Francia abraza más fuerte la pierna de Austria apretando los ojos. Él le mira y suspira, cosa que no hace que se mueva en lo absoluto. El mayor se va a la puerta y saca la cabeza.
—SCHWEEEEEEEIZ —grita tras pensarlo un instante.
—¿Es tu esclavo? —Francia ahí se va con él, sin soltarle.
—Nein, es un chico que te ayudará a bañarte.
—Una chico —Francia sonríe un poquito—. ¿Por qué no me ayudas tú?
—Porque él lo hace mejor.
—¿Estás bieeeen? —pregunta Suiza sacando la cabeza de la puerta de su despacho después de unos segundos.
—Nein, baja —responde mirando al niño, aunque está perfectamente bien.
Desde luego, ahí viene CORRIENDO Suiza y se los encuentra a ambos en el baño, puerta abierta. Parpadeo, parpadeo, parpadeo.
—¿Quién es ese niño?
—Preséntate —Austria hace un gesto pomposo para que lo haga. Francia le sonríe un poco a Austria mirando hacia arriba, aun abrazándole con un brazo. Imita el movimiento pomposo y le sale... distinto pero igual de pomposo. Suiza flipa ya desde el movimiento pomposo.
—Sa majesté le roi France.
—Necesita tomar un baño —explica Austria a Suiza.
—Sa... la... w-was?! ¿Quién es este niño? —pregunta considerablemente más agudo.
—No nos hagas repetirte las cosas dos veces como si fueras tonto.
—No me llames... no... Es que eso no explica quién es este niño. Roi France?!
—Ja.
—Ven acá, báñame y que sea rápido porque no me gusta el agua nada nadita —pide Francia levantando la nariz de nuevo. Suiza sigue sin moverse en la puerta.
—Schweiz? Te están hablando.
—Tienes un niño al que llamas Roi France... —parpadeo, parpadeo. Se acerca igual a chibiFrancia—. ¿Que yo lo bañe? ¿Pero por qué me habla así? ¿Quién es este niño?
—Es así como se llama, ¿cuál es el problema?
—No conozco a ningún niño llamado... France.
—Lo tienes en frente.
—France... Un niño que se llama France. Vale —le mira y es que se parece a FRANCIA. Se sonroja un poquito—. ¿De dónde salió?
—No lo sé, dímelo tú.
—¿¡Yo?!
—Entró a tu cocina.
—¡Qué esperas para bañarme, esclavo! —protesta Francia...
—Sht! —riñe Austria a Francia en solo un instante.
Suiza levanta las cejas y Francia se queda bastante petrificado también, aunque frunce un poquito el ceño.
—¿Me llamó... Esclavo?
—Eso estuvo mal, su nombre es Schweiz y es mi marido. No un esclavo —asegura Austria. El SONROJO de Suiza que da un paso atrás y se pega contra lo que sea, aunque... Le agrada.
—¡Oh! ¡Él es tu marido!
—Eso mismo —asiente Austria—. Pero de todos modos se le da mejor que a mi ayudar a alguien a bañarse.
—Ahh... Es que eso no me lo dijiste. Perdóname marido de He...ggrr Öste... Ggeigh.
—Así me gusta —le pone una mano en la cabeza porque está bien que le pida disculpas—. Se llama Schweiz.
—¡Que nombres tan difíciles tienen todos!
—Eso es porque hablamos un idioma distinto.
—Como papa Germania
Suiza parpadea con eso y mira a Austria.
—El idioma de Germania, eso mismo. ¿Él es tu padre?
—Non. Mi papá es Roma, pero Germania es mi otro papa —explica Francia.
—Bueno... de todos modos... Schweiz, no planeo cuestionar tus métodos, pero el niño está desnudo y el agua se está enfriando.
Suiza sacude un poco la cabeza y vacila
—Bañarlo. Ja. ¿P-Por qué quieres bañarle con tanta insistencia? —pregunta acercándose al francés, vacilante.
—Porque no le gusta y no quiero que este asunto se alargue más de lo imprescindible, siendo así —explica—. Además, va a venir Frankreich luego a llevárselo. Está claro que esto es alguna especie de broma de ellos tres.
—No necesito bañarme, Sueis —intenta convencer el francés al helvético a la vez que habla Austria. Suiza toca el agua y le levanta igual, metiéndole en la bañera. Austria les mira conforme con este proceder.
—Broma de France, Spanien y Prusse? Pero... ¿Dónde están?
—A saber... seguramente en Berlín —piensa, porque ahí es donde Prusia puede ver las cámaras de lo que hacen con el niño.
