Como ya se hizo costumbre, primero responderé los reviews que me han dejado.

Sonrais777: Ahora entiendo toodo! Espera y verás ;)

ivicab93 : No desesperéis, ya viene.

Disclaimer: Todos los personajes no me pertenecen -lamentablemente-, sino que a la maravillosa J.K Rowling, la historia de la cual tomé prestada la idea es "A korean Odissey" (se las recomiendo!).

Con cariño,

NatBlack.-

Capítulo 11: San Valentín.

Ya era catorce de febrero. Hermione se había arreglado nuevamente el pelo como aquella vez que quiso deslumbrar a Draco, realmente estaba nerviosa. ¿Qué dirían los demás cuando los vieran? Le aterraba sólo pensar el griterío que armaría Ronald. Pero bueno, tampoco les podía contar lo que ocurría, aunque quizás Harry entendiera. Pero por ahora, estaba mejor así. Se puso unos vaqueros, una camisa a cuadros y una chaqueta, puesto que aún helaba. Bajó a tomar desayuno, e inevitablemente miró hacia la mesa de Slytherin. Draco la observaba, con su sonrisa torcida. Ella se sonrojó y desvió la mirada. Se sentó entre Ron y Harry, quienes se veían animados.

—Buenos días, chicos— Les dijo con una sonrisa.

—Hola, Herms— respondieron los dos al unísono.—Te ves muy bien hoy— dijo Harry.

Finalmente él había juntado el valor para pedirle a Ginny Weasley estar juntos hoy, a lo que ella había aceptado encantada. Por otro lado, Ron no despegaba la mirada de la mesa de las serpientes, sonriendo como bobo.

—¿A quién miras tanto, Ron?— Preguntó el chico.

—¿Yo? A nadie...— mintió.

Luego de desayunar, Hermione se dirigió a la puerta principal, donde Draco la esperaría. Supo que era hora de ir, porque Malfoy la miró y le hizo un gesto hacia la salida.

—Bueno chicos, me tengo que ir. Por favor, no traten de seguirme. Aún no les quiero contar quien es mi "cita", espero tengan un buen día.—Les dio a cada uno un beso en la mejilla y partió.

Malfoy estaba nervioso, sabía que hacía todo esto para mantener la imagen frente a Blaise y no tener -más- problemas. Pero ¿por qué le afectaba tanto? Temía envolverse más de lo esperado. "Cálmate, Draco." Se obligó a pensar. De la nada, llegó ella. Vestía normal, a lo muggle, pero le sentaba bien. Se puso su máscara de indiferencia.

—Hola, Granger. ¿Lista para pasar el mejor día de tu vida?— Inquirió— con sorna.

—Si, Malfoy. ¿Y tú estás listo para ser visto públicamente por todo Hogwarts con una sangre sucia?—

Sinceramente, no había pensado eso. Diablos, seguro se encontraba con Pansy, quien iría corriendo a contarle a su padre...Bueno, al fin y al cabo, eso era lo que necesitaba.

—Me da igual— confesó.

Ella se sorprendió, y pronto no encontró más que decir, por lo que comenzó a mirar sus zapatos.

—Vamos, Granger.— Se encaminó.

—¿A dónde iremos?—

—Habrá algo especial en la tarde en el Salón de Madame Pudipié, ¿te gustaría ir?—

—Claro, ¿Pero eso no es para enamorados?—

—¿Y quién dijo que no estoy enamorado de tí, Granger?— Le dijo con voz seductora.

Ella se paralizó.—Estaba bromeando, pero de todos modos, me gustaría ver qué se le ocurrió esta vez.— Comentó.

La chica aceptó.—Aunque, tengo otro panorama mejor, si quieres— le guiñó un ojo.— Uno más apropiado— se acercó y le susurró al oído. Ella se ruborizó completamente, pero logró pensar con la cabeza fría.

—Soy yo, ¿o te estás insinuando a alguien gigantescamente inferior?— escupió con recelo.

—No soy muy exigente a veces. Además, hoy te ves casi como una mujer— bromeó.

Pasaron el día caminando por Hogsmeade, visitando tiendas y conversando de temas triviales, almorzaron en las Tres Escobas y continuaron vagando. A veces se topaban con algún compañero quienes los miraban perplejos. Ya en el Salón de Madame Pudipié, se dieron cuenta que todo estaba adornado con luces flotantes en forma de corazón, las cuales irradiaban una luz tenuemente rosada, dándole un ambiente cálido. Había muchas parejas allí, y la chica se sintió aliviada de no encontrarse con Harry o Ron. Se sentaron en una mesa apartada.

—Escúpelo, Granger. Dime porqué de un momento a otro decidiste dejar atrás toda la mierda a la cual estábamos acostumbrados.—

—No sé de qué hablas...Es decir, no hay razones. Sólo estaba cansada.—

—Sí, quizás era cansador. Pero era a lo que estábamos acostumbrados. Tú la santurrona Gryffindor y yo el cabrón de Slytherin. Todo era más fácil así, ¿No crees? ¿Acaso no eres consciente de que si alguien se entera de que somos "amigos" nos harán la vida imposible? ¿Te das cuenta de que no puede salir nada bueno de nuestra cercanía?— vomitó las palabras que hace tiempo lo atormentaban.

La chica quedó sin palabras.— No sé qué quieras que te diga, Malfoy. No es como si con tu amistad me beneficiara de algo— Mintió.—¿Y cuáles son tus razones de haberlas aceptado?— Hermione pensó, recordando la escena en Malfoy Manor, y un escalofrío le recorrió la espalda.

—Nada en especial, quería saber qué es lo tan especial que tienes que hacen que todos te adoren— admitió.

—¿Adorarme? No seas ridículo.— se exasperó.

