Pokémon Reset Bloodlines – Interludio de Gligarman
Por Fox McCloude.
Disclaimer: Pokémon y todos sus personajes son propiedad de Satoshi Tajiri y Nintendo. La historia de Reset Bloodlines pertenece a Crossoverpairinglover. Todos los derechos reservados.
(PARTE III)
Unos minutos antes del capítulo anterior…
No fue difícil hallar la bomba que habían arrojado desde la nave de J. Bastó simplemente con buscar la calle donde había quedado un enorme cráter extrapolando por la trayectoria.
Apenas se acercó, Flamestorm tuvo primero que evaluar la situación. Para comenzar, activó el escáner de su visor para analizar el artefacto y determinar qué hacer. Si era una bomba sensible al calor o al movimiento, podría terminar detonándola y se mataría junto con la gente a la que intentaba salvar.
- Bien, parece que es seguro. – dijo una vez que terminó. El detonador estaba conectado a un dispositivo disparador de ondas sónicas, y le quedaban menos de dos minutos antes de su activación. – Watchcave, ayúdame aquí, ¿tienes idea de cómo desactivarlo?
- El mecanismo de esa bomba es demasiado complejo. – replicó la chica. – Aunque hubiera suficiente tiempo, no creo que sepa cómo desactivarlo.
- Bien, eso solo nos deja una opción. – dijo Flamestorm extrayendo el núcleo con el explosivo, que seguía pitando los segundos mientras transcurrían. Solo había un lugar donde podía llevarla: arriba, arriba, y lejos.
El vigilante pirokinético se agachó mientras comenzaba a concentrar toda su energía en sus piernas. Con un fuerte estallido que dejó una gran mancha de quemadura en el pavimento, salió propulsado hacia el cielo, imprimiendo cada onza de poder que tenía en mantener la trayectoria en línea recta. Cosa que no era nada fácil al no poder usar las manos para estabilizar su vuelo.
El plan era sencillo pero muy peligroso: elevarse lo más que pudiera alejándose de la ciudad y usar la velocidad del vuelo como impulso para arrojar la bomba lo más alto posible, cuando estuviese a punto de explotar. Durante un buen rato tuvo que contenerse el impulso de mirar el detonador y concentrarse en subir tanto como fuera posible. Afortunadamente para él, Latoya llevaba el conteo tras ver el contador a través de su visor.
- ¡Treinta segundos para la explosión! ¡Tienes que arrojarla ya!
- ¡AQUÍ VOY! – exclamó Flamestorm.
Rezando por que fuese a distancia segura, el héroe de fuego agarró el artefacto con la mano derecha, y haciendo propulsión en su codo para darle más fuerza a su lanzamiento, la lanzó hacia el aire.
Ya había volado fuera de los límites de la ciudad, así que los inocentes estaban a salvo. Pero si el radio de acción era, como había dicho la Cazadora J, de tres cuadras, no creía que pudiese alejarse a tiempo para evitarlo. Lo único que podía hacer era intentar volar lo más lejos posible para minimizar el impacto.
Propulsándose con manos y pies, Flamestorm giró y trató de alejarse en dirección contraria, contando mentalmente los segundos para la detonación. A la cuenta de diez, miró por encima del hombro sin detenerse, y vio como la bomba seguía subiendo antes de empezar a caer de nuevo.
Solo quedaban ahora cinco segundos… cuatro… tres… dos… uno…
Un ensordecedor estallido sacudió el cielo nocturno, y una onda expansiva retumbó detrás de Flamestorm. El vigilante apretó los dientes y cerró los ojos aguardando lo inevitable, y sintió como si lo golpeara un jet de pasajeros en la espalda, con tanta fuerza que dejó de emitir propulsión.
Lo último que alcanzó a oír fue el zumbido de las ondas sónicas retumbando en sus oídos, mientras sus brazos y piernas se tornaban flácidos, y comenzaba a caer. Después de eso, ya no supo más…
…
- ¡Flamestorm!
El arquero vio como la silueta roja de su compañero se precipitaba hacia él, tras recibir la onda expansiva de la bomba sónica. Nadie, ni siquiera un bloodliner como ellos podría sobrevivir una caída como esa.
- Espero que esto funcione. – dijo mientras echaba su puño derecho hacia atrás. Alrededor de este comenzó a formarse un viento en espiral, que luego tomó un tinte color morado.
Cuando la figura de Flamestorm se aproximó lo suficiente, el arquero dio un potente uppercut que levantó una ráfaga de aire, enmarcada por un tornado de color púrpura a su alrededor. El cuerpo inconsciente de Flamestorm aterrizó en el tornado, ralentizando la caída pero sin detenerla, de modo que Decid-Arrow inmediatamente utilizó la otra mano para aumentar la fuerza del ataque, tratando de crear un túnel de viento improvisado para hacerlo aterrizar sin peligro.
- Vamos, amigo, no estés muerto ahora. – dijo mientras bajaba la intensidad para hacerlo descender, depositándolo suavemente sobre el pavimento. Se le acercó y de inmediato verificó que seguía respirando, para su gran alivio. – Flamestorm, despierta. Despierta, vamos.
- Ugh… ¿qué? ¿Qué… sucede? Argh…
- ¿Te sientes bien? – le preguntó Decid-Arrow. – No te rompiste nada, ¿verdad?
- ¿Qué dices? Argh, la cabeza me zumba… – dijo Flamestorm sujetándose la frente.
- Creo que el estallido se metió en tus oídos. – dijo Decid-Arrow, volviendo a abrir el canal de comunicaciones. – Watchcave, ¿cuál es el estatus?
- Las cosas no pintan nada bien. – replicó la navegadora. – Flashstrika va a medio camino al hospital con Roberts, y Gligarman sigue persiguiendo al Pride Sniper. Entretanto, los secuaces de la cazadora ya van a toda prisa a reunirse con ella con su cargamento listo, mientras ella está ahora a salvo en su aeronave.
- ¿Es así? Diablos. – maldijo el arquero. – Dime dónde están los secuaces, no podemos dejarlos escapar con su botín.
- ¿Crees poder interceptarlos?
- Puede que no sea Flashstrika, pero tengo otra forma de moverme más rápido cuando lo necesito. ¿Por dónde van?
- En este momento van por la Calle Royal y acaban de pasar la intersección con la 35. Están tomando el camino más corto.
- Es todo lo que necesito saber. – dijo Decid-Arrow, cortando comunicaciones, y luego chequeó de nuevo a su compañero en el suelo. – Descansa, colega, me encargaré de esto.
Y sin escuchar las quejas de Flamestorm, Decid-Arrow echó a correr por el camino de regreso a la ciudad. La Cazadora podía habérseles escapado, pero al menos podía asegurarse de que no cobrase su recompensa. Y con suerte, Gligarman se encargaría del francotirador. Tenían que atrapar al menos a uno esa noche.
Entretanto…
Mientras el Pride Sniper seguía surfeando en el aire montado en su Mantine, Gligarman mantenía el ojo puesto en él. A pesar de que le preocupó la explosión de antes, Latoya le había asegurado que Decid-Arrow podría ocuparse de eso, y le dijo que se concentrara en no perder al francotirador de vista.
- Siento decirte esto pero, ¿crees que podrías ir un poco más rápido? – le preguntó a su montura.
Electivire lo miró por la esquina del ojo, y gruñó ligeramente. Aun así, un segundo después su cuerpo se tensó y echó unas pocas chispas, tras las cuales dio un estallido de velocidad violento y Gligarman tuvo que sujetarse con fuerza para no caer. A los pocos segundos pasó de largo al Pride Sniper y su Mantine, y se quedaron flotando frente a ellos.
- ¡¿Qué demonios?!
Sin vacilar, Gligarman saltó fuera de Electivire y empujó al sujeto tirándolo de la mantarraya. Mantine dio vuelta y trató de lanzarse para atraparlos, pero fue interceptado por Electivire que se le agarró encima para electrocutarlo, mientras héroe y criminal se precipitaban hacia el suelo.
- ¡Suéltame!
- ¡JAMÁS!
