HOLAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA A TODOOOOOOOOOOOOOOOOOOOSSSS espero que acepten mis super largo descanso o (mas como mi super pereza y falta de inspiración para escribir) pero espero seguir con mis historias no importa que, espero que les guste este capitulo ;D también espero que puedan leer la nota de hasta abajo bueno sin mas :D

Reeditado: 24/01/18

Tiempo sin subir algun nueva actualización, realmente el tiempo ha pasado muy rápido :) espero poder seguir con mis historias pero ya el tiempo lo dira, gracias a todos los que siguieron y vieron a mis historias desde sus inicios realmente estoy feliz por su apoyo :)

Tal vez suba un capitulo de Emma para el sig capitulo, lamento haber tardado tanto en subirlo, es solo que me ha costado en tener inspiración para un nuevo capítulo.

PD: KHR no me pertenece, son obras de Akira Amano.

CAPITULO 9: PRIMERA GENERACIÓN VONGOLA

~Primer encuentro~

Conociendo al cálido Cielo.

-Buen día señor- tú te inclinaste levemente- ¿Qué desea ordenar?- Tu alzaste tu mirada, pero en el momento de ver el rostro de tu cliente te sonrojaste levemente, frente a ti se encontraba un hermoso rubio de ojos tan azules como el cielo o al menos eso pensaste mientras lo mirabas.

- "Qué guapo" pensaste aun con tu leve sonrojo.

-Gracias...em...me podría decir que es lo que vende- Tu miraste con una ceja levantada al extraño antes de sonreír.

-Esta es una tienda de pasteles señor- Ante tu respuesta pudiste ver como un brillo aparecía en los ojos del rubio para sonreír aun mas, incluso tuviste que taparte levemente con una mano para tapar el brillo que desprendía el rubio.

-"Ah esta personas hermosas sí que tienen un singular brillo para cegarte, me pregunto si lo usaran como arma en una pelea"- Tu empezaste a divagar pero al instante recordaste que el cliente seguía frente a ti, así que levemente sacudiste tu cabeza y le sonreíste con un leve sonrojo por tu torpeza.

- "solo espero no lo haya visto"- pero la sonrisa del rubio te dejo clara la respuesta, así que te apuraste a disculparte.

-Lo siento mucho- le diste una pequeña reverencia y ligeramente apretaste tu vestido con ligero con nerviosismo, el rubio solo te dio una dulce sonrisa y se acerco a ti.

-No te disculpes, también yo me equivoque al entrar aquí sin darme cuenta siquiera de lo que vendían en esta tienda- El rubio se paso levemente una mano por su hermoso cabello mientras suspiraba- pero...todo es culpa de G por estas persiguiéndome- murmuro con un leve puchero.

-jejeje- Tu te reíste levemente ante su linda expresión, ladeando levemente la cabeza lo miraste con inocencia.

-¿Y porque estaba huyendo de esta persona llamada G señor?...- Pero en vez de molestarse por ser entrometida oh responderte, el rubio solo parpadeo antes de que un leve rosa apareciera en sus mejillas y se tapara rápidamente con una mano su rostro como si quisiera ocultarse, tu alzaste una ceja ante su extraño comportamiento.

-"tal vez tenga algo de fiebre, incluso podría tener un cuerpo débil a las enfermedades" pensaste con inocencia.

-Mm...No e-es por nada gra-grave, G es un viejo amigo que me estaba ayudando a realizar mi papeleo, pero al no querer trabajar más, me escape de él y huí...así fue que mientras corría fue que llegue hasta este lugar- El rubio te dio una sonrisa nerviosa pero tú solo atinaste a sonreír y negar levemente.

-Espero que el señor G no se enoje por su huida señor- El rubio te dio una sonrisa nerviosa que parecía decir –"jajaja eso mismo espero yo"- con otra sonrisa él se fue a sentar en una de las mesas de la tienda, tú con una sonrisa amable te acercaste para anotar su pedido, el parecía dudar unos segundos antes de darte su pedido, tu al principio anotaste con calma para después de unos segundos anotar lo más rápido que podías incluso círculos habían remplazado tu ojos por la confusión, casi llorabas de felicidad cuando el rubio había terminado su pedido con una sonrisa.

-"¿Que clase de conjuro es este? ni siquiera sabia que se podía comer tantos pasteles sin morir"- Tu pensaste con una gotita en la sien.

-Ahorita le traigo su pedido señor- Tu te inclinaste respetuosamente y ni un segundo desperdiciaste para tener el pedido completo, pues el rubio había pedido prácticamente una rebanada de cada pastel que había en la tienda, después de 15 minutos le llevaste su pedido, claro que tenias que esperar a que se acabara algunas rebanadas para poder llevarle los demás, pues no todo cabía en la mesa.

-Todo estuvo delicioso- El rubio tenía una sonrisa satisfecha después de su ultima rebanada, con una sonrisa divertida te acercaste a recoger los platos y le entregaste su recibo, el cual pensabas que era demasiado para una simple persona, pero para el parecía no serle mucho pues solo le echo un vistazo al precio sin cambiar su expresión y sacar el dinero y entregártelo.

-"Oh quién lo diría, en realidad esta persona es rica o de la alta clase..."- Tu pensaste un poco sorprendida, en realidad no conocías mucho de esa ciudad ya que solo tenias una semana de haberte cambiado, por asuntos familiares te habías mudado a la casa de una tía lejana y ahora trabajabas en su tienda de pasteles para no serle una carga, estabas tan perdida en tus pensamientos que no notaste que el rubio estaba ahora frente a ti.

-Disculpe señorita...-Una vez habías salido de tu mundo te diste cuenta de la cercanía del rubio, con un leve sonrojo le respondiste rápidamente, pues después de todo solo eras una persona de la clase media y el podía ser un aristócrata y faltarle el respeto podía hasta quitarte la vida, algo que dudabas de aquel rubio, porque parecía ser una buena persona.

-Perdón por ser maleducada en que le puedo ayudar señor- Tu preguntaste tímidamente, pero en vez de contestarte, el extraño se te quedo mirando lo que a ti te pareció una eternidad, te empezaste a sonrojar al ser analizada por aquellos ojos tan azules como el mismo cielo, lo cual a ti te maravillaba, siempre habías amado el color del cielo como todo cambio en el, como la lluvia, las nubes, la niebla, la tormenta, el rayo, y el sol.

Por eso habías sentido gran curiosidad una vez habías visto aquellos enigmáticos ojos de aquel sonriente rubio.

-No te tienes que disculpar señorita- El rubio por fin te contesto y te dio una sonrisa divertida antes de acercarse un poco más- ya es hora de que regrese a mi trabajo pero antes quería despedirme de tan linda dama además de que sería irrespetuoso el no hacerlo, después de haber entrado de una forma tan irrespetuosa a tu tienda- Sentiste que tus mejillas se calentaban, pero aun así agradeciste su acción y sonreíste, ahora veías que ese rubio era una persona muy amable, por preocuparse por ti, incluso viendo la diferencia de clases entre los dos.

-No se preocupe señor no hay ningún problema espero que visite la tienda pronto, sería un honor tenerte aquí de nuevo- Tu sonreíste y reíste levemente al ver como el rubio se sonrojaba levemente, él te devolvió la sonrisa y asintió.

-Creo que intentare tener un tiempo libre de mi papeleo para venirte a visitarte, pues debo deducir que eres nueva por aquí, ya que conozco a la mayoría de las personas de por aquí y tu cara es una que no logro reconocer, así que el conocerte despertó mi curiosidad además de una excusa para saltarme mi trabajo- El rubio rio feliz por tener algo que hacer mientras se escapaba de G.

-Jajaja solo espero que eso no le cause problemas más adelante señor, pero esperare sus visitas con entusiasmo- Tu solo le diste una sonrisa mientras veías al rubio caminar hacia la entrada, pero una vez había abierto la puerta se volteo para mirarte con una pequeña sonrisa.

-Por cierto el que me llames señor me hace sentirme viejo así que si no te molesta el que me llames por Giotto basta, generalmente me llaman por otro nombre mis conocidos pero creo que tú eres alguien especial que merece llamarme por ese nombre- Tu te sonrojaste por aquellas palabras pero asentiste tímidamente.

-Entonces hasta tu próxima visita Giotto, que tengas un buen viaje- Tu le diste una sonrisa mientras veías aquel rubio desaparecer por la puerta, un poco aturdida te sentaste en una silla mientras veías el cielo por la ventana-" siento como si acabara de conocer una persona que cambiará mi mundo por completo... aunque ahora que lo pienso creo que olvide decirle mi nombre"- Pensaste con una sonrisa antes de empezar a limpiar el polvo de las mesas, pero luego sonreíste-" bueno no creo que cause algún problema o algo así"- pensaste sin ninguna preocupación.

~Segundo encuentro~

Conociendo a la temperamental Tormenta.

Había pasado ya una semana desde tu primera visita de parte de Giotto, cumpliendo su promesa el te había visitado durante tres veces en la semana incluso hasta dos en un mismo día, al parecer su trabajo era algo que lo mantenía muy ocupado, tu seguías de ignorante sobre lo que trabajaba y no tenias ah alguien a quien preguntarle, pues tu tía se había ido de viaje y te encontrabas sola, además de que al ser nueva en aquel lugar hacia que no tuvieras ningún amigo, así que técnicamente solo podías preguntarle a Giotto, pero, algo te ponía nerviosa de hacerlo, así que después de su tercera visita te rendiste y preferiste seguir en la ignorancia.

-Al parecer una tormenta se acerca- Murmuraste con un suspiro, te encontrabas barriendo la entrada de la tienda cuando miraste las nubes en el cielo, los truenos a la lejanía hacían que tu suposición fuera correcta, suspirando te debatías con cerrar o abrir a pesar del mal tiempo, arriesgándote no cerraste la tienda y para tu sorpresa muchas personas habían ido ese día, pero cuando la tormenta estaba a punto de soltarse los cliente dejaron de aparecer y ahora te encontrabas sola en la tienda, aunque las ventas de la mañana habían sido suficiente para un día, te sentías deprimida de estar sola, mirando por la ventana viste las oscuras nubes, no pasaron muchos minutos para que una fuerte lluvia cayera.

Mientras mirabas por la ventana te sorprendiste cuando unos hombres vestidos de negro perseguían a un pelirrojo, la lluvia no te dejaba ver bien pero podías ver que una pelea se estaba formando, con miedo a lo que le pasara al extraño saliste de tu tienda con un paraguas y seguiste a los extraños, después de unas calles el pelirrojo junto a sus atacantes pararon en un callejón aislado.

Observado la pelea miraste sorprendida como aquel hombre vencía a todos los enemigos en cuestión de minutos, pero soltaste un grito ahogado cuando viste como alguien lo apuñalaba en el torso, el hombre tocó la herida con su mano en dolor pero aun así no se rindió y usando un extraño arco le disparó al hombre y este cayó al suelo junto a sus compañeros, el pelirrojo miro a sus enemigos y soltando un bufido empezó a salir de ahí, tu suspiraste al ver que estaba bien pero cuando te estabas a punto de marchar escuchaste un ruido y te volteaste para observar cómo aquel hombre se encontraba inconsciente en el suelo.

Ignorando cualquier peligro tú te acercaste a ayudar al hombre, al ver que estaba inconsciente suspiraste y pasando su brazo por tu hombro empezaste a arrastrarlo hacia tu tienda, colocándolo en uno de los sillones corriste hacia el armario y sacaste un pequeño kit para limpiar su herida, sin perder un segundo corriste a su lado y empezaste a limpiar su herida.

-La herida no están profunda, ¡gracias a dios¡- Suspiraste aliviada pero te sonrojaste al ver el torso desnudo de aquel hombre, no podías ignorar que aquel hombre tenía un cuerpo bien trabajado y su expresión tranquila lo hacía parecer más guapo de lo que ya era, con un suspiro eh ignorando tus malos pensamientos, pusiste tus manos sobre su herida, una leve flama amarilla combinada con una de color naranja apareció en tus manos y empezó a sanar la herida.

