—Schweiz —Austria se acerca al nombrado. Suiza se gira a mirarle desviando su atención de Galia y el niño.

—Frankreich piensa que este niño podría ser un nuevo territorio

—Was?! —pregunta tomado por sorpresa—. ¡¿U-Un... niño... uno... como nosotros?!

—Eso dice. Un nuevo territorio aparecido en tu casa.

Parpadeo, parpadeo.

—Pienso, de hecho, que podría ser un hijo mío... el parecido es absurdo —se mete Francia en la conversación.

—¡¿Hi-HIjo... quoi?! —eso cambia un poco las cosas. Suiza mira ahora a Francia.

—Es obvio que si es hijo de alguien este nuevo territorio... es mío, quizás con Angleterre... solo de vista se nota que no es tuyo.

—Lo que es obvio es que no ha aparecido en Paris.

—Aun así estaba en el entendido de que se querían deshacer de él y que por eso me llamaron a mí. Bien, aquí estoy listo para llevármelo.

—¿No era todo esto una broma? —pregunta Suiza mirando a uno y luego al otro,

—El entendido en el que estabas era que vinieras a reconocerle, pero si confiamos en tu buena voluntad y testimonio como no estoy seguro que merezcas cuando dices que esto es completamente ajeno a ti, creo que lo más sensato es proceder según las alternativas desde nuestro propio criterio.

—Es que no se puede hablar contigo, Autriche! Te digo primero que estoy impresionado también y que me sorprende igual que a ti y no tienes ni un ápice de empatía, que me lleve al niño. Te digo que vale, que lo que pienso es otra cosa pero que estoy de acuerdo en llevármelo y ahora opinas que eso no te conviene. ¡Por segunda vez en el día te pido entrar a territorio neutral, por favor y dejar de hacer esto una guerra!

Suiza mira a Francia poco impresionado con todo el rollo, aunque sí levanta un poco las cejas con el asunto de la neutralidad.

—Esto no es ninguna guerra, Frankreich. Deja de ponerte melodramático como si solo estuviera atacándote cuando ni siquiera estamos debatiendo nada al respecto de ti.

—Pues igualmente tú deja de excluirme de un tema en el que tú me metiste. No puedo confirmar si ese niño es un nuevo territorio o... es una versión más joven de mí. Así que solo por ello...

—E-Es que no tengo ni idea de cómo confirmar si este niño es un territorio nuevo... o no —cambia de dirección Suiza.

—Es evidente que no es una versión más joven de ti porque eso no tiene ningún sentido existencial.

—Cosas bastante raras he visto alrededor de Angleterre.

—England? —pregunta Suiza levantando las cejas considerando que el que Inglaterra aparezca no es mala idea, es más fácil entenderse con él.

—Oui, viene en camino y... él sabe de cosas raras. ¿No querrían preguntarle a Galia si está segura de quien es el niño?

—Nein —responde Austria tajante y luego mira a Suiza.

Francia hace otra vez los ojos en blanco y Suiza mira a Austria no muy convencido de qué es lo que sí quiere hacer. Austria hace un gesto con la cabeza para hablar con él sobre qué quiere hacer precisamente

Suiza se levanta poniéndole suavemente a Austria la mano en la espalda. Austria se deja, yendo con él ahora.

—Esto es...

—¿Qué quieres hacer?

—¡No tengo ni idea! ¡No había pensado que fuera un niño! —hasta camina de espaldas, mirándole.

—Sería... un hijo tuyo.

—¿Cómo va a ser un hijo mío? —los decibeles, Suiza, los decibeles.

—Mira dónde ha aparecido.

—Es IDENTICO a France

—¿Y qué crees?

—No sé. No... Sé. Qué haría yo con un niño pequeño.

—Es un problema.

—¡CLARO que es un problema! De hecho, ni siquiera sé si... ¿cómo sabes que es un país? ¿Cómo sabes que es inmortal? ¿Y qué hay de la reacción de tu madre?

—En realidad no lo sé y no confió en France, pero parece muy interesado en llevárselo y me pone nervioso.

—No estoy seguro de que esto sea una broma. Y si lo es, es de bastante mal gusto. ¿Ves a tu madre involucrada?

—Ya se lo he dicho a Frankreich.

—¿Y qué te dice?

—Nada útil.

—¿Crees de verdad que ese niño pueda ser un hijo... —hace una pausa y se lo piensa muy bien antes de seguir—. Nuestro?

—Nein.

Suiza se relaja de manera visible y se vuelve a tensar por un instante.

—¿Mío?

—Ja.

—¿Un hijo mío con quién? ¿De qué me acusas? —susurra sonrojándose porque pareciera un hijo suyo con GALIA.

—Tú estás diciendo a quien se parece.

—Esto debe ser un... artilugio para separarnos. ¡No he hecho NADA con tu madre!

Austria aprieta los ojos porque siente que... está funcionando.

—Österreich... En mi vida he visto a ese niño, en mi vida he visto a tu madre sin que sepas, tu madre no puede concebir niños... ¡y esto es una locura! No tengo hijos con nadie, ¡lo más cercano a un hijo que tengo o tendré es Liechtenstein y sabes bien quien es el otro padre!

—¿Qué explicación tienes?

