Galia está extrañamente intranquila en la puerta, agarrando a Francia muy fuerte del brazo, que vuelve a tocar, mirando a su mamá de reojo. La puerta se abre de golpe.

Y Francia levanta las cejas al girarse y mirar a Suiza... Galia le aprieta más el brazo, por algún motivo. Francia le pone la mano encima a la de su madre notando la evidente tensión.

—Suisse... allo —saluda Francia sonriendo un poco menos de lo habitual al verle así de sonrojado y despeinado—. Autriche nos pidió que viniéramos.

Suiza se sonroja más o menos al doble cuando ve a Francia, y decididamente al triple cuando ve a Galia. ¿Esto es como una convención de galos en contra suya?

—A-Allo —saluda Galia.

—Pasen, oui, e-estábamos... yo... —se quita de la puerta y gira la cara. Galia entra mirando alrededor, nerviosa, sin soltarse del brazo de Francia, buscando.

—Autriche? —saluda Francia en voz alta acariciando un poco la mano de su madre.

ChibiFrancia, que no ha ido detrás de Suiza a la puerta sino se ha quedado con Austria, abrazándole las piernas y diciéndole que es maravilloso que le haya dado un beso así de bonito... se gira un poco a la puerta con curiosidad.

—Estamos aquí —responde Austria poniendo una mano en la cabeza de Chibi!Francia.

—Vamos maman... —susurra Francia tirando un poco de ella hacia allá en lo que Suiza cierra la puerta de entrada y respira al ver que en realidad no le hacen demasiado caso.

Galia entra con Francia, nerviosa. El pequeño Francia se esconde un poquito detrás de las piernas de Austria, aunque se asoma y es que ella siente como un rayo que le atraviesa el corazón cuando le ve, paralizándose. Francia inclina la cabeza mirando al niño y luego mira a Austira.

—Allo... —saluda a su hermano. Chibi!Francia abre la boca al ver a Galia, A ZO RA DO.

La mujer tiembla, hundiendo los dedos en la carne del brazo de Francia y muy lentamente... se agacha. Chibi!Francia suelta la pierna de Austria y da un pasito hacia Galia, casi como atraído por un imán, aun ojos muy abiertos y expresión de completo asombro.

—Ven... —susurra casi en suplica ella, abriendo los brazos y hasta se le humedecen los ojos.

La ha visto. Dibujada. Está en su cuarto, en la pared. Y cada vez que le pregunta a su padre o se lo pide se la vuelve a dibujar. El retrato perfecto e inequívocamente idéntico de esta mujer.

—M-Maman —susurra el pequeño tan seguro como de que se llama Francia. Echa a correr hacia ella y se le lanza a los brazos.

Ella lo abraza con muchísima fuerza, desestabilizándose un poco en sus zapatos de tacón, sin que le importe siquiera. Tocándole toda la espalda, las piernas y la cabeza. Revisándole y luego solo protegiéndole, sentada en el suelo. Se separa un poco para llenarlo de besos.

Chibi!Francia cierra los ojos y la deja hacer, enredando sus manitas en el pelo de su mamá porque ella se siente, huele, abraza y besa exactamente como él SABE que su mamá se siente, huele, abraza y besa.

Austria les mira substancialmente impresionado sin esperarse esto. Francia adulto tiene que sacar su pañuelo para limpiarse los ojos.

—Ehm... Galia... —tiene que llamarla Austria, porque esto parece tremendamente desordenado y no lo entiende.

Chibi!Francia abre los ojos ignorando completamente a Austria, le pone las manos en la cara a su madre.

No te creas que ella le hace ningún caso en esto momento a nadie más, mirando al niño con los ojos llorosos y el corazón desbocado porque también sabe SABE quién es, instintivamente. Aunque Francia FRANCIA técnicamente esté ahí y haya venido con ella.

—Eres mi maman —susurra chibi!Francia sonriendo un poco, aunque suelta un sollocito desbordado de emoción.

—Oui —responde ella sin soltarle.

—Je t'aime... —más sollozos franceses, además en estéreo porque Francia adulto no puede evitar sollozar un poco también, de manera más silenciosa.

Austria es que los mira a los tres sin entender aun... porque la evidencia es palpable, pero no tiene ninguna lógica o sentido y le hace un poco de cortocircuito mental en su mente cuadrada y sajona.

