Buenas noches a todas, siento muchísimo la demora. Sin embargo, he estado estancada puesto que no sabía muy bien qué vendría a continuación. Es decir, tengo casi todas las ideas (menos el final jaja Estoy pensando seriamente en hacer algo macabro -inserte risa maligna-) pero no sé muy bien el orden que deberían llevar. En fin, acá estoy. He decidido agregar un poco del punto de vista de ambos, para hacerlo un poco más llevadero. No será siempre, pero quiero ver cómo funciona. Responderé luego los Reviews, en el próximo capítulo. Muchas gracias a todas las que se dan un tiempo de comentar, me hacen muy feliz!
Quedaban dos meses y medio para que el año escolar finalizara, y Theo estaba preocupado. Draco estaba más arisco de lo habitual, de un humor de los mil demonios. Daphne estaba extrañamente más cercana que de costumbre, y Blaise no había tenido más momentos extraños. Por otro lado, Hermione lucía nerviosa, a menudo se distraía con facilidad cuando conversaban. A la vez, él también estaba angustiado, Dumbledore le había informado de una decisión extremista, para intentar amenizar las cosas entre Draco y Hermione, aunque no dio mayores explicaciones. Resignado, debía confiar en el criterio del profesor, al fin y al cabo, había tenido razón en muchas cosas anteriormente. Demonios, debieron haberlo pensado mejor. Se supone que hoy le harían llegar la noticia a ambos, y las manos no le dejaban de sudar. A su lado, tomando desayuno en el Gran Comedor, estaba Pansy, quien había cambiado drásticamente en el último tiempo, se veía feliz.
—Oye, Pans. ¿Sigues con el pobretón?— Dijo Blaise con malicia.
—Sí, imbécil. Y déjame decirte que es mucho más hombre que mucho de ustedes. Él sí sabe cómo tratar a una mujer— le escupió.
Blaise bufó. Maldita idiota. Ya no podía acercarse a Daphne cuando necesitaba porque ella también lo rechazaba, y cada vez se acercaba más a Theo. El desayuno pasó rápido y ya era tiempo de ir a clases. Pero de pronto, el director interrumpió todo. Desde su puesto, dijo:
—Antes que se vayan, queridos alumnos. Me disculpo por semejante interrupción, pero es imperante avisar que debo hablar de manera inmediata con Hermione Granger y Draco Malfoy en mi despacho a la brevedad, los estaré esperando. A los demás, ¡Tengan un buen día!— sonrió el anciano.
Ambos palidecieron y no pudieron evitar mirarse con cierto recelo. Las cosas últimamente no habían estado del todo bien, y había discutido más de lo normal en sus rondas. Quizás era por eso. Inevitablemente, fueron juntos al despacho, sin dirigirse palabra. Al llegar al despacho del director, vieron que estaba sentado en su escritorio, jugando con Fawkes.
—Buenos días— les saludó el profesor.
Ambos asintieron a modo de saludo y se sentaron en frente de él.
—Quizás les parezca extraña la forma en que los cité. Primero que todo, quisiera advertirles que no han hecho nada malo, por lo que no deberían preocuparse. El motivo que hoy nos reúne, es que han habido ciertos...cambios por así decirlo. Y se ha decidido que los Prefectos tengan su propia torre, conviviendo en parejas, para unificar aún más las casas de la escuela. Los demás prefectos ya están enterados de la situación, siendo ustedes los últimos en ser notificados. Y me temo que ya han deducido que ustedes han sido asignados a vivir por lo que resta del año escolar, en la misma torre. Sus cosas ya han sido trasladadas ahí, por lo cual comenzaría a regir el cambio desde ahora mismo— informó.
—¿Es una broma, Director?— Imploró la chica.
—No hay forma en la cual Granger y yo podamos vivir juntos, ni siquiera podemos hacer las rondas con algo de paz— Añadió Draco, aunque en secreto se alegraba por la decisión un poco. Sería divertido poder fastidiarla más a menudo. Se trató de convencer de que esa era la única razón de su repentina alegría.
