DISCLAIMER: Algunos personajes no me pertenecen a mi si no a la grandiosa RUMIKO TAKAHASHI.
8. Flor Plateada
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Los sirvientes se apresuraban a comenzar con los preparativos de la cena, pasando rápidamente y corriendo de aquí para allá en toda la extensión de los jardines. Rin y Sesshoumaru estaban besándose apasionadamente, rozando frenéticamente sus sexos, la princesa tenía vergüenza de que se dieran cuenta en la comprometedora pose que se encontraban, mientras el youkai rozaba la punta de su miembro en la entrada de la cavidad de su hembra, ella respingó sorprendida y excitada, buscando su mirada.
-…Sesshoumaru… por favor…-ella gimió cuando sintió los dedos de su esposo presionar con suavidad sus pezones erguidos.-…nos van a escuchar…detente…-
-Silencio pequeña…- soltó en un gruñido. Lleno de besos su cuello y hombros, rasgándolos con sus filosos colmillos. Apretó mas sus caderas entre sus garras cuidando de no lastimarla, arrancándole varios gemidos a Rin, quien estaba sonrojada y mordiéndose los labios insistentemente.
-…¡ahh!...Sesshoumaru…¡Basta!...por Kami nos van a oír… ¡ahh!... detente…-
-…NO…-
Y en un gruñido demandante, buscó su rostro y se introdujo en ella completamente.
Rin gimió dentro del beso impresionada y sus manos se sujetaron de las muñecas de Sesshoumaru, sin dejar de lamer el cuello de su hembra, comenzó a moverse dentro de ella marcando un ritmo rápido, escuchando los suaves suspiros y jadeos de Rin. El enorme árbol los cubría en parte y Rin reprimía los gemidos que deseaba enormemente sacar, pues cada vez que Sesshoumaru entraba, sentía que desfallecería de placer. Sentirlo llenarla era una sensación indescriptible, pero tenía miedo de que los escucharan o en cierto caso los vieran, se mantenía atenta en todo el paisaje, pero el increíble placer de las furiosas embestidas de su esposo le borraban la visión.
Sesshoumaru, al darse cuenta de lo que le afligía a su princesa, beso su cuello con más ahínco, embistiéndola cada vez más fuerte, Rin gimió con fuerza e instintivamente se cubrió la boca con sus manos, él le volteó delicadamente el rostro y acercó sus labios con los de ella, besándose apasionadamente, mientras desahogaban sus gemidos dentro de ese delicioso beso. Sin despegar su boca con la de su mujer, la inclinó un poco más haciendo que recargara sus manos en el tronco del árbol, entrando más a prisa recibiendo los jadeos de Rin sobre sus labios. Sus cuerpos sudaban por el candente y poderoso movimiento. Rin comenzaba a dejar salir leves quejidos y alguno que otro gemido.
-... ¡Ahh!...Sesshoumaru… ¡Ahh por Kami!... ¡Mi amor no podré aguantar!...-
Él sonrió y aumentando el vigor en las embestidas, dijo en un gruñido de placer y con sensualidad.
-… ¡No lo reprimas!...- gruñó.
Una oleada fuerte e intensa se estancó en su bajo vientre, dispersándola en una poderosa corriente a través de todo su cuerpo, logrando que Sesshoumaru la besara tragándose el enorme gemido que Rin iba a dejar salir, él de igual manera gruñó sosteniéndola fuertemente de las caderas, desbordándose dentro de ella. Los dos se besaron con mucha ternura y pasión. Salió de su interior y comenzó a acomodarle sus ropas. Ella simplemente sonrió y lo atrajo hacia su cuerpo nuevamente besándolo.
Salieron detrás del tronco y fueron a terminar de recoger las flores para el baño. Él veía a su mujer con extrema devoción, había algo nuevo en ella, lo presentía, su aroma estaba demasiado intensificado y no le era desagradable, era exquisito y sumamente atrayente.
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(…MESES DESPUÉS…)
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Al paso algunas semanas, el joven Príncipe disfrutaba enormemente de la compañía de su hembra.
Conforme pasaban los días, el demonio se percataba que Rin lucía más hermoso de lo normal, su cabellera negra lucía más brillante y sedosa, su piel blanca resaltaba mucho más al contraste del sol y a los rayos de la luna tenía un hermoso lustre nacarado y la textura de la misma era indescriptible, cada vez que sus garras la acariciaban tenía miedo de lastimarla o profanar su piel con una marca. Y qué decir de su silueta, sus curvas se marcaban mucho más gracias a los kimonos que utilizaba y por si no fuera poco el aroma de su mujer estaba aun mas intensificado.