En medio del forcejeo, desde abajo se levantó una fuerte corriente que levantó un tornado de arena debajo de los dos hombres aminorando su velocidad de caída hasta que ambos tocaron el suelo. Fue un aterrizaje forzoso, pero ninguno de los dos sufrió heridas serias, y fácilmente pudieron continuar con su pelea a puño limpio.
En cuanto vio una abertura, el Pride Sniper le dio un puñetazo en la cara al héroe derribándolo, y su siguiente reacción fue tratar de desenfundar la pistola que tenía en un costado, solo para que a esta se le atorara otro Gligarang en el cañón y explotara cuando intentó dispararla.
- Debí imaginar que no iba a ser tan fácil hacer un escape limpio. – dijo arrojando el arma ahora inútil a un lado.
- Eso no sería divertido, ¿no estás de acuerdo? – dijo el héroe sujetando otro Gligarang para arrojarlo, y su Gligar se posaba en su hombros.
Al mismo tiempo, detrás de ellos, Mantine se desplomó en la tierra echando chispas eléctricas, y Electivire aterrizó poco después, disipando el aura del Super Imán al terminarse finalmente su efecto y reuniéndose con ellos.
- De acuerdo, parece que tendremos que hacer esto de la manera antigua. ¡Salgan ahora! – dijo mientras arrojaba al aire un par de Pokébolas con la mano sana.
De ella emergieron dos Pokémon de aspecto muy feroz: el primero era un Weavile con las garras inusualmente largas y una cicatriz atravesándole un ojo, aunque este se veía perfectamente funcional y sano. El segundo, era una serpiente de grandes colmillos y cola con forma de cuchilla nativa de la región de Hoenn. Un Seviper.
- ¡Weavile!
- ¡Ssssseviper!
Gligarman evaluó la situación. Dos Pokémon cada uno, parecía una pelea justa, uno contra uno mano a mano, y al parecer así era como lo quería el francotirador. Aun así, no podía bajar la guardia
- Gligar, ya sabes que hacer. – le dijo. – Electivire, danos una mano, ¿quieres?
Gligar se elevó en el aire, y envolvió sus alas en energía metálica mientras se disparaba hacia Weavile. Este, sin que le dieran órdenes, extendió sus garras que se envolvieron en energía similar, chocando contra el Ala de Acero. Entretanto, Electivire corrió hacia Seviper con el puño cargado de electricidad, y la serpiente lo interceptó con la cola envuelta en energía púrpura, intentando darle estocadas como si fuese un florete.
Mientras sus Pokémon se trababan en combate, Gligarman vio como el francotirador giraba su visor hacia su dirección, y preparó sus puños. El Pride Sniper cogió el rifle que llevaba detrás de la espalda, y lo separó en dos componentes. Para sorpresa de Gligarman, se colocó la culata en la mano herida a modo de una especie de nudillo, y con la otra mano sostuvo el como una especie de bastón táctico.
- Hace tiempo que no peleo de esta manera, espero no estar muy oxidado. – dijo antes de lanzarse.
Gligarman se cubrió del primer golpe que iba dirigido a su cabeza con ambos brazos, y el Pride Sniper trató de golpearlo con el nudillo, el cual para su horror sacó unas púas electrificadas. Por suerte su traje tenía aislante de electricidad y el refuerzo ayudó a que las púas no le atravesaran.
Incluso aunque no tuviese la mano lastimada, el Pride Sniper aun contaba con sus piernas, y como pudo comprobarlo Gligarman, estas dos últimas eran capaces de patear con mucha fuerza. Incluso con los protectores en los antebrazos sintió las patadas al bloquearlas. Por un golpe de suerte consiguió atraparle una con ambas manos y se giró para arrojarlo hacia un lado. El sujeto se tronó un poco los hombros al ponerse de pie, pero rápidamente volvió a cargar contra el vigilante, sacando otra parte del cañón de su rifle para revelar una hoja cortante para apuñalarlo a la cara, el único sitio donde su traje no lo protegía. Gligarman retrocedió unos pasos para tomar distancia y en cuanto se lanzó a la carga de nuevo, se la voló de las manos de una patada.
Gligarman preparó su puño para darle un gancho a la cara, pero el sujeto lo atrapó con su mano sana, sujetándoselo con fuerza. Gligarman intentó darle con el otro puño, pero se lo desviaron usando el antebrazo, aunque por un momento Gligarman alcanzó a ver que la boca de su adversario se tensaba en una mueca de dolor. Decidiendo capitalizar en eso, tomó su primera oportunidad para agarrar la mano lastimada del sujeto por la muñeca y se la apretó, y mientras este gritaba de dolor, lo lanzó por encima de su hombro, estampándolo de espaldas en el suelo.
- Se acabó. – dijo Gligarman, caminando hacia él.
Mientras el sujeto seguía inmóvil, Gligarman se dirigió hacia él, y alargó la mano para quitarle el visor y verle el rostro. Sin embargo, en cuanto lo hizo, se activó un seguro.
- ¡Pero qué-ACK! – Un flash cegador estalló de pronto, forzando a Gligarman a cubrirse el rostro, y su adversario usó esos segundos de oportunidad para volver a incorporarse y darle una patada doble en el pecho.
- Hace falta más que eso para acabar conmigo. – le dijo, levantándose otra vez.
- ¡Vile!
- ¡Gligar!
Por un momento volteó a ver la pelea entre los dos Pokémon. Gligar flotaba en el aire, apuntando con su cola y disparando una lluvia de aguijones venenosos, mientras Weavile se cubría la cara, pues el escorpión astutamente le apuntaba a los ojos. Cuando finalmente se hartó, la comadreja oscura abrió su boca y sopló un viento helado que congeló las agujas e inmovilizó a Gligar al congelarle las alas.
A Electivire no le estaba yendo mucho mejor. Seviper se le había enroscado alrededor del cuerpo y lo apretaba con fuerza, y para rematar le clavaba los colmillos en el hombro, succionándole la energía con un Mega Drenado. El Pokémon Eléctrico intentaba liberarse soltando electricidad por el cuerpo, pero la serpiente resistía los choques con un aguante casi antinatural.
- ¿Quieres un consejo? – le dijo el Pride Sniper notando hacia dónde miraba. – No te preocupes tanto por ellos. Mejor, enfócate en protegerte a ti mismo.
- Te diría lo mismo, pero supongo que sabes mucho de eso. – replicó Gligarman.
De nuevo se pusieron en guardia, y esta vez se lanzaron uno contra el otro para un encuentro a puño limpio. En ese momento, esa parecía la mejor manera de resolver ese conflicto.
Entretanto, en la ciudad…
Bartholomew J. West siempre se había enorgullecido de ser veloz y eficiente en su trabajo. Tenía que serlo, considerando que trabajó como rescatista por muchos años.
Y ahora tenía que hacer gala de esa velocidad, para poder llegar a tiempo a su destino, encima al tener que llevar consigo al herido Roberts y cuidar de no empeorarle su condición. Cada segundo que pasaba era un segundo más cerca de la muerte.
El velocista dobló en otras tres esquinas, aprovechando el bajo tráfico y finalmente logró llegar al Hospital General de Goldenrod. Sin perder tiempo subió las escaleras como un relámpago, y se detuvo bruscamente en la recepción, levantando una corriente de aire por la inercia que sacudió un poco a la recepcionista y a la poca gente que esperaba en ese momento.
- ¡Emergencia! ¡Necesito ayuda aquí! ¡Herido de bala! – les gritó. La enfermera de turno, una joven de pelo largo y rubio, salió de su estupor horrorizado por ver la sangre, e inmediatamente pulsó el intercomunicador.
- ¡Doctor Stiles, tenemos un herido de bala! ¡Haga que preparen el quirófano! – gritó, y sin esperar respuesta, saltó por encima del escritorio para verificar la situación y apartar a los curiosos.
Mientras llegaba la camilla, Flashstrika y la enfermera recostaron a Roberts sobre se acercó al velocista para verificar la condición del herido, y apartar a los curiosos.
- Señor Roberts, ¿puede oírme? ¿Sigue con nosotros? – preguntó.