Suspiraste aliviada por cerrar las cortinas de la tienda y tampoco tenías ninguna vela encendida por miedo a que los hombres se acercaran a investigar, la flama de tus manos era la única fuente de luz en aquella oscuridad, la flama te trajo varios recuerdos del pasado pero rápidamente saliste de tus memorias y empezaste a vendar la herida del hombre.

Sin darte cuenta te quedaste dormida sentada en el suelo y recargando tu cabeza y brazos en el torso del extraño claro no sin antes ponerte lejos de su herida para no lastimarlo.

-Tch...malditos bastardos tomándome por sorpresa...cuando lo vuelva ah ver les enseñare una lección...- Despertando por una voz desconocida abriste tus ojos perezosamente y sentiste tus mejillas enrojecer al ver la cercanía del rostro del pelirrojo tan cerca de ti, pero cuando tus ojos se encontraron con su mirada carmesí sentiste que no podías respirar, su mirada era tan fiera como la misma tormenta, lentamente te separaste de él, mientras aun seguía sin apartar su mirada de ti.

-¿Quien rayos eres tú?- La repentina y brusca pregunta del pelirrojo te hizo fruncir el ceño levemente.

-Creo que es de mala educación preguntar el nombre de alguien antes de decir el tuyo- El pelirrojo ignoro tu comentario y solo rodo los ojos, cuando estaba a punto de pararse hizo una mueca y se agarró su herida, tu abriste tus ojos preocupada y lo empujaste para que sentara con preocupación alzaste su camisa ignorando sus maldiciones y su sonrojo, al ver que la herida seguía sin abrirse suspiraste aliviada y miraste con fiereza al hombre que pareció retroceder por la fuerza de tu mirada.

-Le agradecería que no abriera la herida que tarde tanto tiempo en cerrar señor- El pelirrojo te miro extrañado, suspirando te levantaste y caminaste hacia la cocina, oh eso querías hacer antes de sentir como alguien te tomaba del brazo para tirarte hacia el sillón y sentir ah alguien encima tuyo, una respiración en tu oreja te provoco un escalofrió y sentiste tus mejillas enrojecer, pero hiciste una mueca al sentir el fuerte agarre en tu brazo.

-Mas te vale que me contestes con honestidad sino quieres que te rompa el brazo- La fría voz del pelirrojo te hizo estremecer con temor- ahora dime de qué familia eres y porque me secuestraste- La repentina pregunta te hizo abrir la boca en shock y te dejo sin palabras.

-"De qué demonios habla este tipo"- Pero te mordiste el labio al sentir más presión en tu brazo y escuchar un gruñido de parte del pelirrojo, con un suspiro miraste levemente hacia atrás.

-No sé de qué hablas pero no te estoy secuestrando, ayer mientras miraba por la ventana te vi huyendo y a otros hombres persiguiéndote, así que los perseguí preocupada por lo que podría pasar, vi toda la pelea y vi como los derrotaste pero cuando me iba a retirar caíste inconsciente y como no podía dejar a alguien herido bajo la lluvia, te traje a mi tienda y cure tu herida...y ahora estoy siendo aprisionada por el idiota que salve- Al terminar tu frase el peso encima de ti desapareció y una vez te paraste viste la mirada medio avergonzada del pelirrojo, tu sonreíste y te levantaste limpiando el polvo invisible de tu vestido.

-No te preocupes lo mismo hubiera hecho en tu lugar...bueno tal vez no lo mismo pero también estaría nerviosa si estuviera en un lugar desconocido después de haber sido atacada- Con una sonrisa te acercaste a él y tomaste su mano, sin esperar su respuesta, lo jalaste hacia la cocina, el aun estaba un poco tenso pero no le diste importancia, una vez en la cocina los sentaste en una silla y caminaste hacia uno de las armarios donde sacaste los materiales necesarios para volver a vendar la herida de tu paciente.

-No te muevas, esto será rápido- Con una sonrisa te acercaste al pelirrojo y te concentraste en tu trabajo, sin darte cuenta un pequeño sonrojo apareció en el pelirrojo ante su cercanía y el toque de tus manos en su piel, una vez terminaste te limpiaste el sudor de la frente y sonreíste.

-Listo, ahora solo basta con que no haga mucho esfuerzo y descanse apropiadamente, su herida sanara al menos en una semana, todavía es un poco temprano y al parecer usted ha dormido por toda la noche y creo que debe tener hambre, así que le haré un desayuno y después si quiere lo ayudaré a regresar a su casa- Con una sonrisa te giraste y empezaste a sacar ingredientes, el pelirrojo parecía menos nervioso y ahora te miraba con intriga y curiosidad.

-En realidad no es necesario que me haga un desayuno, creo que es mejor que me retire ahora y regrese a mi casa para no preocupar a mis amigos y causarle molestias- Tú paraste en seco y te giraste con un puchero mientras te acercabas a él con una mirada seria.

-Usted está débil por tanta pérdida de sangre, el que camine solo hasta su casa solo empeorara las cosas y podría abrir su herida, viendo su ropa puedo imaginar que posee dinero y debe vivir en una de las mansiones fuera de la ciudad y ya que se que no tiene dinero consigo para pagar a ningun carruaje, así que se que piensa irse caminando y hará mucho esfuerzo aun con su condición, por lo que estate seguro que no dejaré que la persona que acabo de salvar muera por ser un idiota y cabeza caliente- Con una última mirada de muerte te giraste y empezaste a cocinar el desayuno ignorando el shock en el pelirrojo, después de unos minutos este pareció salir de su trance y te miro aun mas intrigado.

-En realidad no sé si deba enojarme por sus insultos oh estar sorprendido por su gran deducción- Tú dejaste lo que estabas haciendo para mirar a tu huésped, y con una sonrisa reíste levemente.

-Lo siento por insultar, pero presiento que usted no entendería con palabras dulces y por lo segundo debo agradecerle, antes de venirme a vivir a esta ciudad, pasaba mucho tiempo con mi abuelo quien era un gran policía y detective, él me enseñó todo lo que, y estoy seguro que estaría feliz si pudiera escuchar que fui elogiada - Con una sonrisa triste y nostálgica bajaste la mirada y seguiste cocinando.

-¿Si pudiera?- El pelirrojo tenía una mirada confusa, tú sin alzar la mirada contestaste.

-Hace un año murió en un accidente- Tu sentiste el cuerpo del pelirrojo tensarse pero sonreíste levemente ante su sincera preocupación- no se preocupe no me hizo recordar nada triste, pues incluso si ya no está, todo recuerdo con él es siempre uno lleno de felicidad y alegría- tu alzaste la mirada y le diste una gran sonrisa, después de eso un ambiente cómodo y silencioso cayó sobre los dos, cada uno perdido en sus pensamientos.

Los dos se sentaron a desayunar sin decir ninguna palabra y solo dedicándose a comer, pero el silencio fue roto por un pequeño susurro.

-G...-Ante el murmullo del pelirrojo tu saliste de tu mundo y lo miraste con intriga.

-¿Qué?- Tu miraste al pelirrojo y el parecía estar teniendo una batalla en su interior, después de unos segundos el suspiro y te miro a los ojos, tu sentiste perderte en aquella mirada carmesí, tantas emociones había en aquellos ojos que te hacían perderte como en una fuerte y furiosa tormenta.

-Mi nombre es G...- G te dio una mirada seria y algo en su mirada parecía como si esperara que te rieras de su nombre oh que preguntaras por no escuchar apellido, pero tú no dijiste nada y sonreíste.

-Es un lindo nombre G...- Tu sonreíste y el pareció sorprenderse de tu respuesta para soltar un pequeño murmuro y mirar hacia otro lado levemente sonrojado.

Después de desayunar tu dejaste al pelirrojo bañarse y le diste ropa de tu tío, la cual le quedaba un poco grande pero no tanto, después de cambiar de nuevo su vendaje tú te sentaste en la sala, pues ya era hora de que te explicara las cosas.

-Se que no es de mi asunto pero...¿me podrías decir porque aquellos hombres te atacaron?- El pelirrojo pareció ponerse tenso y rígido, ante su reacción tú sonreíste levemente.

-No hay problema si no me quieres o puedes decir, solo espero que tengas cuidado y cuides mejor de ti ¿vale?- G asintió y pareció agradecer el que no continuaras preguntando, después de eso los dos platicaron un rato antes de que el pelirrojo tuviera que partir.

-Espero que algún día vuelvas, y esta vez sea como cliente- Tú le dedicaste una sonrisa, él te dio también una pequeña pero genuina sonrisa y solo asintió, pero antes de poder despedirte el tomo tu mano y sin esperar tu respuesta te atrajo hacia él y te dio un pequeño beso en la frente.

-Cuídate, vendré pronto a verte- Roja como un tomate solo viste la sonrisa ladeada de G y como desaparecía en la puerta de la tienda, sonrojada te sentaste en el sillón aun sintiendo los labios de G en tu frente, inconscientemente te llevaste una mano a tu frente, todo había sido como un sueño para ti.

-Oh olvide otra vez decir mi nombre además de que tampoco se lo eh dado a Giotto...-Suspirando te recargaste en el sillón viendo el cielo lleno de nubes- Parece que estos días estarán llenos de lluvias, nubes oscuras, niebla y rayos, pobre sol no se le vera por un tiempo- Pensaste divertida por tus propias palabras.

~Tercer encuentro~

El paso de la calmada Lluvia.

Otra semana había pasado desde que habías conocido a G, y al igual que Giotto te había visitados en más de una ocasión, pero al parecer igual que Giotto estaba muy ocupado, a veces querías saber sobre que trabajaban esos dos, pero recordando la tensión en G y el nerviosismo en Giotto te hizo descartar esa idea rápidamente pues no querías molestarlos.

-Disculpe...-El sonido de la campana te hizo voltearte y con una sonrisa recibiste a tu nuevo cliente.

-Bienvenido en que puedo ayudarle...-Pero parpadeaste unas cuantas veces al ver a tu cliente completamente mojado en una ropa tradicional de Japón, el tenia una paquete entre sus manos, el hombre te dio una gran sonrisa pero parecía minúsculamente nervioso.

-Lo siento por la intromisión, una repentina lluvia me obligo a buscar refugio rápidamente y su tienda era la más cercana y...-Negando levemente, tus ojos brillaron en diversión por el nerviosismo del hombre, te apresuraste a guiar al hombre a uno de los sillones.

Como no querías dejar al desconocido afuera en la lluvia y sabiendo que ya no tendrías más clientes en el día decidiste cerrar, dejando al hombre sentado en un sillón fuiste a buscar ropa, no te preocupabas de dejarlo solo pues tu intuición te dejaba en claro que el era una persona buena y agradable como lo era Giotto.

-Toma, no es bueno que andes con la ropa mojada, podrías enfermarte- El hombre se sorprendido cuando le habías ofrecido otra traje tradicional japonés, tu reíste divertida ante su reacción.

-Mi padre era japonés y por lo tanto tenía una gran variedad de ropa japonés, yo aun conservo mucho de su ropa porque es uno de los pocos recuerdos que me quedan, puedes cambiarte en el baño- Con una sonrisa triste sonreíste al hombre, el te regreso la sonrisa, con gratitud el tomo la ropa con mucha delicadeza, tu sonreíste un poco más feliz ante su gesto y saliste de la habitación guiándolo al baño para que lograra cambiarse.

-Debo decir que su padre tenía un muy buen gusto para la ropa- Tu te giraste hacia la entrada de la cocina donde se encontraba el pelinegro y te sonrojaste al ver que la ropa le quedaba muy bien además de que el pelo mojado lo hacía ver más atractivo y si fuera poco, su sonrisa caballerosa no ayudaba mucho, con las mejillas levemente rojas asentiste aún sin confiar en tu voz para hablar.

Un poco más tranquila te sentaste y le ofreciste al hombre un asiento a tu lado, el te sonrió y se sentó a tu lado, con una sonrisa tu le serviste una taza de té mientras tu tomabas un café.

-Estaba segura que desearía un poco de té, espero que sea de tu agrado...- El te dio una pequeña sonrisa y tu sonreíste al ver cómo el hombre parecía abrir los ojos una vez había tomado un sorbo de su taza, el té miró con un brillo feliz en sus ojos.

