Hola de nuevo, quiero explicarles que este capítulo será algo cortito, es más para hacer la despedida de las otras parejas que tenemos :) Así que si, puede ser considerado como relleno. Peeero después de esto se vendrá como el "cuerpo" en si de nuestra historia. No desespereis! Ya queda poquito :) Aunque aún no sé qué pasará en el final, aunque como dije antes, tengo una leve idea maligna con un personaje. ¿Qué idea tienen ustedes? ¿Final Feliz? ¿Final horrible? ¿Inconcluso? Dejen un review y estrellitas! Aviso también, que el domingo viajaré al sur y volveré el primero de febrero, así que espero actualizar la segunda semana de ese mes.

Muchas muchas gracias a todas por sus reviews, me encantan! Disculpen si nos los respondo uno a uno, pero realmente leo todos, y en serio que tomo en cuenta sus solicitudes/criticas/etc. Y bueno, el tema de que si los sentimientos de Draco son reales o no...ya tengo la idea de cómo será, pero obviamente no haré spoilers con mi propia historia jaja. Esperen y verán! Según lo que calculo, quedan aproximadamente entre quince y veinte capítulos más. No se desharán tan facilmente de mi!

Con cariño,

NatBlack.-

Harry estaba en su habitación, arreglando sus cosas. Ya era el último día en Hogwarts, aquel que había sido su primer hogar, el lugar donde y por el cual conoció a las personas más importantes de su vida: Ron, Hermione, Luna y los demás. En ocasiones, se ponía en perspectiva de qué hubiese pasado si Hagrid no lo hubiese rescatado de los Dursley, si no hubiese sido mago. ¿Hubiese sido todo más fácil? De ser así, no tendría que lidiar con lo que se venía a continuación en su vida. Voldemort sería sólo un nombre ridículo que no tendría valor. Y después reflexionó, jamás cambiaría su vida, si eso significaba no conocer a sus amigos, a Sirius, Remus. Tomó un álbum de fotos que Hermione le regaló en una navidad, en donde habían fotos con las personas más importantes de su vida, y algunas de sus padres. El álbum era de color burdeo, con enmarcaciones doradas y un título que rezaba "Memories" y cada vez que podía añadía una foto nueva él mismo. Ensimismado estaba cuando llegó Ron, y lo asustó por la espalda.

—Hey— saludó el chico pelirojo.

—¿Tienes todo listo ya, Ron?— le dijo con una sonrisa

—Sí, ¿Y tú? ¿Iremos juntos a la Madriguera, verdad?

—Claro que sí, te dije que lo haría. ¿Te ha dicho algo Hermione?

—Sí, me comentó que tenía que ir a donde sus padres primero, una semana o algo así. Luego se irá a la Madriguera a celebrar la boda de mi hermano y comenzamos nuestra misión.— dijo Ron rascándose la cabeza.

—Está bien, a mi me dijo que tenía algo muy importante qué hacer pero no me comentó nada más, no me quería decir.— se encogió de hombros.

—Sí, pero ya sabes, es Herms, a veces es un poco rara.

—¿Un poco?— dijo Harry reprimiendo una sonrisa.

—Oye, ¿y llevarás a Luna a la boda? Como pareja, ya sabes. Presentarla en sociedad y esas cosas

—Claro que sí, Ron. ¿Y tú a Pansy?

—Ehm...aún no hemos hablado de eso, planeo hacerlo antes de que nos subamos al tren. —Lo bueno es que Ginny ya no quiere matarme cada vez que me ve, creo que ya está aceptando el hecho de que Luna y yo estamos juntos— dijo realmente aliviado.

Ron puso una mueca de asco —Sí, ahora ve mucho a esa mierda de Zabinni, hay algo raro con él Harry, no me gusta para ella.— determinó.

—Ron, a ti nunca nadie te gustará para ella, admítelo— dijo riéndose.

Repentinamente, unas manos pequeñas y suaves taparon los ojos de Harry.

—Quieren que adivines quién es— dijo Ron.

No era difícil adivinar, el olor a flores inundó las fosas nasales del chico, pero sabía que a ella le gustaba que el intentara "adivinar".

—Hmm, está difícil...¿Pansy?— mintió.

—Dicen que no, Harry. Esfuérzate un poco.— le respondió su amigo.

—Está bien, ¿Herms?—

—Soy yo, Harry Potter. Ya deberías conocer mi olor— dijo Luna con una sonrisa

—Creo que mi apellido está demás, Luna. Ya sabes, somos novios.— le dijo tomando sus manos para darle un fugaz beso en los labios.

