Se me había olvidado responder a sus preciosos reviews! Lo siento, lo haré enseguida :) antes de comenzar el capítulo.
Ivicab93: Lo siento por la tardanza! Y bueno, como verás, ya se lo puso jeje, ahora a esperar la acción!
Sonrais777: Nonono! No se olvidó! Tiene que hacerlo sí o sí! Y tengo algo muy fuerte preparado con Blaise, siempre ha sido uno de mis personajes favoritos en los fics al igual que Theo, así que quiero que tenga harta importancia.
Alice1420: Mi estimada lectora! Sí, quise hacer a Draco así bien mujeriego ajaja, y que Hermione sea completamente la antítesis en ese sentido, así es mejor la historia, a mi parecer. Sí, Draco es muy cambiante, pero como dije en una respuesta a un review anterior, está viviendo muchas cosas, sientiendo cosas nuevas que no quiere sentir y se odia por no poder evitarlo
Sally : ¿Draco exagera como? Hay que entender que su cabeza y corazón son un torbellino, está pasando por muchas cosas, y odia sentir lo que siente por Hermione, pero no lo puede evitar, y lo intenta hacer y al no lograrlo se enfurece más ps.
Alejazmin Kou Malfoy: Gracias por tu review! Espero te siga gustando la historia
Mari Lovegood: Gracias! Prometo que siempre intentaré actualizar seguido, nunca pasará más de una semana sin actualizar, y si eso llegara a ocurrir, avisaré con anticipación.
ali1k: Prometo continuar hasta que este fic esté terminado !
Marycielo Felton: Jajaja había que quitar un poquitito las rutinas, o sino se volvería todo aburrido muy rápido. Yo también gustosa me sacrificaría con tal de darle un besito a Draco la verdad! Tranquila, hasta ahora, Hermione ya cumplió con su "misión", ahora tiene que esperar a ver los efectos secundarios, y enfocarse en la misión de los horrocruxes con Harry y Ron, en la cual Draco tendrá harto protagonismo !
LidiaaIsabel: Muchísimas gracias por tu apoyo, espero leerte más seguido y viceversa!
Disclaimer: Todos los personajes no me pertenecen -lamentablemente-, sino que a la maravillosa J.K Rowling, la historia de la cual tomé prestada la idea es "A korean Odissey" (se las recomiendo!).
Con cariño,
NatBlack.-
Capítulo 16: Besos y Maldiciones.
El escenario de Draco Malfoy cambió drásticamente. Pasó de estar en la comodidad de su cama, a un lugar lleno de libros, sumido en la oscuridad. "La biblioteca" dedujo. ¿Qué hacía ahí? Se había aparecido sin querer, sin saber cómo. Miró los alrededores en busca de una pista, y lo que vio lo dejó congelado. Hermione Granger estaba acostada en una mesa ubicada al lado de una gran ventana, que dejaba ver los jardines del colegio. Si mal no recordaba, ella siempre solía usar esa mesa. Estaba durmiendo, hablando entre sueños.
—Malfoy...— suspiró.
Se le desencajó la mandíbula. ¿Había dicho su nombre? Se acercó un poco más. La luz de la luna le iluminaba tenuemente el rostro, resaltando sus pecas y sus largas pestañas. Tragó saliva, se veía condenadamente hermosa. Espera. ¿Granger hermosa? Negó con la cabeza. El sueño le estaba pasando la cuenta. Involuntariamente, le tocó la mejilla para despertarla.
—Granger, despierta.— Le dijo con más dulzura de lo que había planeado. Maldición.
Hermione se movió, pero sin despertar.
—Un ratito más, mamá. Por favor.— dijo en un idioma difícil de comprender. Draco sonrió con ternura. Se horrorizó. ¿Qué mierda le pasaba?
—GRANGER— la sacudió.
La chica despertó de golpe, extrañándose cuando lo vio.
—¡Malfoy! ¿Qué diantres haces acá?—
El chico tenía dos opciones: Aparentar que estaba ahí, o explicarle la verdad: que no tenía ni puta idea. Meditó una fracción de segundo, aclaró su garganta y dijo
—Venía a buscar un libro y te encontré durmiendo—
—Estaba haciendo una tarea para Transformaciones, y perdí la noción del tiempo...— se ruborizó.