Si te sirve de consuelo, Austria, Suiza te acompaña en el corto circuito sin entender un pimiento de lo que ocurre, mirándoles a todos bastante confundido. Francia pequeñito vuelve a abrazar del cuello a su mamá y es que lo hemos perdido para siempre ahí.

Sí. Sí. Galia ya está pensando que va a tener que comprarse ropa nueva en la que quepan ambos a la vez. Y van a tener que quitarle la que lleva con unas tijeras. Acaba por romper a llorar sin poder evitarlo, rebasada con la situación

Perfecto, tenemos ahora a dos galos llorando como magdalenas y un tercero que llora enternecido... también como magdalena.

A Austria se le humedecen los ojos y no sabe ni por qué. Francia adulto le toma suavemente del brazo y se lo aprieta un poquito, creo más buscando soporte y contacto humano que otra cosa. Estás de suerte, Francia, Austria está demasiado alucinado para protestar o apartarse.

En realidad son solo unos instantes de cierto afecto francés hacia Austria que se esfuman al soltarle para limpiarse otra vez los ojos así que nunca nadie lo sabrá. Galia le asegura a ChibiFrancia que lo quiere en todos los idiomas que sabe, a su oído.

Eso es... quizás Suiza con suerte lo viera y se quedara aún más alucinado de lo que ya estaba. Chibi!Francia sigue llorando del shock hasta que le da hipo, pero ni con esas suelta (ni soltará) a su madre.

Cuando Galia siente el hipo, se levanta del suelo, ni siquiera sé cómo y con toda la naturalidad, como si estuviera en su casa, se va con chibiFrancia a buscar un vaso de agua y un pañuelo para limpiarle y limpiarse ella la cara. Francia los mira hacer, sonándose la nariz y recuperando un poco la compostura.

—Dieu... esto ha sido...

—No entiendo lo que está pasando —declara Austria de manera rara.

—No entiendo mucho yo tampoco —a asegura Francia.

Austria le mira y Francia sigue mirando con cierta ensoñación hacia la cocina, habiendo respondido de manera bastante distraída al austriaco. Para cuando Galia vuelve, radiante, con el niño en brazos.

—Mira qué hermosos nos vemos... —suelta Francia adulto a quien se le vuelven a humedecer los labios porque chibiFrancia está abrazado de su madre con carita de completa felicidad

—Mirad, mirad, es mi niño pequeño —exclama ella en gaélico, acunándole y algo en el tono, la voz y en general el sonido de las palabras hace que Austria se quede paralizado y que Francia de nuevo llore silenciosamente, conmovido.

—G-Galia, perdona... —susurra Suiza dando un pasito hacia ella—, pero no entiendo aún quién ese niño.

—Es France, es... es yo, es mi France —explica ella mostrándoselo. Suiza parpadea un par de veces mirando al niño y se gira desde luego a mirar a Francia adulto. Luego a Austria.

Austria sigue paralizado porque su mente acaba de recordar a Galia en primera persona, o más bien el tono de voz de Galia hablando con su hijo es que ha hecho la clave

—France es... el —sigue explicando Suiza casi lentamente porque en su cuadrada mente sajona... no puede comprender que este sea Francia, claramente.

—Sí, míralo —sigue Galia, mientras juega con chibiFrancia dándole besos.

—Non, me refiero a France. El... este hombre. Ese niño... —insiste Suiza.

—Oui —responde sin siquiera mirarle.

—Es tan guapo y mira qué feliz estoy —susurra Francia sin hacer mucho sentido.

Suiza mira a Francia y luego a Austria porque todos parecen haber perdido la razón. Austria sacude la cabeza porque esto no tiene ningún sentido.

—¿Esto es parte de la broma? ¿Una de esas cosas que yo no entiendo? —pregunta Suiza acercándose a Austria, ya yendo por el recurso de "yo no tengo sentido del humor".

—No lo sé —confiesa Austria.

Chibi!Francia se ríe y la abraza y le mueve un poco el pelo. Ella le mira, fascinada, ya querríais todos, hombres del mundo, que ella os mirara la mitad de enajenada de lo que mira a su hijo.

—Tu madre parece... y el niño, es... un excelente actor si es el caso —valora Suiza frunciendo el ceño un poco. Francia adulto podría pasarse LA VIDA mirando a su madre convivir con el de pequeñito pero Austria es quien, esta vez, toma a Francia del brazo y se lo lleva para hablar con él con privacidad. Frunciendo el ceño.

