poco de tristeza, se fue a dormir.

Ya en clases de Pociones, Hermione se había sentado lo más lejos posible de Malfoy. Aún sentía escalofríos cuando pensaba en lo sucedido en Malfoy Manor. Theo la saludó a lo lejos, dedicándole una sonrisa que respondió de igual manera. Estaba sentada junto a Harry, cuando el profesor Snape habló:

— Hoy prepararemos, por petición del Director, la poción del amor. ¿Alguien sabe su nombre?— Preguntó.

Hermione alzó inmediatamente la mano, pero como siempre, Snape la ignoró.

— Se llama Amortentia, profesor.— Dijo Draco sin levantar la mano.

— Excelente, diez puntos para Slytherin. Es decepcionante ver -miró a Hermione- que nadie más sepa la respuesta a algo tan básico.— Blaise comenzó a burlarse, seguido de Pansy, Goyle y Crabbe.

Hermione se sintió completamente humillada. Harry le miró de forma comprensiva. A estas alturas, ya sabían que Severus Snape continuaba siendo un espía para la orden, pero a veces encontraban que su actuar era despreciable.

— A petición del Director también, haremos algo así como un concurso— Continuó— En el cual, aquel alumno que cree la poción perfecta, se puede quedar con esto — Mostró un pequeño frasco con una poción de color dorado en su interior.— ¿Alguien sabe como se llama?— Dijo, ignorando nuevamente a Hermione. Ofuscada, decidió responder igual.

— Se llama Felix Felicis, profesor, o la poción de la suerte líquida.— Comentó.

— Le he dicho innumerables veces, señorita Granger. Que a menos de que le pida expresamente una respuesta, no la otorgue. No hace más que quedar como una sabelotodo insufrible.— Expresó sin inmutarse.— Por obvias razones, este será un trabajo individual. Los ingredientes están en la pizarra.— Con un movimiento de varita, se comenzaron a escribir los mismos. Ya en clases de pociones, estaba sentada junto a Harry, cuando el profesor Snape habló:

— Hoy prepararemos, por petición del Director, la poción del amor. ¿Alguien sabe su nombre?— Preguntó.

Hermione alzó inmediatamente la mano, pero como siempre, Snape la ignoró.

— Se llama Amortentia, profesor.— Dijo Draco sin levantar la mano.

— Excelente, diez puntos para Slytherin. Es decepcionante ver -miró a Hermione- que nadie más sepa la respuesta a algo tan básico.— Blaise comenzó a burlarse, seguido de Pansy, Goyle y Crabbe.

Hermione se sintió completamente humillada. Harry le miró de forma comprensiva. A estas alturas, ya sabían que Severus Snape continuaba siendo un espía para la orden, pero a veces encontraban que su actuar era despreciable.

— A petición del Director también, haremos algo así como un concurso— Continuó— En el cual, aquel alumno que cree la poción perfecta, se puede quedar con esto — Mostró un pequeño frasco con una poción de color dorado en su interior.— ¿Alguien sabe como se llama?— Dijo, ignorando nuevamente a Hermione. Ofuscada, decidió responder igual.

— Se llama Felix Felicis, profesor, o la poción de la suerte líquida.— Comentó.

— Le he dicho innumerables veces, señorita Granger. Que a menos de que le pida expresamente una respuesta, no la otorgue. No hace más que quedar como una sabelotodo insufrible.— Expresó sin inmutarse.— Por obvias razones, este será un trabajo individual. Los ingredientes están en la pizarra.— Con un movimiento de varita, se comenzaron a escribir los mismos. — Como sabrán, esta poción demora al menos tres semanas en estar lista. Por expresa solicitud del Director también, él me ayudará a escoger la mejor poción. Comiencen, por favor.—

Hermione y Harry fueron a buscar los ingredientes, cuando él le preguntó:

—¿Cómo van las cosas con Fred?— Consultó.

—No hay nada con Fred. Anoche hablé con él y aclaramos las cosas— Respondió con seriedad..

Ron al escuchar eso se relajó. En su ensueño al pensar que Hermione estaría de nuevo con él, se le cayó el libro que tenía en su pupitre, haciendo eco al estrellarse.

—Más cuidado, Weasley. Tienes que aprender a controlar tus instintos primitivos en clases— Le dijo Malfoy, quien también había oído a Hermione y necesitaba llamar su atención, hacerse notar.

—Cállate, maldito hurón—

—Cuida esa boca, Weasley. Diez puntos menos para Gryffindor.— Sentenció Severus Snape. Luego de eso, la clase pasó sin mayores dificultades.

Ya en la hora de almuerzo, Hermione notó que Theo se acercaba a ella.

—Hola, Hermione. ¿Podrías acompañarme un momento, por favor?—

—Claro, Theo. Voy enseguida.— Se despidió de sus amigos, quien ya no se sorprendían de que Hermione pasara su tiempo con la serpiente.

Se fueron a un pasillo poco concurrido, y Theo le dijo sin rodeos.

—¿Qué fue exactamente lo que viste en la Mansión de Malfoy?—

Hermione palideció.—Yo no...— balbuceó.

—No me mientas, Hermione. Te vi por una fracción de segundo ese día, cuando te aferraste a Draco para perseguirlo. Dime qué viste u oíste.— Ordenó, más serio que nunca.

—Ya sé cual es la misión que tiene Malfoy.— confesó.

Demonios, esto era malo. Quizás el plan que tenía con el profesor Dumbledore se vendría abajo.