—Bueno tortolitos, yo también tengo que ir a despedirme de mi chica, nos vemos en el tren— dijo Ron, saliendo apresuradamente por la puerta. Seguramente, iría a tomar desauno primero. "Prioridades" pensó Harry.

—¿Vas a ir a visitarme en las vacaciones, Harry?— preguntó la chica sentándose en su cama

—Obviamente, iré antes de irme...a esa misión que te llevo comentando hace un tiempo

—Está bien. ¿Seguro no has cambiado de opinión respecto a quedarme acá?

—No, no puedes ir.— dijo sentándose junto a ella y le acarició suavemente las mejillas.— Te necesito acá en el castillo, para que cuides a los estudiantes más pequeños en cas de que pase algo. Y por sobre todas las cosas, te necesito a salvo.

—¿Pero me prometes que te vas a cuidar?— dijo con añoranza en sus ojos.

—Claro que sí, Luna. No dejaré de pensarte en ningún segundo, y realmente espero que cuando esta guerra acabe, vendré por ti.— le aseguró.

—Estaré esperando entonces. ¿Te recuestas un momento conmigo?— se recostó en la cama del chico, mientras él aceptando, se acomodó para quedar frente a frente. Para Harry pudieron haber sido horas, y juró que pudo haberse quedado toda la vida así, contemplándola.

Luego de haberse comido casi toda la mesa de Gryffindor, Ron fue al lugar que habían acordado con Pansy Parkinson. Estaba nervioso, ¿Querría una persona como ella, rodeada de lujos, ir a la Madriguera, como su novia oficial? ¿Se despojaria de todas sus creencias sólo por estar con él? Sus manos sudaban, ya estaba por llegar. Y fue ahí cuando la vio, sentada en una roca similar a un asiento. Y todas las piezas encajaron en su mente, se sintió calmado cuando sus ojos se enfrentaron. Apresuró el paso, y cuando estuvieron frente a frente. se besaron por bastante tiempo.

—Hola, Pans.— dijo besándola en la frente.

—Hola, Ron. ¿Cómo estás? ¿Listo para tus vacaciones suicidas?

—Claro que sí ¿Y tú? ¿Lista para ser vencida en la batalla final?

—No seas ridículo, Ron. En un duelo te dejaría en el suelo en un segundo, aunque en otras partes sea al revés— comentó pícara, provocando que el se sonrojara hasta las orejas. Habían sido innumerables veces en que se habían reunido en la sala de menesteres para amarse físicamente, por horas. Y obviamente ayer, había sido la despedida por un largo tiempo.

—Oye...hay algo que debo preguntarte...— balbuceó.

—¿Dime?—

—Como te comenté hace un tiempo atrás, será la boda de mi hermano y yo...bueno sé que venimos de mundos distintos...

—¿De qué hablas, Ronald? Ambos somos magos, venimos del mundo mágico...

—No me refiero a eso y lo sabes. Sé que en tu mundo los Weasleys somos casi tan malos como los sangre sucia...Y sé que tu no eres así, pero quisiera saber si a pesar de todo, te gustaría ir, como mi novia oficial...Mi madre estaría encantada.

El corazón de la chica se estrujó, sabía que Ron le pediría eso, puesto que Theo había comentado algo de la boda de su hermano (Hermione le había dicho a él), pero era obvio que no podría, por más que quisiera.

—Escucha, Ron. No existe otra cosa que me gustaría más que ir como tu novia y que todos sepan al fin que eres mío, pero sabes...sabes que no puedo arriesgarme, tú eres del bando de la luz, y yo soy de los malos ¿Entiendes? No tienes idea de lo que me podría ocurrir si es que alguien me ve...

—Entiendo, yo...bueno sabía que no podrías ir pero de todos modos quería intentarlo...—dijo entristecido.

—Esto no será para siempre así, amor. Lo sabes, ¿Verdad?— le animó.

—Si, como digas...—

Pansy se levantó de la roca, y lo miró. —¿Una última carrera al séptimo piso?— le guiñó el ojo seductoramente.

Ni siquiera perdió el tiempo en responder, la tomó de la mano y juntos corrieron a estar juntos por lo que quizás, sería la última vez.

Ginny estaba en el comedor, dispuesta a salir. Caminó con aire distraido hacia su habitación por los pasillos, cuando alguien la tiró por el brazo, y la encerró en una sala en desuso. Como estaba oscuro, no podía ver quién era.