-¿Y qué tal?- Tu le preguntaste mientras recargabas tu barbilla en una de tus manos.

-Debo decirle con toda honestidad que este es el mejor te que eh probado en mi vida Hahaha- Su risa sonó como una suave melodía en el silencio de la habitación, tu sonreíste mostrando los dientes en diversión y felicidad.

-Es bueno oír eso, no conozco a nadie que sea amante del té, y no puedo estar preguntado a mis clientes sobre mi opinión, por cierto, ¿cuál es su nombre?- El pelinegro te sonrió.

-Mi nombre es Asari...-Tu asentiste en confirmación, pero antes de tomar otro poco de tu bebida o poder decirle tu nombre, recordaste cierto detalle.

-Oh cierto Asari-san, sino es ninguna molestia podria decirme ¿que era aquel paquete que traías cuando entraste?- Asari parpadeo algunas veces antes de empezar a reír.

-Hahahaha me había olvidado de ello...-Asari se paro y tomo el paquete que había dejado antes sobre un mueble, el camino de regreso con una sonrisa en su cara, tú te preguntabas si siempre estaría sonriendo en todo momento pero dejaste tus pensamientos atrás cuando viste como Asari desenvolvió el paquete para mostrar una hermosa flauta de madera, con sola una mirada sabias que era una flauta muy cara, pues tenía grandes y finos detalles, era como una obra de arte.

-Wao es una hermosa flauta Asari-san- tu sonreíste para luego mirarlo con admiración- eso quiere decir que usted sabe tocarla- El asintió aun sonriendo para luego ver la flauta entre sus manos con cariño y apreciación.

-Hace unos años, yo tenía algunos instrumentos que me gustaba siempre tocar, pero cuando un gran amigo estuvo en problemas tuve que venderlas para ayudarlo...esta flauta me la obsequio tiempo después mostrando la gratitud que tenía por aquel evento, el es un amigo muy preciado para mí y sé que lo soy para él, por lo que este regalo es como un tesoro para mi, y este fue el motivo por el que busque refugio, no quería que se arruinara por la lluvia-Tu miraste al hombre sorprendida pero luego sonreíste.

-Su amigo debe ser una gran persona para que hayas hecho todo eso por él, espero que su amistad dure por toda la eternidad- Tu sonreíste feliz, y los dos se sentaron unos minutos en un cómodo silencio cuando la voz de Asari rompió el corto silencio.

-S-si no te molesta ¿quisieras escuchar una melodía?- Parpadeando como búho lo miraste durante unos segundos, pero después sonreíste extasiada, asentiste completamente emocionada, él rió entre dientes por tu reacción y revolvió un poco tu cabello, con delicadeza y con suaves movimientos Asari se llevó la flauta a la boca y sin esperar un segundo, una suave melodía llegó a tus oídos, cerrando los ojos tú te sentiste capturar por tan hermoso sonido, la música te hacía sentir flotar como si de un sueño se tratase, una vez la música se detuvo tu miraste al hombre frente a ti con una sonrisa que llego hasta tus ojos.

-Como dijiste anteriormente, si te soy honesta esa es la música más hermosa que eh escuchado en mi vida- Asari pareció sonreír aun más brillante ante tu repuesta.

Los dos estuvieron conversando durante lo que parecieron horas, Asari era una gran persona y esperabas que volviera a visitarte.

-Hahaha enserio que eres una persona muy interesante- El te sonrió y tu le devolviste la sonrisa, pero parpadeaste cuando viste por la ventana que la lluvia ya había parado y ahora algunos rayos del sol alumbraban las calles.

-Wao, creo que hemos perdido la noción del tiempo- Asari miro la ventana de la misma manera, el tampoco había notado que ya no estaba lloviendo.

-Hahaha quien lo diría, no ser capaz de darme cuenta siendo yo la lluvia- Tu parpadeaste ante su comentario y lo miraste con confusión.

-¿A qué te refieres, Asari-san?- El parpadeo unas veces antes de reír avergonzado y tocar su cuello en vergüenza mientras sus mejillas se coloreaban.

-Oh me escuchaste, es solo algo que tengo con algunos amigos, digamos que tenemos algo parecido a un elemento del cielo, por ejemplo yo sería la lluvia porque siempre mantengo la calma si se podría decir- Yo sonreí divertida ante su vergüenza, era de alguna forma lindo verlo tan nervioso, sin poder contenerme acaricie su cabeza con una sonrisa.

-Oh Asari-san te vez tan lindo sonrojado y nervioso- El sonrojo de Asari solo aumento y miro hacia otro lado aun con una mano en su cuello, negando levemente con la cabeza me levante y me estire como un gato.

-Supongo que ya que la lluvia paro, dentro de poco tendrás que irte- Tu lo miraste con una sonrisa más pequeña pero parpadeaste cuando viste una mirada triste en Asari, pero esta había desaparecido tan rápido que te preguntabas si lo habías imaginado.

-Sí creo que tienes razón- Asari se levanto con torpeza, tu reíste y lo miraste divertida.

-Pero eso no significa que no te volveré a ver, espero que puedas pasarte pronto y decirme que tal sabe mi té y mis pasteles, tal vez haga algunos dulces japoneses para ti- El me miro con sorpresa antes de sonreír- por cierto esa ropa que llevas puesta ah estado mucho tiempo encerrada y todavía tengo muchas más, así que creo que sería mejor que te la quedaras- Interrumpiste a Asari antes de que pudiera protestar- y esa es mi última palabra, lo siento pero no hay nada que pueda hacerme cambiar de parecer- Sonreíste mientras te cruzabas de brazos, Asari suspiro pero acepto su regalo sin protesta, tu reíste y corriste a la cocina para desconcierto de él, no pasaron muchos minutos para que tu volvieras y le entregaras su ropa que ya estaba más seca, con unas cajas con pasteles dentro de ellas.

-Esto es un regalo, gracias por acompañarme en mi soledad, sin ti creo que hubiera estado todo el día aquí sin hacer nada- Asari sabiendo que no podía protestar solo sonrió y tomo las cajas.

-Compartiré esto con todos mis amigos, estoy seguro que les encantara, sobre todo a mi amigo más joven, gracias por todo espero con ansias volver a visitarte- Asari se acerco a ti y te dio un beso en tu mejilla lo que te hizo abrir la boca en shock mientras te sonrojabas con locura.

Sin más la tranquila lluvia se alejo de ti con una suave sonrisa pero que aun tenía un toque pícaro en los bordes y se despidió para después de salir de la tienda dejándote aun en shock y roja como un tomate.

Una vez saliste de tu shock notaste la ausencia de tu acompañante, con un suspiro pasaste tu mano por tu cabello para recordar cierto detalle.

-Rayos, otra vez olvide decir mi nombre, creo que se me está haciendo una costumbre no decir mi nombre con cada persona que conozco en esta ciudad-Pensaste con una mano en tu cabeza, con un suspiro negaste levemente y caminaste hacia la cocina.

~Cuarto encuentro~

Conociendo a la enigmática Niebla.

-Esta niebla me pone la piel de gallina- Murmuraste con leve nerviosismo, tenias tus manos unidas sobre tu escoba y descansan sobre ellas tu cabeza con pereza, ese día habías decidido barrer la entrada de tu tienda, así que te habías levantado muy temprano para terminar la tarea antes de que abrieras tu tienda, lo que no tenías previsto era que una niebla apareciera en esa mañana.

-Nufufufu~- Una risa tétrica se escuchó desde alguna parte de la calle, la risa recorrió la calle con eco haciendo que sonara más tétrica.

-Oh santas frijoles saltarines, si esa no es la risa de un psicópata o pedófilo no sé lo que es...- Murmuraste con escalofríos, una sombra empezó a mostrarse entre la niebla, lo primero que se logró ver fue la silueta de un hombre, poco a poco este empezó a caminar hacia tu dirección lo que te causo escalofríos.

-"Tranquila ( ) tal vez solo sea un hombre con una sonrisa peculiar, debes controlarte, has visto peores cosas en tu vida"- Tu intentaste darte animo con pocos resultados, cuando la silueta estaba a solo unos metros, lograste ver que el extraño se trataba de un adulto joven solo algunos años mayor que tu, su cabello era de un tono azul oscuro con un corte un poco peculiar, llevaba puesto ropa de aristócrata, su piel era de un tono cremoso levemente moreno, pero lo que llamó tu atención fue la tétrica sonrisa que poseía aquel individuo, como sus enigmático ojos color azul grisáceo, con solo verlo la palabra asesino aparecía en tu mente.

Si hubiera sido en cualquier momento, tú te hubieras mantenido firme y podrías mandar a un asesino a un hospital por meses, pero las cosas de terror y fantasmas siempre habían sido tu debilidad, y en ese momento la niebla parecía salir de algún cuento de terror, incluso no sabías si aquel hombre era un fantasma, un demonio oh lo que fuera.

-¡A la mierda! no me dejaria violar por un psicópata, fantasma o lo que sea el...- Te giraste bruscamente y caminaste a paso apresurado hacia la tienda, rápidamente entraste y soltaste un suspiro, eso había puesto tus nervios en un punto alarmante, ya más tranquila empezaste a caminar hacia el mostrador, pero un escalofrío te hizo girar, la puerta estaba abierta y frente a ti se encontraba aquel desconocido.

-"Por todos los dioses, ni siquiera sonó la campana cuando entro"- Tu gritaste en tu mente mientras por fuera tenias una mirada tranquila, el extraño camino hacia ti, con niebla aun a su alrededor, mientras la puerta se cerraba detrás suyo por sí sola.

-"...Oh vamos, no se puede tomar más terrorífico"- Gritaste ahora si asustada en tu interior mientras te inclinabas en saludo al cliente.

-Bienvenido señor – Usando un tono cordial y amable lo llevaste hasta su mesa y tomaste su orden, inesperadamente el señor desconocido terrorífico tenía una voz aunque un poco maléfica y tétrica, aun poseía un tono amable y caballeroso, tus sospechas de que fuera aristócrata, al parecer estaban más que correctas.

Solo esperabas haberte equivocado en todo lo demás.

-Nufufufu me gustaría pedir una rebanada del pastel de chocolate, melón y una rebanada del pastel de piña y una taza de café, por favor señorita- Tu lo miraste con una ceja alzada.

-Wao pensé que ya nadie le gustaba ese sabor, estaba a punto de quitarlo del menú- Murmuraste con una mano en tu cuello con vergüenza mientras te alejabas a traer su orden, pero al parecer el señor terrorífico pareció escucharte.

-Nufufufu es porque no saben lo que es un buen sabor cuando lo prueban, así que espero que mantengas el pastel de piña y melón, estoy seguro que vendré seguido teniendo en cuenta que el lugar a donde iba con ese sabor único fue destruido por causas desconocidas Nufufufu- Ante sus últimas palabras un escalofrío recorrió todo tu cuerpo, cuando volviste con tu pedido lo miraste con duda.

-¿A qué se refiere con causas desconocidas?- Lo sabías, tonta pregunta, pero la curiosidad había ganado.

-Nufufufu~ de lo que escuche al parecer un grupo de 7 personas había ido a comer ahí cuando, dos de ellos entraron en una discusión, dicen que las armas que usaron eran una guadaña, y unas esposas, algo muy poco creíble ¿no crees?- Tu abriste la boca en puro shock, no sabias ni que decir ante la nueva información.

-¿Cómo demonios alguien usa unas esposas para poder causar tanto caos?- Tu preguntaste con incredulidad, pero ante tu arrebato te pusiste roja por la vergüenza- lo siento señor me deje llevar- pero el pareció solo divertirle.

-Nufufufu al parecer eres una mujer con un fuerte carácter, interesante- El brillo en sus ojos y sus palabras te hicieron sonrojar- por cierto, señor me hace sentir como un anciano mi nombre es Daemon Spade, llámame Daemon- Tu sonreíste hacia tu nuevo y al parecer fiel cliente que ahora tendrías vagando en tu tienda como Giotto, G y Asari, te sentiste mucho más aliviada al conocer mejor un poco del verdadero Daemon, al parecer no era un hombre tan terrorífico como pensaste, incluso era guapo si lo veías bien y más cuando se encontraba bebiendo de su café con una expresión tan tranquila y serena.