- Ugh… sí… – respondió el hombre, tratando de sonar fuerte.
- Tranquilícese, por favor, guarde sus fuerzas. – dijo la enfermera, que luego se dirigió al velocista. – ¿Qué sucedió?
- El loco que intentó asesinarlo hace unas noches vino por otra ronda. – replicó Flashstrika. – Y con balas anti-blindaje, por si traía el chaleco.
En ese momento llegó a toda prisa el doctor, un hombre a mitad de sus veintitantos de cabello castaño y con gafas, junto con dos asistentes que traían una camilla, que se quedó pasmado al ver lo sucedido. Sin embargo, rápidamente recuperó la compostura y les dio sus órdenes a los asistentes.
- ¡Súbanlo rápido a la camilla! ¡Angie, necesitaré que me ayudes aquí! – exclamó en tono autoritario.
- ¡Sí, Doctor Stiles! – replicó la enfermera.
- ¡Doctor! – exclamó Flashstrika, arrojándole un tubo de ensayo con líquido al médico. – Las balas contienen un alcaloide para matar a la víctima, usen eso para neutralizarlo.
- Gracias. ¡Vamos, muévanse, muévanse!
Mientras el doctor se llevaba a Roberts, Flashstrika abandonó el hospital y regresó a las calles, abriendo rápidamente el canal de comunicaciones.
- Ya hice lo que podía, Roberts ya va camino al quirófano. – dijo el velocista. – ¿Cómo están las cosas allá, Watchcave?
- Flamestorm está temporalmente fuera, y Decid-Arrow intenta impedir que se lleven a los Pokémon. – replicó Latoya. – Gligarman en este momento está peleando con el Pride Sniper, pero la Cazadora J ya se nos escapó. Debe estar a salvo en su aeronave en este momento.
- Grandioso. – dijo sarcásticamente Flashstrika. – Bueno, espero que haya cobrado por adelantado, porque no se va a llevar ese botín en mi guardia.
- El vehículo con los Pokémon acaba de pasar la intersección de la Calle Royal y la 27. Si recortas por los edificios en el distrito donde estás puedes interceptarlos antes que lleguen al empalme hacia la Ruta 35. Entre tú y Decid-Arrow podrán cerrarles el paso.
- Suena bien ese plan. ¡A todo flash!
Y con una super Carga Salvaje a su Motor Fuerte, Flashstrika incrementó la salida de velocidad, corriendo por la pared del edificio más cercano hasta llegar arriba, y empezando a saltar entre azoteas para ganar algunas milésimas de segundo. Algo arriesgado hasta para él, pero en ese momento tenía que alcanzar a esos criminales a como diera lugar.
…
Decid-Arrow no era tan veloz como Flashstrika corriendo, pero tenía una manera de acercársele lo suficiente cuando fuese necesario.
Uno de los usos de su intangibilidad era desplazarse entre las sombras del suelo, muy útil para evadir obstáculos, enemigos, y para hacer ataques sorpresas. Había una desventaja, sin embargo; mientras atravesaba el suelo no podía ver hacia donde iba, de modo que cuando la usaba, tenía que medir bien la distancia recorrida para saber dónde y cuándo volver a salir a la superficie, y eso solo lo había logrado tras años de práctica.
Y qué bueno que fue así, porque ahora tenía que llegar rápidamente a su destino.
Por más rápido que fuese el vehículo de seis ruedas, tenía dos fallas que eran imposibles de ignorar. No podía atravesar objetos sólidos, y no contaba con armamento pesado para remover obstáculos grandes del camino. Como resultado, se veía forzado a maniobrar en medio de las calles, tratando de tomar la ruta más corta.
Al llegar a la calle principal, divisó a su objetivo aproximándose desde la derecha, y una mirada rápida le hizo darse cuenta que empezaban a acelerar, al tiempo que brotaban unas torretas laterales con ametralladoras que empezaban a apuntarle. Justo lo que necesitaba.
- Veamos qué les parece esto. – El arquero fantasma sacó una punta de flecha de su cinturón y presionó el botón en su guantelete para expandir su arco.
Antes de que tuvieran tiempo de dispararle, materializó la flecha de Puntada Sombría con una mano, y con la otra mano colocó la punta en el lanzador del arco. Había practicado ese truco para eficiencia, ya que siempre debía disparar antes que su oponente si le era posible. Todo lo que tenía que hacer era alinear la flecha espectral en la punta, y luego soltar el seguro antes de disparar.
Apuntando con cuidado hacia las ruedas en cuanto se pusieron a tiro, Decid-Arrow soltó el seguro y disparó la flecha. Al impactar contra la llanta causó una gran explosión que hizo que el vehículo saltara por los aires, con las torretas lanzando sus disparos en direcciones aleatorias impactando en paredes y vidrios, para luego caer volcado sobre el pavimento después de volar por encima de él. El arquero volvió a retraer su arco y se fue aproximando lentamente, viendo como algunos de los secuaces comenzaban a abandonar el vehículo, golpeados y adoloridos, pero algunos de ellos visiblemente enfadados.
- Malditos fenómenos, ¿cómo se atreven a interferir en nuestros planes?
- Ese es nuestro trabajo. – replicó Decid-Arrow. – Ahora, ¿se rendirán de una vez, o esto tendrá que ponerse feo?
En respuesta, sacaron sus Pokébolas. No queriendo tener que lidiar con ellos, Decid-Arrow desapareció en el suelo, y escondiéndose entre las sombras, se deslizó debajo de ellos y reapareció por detrás, levantando las manos para darle al más grande y fornido un golpe martillo con ambas manos por detrás de la cabeza, noqueándolo al instante. Los otros se voltearon alarmados, y alcanzaron a arrojar algunas Pokébolas para dejar salir a un enjambre de Golbats que de inmediato se abalanzaron en masa sobre él.
Bajo la máscara no podían ver que la expresión de Decid-Arrow ni se inmutaba. No importaba que fueran tantos, él sabía cómo lidiar con ellos, y mejor todavía con todos a la vez. Cerró los brazos sobre su pecho, y un aura de color púrpura comenzó a rodearlo, y cuando estaban a punto de lanzársele encima, los abrió bruscamente, soltando un huracán de Viento Ominoso púrpura con un área de efecto que mandó a volar a todos los murciélagos, estrellándolos contra las paredes de los edificios cercanos, y los pocos secuaces que tuvieron la suerte de poder aferrarse a algo antes de salir volando también se quedaron viéndolo con terror.
- ¡Maldita sea, larguémonos de aquí! – exclamó uno de ellos.
- ¡No lo digas dos veces! – agregó otro, y de inmediato echaron a correr.
Decid-Arrow, por su parte, volvió a expandir su arco y preparó otra flecha espectral. Apuntó específicamente hacia los pies de los sujetos, y lanzó otras cuatro en sucesión rápida para cubrir toda el área. Un segundo después, todos los sujetos tropezaron y se fueron de cara contra el pavimento.
- ¿Qué diablos? – dijo uno. – ¡No puedo mover mis pies!
- Puntada Sombría. – dijo Decid-Arrow acercándoseles. – Acabo de atar sus sombras al suelo usando mis flechas. No irán a ninguna parte por un buen rato.
- Y aunque él no estuviera, ¿creen que podrían escapar de mí? – sonó otra voz familiar.
Decid-Arrow y los sujetos voltearon a ver simultáneamente, para encontrarse con la sonrisa burlona de Flashstrika, que se había detenido frente a ellos con los brazos en jarras. De inmediato los gruñidos de rabia se apagaron, y todos los criminales alzaron las manos en señal de rendición.
Entretanto, Decid-Arrow se dirigió hacia el vehículo volcado. Sin molestarse en abrir la compuerta del área de carga, atravesó la pared y comprobó que la colección de Pokémon se encontraba allí en su totalidad, todavía convertidos en estatuas. Sin embargo, notó que los contenedores tenían una especie de interruptor, y siguiendo una corazonada, bajó uno de ellos totalmente, descubriendo que eso removía la capa del material que los tenía atrapados. Procedió de inmediato a liberarlos a todos, y justo al sacar al último, escuchó las sirenas de la policía aproximándose al lugar.
