6. Únicamente Mía
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Rin se quedó estupefacta ante la reacción del youkai, correspondiendo tímidamente a su beso. El Lord sonrió para sus adentros al ver que la joven no lo detenía. Sin romper el beso, Sesshoumaru fue desatando poco a poco el obi, haciendo suspirar enteramente a Rin. El sugerente escote de la humana empezaba a mostrarse cada vez más conforme él pasaba sus manos por la espalda femenina y dejaba expuesto sus hombros y clavículas.
Los ojos de Sesshoumaru tenían pequeños matices rojizos pese a la excitación, pues los constantes jadeos y gemidos leves de Rin lo descontrolaban a tal grado que gruñía cuando ella se aferraba a sus brazos. Agitada y demasiado acalorada, Rin intentó frenar al demonio, pero no lo consiguió.
-…Amo… Sesshoumaru…deténgase ¡por favor!-
-No…Rin ¿Qué acaso no te das cuenta de lo que provocas en mí? ¿En lo que me haces sentir cada vez que un macho aclama tu atención?-
Sesshoumaru en un gesto brusco, la tomo por los glúteos mientras ella emitía un delicioso chillido para sus instintos mientras que ella le rodeaba la cintura, caminaron juntos hacia una puerta que tenía el despacho y la mujer se sorprendió al ver el futon de su amo. La habitación se encontraba en penumbras, debido a que las enormes ventanas fueron tapadas con un lienzo oscuro, evitando la entrada de cualquier rayo de luna. El demonio continúo besándola, haciéndola dejarse llevar por todas esas sensaciones desconocidas, fue recostándola suavemente sobre el enorme futon cuidando de no aplastarla con su peso. Rin se encontraba demasiado nerviosa, notado por el agudísimo olfato del youkai.
-Desde que eras pequeña… tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano para no abalanzarme sobre ti y hacerte mía…Tu olor me aturde todos los sentidos, tu cuerpo es el causante de muchas cosas en mi… y ahora que estas aquí, no descansaré hasta dejarte el vientre repleto de mi esencia.- dijo mientras lamía juguetonamente el cuello y la oreja de Rin haciéndola gemir ante las caricias y las palabras de Sesshoumaru.
-…Amo…Sessh…- con un gruñido, el poderoso demonio la silencio con un apasionado beso hasta dejarla sin aliento.
-No preciosa, desde este momento…ya no seré más tu Amo. Serás mi hembra y la madre de mis cachorros.-
Volvieron a unirse en un apasionado beso, esta vez, Sesshoumaru le abría los ropajes a Rin, exponiendo ante su mirada de topacio, la nívea y cremosa piel de su hembra. Rin sentía su corazón bombearle con fuerza, era la primera vez que un hombre la miraba desnuda, sus mejillas se tiñeron de color carmín cuando sintió que los besos en su cuello descendían con lentitud y suavidad hacia sus pechos. Gimió al sentir la lengua y boca de Sesshoumaru estimular uno de ellos y con el otro sentir cómo su mano y garras la consentían, descargando en la apasionante tarea de su ahora esposo mas gemidos. Ella atinó a abrazarlo con más fuerza, mientras que en su zona sur sentía una palpitación y humedad salir de su interior, sintiéndose enormemente acalorada. Por otro lado, Sesshoumaru se deleitaba con esos sensibles botoncillos como si fuese un cachorro hambriento, alentado por los excitantes lloriqueos y gemidos de la humana.
Mientras le daba atención a sus pechos, la mano desocupada bajó rozando las garras sutilmente por el vientre plano de la princesa, haciéndola respingar constantemente. Al llegar hacia su cometido, se enorgulleció enormemente al sentir la humedad en la feminidad de Rin, teniendo cuidado, empezó a pasar suavemente su garra sobre los pliegues con cuidado de rozar delicadamente el clítoris de ella, logrando que gimiera con más fuerza. Repitió la acción rozando intencionalmente nuevamente el clítoris. Rin se encontraba demasiado agitada y sus gemidos no dejaban de salir de su garganta, lo que vino a continuación, la hizo arquear su espalda totalmente
y continuar gimiendo desesperada. Sesshoumaru bajo su rostro hacia su centro y empezó a lamerlo y saborear el néctar que salía de su interior.