-"Pero qué estás pensando"- Tú te regañaste mentalmente- "deja de admirar a cada chico guapo que acabas conociendo ( ) eso es malo, te tacharan de pervertida"- Tu soltaste un suspiro pero no pudiste dejar de sonreír ante tu nuevo cliente.

Sin darte cuenta pronto los dos empezaron a charlar de todo tipo de temas, desde como había sido su día, hasta los temas más complejos como la política y filosofía, realmente nunca habías esperado que el hombre fuera tan listo e informado, además de que su voz era tan encantadora y cautivadora de escuchar cuando el hombre te daba alguna explicación o enseñanza, sin duda si no fuera por su posición él hubiera resultado ser un gran maestro. Sin poder guardarte ese pensamiento decidiste elogiar a tu nuevo amigo

-Realmente eres un muy bueno a la hora de enseñar Daemon, estoy segura que si hubieras sido un maestro, hubieras sido de los mejores de la época, tu voz es realmente cautivadora cuando te pones en tu modo de maestro- Tu sonreíste cálidamente, pero antes de que pudieras seguir hablando una tos y una risa vergonzosa corto tus palabras, tu dejaste de mirar la hoja en tus manos y alzaste la mirada para ver que había causado ese sonido.

Para tu aturdimiento Daemon que había estado tomando de su tasa cuando habías estado hablando con él, se había ahogado ante tus palabras y parecía tener un tinte rojo sobre sus mejillas, el pobre seguía tosiendo e intentando recuperar su compostura mientras tartamudeaba levemente, tu solo pudiste ver las acciones del hombre sin palabras.

-"No puedo creer que un simple cumplido haya puesto en este estado a una persona como Daemon, me pregunto si pocas veces recibe elogios o si realmente lo tome por sorpresa"- Tu lo miraste con curiosidad.

-M-me siento realmente halagado por tu comentario, gracias- Daemon tosió en su puño una vez había recuperado su compostura- también agradecería si olvidaras los últimos minutos...- el tenia otra vez un ligero sonrojo de vergüenza ante sus anteriores acciones, pero tú solo sonreíste y asentiste sin ver ningún problema, realmente el hombre era alguien cálido por dentro, con un suspiro casi te sentiste triste cuando te acercaste hacia la mesa de Daemon con su cuenta.

-Gracias y vuelve pronto, espero verle seguidamente por aquí Daemon- Sonreíste felizmente mientras el aludido sonreía de forma enigmática, el de forma repentina se acerco a ti y tomo tu rostro entre sus manos con suavidad.

-Realmente tienes una mirada tan cautivadora- El acerco sus labios a tu oreja y con un pequeño soplo hizo tu piel erizarse y tus piernas casi se doblaron por el sentimiento que recorrió cada parte de tu cuerpo-...espero volver pronto a verte la mia piccola fanciulla*- Por ultimo poso un pequeño beso en tu mejilla derecha y se alejó con su extraña risa, tu cara se coloreo de un lindo color rojo.

-¡DAEMON!-Gritaste con vergüenza al nuevo amigo que habías hecho, esperabas que ese beso no fuera un habito suyo, no estabas a acostumbrada a ese tipo de cosas, con un suspiro miraste al cielo con una sonrisa, ese día no había sido tan malo como creíste incluso la niebla ahora parecía sentirte segura, casi como si te estuviera protegiendo de cualquier peligro.

~Quinto encuentro~

Conociendo al impredecible Rayo.

-Waaa que debería comprar...- tu miraste el puesto de verduras con cierta duda, estabas a punto de tomar un ingrediente cuando los gritos y sonidos de una pelea se escucharon en un callejón cercano a tu posición, mirando el puesto por última vez, corriste hacia el lugar donde provenían los sonidos de pelea.

-Vamos a matarte maldito mocoso- tu escuchaste un gruñido de un hombre antes de llegar, cuando entraste al callejón te sorprendiste cuando viste a cinco hombres aprisionando a un adolescente contra una pared, el niño se veía tan indefenso en ese momento, que actuaste sin pensar.

-No dejare que dañen a este joven si puedo evitarlo bastardos, son unos cobardes al pelear cinco contra uno, ahora les mostrare lo que es una pelea unilateral- tú te moviste velozmente al primer hombre y sin pensarlo le diste un puñetazo en el rostro que lo dejó K.O al instante, sin siquiera dejarlos procesar lo que pasaba, te moviste ágilmente hacia el siguiente y lo dejaste también K.O con una patada en la barbilla, estabas segura que el bastardo tendría su quijada rota por la fuerza del golpe.

Pronto viste la acción de uno de los hombres que ya había salido de su shock y evitando su ataque lo tomaste de la mano y le doblaste el brazo haciéndole doblarse y caer de rodillas por el dolor, tuviste que moverte hacia un lado por el golpe de otro de los atacantes, pero sin romper a sudar aun presionando a tu cautivo en el suelo te apoyaste en su espada y le diste una patada a tu atacante, una vez lo viste estrellarse en el suelo sin ninguna acción por levantarse, le diste un golpe en el cuello a tu cautivo.

-¡CUIDADO!"- Tu saltaste ante el grito del adolescente y notaste pronto el arma del último atacante, pero desafortunadamente no lograste esquivar por completo el ataque y el cuchillo logro hacerte un corte en el lado derecho de tu estomago, con un gruñido por el dolor saltaste lejos del enemigo y pusiste una mano en tu herida para detener el sangrado.

-Ahora veremos quién es el héroe perra- tu enemigo te gruñó con ira y te dio una sonrisa de superioridad, tú estabas a punto de derrotar al idiota cuando para sorpresa de todos incluso del adolescente, este sorprendió al enemigo al darle un puñetazo en el rostro con una mirada de ira, por un momento pensaste ver su puño brillar con una chispa verde, pero había sido tan rápida la acción que estabas segura que había sido tu imaginación.

-Wao...realmente tienes algo en ti mocoso...- Tu sonreíste con orgullo por la acción del chico, pues con solo una mirada a su ropa, sabias que era de la clase alta y del tipo de persona que no entraba casi o nunca a ninguna clase de pelea física, pero al parecer el chico era diferente para poder dejar a su enemigo inconsciente con un solo golpe.

-G-gracias...creó- El murmuro con un sonrojo en sus mejillas, él seguía mirando su puño como si aún no pudiera creer lo que acababa de hacer, pero pronto salió de su aturdimiento cuando noto la sangre que fluía fuera de tu mano que aun sostenía tu herida.

-¡Rayos! me había olvidado de tu herida, ¡vamos! tenemos que sanar tu herida antes de que mueras de desangrado o que se infecte- El se acerco a ti con una mirada nerviosa, pero tú moviste tu otra mano sin ninguna preocupación.

-No te preocupes chico, en mi tienda tengo lo necesario para sanar mi herida, espero que llegues a tu casa a salvo, si me disculpas- Tu te empezaste a caminar lejos, pero te sorprendiste cuando el chico empezó a caminar a tu lado, con una mirada confusa lo miraste sin saber que decir, pero el chico pareció entender tu pregunta.

-Tengo que agradecerte de alguna forma, así que decidí acompañarte para mantenerte a salvo de cualquier otro enemigo y pienso ayudarte a remendar ese corte, no podría ser un profesional pero tengo un amigo que me ha enseñado lo básico y como sanar cortes como esos- Yo lo mire aun en confusión pero pronto acepte su ayuda a regañadientes y caminaron a paso suave, antes de que lo notaras, llegaste a tu tienda sin ningún otros obstáculo.

-Vamos- Tu le hiciste un movimiento para que te siguiera, caminando hacia tu cocina le ordenaste que se sentara mientras ibas por los suministros para tu herida, pronto te encontrabas sentada sin hacer ningún movimiento mientras solo observabas al adolescente sanar tu corte, con una sonrisa suave decidiste abrir platica para acabar con aquel silencio incomodo.

-Y dime chico, ¿Cuál es tu nombre?- tu habías notado al principio sus hombros tensarse como si estuviera preparado para la pregunta sobre su situación anterior pero tú no ibas a meterte en sus asuntos no eras una persona chismosa ni querías molestarlo con sus problemas personales así que decidiste entrar en una charla menos tensa.

-Lampo Bovino- Su respuesta te hizo alzar las cejas, realmente no sabias si el chico era muy crédulo o confiaba en ti lo suficiente para darte su nombre, la mayoría de los jóvenes de clase alta, desconfiarían de cualquier persona desconocida con sus datos personales, pues cualquiera podría utilizarlos como rehenes para obtener algo de sus riquezas.

Aunque sabías que el chico no era tan joven, al menos dos años más joven que tú, no podias dejar de sentir querer cuidarlo, el chico sin duda tenía carisma.

-¿Es así?...pues es un placer conocerte Lampo, solo espero que la próxima vez que nos veamos no sea en una situación tan grave- tu sonreíste de forma divertida para su sorpresa, el parecía creer que tu nunca lo querrías volver a ver después de la situación grave en la que se habían conocido, pero eso a ti no te molestaba en absoluto, no eras una persona débil y sabias como defenderte.

-Mmm...gracias... supongo, también seria agradable volverte a ver en mejores circunstancias- el chico tenía una pequeña sonrisa mientras sus hombros parecían relajarse, tu sonreíste ante sus acciones, con una sonrisa contenta acariciaste su cabellera esponjosa y suave con alegría.

-Es bueno escuchar eso Lampo, estoy segura que tus visitas haran mas alegres mis días- tú dejaste tu mano descansar en la mesa mientras recargas tu mejilla en un puño, pero dejaste salir una risa cuando notaste el congelamiento y sonrojo del adolescente, su mirada antes tranquila y casi perezosa, había sido cambiada por una de shock y nerviosa.

-Jajaja...con esa reacción me haces creer que nunca has edstado cerca de ninguna mujer Lampo- Tu reíste con alegría y diversión, ante sus protesta y tartamudeo no pudiste dejar de reír, pero tuviste que detenerte cuando un dolor por el corte te hizo parar antes de que volvieras abrir la herida recién sanada.

-Claro q-que es-estado cerca de otras ch-chicas, es so-solo que n-nunca an-antes de una tan b-bonita- Sus tartamudeos se detuvieron cuando noto lo que acaba de decir, tú abriste la boca en shock ante su honesta declaración.

-Ah...b-bueno estoy agradecida que pienses así de mi- Tu respondiste con una pequeña tos y un sonrojo en tus mejillas, realmente el chico podía ser honesto y lindo cuando lo quería, una vez retomaste tu calma sonreíste hacia tu nuevo conocido e hiciste una pregunta que más tarde estarías lamentando.

-Sabes, no sé si viste el cartel de mi tienda o notaste mucho de ella, pero esta es una pastelería, ¿quisieras probar alguno de mis postres?- Tu sonreíste con nerviosismo sin saber lo que respondería, pero te tuviste que tragar un grito de sorpresa cuando un fondo de rosas y brillos apareció detrás del adolescente así como sus ojos parecían tener un brillo antinatural en ellos.

-"Maldita sea, es como un mini Giotto, estoy segura que perderé una fortuna en este chico"- Tu pensaste con tu rostro cada vez mas pálido.

Y no te habías equivocado, el chico podía ser un pozo sin fondo cuando se trataba de dulces, ni siquiera sabias si era posible comer tanto sin llenarte o morir de azúcar, con lagrimitas ante la pérdida de tantos pasteles soltaste un suspiro y miraste como Lampo comía su ultima rebanada, el chico podía ser manipulador cuando lo quería, nunca volverías a confiar en ninguna de sus cálidas sonrisas, el te había convencido con ellas y con una mirada de cachorro para que le dieras más de lo que pensabas darle en un principio.

Realmente eras débil ante esas miradas y sonrisas.

-Ya termine, todo estuvo realmente delicioso- El chico se estiro y se limpio el rostro con una servilleta de forma calmada, pero tu sonreíste cuando viste que había dejado una mancha sin limpiar en su mejilla.

