Antes de comenzar, me gustaría contestar a los hermosos reviews que me han dejado, y que me inspiran a seguir con esta historia.
Ali1k: Muchísimas gracias por tus palabras, de verdad me alegran mucho y me llenan el corazón! Prometo, aquí y ahora, que continuaré hasta que termine esta historia. Nos leemos!
Alice1420: Si, es que en realidad tengo avanzado el fic, por eso he decidido subir a menudo, para autopresionarme a seguir escribiendo. Jajajaj Y bueno, siempre dije que cuando hiciera un fic, Ron sería un imbécil, porque lo odio. Nos leemos!
Hadramine: Graaaaacias! Tus deseo son órdenes para mi :)
Sonrais777: Y no sabes naaada lo que se viene ahoraa! PD: No entendí eso de "sopas"? Quizás en mi país no se usa ese "modismo" :( jajaja
Alejazmin Kou Malfoy: Muchas muchas gracias por seguir mi historia, está diseñada con el 100% de mi cariño para ustedes !
Gabs Frape: Tus deseo son órdenes para mi :* subiré siempre muy seguido, al menos los primeros veinte capítulos para que queden con sabor a poco y me acompañen en el final muajajaj
Disclaimer: Todos los personajes no me pertenecen -lamentablemente-, sino que a la maravillosa J.K Rowling, la historia de la cual tomé prestada la idea es "A korean Odissey" (se las recomiendo!).
Con cariño,
NatBlack.-
Capítulo 9: La cita en Hogsmeade.
Eran las siete de la mañana, Malfoy casi no pudo dormir. Cada día se sorprendía más de cómo poco a poco su vida se iba a la mierda. Era de esperarse, de todos modos. Cientos de generaciones de Malfoys haciendo lo que se les viniera en gana, suponía que él tenía que pagar por todas la fechorías de sus antepasados, por lo mismo estaba destinado a la desgracia. Media hora más tarde, se rindió. Decidió ir al baño de prefectos a darse un baño relajante, lo necesitaba ahora más que nunca. Se encaminó, pero cuando llegó notó que alguien llegaba. Se dio inmediatamente cuenta de quién era. El olor a Canela era más fuerte que nunca.
Se congeló. ¿Debería espiar?
'Hijo, un caballero jamás espiaria a una dama.' La voz de su madre martilló su cabeza. Al demonio, haría lo que quería hacer y no lo que debía. Rápidamente, de lanzó un hechizo desilusionador y entró.
Ahí estaba, Hermione Granger despojándose de sus ropas para darse un baño. Quizás le había pasado lo mismo que a él. Estaba de espaldas y pudo apreciarla en su desnudez. Se heló por completo. Jamás había visto a Granger de esa manera, es decir, siempre usaba ropas más grandes de lo que necesitaba, por lo que sus curvas no las lucía. No se podía mover, de pronto su masculinidad comenzó a despertar. 'Maldito seas, es sólo su espalda' se maldijo. Aún no había bajado la mirada, y se arrepintió de no haberlo hecho antes. El trasero de Granger era perfecto, aunque no fuera grande, era de proporciones completamente idóneas al tamaño de su cuerpo. Tenía unas piernas largas y bien formadas. Quiso acercarse un poco más, solo por curiosidad. Notó que en su espalda, a la altura de los hombros, incontables pecas bañaban su piel. Estaba ensimismado. De pronto, Hermione se volteó. Y sin saberlo, quedó a pocos centímetros de él. Ella pestañeó sorprendida, y en voz baja comentó.
—Definitivamente me estoy volviendo loca. Primero siento el olor de Malfoy en la estúpida Amortentia, y ahora aquí. Vine para relajarme y ni aquí puedo. Maldito seas, Malfoy — despotricó.