—Deberías irte a dormir— Sugirió.
Hermione se paró enfrente de él, y le sonrió. —Gracias, Malfoy.—
El chico sintió unas ganas horribles de abrazarla, y antes de que pudiera reaccionar, ya estaba rodeándola con sus brazos. Por su parte, Hermione también lo abrazó, escondiendo su cabeza en su pecho. Ambos llenaron sus fosas nasales con el olor del otro, embriagándose. Menta y Canela se mezclaron una vez más. Ella levantó la vista, y se maravilló con sus ojos, que parecían plata derretida. Ya no demostraban arrogancia, ni frialdad. Pudo incluso percibir…¿Calidez? sí, eso era. Draco Malfoy estaba extasiado y a la vez confundido. La honestidad de los ojos miel lo hipnotizaban, siendo víctima de sus instintos una vez más, se inclinó, mirando sus labios y la besó. No fue un beso salvaje, lujurioso. Fue cálido y gentil. Le besó la comisura de sus labios, recorriéndolos con su lengua generando un suspiro de la chica. Hizo un ademán, pidiendo permiso para entrar en su boca. Hermione entendió y le dejó entrar, juntando sus lenguas. El la abrazó, profundizando aún más el beso, mientras con una mano le recorría la espalda y con la otra sujetaba su cintura, como si temiera que se esfumara. Finalizó el beso con uno suave en la mejilla. Cuando abrió los ojos, ella se veía nerviosa.
—Te ves hermosa, Hermione— La chica se rió nerviosa, jamás sus labios habían pronunciado su nombre de pila, y sonaba maravilloso.
—Gracias, Malfoy. Creo que debería irme a dormir...—
—Sí, yo también debería hacer lo mismo.— Le acarició la mejilla y le dió un beso más.
De pronto, alguien entró. Viéndolos cómo se besaban.
—¿QUÉ ESTÁS HACIENDO, MALDITO MORTÍFAGO?— dijo Harry Potter, rojo de ira.—¡Saca tus asesinas manos de ella!— Le gritó, corriendo y posicionándose de forma protectora frente a Hermione.
—No soy un asesino, Potty.— recalcó.
—¿Qué mierda le hiciste?— Preguntó.
—Nada que ella no quisiera, cuatro ojos— le sonrió con malicia
—Vamos, Hermione. Tenemos mucho de qué hablar. Y tú, mortífago de quinta, aléjate de ella o no responderé.— le amenazó.
Hermione dijo nada, estaba demasiado en shock. ¿Qué había sido esa actitud de Malfoy? Se dejó guiar hasta la sala común en silencio. Cuando llegaron, Harry la sentó en un sofá rojo.
—¿Me explicas tú lo que está pasando?—
—Yo..Harry, no es lo que parece...— balbuceó.
—¿Ah, no? Por que lo que a mi me parece es que ambos estaban teniendo un momento muy agradable juntos.— refunfuñó.
—Harry...quizás sea tiempo de que te cuente algo...Pero necesito que no le cuentes a nadie, menos a Ron.—
—Está bien, cuéntame, antes de que pierda la cabeza.—
Hermione le contó cómo Malfoy la amenazaba, de cuándo lo siguió, de cómo trazó un plan con Dumbledore y Nott, del brazalete y cómo se lo puso y qué tuvo que hacer para activarlo. Harry se notó iracundo, confundido, horrorizado y nuevamente confundido.
—Demonios, qué complicado. Pero eso no resuelve el asunto de por qué se besaban ahora— Explicó molesto.
—No sé, Harry. Pero por favor confía en mí. ¿Puedes?— Imploró.
—Está bien, pero aléjate de él. Sabes que no es bueno— dijo de mala gana.
—Lo sé...— dijo abatida.
—¿Segura no sientes algo por él, Hermione?— Preguntó, alzando una ceja.
