Más contii, n.n
¿Quién será el prometido misterioso? Tal vez se sorprendan cuando lo sepan...
Espero les guste el capi,
Besitos.
Capítulo 7
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El timbre sonó, dando a saber que clases habían terminado por ese día.
-¡Amiga! –gritó Ino abrazando a Hinata por detrás - ¡Vamos! Quiero saber todo.
-Ino, p-primero suéltame y d-después v-vamos.
-Listo – dijo soltándola, estaba ansiosa por lo que sabría.
-B-bueno, vamos.
-¡Sí! – saltaba de la felicidad mientras se dirigía hacia la puerta, seguida por Hinata, la que, antes de abandonar el lugar, le regaló una disimulada mirada a Sasuke, quien las veía irse un poco confundido.
-¿Se habrá decidido al fin? – se preguntó para si mismo en el momento que agarraba su mochila.
-¿Quién Sasuke-kun? – esa voz irritante lo sacó de sus pensamientos.
-Nadie que te interese.
-No seas así conmigo, si quieres que esta relación prospere tenemos que abrirnos el uno al otro – explicó sentándose sobre la mesa y cruzando las piernas a modo de tentarlo.
-Yo no quiero que prospere algo que no existe Sakura. Naruto – llamó a su amigo que estaba guardando sus cosas – ¿te espero afuera?
-No, ya terminé. Vamos.
-Listo, hasta nunca Sakura.
-¡Sasuke! – se quedó gritando pero ambos chicos ya se habían retirado.
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-Es una molestia – le contaba a su amigo mientras salían de la institución.
-Si es tanta molestia, ¿Por qué no terminas con ella?
-Porque no puedo, no hasta mañana.
-¿Mañana? ¿Qué va a pasar mañana?
-Ya sabrás Naruto, y eso puede que te aclare las dudas de mi comportamiento esta mañana.
-¿No me lo podrías decir ahora? Sabes que soy muy ansioso.
-No, tengo que irme. Nos vemos
-Nos vemos Sasuke, y mañana me cuentas.
-Si – dijo alejándose y dejando a distancia a su amigo que lo miraba con una gran sonrisa.
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Las dos muchachas llegaron a la casa de la peli azul, subieron a su habitación y se sentaron en la cama.
-¿Quieres a-algo d-de tomar?
-Sí, la historia completa. ¡Ya! – sonaba demasiado ansiosa
-B-bueno, ¿p-por donde e-empiezo?
-Yo te recomendaría que por el principio.
-B-bueno…
La chica le contó todo, desde lo que había sucedido en el primer día de clases, de su primera conversación, de sus encuentros por casualidad, hasta de cuando él se le confesó y le propuso mantener su relación en secreto para no perjudicarla.
-¿Idea suya el ocultarlo? ¡Pero que cobarde! – decía indignada su amiga.
-I-ino, no f-fue por c-cobarde – trataba de calmarla Hinata – f-fue por el a-asunto de m-mi compromiso.
-Ah, es verdad. No puedo soportar que estés en esa situación. Debes romperlo cuanto antes. Solo así podrán ser felices. Sasuke dejará a la idiota de Sakura y tu a…
-I-ino – le sonreía – eso pasará esta n-noche.
-¡¿Qué? ¿Cómo? – su cara mostraba desesperación por saber.
-S-sí, él vendrá a hablar c-con mi p-padre. Él t-tampoco quiere e-esto, hasta tiene n-novia e-en secreto.
-¿Te está engañando? ¡Qué miserable!
-Jaja, p-pero no me i-importa – se reía de las ocurrencias de su amiga – Yo hice l-lo mismo.
-Es verdad. Cambiando de tema, ¡qué loco! Hace dos años que viven en esta clandestinidad y nadie se dio cuenta.
-T-tú sí.
-Sí, pero como hace un mes.
-¿C-cómo? ¿N-nos vistes?
-Sí, saliendo de mis clases particulares. Era muy tarde, creí que no quedaba nadie en la escuela pero entonces vi algo en la oscuridad, cerca de las canchas. Ya sabes lo curiosa que soy, por lo que me acerqué y me llevé una sorpresa al ver que era Sasuke. Después del asombro me vinieron las arcadas, no quería ver que estaba con Sakura, pero de pronto vi unos cabellos largos. No podía creerlo, ¡Sasuke Uchiha estaba besando a alguien y no era su novia!