-Te falto esta mancha Lampo, se más cuidadoso- Tu te acercaste con tu propia servilleta y limpiaste la mancha con cuidado, pero te detuviste cuando su mano te tomo con firmeza y miraste en shock la repentina mirada seria y madura que te estaba dando.

-No me trates como un niño, solo me debiste haber informado donde estaba la mancha, puede que parezca muy joven pero no lo soy tanto ni tengo la mente de uno, así que agradecería si me trataras como un hombre y no como un niño- Lampo tomo tu mano con suavidad y sin dejar de mirarte el beso tu mano con suavidad y con una mirada penetrante, tus mejillas no podían dejar de teñirse de un color rosa, maldito el que le había enseñado a este chico a seducir, realmente era bueno.

-L-lo siento- Tu tartamudeaste avergonzada, para tu shock el solo siguió sonriendo y soltó tu mano no sin antes acariciar suavemente tu piel, tu piel se erizo ante el cálido toque así como una extraña electricidad pareció recorrer tu piel.

-Está bien, estoy acostumbrado a que la gente me trate como si fuera un niño, pero al menos estoy feliz que tu aceptaras a tratarme con mas madurez, espero que no te moleste si me retiro, pero estoy preocupado de que mis amigos piensen que algo me haya pasado- Tu asentiste de acuerdo y te paraste para acompañarlo a la salida, una vez afuera él se puso frente a ti y volvió a tomar tu mano mientras besaba el interior de ella, el te dio otra sonrisa seductora antes de volver a su mirada perezosa y se giro para empezar a marcharse con un pequeño movimiento con su mano como última despedida.

Tú estabas tan aturdida que te sorprendiste cuando un trueno resonó cerca de ahí, mirando hacia arriba en confusión, te sorprendiste cuando notaste el cielo antes despejado ahora completamente nublado con rayos brillando entre ellas, realmente te habías sorprendido que el tiempo hubiera cambiado tan repentinamente, o tal vez habías pasado mas tiempo con Lampo de lo que hubieras imaginado en un principio.

Aunque no podías dejar de pensar que Lampo era como los truenos, él podía realmente sorprender con alguna acción en cualquier momento, como un trueno cuando brillaba y rugía de forma inesperada, con una suave sonrisa entraste a tu tienda, realmente habías disfrutado pasar el tiempo con Lampo.

~Sexto encuentro~

Conociendo a la lejana Nube.

Ya era un poco de noche cuando volvías hacia tu tienda, habías estado comprando en el mercado y te habías pasado tanto tiempo en buscar los mejores ingredientes que el tiempo se te había ido volando, al cruzar una calle casi chocabas con un hombre de cabellera rubia ceniza y de unos ojos azul metálico.

-Lo siento- Te disculpaste con una pequeña sonrisa nerviosa y te alejaste de aquel hombre, rápidamente entraste por un callejón, pero antes de que pudieras salir hacia la calle, de la nada unos brazos te tomaron por detrás aprisionando tu cuerpo contra el extraño.

-A donde crees que vas preciosa- Tu piel se erizo cuando escuchaste una profunda voz cerca de tu oreja, un olor nauseabundo llego hasta tu nariz causando que lagrimas aparecieran en tus ojos por la peste, gruñendo intentaste soltar su agarre.

-Será mejor que me suelte antes de que le dé una golpiza señor- Murmuraste enojada, pero el hombre pareció darle gracia tu amenaza y se burlo de ti.

-Jajaja al parecer alguien tiene actitud, no te preocupes me gusta eso- Tu gruñiste, le habías advertido y no te había escuchado, ahora era su problema, con una mirada fría enterraste tu codo en el estómago del pervertido, este te soltó al instante agarrando su estómago en el dolor, el hombre gruñó y se lanzó contra ti, tu esquivaste con una mirada aburrida sus ataques, esto solo enfureció al hombre y sacó una espada.

-Veamos cuánto aguantas pequeña gatita- Tu gruñiste ante el repugnante apodo, con agilidad ahora fue tu turno de lanzarse contra él, esquivando un golpe de la espada lanzaste una patada baja pero el hombre fue rápido y saltó esquivando tu patada, con una mirada asesina el hombre intentó apuñalar su espada en tu hombro, pero tú te inclinaste hacia un lado, la espada te rozo solo rasgando la manga de tu blusa pero sin dañarte, tú te lanzaste, con una patada en una de sus piernas hiciste que perdiera el equilibrio y con eso te basto para meterle un puñetazo en su estómago.

-Perra- El hombre escupió sangre, él se lanzo contra ti, pero esta vez fingió un ataque para después darte una patada que lograste detener con tus brazos, pero apretaste los dientes por el dolor, tomando su pie lo giraste e hiciste que se cayera al suelo, pero el usó su otra pierna para patearte, tu soltaste su pierna y te alejaste pero te sorprendiste cuando viste que te habías estrellado en la pared, ante tu descuido el hombre logró apuñalar tu hombro con su espada, la sangre bajaba por su espada haciendo que el hombre sonriera de una forma tétrica, pero tú no le diste un momento de respiro y le diste un puñetazo en la cara haciendo que soltara su arma y cayera al suelo aturdido, sacando el arma con un leve siseo de dolor, la lanzaste lejos de los dos y caminaste con elegancia y agilidad hacia él como si fueras un gato ante su presa.

-Vete al infierno bastardo- volteándote miraste al feo y asqueroso hombre que se había atrevido aprovecharse de ti.

-Eso te pasa por intentar atrapar una presa más grande – Dijiste con molestia y sin esperar su respuesta alzaste tu pierna y le di una patada en la cabeza dejándolo K.O. al instante, sacudiste tus manos después de encargarte de sacar la basura, pues eso era prácticamente el hombre.

-Wao...- Tu te detuviste al escuchar una nueva voz venir del callejón, con lentitud te volteaste, abriste los ojos con sorpresa al ver que era el hombre con el que habías chocado unos minutos antes, con torpeza te moviste en tu lugar sin saber qué hacer.

-B-bueno s-si me disculpas- Rápidamente te giraste y empezaste alejarte de aquel desconocido.

-Encárgate de él, necesito resolver algunos asuntos- El rubio murmuró a otro hombre que estaba atrás de él, el otro hombre solo asintió y se encargo del atacante, el estoico hombre empezó a seguir a la chica que había dejado inconsciente a su presa.

-Oh vamos, porque las desgracias me siguen a todos lados- Suspiraste mientras llegabas hasta tu tienda, cuando abriste la puerta sentiste un escalofrío, mirando hacia atrás te encontraste con el mismo rubio de afilada mirada y sentiste un escalofrío recorrerle-"¿Sera otro acosador o pervertido?"- Pensarte alarmada, con rapidez entraste y cerraste tras de ti, con rapidez caminaste hacia tu cocina y pusiste con cuidado toda la comida, por suerte no había sufrido ningún daño por tu anterior aventura.

-Enserio que los problemas solo me siguen desde que llegue- Suspiraste resignada y empezaste acomodar las cosas pero te sorprendiste cuando sentiste una presencia en la tienda, caminando con prisa te dirigiste a la parte de la tienda de enfrente y alzaste tus cejas cuando vistes al rubio de nuevo sentado en una de las mesas con una mirada estoica y aburrida.

-Disculpe señor pero aun no eh abierto, por lo que no puede entrar- Pero casi soltaste un chillido cuanto el te dirigió una mirad mortal, el extraño había sacado unas esposas y te miraba de forma amenazadora.

-Silencio herbívora, oh te esposare hasta la muerte- Tu abriste tu boca en shock y diste un paso hacia atrás.

-¡¿Eres un pervertido?!- Gritaste en incredulidad...después de tu grito los dos se quedaron unos minutos en un silencio sepulcral, tu cara se puso roja como un tomate al darte cuenta que habías gritado las palabras que habían pasado por tu mente.

-Lo siento- murmurabas avergonzada y girando corriste hacia las escaleras del segundo piso para huir, pero casi gritas cuando unos fuertes brazos te agarraron por detrás y te atrajeron hacia un firme pecho, tu cara se calentó por la cercanía de sus cuerpos.

-Te dije que te esposaría hasta la muerte si seguías hablando Herbívora y no me gusta que me desobedezcan y menos que me insulten y me confundan con un desagradable herbívoro cabeza de melón- Ante el nombre la imagen de Daemon vino a tu mente lo que te hizo sentir culpable.

-"Lo siento Daemon"-Tu pediste perdón en tu mente, pero sentiste escalofríos cuando el aliento del rubio chocó contra tu cuello.

-Mmm...L-lo siento señor- Tu murmuraste con una mirada abatida, nunca te había gustado faltarle el respeto a nadie y por primera vez te sentías muy mortificada por tus acciones, tu sentiste lagrimas querer salir por tus ojos pero te contuviste lo mejor que pudiste.

-Herbívora...-El rubio detrás de ti soltó un pequeño suspiro y te hizo girar- espero que aprendas tu lección de haberme lla...-Pero el rubio se había quedado en silencio cuando había visto tu rostro triste, sin darte cuenta tu habías dejado a una de las personas más fuertes y temibles por primera vez en shock y silencio.

Pues tu rostro era la viva imagen de la inocencia, tu rostro que ya te hacía parecer joven y como una muñeca, ahora parecía aún mas adorable con tus ojos color ( ) ahora parecian mas grandes y brillosos por las lagrimas y tristeza contenida, así como tu labio sobresaliendo en un muy lindo puchero junto con tus mejillas teñidas de un lindo color manzana, eran la perdición para hasta el más fríos corazón.

-¿Señor?- Después de no recibir respuesta del extraño intentaste hablarle para ver si reaccionaba, pero el extraño parecía estar aun en shock, tú te sorprendiste cuando un muy, muy ligero tono rosa cubría las mejillas del rubio, con curiosidad te acercaste y pusiste tu mano en su hombro- ¿se encuentra bien señor?- EL rubio logro salir de su trance para mirarte ahora con una intensidad que casi te dejaba sin aliento, con una mirada tímida observaste su respuesta, el parecía estar a punto de hablar cuando noto tu mano sobre su hombro, él, la observo durante unos segundos para después mirarte en confusión.

-Extraño...-El susurro era tan bajo que si no fuera por el silencio de la tienda y que tu estabas a su lado nunca lo podrías haber oído, el rubio te miro ahora con un poco de curiosidad- si hubieras sido cualquier otro herbívoro ya habría actuado de forma inconsciente con el solo toque de tu mano sobre mi hombro pero mi cuerpo ni siquiera sintió tu mano en mi hombro como una molestia- tu no sabias si estar ofendida o alabada, con un suspiro no elegiste ninguna de las dos y solo decidiste que era un comentario neutral.

-Bueno, ya que parece que estarás aquí por un tiempo, porque no vamos a mi cocina y tomamos un café mientras hablamos, ¿existe algún postre en especial que le gustaría probar?- El te miro durante unos momentos como si estuviera evaluando tu propuesta, pero al final pareció acceder y asintió levemente mientras respondía a tu pregunta.

-Cualquier postre francés es de mi agrado, pequeña herbívora- No sabías si era un insulto a tu estatura, pero preferiste ignorarlo y centrarte más en su respuesta.

-Está bien, si me acompaña- Tu abriste el camino a tu cocina y pronto empezaste a preparar el café y los postres para acompañarlo, pero no pudiste evitar el sonrojo ante la mirada penetrante del invitado o más como el intruso de tu tienda, ni siquiera la mirada de G se había sentido tan fuerte, casi te podías sentir con una pequeña presa ante un gran depredador.

-"Oh vamos, no me digas que ahora copiaré su hábito de referirse a los demás de forma animal, ya estoy más que llena con los hábitos que se me pegan de mis otros amigos, tener un diente aún más dulce gracias a Lampo, estar más interesada con la música gracias a Asari, gusto sobre postres de melón y piña gracias a Daemon, ser más perezosa con el papeleo de la tienda gracias a Giotto e incluso mi lenguaje se volvió mas crudo gracias a G, solo falta que hable como este extraño, solo faltaría el extraño sacerdote que suele correr por toda la ciudad en esta extraña unión"- Pensaste con un aura oscura y cierta depresión, pero no pudiste evitar sonreír levemente al pensar que ahora tienes tantos amigos, y estabas segura que tal vez lograrías conseguir aún más amigos en el futuro.

