No voy a salir con mi letrero de "mientras tanto en la cocina..." pero lo amerita.
Gales es una masa gelatinosa y aguada después del largo beso con Galia. Se sostiene solamente gracias a que ha terminado por abrazarla.
—Sí que te quiero —susurra ella. Gales le acaricia suavemente la mejilla con la nariz.
—Yo si... mi... ehm... a tu... Bo... —cerebro desconectado. Galia le da otro beso suave en la mejilla—. I... I... espero que sí... —sonríe un poquito, avergonzadito ahora.
Ella sonríe también.
—Soy... Idiota por ser tan frágil —asegura levantando la mano y acariciandole la mejilla.
—No eres idiota, pero sí quisiera que estuvieras más seguro de mi y nosotros.
—Es solo el momento... Entré en pánico con un niño que no es mío, que se parece a France, ¿sabes lo que van a decirme ellos? Pensaba que... Exactamente lo que ha dicho England, saben dónde dar para ganar —cierra los ojos—. Y yo soy capaz de solo seguirte y dejarte hacer lo que quieras con tal de no perderte... But...
Galia le mira, un poco apenadacon esa forma de pensar.
—Solo estoy asustado... de perderte, de no saber cómo comportarme, de tener un hijo, de... hacerlo todo mal y de que tu notes todo esto que no debería estarte diciendo.
—Relájate, todo saldrá bien.
—Mientras estemos juntos, sí. No quiero convertirme en alguien que hace las cosas solo por miedo a que me dejes... —le acaricia la mejilla y recarga su frente en la de ella.
—No voy a dejarte —cierra los ojos. Gales sonríe sinceramente.
—Si me he gastado cada trocito de suerte que tendré en toda la vida solo en que me quieras y nunca vuelvo a tenerla en nada más, habrá sido la mejor inversión de mi vida..
Ella se ríe un poco y le da otro besito. Gales sonríe satisfecho dejando que le bese, desde luego, aunque es cuando se separan que se pone de nuevo un poco serio.
—Necesitamos un plan.
—¿Para qué?
—Ya oíste a England... No creen que sea France, creen que es un nuevo territorio. Y... Todos van a querer quitártelo. Switzerland, Austria, el mismo France. Y cuando se riegue la noticia habrá más gente interesada...
—P-Pero... —se vuelve a chibiFrancia quien está ahí sentado en el suelo mirando idiotizado el beso entre su yo adulto e Inglaterra.
—¿Cómo sabes quién es? ¿Cómo sabes que no es... Yo que sé, Vichy o... La Loire? Puede PARECERSE a France pero no serlo.
—¡No! ES France, lo sé, es mi hijo.
—¿Y qué hace aquí, my love? Ese France es... Un France de hace cientos de años. No está en donde debe por algo.
Arruga igual la nariz al ver a Francia e Inglaterra y trata mejor de concentrarse del todo en Galia.
—No lo sé, tal vez ha venido a verme porque yo lo deseaba.
Gales se humedece los labios con esa respuesta.
—¿Lo deseabas? —pregunta suavemente.
—Oui.
—Quizás tú lo trajiste.
—Moi? ¿Cómo?
—Magia? —pregunta no muy seguro. Galia parpadea—. Ya lo sabes... como lo que hace mother o los druidas... no me mires así.
—¡A lo mejor viene Österreich también entonces! —tan emocionada. Gales levanta las cejas.
—No... Galia! Se supone que... No... No se trata de traerles a ellos, se trata de que France vuelva.
—Pero también deseo que venga Österreich.
—Entiendo que desees que tus hijos sean pequeños de nuevo, ALGUIEN te impidió disfrutarlos... Pero ahora están aquí y son adultos, no niños pequeños. Estas cosas tienen consecuencias.
—Pero solo es un deseo —baja la cabeza, regañada. Gales le acaricia la espalda y la atrae hacia él.
—No es solo un deseo... France está aquí... Y quizás Austria pequeño también lo esté tarde o temprano. Me gusta la idea de que estén aquí y los veas, lo que creo es que no puedes quedartelos...
—Pero son mis niños...
Gales suspira, pensando que no debe ser fácil nada de esto para ella.
—Y siempre serán tus niños... pero al quedarte con los pequeños, estarías perdiendo a los adultos tal cual son ahora.
—Por quoi?
—Porque France, tal como es hoy... es quien es por todo lo que vivió. Si el pequeño se quedara aquí... France el adulto sería diferente.
Galia parpadea sin entender eso.
—Además... ¿qué va a pasar con el mundo sin France todo este tiempo? Si este niño vino de entonces hasta ahora, no ocurrirá todo lo que habrá ocurrido hasta ahora con él. Todo el mundo podría cambiar, incluso... yo.
—Pero... me necesita, ¡soy su madre!
—Seguro te extraña mucho y seguro preferiría tenerte... pero France, el adulto, llegó hasta aquí sin que estuvieras con él. Lo que quiero decir, Galia es que... lo que te propones implica cambiar completamente al mundo como es hoy.
Le mira desconsolada, a punto se llorar.
—No tenemos que preocuparnos por ello en este instante, solo piénsalo un poco —le pide con suavidad haciéndole un cariño en la mejilla porque no le gusta verla así, pero siente que es necesario decírselo—. De hecho, por ahora, me parece que está viendo demasiadas guarradas de England y France y quizás sería bueno que su madre fuera a rescatarle.
Aprieta los ojos y ahí se va corriendo a abrazarle porque no quiere que se vaya.
Gales se pasa una mano por el pelo, mirándola y pensando en una posible solución a esto, aunque sospecha que sea como sea, no irá bien.
Galia abraza a su hijo muy muy fuerte, quien protesta un poquito porque estaba viendo, aunque... nota rápidamente que mamá está agobiada así que la mira algo desconsolado.
—Te quiero mucho.
—Yo también... y Angleterre también me quiere!
—Ya lo sé —le sonríe un poco—. Te quiere más que a nadie.
—Me está dando un beso... —le susurra "en secreto", abrazándola también en esa posición en la que parece que están hechos uno al otro como piezas de rompecabezas.
—Siempre lo hace —le acaricia el pelo y la cara.
El pequeño se le acurruca pensando que no le importaría para nada que Inglaterra le besara todo el rato... siempre y cuando su madre estuviera abrazándole también, proque aquí, se siente muy bien.
—Yo le di un beso a Angleterre.
—¿Cuándo?
—Antes, cuando me abrazó y me cargó. Le di uno así en los labios... y es mi marido, ¿sabes?
—Ah, oui?
Asiente sonriendo ilusionado.
—¿Y qué te parece?
—¡Me encaaaaanta! ¡Vamos a ser felices para siempre!
Galia sonríe y suspira un momento porque si se queda aquí no hay un chibi!Inglaterra para él y tarde o temprano eso va a pasar factura.
Francia le aprieta contra si y Gales se les acerca abrazando a Galia por la espalda con suavidad.
—¿Cómo arreglamos esto? —pregunta ella a Gales.
—Quizás habría que preguntarle a mother.
—La llamaré —asiente.
—¿Estás bien? —pregunta el británico
Niega, haciendo drama, pero como va a privar a su hijo de algo que le hace tan feliz por un sentimiento tan egoista.
Gales le da un besito suave en la mejilla y le aprieta un poco contra sí.