¿Había escuchado bien? Draco la miró perplejo. En primera instancia, por sus palabras. ¿Era su aroma la de la poción? Y luego, por qué pudo contemplar a Hermione desnuda de pies a cabeza. Draco había estado con muchas chicas, pero la belleza de ella era distinta. Había algo rayando en lo angelical. Sus curvas eran del tamaño preciso, su abdomen plano y sus pechos bien firmes y formados. Sus pezones eran rosa claro, estaba tan extasiado como excitado. La chica se metió a la bañera, relajando cada uno de sus músculos.
Draco la observó lo más que pudo, pero llegado un momento, tuvo que retirarse. Era tal la erección que llegaba a doler. Tenía tres opciones, buscar a Pansy, quien después lo incriminaría por abandonarla luego del sexo, buscar a alguna de sus conquistas previas pero era muy temprano, o autosatisfacerse. Optó por la última. Corrió a la ducha de su habitación. Demonios, Granger tenía bien oculto su cuerpo. Siempre había hecho creer a todos -le importaba una mierda si era intencional o no- que era una mojigata y falta de desarrollo corporal. Se paralizó al pensar que quizás había sido el primer hombre en verla desnuda.
Ya en la ducha, hizo lo suyo. Se baño y pasó al gran comedor a desayunar algo rápido.
Al entrar, miró involuntariamente a la mesa de los leones y ahí estaba ella. No pudo evitar pensar en lo que había visto. De pronto, cruzaron miradas. Hermione le sonrió nerviosa, y él dedicó una sonrisa educada.
A las 10.45 se encaminó al punto de encuentro, esperando impaciente. Cinco minutos antes de la hora estipulada, llegó ella.
—Buenos días, Malfoy— Le saludó.
—Buenas, Granger. ¿Cómo dormiste?— Preguntó.
—No muy bien, la verdad. Dormí poco — confesó.—¿Y tú?—
—Igual que tú.—
No dijeron nada por unos segundos. Hermione observó detenidamente a Malfoy, mientras el fingía ver el paisaje.
—Hace mucho tiempo quiero ir a una tienda e Hogsmeade, ¿me acompañas?— Dijo ella en voz baja, tímida.
—¿A cuál tienda?— Inquirió él con curiosidad.
—A la Casa de Las Plumas— Se sonrojó.
—Está bien, después podríamos ir a Honeydukes y finalizar el día en las Tres Escobas, ¿Te parece?— Sugirió.
—Me parece excelente.— Dijo con alegría.
Ya en Hogsmeade, se dirigieron a Las Tres Plumas. Entraron, y Hermione parecía un niño con juguete nuevo, estaba vuelta loca con tanta variedad. Por supuesto las quería todas. Miró una en específico, con tristeza.
—¿Qué ocurre? ¿Te gusta esa pluma?— Preguntó él.
—Sí..había juntado dinero para comprarla el año pasado, pero el simio de Ronald la rompió...—
Draco observó la pluma, era una pluma negra y dorada.
—¿Y por qué no te la compras, Granger?— le dijo con enfado.
—No es cara, pero actualmente debo juntar dinero para otras cosas más importantes— Confesó angustiada.
Draco no dijo nada, estuvieron unos minutos más, y Hermione lo instó a seguir con su panorama. Él se excusó, diciendo que compraría una pluma para su madre, así que lo esperó afuera.
—¿Cuál le compraste?— Dijo con curiosidad.
—No te diré, es para ella.— Replicó.
Luego de esto, se entretuvieron un rato en Honeydukes. Hermione decidió comprar grajeas de todos los sabores, invitándolo más tarde a sentarse a un banquito.
—Toma una, y el que no haga morisquetas si le sale un sabor asqueroso, gana— Le sonrió.
Draco la miró extrañado. Pero ver la emoción de la chica lo hizo ceder. Rápidamente, abrió la caja, tomó uno y lo comió. Sonrió aliviado.
—Canela— Confesó. Maldito destino
Hermione hizo lo mismo, tragó uno y muy serena dijo
—Jabón— Por dentro estaba por vomitar, claro. Pero no perdería ante Malfoy.
Jugaron por mucho rato, al final, Draco perdió, cuando arrugó toda la cara al ingerir una gragea de huevo podrido. Hermione estalló en risas.