-… ¡Sesshoumaru!...-
El demonio solo atino a beberla con más ganas, recibiendo como premio los incesantes gemidos de la humana, descaradamente, hizo que Rin pusiera sus piernas sobre sus hombros, metiendo su lengua profundamente. Rin sentía que el aire se le extinguía, y al sentir la lengua de su señor penetrarla, continuo gritando acariciando desesperada el cabello de Sesshoumaru. Sonriéndole con infinita arrogancia, empezó a juguetear con el clítoris de su pequeña, escuchando esos deliciosos gemidos mientras observaba cómo se retorcía bajo él. Ella rodeo su cuello entre sus piernas y sintió un poderoso calor recorrerla de pies a cabeza, el aliento se le cortó brevemente, observando a ese ser que tanto amaba con cada fibra de su ser.
Él se le encimó volviéndola a besar, ahora con el sabor de su esencia en sus labios, tomó las delicadas manos femeninas y ella lo fue desvistiendo, sus garras recorrían hacia arriba y hacia abajo la piel de sus piernas, posicionándose en medio de ellas, siguió succionando y consintiendo los pechos de su ahora esposa, mientras que ella no paraba de acariciarlo. Rasguñó delicadamente uno de sus brazos cuando el demonio mordisqueo uno de sus pezones.
-… ¿Quieres que me detenga, Rin?...- continuó delineando con su lengua el sensible botoncillo.
-…N-no…- gimió fuertemente y continuo.-…Por favor Amo… ¡No se detenga!...-
Gruñendo al saberse deseado por Rin, tomó entre sus manos ese par de carnosidades entre sus manos y estrujándolas con algo de fuerza, las juntó y pellizco con sus colmillos ambos pezones, haciéndola gritar desesperadamente entre ese sublime y doloroso placer. Sentía como su zona sur palpitaba y se encontraba realmente húmeda. Al ver los ojos de Sesshoumaru, sintió un poco de temor ya que tenían finas líneas de color rojo sobre sus pupilas, y las marcas de su clan se habían engrosado deliberadamente. Los gruñidos provenientes de la garganta masculina la hicieron ponerse demasiado nerviosa.
-Me volviste a llamar por "Amo"…Vas a pagar muy caro tu error.- Le dio la vuelta pegando su torso con la espalda de Rin, tomándola bruscamente de las caderas. Rin estaba nerviosa y al sentir el miembro duro de Sesshoumaru rozar su entrada, se tensó deliberadamente.
-…Sesshoumaru…-
-Tranquila Rin…ahora no podré detenerme…te haré mía.-
Le fue besando delicadamente la espalda, sin dejar de acariciar el contorno de su silueta logrando que Rin se relajara completamente. Volvió a posicionarla bajo él y le abrió las piernas, encimándose cuidadosamente. Desde el centro de su pecho, empezó a ascender regando leves y cortos besos hacia su clavícula y mentón para unirse en un nuevo beso apasionado, Rin le rodeó el cuello atrayéndolo hacia su boca mientras una pierna suya rodeaba la cadera masculina, gesto que al youkai le encanto. Sin desprenderse del beso, el se introdujo en ella.
Rin cerró los ojos con mucha fuerza, y de sus ojos escurrieron dos pequeñas lágrimas pese al molesto dolor que se estanco en su bajo vientre. Sesshoumaru gruñó al sentir lo estrecha que era su mujer y empezó a embestirla con suavidad, llenándola de besos y murmurándole cosas intimidantes, sonrío al ver cómo le correspondía mientras se aferraba a él. Sesshoumaru logró sentarse junto con ella sin dejar el vaivén. Rin gimió fuertemente al sentir cómo él le besaba los pechos con infinita pasión, revolviéndole el cabello y apretando su cintura con más fuerza.
-… ¡Sesshoumaru!...- arañó los hombros del demonio perro, haciéndolo gruñir complacido.
-…Eres mía…únicamente mía…-susurró sin despegarse de los pechos de su hembra, quien soltó un quejido al sentir los filosos colmillos de su demonio rasgar con suavidad la tierna piel de estos.
Algo en el interior de la mujer se había desatado, a cada embestida que Sesshoumaru le daba, intensas oleadas de placer inundaban su cuerpo y se hacían más intensas en la unión que mantenían sus sexos. Repentinamente, él intensifico las embestidas aferrando sus manos en las caderas de Rin haciéndola gemir repetidamente su nombre y aferrándose más a su cuerpo, los besos furtivamente dados ahogaban los gemidos de ambos. Sentir la humedad de Rin estrujar su miembro lo desquiciaba y siguió furiosamente mesclando su sudor con el de ella.
