Capìtulo 7: Cambios
Chic s, acabo de darme cuenta de que cometí un ligero desliz. Pero dentro de esta historia, tiene que ser así. Con el pasar de los capítulos entenderán. Se supone que en la historia original, es en este año cuando Draco intenta asesinar a Dumbledore, pero acá en mi historia, esto sucede en quinto año. Pido disculpas de antemano por si a alguien le molesta este hecho, pero es en serio cuando les digo que lo siento, y que en mi mente no hay otra forma de que la historia transcurra. Draco tiene esta misión porque falló en la primera, y tiene que ser antes de que el trío dorado vaya en su misión de los Horrocruxes. Gracias por entender, y nuevamente, lo siento.
IMPORTANTE: Quería comentarles algo. Estoy agradecida por todos los votos (wattpad) o reviews que me han dejado, sin embargo, los considero poquitos en comparación a las lecturas :( ¿Cómo saber si les gusta, si hay algún error? Necesito reviews o comentarios chicas, es la única forma de saber que realmente vale la pena continuar con esto.
Hermione se dirigió a primera hora a la oficina del Director. Al estar frente a la estatua dijo "Pastel de calabaza" para poder entrar.
—Permiso, Profesor. ¿Me permitirìa un minuto de su tiempo? Es algo medianamente urgente.—
—Claro, señorita Granger. Tome asiento, por favor— Le indicó el anciano, afable.
—Necesito que reconsidere el cambio de compañero en mis rondas de prefecta. Por razones personales, necesito que Malfoy vuelva a estar encargado del sèptimo piso— Finalizó Hermione, nerviosa.
—Claro, de hecho ya me estaba empezando a preocupar de que no hubiese venido antes. No se preocupe, mandaré a llamar inmediatamente al joven Malfoy para informarle lo recién conversado. Espero tenga un buen día— Le guiñó un ojo misteriosamente.
Hermione agradeció y se fue a clases, un poco más aliviada. Realmente esperaba que sus planes dieran resultados positivos.
Draco estaba en el Gran Comedor cuando le avisaron que el viejo chiflado tenìa que conversar urgentemente con él. Se dirigió a su oficina. Cuando llegó, lo saludó con una sonrisa.
—Joven Malfoy, espero que el tiempo fuera de Hogwarts lo haya ayudado a reflexionar— Dijo con amabilidad.
—Si, como sea. ¿Qué necesita?— Preguntó irritado. Si tan sólo el estúpido viejo supiera lo que tramaba, no sería tan indulgente con él. Por Merlín, cómo lo odiaba. Aún después de saber que intentó asesinarlo, seguía siendo tan noble. Maldito viejo idiota.
—Debo decir, muy a mi pesar, que hubo ciertas complicaciones, por lo que deberá retomar sus patrullas con la señorita Granger— Informó.
—¿Está bromeando?— Ladró.
—Me temo que no, joven Malfoy. Esta decisión ya fue tomada y no hay peros que puedan cambiar su situación.—
Lo único que faltaba. Tener que volver a ver a Granger todos los días.
—Le recomiendo que vaya al séptimo piso, no querrá hacer esperar a la señorita Granger.— Dijo el profesor.
Draco refunfuñó. De malas, se dirigió allí.
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—Ginny, necesito que me ayudes. Tengo que parecer decente hoy.— Le imploró Hermione.
La chica pelirroja enarcó una ceja.— ¿Tienes una cita, Herms? — Sonrió.
— Por Merlín, no. Sólo es para causar buena impresión, nada más. Aparte no es como para una fiesta ni nada. Quiero estar vestida igual que ahora, pero que quizás hagas algo con mi pelo. ¿Podrías? —
— Herms, no sabes cuánto esperé a que me lo dijeras. Tengo algunas pociones que harán que tu pelo sea la envidia de todas. ¡Comencemos! — replicó con emoción.
