5. Adicto a ti.

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Rin se despertó de golpe y se quedó sentada en el futón, suspiró tranquila cuando vio al youkai dormido de espaldas. Lentamente, empezó a salirse para poder asearse y estar presentable para él. A pesar de que no tuvieron nada que ver, al sentirse rodeada entre sus brazos, una gran seguridad inundó cada fibra de su ser y sonrió tontamente. Cuando se puso de pié, la grave y seductora voz de Sesshoumaru hizo poner toda su atención en él. Él se había recargado entre sus antebrazos para poder mirar a la mujer, pero lo que hizo sonrojar a Rin fue que el nudo del haori del príncipe estaba suelto, revelándole su marcado abdomen y pecho. Ella desvió la mirada y él sonrió. El demonio perro empezó a ponerse de pié y al percatarse de sus ropas, las dejó así.

Adoraba verla sonrojada.

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-¿A dónde vas Rin?- Él se había aproximado hacia ella para tomarla del rostro y dar un beso en su frente.

-Amo buenos días, iba hacia mis aposentos.- Ella lo miraba embobada.

-¿No quieres estar conmigo?- Pensar en esa posibilidad lo hizo sentirse algo desilusionado.

-¡No amo, no piense eso!- la tierna sonrisa de su protegida lo calmó y esperó a que siguiera.-Solamente iba a asearme, para que estuviera presentable ante usted.-

-Está bien pequeña. Te veré en el desayuno, por cierto… ¿Quieres ir a recoger tus nuevos kimonos? Podemos pasar esta tarde.-

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Ella asintió y dejándose llevar por un impulso, lo abrazó con algo de fuerza, haciendo que Sesshoumaru le devolviese el abrazo de igual manera. Su trato le encantaba y tenía la leve esperanza de que él realmente pudiera llegar a amarla, lo que no sabía, era que él la necesitaba con todas sus fuerzas. Deshicieron su abrazo y Rin caminó hacia sus aposentos.

Mientras se desnudaba, Moura y Hikari comenzaron a prepararle el baño. Al meterse a la tina, se relajó instantáneamente. Las dos youkais tallaban el cuerpo de Rin con la esencia que Sesshoumaru había regalado a su pequeña, Hikari adoraba lavar el abundante y largo cabello de su niña, Moura entro con una vasija llena de aguas termales y la vertió sobre su cabeza, retirando cualquier exceso de jabón en su cuerpo. La secaron y empezaron a perfumar todo su cuerpo con agua de sakura. Hikari tomo su peine y empezó a desenredar su cabello con mucha tranquilidad, una vez lista, tomo un poco de aceite de almendras y lo aplico en toda su larga cabellera. Le pusieron un kimono blanco con dibujos en tonos rojos (casi parecido al de Sesshoumaru) el obi rosado le formaba una muy buena silueta.

Salió y se encontró al demonio pelinegro, ella lo saludó con una enorme sonrisa mientras que él se había quedado en blanco. Devolvió el saludo y se concentraron en una plática animada. Esa mujer era encantadora, pero su instinto le indicaba que tenía que tener una distancia prudente. Al llegar hacia los comedores, Sesshoumaru ya se encontraba tomando el té, Irasue llegó minutos después y se dispusieron a desayunar.

La emperatriz observaba a su hijo disimuladamente, al ver que no le quitaba la mirada a Rin, sonriendo, comenzó a interrogar a Rin. Tenía que hacer que Sesshoumaru perdiera los estribos para que al fin pudiese estar junto a ella.

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-Preciosa. ¿Qué te parece el joven Takeshi?-

-Pues, es muy respetuoso y muy amable. Me llevo muy bien con él, hablamos de muchas cosas y me divierte.- Sonrió. Kazuo y Sesshoumaru se le quedaron viendo a la humana. El pelinegro la miró fijamente y el demonio perro se puso serio. Irasue siguió con su plan.

-¿Te gustaría ir a dar un paseo después del desayuno? Le diré al joven que nos acompañe.-

-Por supuesto. Si mi Amo me da permiso de hacerlo.-Ella lo miró tiernamente y él cerró los ojos.

