Inglaterra levanta las cejas y se vuelve a chibiFrancia que debe estar lloriqueando porque le ha empujado y tirado.
—¿Qué pasaaaaa? —va a levantarlo
—Me he caidooooo
—Pues levantateeeeee
Se le abraza al cueeeelllo, Inglaterra suspira rodeándole de la cintura con los brazos. Se calma al instante. Pat, pat, a la espalda.
—Me gusta que me abraces.
—Ugh! —hace un esfuerzo por no soltarle.
—¿Va a venir maman?
—No lo sé, tal vez mañana por la mañana.
—¿Vamos a dormir los dos hoy? Aún tengo hambre
—Yes, pero vamos a cenar primero —se dirige al restaurante. Francia sonríe y le da un beso en la mejilla—. Ugh! Para! —igual se sonroja. Francia sonríe un poco y mira al restaurante que tiene velitas y todo en el centro—. Cielos... —protesta Inglaterra apretando más a Francia contra sí
—Es bonitoooo
—No te pongas tonto, eh?
La metre se acerca a ellos
—¿Quiere una mesa para usted y su hijo, señor?
ChibiFrancia abre la boca para alegar que es su novio no su hijo. Tápasela!
—Yes! —es exactamente lo que hace—. Mi hijo y yo, yes. Vamos a cenar.
—MMH! —protesta un poco Francia
—Es un niño adorable, ¿esperamos a su madre?
—Eh? No, no, ella no va a venir... estoy aquí... ehm, estamos solos.
—Maman viene mañana, hoy los dos tenemos una cita —Francia consigue destaparse la boca.
—Pero ella no es... quiero decir que... ¡no es una cita!
—Si lo eeeeeeeees! —chibiFrancia le sonríe a la mujer y deben verse bastante monos
—Oh, recién separado? —ella le guiña un ojo claramente coqueteándole. ChibiFrancia frunce el ceño y fulmina a la mujer.
—Eh? Separado? Ah, no, no, ella no es mi esposa —asegura porque lleva el anillo.
—Él está casado con otro hombre —sentencia Francia de golpe
—France! —protesta y le tapa la boca.
Francia se calla e intenta volverse a tapar la boca. Inglaterra sonríe forzado y decide seguir a la chica a la mesa. El niño le lametea desde ya... mira qué rápido aprendió a hacer eso, así que quita la mano.
—¡¿Por qué me tapas la bocaaaa?!
—¡Porque dices justo lo que te he dicho que no digas!
—¿Que estás casado con otro hombre? ¿Cuándo me dijiste que no dijera eso?
—¡No cuentes cosas de mi vida privada!
—¿Por?
—Porque no le interesan a nadie.
—A mí si me interesan... y ella estaba coqueteando.
—What? ¿Ella estaba qué?
—¡Coqueteándote!
—What? No!
—¡Claro que sí! Te preguntó si no sé qué y te sonrió así...
—No! ¡¿Pero qué tonterías te estás inventando?! —igual la mira de reojo y se sonroja porque nunca se entera de cuando eso pasa y ahora le da curiosidad.
—¡No me invento nada!
—E-Entonces t-Tú crees que...
—Que ella querría un abrazo especial. Oui.
Inglaterra se sonroja de muerte y se tapa la cara con las manos
—Eres tan monooo
—¡No te burleees!
—No me burlo, ¡es que eres monísimo! Pero... no puedes irte con ella porque eres mío!
—¡Basta! No digas eso, ¡eres un niño!
—Pero eres mío igual... —hace gestos parado en su silla
—¡No!
—Pues... eres de France grande si no eres mío, algún día serás mío cuando yo sea France grande.
—¡NO! —eso es casi peor
—¿Entonces qué es esto? —se le echa encima tomándole de la mano del anillo. Inglaterra trata de apartar la mano y esconderla—. No la quiteeees
—¡Para!
—¡Todo me regañas!
—¡Todo lo haces para fastidiar!
El francesito le mira con el ceño fruncido y se cruza de brazos, sentándose en la silla. Inglaterra respira un poco más tranquilo por eso.
—No lo hago para fastidiar. Tú dices que no a todo para fastidiarme a mí.
—No! ¡Yo no!
—¡Claro que sí! ¡Dices cosas feas todo el tiempo sin que te importe nada!
—¿Qué cosa fea te he dicho?