Suspiró, no sabía ni cómo ni por qué, pero el hecho de que la necesitaba a cada momento, era demasiado. Toda ella se le antojaba y aun mas cuando olfateó que se encontraba en su estado fértil.
Rin fue en busca de la Emperatriz, pues desde que empezó a tomar el té, notó en su cuerpo varios cambios, preguntándose si era normal. Subió hacia sus aposentos y pidió permiso para que la dejaran entrar.
-¿Qué ocurre preciosa?- dijo la youkai mientras se cepillaba el cabello.
-Buenas tardes, su Majestad.- reverenció y continuó.- venía a hablar con usted respecto al té.-
-¿Sucedió algo malo con eso, princesa?- dijo mirándola preocupada.
-No exactamente.-musitó- He sentido demasiados cambios en mi cuerpo y…- se sonrojó deliberadamente.- Sesshoumaru no me deja en paz, y no es que no me guste, pero constantemente…-
-¿Hacen el amor?- la emperatriz se carcajeo al verla tan roja
-¡S-si! y… se pone celoso cuando los solados me saludan o cuando los aldeanos del poblado me regalan frutas… ¿Es normal?-
-¡Claro que es normal querida! Ese té libera las feromonas para que tengas a tu macho siempre al pendiente de ti. Las propiedades de ese delicioso té además de resaltar tus atributos físicos, alivia todos los malestares en tu cuerpo, además de que la esencia de mi hijo puede impregnarse más rápido en tu estado de fertilidad.-
-¿Entonces no tengo por qué preocuparme?-
-¡Para nada! Y… ¿Por qué no vas a tomar un poco de aire fresco junto con tu pareja? Nosotros los esperamos en la comida.-
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...OoO_OoO...
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Varios de los sirvientes mantenían siempre lustrado el Castillo, Rin pasaba por los pasillos buscando a su esposo, y lo encontró vestido con un haori de color purpura y la hamaka del mismo tono, el cual incluía diseños en hilos de plata, se puso frente a él y el demonio la tomó de la cintura, caminando por toda la extensión.
-¿Porqué hay tanto movimiento en la zona, mi amor?-
-Va a venir el hijo del lord de las tierras del Este, y hablando de eso, tienes que ponerte el kimono que te regale Rin. Quiero que te veas más hermosa de lo que eres ahora.-
-De acuerdo mi amor.- le regaló una sonrisa tierna.- Estaré lista en breves instantes.-
Hizo una reverencia y se fue hacia sus aposentos en compañía de su nana youkai. Se lavo meticulosamente el cuerpo, echándose el aceite que su señor le habia regalado. Salió del baño y comenzó a vestirse. Portaba un hermoso kimono de la más alta calidad en seda, de color rosa durazno, y en las orillas de las mangas y bordes, tenía una brillosa tela dorada, el obi era del mismo color que las orillas y en la espalda tenía el bordado de un enorme cerezo con sus hojas plateadas, solo que el ligero problema era que le quedaba un poco ajustado del pecho. Se miró en el espejo y pudo notar que el escote amenazaba con desbordarse de su posición, al parecer el té hizo crecer sus cualidades.
"y vaya cualidades"-pensó
La nana arregló el problema haciendo que el inicio de las mangas le quedara por encima de los hombros, dejándolos un poco expuestos. Desenredó la larga cabellera de su princesa y lo perfumó con su aceite. Dio un último toque esparciendo agua de sakura en su cuello y salió de ahí. Todos estaban en el vestíbulo principal, aguardando por los señores de las Tierras del Oeste.
Sesshoumaru bajó con un haori de color rojo vino y con el mismo bordado que tenía Rin en la espalda, al verla tan exquisita para sus sentidos la tomó entre sus brazos dándole un beso en el cuello.
-¿Mi Señor está complacido por la apariencia de su esposa?-
-Por supuesto… tanto que no sé si deba dejar que te vean así…- le susurro en el oído sensualmente.- Rin, déjame ponerte esto.-
Una hermosa cadena de plata con el dije de una luna menguante le fue colocada en su cuello, maravillándose por el contraste que hacía con la nívea piel de Rin.
-El símbolo de mi Raza.- "Y de que también me perteneces" pensó.