¿Qué es lo que estaba pretendiendo su madre? ¿Es que acaso tenía ganas de morir? Suspiró y tratando de no perder la calma, respondió.

-Está bien, pero recuerda que tenemos un compromiso esta tarde.-

-Si Amo.- Ella le regaló una tierna sonrisa, haciendo sentir muy bien al demonio.

-Pues para su mayor tranquilidad Mi Lord.- interrumpió el youkai pelinegro.- ¿Por qué no las acompañamos?-

-Buena idea, Kazuo. Vayamos a mi despacho.-

Ambos demonios se excusaron y ya adentro, Kazuo habló. Sesshoumaru lo miraba gélidamente. Su olor lo delató, estaba exasperado.

-¿Es que ningún macho en esta zona quiere desposarse con ella? ¿Sesshoumaru es que los hombres no se dan cuenta de lo valiosa que es?-

-¿Tienes cierto interés en esa humana?- interrogó molesto.

-No me malinterprete mi Lord. Ése es el tipo de mujeres que hacen falta en el reino del Norte, me sentiría afortunado de tener una mujer como ella, se nota que sería una esposa digna.- diciendo esto, al youkai le brillaron los ojos pensando en esa posibilidad.

-Cualquiera de mis hombres tiene prohibido acercarse a mi protegida. Ella tiene que estar al lado de alguien que la quiera en verdad, si alguno tuviera la osadía de robarle una simple caricia… no seré nada misericordioso.-

Kazuo lo miró sorprendido. Sin decir nada más, caminó hacia la salida y lo volteo a ver.

-Si tienes pensado en marcarla como tu pareja… es mejor que lo hagas pronto. Rin es una mujer hermosa y si alguno no tiene el coraje para pedirte su mano y convertirla en su mujer, habrá otros que lo harán a la fuerza.-

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Cerró la puerta y él rugió. Ninguno se iba a atrever a profanar el cuerpo de su protegida. Primero los aniquilaba antes que su pequeña sufriera una agonía de esa magnitud. Concentrándose en sus demás pergaminos, se dispuso a hacer sus labores. Trataba de concentrarse, pero las palabras de Kazuo resonaban en su mente con saña. Gruñó y se quedo en el ventanal cuidando de su hermosa humana. Su vida le pertenecía a ella…

Kazuo caminaba impacientemente por todo el establecimiento, sintiendo una gran opresión en el pecho. ¿Es que nadie se atrevía a desposar a esa preciosa humana? ¿Tan despiadado era con sus sirvientes? Parecía imposible cómo es que esa humana superara en belleza incluso a la Princesa youkai del Norte, sonrió.

Mientras las miraba juntar algunas flores, se acercó hasta la joven humana, que lo miraba con algo de pena, se inclinó de una manera para saludarlo y él la tomo de los brazos, haciendo que la joven humana se sorprendiera.

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-No me reverencies Rin. Recuerda que las princesas nunca deben inclinarse ante nadie.-

-S-Señor Kazuo…- Ella se sonrojó ante el cumplido del youkai.

Irasue sonreía galantemente y en ese momento llegaba Takeshi, que con un gran sonrojo le entrego un obsequio.

-Teniente, es usted todo un caballero.-Le sonrió.

-Usted se lo merece, Majestad.-

Voltearon a ver a Rin que estaba muy entretenida con la nueva visita. Kazuo se la pasaba de un lado a otro del jardín colgada de su brazo.

-Al parecer Sesshoumaru nos va a matar a ambos.-

-Si mal no recuerdo, Sesshoumaru te odia por estar cuidando a su futura prometida.- le sonrió la emperatriz.