Unos minutos después, una nueva Hermione se miró al espejo. Ginny había hecho maravillas con su pelo, el cual pasó de estar casi como un nido de ratas, tenía unos bucles muy definidos pero a la vez lucían naturales. La había maquillado muy sutilmente, sólo con máscara de pestañas y un labial rosa claro. Se veía hermosa. Se enojaba al pensar que se estaba arreglando para impresionar a Malfoy, pero tenía que hacer las cosas bien, necesitaba acercarse a él lo suficiente como para poder ponerle el brazalete.
—Muchas gracias, Ginny. Deseame suerte.— Sonrió nerviosa.
—Exijo que a la vuelta me cuentes todo con detalles, y quién es el afortunado de verte así— le guiñó un ojo. —
—Claro, te lo prometo.— Le sonrió y fue presurosa a reunirse finalmente con Malfoy. Estaba nerviosa, demasiado como para algo tan absurdo. Ella era conocida por ser una persona lógica, algo tan superfluo no podía abrumar tanto. Estaba decidida a actuar como nunca antes con el hurón. De pronto, lo divisó. Se notaba a kilómetros que estaba furioso.
—Hola, Malfoy. Disculpa si te hice esperar-— Dijo con una sonrisa inocente.
—Espero que por tu propio bien, no vuelva a pasar, sabelotodo— Le había respondido sin verla aún. Cuando lo hizo, quedó deslumbrado. Jamás había visto así a Granger, a excepción del baile de quinto año, cuando fue con el chimpancé de Krum. Sin embargo, ahora era distinto, no podía dejar de mirarla. Su pelo ya no era salvaje y sus ojos estaban extrañamente delineados. Fue capaz también de apreciar sus largas y gruesas pestañas. Joder, se veía hermosa. Obviamente, ella jamás tendría que enterarse.
— Dije que lo sentía, Malfoy. ¿Qué más pretendes? — Sería más difícil de lo que pensó acercarse a él.
—Olvídalo, sangre sucia. ¿Fuiste tú la responsable de que tuviéramos que patrullar juntos otra vez?—
Hermione fingió impresión y se hizo la ofendida —Dios, Malfoy. ¿Crees que yo le pediría a Dumbledore estar contigo? No seas idiota.— Mintió.
—Como digas. Terminemos luego con esto— No podía pasar un minuto más de lo obligado con Granger, tenía que mantener su compostura. Seguir mostrando la máscara de superioridad y asco. Sabía el destino que tenía ella, pero recordaba la amenaza de su tía, y ya que no podía cambiar las cosas, prefería asesinarla el, para así asegurarse de que no sufriera más de lo necesario.
—Oye, Malfoy.— Lo paró en seco, poniendo sus manos en el hombro del chico.
—¿Qué quieres?— Preguntó, con mirada asqueada.
—En serio necesito que hagamos una tregua, al menos cuando hagamos las rondas— Le rogó.
—¿Y qué ganaría yo con ello?— Dijo evitando su mirada.
— Si te soy sincera, no lo sé. Pero creo que sería bueno que comenzáramos a actuar como gente civilizada al menos por una vez.— Le extendió la mano.
Draco dudó. Si bien es cierto la sugerencia de Granger lo desarmaba, sentía curiosidad por cómo serían las cosas.— Nadie puede saber de esto, sangresucia— Le apretó la mano en señal de paz. En el instante en que sus dedos se rozaron, ambos sintieron una descarga eléctrica y se miraron sorprendidos. Mas ninguno dijo algo.
—Creo que deberíamos partir evitando los sobrenombres insultantes.— Comentó.
—Está bien, Sangres..—Hermione lo miró con reprobación— Granger. Ahora, ¿Podemos continuar con la ronda?—
— Como quieras, Malfoy.—
Los minutos pasaron lento, Hermione no sabía cómo diablos se acercaría a él.
—Y dime, Granger. ¿Qué le pasó a tu cabello?— La sorprendió repentinamente.
—Ehm, nada. Sólo que decidí cómo sería dedicarle un poco de tiempo.— Se sonrojó.
—Te sienta bien— Al instante de haber pronunciado esas palabras, se maldijo internamente.
—Gracias, Malfoy—
En otra parte del castillo, Ronald Weasley y Pansy Parkinson hacían ronda también. Caminaban juntos, muy cerca. Casi rozándose. Sin embargo, no parecía molestarle.