Draco no supo qué más decir. Demonios, estaba muy confundido. Cada vez se le hacía más y más difícil ocultar su "fascinación" -como le gustaba llamarlo a Theo- con ella, pensaba todo el día en Granger, y se emocionaba cada que las rondas se aproximaban. Apretó sus puños, todo se complicaba. No sabía cuánto más podría soportar.

Ella se dió cuenta de su gesto.—¿Estás bien?—

—Sí, es nada.— "Si supieras" pensó.

—Supe que te habías comprometido con Pansy...—Le comentó, para su mala suerte había sido lo primero que se le vino a la cabeza.

—Sí, pero no es algo que haya decidido yo.—

—¿Cómo?—

—Mis padres.— cortó.

—¿No te cansas de que vivas en torno a sus decisiones, de lo que ellos quiere que hagas, pienses, Por Merlín, si hasta te dicen cómo actuar...—se quejó.

—¿Tienes alguna solución?— preguntó fastidiado.

—Podrías comenzar a vivir como tú quieres—

—No seas ilusa, Granger. En el mundo en el que vivo yo, no se puede hacer eso.—

—¿Por qué no? Estoy segura que no eres alguien malo -lo miró a los ojos- Y estoy segura de que no estaba dentro de tus planes lo del año pasado, ya sabes...— miró hacia la mesa, en este momento los platos se veían muy interesantes.

—¿Quién te dijo que no quería, Granger? Mi padre nunca me obligó a tomar esa decisión, ni lo otro— miró su brazo izquierdo— fue algo que elegí yo.—

Hermione evitó mirar su brazo, pero sabía a lo que se refería.

—Entonces, ¿Crees en todas esas basuras de la superioridad de sangre, y que gente como yo no debería tener derecho a la magia?— comentó con tristeza.

Era el momento de alejarse un poco de ella, le valía mierda si Blaise se andaba con estupideces, hablaría con el señor oscuro o su madre, ella sabría qué hacer.

—Sí, Granger.— dijo sin mirarla.

La chica sintió un nudo en la garganta. —Ya veo, entonces creo que debería irme...— hizo ademán de levantarse, con la mirada nublada por las lágrimas nacientes. Pero, él se lo impidió, tomándola del brazo.

—Pero hay excepciones, Granger. No creo que tú no merezcas la magia, ni tampoco creo que seas inferior— Le susurró al oído. Maldita sea, maldito impulso. No debió haber dicho eso, pero se le estrujó el corazón cuando la vió reaccionar así. No entendía ni mierda, en un comienzo, le había venido la mar de bien la misión que el Señor Oscuro le encomendó, quería cumplirla con ganas. Pero cada día se encontraba buscando excusas para aplazarlo. ¿Qué diantres le ocurría?

Hermione sonrió, al tiempo que sentía mariposas en su estómago. Su sonrisa se borró. ¿Qué estaba pasando? No, no podía comenzar a sentir cosas por él. ¡Estaba loca! Rápidamente, se soltó del agarre del chico, y corrió. Tenía que salir de ahí.

Draco quedó ahí, solo. ¿Qué mierda había pasado? Derrotado, se dirigió a las mazmorras. Se encontró de frente con la Comadreja y Pansy muy acaramelados, besándose. Se acercó más, y tosió para hacerse notar. Al separarse, la chica lo miró horrorizada.

—Draco, yo...— comenzó a balbucear.

—No digas nada, Pans. Lo que hagas o dejes de hacer, me tiene sin cuidado. Pero pensé que no sé, al menos me reemplazarías por algo mejor. — Dijo mirando desdeñosamente a Ron.

—No te atrevas a decir nada, maldito hurón— Se alteró él.

—Cálmate, Weasel.— dijo con sorna.— Pero eres un malnacido, ¿usandola como premio de consuelo? Pensé que estabas enamorado de la sangresucia— añadió.

Pansy se heló. ¿Podría ser verdad? Dicho esto, Draco se fue a su habitación. Obviamente le daba igual lo que la bruja hiciera, al fin y al cabo era consciente de que su matrimonio no se llevaría a cabo.

Ron miró a Pansy, enojado. —Supongo que no creíste lo que ese imbécil dijo.—

—¿Y por qué no? Al fin y al cabo, no fui tu primera opción.—

—Pansy, escúchame -le tomó el mentón para que lo mirara a los ojos— Yo...yo pensé que de verdad me gustaba Hermione, pero al estar contigo me doy cuenta que no es así, es sólo que confundí el cariño de amistad con otra cosa. Pero créeme, que es contigo con quien quiero estar. ¿Me crees?— la besó.

—Sí, Ron. Te creo— sonrió a medias.

—Ah, ya. Me tengo que ir, lo pasé genial hoy. ¿Nos vemos mañana?— Rogó con la mirada.

—Obvio, en las rondas— se rió.

—Está bien, quizás podamos escaparnos a un lugar más privado— le sugirió él, provocando el rubor en la chica.

—Podría ser, buenas noches, Ron.— Lo besó y entró a la Sala Común.

Extasiado, se fue a dormir. La chica Slytherin le gustaba cada día más.

En su habitación, Draco pensaba. ¿Qué demonios le había pasado a Granger? Había huído como si fuera un maldito leproso. Pero a pesar de todo, se había divertido como hace mucho tiempo. Se sentía bien estar con ella, sabía que Granger no lo juzgaba -o al menos, eso aparentaba- y con ella no tenía que fingir algo que no era. Por Circe, ¿se estaba acercando sólo por lo que Blaise le había dicho, o era algo más? "Estúpida sabelotodo" pensó en voz alta, y para su desgracia, Theodore Nott escuchó.

Dejen reviews por el amor de Dios :(