—Hola, Pelirroja— no tuvo tiempo de responder porque unos brazos fuertes la rodearon, estampándola contra la pared, y besándola sin piedad. Ahí fue cuando supo quién era, pero eso no la detuvo. Era lo que en secreto había estado esperando hace tiempo. Sus labios eran mejor de lo que había imaginado. La besaba con lujuria, con deseo y posesividad. Sintió cómo sus manos recorrían su rostro, sus brazos y espalda. Cada centímetro de su cuerpo respondía, sentía electricidad con cada toque, un corazón acelerado con cada beso entregado. Luego de un rato, ambos se separaron, mirándose con las mejillas encendidas y los ojos brillando por el deseo.

—Hola, Zabinni— dijo acomodándose la ropa.

—No me detuviste, sabía que caerías rendida a mis pies.—

—Qué egocéntrico. ¿No será al revés, pervertido? Deja de mirarme las piernas.—

—Puedo mirar donde yo quiera, eres mía.— dijo levantando una ceja.

—¿Ah, sí? No tengo dueño, idiota. No soy un objeto, y no somos algo, nisiquiera amigos.— se burló.

—Me rompes el corazón, Pelirroja. Sabes que querías esto tanto como yo, o incluso más.—

—Lo dudo, realmente lo dudo.—

—Oh, está bien. Sólo quería despedirme, porque no nos veremos hasta el próximo año, y ya sabes. Sé que me extrañarás.—

—Obviamente, ¿Quién no extrañaría a un idiota egocéntrico? A veces compites con Malfoy en su estupidez.

—No me ofendas, Weasley. Soy mil veces mejor que él, en todos los sentidos. ¿Has escuchado lo buen amante que es? Bueno, en eso yo también soy definitivamente mejor. ¿Quieres probarlo por ti misma?— se acercó peligrosamente a ella, tocándole las piernas sutilmente.

—No, gracias. Tengo dignidad y no estoy dispuesta a ser una golfa más en tu lista—

—¿Estás celosa, acaso?

—No, pero gracias por la preocupación. Me enterneces, Zabinni. Ahora, cuéntame qué te pasó el otro día.

—¿Qué otro día? ¿De qué hablas?

—De cuando dijiste que corriera, mientras te daba algo así como un ataque.

—Ni yo mismo lo entiendo, ¿está bien? No sé, pero a veces despierto con lagunas mentales, es como si mi cerebro se apagara a ratos. No puedo decirte más, porque no sé.

—Qué extraño... en fin. Tengo que irme, no he arreglado absolutamente nada y quedan ya pocas horas para partir. ¿Te veo en el tren?

—Es un hecho, Ginny.

—No te he dado el permiso ni la confianza, Blaise.— dijo estrechándolo contra él y besándolo con ansias.— Espérame, serpiente. Porque cuando termine esta mierda de tu Lord, vendré y serás tú el que me ruegue por más.— Se arregló su ropa y salió, por lo que no pudo escuchar lo que dijo el.

—Sé que así será, Ginny Weasley, sé que así será. — dijo con una sonrisa en la comisura de sus labios, saboreando el sabor en los mismos.

Ya en el tren, estaban en un compartimento Ron, Luna, Hermione y Harry. Conversaban de cosas triviales, estaban asustados por lo que se avecinaba.

—Todo saldrá bien, Harry— le animaba Hermione. Trataba de estar tranquila, pero la despedida final había sido un poco tensa con Draco. Habían quedado de no verse en el tren, o no cruzar más de las miradas debidas para no levantar sospechas, menos frente a sus padres cuando llegaran a Londres. Acordaron también que al menos lo llamaría una vez a la semana, y siempre sería en la madrugada. Puesto que Voldemort estaría en su mansión y sería sospechoso que desapareciera en medio de una reunión. Sin embargo, el chico se enfureció cuando supo que iría Viktor a la boda. "¡Ese maldito simio quiere sólo llevarte a la cama, Granger!" le había dicho una y otra vez. Ella en un momento se sintió halagada, pero Draco realmente era muy posesivo, y no estaba acostumbrado a compartir lo que era suyo.

—Chst, como si fuera un maldito objeto— pensó, o eso creyó hacer.

—¿Qué dijiste, Herms?— Luna la había oído.

—Nada, sólo pensaba en voz alta.—

—¿Me acompañas un rato? quisiera hablar algo contigo.—

—Sí, Luna.— miró a los chicos— Venimos enseguida.