—Oye, sólo te dejé ganar— Mintió.
—Sí, claro— Dijo, ya llorando de la risa. Draco jamás la había visto reír con tanta sinceridad.
—¿Vamos por unas cervezas de mantequilla, entonces?—
La chica accedió. Se sentaron en una mesa al lado de una ventana, mientras Draco ordenaba, ella miraba a través de la ventana, extasiada.
—¿Qué miras?— La interrumpió.
—Me encanta observar a través de las ventanas, es como si viera una película.— Admitió
—¿Peliqué?— Preguntó confundido.
—Cosas de muggles—
Draco arrugó la nariz en señal de desagrado. A veces se le olvidaba la procedencia de la chica. Hermione se percató del disgusto de Malfoy y cambió el tema.
—Y bueno, ¿deberíamos hacer un salud?—
—¿Porqué deberíamos?— Dijo aún un poco cortante.
—No sé, podría ser por que por primera vez desde que nos conocemos, estamos siendo civilizados, y porque realmente la estoy pasando muy bien— Se avergonzó.
—¿En serio?—
—Si, ¿tú no?— temía que la respuesta fuera un no.
Draco meditó, por un momento, quería volver a ser el mismo cabrón, para que se alejara. Pero no quería mentirle, además se acordó de Zabinni.
—Sí, la he pasado bien— No dijo más.
—Entonces, ¿salud?—
Ambos chocaron sus vasos, y bebieron. Conversaron de cosas triviales, de la escuela, sus amigos, profesores. De pronto, Draco sacó un paquete de su túnica.
—Toma, esto es para tí.— Se lo entregó.
Hermione lo abrió, dentro, estaba la pluma que le había dicho que quería. Abrió los ojos y lo miró.
—No puedo aceptar esto, Malfoy.—
—¿Por qué no? Para mí, eso es como gastar un Knut.—
—Eres muy humilde, ¿eh?—
—Claro, por qué negar todas las virtudes. Soy guapo, rico, la envidia de todos en Hogwarts y el suspiro de todas.—
—Lamento bajarte de la nube, pero no me haces suspirar, Malfoy.— Le reclamó.—En todo caso, muchísimas gracias por la pluma, realmente quería otra.— Sin pensarlo, se paró y abrazó a Malfoy. Estaba acostumbrada a abrazar a su amigos cuando le hacían un presente.
Él se paralizó. No respondió el abrazo, lo cual incomodó y advirtió a Hermione.
—Lo siento, no pensé lo que hacía...yo, disculpa en serio— miró al suelo.
—No tienes que disculparte, sólo me tomó por sorpresa.— Dijo intentando fingir indiferencia, puesto que había sentido ese chispazo eléctrico otra vez.
—Jamás hubiese pensado que la pasaría tan bien contigo, Malfoy. Muchísimas gracias, por todo. Pero por sobretodo, por dejar al menos por esta vez, tus prejuicios sobre mi sangre de lado.— Se sinceró.
—Creo que nos deberíamos ir, se hace tarde y tengo hambre— Evitó el tema.
Caminaron en silencio, hasta llegar al castillo. Se detuvieron, y quedaron de frente.
—Nos vemos, Granger— Se despidió.
—Hasta luego, Malfoy— se dio media vuelta y caminó hasta su torre.
Draco observó cómo caminaba. Había sido un día extraño, realmente se había divertido como no lo hacía hace años. Detrás de él, apareció Blaise.
—Me gusta ver cómo obedeces al Señor Oscuro, Draco— Le sonrió con malicia.
—Cállate, Blaise. Déjame en paz.— Lo dejó hablando solo y se fue a su habitación.
Cuando Hermione llegó a la sala común, estaban Harry y Ron sentados, impacientes.
—¿Dónde estabas?— Le dijo Ron enojado.
—En Hogsmeade, Ron.—
—¿Te olvidaste de nuestra reunión, acaso?— Dijo Harry malhumorado.