—Y dime, Pans. ¿Cómo van las cosas con tu pseudo novio?— Inquirió un poco molesto.
Con cada ronda, más le molestaba que una chica como ella tuviera que terminar con semejante estúpido.
—No me hagas reír. Es como si yo te preguntara ¿Cómo vas con Granger?— Respondió con malicia.
—Touché— Sonrió.
De pronto, él se detuvo. Pansy al sentir que no la seguía, se dio vuelta para ver qué ocurria.
—¿Qué sucede, Ron?— Se acercó.
—¿No te has preguntado por qué tenemos tanta mala suerte?—
—¿A qué te refieres?— Preguntó.
—A Draco y tú, y Hermione y yo.— dijo con pesar.
—Hey, no es que sea el fin del mundo tampoco. Al menos tu no tienes que amarrarte a ella de por vida. Tienes la oportunidad de elegir.— Trató de animarlo.
Ron se enojó. —Escucha, Pansy. No permitiré que eso te pase. Eres una de las chicas más fenomenales que conozco, y ciertamente me arrepiento de no haberte conocido antes. Sé que mi apellido no tiene buena fama dentro del mundo mágico, y quizás te hagan problemas por el hecho de que seamos amigos. Pero te prometo que haré todo lo que pueda por que no te cases con alguien que no te ama. Mereces a alguien mejor— Le dijo mirándola fijamente a los ojos.
—Nadie me había dicho jamás palabras tan sinceras, gracias Ron— Ella lo abrazó, con cariño sincero. Sabía que ninguno de los chicos con los que había estado la había querido realmente, es decir, Blaise había sido un idiota que prefirió a Daphne Greengrass y Draco, bueno, no había mucho qué explicar. Por primera vez, se sentía realmente especial.
—No agradezcas— Le dijo mirándola con una sonrisa.—Creo que la ronda ya terminó. ¿Nos vemos mañana, Pans?—
—Por supuesto. Buenas noches, Ron.— Se despidió con la mano.
—Nos vemos— El se marchó sin esperar más.
Pansy estaba confundida. Por una parte, estaba el hecho de que era un WEASLEY, que según su padre, estaban al mismo nivel de los sangre sucia. Pero por Merlín, ¿Por qué se sentía tan bien? ¿Por qué esperaba cada día más ansiosa la hora de las patrullas? Negó con la cabeza. No podía ser. Lentamente, se encaminó hacia las mazmorras.
Por otro lado, Ron estaba feliz. Pansy era hermosa, inteligente, amable cuando se lo proponía y a pesar de lo que dijeran muchos, era una bruja con poderes excepcionales. Se preguntaba cuándo comenzó a encontrarla atractiva. ¿Fue en las rondas de prefectos? ¿O antes? No importaba. Aún así, no quería precipitarse a nada. Al fin y al cabo, llevaban sólo un tiempo conociéndose. Pero no podía negar, que cada vez gustaba más de Pansy y menos de Hermione.
Cuando Hermione llegó a la Sala Común de Gryffindor, Ginny la estaba esperando sentada cerca de la chimenea. Apenas la vio, la chica pelirroja saltó hacia ella, la tomó de las manos y la arrastró al sillón más apartado.
—Ahora sí, Hermione Jane Granger, me contarás todo. Y no podrás escaparte— Le amenazó.
—No hay nada que contar, Ginny.— Hizo ademán de levantarse para ir a acostarse.
—Oh, no.— La tomó del brazo y la volvió a sentar. Hermione gruñó por lo bajo.
—Está bien, ¿Qué quieres saber? Tienes que prometerme, que no le dirás absolutamente a nadie, ni a Ron, Harry ni a nadie.— Le solicitó.
—Promesa, ahora habla—
—Me arreglé porque necesito acercarme a Malfoy— Confesó con timidez, hablando muy bajo.
Ginny abrió los ojos como plato, al principio, parecía horrorizada, pero luego una risa nerviosa la atacó. —¿Malfoy? ¿Draco Malfoy?— Repitió
—Si, Ginny. ¿Qué otro Malfoy conoces?— Dijo con molestia.