—No tengo ninguna... pero habrá que encontrar una que no sea que este es un hijo mío. Por qué no ser hijo de France con... alguien y querer botarlo aquí para que alguien más se encargue de él? Quizás es un hijo suyo con alguna aventura...

—No de la forma en que lo quiere.

—¡¿Y si fuera un hijo mío por qué demonios lo querría?!

—Por ser una tierra.

—Como todos... como siempre. Estúpido continente —aprieta los ojos—, Y si... y si es hijo de... Mi madre... y Deutschland —Suiza, deja de ver las novelas de Liechtesntein.

—¿Tú madre no lleva el DIU?

—Pues se supone que sí... estoy buscando op... ihh! LIECHTESNTEIN!

—Nein!

—¿¡Cómo sabes qué no?! ¡Podría parecerse a France!

—¡Porque vive aquí! ¡Te hubieras dado cuenta si hubiera pasado nueve meses embarazada!

—Pues... ¡yo qué sé! ¡Luego... pasan cosas aquí y no me entero! —responde aunque sí, es bastante lógico que no pueda ser de Liethenstein, claro... se pasa las manos por el pelo—. ¿Qué hay de lo que dice France de England?

—No entiendo qué puede saber England de esto.

—Yo tampoco... —se pasa las dos manos por el pelo echándoselo atrás lo cual no es precisamente común en él, solo cuando está muy nervioso.

—Schweiz —frunce el ceño precisamente notando eso.

—Was?

—¿Qué me estás escondiendo?

Suiza parpadea y le mira directamente a los ojos, algo descolocado. ¿Le escondía cosas? Quizás... quizás solo el asunto del beso con su madre, pero era con la intención de que no se llevaran mal... y sí que le gustaba ella, más de lo que él quisiera, ¡pero no tenía un hijo con nadie! Estaba completamente seguro de ello.

—Y-Yo.. —vacila un instante y se arrepiente de hacerlo inmediatamente. Da un pasito hacia él—. Nada. Sabes que ni siquiera se mentir... mentirte a ti.

—¿Por qué estás tan preocupado entonces?

—Porque pareciera... que últimamente no puedo comprar estabilidad con nada. Todo está cambiando y si este de verdad es un niño y de verdad es mi responsabilidad... va a cambiarlo otra vez TODO.

—Frankreich quiere llevárselo.

—Eso TAMBÍEN me preocupa. Puesto así querría echarles de aquí, pero tu madre... —cambia el peso de pie.

—Was?

—Puedo echar a tu hermano pero no a tu madre —creo que es la primera vez que le llama así. Austria vacila un instante antes de entender esto y apretar los ojos—. Y está tan... contenta. Si este de verdad es un niño que está aquí para quedarse, quizás ella sería la persona indicada.

—Desde luego —murmura, tan frio. Un poco cegado por los celos porque sí cree que es de Suiza y Galia.

—No creo que tú y yo... no... Sé. ¿Por qué el mundo se empeña en cambiar? —pregunta un poco en protesta dando otro pasito hacia él, sin leer el ambiente, intentando recargarse en su pecho.

Austria se aparta, directo a volver con Galia y Francia. Suiza parpadea otra vez, extrañado con este movimiento, sonrojándose un poco y yendo tras él.

—Österreich... —le detiene instintivamente un par de segundos más tarde pero él le fulmina y no le deja.

Suiza parpadea una vez más, soltándole del todo, sin entender qué acaba de pasar pero notando que, lo que sea que pasó está funcionando bastante como al parecer alguien podría haberlo planeado. Frunce el ceño mirando hacia Francia. Francia, que ahora mismo está sacándole 1414124098 fotos a su madre con el niño. De hecho ella le ha hecho sentarse y tomarse una los tres pide a Austria que se acerque, él le fulmina.

—Venga Autriche, una foto no hace daño a nadie —pide Francia... Chibi!Francia le sonríe al austriaco desde los brazos de su madre y estira una mano para que vaya ahí.

Austria mira a uno, luego al otro, luego a su madre que le sonríe... y, sin sonreír, se da la vuelta sacando su teléfono. Suiza le mira en silencio, luego mira a Francia de reojo otra vez. Bufa y se vuelve a prestar atención a qué hace Austria. Francia, que bien que conoce a su madre, es quien se gira a ella y entrecierra los ojos.

—¿Qué pasa? —le pregunta bajito acercándose a ella.

Galia parpadea mirando a Austria, dejando de sonreír. Suiza se le acerca a Austria otra vez volvieeeendo a ponerle la mano en la espalda.

—Österreich? ¿Qué haces? ¿A quién le llamas?

Él levanta la mano y le hace callar esperando a que Alemania responda al otro lado del auricular. Suiza se calla de manera bastante efectiva aunque frunce el ceño al escuchar que con quien habla es con Alemania y déjanos adivinar, lo que quiere es que vaya por él.

Cuando le contesta se va a la cocina, efectivamente a pedirle eso y ahí va Suiza atrás GENUINAMENTE preocupado, sin entender un pimiento. Agradece sinceramente que se vaya a la cocina.

Alemania, desde luego, deja toooodo lo que está haciendo para ir por Austria. Suiza protesta porque Alemania está muy bien entrenado, maldita sea pero blablablá Alemania, lo que sea.