NOTA: Mucho más allá del nº 258. Cuando Nakamura sensei quiera…
DESPUÉS
Es casi el último secreto.
Es solo una anécdota tonta, una historia contada solo para comparar infortunios compartidos, para ahuyentar el miedo de lo que estuvo a punto de pasar. A Tsuruga Ren también le han robado un beso.
Y Kyoko querría decirle lo que él le dijo tiempo atrás, sobre no dar la oportunidad a que cosas así sucedan, pero en vez de eso, ríe.
Es una risa alegre y transparente, de alguien que comprende por experiencia propia que los besos robados no significan nada si no se aceptan.
Él también ríe, porque ella se ríe de él, con él, por él…, pero sobre todo, Ren ríe con el alivio de tenerla a su lado, intacta, viva…
Pero al final las risas mueren, se apagan.
Solo las miradas y el silencio los separan. Una mano audaz se alza en una caricia, suave, tentativa, como si temiera romperla. Ella cierra los ojos y aguarda.
Y él, maldita sea, se atreve a soñar, se atreve a creer que es verdad que ella puede amarlo a pesar de sus sombras.
Entonces sucede…
Y el beso es anhelo, es perdón y olvido… Es un puente que salva abismos de vidas rotas, de secretos y de miedos…
El beso es una promesa.
Es su nuevo principio.