—¿Por qué? ¿Te gusta? ¿Desde cuándo? ¿Por eso no quisiste intentarlo con Fred?— Preguntó, arrepintiéndose de haber hablado tan alto, puesto que justo estaba él pasando cerca de ellas. Sin embargo, no hizo más que mirarlas y sonreirles a modo de saludo, luego desapareció.
—No, no me gusta. Pero lamentablemente es algo que debo hacer— Inquirió incómoda.
—¿Y porqué? ¿Es una misión para la Orden?— insistió.
No le quería contar sobre la misión de Malfoy puesto que sabía que correría a contarle a Dumbledore o a Kingsley Shacklebolt.
—Sí, y como tal es secreta y no puedo contarte más. Quizás luego. Ahora por favor, quiero ir a dormir. ¿Terminó el interrogatorio?— Rodó los ojos y bostezó.
—No, no me has dicho cómo te fue. ¿Malfoy dijo algo de tu nuevo look?— Se acomodó en el sillón.
—Hm..-pensó- No me fue ni bien, ni mal. Sí notó mi cambio, dijo que me veía bien— Finalizó.
—Es un gran avance, Herms. Tendremos que trabajar más duro entonces para que te note. Déjamelo a mi.— Se comprometió.— Ahora puedes ir a dormir, no te molesto más. Buenas noches— Le sonrió satisfecha.
—Gracias Ginny.— le hizo un gesto con la mano, a pesar de que tenía mucho sueño, no quería acostarse. ¿Cómo diablos lo haría para acercarse a Malfoy? Sería una noche más de insomnio.
Ya en su habitación, Draco estaba recostado en su cama, mirando al techo. ¿Qué diablos le había pasado a la sabelotodo insufrible? No podía creerlo, es decir, sabía que algo tenía que la hacía medianamente atractiva, pero hoy se veía como nunca antes. Demonios, su vida era una real mierda. No amaba a Granger, tampoco estaba enamorado ni mucho menos. Pero sin duda algo la atraía a ella. Maldita sangre sucia, ¿Porqué tenía que ser tan perfecta en todo? ¿Porqué tuvo que aparecer y desmoronar de a poco todas sus creencias? Sus padres siempre le habían hecho creer que los sangre sucia apestaban, que su sangre era vomitiva, que eran necios y no servían para algo. Pero a medida que fue conociendo a Granger, se dio cuenta que no apestaba en absoluto. Es más, casi le gustaba ese olor a canela que siempre tenía. No era un perfume, era algo así como su olor natural. Supo desde el primer momento, que era una bruja excepcional. Eso lo irritó siempre. El, un sangre pura. un Malfoy, se veía opacado por una sangre sucia. Irritado, se levantó de la cama y comenzó a caminar como león enjaulado. Theo se despertó, se frotó los ojos y lo miró.
—¿Qué pasa, Draco?— Preguntó somnoliento.
—No es nada, Theo. Lo siento si te desperté.— Dijo sin sinceridad. En realidad estaba molesto, Granger lo había desarmado completamente con su plan de hacer una tregua. Aparte, estaba también el asunto de que se había arreglado. Pero ¿Para quién? Esa pregunta lo enfureció aún más.
—Te ves algo enojado.— ¿Cómo te fue en las patrullas con Granger?— preguntó curioso.
—¿Cómo me podría ir? No sé qué pretendes oír, Theo. Pero definitivamente no será un "me fue grandioso".— contestó fastidiado.
—Hey, no la agarres conmigo. No es mi culpa que al chiflado de Dumbledore se le haya ocurrido tal idea.— Mintió.
— Lo sé. Esto me está matando, Theo. Necesito estar lejos de la sabelotodo, pero parece que todo me juega en contra. Por Merlín, incluso estaba decidido a hacerle la ronda imposible. Pero llegó y estaba arreglada, con el pelo decente. ¿Puedes creer eso? Y además de todo, me propuso hacer una tregua. Lo peor, es que fue agradable. Vaya vida de mierda que me tocó. ¿Porqué tiene que ser precisamente ella?— Preguntó.