—¿Y qué piensas hacer, entonces?—

—No lo sé, Dumbledore me dijo algo acerca de un poder ancestral...— Hermione recordó.—

¡Claro! El brazalete! ¿Cómo no me acordé antes? ¡La anciana me dijo que funcionará — comentó feliz.

—¿De qué brazalete me estás hablando? — Se hizo el desentendido, obviamente sabía de qué jodido brazalete hablaba

FLASHBACK

Se vienen tiempos difíciles para la señorita Granger y el señor Malfoy. ¿Es consciente de eso?— le comentó el anciano.

Lo sé, por eso ayudaré en lo que pueda. Seré su espía si quiere, pero ayúdeme a proteger a mi amigo.— Rogó Theo.

Hay una alternativa...-—Tomó un viejo libro— Hace unos meses atrás, vino una antigua amiga mía, diciendo que un extraño artefacto había reaccionado ante Hermione.—

Buscó una página por unos momentos.— Se llama el Brazalete de Knomit, y mientras Draco lo tenga puesto, no podrá dañar a Hermione.—

Theo inspeccionó el libro, leyendo sobre el brazalete. —Ya pero, ¿Cómo sabrá Hermione? ¿Cómo tendrá siquiera la posibilidad de ponerlo en la muñeca de Draco?— tenía tantas dudas.

Theodore Nott, este brazalete tiene cientos de años, diría que es aún más antiguo que los primeros ancestros de los Malfoy. Es un extraño y caprichoso objeto, puesto que una vez elegida una persona, el momento de usarlo y cómo activarlo, lo sabrá dicho individuo casi por instinto. Luego nos preocuparemos de qué haremos con Voldemort. Pero no podemos permitir que Hermione muera, menos a manos de Malfoy, quien creo sería el más afectado de todos— Reflexionó.

¿Pero usted cómo sabe…?— Preguntó Theo.

Sé observar a las personas, joven Nott. No lo olvide. Es por eso que sabía que tarde o temprano usted vendría a pedir mi ayuda. Usted es noble, y Draco Malfoy es afortunado de tener a alguien como usted velando por él. — Dijo emocionado.

Entonces, ¿cuál es el plan? — Prosiguió el joven.

Por ahora, no interfieras entre ellos. Si te pediré ayuda guiando a la señorita Granger. Tendrás que hacerte el desentendido cuando te cuente del brazalete, y quizás de una vasija. Dejaré este libro en la Sección Prohibida, y tú la encaminarás hacia el. Más adelante iremos limando asperezas.— Dijo el anciano con una sonrisa de esperanza.

FIN FLASHBACK

—Cuando estaba deambulando por el callejón Diagon, sin querer me perdí y llegué hasta el Callejón Knocturn. Ahí encontré una tienda que jamás había visto antes, y encontré un brazalete y una anciana me dijo que me serviría más adelante...Creo que a esto se refería— Finalizó.

—¿Y has tratado de obtener más información respecto a esa cosa?—

—No, no he podido encontrar algo que me sirva. Si quieres te muestro cómo es, para que un día busquemos juntos. ¿Me ayudarías?— Imploró.

—Claro que sí, Hermione. Al fin y al cabo, somos amigos ¿O no?— Preguntó.

—Obviamente, somos amigos, Theo.— Le respondió con alegría.

Las horas pasaron, y tocaba la hora de hacer la ronda diaria. Subió al séptimo piso a esperar a Malfoy. Sin embargo, se sorprendió al encontrarse con Ernie MacMillan en vez de al hurón.

—¿Ernie? Este es el sector que tenemos que patrullar Malfoy y yo— Le dijo.

—Sí, eso sabía yo. Pero hoy el profesor Dumbledore me llamó y me informó que habría un cambio de parejas, por solicitud expresa de Malfoy.— Añadió con una sonrisa.

Hermione se sintió aliviada, pero a a la vez extrañada.

—Ah, está bien. ¿Comencemos?—

La patrulla estaba aburrida, al menos con Malfoy tenía que usar todo su ingenio para callarlo y así se entretenía. Al terminar, iba caminando mirando el suelo, cuando de pronto, chocó con alguien, lo que hizo que cayera al suelo.

—Ten cuidado donde caminas, apestosa sangresucia— Le escupió Malfoy con desprecio.

El desdén de sus palabras dejó helada a Hermione. Pero tenía sus razones, se explicó a si misma. Por su culpa había sido castigado severamente por Voldemort.

—Mantente fuera de mi camino, Malfoy. Déjame en paz. Ah, y gracias por haber pedido cambio de compañero de patrullas, me hiciste el día— Le dijo con sarcasmo.

—No fue para hacerte un maldito favor, Granger. Ver tu pelo de arbusto, tus feos dientes y tu falso aire de superioridad y bondad me dan náuseas, lo hice por mi propia salud. — Seguía mirándola con desprecio. Hermione se fijó en sus ojos, duros como la piedra y a la vez distantes.

Draco estaba aterrado y furioso a la vez. El tiempo se le agotaba, y no tenía ni un maldito plan para asesinar a Granger. Decidió escribirle a su madre y volver unos días a Malfoy Manor, para alejarse de Granger. Cuando le comentó a Theo, este respondió

—¿Crees que sea una buena idea estar bajo el mismo techo que el Señor Tenebroso?— Preguntó.

—No estará, me aseguré antes de tomar la decisión. Tiene que preparar unas cosas fuera del país, así que cuando esté de regreso, volveré a Hogwarts. Necesito pensar con la cabeza fría—

—Está bien, sabes que cualquier cosa, me puedes enviar una lechuza— Respondió Theo, aún preocupado. ¿Cómo diablos entonces Hermione sería capaz de ponerle el brazalete a Draco?