-¡Esta hermoso mi amor!-
-Me enorgullece que te guste, ahora vamos. Tenemos obligaciones que cumplir.-
El visitante llegó y todos lo reverenciaron. Un joven youkai de cabellos castaños y de piel morena estaba enfrente de ellos, saludando de igual manera. Sus ropas eran elegantes a pesar de llevar su armadura de capitán del ejército del Este. (N/A: Busquen en google "armaduras samurai :Capitan" y así se darán una idea)
Kenshi, el hijo del lord del Este venía a ver si era cierto que el Lord del Oeste tomo por esposa a una humana. Pero al verla y reconocer que era su protegida, se le corto la respiración. Kazuo, Takeshi e Irasue percibieron la impresión en el youkai.
-Bienvenido a estas tierras, Kenshi. Esperamos que tu estancia aquí sea de tu agrado.- Irasue sonrió y él reverenció.
-Gracias su majestad. Lord Sesshoumaru, reciba las felicitaciones por parte de mi padre ante la unión con su joven esposa.- ante el escrutinio del youkai para su esposa, Sesshoumaru se puso serio.
-Muchas gracias. Le haré llegar a Lord Haru una invitación para la ceremonia nupcial.- Sesshoumaru y Rin se miraron. Adoraba esas gemas verdes…
-Lord Kazuo, ¿Qué sucedió con la princesa vecina de sus tierras?-
El pelinegro endureció sus facciones y suspiró. Hikari se encontraba sirviendo las exquisiteces culinarias en la enorme mesa, evitando a toda costa la mirada de Kazuo.
-Se casó con un mandatario muy poderoso de ahí.-
En toda la comida, Kenshi miraba impresionado el cambio de la pequeña niña que andaba con Sesshoumaru. Los rumores decían que era youkai, por su belleza, pero las fuentes más cercanas dijeron que se trataba de una niña la cual crió hasta su adultes y que varias hembras youkais la envidiaron por la enorme belleza que poseía y que el Lord más poderoso tenía el gusto de apreciar.
Rin se percató de la mirada del príncipe del Este y le dedico una dulce y amistosa sonrisa.
-Lord Kenshi ¿Necesita algo más?- su dulce voz lo dejo absorto. Sesshoumaru no despegaba los ojos de Kenshi, su olor había cambiado… lucia sorprendido.
-Tenía la impresión de que eras la pequeña niña que andaba con Sesshoumaru en sus viajes.- se rió.- Vaya que has cambiado, pequeña Rin.-
-Eso es lo que todos dicen.- ella se sonrojó y se cubrió las mejillas con sus manos.
-Tienes suerte, Sesshoumaru. Vaya que se volvió una hembra muy hermosa.-
-Yo mismo tuve que intervenir en esa decisión.- se aventuró a decir Kazuo.- No estaba lo suficientemente seguro de que estuvieran juntos.-
Todos sonrieron, y la comida se volvió cada vez más animada. Los tres señores se disculparon y fueron hacia el despacho del Príncipe.
-Fue muy oportuna tu visita, Kenshi.- Dijo Kazuo.- Me imagino que viniste a ver si los rumores eran ciertos.-
-Efectivamente, más que nada, a felicitar a Sesshoumaru por la sabia decisión que tomó. Los Señores del Sur estaban abominados porque mi hermana, Kazumi, Se casó con un humano.- tomó un sorbo de té y siguio hablando.-Esto declara, que si Sesshoumaru se casó con Rin, todos deberíamos olvidar esas creencias de preservar la pureza en la sangre. Está demostrado que los Hanyous son más resistentes ante las batallas, ahí tenemos el ejemplo con tu medio hermano, Inuyasha.-
-Su comportamiento es problemático.- atinó Sesshoumaru.- Pero es fuerte.-
-Entonces, te dejaré este documento.- Kenshi saco de sus ropas un pergamino y lo depositó en la mesita.- Léelo detenidamente, el Lord del Sur quiere una equivocación, para poder romper el tratado de paz que había propuesto Inutaisho.-
-No te preocupes por ello Kenshi, de todas maneras cuento con el apoyo del lord del Norte.-
Kazuo afirmó esa frase con una solemne reverencia. Dejó que Kenshi saliera primero y Kazuo detuvo unos momentos a Sesshoumaru.
-Quería pedirte permiso, Sesshoumaru.-
-¿Para qué, Kazuo? Tengo entendido que tienes responsabilidades en tu castillo.-
-Hice algo que me tiene muy inquieto.- Su voz sombría se impregno en el subconsciente de Sesshoumaru y él simplemente puso la palma de su mano en su hombro.