-Pues el plan saldrá muy bien. Majestad, tengo entendido que se hará muy pronto el festival de la primavera, Rin estaría encantada de pasar un día entero rodeada de flores, ¿No le parecería buena idea llevar a la princesa a distraerse un poco? Puede que, si el señor no se apresura a decirle lo que siente… El joven Kazuo puede servirle de opción para ser feliz.-

-Me agrada tu manera de pensar, pero si eso llega a suceder, no aprobaré la unión. Y ya hablé con Kazuo al respecto.-

-Pues se nota muy interesado por la humana.-

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No dijeron nada más y siguieron con el paseo. El sol poco a poco comenzaba a descender y los sirvientes empezaron a servir la comida. Rin se disculpo un momento y subió a sus aposentos seguida de Hikari, que observaba a Kazuo con algo de resentimiento y odio. Él le devolvió una mirada algo melancólica y llena de arrepentimiento, pero la criada se retiró buscando a la joven, tratando de no soltar ni una lagrima en el trayecto. Al encontrarla escogiendo la ropa, se apresuro para dejarla lista.

Todos en la mesa se concentraban en comer lo que tenían enfrente, Rin disfrutaba de la comida, y Sesshoumaru y Kazuo la observaban embelesados. Después del paso de algunos minutos, Sesshoumaru y Rin salieron hacia la aldea nuevamente, su compañía le era muy agradable y estaba buscando la manera de poder cortejarla, no desperdiciaría la oportunidad de verla en brazos de otro que no sean los suyos.

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-¿Estas contenta con mi compañía Rin?-

-Claro que si amo, me hace recordar mucho los momentos en donde salíamos de viaje.- La sonrisa que su prometida le dedicaba, lo hizo temblar levemente.

-Quisiera saber… ¿Qué relación tienes con el soldado?-

-Solamente somos amigos, es un joven muy respetuoso.-

Después del breve cuestionario, comenzaron a caminar en el gran corredor de la aldea, pero lo que no espero la joven fue que Sesshoumaru la tomó suavemente de la mano y entrelazara sus garras con sus dedos. Llegaron con la mujer de los kimonos y le entrego el paquete con una sonrisa, mientras comenzaron a caminar sobre el mercado, un joven se acercó hacia Rin con la intención de coquetearle, pero ella fue más educada y corrió a los brazos de su amo.

Al regresar al castillo, Kazuo los recibió y de alguna manera, se le quedo viendo a Rin con algo desconocido en sus ojos, Sesshoumaru se giró y le pregunto que si necesitaba algo.

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-Nada, mi lord. Pero, debo decirle que la princesa del Norte le ha mandado una carta esperando su respuesta.-

Todo pasó en una milésima de segundo, el corazón de Rin sintió un dolor demasiado profundo, en la cara de Sesshoumaru había una expresión de tristeza y algo de dolor, el rostro de Kazuo tenía un semblante triste y algo cohibido. Cuando quiso tomar su mano, ella la quitó rápidamente y se dio la vuelta caminando apresuradamente tratando de que no derramar ni una lagrima por él.

Sesshoumaru se le acerco al general enfurecido y él lo miro severamente.

-¿Qué es lo que pretendes Haru? ¿Realmente a qué viniste a mi palacio?-

-Simplemente a ver si los rumores eran ciertos, mi Señor. Se ha rumorado que alojaba a una humana en su palacio y que era muy estricto acerca de quién podía acercársele.-

-¿Y qué demonios quieres?-

-Simplemente averiguo el porqué no se ha desposado con ninguna youkai, solamente quiero decirle algo, si está pensando en desposar a Rin, hágalo lo más pronto posible. Le repito, si no lo hace, otro macho… sea de cualquier raza, lo va a intentar aunque sea a la fuerza.-

El pelinegro avanzó y dejó pensando al demonio perro, ahora lo que más le importaba era recuperar a Rin y hacerle ver que solamente ella importaba en su vida.

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A la mañana siguiente, Rin se despertó sintiendo un poco de ardor en los ojos, se puso de pie y sin ayuda de nadie, empezó a bañarse con mucho cuidado, se miro en el reflejo del agua y notó como sus ojos estaban algo hinchados, tomó una de las toallas y comenzó a secarse.

Con su cabellera totalmente desenredada y aun algo húmeda, salió hacia los jardines del palacio para despejar su mente.

Quería pensar que lo que escuchó anoche era simplemente un juego, pero sintió una pesadez enorme cuando Sesshoumaru ni siquiera tuvo las palabras para negarlo, distraída en sus pensamientos, el joven soldado se le acercó para hacerle compañía. Su sonrisa radiante la aturdió por algún momento.