—No sé, Harry. Estoy hecha un lío...Necesito descansar. Por favor, no le cuentes a nadie.—
Se despidió de Harry, yendo a su habitación. Tenía mucho qué pensar. Se acercaba el final del curso, y con ello su misión de los Horrocruxes. Necesitaba estudiar para poder volver a Hogwarts luego de que la guerra acabara. Sin saber cuándo, cayó rendida.
Theo y Draco estaban en la sala común, conversando. El primero se percató de que tenía puesto el brazalete y suspiró aliviado. Lo que se venía era complicado. Recordó la última charla con Dumbledore.
Flashback
—Joven Nott, debo informarle de algunos...detalles que he descubierto sobre el brazalete, y qué ocurrirá si la Señorita Granger logra su cometido— Dijo divertido mirando cómo Fawkes renacía de sus propias cenizas una vez más.
—No leímos nada de eso con Hermione...— Indicó el chico.
—Sí, bueno. Debieron haber leído toda la información. Estoy seguro que la señorita Granger no está al tanto...pero dicho artefacto tiene unos efectos muy curiosos. Es posible que el Joven Malfoy sienta una especie de atracción hacia Hermione...una más fuerte que antes —aclaró, dejando al muchacho confundido. ¿Qué tanto sabía el viejo?— Quizás hasta sienta enamoramiento...pero sólo son efectos del mismo ¿Verda?— dijo misterioso.
—¿Sólo eso?— intentó bajarle el perfil al asunto.
—Debo añadir, que el brazalete convierte al portador del mismo, en algo así como guardián de la persona dueña. Por lo mismo, crearán una conexión única, en la cual cuando Hermione lo necesite, o lo llame, él irá dónde ella esté. Por último, pero no menos importante, que creo que lo sabe pero no está demás recordar, que cuando ella sienta dolor, ya sea por cualquier motivo, el joven Malfoy lo sentirá de igual manera.—
—¿Cómo?—
—Es algo mágico y lleno de misterios, Joven Nott. Aún no comprendo la ciencia de la misma, pero podríamos decir que es algo así como la aparición.— Indicó el anciano.
—Entonces, Draco tiene que asesinar a Hermione por órdenes de Voldemort, pero si lo hace, ¿Él moriría también? Digo, por el dolor ocasionado a ella.— Concluyó el joven.
—Así es, estimado.— Dijo despreocupado.
—¿Qué se supone que haremos entonces, profesor?— Dijo ansioso.
—Eso, es algo que se lo dejaremos al destino...— respondió.
Fin flashback
Draco Malfoy estaba jodido por todas partes, dedujo Theo. No quería tocar el tema, pero se veía perturbado.
—¿Ocurre algo, Draco?— Se hizo el desentendido.
—Nada que te incumba, Theo— Escupió.
—No te desquites conmigo, cabrón. Estoy tratando de ayudarte.— Y por Merlín, que lo hacía. No sabía en qué momento comenzó a preocuparse tanto por él, al punto de arriesgar su vida cada maldito día.
—Disculpa, no quería reaccionar así. ¿Supiste que tenemos una reunión en Malfoy Manor con el Señor Oscuro dentro de los próximos días?— Informó.
—Sí, mi padre me envió una carta.— Tenía que fingir, Draco no podía saber que era un doble espía, como Severus Snape.
—¿Irás?— Preguntó.
—¿Me queda otra opción? Tengo entendido que nuestros padres ya le enviaron una carta a Dumbledore, excusándonos.—
—Sí, ya lo sabía.— dijo cabreado.
—¿Me vas a decir qué diablos te ocurre?— Insistió.
—Es esa estúpida de Granger, Theo. Como siempre.—
—¿Te hizo algo?—
—Es sólo ella. Ella es el problema en sí.— escupió con desdén.
Theo no respondió. ¿Qué podía decir? Desvió sus pensamientos a Daphne y suspiró.
Se fueron a dormir, Draco se quedó dormido al instante. El quedó en su cama, mirando al techo. Luego, pensó en lo ocurrido con Blaise, quien dormía plácidamente en su cama. ¿Cuándo su vida se complicó tanto? Se acomodó y durmió, esperando no tener las pesadillas que lo perseguían cada noche.
Al día siguiente, estaban en el Gran Comedor, desayunando. Hermione se veía turbada.