—¿Y cuál es la gracia?
—¿Cómo esperas que lo sepa?
Francia se le abraza a Suiza del brazo resistiéndose bastante a mojarse más de lo que ya se moja de la cintura abajo en el agua
—No lo sé, es por ti que hacen estas cosas —Suiza sacude un poco el brazo para que Francia le suelte y conseguir quitarse el suéter. No tiene éxito... mira a Francia de reojo que le abraza el brazo con los ojos cerrados, temblando un poco.
—De todos modos no sé qué puede parecerle a Preussen tan divertido de todo esto.
—Yo tampoco, menos aún si no están aquí —Suiza abre la llave de agua caliente.
—Confío que lo sabremos cuando noten que en realidad no tiene ninguna gracia y vengan a... hacer algo, protestar o tal vez quitarnos a la criatura.
—¿Y si... No fueron ellos?
—¿Tienes una explicación mejor? —se apoya en el lavamanos, mirándoles.
Suiza trata de que Francia le suelte poniéndose en cuclillas.
—Solo quiero quitarme el suéter para no mojarlo —le explica en suave francés haciéndole un cariño en la cabeza antes de mirar a Austria de reojo—. Quizás es un niño suizo perdido y deberíamos estar buscando a sus padres en vez de bañarlo.
—El problema es la coincidencia terrible de que justo hable de Frankreich y Spanien y su papa Germania —responde—. Aun así, bañémoslo, comamos y cuando vengan Frankreich y Galia podemos decidir.
Francia abre un ojo con la caricia.
—¿Tu madre vendrá también? ¿Por? —pregunta Suiza volviendo a tirar de su brazo y consiguiendo que Francia le suelte, quien se toma ahora con fuerza del borde de la tina.
—Porque he mandado una foto por teléfono y ella ha dicho que quería conocerle, así que supongo que vendrá también.
—Tu madre quiere conocerle también... ¡Es que se parece! —asegura Suiza quitándose el suéter.
—Ya me quiero salir —apunta Francia mirándole desconsolado
—Ja, por lo menos en eso han hecho un buen trabajo... si hasta a ti que le conoces tanto te convence.
—¡No le conozco tanto! —protesta Suiza sonrojándose con él shampoo de Austria en la mano.
Austria pone los ojos en blanco con esa respuesta. ¿Celos de chibi!Francia, Austria? ¿En serio?
—¡Es solo un niño rubio!
—Sacameeee —susurra Francia volviendo a abrazarse del brazo de Suiza en cuanto lo acerca a él.
—Deja de lloriquear, Frankreich, ni siquiera te ha puesto el jabón —riñe un poco Austria.
—Es que no me gusta —lloriquea más.
—¿Por qué no?
—¿Tienes frío? —pregunta Suiza.
—Es rara y se me mete en la nariz y... No me gustaaaaa —lloriquea Francia
—Vamos, aguanta un poco y haremos luego algo que tú elijas.
Suiza toma un poco de agua con la mano y moja a Francia con ella.
—Papa se baña conmigo cuando me baña.
—Nosotros ya nos hemos bañado hoy —responde Austria solo por si a Suiza se le ocurre.
—Perooooo
—Siéntate en la tina... —propone Suiza y le acerca el shampoo—. Mira, esto huele bien, no?
Francia no se sienta pero si lo huele.
—Va a olerte así la cabeza —explica Suiza intentando cargarle de las piernas para sumergirle del todo. Francia abraza a Suiza aún más, pero claro que este es más grande y fuerte, sí que consigue al final meterle del todo a excepción de la cabeza
—König Frankreich, estás perdiendo todo el estilo.
Maldito austriaco que tienes razón. Francia lloriquea un poco menos... De hecho se pone un poco serio, aunque aún lloriquea en silencio.
—Yo no pierdo el estilo... Solo no me gusta... —susurra.
—Liebe, date prisa.
Suiza aprovecha para echarle atrás la cabeza y mojarle el pelo... Y sonrojarse con el liebe de paso, claro.
—E-Eso hago... Sería más fácil si me ayudaras
—¿A qué?
—A ponerle el shampoo al menos.
Austria pone los ojos en blanco y se arremanga un poco con parsimonia antes de acercarse.
—Considerando que tú has necesitado ayuda para absolutamente todo el baño, me parece que exageras.
—Trae —pide la botella.
Francia patalea un poco abrazado a Suiza levantando la nariz y temiendo que, al estar boca arriba, pueda meterse le agua a la nariz.
—No me hagas dañoooo... —susurra
—¡No voy a hacerte nada! Deja de patalear —pide Suiza apretando los ojos. Austria le pone el jabón en la cabeza y empieza a lavarle el pelo con cuidado.
