Galia levanta las cejas cuando ve cruzar a toda velocidad la bola verde y amarilla que suele ser Inglaterra. Mira alrededor buscando a su niño pequeño.

Tu niño pequeño está catatónico en el jardín... catatónico pero feliz. Francia levanta las cejas y no puede evitar sonreír al notar... que... bueno, al parecer siempre ha tenido el toque.

Ella se levanta para ir a buscarle. Francia adulto, desde luego, decide darse a si mismo la tarea de ir a sacar a Inglaterra de adentro del armario.

Uf...

Vaaaale, quizás pueda ir con su madre a convencer a Chibi!Francia de volver. Mientras Chibi!Francia y su madre vuelven a fusionarse en uno mismo. Sí y vuelven dentro.

Más o menos al tiempo que el irritable Suiza vuelve con Gales y su botella. Siiiii! Lo más importante de todo! *asegura Gales meciéndola como si fuera un bebé*

Galia les sonríe a los dos. A Gales y a su botella que al parecer es como los eclairs. Vale, vale, ya.

No, a Gales y a Suiza. A la botella la fulmina.

Botella heartbroken. Suiza se sonroja un poco igualmente con la sonrisa, de manera automática e inevitable.

Gales le cierra un ojo a Galia y le pide a Suiza un vasito... supongo que para servirle a alguien un vasito si quiere y él poderse beber toda la botella del morro.

Alaaaa. Mientras no lo deje en el piano.

No, no creo... no sin posavasos.

Así me gusta.

Es que no me parece del modelo de tener, por ejemplo, libros con circulos de vasos debe dejar sus vasitos por ahí donde sea, preo deben traer posavasos supongo o el libro de poner los vasos, que es el libro de amor de Francia.

Suiza refunfuña un poco algo del tipo "hemos vuelto con la cena" y Alemania se gira a Austria.

—¿De verdad pretendes que pague la cena de todos?

—Tú sabrás.

—Ugh, Österreich... —protesta Alemania levantandose y sacando la cartera—. El único placer de esta cena era que la pagara él.

Austria se ríe y le pone la mano sobre la suya que saca la cartera para que no lo haga. Alemania le mira de reojo y se detiene. Sonríe muy levemente de lado.

—Le pediré una disuclpa antes de dormir por lo de su madre. ¿Trato? No, mañana.. mejor mañana.

—Mañana —igual se levanta yendo él hacia Suiza.

—Mañana —asiente mientras Suiza saca el pan y el queso... porque no crea nque les va a dar algo distinto a lo que ÉL cena.

Austria asiente sin ni escucharle. Suiza refunfuña poniendo él la mesa porque además, para colmo, no está Liechtenstein, lo que implica que él va a tener que hacerlo absolutamente TODO.

—Queso... —el tono de desagrado.

Suiza pone el último pincho en la mesa y le mira con el ceño fruncido.

—Si no querías queso hubieras venido a comprarlo tú. No conforme con estar haciendo todo esto en casa... y tener que INVITARLES la cena...

Toma uno comiéndoselo y dejando el plato descuadrado, así como con todos los quesitos alineados y toma uno dejando un hueco. Sí, contra su TOC.

—¿Qué... haces? —protesta acercándose y vacilando sin saber qué hacer para... que... ugh, vuelva a quedar correctamente ordenado. Además había dividido todos los quesos por igual. Aprieta los ojos—. Vas a sentarte tu aquí.

—No creo, falta un trozo.

—¡Te lo has comido! Además ni siquiera quieres queso. Puedes comer aire mejor o sentarte a vernos

—Ja, más vale que lo arregles.

—¡No! ¡Tú comerás de este plato porque ya te comiste un queso! —los reordena un poco para que no se note el hueco... y bufa porque no es simétrico.

—¿Y tú?

—Yo no me comí... yo... me sentaré alla. Ahora lo muevo —toma el plato sin el queso para ponerlo junto a el suyo.