La respiración entrecortada de los dos anunciaba pronto el clímax, volvió a tumbarla sobre el futon y siguió embistiendo, Rin comenzaba a moverse violentamente sin dejar de gemir ahora roncamente, hasta que soltó un fuerte gemido que el demonio no tardo en ahogar con un beso.
Sintió algo cálido recorrer su interior, y por lo que la habían instruido… se sonrojó intensamente.
La semilla del amor de su vida se había regado dentro de su vientre…
Ambos se quedaron abrazados y recuperando el aliento perdido, Sesshoumaru la observaba con los ojos entrecerrados y salió de su interior para recostarse sobre su pecho, escuchando los latidos de su princesa. Nunca antes se había sentido en completa paz y tenerla entre sus brazos, era una de las mejores recompensas después de todo, ella lentamente se acostó dándole la espalda, descansando un poco del maravilloso manjar de emociones nuevas. Al verla recostada de lado exponiendo la hermosa curva de su cintura y cadera, se le antojó nuevamente poseerla, cometido que lograría. Los fuertes brazos del youkai rodearon posesivamente la cintura de la princesa, Rin estaba sorprendida y a la vez sonrojada por sentir las garras de Sesshoumaru deslizarse peligrosamente por su vientre hacia su pubis, delineando sensualmente su ombligo haciendo que se erizara completamente.
-Rin…-La voz grave y sedosa de su esposo la puso nerviosa y algo inquieta, pero al sentir los labios del demonio recorrer toda la extensión de su cuello, comenzó a jadear excitada.
-¿Si?...- busco sus labios para fundirse en un nuevo beso, cosa que excito aun más al demonio perro. La pegó hacia su cuerpo tomándola nuevamente de las caderas y volvió a entrar en ella desde esa posición, rompiendo el beso para escuchar el leve grito de asombro y placer a la misma vez.
-…Te deseo como nunca imaginas…-
Y con un gruñido de total excitación, comenzó nuevamente a moverse dentro de ella, recibiendo como premio los incesantes jadeos y gemidos de su mujer. Flexiono una de las piernas de la joven para incrementar el roce entre ellos, las paredes virginales de su hembra lo desquiciaban a tal grado de moverse con más fuerza, una de sus garras se deslizo hacia sus pliegues y estimuló su clítoris, arrancándole fuertes gemidos y quejidos. No dejaba de repetir su nombre entre sus gemidos, era delicioso lo que le hacía sentir, cada embestida, cada caricia la disfrutaba enormemente. Sentía esa potente descarga estancarse poco a poco en su bajo vientre, estaba perdiendo la razón. Sesshoumaru aceleró las embestidas, nuevamente sus cuerpos sudados estarían por explotar.
-…¡Sesshoumaru!...-
-…¡Rin!...-
Sin importarles que alguno de los habitantes del castillo pudiese escuchar, los dos gimieron con fuerza y el aprovecho para marcarla como su hembra incrustándole sus colmillos en el hueco entre el cuello y la clavícula. Se besaron lentamente y se abrazaron con fuerza, él se aferró hacia ella y siguió besándole el cuello.
-¿Estas cansada, princesa?- dijo tras besarle la mejilla. Su voz la tenía totalmente hipnotizada.
-Un poco.-admitió sonrojada y se giro despacio para mirarlo tiernamente.-Fue maravilloso… Sesshoumaru…lo he amado desde siempre…-confesó sonrojada con algunas lagrimas que surgieron por la vergüenza. Sesshoumaru la abrazó con más fuerza y le robo un beso cargado de pasión, sintiéndose feliz de haber escuchado tal confesión.
-Si supieras todo lo que causas en mí…- la volvió a besar haciendo que ella se volteara para rodearle el cuello.
Dejándose llevar por ese beso, se dejaron fundir el resto de la noche en uno solo, llenando la habitación de besos y suspiros.
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Abrió los ojos de golpe, se sorprendió al encontrarse en la habitación de su…Esposo.
Sonrió llena de alegría y al voltear se encontró con el futon vacio, pero él estaba de pie con una yukata negra algo abierta, exponiendo su pecho y gran parte de su abdomen. Sus ojos se encontraron y sonrieron, tomo el haori que llevaba su esposo anoche y se lo puso para ir con él.
Él rodeo su cintura y se dieron un tierno beso.
-Buenos días amor.- le sonrió.
-Buenos días princesa, estaba esperando a que despertaras.- dijo contento.
-¿Enserio?- se emocionó y lo abrazó.