—Si se enreda se hace feo —Francia mira a Austria y se relaja bastante cuando le toca con suavidad.
—No se enreda, tranquilo
—¿Algún día has bañado a un niño, tú? —pregunta suavemente Suiza sin soltar a Francia
—No era lo más habitual.
—¿A quién? ¿A Italien? ¿A Deutschland?
—A Italien nada más —y nunca viste que era un niño, sajón cegato.
—Italia es mi hermano —declara chibi!Francia.
—¿Por qué a Deutschland no?
—Deutschland siempre se ha bañado solo.
—Sabes dónde está Italia, Hegg... —pregunta el francés.
—En Berlin, con Deutschland.
—¿Y dónde está papa? Va a preocuparse.
—¿Cuál papá?
—¡Roma!
—Pues en Italien.
—¿No estamos en Roma?
—Nein, estamos en Berna.
—No sé qué es eso —asegura mientras Suiza se lo acomoda mejor para echarle jabón en el cuerpo—. Nosotros no tenemos un Berna, ¿no es parte del imperio?
—Eso pregúntaselo a él.
—Berna es mi casa. Y no es parte de ningún imperio –asegura Suiza.
—Papa va a asustarse mucho mucho... —asegura Francia preocupado, aunque se ha relajado bastante con el agua caliente y los dos tocándole.
—Le avisaremos para que venga a recogerte.
—Además va a venir tú madre —agrega Suiza.
—¿Mi... Maman? —Francia mira a Suiza a los ojos con intensidad. Bástante como para que Suiza tragué saliva.
—Ya veremos —decide Austria apartando a Suiza para sacar a Francia del agua con una toalla, porque no le ha dicho expresamente.
Suiza se quita dejándole hacer y Francia abraza a Austria del cuello como suele abrazar a su padre. El austriaco le seca pasándole la toalla por la espalda. Francia le deja recargándosele encima y bostezando.
—Venga, vístete —Austria se agacha para dejarlo en el suelo
—Nooon —no le suelta —. Cuéntame algo bonito y abrázame, s'il vous plait...
Austria aprieta los ojos y se incorpora de nuevo mirando a Suiza. Suiza les mira y se sonroja un poco porque... Austria no deja de verse adorable con un niño abrazado y Francia no... Deja de ser Francia y es bonito que se lleven. ¿Bonito, Suiza? No sabes lo que dices.
—Ehm... Podría... Dormir un poco en el cuarto de Liechtenstein? —propone Suiza. Francia levanta la mano y acaricia un poco a Austria en la mejilla.
—¿Quieres dormir?
Francia niega con la cabeza.
—Cuéntenme algo... Algo como... Como se enamoraron.
—Tienes que vestirte primero.
El pequeño niega con la cabeza.
—Aquí está calientito todo —Suiza y su calefacción a 28º
—Nein, no se puede ir por la casa desnudo —que cínico de tu parte. Se sienta sobre la tapa de la taza para no estar cargando al niño.
—Pero dijiste que haríamos lo que yo quisiera.
—Y lo haremos, una vez te vistas.
—Quiero que me cuenten todo lo romántico que hicieron —sigue poniéndole las manos en las mejillas.
—Bien, Schweiz hará eso —decide, recogiendo la ropa del francés.
—Was?! Nein! —protesta Suiza.
—Los dos... En la cama. Me cuentan mientras se dan besos.
—¿De veras prefieres que lo cuente yo todo? —pregunta Austria ignorando eso, poniéndole la túnica por la cabeza.
—¿Por qué no querría? —pregunta Suiza extrañado inclinando la cabeza.
—Pensé que preferirías tener algún poder sobre qué o qué no contarle.
—Ehh... ¿Qué vas a contarle tú?
—¿Quién sabe? —se encoge de hombros—. Tal vez algo que no quieras que le cuente.
—Noooon, me tienen que contar tooooodo! —protesta Francia sonriendo un poquito igual porque van a contarle—. Y darse besos con lengua.
—¡No vamos a darnos ningún beso con lengua!
—Vas a tener que convencerlo con mejores argumentos, König Frankreich —responde Austria y cuando acaba de vestirle busca su cepillo para el pelo en un cajón, empezando a desenredarle.
—Argum... mentos? —sonríe mucho igual porque Austria parece saber exactamente qué es lo que requiere y eso incluye peinarle... Solo hace un momento iba a pedirlo.
—Me refiero a razones para que lo haga, busca un mejor por qué.