—Es por lo mismo, joven Malfoy, que hemos llegado a esta decisión. He hablado con los profesores, y han accedido a darles el día libre para que se acomoden y escojan habitaciones. Una vez hecho, tienen que decirle al pequeño cuadro colgado en la pared, que esa será su habitación y se les será entregada una contraseña especial para que nadie no deseado entre. Espero tomen esto con madurez, y sean capaces de limar asperezas. Pueden retirarse— comentó Dumbledore con una sonrisa.
Ambos tenían miradas de horror y confusión. ¿Qué le había picado a Dumbledore? Pareciera que el destino estaba decidido a cruzar sus caminos. Resignados, se dirigieron a hablar cada uno con sus amigos y explicarles la extraña situación. Merlín se apiade de ambos, sabían que sus amigos eran algo temperamentales.
*Draco POV*
Todo en su vida era un maldito infierno, sentía que todos los universos posibles se encargaban de hacerlo aún más miserable. Ese ya era un sentimiento cotidiano. Pero al saber la noticia que el chiflado de Dumbledore les había dado, no sabía si reír o llorar. ¿Qué dirían sus amigos? No tenía idea si aún Blaise tenía esa clase de misión, de vigilarlo. De igual manera, tenía sentimientos encontrados. ¿Vivir con Granger? Era un completo disparate. ¿Desde cuándo ya no le decía sangre sucia o le insultaba? Sacudió la cabeza, en negación. La única solución que no le atormentaba, era que si hipotéticamente sintiera una leve inclinación por ella, desde hace algún tiempo había aumentado extrañamente, de un día para otro. No supo desde cuándo, pero sentía un impulso por saber cómo estaba, si corría peligro o algo más. Había estado a punto de hacer picadillos a la comadreja pobretona cuando los escuchó discutir a la salida de Pociones, sintiendo una ligera opresión en el pecho. Se sentía tan confundido y asustado, el tiempo pasaba, su misión se acercaba y no tenía noticias ni de sus padres ni Voldemort, no le habían llamado para alguna misión poco ortodoxa o avances en sus deberes. ¿Significaba eso algo bueno o malo? Trataba de no pensar en eso muy a menudo, pero en las noches era inevitable, y con ello invocaba a un largo insomnio. El maldito elfo doméstico aún no tenía señales, lo había llamado pero se había excusado con que aún no podía cumplir con lo ordenado y ya comenzaba a desesperarse. Abatido, entró a su ex-habitación. Había llamado a Pansy, Theo y Daphne. Para su mala suerte, Blaise también se encontraba ahí, negándose a salir.
—Tienes una cara como si hubieses visto un muerto, Draco— Inquirió Pansy Parkinson con una sonrisa burlona. Daphne y Theo asintieron.
—No me jodan. Les quiero decir las nuevas noticias.— bufó.
Theo no pudo esconder una sonrisa, ver a Draco tan cabreado era un panorama divertido.
—¿Qué esperas?— Dijo Blaise, curioso.
—Al maldito estúpido de Dumbledore se le ocurrió que sería buena idea que me mudara con Granger este último tiempo, dado que no nos llevamos bien y es necesario fortalecer los lazos entre casas y esas mierdas— dijo encogiendo los hombros.
Todos se miraron entre sí, sorprendidos. Theo obviamente ya lo sabía, pero tenía que fingir. Últimamente tenía que fingir algo que no era la mayor parte del tiempo así que estaba acostumbrado.
—¿No crees que es una pésima idea, Draco? ¿Porqué no reclamaste?— Daphne no podía entender semejante idiotez.
—¿Crees que no lo hice, Daphne? No me tomes por estúpido.
—No te desquites conmigo, Draco. No es mi culpa tener a un director tan desquiciado como este.