Así que se va a tomar uno del plato de Suiza.

—Nein! Österreich! ¡Ese es mi queso! —protesta y vacila... tomando otro queso del plato que tiene en la mano y poniéndolo de manera alineada perfecta en el lugar en donde Austria ha quitado un queso.

—Estás deslineando otro plato.

—¡Estoy intentando dejar uno bien!

—¡Se te da muy mal

—iNo se me da mal! iTú lo dejaste asimétrico!

—Eso hace que se te de mal.

—Was?!

—Reordenar.

—Nein, no se me da mal reordenar —baja el plato de Austria y levanta el suyo moviendo los quesitos milimiétricamente.

—A mi me parece que sí.

—¡Tú estás desordenando mi mesa! —vuelve a dejar su plato donde estaba.

—Y tú no lo estás arreglando adecuadamente.

—¿Y cómo quieres que lo arregle, Österreich?

—Ese no es mi problema.

Suiza frunce el ceño, le mira... y luego quita un queso a cada plato ordenadamente.

Levanta una ceja.

—Listo. Ya está todo organizado. ¿Qué más?

—Ahra tienes todos los platos decuadrados. Bravo, Schweiz.

—Nein, ahora están todos cuadrados de una manera distinta. Y yo ahorro queso.

Toma otro de otro plato y se lo come

—Neeein! Österreich! —protesta yendo hasta allá y... teniendo que poner otra vez uno de los que quitó.

Austria se ríe. Suiza le mira con el ceño fruncido. Le sostiene la mirada.

—Eres... estás... ¡siendo molesto! —le acusa con un dedo—. No que no querías ni queso.

—Muy observador —no por eso deja de sonreír.

—Debería dejarte sin cena —se le acerca un poquito más.

—Ah, ja?

—Ja. Mandarte directamente a la cama.

—¿Eso... es lo que quieres?

—Sería lo que merecerías, irte a la cama sin cenar —ni siquiera está pensando en... el infierno que sería toda la cena SOLO, además de toda la cena pensando que Austria... ejem... desnudo le está esperando.

—Y ni siquiera vendrías conmigo... por lo que veo.

—¿I-Ir con... contigo a la ca-cama?

—Desde luego que no, ¡no seas indiscreto!

Suiza se sonroja y cierra la boca de golpe. Austria le mira por encima de las gafas.

—Y-Yo me refería a un castigo... por... portarte mal. ¡Como niño pequeño!

—Yo... también.

Abre la boca y se sonroja aún más. Austria carraspea.

—V-Voy a... ehm... a...—se gira a la mesa y "organiza los quesitos" otra vez.

Austria le mira hacer... de reojo.

—Llámales para que cenen, q-quizás yo... voy... a... ir por agua.

—¿Cenen... ellos?

—¡Cenemos!

—No te olvides las fresas.

Eso le detiene a medio paso, casi como si le hubiera caído un hechizo mágico para petrificarlo (irlanda, deja de narrar)

Austria se vuelve a la sala sin añadir nada más ni especificar nada para ir a buscar a Alemania a que les diga que ya está la cena.

Suiza sale corriendo a la cocina, sonrojado y sudoroso pero, desde luego, lo primero que hace es sacar las fresas del refrigerador... que ya ni siquiera son fresas congeladas, son fresas que hay SIEMPRE en su casa... como leche. Toma chocolate también y decide que... antes de cenar debería poner ambas cosas en su cuarto... para que no se le olviden.

Buena idea. Sí práctico es el muchacho. Además le gustan más del tiempo, no tan frías.

Seguro, para lo que las usa austria... a suiza también le gustan más a buena temperatura. Nada de fresitas heladas que le den escalofríos de frío... que mejor le den escalofrío de otra cosa.

¿Ves? Todos contentos. Suiza abraza sus fresas y se escabulle para no seguir hablando de esto.