— Vaya, colega. Realmente estás jodido. ¿Existe alguna forma en la que te ayude?— Le dio palmaditas en el hombro.
— Sólo si puedes retroceder el tiempo y hacer que el imbécil de mi padre no se una jamás al señor Oscuro.— Se rindió.
— Sabes que no puedo hacer eso, Draco.—
—Bueno, entonces no puedes hacer algo para ayudarme. Estoy jodido por el lado que se le mire.—
Theo meditó un segundo.— No te sulfures, por favor. Pero no has pensado que quizás haya un plan B? Es decir, es inminente que algún día el Señor Tenebroso y Potter tendrán su batalla y esa mierda profética, ¿No podrías tan sólo aplazarlo? —
— Es obvio que San Potty jamás le ganará al Señor Oscuro, Theo. Esa historia de que el bien siempre prevalece son solo basuras.—
— No lo veo tan así, pero bueno. Quizás deberías pensarlo. Me volveré a dormir— Dicho esto se acostó y durmió inmediatamente.
Prefería dormir, ya ha había tenido suficiente por un día, o mejor dicho, quizás para toda una vida.
A la mañana siguiente, cuando aún dormía, Blaise Zabinni lo despertó de un movimiento brusco.
— Draco, despierta. Necesitamos hablar ahora.— Enfatizó.
Draco se movió en la cama, maldita sea. Cómo odiaba que lo despertaran.
— ¿Puede ser más tarde? Estoy tratando de descansar.— Enfatizó el también.
— No, no puede ser más tarde. Recibí una carta de Bellatrix, un encargo de Voldemort.— Dijo con preocupación.
Draco pegó un salto. Por Merlín, esto no podía ser nada bueno. ¿Por qué habían encomendado esto a Blaise y no a Theo? — Espérame, ya me levanto. Juntémonos en la torre de astronomía en diez minutos, no habrá nadie allí a esta hora.—
Blaise fue al lugar acordado. Draco tomó una ducha y se vistió malhumorado. Parecía que toda su vida iba en picada. Pero claro, el destino era un maldito enfermo y quería hundirlo aún más. Ya en la torre de astronomía, vio que Blaise estaba sentado en el suelo. Si bien es cierto se podría decir que Draco y él eran amigos, era más que nada una etiqueta por conveniencia, puesto que no compartían nada más que las misiones encomendadas por el Señor Oscuro.
— Ya estoy acá. ¿Qué es tan urgente?— Le urgió.
— Pues anoche recibí una carta, como ya te dije, y bueno. Creo que no vas muy bien en tu misión, Draco. Por eso me solicitaron a mi que te diera una idea, que creo que no podrás negar, más que solicitar, de hecho. Tengo que convencerte.— explicó.
— Bien, dilo pronto.— Replicó aburrido.
— Entre tú y yo, sabemos que el Señor Oscuro es un desquiciado, pero se potencia aún más con tu tía Bellatrix. Pondría mis manos al fuego porque lo que te diré a continuación fue idea de ella. Tú bellísima tía sugirió que tu misión sería más interesante, si te acercas a la sagresucia, pretendiendo amistad. Entonces, cuando el día final para ella llegue, sufrirá el doble. ¿Qué te parece?— Sonrió.
Draco se tensó. Esto era peor de lo que esperaba.
— Están locos de atar. Ni en miles de años me acercaría a esa mugrosa sabelotodo.— Replicó.
— Bueno, tendrás que acatar las nuevas órdenes, mi amigo.— Finalizó.
— Como digas, gracias por la información.— Dijo con desgano. Por un momento, pensó en engañarlos. Pero sabía que Blaise era más devoto al señor oscuro que a él. Era esa la razón por la cual no le encomendaron esa pequeña misión a Theo, puesto que el podía mentir para su beneficio. Pero Blaise no lo haría. Esa maldita Bellatrix, la muy perra quería acorralarlo. No tenía escapatoria. Tendría que acercarse a Granger, puesto que estaba seguro que a Blaise Zabinni le pedirán "actualizaciones" de su propia misión: en otras palabras, encargarse de la destrucción de Draco Malfoy.