- Ya están a salvo. – les dijo a los Pokémon. – La policía se encargará del resto.
Saliendo del vehículo, vio varias patrullas llegando, y a la cabeza a la Oficial Jenny local en su motocicleta con sidecar, que frenó bruscamente y se bajó casi de un salto al verlos. El arquero y el velocista de inmediato fueron a su encuentro.
- Oficial Jenny, los Pokémon están bien, no les hicieron ningún daño.
- Buen trabajo, Decid-Arrow, Flashstrika. – les dijo saludándolos. – Agradecemos su cooperación, nos ocuparemos del resto aquí.
Los dos vigilantes asintieron, y al mirar arriba Decid-Arrow se acordó de algo más. De inmediato activó su comunicador.
- Flamestorm, ¿cuál es la situación por allá? ¿Ya puedes volar?
- Todavía no. – respondió la voz del vigilante pirokinético. – Gligarman sigue peleando con el Pride Sniper ahora, trataré de llegar a pie
- No te sobreesfuerces, vamos para allá. – replicó Decid-Arrow, apagando el comunicador y dirigiéndose a Flashstrika. – ¿Crees que puedas darme el aventón de vuelta?
- ¿Tienes que preguntar, jefe?
Y sin más, Flashstrika agarró a Decid-Arrow por los hombros, y los dos desaparecieron en un destello eléctrico. Gligarman podía ser un rudo veterano, pero hasta él podría usar un poco de ayuda adicional.
Ahora que los Pokémon estaban a salvo con la policía, podían centrarse en capturar a los criminales.
De vuelta con Gligarman…
La pelea entre el veterano superhéroe y el asesino a sueldo se hacía más y más feroz con cada segundo, pese a que los dos ya empezaban a mostrar la fatiga.
En ese punto ambos habían dejado de lado todas las precauciones y prácticamente el forcejeo se había vuelto cuerpo a cuerpo, intentando atraparse uno al otro para asfixiarse o tratar de romperle el cuello al contrincante. O eso fue lo que intentó el Pride Sniper cuando lo sujetó con un candado en la cabeza.
Gligarman dio gracias a haber reforzado el cuello de su traje, y más todavía al incremento de fuerza que este le daba cuando agarró los brazos de su oponente para que lo soltara, antes de lanzarlo por encima de su cabeza. De no ser por ese traje no habría podido aguantar tanto como lo hizo contra este sujeto, ni aún en sus mejores días. En verdad se estaba haciendo viejo.
El Pride Sniper se volvió a poner de pie, jadeando bajo su rostro enmascarado, pero aparentemente en mejor condición que él. Durante toda la pelea había intentado sacar las armas ocultas que llevaba en su traje: cuchillos, tásers, granadas cegadoras y de humo, que ahora estaban regadas por todo el campo donde habían peleado. Entre ellos también había restos de múltiples Gligarangs rotos
- Eres… muy persistente… para tu edad… – murmuró el criminal, con el último cuchillo que le quedaba sujeto en la mano con agarre invertido.
- Lo mismo… digo… de ti… – replicó el vigilante, moviendo discretamente una mano hacia el bolsillo trasero de su cinturón, tomando un puñado de bombas de humo. Bombas de un humo MUY especial.
Entretanto, los Pokémon de ambos todavía seguían peleando entre sí ferozmente, o al menos ese era el caso entre Gligar y Weavile, todavía resonando choques de Garra de Metal y Ala de Acero entre ellos. Al otro lado del campo, Electivire y Seviper yacían tendidos y totalmente exhaustos, el primero echando burbujas púrpuras y con un tinte del mismo color en el rostro, y el segundo sufriendo convulsiones eléctricas. El forcejeo mutuo los había dejado a ambos fuera de combate e incapaces de hacer nada para ayudar a sus aliados.
- "Está esperando que yo me mueva primero." – pensó Gligarman. – "Bien, si así lo quiere."
Y dicho eso, arrojó una a sus pies para levantar una cortina de humo, y echando a correr alrededor de su adversario continuó arrojándolas una tras otra. Pronto el humo combinado entre todas se condensó en una nube tan espesa que ya no se podía ver a ninguno de los dos a simple vista.
- ¿Crees que te puedes ocultar de mí? ¡Este visor no es solo para verme bien! – exclamó el francotirador, evidentemente indignado de que usara un truco tan simple.
- ¡Con eso estoy contando! – replicó Gligarman, sin dejar de arrojar las bombas para mantener el humo.
Gligarman continuó corriendo en círculos alrededor del Pride Sniper hasta que se le terminaron las bombas. Este se mantuvo dónde estaba, plenamente consciente de la posición de su enemigo todo el tiempo, y solo esperando a que este hiciera su movimiento.
Una vez que cesaron los estallidos en medio del humo, el Pride Sniper vio cómo la silueta de su adversario finalmente dejaba de correr y se lanzaba contra él. Justo lo que estaba esperando, y sin perder tiempo, alzó el cuchillo para atacar. No importaba qué tan reforzado estuviera ese traje, así de cerca tendría que atravesarlo…
Pero el cuchillo no cortó a través de ninguna carne. En vez de eso, se encontró cortando solo una gruesa tela.
- ¡¿QUÉ?!
- ¡SORPRESA!
Y al sonido de ese grito, una mano le volvió a agarrar el visor. El seguro de este volvió a activarse, pero esta vez no impidió que se lo arrancaran completo de la cara, dejando sus ojos expuestos al humo, que empezó a hacer que le ardieran.
- ¡Argh! – De inmediato se llevó las manos a la cara, tratando de frotarse el ardor, pero al hacerlo bajó la guardia, y no pudo defenderse de la inminente paliza que vendría después.
Sintiendo un subidón de adrenalina al ver que su jugada había funcionado, Gligarman le propinó una lluvia de puñetazos a la cara, terminando con una patada al estómago que lo hizo caer de espaldas. Fue un riesgo medido, pero había valido la pena para recuperar la ventaja. Bueno, salvo por un detalla.
- Ah, siempre me gustó esta capa. – dijo recogiéndola, y aunque había sido rasgada volvió a ponérsela en la espalda. – Bueno, qué le vamos a hacer, es un precio pequeño de todos modos.
Al mismo tiempo, Gligar y Weavile hicieron su último choque. Gligar atravesó a la comadreja con un vuelo rápido de Ala de Acero, e hizo que se desplomara a los pocos segundos. El escorpión volador voló hasta posarse en el hombro de su amo, lleno de cortadas y con escarcha en varias partes del cuerpo, pero le guiñó el ojo con satisfacción y alzó su pinza en lo que fácilmente se podría interpretar como el equivalente de un pulgar arriba.
- Bien hecho. – le dijo Gligarman, sacando unas esposas y mirando al francotirador todavía en el suelo. – Ahora, es tiempo de terminar de una vez con este juego.
Empezó a caminar hacia él, lentamente y con cautela. Aunque realmente no creía que se fuese a levantar después de semejante paliza, no valía la pena arriesgarse más de lo necesario después de todos los problemas que les había causado esa noche. Pero ahora sí, lo pondría donde debía estar…
- ¡NO TE MUEVAS!
O tal vez no. Gligarman se detuvo cuando el Pride Sniper se volteó bruscamente. Aunque solo le arrojó algo de tierra, el vigilante pronto se percató de otra cosa que tenía en la mano: parecía una especie de gatillo para detonador.
- Si pulso esto… los dos volaremos… – le advirtió, poniéndose de pie con algo de dificultad. ¿De qué estaba hecho ese sujeto?
- Watchcave… – murmuró Gligarman, pulsando el comunicador. Unos segundos después, su hija finalmente le respondió.
- No está mintiendo. Tiene una carga de C4 en el cinturón.
- Un movimiento en falso… y despídete… – siseó en voz baja.
Gligarman se tensó. ¿Tan decidido estaba a evitar la captura que se habría explotar a sí mismo y a su adversario con él? Y además, notó algo extraño en él, ahora que podía verle los ojos con más claridad. Había algo familiar en ellos, una mirada llena de odio y maldad que no había visto en muchos años.
