—Quiero mear... —confiesa.

—Ahora arriba en el cuarto vas, vamos a quedarnos a dormir aquí.

—En la m... —se detiene a si mismo tapándose la boca.

—Yes, en la misma habitación.

Francia sonríe y da unos saltitos sin decir nada.

—¿Qué pasaba con los reyes entonces?

—Cortaban cabezas —intenta con algo que no sea nada relacionado con besos ni abrazos especiales.

—¡Ala! ¿De quiénes? —le guía al ascensor.

—De... ¡los malos! ¡Los... ogros!

—¡Oh! ¿Había una plaga de ogros en el reino?

Francia asiente y la verdad no sabe bien qué son los ogros, eso suena más como de Inglaterra.

—¿Y cómo les cazan?

—¡De eso te encargas tú!

—¿Ah, yes? Entonces seguro hay un montón de trampas con señuelos de cocina deliciosos.

—¡Esos los preparo yo!

—Quizás no son tan deliciosos entonces —le molesta, sonriendo.

—¡Yo hago cosas deliciosas! —protesta

—Mmm... No, no mucho —arruga la nariz y sale del ascensor yendo hacia la puerta. Francia ni se entera por donde va, caminando y dando saltitos junto a Inglaterra tan feliz.

—¡Claro que sí! Dices que no porque no las has probado, pero papa siempre dice... y Espagne.

—Ah, ¿no he probado? ¿Y qué me vas a dar a probar?

—¡Todo lo que sé hacer! Son cosas muy buenas y bonitas además... Me salen mejor que a las esclavas.

—¿Y si no me gusta? A mí solo me gusta la comida muy deliciosa —abre la puerta, el niño que come raíces con tierra y huevos crudos. A Francia hasta le da risa la pura declaración.

—¡Tú no comes cosas muy deliciosas, comes cosas asquerosas y podridas!

—¡No es verdad! —le hace pasar dentro y cierra la puerta.

—Claro que sí... yo te he visto comer cosas horribles incluso sentado en tu casa.

—No.

—¿A ver qué cosas deliciosísimas te gustan?

—Mmmm... —piensa en algo que él no conozca —. Las palomitas de maíz.

—Las palomas de quoi?

—¿Lo ves? No tienes ni idea.

—Seguro es algo asqueroso

—¡No lo es!

—No me dices que es, entonces te lo estás inventando.

—Of course not. Se hace con Maiz.

—No sé qué es eso

—Y me gustan las patatas y los tomates, fritas y con mantequilla y a las brasas y al horno y en estofado con carne y las zanahorias y el café y el chocolate y el té.

El niño le mira y parpadea porque no entiende casi nada de todo eso.

—P-Pues yo sé hacer todas esas cosas.

—Ah, sí? Cuéntame una receta.

—Ahm... pues... pones las ba..tatatas... ahm... en el fuego... con carne.

—¿Al fuego cómo?

—En un... palo.

—¿Qué carne?

—De venado.

—¿Y luego qué?

—Le pones una salsa encima con eneldo...

—Mmm... —no muy seguro porque el idiota no está seguro de cuál es el eneldo

—Yo lo hago así y está más bueno que el tuyo. Tú ni siquiera sabes ponerle cosas a las cosas...

—Sí que sé. Ni siquiera has nombrado la menta —deja de ponerle menta a todo.

—La carne no va con menta —arruga la nariz y se quita la ropa. Y mira que para eso no necesita ayuda. Se pone la mano en el pilón y mira a Inglaterra con cierta cara de circunstancias buscando la bacinica debajo de la cama.

—¿Qué buscas?

—Quiero hacer pis...

—¡Pues en el baño!

—En el baño... ¿hay baño aquí?

—Ahí, esa puerta.

Se va para allá dando saltitos. Inglaterra le mira hacer con atención. Francia se sube con dificultades a la taza.

Y es que... le deja intimidad mientras se queda en calzoncillos y camiseta interior para dormir, abriendo su cama y poniendo el despertador para mañana. Francia vuelve después de un rato desnudito como está, aunque frío como una paleta helada.

—France! ¿Por qué vas denudo? —protesta.

—Porque vamos a dormir.

—¡Pero no desnudo! ¡Ve a por tus calzones!

—Pero es incómodo, ¡yo siempre duermo así! ¡No pasa nada!

—Sí que pasa, ¡ve por ellos!

—¡Eres un regañón malo!

—Es que... ¡vamos! Hace frio para eso —además es que esta tapándose la cara con las manos.

—¡Pero nos tapamos!

—No! ¡Ve!

ChibiFrancia hace los ojos en blanco y ahí va de vuelta al baño... y es que toooodo es un probleeeema con inglaterrrraaaaa

Sí y espera... Viene de vuelta con los calzones puestos más o menos porque estos se amarran y él no sabe todavía hacerlo muy bien.