Francia no despega la vista de su madre y chibi!Francia hasta que nota que quien tira de él es Austria. Levanta las cejas sin soltarse, mirándole de reojo.

—Frankreich, ¿a qué estáis jugando? —protesta.

—¿Yo? Me pregunto más bien tu... ¿De dónde has sacado a... mí?

—Ha aparecido en la cocina.

—¿Aparecido cómo? Autriche... ese niño de allá afuera... soy yo. ¿Puedes explicarme?

—Nein. Frankreich, ¿cómo vas a ser tú? No sé cómo ha entrado, solo estaba en la cocina.

—¿Le ves? ¿Ves a maman? No hay manera en que él... no sea.

—Frankreich, estás aquí. No hay manera en que lo que propones tenga sentido

—¿Y tú crees que yo no lo sé? Si esto es una de tus múltiples intentos por darme una lección, creo que esta vez te extralimitaste.

—¿Que YO me estoy extralimitando?

—Te lo digo de una vez, Todo esto. Ese niño de ahí que está jugando con maman, es mucha más novedad para mí que para ti y estoy intentando entender qué pretendes sacar de esto.

—Pretendo sacar que te lo lleves y terminéis con esta broma que desde luego no pretendo creerme —se cruza de brazos. Francia suspira y hace los ojos en blanco.

—¡Pero si estoy tan confundido o más confundido que tú, Autriche!

—No lo parece y estoy empezando a hartarme. Que hayas metido a Galia en esto me parece lo peor.

—Mira, Autriche... vale, te concedo que eres continuamente víctima de algunas... bromas que en algún punto se nos han ocurrido. Pero sé que incluso tú sabes que hay puentes que no cruzo y el de romperle el corazón a notre mère es uno de ellos

—Entonces ya me contarás qué estás haciendo exactamente.

—¡Sorprenderme genuinamente con todo esto! No tengo ni idea de qué es y... espero que Angleterre pueda decírnoslo.

—England... —repite no muy convencido.

—¿Podrías tener un mínimo de empatía conmigo por una vez? —pregunta mirándole a los ojos—. No tengo ni idea de qué está pasando, es bastante sorprendente ver a mi madre hablándome en gaélico y riéndose conmigo exactamente como lo imaginaba de pequeño, estoy seguro de que incluso tú con tu corazón de hielo puedes notar que esto que ocurre para mi es... emotivo.

Ojos en blanco del austriaco. Francia también hace los ojos en blanco exasperado con esta actitud.

—¿Hay alguna manera de hacer una tregua contigo por unos momentos? No sé de qué va esto, de hecho... pensaba más en que fuera un... hijo.

—¿Hijo de quién? ¿De Galia?

—Hijo de... Galia. Podría ser. Me refiero a... un chico. Un territorio. Como nosotros.

—Ya, ya me imagino... —responde y gira la cara, pensando

—Pero asumo que ya averiguaremos una vez... me lo lleve y hablemos más con él.

—¿Que te lo lleves? —pregunta de repente.

—Oui, que es lo que vamos a hacer en cuanto llegue Angleterre.

—Me parece que no —responde tan tajante. Francia se tensa un poco con eso.

—De hecho quizás podamos irnos yendo, no quiero importunarles.

—Frankreich, si es un nuevo territorio que ha aparecido en Schweiz, seguramente Schweiz tendrá que decir algo sobre esto y ni tú puedes ser tan falto de modales.

—Autriche... hasta hace un minuto pretendías que me lo llevara. Es idéntico a mí.

—Yo, no Schweiz.

—Ni siquiera se te había ocurrido la posibilidad de que fuera un nuevo territorio. En esa línea, te agradeceré mucho que te mantengas al margen. Me lo llevaré y Suisse puede venir a casa y discutir lo que quiera después.

—Me parece que no. Aún sigue estando en casa de Schweiz, él es quien tiene la última palabra sobre si te lo llevas o no.

—Pues... habrá que preguntarle a Suisse qué es lo que pretende. Y revisar bien al niño... —Francia hace los ojos en blanco.

—Bien, ese parece un plan mejor —vuelve hacia Galia y Suiza dando por zanjada la conversación.

Francia suspira guardándose las manos en los bolsillos sacando el teléfono al sentirlo ahí dentro, asomándose a ver si Inglaterra ya va a llegar o no, detestando haberle dicho al austriaco lo que sospechaba y haberle dado la idea. Quizás SI que era un territorio nuevo... y quizás ahora lo habría perdido en manos de los sajones.