-Si tienes algo por qué luchar… hazlo. Somos demonios, pero nunca haríamos algo que faltara nuestro honor.-
Sesshoumaru se fue, dejando a Kazuo pensando sus palabras. Por otro lado, Sesshoumaru tenía que castigar a su esposa… Y vaya manera de castigo.
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...OoO_OoO...
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Sesshoumaru y Rin salieron a dar paseos por el pequeño pueblo lleno de humanos, ganándose la confianza de los youkais del palacio de Sesshoumaru y él cada vez más se enamoraba de la gentileza y ternura de Rin, los visitantes del castillo como Kazuo y Kenshi hicieron muchísimas compras e incluso jugaron con los pequeños aldeanos, quedando exhaustos. A la hora de la comida, Irasue siempre mandaba a que se le sirviera el té a Rin, procurando que se lo tomara completo. La muchacha empezó a servir la comida atentamente, sin dejar de atender a su esposo, Sesshoumaru le pasó el brazo por la estrecha cintura, atrayéndola hacia su cuerpo, los dos comieron hasta quedarse satisfechos y salieron a caminar al jardín. La noche se hizo presente y los rayos de la luna iluminaban a una hermosa pareja.
Él se sentó entre las flores, situando en su regazo a Rin para abrazarla posesivamente de la cintura. Los dos estaban disfrutando del cómodo silencio hasta que ella decidió romperlo.
-Amor…- Rin se sonrojó.
-Dime preciosa.- Sus sonrojos lo volvían loco. Ella le acarició el rostro con sus manos, delineando las líneas de su mejilla con sus dedos.
-¿Me acompañarías nuevamente hacia la aldea? Quisiera mandar a fabricarme otros nuevos kimonos…-
-¿Hubo un problema con la tela de los últimos kimonos, Rin?- ella se sonrojó con más ganas, incitándola a besarla suavemente.- ¿O no te gustaron?-
-No es eso mi amor, simplemente que…pues… - dudaba en decirle, era demasiado vergonzoso.
-… ¿Rin?...- la grave voz de Sesshoumaru la hizo temblar.- ¿Qué ocurre, hermosa?-
-Lo que sucede es que… me quedaron algo ajustados del pecho, mi amor…- soltó nerviosa y sonrojada hasta más no poder.
El comentario lo tomó por sorpresa y fijó su ambarina mirada hacia el escote de su hembra, y fue tanta la sorpresa del demonio al encontrarse que los pechos de Rin aumentaron considerablemente, estaban firmes y más abundantes, y en caso de que ella se agachara o hiciera un movimiento brusco, se saldrían de su lugar. Una perversa sonrisa se asomo de su rostro y se concentró en ella lamiendo la marca de su cuello.
-Mi amor ya…- comenzó a reírse.- ¡Basta me haces cosquillas!… Sessh basta cariño…- Ella se movía entre su abrazo, dejándose llevar por las cosquillas que le propiciaba su demonio.
-No puedo princesa…- el aroma que emanaba su cuerpo lo estaba aniquilando, y al notar ese par de preciosidades, aflojó el obi de Rin haciendo que sus pechos se salieran del escote.
-¡Sesshoumaru!- Lo miró aterrorizada mientras intentaba cubrirlos.
-…No los cubras…- rugió suavemente cerca de su oído. Rin jadeó.
Atraído por el sensual sonido, la beso de lleno en la boca, deleitándose con el sabor de sus labios. La cargó atrayéndola de los glúteos, obligando a la chica a rodear su cadera con sus piernas, subieron hacia sus aposentos mientras continuaban besándose apasionadamente. Sesshoumaru se acostó con Rin encima, ella aprovecho para aflojar el haori y pasar sus manos en todo su abdomen marcado y sus pectorales. Sesshoumaru gruñó complacido y dejó que ella se aventurara a tocarlo. Bajó su rostro hacia los suaves montículos de su mujer y se llevó uno a la boca, saboreándolo, Rin sentía que se desmayaría del placer. Las garras de Sesshoumaru reventaron el obi del kimono de Rin y metió sus manos para palpar su suave piel.
-¡Mi amor!- jadeó sorprendida al ver su kimono despedazado en el suelo.
-¿Sucedió algo malo?- rozó su nariz sobre los alterados pechos de Rin.