Harry estaba feliz, porque Luna Lovegood había decidido comer con ellos. De hace un tiempo se había percatado de la angelical belleza que emanaba la chica, prestando cada vez más atención y descubriendo que era una persona maravillosa. ¿Le gustaba? Quizás si. Había estado un tiempo confundido con Ginny Weasley, pero definitivamente algo entre ellos no funcionaría, así que lo dejó pasar. Ahora era una Ravenclaw la que le robaba los suspiros. Ron estaba comiendo afanosamente. Llevaba un tiempo saliendo oficialmente con Pansy, y estaba sumamente feliz.
—Chicos, ¿Están al tanto que el año escolar termina en unas semanas?— Preguntó una preocupada Hermione.
—Sí, Herms. Lo sabemos. Harry se irá a Grimmauld Place hasta que queden unos días para la boda de Fleur. ¿Irás con él o te vendrás a la Madriguera conmigo?— Preguntó Ron.
—No lo sé, tengo tiempo para pensar, verdad?—
—Claro, Hermione. Eres bienvenida en ambos lugares y lo sabes— Dijo Harry.—Luna, irás a la boda, ¿verdad?—
—Sí, Harry. Obviamente iré. Tengo que asegurarme de que no hayan Nargles o podrían arruinar la boda— dijo muy seria. Harry sonrió.
—Si quieres podemos buscarlos, yo te ayudo— Se ofreció el chico.
—Gracias, Harry. Luego nos ponemos de acuerdo— Sonrió.
Ginny vió todo con extrañeza. ¿Qué pasaba? Harry le pertenecía. Era a ella a quien debería estar observando con esa cara de enamorado. Bufó molesta.
Todos se dirigieron a sus clases, y cuando iba saliendo, Goyle le hizo una zancadilla a Hermione, provocando que se cayera al suelo y varios Slytherin se rieran. Draco bramó
—Ten cuidado, imbécil.— Goyle lo miró anonadado, al igual que Hermione. ¿La estaba defendiendo?
—¿Me dices a mí?— Preguntó el.
Malfoy reaccionó. ¿Qué debía hacer? No podía levantar sospechas.
—No, le decía a la sangre sucia.— Dijo poniéndose una máscara de fría indiferencia.
Hermione palideció, lo miró con lágrimas en sus ojos. Se paró y salió corriendo. Draco dejó pasar unos segundos y fue a buscarla, tenía que explicarle...
Harry vio todo, y cuando se dio cuenta de que la perseguía, no dudó en ir a encararlo. El rubio corrió lo más que pudo, pero sin éxito. Llegó al baño del segundo piso, donde estaba Myrtle la Llorona.
—¿Qué haces aquí otra vez? ¿Vienes a besuquearte con otra chica frente a mi? Claro, todos pueden hacer lo que quieran, al fin de cuentas la estúpida de Myrtle está muerta, ¡No tiene sentimientos! — Se fue enfurecida antes de que el chico le pudiera contestar.
Había sido un verdadero imbécil. El corazón le dolía un poco, igual que la vez que le gritó a Granger. ¿Qué pasaba? Sentía cómo el odio que sentía por ella se desvanecía, pero tenía que actuar así, nadie podía enterarse. Al fin y al cabo, la misión seguía en pie.
—Te dije que te mantuvieras alejado de ella, Malfoy— le escupió Harry cuando lo encontró.
—Déjame tranquilo, Potter—
—Si no aprendes por las buenas, tendrás que entenderlo por las malas— dijo, desenfundando su varita. Draco fue más rápido y le gritó Desmaius! pero Harry fue más rápido. Había llegado la hora de poner en práctica el hechizo que había visto escrito en el libro, tomó una bocanada de aire.
—¡Sectumsempra!— No falló, y se llenó de pavor cuando vio como cuchillas invisibles cortaban a Draco, provocando un sangrado inmediato. Para su desgracia, los encontró Severus Snape.
—¿Qué has hecho, imbécil?— Apartando bruscamente a Harry, se arrodilló y se inclinó sobre Malfoy; sacó su varita y la agitó por encima de las profundas heridas que había causado la maldición de Harry, murmurando un conjuro que casi parecía una canción. La hemorragia se redujo al momento. Snape le limpió la sangre de la cara y repitió el hechizo. Las heridas empezaron a cerrarse.—¿Dónde aprendiste esa maldición, Potter?— inquirió furibundo.
