Descargo de responsabilidad: Nakamura sensei, sí. Pero todos estos drabbles me pertenecen.
Para Marilia, con cariño.
SIN AIRE
Kyoko no sentía nada, nada en absoluto, como si flotara ingrávida en esa nada perfecta y silenciosa… Hasta que inevitablemente, lo sintió todo a la vez.
El peso en las costillas, la presión firme en su boca, su pecho expandiéndose... La seda de un beso… No, eso no…
Y luego la arcada, nacida de adentro, que la asfixia, porque sus pulmones luchan por respirar el aire que no tienen. Su garganta se llena del agua que expulsa y Kyoko boquea, tose, mientras una mano amable la sostiene de costado contra el suelo.
Él… Tiene que ser él…
Más tarde, al abrigo de sus mantas, en la vigilia forzada de su propia habitación, cuando de la terrible experiencia no quedan más que un hematoma en la cabeza y una molestia leve en las costillas, Kyoko no puede dejar de pensar en aquellos ojos espantados, llenos de miedo, y en el grito de victoria, seguramente suyo, cuando por fin dejó de soltar agua y empezó a respirar por sí misma.
Es RCP. Reanimación cardiopulmonar, lo llaman, aunque prácticamente es traer de vuelta a los que aún no han cruzado el velo. Es salvar una vida, incluso una tan insignificante como la suya…
La RCP no cuenta como beso.
Eso no fue un beso…
Y sin embargo…