—¡Todas! Que no me quieres, que no te gusto, que soy un niño, que soy una rana fea, que no estas con France, que no estás conmigo, que no te gusto.
—¡Por que son verdad!
—¡Pues yo tampoco te quiero a ti ni me gustas! —le mira con cara de tragedia.
—¡Dices eso solo porque estás celoso porque por una vez la chica se ha fijado en mí y no en ti!
Francia parpadea porque no había pensado en eso. Frunce un poco el ceño aunque concluye que... Le pone más celoso que él se ponga más nervioso por ella que por él.
—Non! ¡Lo digo porque TÚ eres un tonto!
—Tú eres más tonto.
—Non! ¡Deja de decir cosas malaaas!
—Ja! Te gané.
—Non! —se sonroja un poco
—Yes, lo hice —tan feliz, toma la carta para mirar que hay de cena. Francia le saca la lengua tan indignado, mirándole.
—Pues... Tú tampoco me gustas.
—Eres una rana perdedora, fea y mentirosaaa
—Tu eres u-un tonto y... ¡Un tonto tontísimo y de verdad ya no te quiero! —esto ya es un poco a la desesperada tan desconsolado.
—Mira como aun dice mentiraaaas —canturrea sin mirarle.
—¡Tú también dices mentiras! —se sonroja llevándose las manitas a la cara porque esto casi nunca pasa, pasa al revés.
—No es verdad.
—Oui! No soy feo, ni tonto y sí te gusto.
—¡No es verdad!
—Papa dice que dices eso porque te da vergüenza —le acusa haciéndose bolita en la silla abrazándose las piernas y mirándole aún sin entender bien cómo funciona todo esto.
—No me da vergüenza —sí le da, pero está menos chillón y más en control porque eres un niño. Francia trata de leerle porque no chilla ni parece que le de tanta vergüenza de verdad.
De repente viene la camarera a ver si ya saben que quieren e Inglaterra se sonroja de muerte por lo que ha dicho Francia antes.
Francia abre la boca incrédulo un poco más heartbroken aún porque con ella parece más torpe y avergonzado.
—Quiero otra esclava que no seas tú —ordena de golpe Francia frunciéndole el ceño a la chica y haciendo un gesto con la mano que le tiene buen copiado a su padre.
—¿Eh? —pregunta ella
—¡Que te largues y mandes a otra esclava ahora!
—France! —riñe Inglaterra a la desesperada, el pequeño le mira con el ceño fruncido—. No puedes decir esas cosas y no puedes llamarla así.
—¡Sí que puedo!
—No! Tráiganos unas hamburguesas —pide Inglaterra
—¡Y aléjate de él que está casado!
—France! —vuelve a protestar, sonrojándose. Francia vuelve a abrazarse las piernas mirándole desconsoladito y sin entender lo que pasa.
Inglaterra le sonríe nerviosamente a la chica para que se vaya y esta lo hace. El niño mira a Inglaterra de reojo y solloza un poquito porque es súper dramático.
—Quiero a mi mamá... Y a mí papá...
—France! ¿Qué pasa?
—No te gusto y no me quieres y te parezco feo y prefieres a la esclava feaaa —es que está cansado y tiene hambre y no durmió la siesta y acaba de notar que extraña a su mama y quizás no debió dejarla para ir con este Inglaterra que es malo en su cita y se enfada y le dice cada que puede que es feo y que no le quiere. Solloza más, hecho bolita.
Inglaterra aprieta los ojos con eso porque quizás se ha pasado un pooooco, se levanta y le toma en brazos sentándole sobre su regazo.
Francia se le echa encima lloraaaando e Inglaterra suspira y lo acuuuuna.
Se calma poco a poco después de un rato ahí, que es el momento en que trae la comida. A Francia ya se le campanean un poco los ojos de sueño, pero... huele bien lo que han traído.
—Anda, anda, vamos... ¿que no quieres?
Francia asiente suavecito y le mira de reojo. Inglaterra coooorta un pedacito, lo baña en salsa y se lo acerca para que pruebe.
Francia abre la boca como pajarito. Se lo mete en la boca y luego corta otro pedacito para sí mismo.
Quema un poco, pero no del todo así que Francia consigue masticarlo con algunos gestos. Arruga un poco la nariz porque sabe raro, aunque no está británicamente malo.
—¿Te gusta o no? Prueba esto... —le acerca una patata frita a la boca.