—Yo lo leí en un libro...—admitió.
—Eres torpe como tu padre, cincuenta puntos menos para Gryffindor. Ahora, lárguese.—
La noticia de que Harry Potter había herido de gravedad a Draco Malfoy se expandió rápidamente por Hogwarts, y cuando supo su mejor amiga, estalló en furia.
—¿Cómo puedes ser tan irresponsable, Harry James Potter?— bramó.
—Yo no sabía lo que ese hechizo provocaba— se defendió.
—¡Por lo mismo! ¡No trates de excusarte conmigo! Vas a devolver inmediatamente ese libro, lo que le hiciste a Malfoy es horrible, y quizás qué otros problemas pueda traerte— le recriminó. No le quedaba otra que aceptar, al fin y al cabo, tenía razón.
Hermione estaba preocupada, pero seguía dolida con Draco. ¿Sería buena idea ir a verlo a la enfermería? Detestaba aquella situación. Ella se distinguía siempre por actuar con lógica, utilizar su raciocinio, pero cuando se trataba de Draco Malfoy, todo se iba al diablo últimamente. Decidida, caminó a la enfermería, de igual modo un poco vacilante.
Cuando entró, vio dos figuras frente a la cama de Draco. Ambos con postura altiva y arrogante. El hombre, se quejaba frente a la enfermera, exigiendo la expulsión inmediata de Harry Potter, la mujer en cambio, sollozaba mirando al chico. Lucius y Narcissa Malfoy.
Cuando la vieron entrar, sus muecas de disgusto y asco no se hicieron esperar.
—¿Qué haces aquí, Sangre sucia?— Dijo un irritado Lucius.
A pesar de que quería huir, sus pies no reaccionaban. ¿Cuándo pensó que sería buena idea venir?
—Lo único que nos faltaba, ¿Es que acaso no tenemos ya suficiente tormento y desdicha?— Dijo una apesadumbrada Narcisa.
Hermione quería morir, se sentía humillada en demasía. —Yo he venido a ver si Malfoy estaba bien— dijo con timidez.
Lucius estalló en carcajadas muy forzadas. —¿De qué forma podría interesarte mi hijo, inmunda?— inquirió con sorna.
— Mi mejor amigo, Harry Potter, fue el causante de lo que le ocurrió a su hijo, señor.— escupió las palabras con rabia— Y ya que es mi compañero en las rondas de Prefectos, sólo quiero asegurarme de la salud de mi compañero, nada más. Ahora, si me permite. Tengo tanto derecho como usted a estar acá, y no le permitiré que ocupe esas palabras conmigo. Es raro ¿no? — rió amargamente— Se supone que vienen de una familia antigua, llena de gloria y majestad, pero de educación poco se le ve. Es un maleducado y altanero— Finalizó mirándolo a los ojos, sin dejarse intimidar.
Draco, quien se había despertado debido a la discusión pero se hacía el inconsciente aún, estaba contra la espada y la pared. Por un lado, quería maldecir a Granger, desquitar en alguien su furia. Estúpido San Potty, creyéndose lo máximo lanzando maldiciones en la escuela. Ya arreglaría cuentas con él. Y por otro lado, uno nuevo -o quizás que siempre estuvo ahí, quién sabe- quería callar a su padre de un puñetazo. Prefirió continuar fingiendo, más debía aplaudir a Granger por haber puesto a su padre en su lugar, le costó mucho esconder una sonrisa.
Por otro lado, Lucius enrojeció de ira, parándose escandalosamente, y acercándose a la chica, mirándola con desdén.
—¿Quién te crees, Sangre sucia? ¿Cómo se te ocurre hablarle así a alguien superior, en todos los sentidos, a ti? Alguien debería ponerte en su lugar, y créeme que será más pronto que tarde— miró de reojo a su hijo.— Deberías irte, acá no haces más que estorbar —escupió.