-… ¡Estas…muy intenso!...- gimió al sentirlo succionar su pezón.
-…Tú eres la culpable… y te haré pagar.- metió en su boca el otro pezón, escucharla gemir era su deleite, dando pequeñas lamidas, continuó diciendo.-…Te dejaré completamente llena de mi esencia, y te haré el amor hasta que no puedas mas…-
-… ¡Ahh!... ¡Sesshoumaru!…- Él la miró totalmente excitado.
-… ¿Cumplirás con tus obligaciones princesa?...-
-… ¿Y si me opongo?...- dijo juguetonamente la princesa y él le sonrió desafiantemente.
-…Te haré pagar…- diciendo esto, la besó apasionadamente, ahogando los suspiros de ambos.
-…Entonces hazlo…- ella aprovecho para morderle el labio inferior con algo de fuerza.
El se impresionó y sonriéndole perversamente, la tumbó boca arriba acariciándola suavemente con sus garras, Rin sentía los dedos de él rozarla constantemente en su interior. Todo su cuerpo palpitaba ante las fuertes oleadas de placer, Sesshoumaru, al sentirla preparada para recibirlo, se desnudó encimándose en ella sin dejar de besarla. Se sentó nuevamente junto con ella y mirándola a los ojos entró nuevamente al mismo tiempo que jadearon al sentirse piel con piel.
Rin rodeaba la cadera del demonio entre sus piernas y se aferró de su espalda. Las energéticas embestidas de Sesshoumaru la desquiciaban, así que comenzó a imitarlo en el acto.
La pasión que bullía en el cuerpo del demonio perro era inmensa, arremetía fuertemente en el interior de su mujer regocijándose de los gritos y gemidos fuertes de Rin, sin dejar de moverse,
la acostó nuevamente, deteniendo el peso de su cuerpo a los costados, se agarraba fuertemente del futon, rasgándolo con sus garras. Rin se arqueaba y gemía ante la deliciosa sensación.
-…Eres hermosa…- gruñó-…deliciosa… ¡Mía!... ¿Entendiste?...-
-…S-si… ¡Sí!...- se aferró a él con más fuerza.
Se besaron apasionadamente y continuaron consumando su acto. Rin empezaba a sentir esa poderosa corriente estancarse en su vientre, gimiendo con más fuerza. Sesshoumaru se percató de ello y la miró. Comenzó a aumentar el ritmo de sus movimientos, desquiciándose por la húmeda y caliente cavidad de Rin apretarlo.
-…Rin… mírame…- demandó- … quiero verte en el momento en el que te hago sentir llegar… ¡Mírame!...- Ella le obedeció mirándolo con los ojos entreabiertos.
-…Sessh… ¡Sesshoumaru!...-
De repente, el placer en el cuerpo de ambos se desato haciéndolos gemir al mismo tiempo que él derramaba su semilla en su interior. Ambos se acomodaron en el futón tratando de normalizar sus agitadas respiraciones, ella se dejo caer encima del pecho de Sesshoumaru, llenándolo de besos y abrazándolo con fuerza. Él acarició suavemente la curvatura de su espalda y glúteos con sus garras.
-¿Estas feliz conmigo Rin?-
-Por supuesto que sí, Sesshoumaru… Soñaba mucho con este momento.- él se aproximo a besarla abrazándola con leve fuerza.- Siempre imaginaba que yo sería tu mujer, pero me desilusionaba porque pensaba que tú no te fijarías en mi.-
-Pues estabas equivocada, fue muy difícil ignorar el olor de tu florecer cuando apenas tenias 13 años de vida.- él la tomó de la barbilla y se dejó llevar por esas orbes color jade- Prométeme que nunca me dejaras.-
-Mi amor… Nunca te dejaré, te amo… Te amo Sesshoumaru…-
-Yo también Rin… Te amo mi Princesa…-
Su dulce sonrisa hizo emerger nuevamente la pasión en su cuerpo.
Fundiéndose en un nuevo beso lleno de pasión y amor, Sesshoumaru le hizo el amor a Rin en toda la noche, dejándose envolver entre los brazos de Morfeo hasta los primeros rayos del Alba.
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…(Dos semanas después)…
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Rin estaba impresionada en la manera en la que comía, en el desayuno tomó nuevamente el té de jazmín y flor de loto como de costumbre, pero se deleitó al sentir su sabor mucho más concentrado. Hikari le sirvió el desayuno, y se impresionó cuando la humana repitió tres veces.