Sí, lo había olvidado. —Disculpen, chicos, se me pasó la hora y realmente lo olvidé.— Se excusó.
Ron la fulminó con la mirada. —Bueno, mañana no tenemos clases así que aún podemos hacerla. Le pedí a Neville y a Seamus que nos dejaran nuestra habitación a solas un rato.— Los chicos se encaminaron hacia allá. Ella los siguió.
Ya sentados, Harry comenzó
—Chicos, les quiero repetir, no es necesario que vengan. Dumbledore me pidió a mi esta misión...—
—Y nosotros te hemos dicho un millón de veces que te acompañaremos, estaremos contigo hasta el final en esto— Le interrumpió la chica. Ron asintió, de acuerdo con ella.
—Está bien, entonces. Estamos de acuerdo con que iremos a buscar los horrocruxes en vez de asistir al último año. Ya hablé con Dumbledore, para que una vez terminado todo esto, podamos finalizar nuestros estudios —Hermione se emocionó— Es lo menos que puedo hacer. De acuerdo al profesor, Voldemort creó siete horrocruxes, y ya nos deshicimos del diario y Dumbledore se deshizo del anillo. Entonces, nos quedarían cinco.—
—¿Podríamos estar presentes en la boda de mi hermano y Fleur?— Rogó Ron.
—Claro, partiremos unos días luego de eso. Hasta entonces, tenemos que tener todo lo necesario, podríamos preparar algunas pociones que nos serían útiles.—
—Podríamos también hacer un hechizo de extensión indetectables en nuestras mochilas. Llevaré unos libros que nos podrían servir— Comentó Hermione.
Ron rodó los ojos, pero se quedó en silencio.
—Gracias, chicos. Espero todo salga bien, para que esta maldita guerra termine.— Manifestó Harry.
—No te preocupes, no te dejaremos solo en esto, Harry.— Ron le dio unas palmaditas torpes en el hombro—
Repentinamente, una lechuza picoteó la ventana. Hermione la reconoció como el ave de Theo. Rápidamente, la dejó pasar. Sacó la nota de la pata del pájaro y leyó en voz baja.
"Hace tiempo no nos juntamos, ¿Te parece que nos juntemos en la biblioteca?
En una hora, si puedes. De todos modos si no vas, estoy acá. Así que no te preocupes si surge un imprevisto.
T.N"
La chica sonrió, extrañaba a Theo. —Chicos, debo irme.— Expresó nerviosa.
—¿De quién es la nota?— Dijo Ron malhumorado.
—De Theo— replicó.
Ron se sintió aliviado. —¿Fuiste con él a Hogsmeade?— Continuó.
—No, Ron. No fui con el. Y no te diré con quién estuve y si tratas de averiguarlo, te tiraré el mismo hechizo traga caracoles que alguna vez te falló a ti— Le amenazó. El chico palideció.
Se despidió de Harry y se encaminó hacia la biblioteca. Realmente necesitaba desconectar un rato de todo, y Theo era la persona que más le ayudaba a lograrlo.
Cuando llegó, fue directamente a su mesa favorita, donde sabía que estaría él.
—Hola, Theo. ¿Cómo estás?— Le saludó con una sonrisa.
—Estoy bien, Hermione. ¿Y tú? ¿Cómo te fue hoy?— Guiñó el ojo.
¿Cómo se había enterado? Claro, Malfoy. Era obvio.
—Pues bien.— Se limitó a decir.
—¿Sólo "bien"? Vamos, Herms. No me tomes por estúpido.— Le increpó, fingiendo molestia.
Finalmente, le contó todo lo que había ocurrido más temprano. Theo escuchaba con atención. ¿Qué bicho le había picado a Draco? La verdad sólo se enteró porque los vio salir juntos hacia Hogsmeade.
—Guau, eso sí que es para sorprenderse— Se sinceró Theo— Así como van, quizás hasta vayan al baile de graduación juntos—Sugirió—
A la chica se le ensombreció la mirada.
—No asistiré el próximo año a Hogwarts, Theo.— Confesó.