De pronto, llegó una escandalizada Madame Pomfrey. —Dejen descansar al chico. Señorita Granger, el señor Malfoy se encuentra bien, fuera de peligro pero necesita reposo. No puede exponerse a estrés —miró a sus padres— Ahora deberían marcharse, los mantendremos informados.
A pesar de insistir en quedarse, no había quién pudiera doblegar una decisión ya tomada por la Señora Pomfrey, así que Narcisa y Lucius salieron indignados, no sin antes dirigirle una mirada llena de odio y asco a Hermione. La chica se proponía a salir después que ellos, pero la enfermera la tomó del brazo y le permitió quedarse un rato. Agradecida, Hermione fue a sentarse en la orilla de la cama de Malfoy, quedando ensimismada cuando lo vió de cerca. Aún cuando demostraba cansancio a través de unas leves ojeras, su piel pálida se veía suave, su pelo de todos modos estaba perfectamente arreglado. Así parecía un chico normal, sin odio y arrogancia. Se crispó cuando observó que torció la boca en una sonrisa.
—Debo felicitarte, Granger. Pocos se atreven a desafiar a mi padre como lo hiciste tú.— Le dijo abriendo los ojos.
—Tu padre es un arrogante, no se merecía menos.— Dijo firme.
Él volvió a sonreír. —¿Cómo te sientes?— añadió la chica.
—Me he sentido mejor— se encogió de hombros. La verdad era que dolía horrores.
Ella le respondió con una sonrisa nerviosa. —Bueno, yo sólo venía a disculparme por el bruto de Harry, sé que no sabía lo que hacía y bueno, yo ya le di una buena reprimenda— contestó.
—No es necesario que hagas de secretaría, Granger. No necesito sus disculpas, así que ahórratelo—
Hermione frunció los labios —Eres insoportable—
—No más que tú, rata de biblioteca. Eres la única que opina eso. Todas las demás chicas se mueren por mi— dijo guiñándole el ojo.
—Aparte de insoportable, eres egocéntrico.— añadió
—¿Sabes qué soy además de egocéntrico?—
—¿Fanfarrón, arrogante, estúpido?—
—No, soy perfecto.— dijo con una sonrisa burlona.
Hermione quedó anonadada, y no pudo evitar reír. —Veo que ya estás de mejor humor, Hurón. Debería irme.— sugirió.
Justo en ese momento, Madame Pomfrey entró de nuevo. —Ahora si debe irse, Señorita Granger— le advirtió— El joven Malfoy debe tomar su medicina y descansar.
Hermione se despidió de ambos, y se dirigió a su habitación. Draco al momento que se fue, sintió una opresión en el pecho. Es decir, no podía mentir que hace tiempo Granger venía ocupando su mente, pero todo parecía haberse maximizado desde que usaba ese maldito brazalete, lo miró y bufó. Tenía que averiguar qué demonios era, y sabía cómo conseguirlo.
—Kendra— llamó y enseguida una elfina vestida en harapos apareció. Tenía grandes ojos verdes y las orejas caídas. Al ver a su amo, a quien había casi criado, hizo una exagerada reverencia.
—Dígame, amo. ¿En qué puede ayudar Kendra?— dijo servicialmente.
—¿Ves esto?— Dijo mostrándole el brazalete. La elfina abrió los ojos, atenta.
—Si, joven amo.—
—Bien, necesito que me escuches con atención. Tienes que averiguar cómo se llama, qué hace y qué le hace a la persona que lo porte. Pero escúchame bien, nadie puede saber, ni siquiera madre o padre. ¿Entendiste?— le dijo amenazante.
—Sí, amo. Kendra entendió, lo visitaré en cuanto tenga algo.— Y desapareció.
Draco estaba más tranquilo, sabía que su elfina doméstica era muy eficiente, cumplía con su propósito de servirle. Esperaba mañana tener noticias, quizás hasta descubriría cómo quitárselo. Luego, llegó la enfermera a darle la asquerosa poción, la bebió y se quedó profundamente dormido.
En su habitación, Hermione pensaba en lo ocurrido. ¿Realmente había sido lo correcto utilizar el brazalete en Draco? Ese pensamiento la atormentaba cada día más.