-Por cierto señor, me podrías dar tu nombre- Ante su mirada sospechosa tu aclaraste rápidamente, algo te decía que este tipo era de los que sospechaban de cada persona que se acercaba a ellos, internamente te preguntabas si él era una clase de policía o detective para tener esos hábitos- es que me siento extraña si solo me refiero a usted como intruso o extraño- Tu hablaste tímidamente, el te evaluó antes de soltar un suspiro y contestar a tu pregunta.

-Alaude...-Tu sonreíste ante tu logro y le diste una mirada agradecida.

-Entonces es un placer conocerte señor Alaude- pero antes de seguir hablando el te corto de forma rápida.

-Solo Alaude pequeña herbívora- El gruño suavemente mientras te daba una orden, te sentiste un poco molesta que el usara un tono tan autoritario como si fuera tu dueño, pero lo dejaste pasar por esta vez, ya después le dirías lo que pensabas de su actitud.

-Entonces Alaude, espero que disfrutes de mis postres, cocinar y hacer postres son uno de mis pocos orgullos- Tu sonreíste con suficiencia mientras te acercabas con unas bandeja con las dos tazas de café y dos platos lleno de diferentes postres franceses.

-Ya veremos pequeña herbívora- Alaude te miro fríamente mientras aceptaba suavemente su taza y un plato con postres, tú te sentaste enfrente de él y miraste con una sonrisa la reacción del carnívoro.

-Hm...-Alaude corto un pequeño pedazo de una rebanada de pastel y probo el dulce con lentitud, el parpadeo unos segundos y miro la comida con una mirada de sorpresa, tu casi chillaste ante su reacción, pues estabas segura que había pocas cosas que podían sorprender a un hombre con la personalidad como la de Alaude.

-¿Entonces?...-Tú le diste una mirada sabiendo que si le había gustado el postre.

-Está bien para una herbívora como tú- Alaude se negó a mirarte y siguió comiendo su comida, tu alzaste las cejas y estabas a punto de seguir cuestionando cuando notaste como el rubio comía de forma rápida los pasteles y tenía un pequeño brillo en su mirada, con una sonrisa oculta detrás de tu taza de café, seguiste observando con fascinación cada movimiento y reacción del carnívoro, no sabias porque pero te sentías muy especial en ese momento, como si ver aquellas reacciones de Alaude fueran algo que muy pocas personas habían visto, te hacía sentir cálida por dentro el saber que el rubio te dejaba ver esa faceta suya, como si te consideraba una persona digna de su confianza.

-"Waaa debo dejar de pensar asi de mi, tal vez solo es mi imaginación"- Tu te sonrojaste y seguiste tomando de tu café, tu sonrisa aumentó aun mas cuando notaste el cómodo ambiente entre los dos.

Pronto Alaude terminó con sus postres y ahora miraba tu plato apenas tocado con hambre, tu sonreíste y empujaste el plato hacia él, con un pequeño gruñido él aceptó los postres con gusto.

-"Me siento como una domadora que está alimentando a una clase de gran depredador"- Tu pensaste con cierta diversión, pronto la comida y el café se termino y los dos se quedaron en un silencio cómodo durante unos minutos, realmente estabas disfrutando de aquel silencio, desde que habías conocido a los otros, el silencio era un raro privilegio que podías poseer, ni siquiera querías imaginarte lo que pasaría si todos fueran a visitarte a la vez, no creías que tu tienda soportaría la destrucción si tus idiotas entraran en alguna pelea.

Pero dejaste tus pensamientos a un lado cuando notaste que Alaude se levantaba de su lugar suavemente y con gracia, el te miro con un extraño brillo antes de hablar.

-Tengo que volver al trabajo pequeña omnívora, agradezco tu hospitalidad, con su permiso- No pudiste dejar de notar el cambio de titulo pero te centraste más en su retirada, parándote rápidamente, lo acompañaste hasta la salida, tú te apoyaste en la puerta y lo miraste mientras te mordidas los labios.

-E-espero que vuelvas pronto Alaude- Tu sonreíste nerviosamente, el rubio te observo unos segundos antes de sonreír de forma depredadora, el se giro y camino hacia ti de forma rápida pero de forma depredadora y con gracia.

-Estoy seguro de volver a visitarte pequeña Omnívora, por cierto- El tomo tu barbilla con firmeza y girando suavemente su rostro hacia un lado, lamió suavemente su mejilla- tenias una mancha de chocolate- el murmuro con un tono ronco, tu casi gemiste ante su tono tan seductor- además me debes una por capturar a mi presa herbívora, así que como no puedo esposarte hasta la muerte, tal vez pueda darte otro castigo- y antes de que procesaras lo que pasaba soltaste un pequeño chillido cuando sentiste una mordida en tu cuello, con un sonrojo miraste como Alaude soltó tu rostro y te dio una pequeña sonrisa verdadera, casi te desmayaste ante tal acción, ni siquiera sabias si era posible que aquel depredador pudiera sonreír de forma tan cálida y feliz.

-Adiós pequeña Omnívora- y sin otra palabra él se alejo de ti y empezó a caminar cada vez mas lejos de ti.

Tu solo pudiste ver su retirada en shock, suavemente caíste al suelo con una mano en tu cuello donde sabias que ya se estaba formando una marca, con un gemido miraste el cielo con vergüenza.

-Realmente estos chicos serán la muerte de mi- tu soltaste con lagrimitas en tus ojos mientras veías las nubes esparcida por el cielo, pronto te tranquilizaste al ver su lento movimiento como si tuvieran todo el tiempo del mundo para seguir a su propio ritmo, casi te recordaban a Alaude con su forma de hacer lo que quisiera a su propio ritmo, separado de los demás y siempre a la lejanía, realmente te preguntabas que era lo que te pasaba al siempre comparar a tus amigos con cada estado del cielo.

Pero pronto dejaste esos pensamientos para otro momento y te apresuraste a caminar hacia tu tienda para tener todo preparado para abrirla.

"Séptimo encuentro"

"Cuando todos los elementos se unen con el sol"

-Ahora que me doy cuenta, ninguno de los chicos me ha visitado en el último mes- Tu pensaste con un suspiro triste mientras ponías tus manos sobre la escoba y dejabas tu barbilla descansar en ella, tu miraste el sol con un pequeño anhelo, realmente extrañabas la visita de cada uno de ellos, y todavía te preguntabas como después de meses de conocerlos todavía no habían preguntado por tu nombre, a veces podían ser despistados todos ellos, incluso Daemon y Alaude parecían tener sus momentos.

Aunque suponías que era culpa de que los pequeños tontos adorables ocuparan apodos en vez de tu nombre lo que hacia que no notaran la falta de no haber aun aprendido tu nombre.

-Espero que vuelvan pronto- Tu murmuraste con un pequeño gemido mientras continuabas con tu trabajo.

-Con la Primera Generación-

-Ya quiero que todo este trabajo termine para poder tener tiempo libreeeee-Lampo se quejo mientras dejaba caer su cabeza en la mesa del comedor, pero solo recibió un gruñido como respuesta.

-Menos quejas y más trabajo mocoso, si quieres salir, entonces termina pronto todo tu papeleo- G se gruño con molestia mientras seguía mirando la hoja en su mano con mucha atención.

-Pero voy a tardar una eternidad incluso si me esfuerzo, quiero tener al menos un descanso, no eh podido tener ni un descanso en todo este mes- Lampo se quejo de nuevo mientras veía a los demás guardianes.

-Ya, ya Lampo, estoy seguro que podrás terminar tu papeleo pronto, esfuérzate ¿sí?- Giotto sonrió con calidez a su joven Guardián, él solo recibió un suspiro y un suave "sí" de su Guardián.

-Nufufufufu al menos agradece que eres el que tiene menos trabajo de todos los guardianes mocoso, aunque debo agradecer que incluso yo no tengo tanto como Primo- Daemon sonrió con malicia al joven Guardián mientras se reía del aura depresiva de su Jefe, pues él era el que tenía casi el triple de papeleo que el que tenían sus Guardianes.

-Bueno en eso tienes razón cabeza de melón- Lampo murmuro pero se encogió cuando un aura oscura rodeo al ilusionista ante su apodo, pero Lampo rápidamente cambió de tema- por cierto me sorprende que tu y Alaude hayan decidido hacer su papeleo aquí en el comedor con todos nosotros, generalmente ustedes lo hacen en sus oficinas y lo entregan después- Pero se sorprendió cuando su sonrisa se volvió mas siniestra y un aura oscura rodeaba también ah Alaude.

-Tch eso es porque están siendo castigados por Primo después de haber destruido otro restaurante y el ala norte de la mansión...de nuevo- G gruño mientras lo veía con una pequeña sonrisa burlona- así que primo los está obligando a realizar su papeleo junto a nosotros y sin la oportunidad de escaparse así como de causar más daño con sus peleas- Lampo parpadeo en confusión ante lo ultimo pero se sorprendió cuando Asari le sonrió con diversión y apunto hacia debajo de la mesa, con curiosidad el Guardián el rayo se asomo bajo la mesa y abrió la boca en shock cuando vio que de la cadera para abajo tanto Alaude como Daemon se encontraban congelados por el ataque de Giotto.

-Oh vaya...-Lampo se sentó otra vez de forma normal y miro a los guardianes con una mirada divertida, él quería reírse y rodar por el suelo por todo lo divertido de la escena, pero se contuvo por el aura de muerte que desprendían los dos Guardianes.

-De todos modos, últimamente me eh dado cuenta que ustedes han salido más de lo usual últimamente al EXTREMO- El Guardián del sol alzó un puño con su usual tono alto, muchos soltaron un gemido ante la fuerza de su voz.

Muchos parpadearon varias veces y miraron al Guardián del Sol ante el repentino comentario, muchos sabían que habían estado saliendo más de lo usual pero no se habían dado cuenta que los demás estaban haciendo lo mismo.

-Bueno...-Giotto se froto el cuello con las mejillas levemente rosas- puedo decir que últimamente eh conocido una chica con la que me llevo realmente bien- El tosió en un puño para calmar su vergüenza ante las miradas divertidas de sus Guardianes.

-Nufufufufu quien lo diría, Primo ha caído en el amor, como interesante Nufufu- Daemon descansó su barbilla entre sus manos cruzadas.

-Hm...herbívoro- Alaude soltó un resoplido y miro su trabajo desinteresado de cualquier conversación herbívora.

-Hahaha bueno entonces se puede decir que lo mismo he hecho yo estos últimos meses- Para sorpresa de todos, el siguiente en confesar en estar en el amor fue el siempre calmado Guardián de la Lluvia.

-Tch, enserio solo tú te pones a perder el tiempo- G gruño con molestia pero una risa divertida sorprendió a los Guardianes, todos miraron a Giotto para verlo reír y darle una mirada acusadora a su mano derecha.

-No mientas G, yo te he visto a veces hablar solo y sonrojarme como un tomate, como si estuvieras practicando una plática con la chica que te gusta- La mayoría de los Guardianes se rieron del pobre pelirrojo quien se había puesto a tartamudear y se sonrojaba como un tomate mientras intentaba negar lo que había dicho su amigo.

-Pues yo si presumo que eh estado viendo a una linda chica- Lampo hinchó el pecho con orgullo- no hay nadie más linda que ella- Lampo presumió para la molestia de los demás.

-Nufufufu pues en eso estas equivocada vaca molesta, la chica que eh estado viendo es más hermosa que cualquier chica que hayas estado viendo tu y cualquiera de ustedes- Todos sintieron cierta lastima por la pobre chica que había caído en la mira del espeluznante ilusionista.

-Hm, estoy segura que mi omnívora es mucho más hermosa- Alaude gruño ante el insulto indirecto del ilusionista, le molestaba mucho que su rival se atreviera a insultar a SU omnívora.