De hecho, la única vez que había visto esa mirada en particular, fue cuando…
*¡TSEW!*
- ¡Gligar!
Gligarman se volteó bruscamente al oír el disparo, pero su compañero se ganó de mano. Estaba tan enfocado en su oponente y en recordar esa mirada que no escuchó el aleteo acercándose. Gligar presintió el peligro y saltó para interceptarlo, y se vio envuelto en una luz cegadora, solo para caer al suelo un segundo después convertido en una estatua.
- ¡Gligar, no! – exclamó el héroe, corriendo a recoger a su Pokémon, y fue entonces que se dio cuenta de lo que pasó.
La mujer sobre el Salamence, la Cazadora J, acababa de llegar y seguía apuntándoles con su guantelete mientras aterrizaba cerca del Pride Sniper. Este todavía sujetaba el detonador en la mano, pero había quitado el pulgar del gatillo y estaba más relajado.
- Te tomaste tu tiempo. – dijo el hombre.
- Cállate y súbete. – replicó ella. – Tenemos que irnos de aquí, ese era mi último cartucho de captura.
El Pride Sniper no necesitó que le dijeran más, y de inmediato se montó en la espalda del dragón. Entretanto, Gligarman estuvo a punto de ir tras ellos, pero una fuente corriente de viento le frenó los pasos, y tanto el francotirador como la cazadora volaron hacia el aire. Una compuerta invisible se abrió para dejarlos entrar, y desaparecieron en su interior. Acto seguido, la aeronave camuflada abandonó el lugar a toda máquina, dejando atrás a los Pokémon noqueados, y a un héroe decepcionado con su compañero atrapado como estatua.
- Maldición… – Gligarman cayó de rodillas.
- ¡Gligarman! – exclamó de pronto una voz detrás de él.
El héroe veterano se dio la vuelta para encontrarse con sus colegas más jóvenes. Flamestorm en particular lucía como si hubiera corrido todo un maratón, Decid-Arrow parecía intentar disimular su mareo, y Flashstrika le daba palmaditas en la espalda, para luego correr hacia donde se encontraba Electivire para chequearlo.
- Lo siento… – se disculpó. – Se me escaparon, los dos.
Los Vigilantes Nocturnos se miraron entre sí y luego a él, inseguros de qué decirle. En ese momento, sonó una estática en el canal de comunicaciones.
- …den oírme? ¿Pueden oírme ahora?
- ¿Watchcave? – dijo Decid-Arrow. – ¿Qué sucedió? Te perdimos por un minuto.
- Algún dispositivo bloqueó las comunicaciones temporalmente. Traté de advertirle a Gligarman que la cazadora y su nave venían acercándose, pero creo que no me escuchó a tiempo.
Gligarman exhaló. Por eso no la oyó venir hasta que fue demasiado tarde.
- No fue tu culpa. – aseguró el arquero. – Esos dos estaban mucho mejor preparados de lo que creíamos.
- No es broma, - dijo Flamestorm, estando de acuerdo, y luego observó al petrificado Gligar. – ¿La Cazadora de nuevo?
- Recibió el disparo por mí. – dijo Gligarman. – ¿No está…?
- Descuide, eso fue lo que me hizo a mí también. – dijo Flamestorm. – No está muerto, solo está atrapado adentro, pero tenemos que sacarlo rápido.
- Deberíamos avisarle a la policía que venga por todo esto. – preguntó Decid-Arrow, mirando el desastre con las armas y los Pokémon tirados por todo el campo. – Quizás sirvan de evidencia para rastrearlos.
Gligarman asintió. Ya en ese momento no quedaba más nada qué hacer en ese lugar. Miró al cielo y frunció el cejo, muy decepcionado consigo mismo. Los criminales se habían escapado, y no habían podido impedir que le dispararan a Roberts. Su único triunfo, si intentaba ver el lado positivo esa noche, fue haber evitado el robo de su colección de Pokémon.
Sacudió la cabeza negativamente. Realmente se estaba poniendo viejo para esto del negocio de los héroes.
Dos días después, en la residencia Parker…
Con mucha tensión en el aire, en aquel momento Latoya no podía hacer otra cosa que ver el reporte del canal de noticias, que ahora mismo estaban dando un resumen de los sucesos en torno al intento de asesinato de Roberts. En aquel momento, se encontraba dando su declaración el cirujano a cargo de su intervención.
- …de haber llegado una hora más tarde, o si no nos hubiesen suministrado ese suero para neutralizar el alcaloide, dudo mucho que el señor Roberts hubiera salido con vida de esta experiencia. – decía con tono muy serio el Dr. Stiles. – Nunca en toda mi carrera como médico me sentí tan tenso en una intervención quirúrgica, ni tan aliviado de haber podido completarla con éxito.
- ¿Cuál es la condición del señor Roberts? – preguntó el entrevistador.
- Aunque logramos evitar consecuencias peores, lo cierto es que además de las heridas de bala, el daño que causó el alcaloide tendrá serias repercusiones a largo plazo. – replicó el médico con gravedad. – Pasará mucho antes de que recupere sus funciones motoras al máximo, y es probable que tenga que pasar meses, tal vez hasta años en rehabilitación.
Inmediatamente hubo un corte al estudio de noticias, y la presentadora comenzó a hablar al respecto.
- A luz de estos acontecimientos, se ha hecho oficial el anuncio de que Roberts no podrá participar en las próximas elecciones para senadores, y su partido ahora mismo se encuentra en medio de una selección interna para determinar quién lo sustituirá. En una nota relacionada, la comisionada de la policía de Goldenrod, Giordanna Jenny, confirmó ante este canal sobre los rumores de una colaboración entre el departamento de policía y los Vigilantes Nocturnos, así como también que el afamado justiciero conocido como Gligarman ha vuelto de su retiro después de tantos años.
Latoya se inclinó al frente al oír esto; ahora venía la parte que más le interesaba. En ese instante apareció la veterana de la policía, y por tantos años aliada de su padre en la lucha contra el crimen.
- Creo firmemente que los eventos tras el atentado contra el señor Roberts habrán disipado cualquier duda entre mis oficiales. – dijo la comisionada. – Gligarman me apoyó desde mis días como oficial novata, y confío plenamente en él. Ahora esa confianza se extiende también a los Vigilantes Nocturnos, pues sin su ayuda, con toda certeza los resultados de nuestra operación habrían sido mucho peores.
Latoya por dentro odió admitir un poco esa parte, pero tuvo que reconocer que eso era verdad. Ni su padre por sí solo, ni Oliver y su pandilla, ni tampoco el departamento de policía habrían podido hacerles frente a esos criminales por su cuenta. Todo resultó al final un esfuerzo conjunto, aunque al final no hubiesen podido sacar a Roberts ileso. Pero al menos seguía de una pieza y vivo.
- El retorno de Gligarman y el anuncio de que los Vigilantes Nocturnos trabajarán en conjunto con la policía ha generado multitud de opiniones, tanto a favor como en contra. Uno de los principales opositores a esta iniciativa es el representante de Pueblo Mahogany, Frederick Swietenia, quién declaró que…
*¡CLICK!* El televisor de repente se quedó sin audio, para sorpresa de Latoya. La chica se dio la vuelta y vio que detrás del sofá su padre sostenía el control remoto.
- ¡Hey, estaba por empezar la mejor parte! – protestó.
- No necesitamos oír verborreas de un extremista bocón como él. – replicó Parker, rodeando el sillón para sentarse al lado de su hija, quien frunció la boca ligeramente. – No me veas así, sabes que lo es.
- Puede que lo sea, pero muchos de sus puntos son válidos. – replicó ella. – Los crímenes perpetrados por Bloodliners se han vuelto más comunes últimamente, sería bueno algún tipo de regulación.
- También han aumentado los crímenes perpetrados CONTRA Bloodliners. – señaló Parker. – Sabes, había pensado que el haber trabajado con Oliver y los otros habría al menos suavizado un poco tu postura respecto a ellos.
