Los personajes le pertenecen a la maravillosa Rumiko Takahashi


15.- Destino Incierto

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Sus hijos estaban recortados en el futón mientras ella se encontraba hincada, Rin no tenía cabeza para pensar en todo lo que se estaba avecinando, si ella era la gran causante de todos los problemas de Sesshoumaru, entonces necesitaba irse. Detestaba la idea… él era todo, y detestaba la situación. El deslizar de la puerta corrediza le cortó los pensamientos, haciéndola voltear y mirar a su nana youkai, quien la abrazó con fuerza.

-Tranquilízate, Rin. -

-No puedo… Si a mi Señor le llegase a pasar algo…-

-No puedes hablar de esa manera, Kira únicamente aprovechó la situación para reclamar un pedazo de tierra que está en propiedad del Amo. -

- ¿Pero por qué tanto odio? -

-No es odio, es orgullo. Tú solo trata de tranquilizarte, tienes que preocuparte por tus pequeños. -

-Es que sin querer yo… escuché la conversación que tuvieron, y Sesshoumaru dijo que, si Kenshi tuvo algo que ver, que no va a tener escrúpulos para asesinarlo, y lo menos que quiero es que le pase nada, mi Señor es todo lo que me queda... –

-Esas son cuestiones que tu Señor tiene que atender. Y por el momento, Kazuo y los demás señores lo apoyan. –

No sintieron cuando la presencia de Sesshoumaru se hizo presente, haciéndolas callar abruptamente, el Lord únicamente las estudiaba con cautela.

-Déjanos a solas, anciana. –

Moura se retiró algo ofuscada, mientras que Rin tenía plasmado en el rostro una mueca enorme de preocupación. Él se irguió frente a ella cruzándose de brazos, viendo como ella se colocaba sobre el tatami de la habitación en posición de reverencia, arqueó una de sus cejas inquisitoriamente.

-Rin. – Su grave voz la hizo respingar,

- ¿Mi Señor? – ella lo miró algo confundida, no entendía el motivo de su comportamiento.

- ¿Por qué? -

-…- Esta no dijo nada y se mantuvo en su posición.

-Contesta… Este Sesshoumaru quiere saber por qué estabas detrás de las puertas, sabes que son asuntos que no te incumben. –

- ¿Y la vida de mi Amo no me incumbe? ¿Qué es lo que me incumbe, mi Señor? ¿¡Quedarme aquí con la preocupación de saber si mi esposo irá a una guerra solo porque a un gatito se le antojó molestar al inuyoukai!?-

Ambos se sorprendieron del comentario hecho, Rin estaba temblando de la vergüenza y Sesshoumaru no dijo nada, cerró los ojos suspirando profundamente y se inclinó para levantar a su esposa del suelo, al tomar sus manos, pudo cerciorarse de que las tenía frías y que su cuerpo estaba temblando.

-Rin… Esto no tiene que volver a repetirse, no puedes acudir a espiar conversaciones del consejo. -

-No quiero que se desate una guerra, Sesshoumaru… Ni mucho menos si es por mí, solo soy una simple humana…- el sentimiento de tristeza pinceló por dentro el corazón del Lord, estremeciéndolo.

-Eres mi hembra. – Acaricio delicadamente las mejillas de la mujer con sus garras, buscando sus hermosos ojos. Tenía que contenerse, ya que, al ser madre primeriza, no estaba del todo recuperada y se le antojaba con creces hacerla suya hasta que el sol rayara el amanecer.

El magnetismo que ella hacía con su cuerpo era enorme, cada noche, tenía que tranquilizarse…

Aún no podía tocarla, su olfato sentía que su hembra aún no estaba preparada para tomarlo, pero le era difícil, sus cachorros se la habían quitado por un momento, pero agradecía internamente el hecho de que no hubiese alguien más dedicada por ellos.

-Por favor… Si tengo que entregar mi cuerpo ante ti para que no vayas… por favor, mi amor…- y ocurrió algo que lo sorprendió.