-Buenos días Dama Rin.-

-Buenos días Takeshi, pero por favor, dime nada mas Rin.-

-Está bien… Rin, ¿Cómo amaneciste? No creo que bien por lo que veo.- Sus dedos acariciaron la parte baja de sus ojos, haciéndole entender.

-La verdad no fue nada… solamente unas cosas que me hicieron pensar.-

-¿Te puedo dar un consejo?-

-Claro, yo con gusto lo escucharé.-

-No te des por vencida, ya que puedes llevarte una gran sorpresa.-

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Iba a contestar pero al escuchar el sonido que hacía su estomago pidiendo alimento la hizo sonrojarse, él simplemente se rió y acompaño a la muchacha a desayunar.

Los ojos dorados de un youkai algo alterado seguían sus movimientos con celos, al ver a ese soldado tratándola, le hizo sentir cómo una enorme espina se le enterraba poco a poco en la boca del estomago. Decidió esperar un momento más hasta que la tuviera sola, mientras tanto, comenzó a escribir una carta extensa hacia la culpable de su malentendido con su princesa.

Tenía muchas cosas qué hacer.

Cuando Moura le preguntó que si le apetecía desayunar, contesto que ya lo había hecho, algo desilusionada porque su amo no la vino a ver. Se puso de pié y comenzó a caminar hacia la salida del palacio para ir a distraerse un poco.

Pasó toda la mayor parte de la mañana y algunas horas de la tarde contestando su correspondencia, mientras lo hacía, el hermoso rostro de su humana aparecía en su mente cada vez más, ya habían sido algunas ocasiones en las que él había probado sus labios, pero eso hizo que aumentaran sus constantes pensamientos en tenerla sobre su futon desnuda y haciéndole el amor, mientras ella gemía su nombre. Despertó de sus ensoñaciones y cerró los ojos soltando un enorme suspiro.

Sonrió.

Decidido a ir a verla, Moura le aviso que su princesa había salido a dar un paseo cerca de los alrededores, bajó hacia los comedores y solamente su madre y Takeshi estaban ahí tomando los alimentos. Furioso, quiso detenerse a pensar que Kazuo estaba en otro lado del palacio. Pero NO con su futura hembra. Irasue, al ver que su hijo no tomo demasiado alimento, se atrevió a hablar.

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-¿No vas a comer hijo?-

-No tengo hambre.-

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Se separo de los comensales y fue a sus aposentos, el crepúsculo se estaba asomando anunciando que pronto anochecería. Al sentir su aroma sobre el aire, sintió muchísima paz. Estaba a punto de bajar pero al ver que Kazuo se le acercaba, decidió quedarse para escuchar lo que ese demonio quería decirle.

Rin caminaba apresurada hacia sus habitaciones, pero al ver que lord Kazuo se le acercaba, respetuosamente lo saludó. Pero lo que se le hizo muy extraño fue que sus ojos tenían un leve color ambarino alrededor de sus pupilas.

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-¿Qué desea Lord Kazuo?-

-¿Qué deseas tu querida Rin? ¿Sabías que causas muchas sensaciones en los machos? Pues déjame decirte que… yo no soy el único que desea besarte y recorrer tu cuerpo con mis caricias.-

-¿Cómo se atreve a decirme esas cosas?-

-No es mi intención ofenderte, simplemente soy franco ante lo que causas en mi cuando te veo.-

Ella se alejo de él presurosa, pero al sentir como Kazuo la jaló para mantenerla presa entre sus brazos, le dio un empujón haciendo que el general cayera de espaldas al suelo, recobrándose del tipo de trance en el que se encontraba, Rin falseó entre sus pasos y cayó de bruces al suelo, pero no se fijó cuando una piedra algo filosa rasgó la parte de su kimono, haciéndole una herida superficial en el comienzo de su muslo interior.

-Yo…Dama Rin, lo-lo lamento demasiado.- Un atontado Kazuo pedía disculpas mientras la levantaba, ella con gentileza le respondió.