Latoya desvió la mirada, pero no dijo nada. Ciertamente, trabajar con esos tres, aunque fuesen Bloodliners, había sido una experiencia bastante iluminadora. Su padre quería que ella viera las cosas desde su perspectiva, específicamente de un héroe que luchaba contra el crimen, e hizo lo propio también con los demás. Durante toda la operación, se mostraron enfocados y decididos en lo que hacían (salvo por la ocasional broma de Bart) y a Latoya no le quedó ninguna duda que eran tan heroicos como su padre.
Pero todavía, seguía sin tener certeza de si ellos eran la excepción o parte de la regla entre las personas con superpoderes. Siempre en los cómics, usualmente por cada héroe habría no menos de dos docenas o más de villanos.
- Hablando de eso. – dijo la chica, recordando algo que quería preguntarle desde hacía rato. – Cuando estabas peleando con el Pride Sniper, hubo un momento en que te quedaste paralizado. Fue cuando le arrancaste el visor de la cara, me parece.
- ¿Lo notaste? – preguntó Parker, algo sorprendido de ello. – Había algo… algo en sus ojos. Algo que no había visto desde hace años… y me trajo a la mente el peor recuerdo.
- ¿Te refieres a…? – Latoya retrocedió ligeramente.
- Sí… a ESA noche. – replicó Parker en voz baja.
Latoya de nuevo guardó silencio, y sintió un escalofrío bajándole por la espina. El relato del peor recuerdo de su padre había sido uno de los episodios más oscuros en su carrera como superhéroe, si no el MÁS oscuro. La imagen de un montón de niños, golpeando a su madre sin piedad, y luego desmembrando su cadáver ya de por sí helaba los huesos con un relato. No se imaginaba cómo sería para él, haberlo visto con sus propios ojos.
- ¿Acaso crees que…?
- Si alguno de ellos siguiera vivo, tal vez ahora estaría en esa edad. – dijo Parker simplemente, sabiendo cuál sería su pregunta. – Y ahora que lo pienso, el Pride Sniper hablaba como si me conociera de antes.
- Wow… – dijo Latoya. De inmediato decidió que era mejor desviar el tema a algo más urgente, para no atormentar más a su padre con esos recuerdos. – ¿Y cómo va la investigación sobre los criminales?
- Aunque se escaparon, todos los indicios apuntan a que, como sospechábamos, ambos fueron contratados por la misma persona. – dijo Parker, hablando con más soltura ahora que había podido desviar su atención de esos recuerdos. – Quizás no lo sabían al principio y por eso sus primeros ataques ocurrieron por separado, pero luego se pusieron de acuerdo.
- ¿Y qué van a hacer ahora? – preguntó Latoya interesada.
- Gio continuará con la investigación y me mantendrá al tanto. – dijo Parker. – Entretanto, Oliver y sus amigos se ocuparán de vigilar las calles cuando yo no me encuentre disponible.
- ¿De qué hablas? – dijo ella. – ¿No se supone que saliste del retiro?
- Sí, así es, pero no voy a poder estar en el campo todos los días. – replicó Parker con una sonrisa. – No si voy a estar entrenando a mi nueva compañera, y eventualmente sucesora en el manto.
Latoya se quedó pasmada. ¿Compañera? ¿Sucesora en el manto? ¿Acaso quería decir lo que ella creía?
- Ya pudiste ver el mundo a través de los ojos del superhéroe. – dijo Parker, ahora adoptando más el tono que usaba como Gligarman. – Ahora tienes una idea de lo que te espera allá afuera. Estás lista para que empiece a entrenarte como es debido. Y empezaremos esta misma noche…
…
Aquella noche en la mansión de los Parker se salió de la norma. Para empezar, Parker le dijo a su hija después de la cena que fuese por unas ropas de entrenamiento y que lo viera en el gimnasio. Poniendo a Latoya a prueba, le entregó un bastón de púgil, y ya sobre la lona de entrenamiento, le pidió que le mostrase de lo que era capaz con él.
- ¡Aaaahh! ¡Yah! ¡Haaah! – exclamaba Latoya enviando una serie de golpes al rostro, torso, y rodillas, que su padre logró bloquear sin mucha dificultad.
- Estás usando ataques normales. ¡Sorpréndeme! – dijo Parker.
- ¡Eso intento! – exclamó la chica intentando mandarle una estocada al estómago.
Parker lo esquivó girando hacia un lado y agachándose, le dio un golpe de revés por detrás de los tobillos que la hizo caer de espaldas sobre la lona. Antes que se levantara, Parker la presionó contra el suelo con su bastón y la mantuvo allí por un rato, sin dejar que se moviera, hasta que dejó de forcejear y se rindió. Hecho esto, arrojó su bastón a un lado y le ofreció una mano para ayudarla a levantarse.
- ¿En serio es necesario todo esto, papá?
- Latoya, si vas a ayudarme allá afuera, más te vale saber en lo que te estás metiendo. – dijo Parker. – Siempre que salgas, tienes que asumir que los criminales no van a tocarse el corazón frente a ti ni nadie más para conseguir lo que quieren.
- Lo sé, lo sé. – dijo ella encogiéndose de hombros. – Solo que… este entrenamiento es algo extraño.
- Confía en mí, sé lo que hago. Quiero estar seguro de que mi ayudante sea capaz de seguirme el paso, y de poder confiar en ella para que me cuide las espaldas.
Latoya rodó los ojos. No la convencía del todo ese término de "ayudante", pero tendría que acostumbrarse a él. Encima de todo, todavía no le dejaba tampoco siquiera probarse el traje que había hecho, ni para estar seguro de que fuera de su talla. Era un poco deprimente verlo a través de ese cristal y no poder ni siquiera tocarlo, pero su padre dijo que primero tendría que ganárselo con el entrenamiento. Según él, el héroe hacía al traje, y no al revés.
Su padre trajo unos guantes de entrenamiento para practicar golpes, y le pasó un par. La chica se los puso inmediatamente.
- Regla número uno, golpea tan fuerte como puedas. – dijo Parker colocando sus guantes al frente.
Latoya comenzó a golpear. No era que tuviese mucha fuerza en los brazos, pero eso se remediaría con algo de tiempo y esfuerzo. Al ver que su padre no se inmutaba, incrementó el esfuerzo, pero las manos de su padre apenas sí retrocedían.
- Regla número dos. Ahora golpea todavía MÁS fuerte.
¿Quería más? Bueno, le daría todo lo que tenía y más. Se lo iba a demostrar, no iba a amilanarse con nada. Fuera lo que fuera que le obligara a hacer durante el entrenamiento, ella lo completaría. No había nada que no pudiese esperar de parte de él. Excepto…
- ¡Hey! – exclamó la chica, agachándose cuando de pronto su padre retiró el brazo derecho y trató de lanzarle un golpe a la cara, apenas con suficiente anticipación para esquivarlo. – ¡¿Qué fue eso?!
- Y regla número tres, yo hago las reglas. – le dijo. – No dije que no iba a atacarte, ¿verdad? Ahora lo ves, el segundo punto de este ejercicio es ver si estabas preparada para lo inesperado.
Latoya exhaló un suspiro. Por lo visto esto sería más difícil de lo que creyó. Sin embargo, su padre pareció leerle la mente, y se le acercó, poniendo la mano enguantada en su hombro.
- Escucha, hija. Tú eres lo más importante que tengo en esta vida. – le dijo. – Por mucho tiempo no quise dejar que te involucraras en esto porque no creí que podría protegerte si lo hacías. Así que al menos, déjame que me asegure de que podrás protegerte a ti misma allá afuera. Por favor, sopórtame hasta entonces.
Latoya miró el rostro preocupado de su padre. Esa mirada siempre hacía que el corazón se le derritiera, y no había forma de decirle que no. Resignándose, suspiró y asintió. Quería ayudar a su papá, y él estaba dispuesto a dejarla hacerlo, siempre y cuando pudiese cuidarse sola. Y claro, también confiar en ella para que pudiese ayudarlo cuando fuese necesario. Con eso en mente, ambos volvieron a ponerse en guardia.
- Vamos de nuevo. Esta vez con más fuerza.