-ESO ES EXTREMO, ESO QUIERE DECIR QUE TODOS HAN ESTADO VIENDO A DAMAS AL MISMO TIEMPO- El Guardián del sol grito entusiasmado por la felicidad que parecían mostrar sus amigos al hablar de aquellas chicas, el no sentía ni un poco celoso, él estaba muy feliz con su camino con el señor y se conformaba con ver a sus amigos con el amor de su vida, él realmente estaba entusiasmado de ver qué clase de chicas había cautivado a sus compañeros Guardianes.

-Bueno pues eso parece ¿no?- Giotto se tocó el cuello con una sonrisa nerviosa, el no lo diría en voz alta pero su intuición le estaba alertando hacia donde iba esta conversación, intranquilo decidió ignorar su intuición y decidió saber sobre las chicas que habían flechado a sus famiglia.

-¿Y como son la chica de la que están enamoradas?-Giotto pregunto curioso por saber el gusto que tendrían sus amigos.

-Pues la chica que eh estado viendo es la chica más dulce en la tierra, ella incluso me dio dulces gratis para hacerme sonreír- Lampo suspiro con una tonta sonrisa dulce, todos rieron al saber que los dulces eran lo que había llegado al corazón del Guardián.

-Hm...es una omnívora- Alaude no quiso decir nada más, aunque eso estaba bien para los Guardianes, eso quería decir que la mujer era fuerte, linda y lo suficiente digna para llamar la atención de su Guardián más alejado y frio.

-Ella es muy amable y le gusta mucho mi música, también viene de Japón como yo, y hace el más rico té que he probado en mi vida- Asari sonrió con felicidad de hablar sobre la chica de la que estaba enamorado.

-Nufufufu ella no parece molestarle mi personalidad ni mi risa y parece que les gusta mucho mi voz, además de que le gustan las piñas y el melón- Daemon sonrió con suficiencia- además es una mujer muy hermosa y de una sonrisa que te puede robar el aliento- Daemon rió con diversión al imaginar la hermosa sonrisa de su hermosa dama.

-Tch, ella es muy amable y bondadosa, ella es capaz de ayudar a cualquiera que esté en problemas, también a veces la escuchado cantar y tiene una voz que parece tocar tu alma- G prendió un cigarro para ocultar el sonrojo que había parecido en sus mejillas al hablar de forma tan honesta sobre la mujer que amaba.

-La chica que me gusta también es buena haciendo dulces y tiene una sonrisa capaz de rivalizar con el sol, pero lo que me enamoro de ella fueron sus hermosos ojos color ( ), al mirarla por primera vez, sentí que el tiempo se detenía y mi corazón había empezado a latir con locura, si no fuera porque me estaba viendo me hubiera sonrojado y tartamudeando como un pobre adolescente con un flechazo- Giotto río con cierta vergüenza, sus guardianes no pudieron dejar de sonreír ante las palabras de su jefe y amigo.

-ESO ES EXTREMO- Knuckle grito con una sonrisa al ver a su famiglia en un estado tan feliz y contento, lástima que el Guardián tuvo que decir la próxima pregunta- ¿Y CUAL EL NOMBRE EXTREMO DE SUS DAMAS?- El guardián espero con ansias sus respuestas.

Pero un silencio fue la única respuesta que recibió, todos los guardianes se habían congelado en sus lugares y parecían estar en shock.

-Ahora que lo dices...nunca se lo eh preguntado- Giotto susurro en un shock absoluto, siempre se había acercado con un simple saludo y había pedido sus dulces para después hablar de cualquier tema, rara vez los dos usaban sus nombres y el siempre se refería a ella con nombres formales como señorita.

Tristemente lo mismo era igual para los demás, todos sintieron sus mejillas encenderse a un color rojo ante su propio descuido y estupidez.

-Bueno- Knuckle tosió para despejar el silencio incomodo y decidió hacer la siguiente pregunta, lástima que eso solo empeoro las cosas miles de veces peor- ¿Y ella vive en la ciudad y si tiene, donde trabaja?- Eso fue rápidamente respondido por todos.

-Sí, tiene una tienda/si, trabaja en/si, Hm trabaja en.../ Nufufu si, trabaja en/ si es dueña de una tienda /llamada Cielo...-Silencio fue lo único que siguió a esa respuesta, incluso Knuckle siendo tan denso se dio cuenta del error que había cometido y lo que sucedería, todos los guardianes se pararon, bueno la mayoría, Daemon y Alaude solo pudieron sentarse derechos y mirar a los demás con miradas mortales.

-Espera un momento, la chica que ustedes han estado viendo ¿es a la dueña de la cafetería Cielo?- Giotto pregunto en shock, como le hubiera gustado haber escuchado a su intuición.

-Como se atreven a mirar a mi ángel- Lampo gruño con rayos recorriendo su cuerpo y mirando a todos con ira.

-Como que tu ángel maldita vaca llorona, ella es mi hermosa doncella si es un ángel es solo mia- Daemon gruño con niebla rodeándolo de forma amenazadora.

-Ella no es tuya cabeza de melón, es mi omnívora- Alaude gruño con sus esposas brillando con flamas Nube que oscureció su rostro y le dio una apariencia muy aterradora.

-Hahahaha creo que todos están equivocados, estoy seguro que ella solo me quiere a mi- Asari tenía una sonrisa alegre, pero todos podían ver el brillo peligroso en su mirada afilada...bueno eso y la espada cubierta de flamas Lluvia que tenía en su mano.

-Tch como si ella fuera a elegir a cualquiera de ustedes bastardos- G tenía su arco ya en su mano y listo para adentrarse en la pelea que estaba a punto de librarse.

Giotto vio a sus guardianes con molestia y shock, por un lado el quería también lanzarse a la pelea y reclamar su amor, pero por otro lado el debía de pensar de forma fría y detener la pelea de sus guardianes antes de que alguien pudiera salir herido...además del papeleo que podría salir por toda la destrucción que harían.

-Creo que esto se está saliendo de control Giotto- Knuckle murmuró con una sonrisa incómoda ante las fuertes llamas de cubrían toda la habitación, con un suspiro Giotto decidió actuar como un jefe y pronto estaba en su modo de pelea con su flama brillante majestuosamente en la frente, con sus ojos entrecerrados el golpeo la mesa con un fuerte golpe que resonó en toda la habitación.

-Deténganse todos- Giotto hablo en su voz de jefe lo que causo que todos se congelaran en sus lugares, bueno literalmente para Alaude y Daemon.

-Entiendo que todos estén molestos, yo también lo estoy, pero no es causa de que todos empiezan una pelea y causen daños y destrucción...creo que sí queremos decidir quién será escogido por nuestra enamorada, debemos ir todos juntos y preguntarle nosotros mismos- Giotto apagó su llama y miró a todos retando a cualquiera a oponerse a sus palabras.

Nadie fue tan suicida para hacerlo, así que todos asintieron y se volvieron a sentar en sus sillas pero la tarde no fue la misma desde su anterior pelea, un ambiente incomodo rodeo a los guardianes y cuando todos habían terminado su papeleo se separaron y fueron cada quien por su cuenta sin pararse a mirarse ni hablar entre ellos.

Todos estaban esperando con ansias el día siguiente para visitar la cafetería Cielo y poder ser elegidos por su hermoso ángel.

-Contigo-

-ACHOOOO...- Tu te sonaste la nariz por la centésima vez en el día, no sabias si era porque estabas cogiendo un resfriado o si alguien estaba hablando de ti, pero había estado estorbándote durante todo tu trabajo.

-Espero que pronto acaben estos malditos estornudos, quien sabe cuántas copas ya he roto por tropezarme a causa de ellos- Yo suspire con cansancio mientras cerrabas la puerta de la entrada.

Con una sonrisa otra vez en tu rostro te apuraste a recoger todo para irte a dormir temprano, mientras te sentabas en tu cama miraste el cielo con una sonrisa, algo te decía que mañana alguno de tus amigos vendría a visitarte, con una sonrisa contenta te acostaste entusiasmada por el día siguiente.

Realmente no sabias lo que te esperaba al día siguiente.

-Al día siguiente-

-Me pregunto si vendrán hoy- Tu suspiraste mientras te recargabas en la puerta de la entrada a la pastelería, pero antes de que te volvieras a rodear de un aura oscura, unas voces a la lejanía te hicieron alzar la cabeza de forma rápida y entusiasmada.

-Tch, deja de lloriquear vaca estúpida- G gruño a Lampo que seguía quejándose de la broma que le había hecho Daemon en la mañana para despertarlo, Giotto suspiro ante la pelea de sus Guardianes y decidió seguir hablando con su Guardián del Sol, mientras Daemon se reía a costa del joven Guardián y Alaude solo se mantenía alejado de todos ellos con una mirada molesta, mientras Asari parecía sonreír suavemente ante la travesura de sus amigos.

Y esa fue la imagen que tú viste mientras ellos se acercaban sin notar aun tu presencia, tu solo pudiste ver aturdida aquella imagen tan surrealista con extrañeza.

-"Oh no puede ser, mi pesadilla se a hecho realidad, mi tienda será destruida si esos idiotas se adentran a mi tienda juntos, debo protegerla"- Tu gritaste en pánico mentalmente y estabas a punto de ir por tu escoba para detenerlos a entrar cuando te detuviste cuando el único hombre que no conocías había cruzado su mirada contigo.

-AHÍ ESTA AL EXTREMO- Tu saltaste ante la fuerza de su voz.

-"Estoy segura que el hombre aun estaba a metros de mi, pero porque pareciera que me acabara de gritar justo al lado de mi oído"- Tu soltaste un gemido mientras intentabas recuperar tu sentido del oído.

-Tch mira lo que has hecho maldito sacerdote idiota, ella no está acostumbrada a tus gritos- G gruñó con ira mientras se acercaba ti con preocupación, los demás también le mandaron un mirada mortal, menos Giotto quien había agarrado su hombro para reconfortarlo.

Bueno eso creyó al principio Knuckle pero hizo una mueca pequeña cuando su jefe lo había agarrado con fuerza de más, realmente incluso Giotto parecía que se había molestado, Knuckle pensó con una gotita en la sien mientras veía a su jefe aun sonreír de forma dulce...de hecho eso era demasiado dulce incluso para su jefe, pensó en pánico el Guardián mientras daba un paso lejos de su jefe.

Tu miraste aturdida la presencia de los siete hombres frente a ti, tan diferentes uno de otros, en tu interior te preguntabas como es que todos se habían conocido y se habían vuelto amigos, incluso Alaude aunque lo ocultara parecía estar cómodo cerca de ellos.

-Vaya chicos...nunca creí que todos se conocieran y fueran amigos- Tu sonreíste con diversión- realmente nunca me había pasado por la mente que todos se conocieran- Tu reíste suavemente pero te detuviste cuando viste la mirada seria en cada uno, a excepción del sacerdote que parecía estar incomodo de estar ahí.

-Primero antes de que empecemos... ¿nos podrías dar tu nombre?-Tu parpadeaste con cierta confusión ante lo que querían hablar de ti pero aun así decidiste contestar la pregunta de Giotto que habías querido contestar desde la primera vez que los habías conocido pero que siempre parecía borrarse de tu memoria cada vez.

-Bueno, aunque creo que esto se los debí haber dado desde antes, mi nombre es ( )- Tu sonreíste con vergüenza ante la torpeza de toda la situación.

-Un hermoso nombre para una doncella igual de hermosa Nufufufu- Daemon sonrió feliz de por fin enterarse de tu nombre, después de todo no podría casarse con ella si no sabía su nombre ¿no?, bueno eso era lo que pensaba Daemon.

-Mmm, gracias supongo- Tú sonreíste con vergüenza mientras mirabas el suelo con tus mejillas coloreadas.

-"Tan linda"- Fue el pensamiento de todos los hombres presentes.

-Bueno, dejando eso de un lado, en realidad queríamos decirte algo que todos realmente queremos que nos contestes- G te informo seriamente, tu alzaste la mirada y asentiste ante la mirada tan determinada de cada uno.