—Ven, ven aquí —el inglés hace un gesto

Ahíiii se vaaaa frunciendo un poquito el ceño aúuuun

Inglaterra lo levanta y se los ata un poco mejor y luego lo pone sobre la otra cama.

Abriendo las sábanas para acostarle. Francia parpadea incrédulo porque... O sea... ¡¿Van a dormir en camas separadas?!

Exacto, lo cubre con las sábanas acostándole y le da un besito en la frente antes de irse a su cama para meterse también.

En cuanto se mete a su cama descubre que Francia está acostado a su lado, no me pregunten como, funciona igual que los pantalones y Austria.

—France!

—Shh... Buenas noches.

—¡No! Vuelve a tu cama.

—Shh! —le da la espalda y se hace bolita a ver si pega.

—¡No me hagas callar!

—¡Me despiertas!

—No estás dormido e igual no tienes que dormir aquí.

Francia bufa y se sienta mirándole muy serio muy serio.

—¡Esa es tu cama! —insiste Inglaterra señalándole.

—¡Eres un tonto!

—What?

El niño se baja de la cama y se va a la otra. Le saca la lengua desde allá. El británico le mira un poco desconsolado porque sinceramente esperaba que pusiera un poco más de resistencia y se quedara ahí con él.

Francia se acuesta en la cama y se hace bolita pero se queda con los ojos muy abiertos, muy abiertos como platos. Inglaterra suspira y se echa también tapándose y apagando la luz.

Es que no pasan ni veinte segundos cuando debe sentirle subirse a la cama lo más sigilosamente posible.

—Sé que estás ahí, Frog.

—¡No estoyyy!

—Te estoy notando.

—¡Estoy en mi cama!

—¡No es tu cama! —pero igual lo abraza contra sí haciéndole cucharita.

Francia sostiene el aire unos instantes... y luego sonríe al ver que le abraza, considerándose a si mismo el niño más listo y más hábil y... más querido del universo. Se le acurruca.

—¿Qué pasó con los reyes entonces? —susurra Inglaterra. Francia sonríe, convencido de que este es el mejor lugar de todo el mundo.

—Tenían mucha ropa de muchos colores...

—Aja?

—Y todos los consideraban muy guapos

—¿Cómo sabían eso?

—Porque se los decían todo el tiempo.

—Y claro, a ellos les gustaba.

—Claro, porque es bonito que te digan que eres guapo.

—¿Y quién prefería que se lo dijera?

—Yo... pues... el rey —o sea tú—. Pero el casi nunca se lo decía.

—¿Todos los demás lo hacían menos quien él quería?

Francia se lo piensa... y asiente girándose hacia él. Inglaterra levanta el brazo y parpadea, dejándole hacer.

—Todos le decían todo el rato que era muy guapo y encantador...

—¿Aja?

—Pero quien él quería que lo dijera todo el tiempo decía que era feo y tonto…

—Oh... —sonríe de lado—. ¿Y qué hizo?

—Ponerse cada vez más guapo intentando que se lo dijera.

Inglaterra suelta una carcajada. Francia parpadea descolocado, porque claro que habla de él y lo sabe.

—Quoi? ¿De qué te ríes?

—Esa forma de resolver el problema... está bien.

—¿Qué tiene de malo ser cada vez más guapo hasta que le guste?

—Nothing.

—Tú sabes... ¿Qué... Harías tú?

—¿Yo? No.

—¿No sabes?

—No sé qué haría en esa situación.

—¿¡Cómo no?!

—Así, sin saberlo —se encoge de hombros, Francia frunce el ceño un poquito—. What?

—¡Que tú deberías saberlo!

—Si no me ha pasado nunca.

—Pero... ¿Nunca lo has hecho?

—¿A-Arreglarme para alguien?

—¿P-Para... Moi?

Inglaterra se sonroja y no responde

—A mí me gustas así.

—Shut up!

Francia se calla, el mayor se queda ahí acurrucadito y sonrojado.

—B-Bueno y... El rey... Tú... ¿Qué más?

—No lo sé, tú estabas contándome.

—¡Tú también cuenta!

—Los reyes... Vivian en un palacio y todo el mundo les decía que era muy guapos... —establece como resumen.

—Y les querían porque eran buenos —agrega y cortaban cabezas... Ejem.

—Ah, está bien —el monárquico, así no vas a detener la revolución francesa, Inglaterra.

—Tenían caballos blancos y unos carros de oro.

—Y hacían bailes —sonríe.

—Oui! Bailes! Me gusta mucho bailar... ¿Bailamos en nuestra boda?

—Y-Yes.

—Eso es muy bonitoooo —se le ponen los ojitos de corazón y le abraza. Inglaterra le abraza contra si con eso, sonrojándose—. Cuando nos casemos va a ser el mejor día de todos los mejores días de la vida.

—¿Por?

—Porque vamos a decirnos cosas bonitas y a estar juntos y... A ser felices para siempre.