A bordo de la nave de la Cazadora J…
J muchas veces había tenido que lidiar con clientes que a último momento intentaban darse la vuelta y dejarla botada sin pagarle por sus servicios. Desde luego hacer eso les saldría después mucho más caro, y ella siempre se aseguraba de ello.
Esta vez, sin embargo, ocurrió algo exactamente lo contrario: técnicamente falló en su encargo, y aun así su cliente la contactó para pagarle el resto de lo ofrecido. No tenía idea de cómo sentirse respecto a ello, pero considerando la suma, eso no tenía importancia.
- No me imaginé que nos habría contratado a ambos al mismo tiempo. – comentó J en el puente, hablando por la pantalla de comunicaciones. A su lado, el Pride Sniper se encontraba de pie, aprovechando el aventón que J le ofreció por su ayuda prestada durante toda esa odisea.
- ¿Estaba planeando que después nos uniéramos para causarles más problemas a esos justicieros? – preguntó el francotirador interesado.
- Admito que mi intención era dividir y conquistar en realidad. – respondió el hombre de traje del otro lado de la pantalla. – Pero al final, el que ustedes dos hicieran equipo hizo que todo resultase mejor, así que no me quejo.
- Si no fuera por la suma que me ofreció, tal vez ahora no estaría tan feliz. – dijo J fríamente. – No aprecio que me haya utilizado solo para distraer la atención cuando su verdadero objetivo era Roberts. Le aconsejo que no vuelva a intentar algo así.
- Por supuesto, señora J. A modo de disculpa, espero que acepte un bono adicional.
En eso sonó un pitido en la consola de al lado, y J activó otra pantalla, confirmando la transacción. Una media sonrisa se formó en los labios de la cazadora cuando vio que la paga había sido transferida, con un 25% adicional. La Cazadora asintió y cerró la pantalla.
- En cuanto a mí, Roberts aún sigue con vida. – dijo el Pride Sniper. – ¿Seguro que quiere pagarme a pesar de eso?
- Nuestro contrato estipulaba que usted solo tenía que sacar del camino a Roberts, sin importar cómo. – replicó el hombre. – Ya que no podrá presentarse a las elecciones, usted cumplió con su parte del trato, así que yo cumpliré la mía. Es lo justo, ¿o no?
J observó que el Pride Sniper levantaba una ceja ante el comentario de su cliente mutuo. Por lo visto, al igual que ella, también tenía sus propias reservaciones respecto al resultado. Después de todo, igual como ella era una cazadora y su negocio era atrapar Pokémon, él era un asesino a sueldo y su negocio era matar.
- Usted lo dijo cuando firmamos el contrato, ¿o no? Que valoraba la confianza más que nada en este mundo. Así que estaría traicionando su confianza al no pagarle por sus servicios.
- Tal vez, pero esto se verá mal para mi historial. – dijo el Pride Sniper. Nunca se le había escapado ningún objetivo después de todo.
- Véalo de esta forma: acaba de matarle toda su carrera política. Como yo lo veo ese es un castigo peor que la muerte, y me sirve igual de bien que estando seis pies por debajo de la tierra.
J y el Pride Sniper intercambiaron miradas. Los políticos realmente podían ser aterradores cuando se trataba de sacar de en medio a alguien que les estorbaba. Desde luego, recurrían a la gente como ellos dos para que se ocuparan del trabajo sucio directamente, pero aun así, pobre del que terminase metiéndose con su lado malo por cualquier motivo.
El Pride Sniper sacó un dispositivo con aspecto de Smartphone del bolsillo, y J estaba lo bastante cerca para ver por la esquina del ojo la pantalla. Había transferido su pago en criptoactivos variados. Asintiendo, el asesino profesional se lo guardó y volvió a observar hacia la pantalla.
- Un placer hacer negocios con usted, señor Swietenia. – dijo el francotirador. – ¿O debería llamarlo "futuro senador Swietenia"?
- No es necesario. Aún falta mucho para eso. De nuevo, el placer fue todo mío. Ahora si me disculpan, tengo deberes qué atender. Me despido, buenas noches a ambos.
Y sin más, el político terminó la llamada, y la pantalla se apagó. Ni J ni el Pride Sniper dijeron una sola palabra ni inmutaron sus expresiones, enfocándose simplemente en ver hacia afuera de la aeronave mientras esta continuaba su viaje.
- Señora J, estamos entrando a los límites de la región Orre. – dijo uno de los operadores del puente.
- Mantengan el curso según lo planeado. – dijo J, antes de luego dirigirse al Pride Sniper. – Pronto llegaremos a tu parada.
- Hogar, dulce hogar. – dijo el hombre con un tono sarcástico, aunque J alcanzó a percibir un cierto deje de nostalgia entremezclado.
- ¿Qué vas a hacer en ese lugar desecho, de todas maneras? – preguntó J interesada.
- Nada especial. Solo me gusta ver el lugar donde nací y y crecí después de un trabajo exitoso. O lo que queda de él, al menos, luego de que le prendí fuego y lo hice volar en pedazos. Para restregárselo en la cara.
- ¿Restregarle qué a quién? – J no entendía.
- A mi querida madre. – replicó él, con una sonrisa maligna. – Ella fue la que me enseñó a utilizar las armas de fuego. Decía que yo tenía la mejor puntería para disparar entre mis hermanos.
- ¿Oh? ¿Es decir que ya eras un prodigio francotirador en tu juventud? – preguntó sarcásticamente J.
- Tenía que serlo, solo así me mantuve con vida. – replicó amargamente. – Lo único que lamento es que no tuve la oportunidad de agradecérselo como era debido. Lo que habría dado por meterle una bala entre los sesos.
J lo vio con algo de curiosidad, tratando de imaginarse qué tipo de madre habría criado al Pride Sniper. En serio era un sujeto digno de temer y de respeto. Esperaba que nunca se cruzaran en bandos contrarios.
- No me interesan esos detalles, ¿por qué me cuentas esto?
- Por nada. Creo que simplemente me caes bien, y no es que puedas usarlo en mi contra, ¿o sí? – replicó él despreocupadamente, mientras se sacaba de entre el cuello una cadena de hierro oxidada, de la cual colgaba una gran letra D del mismo material.
- ¿"D"? ¿Qué significa? – preguntó J.
- Descant. Ese era mi viejo nombre, aunque lo dejé atrás hace mucho. Ahora solo soy el Pride Sniper.
J sonrió y volvió a enfocar la vista al frente. El resto del viaje continuó en silencio, aunque tuvo que admitir que no le resultó del todo malo haber hecho equipo con este asesino a sueldo. Mejor que muchos otros socios pasados, en cualquier caso.
Por lo mismo no veía la hora de dejarlo en su destino, así podría volver a lo suyo por su cuenta lo más rápido posible. En el sentido de trabajar solo con subordinados y no con iguales. Era mucho más seguro para ella de ese modo.
FIN.
Notas del autor:
Hola, hola, y buenas a todos. Abrimos el 2019 del Resetverso con la conclusión de este interludio. Lamento mucho el retraso, pero ya saben cómo están las cosas aquí, y equilibrar la universidad con todos los demás compromisos en la vida real no deja tiempo para casi nada. Pero bueno, ya estamos otra vez en marcha, y por fin doy por concluida esta que les debía desde hace tiempo. Ahora sí, Gligarman oficialmente comienza a entrenar a su hija para que sea primero su ayudante y luego se convierta en su sucesora. Bueno, eso ya es tradición con muchos superhéroes, ¿no? Es decir, ¿cuántas veces no vimos a algún Robin asumiendo el manto de Batman durante ausencia o el retiro de Bruce Wayne? Por cierto, si les interesa, Ander Arias me dibujó hace algunos meses el traje Latoya, lo pueden encontrar en su DeviantArt (Arias87), por si tienen curiosidad de saber cómo luce.