Se sentía muy cansada y el olor del pescado en ocasiones le provocaba náuseas, haciendo sospechar a Sesshoumaru y a Irasue.
Una tarde, la emperatriz se encontraba impacientemente afuera de la habitación de la joven. Sesshoumaru, Kazuo y Kenshi le dieron el alcance, al parecer la princesa se encontraba enferma…
Llamaron al mejor médico de la zona, entró en su habitación y cerró la puerta. Pasaron dos horas, inquietando al peli plateado.
"¿Qué es lo que sucede? ¿Acaso mi esposa estará gravemente enferma?...
No…
Ella no puede dejarme… me lo prometió…
Si me deja, me sumiré en la más profunda de las tristezas.
Fue por ella que me adentré en el averno y la rescaté… No estoy dispuesto a dejar que la muerte me la quite…
Ella es MIA" pensó.
Las puertas de sus aposentos se abrieron, todos se acercaron hacia el doctor, quien estaba sonriendo. Después todos se confundieron, pues el doctor lo reverenció con gran respeto y solemnemente dijo.
-Despreocúpense, sus Majestades. La Princesa Rin… Está embarazada.-
-¿¡Es enserio!- la voz de Moura resonó en toda la estancia.
-Así es, la Princesa lleva tres soles y dos lunas de gestación pasada la luna menguante (N/A: tres dias después de las dos semanas para ser más exacta ;D) les recomiendo que no dejen que tenga un disgusto y denle de comer ahora 5 veces al día, está un poco débil por los síntomas naturales, pero con una buena alimentación y muchos cariños y cuidados, estará bien.-
Moura acompañó al doctor hasta las puertas, al alejarse, Irasue abrazó fuertemente a su hijo, eran pocas las maneras de afecto que le dio, pero esta dicha era tan grande que su instinto fue abrazarlo, enorgulleciéndose que iba a convertirse en abuela.
Kazuo y Kenshi lo felicitaron de la misma manera, escribiendo pergaminos hacia sus dominios compartiendo la grandiosa noticia. Por otro lado, Sesshoumaru no cabía de felicidad, aparentando todo con una postura serena, todos se retiraron para darles privacidad.
Él entró buscándola desesperado, y la encontró parada en uno de los grandes ventanales, con lagrimas en los ojos y acariciando su vientre. Ella volteó, y al momento en el que sus miradas se cruzaron, Sesshoumaru la alzó entre sus brazos llenándola de besos, la princesa no podía decir nada pese a la gran emoción que sentía, así que llevó las manos del príncipe hacia su vientre. Sesshoumaru no la soltó en los últimos minutos, acariciándole delicadamente el vientre sin dejar de besarla.
-Rin… Me has hecho el ser más feliz de todos.- sus orbes doradas estaban llenas de ternura, el frio corazón de Sesshoumaru comenzó a latir desde el momento en el que encontró a Rin, y ahora que recibió la noticia de que iba a ser padre, sentía que explotaría de felicidad.
-Sesshoumaru…- la joven seguía dejando salir sus lágrimas.- Mi amor…-
Ella iba a decir algo, pero él selló sus labios con un ferviente beso. Ella lo correspondió amorosamente. Se sentaron en el gran ventanal admirando el hermoso paisaje, poco a poco Rin comenzó a quedarse dormida en su regazo, él la acomodó abrazandola protectoramente, situando sus manos en su vientre dándole tiernas caricias, admirando su belleza. Sesshoumaru recordó las palabras que su padre le había hecho.
"-… ¿Tienes a quien proteger?..."
-Si padre…- Suspiró con una sonrisa sincera y pura.
"…Ahora si tengo a quien proteger…A mi familia…"
...CONTINUARÁ…
¡Hola gente bonita y hermosa!
Wufff... Si que el Sessh andaba desatado vdd? ^^
¿Y ahora que tienen nuevo bebe... Kenshi se sentirá atraido por Rin? ¬¬"
¿Podrá Kazuo recuperar el amor de Hikari?... :O
Bueno, espero que les haya gustado este capi porqe me esforze bastante O.O
Quería recompensarlas por la enorme ausencia que tuve u_U pero aqui estamos echandole ganas siempre ^^
Recuerden que cualquier sugerencia o ideas son bienvenidas para la proxima entrega
¡Espero muchos Reviews!
Besitos!
"The moon is so pretty *-*" Vero BlackHeart