-Está bien, solamente que si vuelves a decirme cosas como esas… Te daré tu merecido.-

Mientras cojeaba para llegar al palacio, un Sesshoumaru sumamente enfurecido se le puso enfrente. Ella iba a hablar pero una garra se depositó sobre sus labios, solamente podía admirar ese hermoso color de sus ojos tan refulgentes como el sol y no se dio cuenta cuando él ya la tenía cargada y la llevaba a sus aposentos. Se quedaron admirándose tan solo unos minutos mientras el se le acercaba de una manera demasiado inapropiada.

-¿Qué te estaba diciendo?- Al sentir cómo su respiración se le aceleraba, Sesshoumaru se sintió orgulloso de ser él quien causara tanto en su humana.

-N-nada… déjeme ir.-

-Tienes una herida en la pierna.-

-¡N-no es verdad!.-

-¿Y entonces por qué estas sangrando?-

Ella se sintió cohibida y decidió quedarse sentada en algún lugar del piso. Pero Sesshoumaru la llevó al futon y sus manos y labios hormiguearon al ver que el rasgado kimono de Rin enseñaba una parte de sus muslos hacia sus pantorrillas, admirando esas preciosas y largas piernas. Se acercó hasta ella y la aproximo a su cuerpo lo suficiente, haciendo una caricia en su tobillo, comenzó a subir rozando sensualmente sus garras hacia arriba, deteniéndose en su muslo herido.

Con lentitud, empezó a hacer hacia un lado su pierna para poder bajar hacia la herida y curarla con su saliva.

Rin estaba demasiado agitada, un calor poderoso recorrió toda su espina dorsal y se estancó en su bajo vientre, y lo que vino a continuación la dejo claramente impactada. Tuvo que cubrirse la boca mientras sentía la boca de su amo sobre la parte interna de su muslo, era una posición algo provocadora y sensual, pero el aliento cálido de su señor llegaba a chocar sobre la piel húmeda y hacia que se le pusiera la piel erizada. Al notar que se detuvo la sensación, su corazón dio un vuelco enorme al ver que el demonio perro se había puesto encima de ella y sus piernas estaban flexionadas.

-Amo Sessh…- Un beso intenso por parte del demonio perro la hizo gemir y aturdirla.

-Mírame Rin…- ella abrió sus ojos con un intenso color rojo sobre sus mejillas.-Dime qué es lo que tengo que hacer para luchar contra esto que siento, dime que deseas para poder besarte cuantas veces sea necesario.-

-Usted tiene a la Princesa…- Ella desvió su rostro con un dejo de tristeza, pero el volvió al ataque al darle otro beso intenso y empezó a aflojar el moño de su kimono, exponiendo aun más el generoso escote de Rin, haciéndolo gruñir de excitación.

-No Rin…- decía mientras devoraba a besos el escote de la mujer, haciéndola gemir débilmente y suspirar alternadamente.-Yo a la única mujer que quiero llenar con mis caricias, hacerla gemir mi nombre en varios acordes vocales, a hacerla llegar a uno de los mejores y deliciosos placeres, mesclar mi aroma su aroma con el mío, a impregnarla con mi esencia, a devorar su tierna piel a besos y admirar todos y cada uno de sus gestos mientras la hago MÍA… es a ti…-

No dijo nada y abrumada por el cúmulo de sensaciones, devolvió el beso intenso que fue correspondido de la misma manera, ahora su corazón sentía que Sesshoumaru podía llegar a amarla así como él a ella.


.*CONTINUARÁ*.

¡Hola! ¡MIL DISCULPAS POR MI ENORME AUSENCIA! Es que la escuela me tiene demasiado ocupada T_T Pero bueno bueno… ¿Quieren LEMMON para la próxima entrega?

¿Quién DICE SI? :D Espero que les agrade este capitulo porque a mi no, la vdd :/

ESPERO SUS IDEAS Y REVEWS!

Bueno un saludo enorme a… :

sakuraflower94

black urora

RinSess13

princesacaris

kaitou Lucifer

sorarin111

yue yuna

Queen Scarlett

serena tsukino chiba

¡Gracias por leer!

¿Review?

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