—Razones. ¿Como cuáles? —Francia mira a Suiza y luego a Austria de reojo.
—No lo sé, ¿por qué deberíamos contarte eso? ¿Qué beneficio sacamos de hacerlo?
—¿Ustedes? —parpadea con esa línea de pensamiento que en algo se parece a la de su padre. Se le recarga un poco encima y piensa—. Hacer feliz al roi.
—Ese es un beneficio poco sustancioso para convencer a Schweiz de hacer algo tan difícil —deja el cepillo y busca el secador de pelo.
—Pero los besos no son difíciles para los esposos. Cuando yo tenga un esposo... —se lo piensa un poco mejor—. Cuando Angleterre sea mi esposo voy a besarlo todo el tiempo y él a mí también y no le dará vergüenza.
Austria levanta una ceja y mira a Suiza de reojo, pasándole el enchufe del secador para que lo conecte.
—Y va a quererme mucho y a abrazarme y a decirles a todos que me quiere y yo haré lo mismo... —mueve las manos y sonríe con su carita de ensueño. Suiza sale del embrujo francés cerrando un poco la boca y volviendo a sacudir la cabeza, tomando el enchufe. Austria sigue mirándole porque espera que Suiza sea el que le responda a esto
—Ehh... O-Oui, claro que... Va a ser así, pero nosotros s-somos diferentes —Es que el austriaco casi se mea de la risa de golpe—. No te riaaaas! —protesta Suiza sonrojándose más.
—Quoi? Quooooi?!
—Creo que es más difícil que todo eso —resume.
—No lo es... Papa dice lo mismo pero yo SÉ que Angleterre me quiere y yo le quiero y todo va a ir muy bien. Vamos a casarnos y va a estar todo lleno de flores ¡y todos nos tendrán envidia porque nos querremos más que tooooodos los demás! —sonríe haciendo aspavientos tan seguro como de que se llama Francia.
Austria aprovecha este momento para encender el secador y evitar responder. (Francia adulto lo agradece...) Francia pega un SALTO y da un chillido de nena. Austria lo rodea con un brazo porque le parece por un momento que se le cae de cabeza y apaga el secador.
—¿Qué ocurre?
—Aaaaaaaaaaahhhhhh! —sostenido, aún habiendo apagado
—Calma, calma, ¿qué pasa?
Suiza levanta las cejas acercándose a ver si le ha pasado algo.
—No seeeeeeeé!
—¿Pero por qué gritas?
—Aaaaaaaah... Ahh... Ah —se calla poco a poco.
—¿Estas bien? —pregunta Suiza y mira a Austria de reojo.
—¡Algo sonaba horribleeee!
—Esto —Austria se lo señala y lo enciende dolo un segundo—. Es un secador de pelo.
—¡Suena!
—Ja —se lo tiende. Francia niega con la cabeza, asustado—. ¿No tienes uno así en casa?
Niega otra vez con fuerza.
—Es horrible... Como... Como... —vacila porque no sabe ni cómo qué suena. No conoce nada que suene así—. Gritos.
—Solo es acostumbrarse.
—¿Qué es? ¿Por qué grita?
—Es para peinar y secar el pelo.
—¿Lo deja bonito?
—Ja
—¿Y no me lastima?
—Nein.
El francesito traga saliva y se recarga un poco más en el austriaco. Toma en un puñito un poco de tela de su pantalón.
—Péiname.
—Siéntate sobre mis rodillas y no llores.
Francia asiente suavemente.
—¿Me contaran de los besos después?
—Tienes que convencer a Schweiz.
—Lo convenceré ahora que vayamos a la cama.
—Veremos —vuelve a encender el secador. Francia aprieta los ojos tensándose un poco pero se deja esta vez, en silencio. Suiza mira a Austria en silencio, interesado en eso y Austria se lo acerca al niño mientras le peina.
Francia cierra los ojos y le deja hacer porque es suave su tacto y por alguna razón lo siente incluso un poco afectuoso. En realidad Austria está relajado también, puede que hasta tararee. Termina sonrinedo tan tranquilo ante la mirada de Suiza que, en su vida, ha visto a Austria y a Francia convivir así de relajados. (Y es que si esto te parece relajante y afectuoso espera a que llegue tu madre...)
—¿Me veo guapo? —pregunta Francia medio adormilado. Austria mira a Suiza para que diga. Suiza... Se sonroja.
—Ehh... V-Vamos a... Afuera —gesto con las manos.
—Se sonrojó, ¿viste? —Francia alza la vista para mirar a Austria y sonríe un poquito. Austria no mira a Francia a los ojos dejándole en el suelo.