Y bien, ya que algunos de mis otros colegas coescritores habían pedido mano para introducir y desarrollar a los hermanos de Orre, yo decidí hacerlo con uno de los que quedaban sin identificar, específicamente el intermedio. Quise mantenerlo como la sorpresa de este interludio, siendo que quizás ya habrían sospechado o adivinado quién era el que los había contratado a é para los ataques. Y por si no lo entendieron, la parte de "arrasar" es literal; puedo imaginarme al sujeto prendiendo fuego con un lanzallamas y luego disparando una bazuca para hacer volar el lugar donde Heratia los mantenía a él y a sus hermanos entre cada una de sus fechorías. De momento no tengo más planes para él, solo algunos retazos menores aquí y allá, pero nada concreto para una historia completa.
Con esto llegamos al final de este interludio. Gracias por los reviews a darkdan-sama, BRANDON369 y Jigsawpunisher. Y antes de marcharme, les dejo este omake de Crossoverpairinglover, junto con un mensaje de él para ustedes. ¡Que lo disfruten!
OMAKE (por Crossoverpairinglover):
¡El día fue salvado! ¡Los VILLANOS fueron castigados! ¡Y solo le quedaba una cosa al asombroso, espectacular, GLIGARMAN por hacer!
¡Educar a la nueva generación, con la sabiduría que solo una mente veterana y bien actualizada podría producir!
- …Para resumir la lección, cuando se encuentren con un niño fanático muy poderoso que tenga demasiado tiempo libre y demasiado poder en las manos, especialmente si proviene de otra dimensión y puede moldear la realidad a su antojo como un chef moldeando la masa para una bandeja de galletas de pura locura, lo mejor que pueden hacer es mantenerlo calmado. No le sigan el juego ni dejen que se emocione, pero tampoco dejen que se aburra. DEFINITIVAMENTE no lo aburran, ya que eso lo llevará a que encuentre su propia forma de divertirse. Y eso no es nada divertido en absoluto.
Esta invaluable perla de sabiduría, tan pura como la nieve y fresca como agua de manantial de montaña, fue muy bien recibida por sus tres estudiantes, ¡LA NUEVA GENERACIÓN DE HÉROES!
- Entendido. Pensar que pueden existir criaturas tan horribles.
La declaración de Decid-Arrow fue respondida por un asentimiento de Gligarman, ¡como prueba definitiva de la palabra de la ley!
- ¡Y aun así, esos archidemonios del crimen no son la única amenaza que un caballero disfrazado de la JUSTICIA debe estar preparado para enfrentar, mis jóvenes Kricketots! Los malignos espíritus en el mundo espiritual son igual de malos, si no peores, que cualquiera de ellos. Bien, ya he ocupado suficiente de su tiempo hoy, así que ese tema lo abordaremos la próxima vez, cuando les enseñe las técnicas para pelear contra los incansables espíritus de los…
Antes que Gligarman pudiera seguir hablando, el espacio detrás de él DISPARÓ, y GIRÓ, ¡y finalmente SE ROMPIÓ!
¡SE ROMPIÓ como si fuera un cristal, mientras una línea se formaba en el aire de la nada!
Los tres héroes Bloodliners saltaron preparándose para enfrentar al desconocido, pero Gligarman levantó la palma.
- ¡Tranquilos! Reconozco esto, y aunque está unas cuantas lecciones por delante de nuestro currículum, es algo para lo cual deberían prepararse. Pues no hay nada tan común, tan frecuente, y aun así tan completa y crucialmente importante, como en lo que al parecer estamos a punto de embarcarnos.
Ante estas sabias palabras, la puerta se abrió de par en par, suficientemente grande para que atravesaran un autobús, un avión, o un dirigible, mientras una figura solitaria aparecía frente a ellos.
Los superaba en tamaño, alzándose frente a ellos como un Charizard frente a un Wartortle. Su atuendo se veía anticuado, severo y gris. Tan gris como la barba enrollada en su mentón, soplando como el humo de una locomotora antigua.
Mientras exhalaba por las fosas nasales, el humo danzaba a su alrededor, como si dentro de él hubiese una caldera ardiente. ¿Pero para qué podría usar dicha caldera?
- Bueno, mientras aún vivo y respiro. Ha pasado un largo tiempo, Thomas T. H. Umba"
El hombre ahora identificado asintió en respuesta, con su barba moviéndose como humo en el viento.
- ¿Quién?
Sí, quién, la pregunta salió al aire. ¿Quién era este hombre, identificado por un título tan extraña?
- Preguntan por mi identidad, y debido a que no mantengo identidad secreta cuando cruzo por el tejido de la realidad, se las concederé. Soy la Locomotora Viviente, el Hombre Hecho Tren. Un miembro de la Sociedad de la Benevolencia, soy el Hombre Tren. Se me ha otorgado el ilimitado e inimaginable poder de los trenes.
El anciano dramáticamente levantó su dedo índice hacia el aire antes de proseguir.
- Contemplen, en este dedo se alberga el poder de una locomotora moderna. Sean tocados por él y sentirán su fuerza.
- No gracias…
- Es un héroe de un universo diferente. Un mundo sin Pokémon inclusive, por inimaginable que parezca. Sin embargo dime, ¿por qué has venido ante mí?
- El universo ha entrado en un período de crisis. ¡El Rey Obsidiano ha despertado! ¡Se ha alineado con el ser pixeleado que atormenta la región de su universo, el Número Perdido! ¡La Sociedad de la Benevolencia está reuniendo aliados para combatir la mayor amenaza para los universos! ¡Una reunión de los más grandes hombres y mujeres: el Pistolero Solar, la Secretaria Perfecta, el Confiscador de la Fe, todos se reúnen ante la señal y el llamado de nuestro líder, el Dios de Nueva Inglaterra, para hacer justicia! Díganme, ¿se unirán ustedes cuatro en nuestra cruzada por la justicia!?
No necesitó decir más palabras, pues los cuatro de inmediato se pusieron de pie. El cuarteto se movió, el portal fue cruzado, ¡y el salón se llenó de silencio! ¡Silencio pues comienza la siguiente y más grande aventura de nuestros héroes! ¡Una lección aún más valiosa que temerle al fanático aburrido capaz de alterar la realidad!
Pues todo héroe debe estar preparado para lo inevitable: the crossover.
El Crossover de Crisis.
…
EL PRÓXIMO MES, LA HISTORIA QUE TODOS USTEDES HAN ESTADO ESPERANDO:
¡EL PACTO OBSIDIANO!
¡ALPHA!
¡UNO!
¡DOS!
¡TRES!
¡CUATRO!
¡CINCO!
¡SEIS!
¡SIETE!
¡OMEGA!
RESERVA TU COPIA HOY, Y NO OLVIDES LEER LOS LIBROS VITALES PARA LAS CONEXIONES
El Hombre Tren: 64-65
Wayne el Pistolero Solar: 24-26
Theron Dodekantheon, el Líder de la Benevolencia: 70-72
Sociedad de la Benevolencia: 50-53
Sociedad de la Benevolencia Operaciones Secretas: 15
Sociedad de la Benevolencia Nueva York: 24-27
Sociedad de la Benevolencia Chicago: 22
Auburn Hall, Succubus: 14
Secular el Hombre de la Fe: 18-20
Gligarman: 66-70
Gligirl: 15-17
Vigilantes Nocturnos, el Trío de la Justicia: 10-12
Decid-Arrow: 5-7
Flashstrika: 5-7
Flamestorm: 5-7
Blaziken Mask: 11
El Arácnido Negro: 8-10
El Poderoso Accelguard: 14
Taisune: 24
MissingNo: 0
¡NADA VOLVERÁ A SER LO MISMO!
Nos vemos el próximo año para el siguiente evento.
…
Sí, aquí les habla Cross. Decidí crear este pequeño omake para terminar el oneshot de Fox. Tenía el internet caído, se me ocurrió una idea tonta, y pensé en utilizarlo.
Cualquier personaje que no reconozcan es un personaje de una idea original que se me ocurrió para usar en el omake.
Como sea, para los lectores de Fox, y especialmente a los lectores de habla hispana con quienes no interactúo muy a menudo, gracias por apoyar y leer Reset Bloodlines y esperamos poder continuar trayéndoles historias y capítulos de calidad.
Ciertamente no se nos irá la mano en eventos con ellos, por lo menos.