-I-ino, me avergüenzo al e-escuchar esto – decía Hinata mirando al suelo y ocultando un sonrojo. - ¿Descubriste ahí q-que e-era yo?
-Sí, el color del pelo de la amante de Sasuke era igual al tuyo, y encima después los vi irse. Es que luego me escondí, necesitaba saber quién era. Sabes que siempre me gana la curiosidad.
Hinata no dijo nada, pero se sentía aliviada de no tener que estar mintiéndole a su amiga nunca más.
-Hina… - la llamó la rubia con tono pícaro.
-¿Q-qué? – esa sonrisa proveniente de ella la asustaba, ¿Qué pretendía?
-¿Ustedes ya…? – la incitaba a responder con un ademan de su mano.
-¡I-ino! – elevó la voz nerviosa – n-no m-me pregun – preguntes esas c-cosas – estaba colorada.
-Hina, estas tartamudeando más de lo normal, eso es nerviosismo… ¡No! – gritó al caer en la
cuenta – ¡¿eso significa qué si?
-Eh…
-¡Dale! ¡Dime amiga! – le rogaba.
-S-sí – respondió casi audible, muy avergonzada.
-¡¿Qué? ¿Y? ¿Cómo fue? ¿Cuándo? ¿Dónde? – la bombardeaba con preguntas sin respirar.
-N-no te diré e-eso.
-¡Hinata! Bueno – resopló – solo dime si fue más de una vez.
-S-sí.
-¿Sí? ¿Cuántas?
-¡Ino!
-Dale, ¿Cuántas?
-Dos.
-¿Solo dos? ¿En dos años de relación? – se veía decepcionada.
-S-sí.
-¡Qué deprimente!
-¡I-ino!
-Bueno… no grites así, fue solo una opinión.
-E-está bien.
-¿Y cuándo fue la última? – el brillo le volvía a los ojos celeste que tenía.
-Mmm… - pensaba Hinata – como hace dos meses.
-Ah ¿y no ha habido problemas desde entonces?
-¿P-problemas?
-Sí, quiero decir, si no te falta nada… mensual.
-Ah, n-no. E-en realidad n-no me ha v-venido – dijo despreocupada.
-¡¿Qué? ¿Y así nomás me lo decís? – su amiga estaba al borde de un ataque de nervios.
-N-no te p-preocupes. L-le he p-preguntado a una e-enfermera a-ayer.
-¿Y?
-Me ha d-dicho q-que por e-el estrés q-que estoy s-sufriendo e-estaba anémica.
-¿Segura?
-S-sí.
-Que bueno – respiró profundamente.- ¿Qué? Ya son las cuatro y media – dijo mirando su reloj – Me tengo que ir. – su cara mostraba ganas de quedarse.
-B-bueno, e-entonces nos veremos m-mañana.
-Sí, y me cuentas lo que pasa esta noche.
-Sí, l-lo haré – acto seguido se levantaron y salieron de la habitación para acompañar a la rubia
hasta la salida.
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Ya eran las ocho de la noche, su padre debía estar por llegar. Ella, su hermana y su prometido estaban sentados en un sillón esperando por lo que vendría.
Su hermana, Hanabi, sabía desde hace meses que Hinata se traía algo, sino fuera por todas las actitudes que tomaba respecto al tema de su compromiso.
La puerta se abrió, dando paso a la imagen de un hombre de cabellos castaños hasta los hombros, ojos iguales a los de sus hijas y expresión rígida.
-¿Qué sucede aquí? – preguntó ante el cuadro que había en su living.
-P-padre, t-tenemos que hablar – dijo Hinata con miedo en la voz.
-¿De qué?
-De nuestro compromiso – el joven se levantó y acercó al hombre- Vengo para ponerle fin a todo esto.
-¡Esto es todo por tu culpa! – gritó el hombre acercándose a su hija mayor - ¿Qué has hecho?
-Ella no ha hecho nada Hiashi, debemos calmarnos y hablar. – le respondió el joven.
-Está bien, vengan conmigo a la biblioteca – decía mientras se encaminaba a la misma – Hanabi, tú te quedas.
-Sí padre.
Los dos jóvenes lo siguieron y una vez dentro se sentaron, aclararían las cosas.
-Bueno, empecemos. – miró al muchacho – Tú primero, Sasori.
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Continuará…
