NOTA: OoC (tristemente). Es decir, locura transitoria de quien esto escribe…

Descargo de responsabilidad: Ya sabemos quién tiene qué...

Dedicado a paolacelestial, por llevar las cuentas XD


NÚMEROS Y CIENCIA

Un beso robado. Eso es lo que era…

Tsuruga Ren —oh, maravilla de maravillas— acababa de robarle un beso.

Decir que se había quedado paralizada de la sorpresa sería inexacto. Sí, porque sus ojos parpadearon, mirando la cara del hombre que acababa de besarla, y que lucía una arrogante sonrisa de triunfo.

Kyoko volvió a parpadear.

Y otra vez más.

De nuevo lo miró a él, que aguardaba en silencio. Como si no acabara de besarla. Como si fuera la cosa más normal del mundo… A no ser por ese brillo de expectación en sus ojos…

Kyoko, todavía presa de la nube de endorfinas, recuperó parcialmente sus funciones motrices, suspiró y se llevó los dedos a los labios.

Y luego ¡BOOM!, el escandaloso rubor (vasodilatación extrema con riesgo de eritrosis crónica) que intentó ocultar en vano con sus manos.

—Ts-Ts-Tsu-Tsuruga-san… —tartamudeó ella, con las manos aún en las mejillas y los ojos abiertos como platos.

—Creo que deberíamos tutearnos… —afirmó él, con cierto aire despreocupado.

—¿Ah? —acertó a responder Kyoko, dejando caer las manos y ladeando la cabeza. Es probable que sus funciones sinápticas aún no estuvieran del todo restablecidas.

—Nuestro nivel de intimidad ha crecido —declaró Ren, con ese tono de senpai que lo sabe todo— y ya no sería correcto seguir tratándonos tan formalmente.

—Pe-Pero Tsu-Tsuruga-sssan… —bueno, la zona del cerebro que controla el habla parecía estar dándole problemas a la muchacha…

—Ah-Ah… —protestó él, moviendo el índice frente a su cara, reconviniéndola como si fuera una niña pequeña—. Ren… Llámame Ren o tendré que darte un cuarto beso.

—¿Qué? —preguntó ella sin entender nada. Pero solo dos segundos después añadió— ¿¡QUÉÉÉ!? —Ren se palmeó la frente por idiota, mira que descubrirse él solito—. ¡¿Cómo que un cuarto beso!? ¿Y cuándo demonios fue el primero? —definitivamente el sistema cognitivo ya está operativo. A pleno rendimiento, sí. Pero luego Kyoko se puso blanca—. ¿Y el segundo? Porque si este es un tercero, es que necesariamente hubo un segundo… —Kyoko se llevó de nuevo las manos a la cara, escandalizada y con una mirada de pánico. ¿Cómo es eso de un cuarto beso? ¿Cómo es que se ha perdido DOS besos de Tsuruga-san? ¡DOS! ¿Fallos de memoria, quizás? ¿Amnesia psicotraumática por estrés? ¿Sobrecarga sensorial por estímulos externos (entiéndase beso(s))?

—Tenemos mucho de qué hablar, Kyoko-chan… —respondió él, dando un paso al frente y con esa mirada que ella tan bien conocía. Turbia, oscura y llena de promesas…

—Pero Tsur- —y justo en este momento, a mitad de palabra, Kyoko fue abruptamente interrumpida. Él, por supuesto la besó.

Y antes de que terminara el día, Kyoko ya lo llamaba Ren.

Más que nada por dos razones:

Primero: por su propia salud mental, porque ya no sabía dónde terminaba ella y empezaba él.

Segundo: y dada su temperatura corporal, que amenazaba con freírle lo que quedaba de cerebro, para evitar entrar en combustión espontánea.

Aunque los besos dejaron de ser robados, eso sí.

Y ya ninguno se preocupó de llevar la cuenta…