—Bueno, dado que no se puede hacer nada, supongo que no te queda más que aceptar y portarte bien, cánsate de andar hostigando a Granger— le amenazó Pansy.
—¿Y tú desde cuándo te interesas por la sangre sucia?— Preguntó Blaise.
—No es de tu maldita incumbencia, Blaise.
—Yo digo, porque al parecer juntarte con escoria te está haciendo débil.
—Prefiero parecer débil antes que un estúpido sin cerebro, si me das a elegir. ¿No te das cuenta de que esas mierdas de la superioridad de sangre son nada? ¿Qué piensas del hecho de que Granger, una sangre sucia como la llamas tú, te supere en cada maldito aspecto de tu vida? —Inquirió ella con malicia.
—¿Y qué crees que pensaría el Señor Tenebroso al oír tus palabras, Pansy?— su sonrisa se ensanchó.
La chica palideció. —Tú no puedes delatarme así, no puedes…
—Claro que puedo, recuerda que le debes respeto al Señor Oscuro. Deberías replantear tus juntas, como estoy seguro que te dije anteriormente— Finalizó sombríamente.
Theo estaba con la boca abierta. Es decir, era sabido que desde hace algún tiempo su amigo era un cabrón. Pero sinceramente ya estaba pasándose. Mas no prefirió decir nada, no quería y no necesitaba más problemas.
—Ahora que saben la noticia, espero no me jodan la existencia más de lo que está. Muy a mi pesar, quiero descansar y por lo visto, ya que esta no es más mi habitación, debería dirigirme a mi nueva alcoba.— Dijo Draco entre dientes, visiblemente molesto y a la vez intentando cambiar el tema.
Blaise Zabinni no podía contener su sonrisa maligna, Theodore estaba tranquilo y Daphne estaba un tanto preocupada. ¿En qué mundo vivía el profesor Dumbledore? ¿Qué tan loco debía estar para considerar esto una buena idea?
Hermione P.O.V
La chica era un mar de nervios, después de todo lo que había pasado, tendría que vivir bajo el mismo techo que el mismísimo Draco Malfoy. Está bien, debía reconocer que a pesar de los nervios estaba perpleja. Al carajo con todas esas virtudes que tenía un Gryffindor. Ella también tenía derecho a sentir miedo a veces. Hermione solía tener todo bajo control, siempre tenía un plan calculado milimétricamente y le desesperaba si no era así. La mayoría de las veces, podía anticiparse a ciertas situaciones y desde ahí tomar decisiones. Pero hablando de Malfoy, todo era incierto. A veces, sentía su mirada fija, y cuando sus ojos se encontraban había descifrado que expresaba a veces odio, confusión y algunas ocasiones incluso notaba ansiedad. ¿Qué sería de ella ahora? Por más que había suplicado a Dumbledore, el profesor no dio su brazo a torcer. Se dió algunas vueltas por el colegio antes de darles la noticia a sus amigos, y claramente el más enojado con la situación fue Ronald, obviamente, gritó de tal modo que la única solución que se le ocurrió fue silenciarlo con un hechizo, santo remedio. Por otro lado, Harry fue extrañamente comprensivo, él jamás dudaba de la palabra de Dumbledore así que eso ciertamente la alivió un poco. Abatida, llegó a la puerta que al cruzarla, sellaría completamente su destino, obviamente siendo ignorante de esto. Dio un paso, llegando a la sala común que compartirían. Era amplia, con una chimenea y además un gran ventanal en el centro. Habían dos pequeños sillones y un sofá rodeando la chimenea. Al lado izquierdo, cerca de la puerta de entrada, había una escalera que dirigía seguramente a las habitaciones. También, había una pequeña cocina con una mesa. Obviamente no habían aparatos muggles, pero pensó que le serviría al menos para preparar algún sándwich o un té cuando quisiera. Luego de reconocer el lugar, quiso dirigirse rápidamente a su nueva habitación, sin percatarse de que Draco Malfoy estaba en uno de los sillones pequeños, con los puños muy apretados mirando fijamente el fuego procedente de la chimenea. Sólo se dio cuenta de su presencia porque se carraspeó.