-La verdad ( ), es que todos nosotros te amamos, y queríamos saber...-Tu abriste los ojos en shock ante la respuesta de Giotto, y antes de que pudieras cerrar tu boca, y decir algo coherente todos te sorprendieron antes sus próximas acciones.

-¿Saldrías conmigo?- Tu miraste aturdidamente a cada uno de los hombres que habían entrado tan repentinamente en tu vida, cada uno que había logrado tomar un lugar en tu corazón y se habían quedado ahí para nunca volver a salir, esos mismos hombres que tu habías visto tan orgullosos y dignos de admirar y seguir, ahora ellos a ti, una chica cualquiera, dueña solo de una pequeña cafetería sin nada de lo cual presumir, así como tampoco un nombre de alguna de esas familias poderosas en la sociedad, ni un título del cual estar orgulloso, solo eras tu, ( ) una chica mas de esta ciudad.

Y eso parecía ser suficiente para estos hombres tan admirables y bondadosos, tan poderosos y que podían tener cualquier mujer con una simple mirada y sonrisa

Se encontraba arrodilladlos ante ti y con una rosa en su mano ofrecida hacia ti.

Tú no podías creer lo que veían tus ojos, tú observaste las rosas de seis diferentes colores ofrecidas hacia, pero no solo era una rosa, tú lo sabías bien, ellos también te estaban ofreciendo sus corazones en sus manos, tal cosa tan preciosa siendo ofrecida a ti, tú estabas completamente sin palabras.

Mirando cada rostro serio y determinado, miraste las hermosas rosas de singulares colores, roja, morada, azul, naranja, índigo y verde, ni siquiera sabias si era posible que algunos de esos colores podían existir, pero eso no te importaba, lo que te importaba era que contestar ante sus confesiones repentinas.

-Chicos...-Tu murmuraste con tu corazón latiendo con locura y con tus ojos mirando a cada uno, no sabías que decir, no te atrevías a tomar una de esas rosas para ver la mirada de dolor y tristeza en los otros, no podías elegir a solo uno, no querías elegir a uno, si eso significaba lastimar a los demás.

-No puedo- Tu murmuraste con los hombros caídos, todos ellos te miraron con tristeza sin saber que decir, por lo que continuaste- no puedo escoger solo a uno, eso no sería justo para los demás, los quiero a cada uno con todo mi ser, una parte de mi corazón se rompería si lastimo a los demás si me atrevo a elegir solo a uno, así que no puedo...lo siento no puedo ni imaginarme el saber que sufren por mi culpa, eso sería como una puñalada a mi alma y corazón- Tu los miraste con una mirada dolorosa y llena de temor, no querías dejarlos ir, pero no te atreverías a poner a uno sobre los demás.

-Entonces esa es tu respuesta- Giotto murmuró con su mirada oculta detrás de su cabello, el bajo lentamente su mano pero siguió estando arrodillado, tu solo pudiste asentir mientras te mordías el labio y apretabas tus puños, incluso si esto pudiera alejarlos, no querías herirlos, tu murmurabas en tu mente una y otra vez, para apaciguar el llanto de tu alma, tu corazón parecía agrietarse ante esa posibilidad, no sabías si podrías vivir sin ninguno de ellos en tu vida.

Sin saberlo tus llamas ya habian aceptado a estos hombres como tuyos, asi que el solo en pensar en alejarte de ellos hacia que tus flamas cielo llorarán de agonía. Tus llamas no querian perder a ninguno de estos hombres que ahora estaban tan unidos a ti, tus llamas casi querían protestar ante tu decisión, pero tus flamas Cielo actuaban como un muro para detener a las flamas imprudentes.

-Entonces...creo que puedo compartir si es por ti- Giotto se levanto con una sonrisa llena de amor y cariño, tu lo miraste sin palabras, todos los demás se levantaron y miraron a su cielo sin palabras.

-¡¿Te has vuelto loco Giotto?!- G grito enfurecido, pero se detuvo cuando una mano se posó en su hombro, ante la mirada seria del Guardián de Lluvia, G miro hacia ti, quien tenía una mirada tan triste y dolida que hizo su corazón dejar de latir por unos segundos, el gruño un poco antes de soltar un suspiro y revolver su cabello ante todo lo complicado de la situación, con una última maldición él se giró hacia ti.

-Nunca creí que diría esto ni en mis más locos sueños, pero si es por ti, aceptaré cualquier condición si eso significa que podre estar a tu lado- G te miro con una mirada de cariño y con una pequeña sonrisa que hizo tu corazón cantar de alegría.

Tambien tus llamas parecian danzar en pura alegria.

-Supongo que no puedo seguir si se que por mi culpa eres infeliz, mas te vale que me des varios dulces después de esto- Lampo murmuró con una sonrisa perezosa- después de todo es tu culpa que me haya enamorado de ti, y tener que pasar por todo este drama...aunque realmente no me arrepiento si se que con eso despertaré cada día para probar de tus divinos manjares- Lampo te sonrió sin ningún signo de pereza y con sus dos ojos abiertos para grabar cada detalle de tu sonrisa de felicidad.

-Realmente nunca aceptaría algo así... Daemon hizo que tu corazón doliera unos segundos antes de escuchar sus siguientes palabras- pero eso fue antes de conocerte, ahora mi corazón y alma está completamente a tu merced, y si esto es lo que más quieres, con gusto compartiré tu corazón si eso significa que puedo tener un lugar en el-Daemon hizo una reverencia mientras sonreía suavemente hacia ti, el realmente te amaba, pensaste con una sonrisa feliz cuando viste sus ojos, Daemon había dejado caer cada defensa en ellos para que tu pudieras ver cada emoción en ellos, y solo podías ver amor, deseo y felicidad en ellos, con una sonrisa le dejaste ver todo tu amor y felicidad, así como aceptación sólo para él, eso te dio una mirada aturdida de Daemon a cambio, con una pequeña risa divertida miraste al estoico rubio.

-Hm...Omnívora, no me gusta compartir ni estar en ninguna multitud- Alaude gruño ante tal idea, pero él pareció suavizar sus expresiones y te miro con seriedad- pero no permitiré que los demás herbívoros te tengan solo para ellos, si tenerte significa compartirte con estos herbívoros- Alaude cerró los ojos como si se estuviera preparando mentalmente para sus siguientes palabras, por un segundo creíste que no te aceptaría, pero ese momento paso y recibiste una respuesta del rubio que te hizo llenarte de felicidad- entonces aguantaré cada dolor de cabeza que me causan estos idiotas si puedo mantenerte a mi lado como mi compañera- Alaude se cruzó de brazos y para shock de todos incluso más que Daemon, te dio una sonrisa suave y cálida.

-Mierda, yo creí que era imposible para el sonreír- Lampo murmuro a los otros con una mirada completamente incrédula, los demás también estaban sin palabras, pero dejaron de observar al Guardián de la Nube cuando este dejo de sonreír y les dio una mirada mortal que les hizo retroceder.

-Hahaha ni siquiera tienes que preguntar- Asari te sonrió con dulzura y anhelo- yo daría cualquier cosa si puedo tenerte entre mis brazos- El te volvió a sonreír y casi sentiste sonrojarte ante su ultima confesión lo que provoco celos en los demás.

-Bueno entonces creo que esto está decidido- Giotto sonrió con suavidad mientras tomaba cada rosa y las juntaba para ponerlas entre tus manos- El rubio camino hasta posarse en medio de sus Guardianes y extendía sus brazos con una gran sonrisa.

-Déjame volver a formular nuestra confesión- El rubio te volvió a sonreír.

-¿Te gustaría salir con nosotros?- Todos murmuraron a la vez mientras te daban sonrisas de amor puro.

-Por supuesto que sí- Tú sonreíste con algunas lágrimas saliendo de tus ojos, sosteniendo el ramo con firmeza y te lanzaste hacia los hombres que habían capturado tu corazón, y no podrías haber pedido nada mejor

OMAKE:

-Por cierto ( ) hay algo que queríamos decirte pero que no habíamos encontrado el momento para decirte- Tu parpadeaste e inclinaste tu cabeza hacia un lado en confusión, dejando tu taza en la mesa frente a ti, te sentaste mas derecha para tomar todo lo que podría lanzarte uno de tus queridos compañeros, suavemente tomaste la mano de Lampo que estaba a tu lado derecho y con la otra sobre la mano que estaba sobre tu rodilla que pertenecía a Asari, también sonreíste ante las manos sobre tus hombros que pertenecían a Daemon. Alaude se encontraba recargado en la pared detrás tuyo, Giotto estaba sentado delante de ti con G sentado a su lado.

-Esta bien Giotto, estoy preparada para todo lo que tengas que decirme- Tu sonreíste suavemente para alentar tu novio.

-Esto puede ser difícil de aceptar y entendemos si quieres tener un tiempo para pensarlo bien, la verdad es que- Giotto sonrió con nerviosismo mientras todos le daban miradas alentadoras- nosotros formamos una clase de grupo de vigilantes que se ha encargado de proteger esta ciudad, pero despues de un tiempo nuestras fuerzas aun aumentado y antes de que nos diéramos cuenta nuestra famiglia se había convertido en una de las familias mafiosas mas fuertes de Italia...-Tu parpadeaste mientras lo mirabas in palabras.

-¿...en serio creían que no me había dado cuenta en todo este año mientras los eh estado viendo y visitado en su mansión sobre esto? ¿En verdad creían que no sabia que estaban en la mafia?- Tu preguntaste con cara de palo- chicos se que para ustedes es normal pero nadie normal sería capaz de hacer la mitad de lo que ustedes hacen, ademas de que, mas de la mitad de las veces de nuestros encuentros fueron seguidas con una pelea o con uno de ustedes o yo heridos, ademas de esa flamas que parecen usar tan seguido y todo esos apodos de jefe y guardianes- Afilaste tu mirada color ( ) en tus pretendientes sin saber cómo podían ser tan fuertes, pero tambien tan densos.

Ni siquiera lo habias esperado creible de Alaude, de cierta forma era algo lindo ver a tu novio mas fuerte y callado con una expresión de sorpresa.

-¿En serio pensaban que creería que era por un juego como me había mentido Asari?- Tu enterraste tu rostro entre tus manos- a veces pueden ser unos completos idiotas- Tu soltaste un suspiro mientras te parabas y salías de la habitación.

-Bueno eso fue mejor de lo que creí que seria- Giotto sonrió con nerviosismo mientras los demás asintieron en acuerdo mutuo, pero tu cabeza en la puerta los volvió a sorprender.

-Pero eso no significa que los perdono por tardar tanto en decirme, así que les daré una sorpresa así como un castigo, ustedes limpiaran y se levantaran en la noche a cuidar a nuestro hijo que nacerá en los próximos 6 meses, me pregunto a quien de ustedes se parecerá- Tu sonreíste como un zorro mientras desaparecías por la puerta.

Ni siquiera pasó un minuto antes que un caos explotara por toda la mansión, gritos y explosiones se escucharon por todo el lugar así como tu risa de felicidad y diversión.


NOTAS:

(1)* "la mia piccola fanciulla" (Mi pequeña doncella)

Realmente me siento mal por haber actualizado en tanto tiempo, pero es que estaba decidida tal vez a ya no seguir subiendo mis historias...pero tranquilos ya no es así, decidí seguir, aunque seguiré actualizando durante largos tiempos, aunque espero estas vacaciones al menos sacar un capitulo para cada historia que tengo :D

Espero que les guste este capitulo, lo hice super largo como disculpa por tardar tanto en subir otro capitulo, todabia estoy terminando las segunda parte de Colonnello y Primo Cavallone :D

Por cierto, no se quien elegir para el siguiente capitulo, ¿alguien en particular que quieran? díganme :D y si tienen una sugerencia para la historia o como quieren que sea la protagonista (osea ustedes) díganme, es que ya me han dicho que siempre la hago muy cobarde así que si pueden, díganme alguna característica para hacerla :D

24/01/21018

Realmente ha pasado tiempo desde que subí un nuevo capítulo, no se si seguire subiendo de mis otras historias pero aun pienso seguir de esta historia, tendre que ver si logro pensar en alguna idea para los cap, de mis otras historias.