Rin tomó a Sesshoumaru, haciendo que se sentara en el suelo mientras ella se sentaba a horcajadas encima de él, rodeó su cuello entre sus brazos y le arrebató un beso lleno de pasión. El kimono se le abrió ligeramente por la parte del torso, revelando los pechos de su humana, ahora hinchados por el alimento de sus hijos, él gruñó dentro del beso y una de sus manos fueron a parar hacia la nuca de Rin, afianzando más el ósculo. Ella se dedicaba a acariciarlo con ternura, desde sus mejillas, paseaba sus manos por sus fuertes brazos y regresaba haciéndolo hacia los pectorales, se sobresaltó cuando la mano libre del youkai le regalaba una caricia desde su muslo hasta estrujar uno de sus glúteos. Ella jadeó dentro del beso y lentamente se miraron… Los orbes dorados en ese momento estaban enardecidos, bullendo de pasión.

-…Aún no estas preparada, preciosa…- dijo sobre sus labios- …Y no tienes idea de las ganas que tengo de poseerte…- llevó sus labios hacia el lóbulo de Rin, estremeciéndola.

-…No me niegues el placer de seguirte besando, mi amor…- suplicó

-Pequeña humana…-

Agarrándola de las corvas, se impulsó para alzar a su esposa y recargarla en una de las paredes, sintiendo cómo era rodeado entre sus piernas, besándose sin descanso, acariciándose. Él le llenaba el cuello de besos, pequeños mordiscos, escuchando como recompensa los gemidos entrecortados de la joven, la amaba. Rin rodeo la cintura de su esposo entre sus piernas, acariciando y apretujando sus brazos, paseando sus manos por su espalda, volvió a sus labios para besarlo nuevamente con pasión, anhelaba que la tocara, sintió como le era rasgado el kimono hacia la mitad, notando el frio del ambiente sobre su piel. El aprovechó a estregar su virilidad contra su centro, haciéndola suspirar entre los besos, necesitaban más…

Un fuerte llanto rompió el momento, deteniéndose en el acto. Ambos se miraron con los ojos transformados en pasión, entendiendo mutuamente el mensaje, hasta que su hembra estuviese preparada nuevamente para tomarlo, la haría suya sin descanso, mientras tanto debían esperar un poco más. Bajó a Rin y con cuidado tomó a uno de sus hijos entre sus brazos, percatándose que se trataba del varón, y caminó acercándolo a la joven madre.

-Es lo más hermoso que hemos creado juntos, mi cielo. – Sesshoumaru se detuvo a observarlo, asintiendo internamente.

-Son mi linaje, pequeña. Él va a ser poderoso. – Se lo entregó a Rin con delicadeza, mientras ella se acercaba al bebe a su pecho, él tomo asiento en el suelo cruzándose de piernas, para que ella pudiera sentarse sobre estas, admirando de cerca la lactancia.

Observaron con detenimiento el precioso momento que la vida les estaba regalando, acercó una de sus garras para acariciar con delicadeza la sonrosada mejilla del pequeño, y éste lo sorprendió encerrando una de sus manitas alrededor de su garra, estrujándola. Gesto que no pasó por desapercibido y calentó el interior de ambos.

-No sé que sucede en estos momentos, ni lo que vaya a suceder a futuro… pero daría mi vida por ti, Sesshoumaru. - él escuchaba con atención- No podría concebir tu partida, y aunque mi comportamiento fue inexcusable, comprende que soy una esposa que se preocupa por su Amo y Señor…-

-Rin…-

-Soy yo quien vuelve a recordarte que no importa lo que pase, yo siempre te seguiré a donde quiera que vayas…-

Ladeó su rostro buscando los labios de su esposo, quien, abrumado por los miles de sensaciones, la recibió nuevamente, sellando sus sentimientos en un lazo aún más fuerte.

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Se paseaba curioso sobre su lúgubre palacio, Kira no era cualquier estúpido.

Si bien el joven Kenshi estaba asediado de que le quitara la vida a Sesshoumaru, sabía que era por la mujer de éste. ¿Qué tan importante esa mujer? No había distinciones entre mujeres youkai, hanyou o humanas, únicamente servían para dar calor, o regalar las caricias apropiadas en el lecho, su creciente y natural curiosidad estaban creando un caótico tormento, no era la primera vez que se le cruzaba darle una visita oportuna a la esposa del Señor del Oeste.

¿Y qué si lo hacía?