-Así es, vayamos a tomar el baño.-
Entraron llenándose de muchos arrumacos y besos, al sentir el contacto del agua tibia Rin suspiró y se comenzaron a bañar. Ya listos, bajaron juntos a desayunar. Moura y los demás sirvientes del Castillo sonreían internamente ante la noticia de que Rin se había convertido en la Señora de las Tierras del Oeste. Irasue y el joven Takeshi los felicitaron, pero el único que se le quedaba viendo severamente era Kazuo. Todos comenzaron a desayunar y el pelinegro no perdía ningún escrutinio con el demonio plateado.
-"Oportunista"- Pensó.
Irasue comenzó con la animada charla y se le quedó viendo a la mujer.
-Y bien… ¿Cuántos nietos piensas darme, querida? Te diré que mi sueño mas adorado seria tener mi castillo lleno de pequeños príncipes y princesitas.- A Rin se le subieron los colores y Sesshoumaru bufó molesto ante el atrevimiento de la emperatriz.
-No lo sé, mi señora.-Sonrió- Pero yo también deseo ser madre para cumplir con mis deberes.-
-Sesshoumaru, hijo… No cabe duda que esta joven es la indicada para ti.-
-Felicidades Sesshoumaru, Rin es una hembra muy hermosa y sin duda una mujer única.-
-Gracias Kazuo. Eres muy amable.- contestó fríamente.
-Eso indica que mis deberes aquí han concluido.- Se levantó del comedor y refiriéndose a Rin dijo.-Felicidades mi señora, espero de todo corazón que haga feliz al Lord Sesshoumaru.-
Abandonó el castillo con paso grácil, Hikari estaba en el huerto y al verla, recordó lo que con tantas ganas hubiese deseado no haberle hecho. Ella al verlo, se dio la vuelta rápidamente, intentando perderse de la vista del demonio de Agua. El coraje se estanco en el pecho del youkai y le grito.
-¡Detente Hikari!-
-¿Qué es lo que quieres, Kazuo?- La gélida mirada perforaba el corazón del joven demonio.
-Que tratemos de hablar…- soltó con tristeza y algo de arrepentimiento.
-No tenemos nada de qué hablar.-
Iba a comenzar a hablar y un tenue grito de un varón no menos de 5 años lo distrajo y su corazón latió con fuerza. Hikari había quedado pálida ante lo que se avecinaba.
-¡Mamá el señor Jaken quiere embrujarme con su bastón!-
Un niño de piel clara, con ojos azul oscuros y cabello negro, se acercó hasta Hikari y la abrazó con fuerza. Kazuo se había quedado atónito, ese niño era idéntico a él cuándo… era más joven.
-Mi amor, ve hacia los jardines y ahí te veré ¿De acuerdo?- dijo al depositar un tierno beso en su mejilla.
-¡Si mamá!-
El niño corrió rápidamente. Kazuo se le quiso acercar y ella lo abofeteó con fuerza, deteniendo su andar.
-¡Si piensas quitarme a mi hijo de una vez te advierto que no lo permitiré!- gritó llorando. Él la tomo por sorpresa y con fuerza la abrazó, ella se sorprendió y lo único que logro hacer era llora.
Kazuo la había abandonado y ella llevaba su descendencia.
Sesshoumaru observaba todo desde la ventana de su despacho, Rin se le acercó y dulcemente lo distrajo con un abrazo que correspondió. El la besó y comenzó a intensificar ese beso.
-Mi amor…amor espera.- dijo entre besos y sonrojada-…Sesshoumaru lo hicimos toda la noche…-
-…Y aun tengo ganas de más…-La cargo de los glúteos y la sentó encima de su escritorio sin dejar de besarla, comenzando a aflojar el obi del kimono de su mujer.-…Te dije que te haría mía, y así lo pienso cumplir…-
-…Hazlo, y no te detengas que yo soy tuya…-
-Si…únicamente mía…-
Cargándola hacia su habitación, se dejaron llevar por la abrazadora pasión y amor del youkai sin importar el tiempo ni el mañana. Por fin su corazón había despertado y no había mas temores.
Rin sería suya por el resto de su vida...
…CONTINUARÁ…
¡PERDON POR LA ENORME AUSENCIA!
Me pasaron muchas cosas que no valen la pena recordar, pero espero que sigan conmigo en este increíble fiqq & no olviden dejarme sus sugerencias e ideas para continuarlo. Un enorme beso y abrazo a mis super amigas: KAITOULUCIFER y SakuraFlower94
¡Nos vemos en el siguiente capi!
DEJEN REVIEWS!
Veronika Blackheart
"Keep dreaming ;)"
