Capítulo 6: Hallazgo

Ya estaban a fines de enero y Malfoy aún no se aparecía por el castillo, y Hermione se había abstenido de preguntarle a Theo por el. Se habían centrado en buscar el libro, sin éxito hasta ahora.

En el fondo, Theo sabía en qué sección estaba, sin embargo no podía levantar sospechas. Hermione no podía saber que estaba envuelto en el plan para salvarlos.

—Oye, Herms. Hemos buscado en cada estantería y hay nada que nos de remotamente una idea de los artefactos. Nos falta sólo una sección— Inquirió.

—¿La sección Prohibida?— Respondió sorprendida. ¿Cómo no se le había ocurrido?

—A eso me refería, podríamos ir uno de estos días en la noche. O solicitar un permiso a Dumbledore. ¿Qué opinas?—

—Déjame pensarlo. Me dio hambre, ¿Vamos a almorzar?— añadió con una sonrisa

Se encaminaron hacia el Gran Comedor, cada uno fue hacia su mesa. Ahí estaban Ron, Harry, Ginny y Neville.

—Hola, Herms. Veo que pasas mucho tiempo con Nott— Le recriminó Ron.

—Claro, somos amigos y me está ayudando con unos asuntos—

—¿Qué asuntos?— Dijo Harry enarcando una ceja.

—Nada importante, la verdad. Chicos, creo que deberíamos comenzar a prepararnos para lo que se viene el próximo año— Dijo Hermione en voz baja.

—En eso mismo estaba pensando yo, de hecho, creo que deberíamos partir antes de fin de año. Ya no quiero aplazarlo más— Sentenció Harry.

Po' mi eta bien— Dijo ron mientras comía una chuleta de cerdo.

—Por favor, Ronald. Traga antes de hablar.— Le reprochó Hermione.

Ron se puso rojo hasta las orejas, pero no dijo nada. Estaba feliz pensando que tendría una oportunidad con Hermione. Esta vez, quería jugárselas en serio.

De pronto, se abrió la puerta del Gran Comedor.

—Miren quien decidió aparecer y terminar con nuestra paz— Dijo Harry

Hermione miró, y se encontró con la mirada de Malfoy. Se veía distinto, obviamente tenía los mismos ojos, pero se veían más oscuros y llenos de odio. Intimidada, volteó la vista.

Draco se dirigió a la mesa de Slytherin, ignorando todas las miradas curiosas. Cuando llegó, estaban Pansy, Goyle, Theo y Zabinni.

—Hey, Draco. Tiempo que no nos vemos— Dijo Blaise saludándolo con la mano.

—Blaise.—Dijo a modo de saludo.

Se dedicó a comer sin mirar a nadie. Las semanas que pasó en su casa tuvieron un efecto contrario al esperado, puesto que se había ido para descansar e idear un plan para llevar a cabo su misión, pero su tía Bellatrix se había enterado de la misión nueva, su fracaso y el castigo que le había dado Voldemort. Por lo mismo, se había dedicado a entrenarlo cada día, enseñándole nuevas maldiciones, torturándolo y haciendo torturar a muggles que encontraban en las calles de Londres. Sin duda esas sesiones habían endurecido la mente de Draco, ya no tenía dudas. Necesitaba terminar luego este asunto y poder estar en paz. Más tarde, luego de clases se dirigió a los jardines, necesitaba meditar un rato y quizás al fin relajarse. Se acostó, cerró los ojos y dormito.

—Draco—le llamó Theo.

—¿Qué quieres, Theo?— respondió Draco, no tenía ganas de lidiar con preguntas que definitivamente no sabía cómo responder.

—Nada, solo quiero saber qué diablos te pasa. Te mandé una docena de lechuzas al menos y nunca respondiste una, ni siquiera las abriste porque se devolvieron todas. ¿Me vas a decir qué ocurrió en Malfoy Manor?— Dijo con falsa calma.

Draco dudó, sabía que podía confiar en él, pero volver a rememorar esos episodios de nuevo.

Puedes entrar en mi cabeza si quieres, por que ciertamente no quiero hablar de ello. Theo se preocupó. Debió haberlo pasado bastante mal como para que recurriera a una invasión como esa.