—¿Qué es? —pregunta asintiendo igual porque tiene un montón de hambre.
—Cómida mágica amarilla
—¿Comida mágica? —abre la boca igual.
Y ahí va Inglaterra a darle. Francia sonríe un poco, masticando. Abre la boca otra vez.
Y oooootra vez. Francia sonríe un poquito, más contento y relajado, aún recargado encima del inglés mientras mastica. Se le acurruca un poco más porque aquí se está muy bien.
Al siguiente pedazo que le da, le embarra un poco expresamente
—Nooon! —mueve los brazos y las piernas—. Límpiame, Angleterre. S'il vous plait!
El británico se ríe, sin hacerlo. El galito se limpia un poco con la mano y consigue solo embarrarse más así que Inglaterra se ríe de él.
—Ugh! Noooon! Límpiame!
—Noo! —le embarra más.
—Non! Papa! —es que le sale sin pensar.
El mayor se ríe más, jugando a ensuciarle más.
—No me ensucieeees! Angleterreeeeee! —protesta y le da mucha risa.
Se limpia la cara con el mantel... O lo intenta, pero Inglaterra no le deja, separándole para que no alcance y ahí sigue haciéndole todas las chinchinas el abusón, ahora que es grande y Francia apenas puede defenderse.
Francia grita un poco y patalea y... Adivinen qué... Termina llorando
—Nooo! No llores, rana, ¡que nos miran todos!
—¡Es que eres malooooooooo y grande y fuerte y no puedo hacer nadaaaa!
—Vamos, vamos...
—¿Por qué no puedes ser buenoooo?
—Solo estoy jugando, France.
—El juego de llenarme el pelo de barro que no me gustaaa
—Pero a mi siiiii
—Siempre jugamos a lo que tú quieres, porque a ti no te gusta jugar a los besos ni a los reyes ni a nada.
—O-Ok... juguemos a los reyes
—Tu y yo... somos LOS reyes —a Francia le brillan los ojos.
—Vale.
—Eso significa que... nos queremos mucho y tenemos muchas tierras y mucha gente que nos quiere y... hacemos bailes —Francia sonríe.
—Eh... no exactamente.
—Quoi?
—Podría ser yo rey de un reino y tú del vecino.
—Non, no quiero jugar a los reyes así, quiero jugar a los reyes en donde tú y yo somos reyes de un sitio.
—Podemos ser... reyes hermanos.
Francia le mira con cara de "are you kidding me?" e Inglaterra sonríe.
—No somos reyes hermanos, somos el rey y la... reina.
—Tú eres la reina.
Francia hace los ojos en blanco.
—Si tú eres el rey... vale.
—Mmm... bueno.
—Eso quiere decir que estamos casados... ¿cómo fue nuestra boda? —pregunta comiendo un poco ya él solo, sonriendo otra vez.
—Podría ser yo tu padre.
—¡O mi esposo! —Francia le mira de reojo
—Ahora mismo de este tamaño no.
—¿Por qué estás tan preocupado por eso? ¡Es solo una historia!
—Ya lo sé.
—¿Cómo conseguí que te casaras conmigo?
—¿No íbamos a hablar de los reyes?
—¿Cómo consiguió la reina que se casara con ella el rey? —sonríe
—¡Los reyes eran padre e hija!
—Es que no quiero que seas mi papa... mi papa es papa.
—Pero es una historia
—Pero es que... no es divertido si eres mi papa porque tú... eres Angleterre.
—Whyyy?
—Porque eres guapo y me gusta que me des besos de amor, no... Que me regañes y me acuestes a dormir.
—No fue un... nooo!
—Oui...
—No!
—¡Pero si yo te quiero!
—Ugh! ¡Basta!
—Y siempre supe que algún día ibas a casarte conmigo, ¡y te casaste conmigo de verdad!
—¡Se acabó! ¡A dormir! —le pone en el suelo.
ChibiFrancia le vuelve a mirar desconsolado, en el círculo vicioso. Inglaterra se levanta para que se vayan.
—Pero... peeero... no te enoooooojes—se le abraza de una pierna.
—Come on.
Francia baja la cabeza, regañado. Inglaterra de toma de la mano. El pequeño le mira, y se la aprieta un poquito. Él se la aprieta de vuelta porque no se ha enfadado en realidad, solo se ha puesto nervioso. Francia se relaja un poquito.