—Granger.— le dijo el chico sin moverse.
Hermione se paró en seco. — Malfoy, antes de que me insultes o digas cualquier cosa, déjame decir que no fue mi idea—
Draco rió amargamente — Me lo esperaba, sólo podía ser el lunático de Dumbledore.—
Se acercó, sigilosamente hacia ella, sin apartar los ojos. Hermione tragó saliva, estaba muy cohibida con la cercanía del chico. —Debería ir a dormir, Malfoy.— Dijo apartando la vista.
Ya estando frente a frente, él le tomó el mentón a Hermione, haciendo que lo volviera a mirar.
—¿No tendremos una celebración?— le dijo guiñándole el ojo.
A la chica le recorrió una gota helada por la espalda. ¿Qué mierda pasaba? Enojada, apartó de una vez la mano de Malfoy y lo miró con desdén.
—¿Qué pretendes, Malfoy? Estás pasado a Whisky de Fuego. ¿Estás borracho acaso?— le escupió.
—¿De qué hablas? No entiendo. Y sí, puede que haya decidido ahogar mis penas en alcohol. Podrías unirte, mañana es sábado y no hay clases.— dijo seductoramente.
—Estás chiflado. No sé qué esperas de mi. Es decir, un día me ignoras. El otro me hablas bien, el otro pareciera que estás a punto de lanzarme un avada.¿Y ahora quieres que bebamos como dos amigos de siempre? ¿Puedes explicarme qué demonios pasa por tu cabeza oxigenada?— No aguantó más, y le dijo todo lo que llevaba un buen tiempo sintiendo.
Draco se quedó sin palabras. Por segundos, abría la boca pero no le salían palabras. —Yo...no sé. ¿Está bien? No sé qué me pasa.— Dio media vuelta para dirigirse a su habitación, confundido. Claramente se había devanado los sesos intentando responder esas mismas palabras. ¿Por qué mierda era tan difícil? Salió de sus pensamientos cuando sintió una mano agarrarle el brazo. Se sentía mareado y no sabía si era por la cercanía de la chica o por el alcohol en exceso.
—No, Malfoy. No te vas a escapar. Si vamos a estar condenados a vivir juntos por lo que resta del año, me dirás aquí y ahora qué mierda te pasa.— Le desafió, mirándolo con los ojos entrecerrados.
Draco suspiró, resignado. —Está bien. Tú ganas.— Se dirigió a sentarse nuevamente, tomando de la mano a Hermione, quien se ruborizó automáticamente. La sentó en el sillón grande, sentándose frente a frente, pero manteniendo su distancia. —Tómalo como un regalo, Granger. Me pillaste volando bajo, así que sólo por hoy, intentaré hacer una tregua. No te acostumbres.— Tomó un vaso, lo sirvió y lo dejó en la pequeña mesa de centro que había. Con un movimiento de varita invocó otro vaso y le sirvió.— Sería bueno que amenizáramos un poco el ambiente, ¿No crees?—
Ella dudó por un momento. —Malfoy, supongo que al ser prefecto sabes que está más que prohibido el ingreso de alcohol a Hogwarts.— le recriminó.
—Si, lo sé. Pero el ser un Malfoy tiene sus beneficios.— ella rodó los ojos. — Si no bebes un poco conmigo, entonces me iré a acostar. Ha sido un día de mierda y si no hay diversión, prefiero descansar.— le amenazó con tono burlón.
Hermione se mordió el labio, evaluando la situación. ¿Qué malo podría pasar? Miró la hora. "Que se jodan, obtendré mis respuestas a como de lugar" pensó. Tomó el vaso, bebió todo su contenido, hipó un poco y le dijo: — Está bien Malfoy, lo haremos.—
Draco no pudo reprimir una sonrisa malvada, esta noche sería inolvidable.