—Esta bien— Con un movimiento rápido de varita, dijo Legemerens! Y de pronto estaba en los recuerdos de Draco. Todos pasaban rápido, pero Theo no podía decidir cuál de todos era peor. Hubo en particular que le erizó la piel, de este, estaban en una vieja casa abandonada, con una mujer de mediana edad que suplicaba por su vida mientras lloraba. A su lado, estaba Bellatrix Lestrange riéndose desquiciadamente.

'Obligala a tomar esto Draco, esta es la sorpresa de la que te hablé.'

Asustado, Draco tomó el frasco y obligó a la mujer a beberlo. Poco a poco, para horror de Draco, la mujer comenzó a convertirse en Granger.

'Asi se te hará más fácil, sobrinito'. Bellatrix soltó una carcajada maligna. 'Ahora, torturala hasta que ruegue su muerte.' Draco no podía mirarla a los ojos. Tenía ganas de llorar, de matar a Bellatrix ahí mismo y huir. Su tía perdió la paciencia y lanzó un crucio bastante potente a la falsa Hermione, provocando que esta se retorcijara de dolor en el suelo, aullando piedad. Draco sintió náuseas. 'Mirala, disfruta su dolor.' dijo ella. Draco no lo pudo evitar, y soltó una lágrima. Molestar y humillar a Granger era una cosa, y sabía que tenía que matarla, pero verla sufriendo era muy distinto.

Para su pesar, Bellatrix se percató de que su sobrino comenzó a derramar algunas lágrimas. Furiosa, dirigió su atención a el. '¿Es que acaso estas llorando por esta sangre sucia?' vociferó. Draco no respondió. 'Siempre supe que tenías una debilidad por esta mugrosa impura, sabía que eras débil, Draco. Pero no pensé que caerías tan bajo. Pero no te preocupes, entrenaremos más duro aún, eliminaremos todo rastro de interés que tengas por esa cucaracha' dijo con burla. De pronto, se paró en frente de la muchacha y gritó Imperio! Inmediatamente, la falsa Hermione tomó un cuchillo y con el mismo se cortó ambas muñecas, comenzando a desangrarse. En el momento exacto, Bellatrix removió el hechizo. La joven gritó asustada mirando a Draco 'Por favor, ayudame'. Mas Draco no reaccionó, quedó inmóvil observando cómo la mujer se desangraba hasta morir.

'Considerate afortunado, sobrino. Por ahora, no le informaré al Señor Oscuro de tu traición, porque me conviene. Pero si vuelvo a saber de algo similar, yo misma me encargaré de hacer que esto -señalo a la falsa Hermione- un dulce sueño comparado con lo que haré.'

Theo salió de la cabeza de Draco. No encontraba palabras. Es decir, sabía que Bellatrix estaba demente, pero jamás había visto tanta maldad junta. Lo miró con lástima.

—Carajo, tú tía está loca como una cabra.— dijo nervioso.

—Ya tengo un plan— Dijo sin vida en su voz.

—Espera, ¿Qué? ¿Al final seguirás con el plan? ¿Qué hay de lo que sientes?—

—A la mierda, eso no importa y jamás ha importado— Replicó. —Además, no es como si estuviera enamorado ni esas mierdas. Sólo me llama atención— Añadió.

—Como digas, tú sabrás.—

Continuaron sentados, sin hablar. A veces, el mejor apoyo era tan sólo estar ahí. De pronto, Theo recordó que debía juntarse con Hermione para entrar a la sección prohibida y se paró súbitamente.

—Hey, debo...hacer algo.— Dijo nervioso.

—¿Te juntaras con la sangre sucia?— Preguntó con desdén.

—Sí.— No dijo más y se fue hacia la biblioteca, ahí estaba Hermione, un tanto nerviosa. Sabía de su obsesión por acatar las reglas, por eso le extrañaba que no hubiese accedido a pedirle un permiso especial a Dumbledore.

—Ahí estás, Herms. Disculpa el retraso.— Se excusó.

—No te preocupes, Theo. Está bien— Sonrió.—Ya está oscuro, deberíamos ir. Traje algo que nos ayudará a pasar desapercibidos.—Le mostró una túnica— Es la capa de invisibilidad de Harry— Informó.

Theo la examinó.—Esto sin duda nos ayudará. Pero, ¿Cabemos los dos?—

—Claro que sí— Enseguida cubrió a ambos y se fueron a la sección prohibida. Había mucho por donde buscar. Pasaron horas buscando libro por libro, hasta que Theo se aburrió, se acercó de poco donde estaba el libro,y exclamó

—Hermione, creo que este es.— Le mostró un libro que parecía muy antiguo.