Podría llamarlo como reconocimiento del perímetro, concentrando toda su energía demoniaca, se transformó en un bólido de humo oscuro, y partió hacia tierras que pronto serían conocidas por él y sus hombres, siguió merodeando el área, hasta que una imagen captó su atención. En uno de los ventanales del frente, se podía ver a una mujer sosteniendo un bulto entre los brazos, por el color de su piel sabía que era ella, algo que desvarió en él era la manera en la que mimaba a esa cría… Su perversa sonrisa lo hizo divagar en qué haría el estúpido cachorro de Inutaisho si el brote de cerezo más hermoso fuera arrancado de sus manos.

De vuelta a su palacio, se adentró en la aldea, sin dejar desapercibido la fuerte presencia que sintió al ver el inusual árbol de flores blancas… Ese árbol de cerezo le había dejado una mala espina.

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- ¿En dónde se encuentran los pensamientos de mi esposo? – Sintió sus delicados brazos rodearlo desde atrás, acariciando con delicadeza su torso. Él volteó a verla desde su posición.

-En las delicadas manos de mi mujer- Recurrió a exigirle un beso, recibiendo la respuesta apremiante. - ¿Dónde están los cachorros? -

-Protegidos entre los brazos de Moura y los lobos- Rin le sonrió – Ella aconseja que pase tiempo a solas con mi Señor, aunque mi cuerpo no esté preparado para recibirlo todavía. -

-La anciana es sabia, debería aconsejarte más. – La risa de Rin fue un bálsamo para sus oídos. Salió de la terma y Rin se aproximo a secarlo con un lienzo, recibiendo la atención entera de Sesshoumaru, quien, alterado por las sutiles caricias de su joven humana. Volvieron hacia los aposentos y sorprendidos, habían dejado incienso prendido y velas alrededor de los ventanales, les extendieron una charola junto con un tazón de arroz endulzado, vino de arroz y frutas. La nana y Hikari entraron junto con los bebés ya aseados.

-Ya están listos para dormir, los dejaremos en su cesto. -

- ¿Y los lobos? -

-Vi que salieron, ya pasó un poco de tiempo… Los dejamos a solas, Mi Señor. – Él asintió, dejándolos en privacidad.

- ¿Sabes lo mejor de estar a tu lado, Sesshoumaru? -

-Dime. – Ella se acercó a besarlo, mientras le respondía, la fue recostando en el futón, colocándose encima.

-Mi corazón está junto al tuyo, el amor que siento por ti no va a permitir que me aparte de tu lado …- sus manos tomaron nuevamente el rostro del demonio, acariciando la divina luna en su frente. -Yo estaré contigo hasta el final…-

-Desde que te salvé con mi colmillo sagrado, y después de ingresar al inframundo por ti… desde ese momento, tú me perteneces. –

-No quiero despertar sola en nuestro lecho otra vez…-

-No lo harás, Rin… descansa, mañana yo mismo te despertaré. -

Él la acunó entre sus brazos mientras se daban el beso más tierno de toda su vida, la joven humana dio un giro a su vida, y así velando por el sueño de su humana juró por kami, que no iba a permitir que Kira entrara a sus perímetros.

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En la aldea, dos lobos blancos caminaron lentamente hacia el gran árbol sagrado, y ante la luz de la luna, su cuerpo cambió al de un guerrero youkai y una doncella hermosa, haciendo el juramento de proteger al Señor de dichas tierras, para así poder a la aldea que vio florecer el amor que una ves tuvieron en el mundo terrenal y traspasó a la otra vida.

La luna brilló imponente, bendiciendo nuevamente a las Tierras del Oeste.

... Continuará...

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¡Disculpen la enorme ausencia!

¡Feliz Navidad! ¡Feliz Año nuevo! ¡Los adoro!

estar trabajando en la hotelería es muy estresante, pero con mucho gusto les dejo esta entrega, ya adelanté algo para el próximo capitulo , conoceremos un poco más a detalle el verdadero paradero de Kenshi, y lo que se viene a continuación.

Si ven que no actualizo pronto no se me desesperen, tengo que terminar unos pendientes de trabajo, pero estamos en contacto.

¡Graaacias por leer y espero sus reviews!

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