Ambas salieron y buscaron un compartimento vacío. Después de mucho buscar, encontraron uno y se sentaron.

—¿Qué querías decirme?—

—¿Ya le dijiste a Draco Malfoy lo que sentías por él?—

A Hermione se le desencajó la mandíbula ¿Cómo diablos sabía? —Yo...no sé de qué estás hablando, Luna.— trató de hacerse la desentendida.

—Vamos, Herms. Te conozco. Sé cómo se miran.—

Rendida, ella le contó casi todo lo que había pasado. Le contó lo del brazalete, cómo lo tuvo que activar, pero omitió las partes en donde los besos habían subido de nivel.

—Es claro que lo que siente por mí es sólo por el brazalete— dijo apesadumbrada— De otra forma nisiquiera me miraría.

—¿En realidad crees cuando te dice eso, Hermione?—

—Es obvio, Luna.—

—Hay gente que ve, pero no sabe observar...es algo que siempre decía mi madre. Deberías pensarlo, y tratar de ver más allá.— dijo enigmáticamente. Se levantó y la miró. —¿Volvamos? Creo que los chicos deben estar esperando por nosotras. — Abrió la puerta del compartimento y vió que alguien estaba justo en frente, no se dijeron nada entre ellos.— O mejor me voy yo, diré que fuiste al baño o algo así. Nos vemos más tarde, Herms. Recuerda que tenemos que ir a comprar el vestido para la boda.— le guiñó el ojo y desapareció, dejando a la vista a Draco, quien miró a ambos lados antes de entrar. Se sentó al lado de la chica y la miró, y le dio un beso corto, pero intenso.

—No sé si pueda soportar estar tantos días siin verte, Granger. Eres algo así como una maldita droga.—

—Gracias, Malfoy. Qué romántico eres.—

—Tienes la obligación de cuidarte, ¿oíste?—

—Si, ya me lo has dicho muchas veces.— dijo rodando los ojos.

—Cierra los ojos y date vuelta.— le ordenó.

Ella lo fulminó con la mirada, pero obedeció. Sintió sus manos levantar su pelo, y de pronto algo helado rodeó su cuello. Cuando dejó de sentir el contacto del chico, se miró y vio que tenía un pequeño guardapelo colgando. Era de plata, tenía el tamaño de una moneda pequeña y tenía una "M" tallada en el centro.

—¿Y esto qué es?— preguntó.

—Ya que yo estoy condenado a tener un artefacto tuyo en mi brazo, pensé que sería justo que tú también tuvieras algo mío. Es un collar que me regaló mi madre, y lo hechicé para que me puedas avisar de algún modo que me vas a llamar. En la parte trasera, ¿viste? Es similar a esas malditas monedas que usaban en quinto año. Tuve que amenazar un poco a Longbottom para que me dijera cómo se comunicaban, pero al final lo logré. Pero ya que es pequeño, sólo puedes poner una palabra o fechas. Y ya sabes cómo hacerlo, supongo.—

—Gracias, Malfoy.— realmente estaba agradecida. Pensó en cuánto tiempo gastó tratando de hacerlo, y en cuánto se esmeró.—Pero no tenías que amenazar a Neville, ¿sabías? Si me hubieses preguntado, te hubiese dicho.

—Sí Granger, lo sé. Pero era sorpresa.— Se paró del asiento y le tendió la mano.—ven.—

—Segunda orden que me das en menos de diez minutos, Malfoy.— le gruñó.

Sin paciencia, la tomó de la mano y la arrastró hacia él. Y solamente la abrazó, por minutos que parecieron horas. No se dijeron nada, no se besaron. Sólo se impregnaron con el aroma del otro. Los toques cítricos se fundieron con la canela y se memorizaron. Se miraron a los ojos por un rato más, él le acarició la mejilla en una tortuosa lentitud.

—Hasta pronto, Granger. Más vale que te cuides, porque si por un descuido te mueres, iré al infierno o donde sea que tu alma vaya, y te arrastraré hasta mi lado. ¿Oíste?— le rugió con severidad.

—Como digas, Malfoy. Espero sinceramente que jamás te quites el brazalete.

Y sin decir más ambos se dirigieron a sus respectivos compartimentos, llegaron a Londres y ya estaban listos para enfrentar lo que vendría, porque fuera bueno o malo el final, sabían que, por el motivo que fuera, estarían apoyándose mutuamente.