— ¡Déjame ver! — Exclamó ansiosa. Le arrebató el libro de las manos, hojeándolo rápidamente. Sus ojos brillaron, en una página, aparecía un boceto exactamente igual al que poseía ella. Comenzó a leer con volumen para que sólo él pudiera escuchar. Aún estaba Madame Pince, y no quería meterse en líos.

—"De acuerdo a la antigua leyenda egipcia, Knomit fue una princesa y a la vez bruja con un poder extraordinario. Ella fue la creadora de este brazalete que lleva su nombre. Sin embargo, no sabía que al hechizarlo traspasaría un grado considerable de su magia. Algunos han llegado a creer incluso, que posee vida propia. El Brazalete de Knomit elige a su dueña o dueño y este tendrá la oportunidad de usarlo a voluntad. A través de la historia, este ha elegido a un sinnúmero de personas. Los poderes del mismo son enormes e incluso aún, se desconocen la gran mayoría. El más potente, cabe mencionar, es que cuando una persona lo pone en la muñeca de otra persona, el portador del Brazalete no tendrá más opción que obedecer y servir a la persona dueña de este, provocando un inmenso dolor cuando el dueño sufra dolor por su culpa...Además se ha visto que…."— Hermione dejó de leer, sin sabe que lo siguiente sería un dato fundamental, y quizás de haberlo sabido, hubiese dudado de su próxima decisión. — Esta es la respuesta. Si Malfoy tiene el brazalete, ¡No podrá herirme! — Exclamó con alegría. Luego, tomó el libro y lo guardó en su mochila.

—¿No deberíamos averiguar por si acaso tiene algún ritual de activación o algo así? Dudo que sea tan fácil y se active sólo con ponerlo en la muñeca de Draco.— Dijo Theo.

—Tienes razón, Theo.— Esta vez, él prosiguió con la lectura.

—Hm..a ver...usos, efectos secundarios...acá está. "No basta sólo con poner el brazalete en la muñeca de la persona que se ha elegido. Según los datos recopilados, también es necesario que la persona a la que haya elegido el brazalete, es decir, el dueño le de al portador la muestra más inocente de amor…." — Cerró el libro. Obviamente él ya sabía a qué refería puesto que lo había conversado con el profesor Dumbledore. Su tarea por ahora era inducir a Hermione en las respuestas necesarias.

—¿A qué se refiere con eso?— Dijo exasperada.

—Hermione, a mi parecer, el libro está tratando de decirte que para activar el brazalete que salvará tu vida, luego de ponérselo tienes que besarlo. — Le dijo con una sonrisa burlona.

—Debe ser una broma de muy mal gusto. Ni siquiera en un universo paralelo podría besar a ese cretino— Inquirió abochornada.

—Herms, es un sacrificio menor. Es tu vida de la que estamos hablando— La miró fijamente.

—Lo sé...pero ¿Cómo lo haré? Ni siquiera me mira, y cuando lo hace, pareciera que me quiere matar ahí mismo— Comentó asustada.

—Mira Herms, no puedo darte tantos detalles. Pero, ¿Recuerdas que estuvo ausente unas semanas? — Ella asintió— Bien, no lo pasó nada bien. Su tía, Bellatrix Lestrange está demente, y lo torturó de muchas formas. Desde mi punto de vista, es hora de que te acerques a él, sólo para poder ponerle el brazalete y así salvarte.— Recomendó.

Hermione pensó. ¿Qué opción tenía? Se decidió.

—¿Pero cómo hacerlo? Ni siquiera tenemos las rondas de prefectos juntos ahora.—

—Deberías hablar con Dumbledore, sé que si le explicas, entenderá.— Sonrió.

—Gracias Theo, ¿No sientes que estás traicionando a tu amigo al ayudarme?— Dijo preocupada.

—La verdad es que no. Estoy seguro que no sólo tú te beneficiarás de esto, sino que él también— Dijo enigmático.

—¿De qué estás hablando?—Preguntó.

—No te preocupes, divagaciones mías. Entonces, estás consciente de lo que debes hacer, Herms?— Presionó.

—Sí, Theo. Debo acercarme a Malfoy, lo suficiente como para poder ponerle el Brazalete, y luego, besarlo.—

Estaba segura e que era más fácil decir, que hacerlo. Por Merlín, se venían tiempos difíciles. Tenía que hacerlo antes de que el año escolar terminara.