Otra conti :)
Gracias por sus comentarios.
Sii, era Sasori el prometido! ¿Se sorprendieron? Porue yo si, al escribirlo n.n
Espero les guste el capi.
Besos.
Capítulo 8
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-Antes que nada Hiashi, debo comunicarle que esto no ha sucedido por culpa de su hija como seguramente debe estar pensando – comenzó diciendo el pelirrojo.
-No veo otra razón sino es por culpa de ella.
-Hiashi, me extraña. – la mirada del muchacho era rígida – Creí que era una persona sensata.
-¿Cuál es el motivo entonces Sasori? – su voz mostraba molestia.
-No veo el motivo por el cual una chica de 17 años deba tener un prometido solo por la conveniencia de la empresa de su padre.
-Nuestras empresas – enfatizó el hombre - Con la unión de ustedes dos, nuestras empresas serían las más importantes.
-¿Por medio de un matrimonio? – preguntó en modo escéptico.
-¿Y con qué otra cosa sino?
-Hiashi – dijo el joven levantándose de su asiento con una sonrisa socarrona – Como el dueño de mi propia empresa digo que se podría haber negociado las cosas sin involucrar a la hermosa de Hinata – la miró cambiando esa sonrisa anterior por una más dulce.
-Yo hago lo que quiero y – contestó mirándolo precavidamente - ¿Por qué dijiste "tu" empresa? Todavía falta mucho para…
-No Hiashi - le interrumpió – no falta mucho para que quede a cargo de la empresa de mi padre. A decir verdad, ya son mías desde hace una semana.
-¿Cómo? ¡Qué insolencia! Debieron decírmelo inmediatamente – estaba molesto.
-Sí, tendría que habértelo dicho, pero tenía otros asuntos… – miró nuevamente a Hinata dándole un guiño para comprender de lo que hablaba – privados.
-Aun no puedo creer que no se me informara – el hombre hablaba con sí mismo.
-Entonces – la voz del pelirrojo lo sacó de sus cavilaciones - ¿el compromiso queda anulado señor Hyuuga?
-El compromiso se anulará, pero dentro de un mes.
-¿Un mes? – preguntaron ambos jóvenes a la vez, Hinata después de tanto silencio emitió esa pregunta.
-Sí, debo viajar al exterior por otros negocios y estaré de regreso en aproximadamente un mes.
-Por mi no hay problemas, a excepción de que me arruina un plan – accedió el muchacho - ¿Tú Hinata? ¿No te arruina nada? – la miró comprensivamente.
Ambos se habían enamorado de otra persona durante su compromiso. Claro que no era nada malo, ya que no podían forzar sus sentimientos el uno para el otro solo por un capricho de sus padres.
Durante dos años, llevaron una buena relación, pero no de "futuro marido y mujer" sino de amigos muy cercanos. Al principio, cuando fueron presentados, no se hablaban, ella, por su timidez, y él por terquedad; pero con el tiempo se fueron abriendo el uno al otro, contándose sus sueños y objetivos.
Fue a él a quien Hinata le contó sobre Sasuke, a lo que él respondió que experimentaba esos sentimientos pero hacia una chica que iba a la misma universidad que él. Por eso no se sintieron más culpables al saber que ambos querían ser felices con otras personas.
-N-no – contestó dirigiendo su vista de él a su padre – no tengo problema.
-De acuerdo, por el momento todo quedará así, hasta que vuelva. A partir de ese momento, serán libres de esta unión – sin decir más Hiashi se levantó y salió de la habitación, dejándolos solos.
-Creo que un mes no nos hará nada de malo, ¿no? – Sasori rompió el silencio tras la tensión que aun ocupaba el lugar.
-N-no – le sonrió tímidamente.
-Bueno – se acercó a ella y la abrazó – no hagas nada que arruine el trato Hinata – concluyó para luego separarse.
-¡S-sasori! – le recriminó – E-eso debería d-decirlo yo.
-Presiento que estás pensando que soy un mujeriego. ¡Vaya! Eso dolió - se reía.
-N-no p-pensaba eso.
-Bueno, no importa. Nos vemos – se acercó nuevamente y le dio un beso en la mejilla – Saludos a Sasuke por mi – le dijo al oído para que solo ella lo oyera.
-S-sí, se los d-daré. Y tú a e-ella – contestó sonriéndole.
-¡Por supuesto! Si te adora. Adiós – pronunció antes de desaparecer por la puerta con la mano en alto en forma de saludo.
-Adiós – susurró ya sola en la habitación – y gracias.
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Tras una tensa cena por lo anteriormente ocurrido, Hinata subió a su habitación para bañarse. Ya había lavado los platos por lo que no tendría que volver a bajar, y eso lo agradecía, ya que aun no sabía cómo mirar a su padre
Salió del baño y se acostó en su cama. Estaba feliz de ya no estar sujeta a un futuro matrimonio que nunca quiso.
Miró el reloj, eran casi las diez. Quería contarle todo a Sasuke, pero temía que este durmiera. Tras pensar unos minutos más, se decidió a llamarlo.
Marcó el número y esperó que atendiera. Para su sorpresa, al primer tono ya había respondido.
-Hola – se le escuchó aliviado, como si esperaba un llamado.
-S-sasuke – pronunció dirigiendo su vista hacia el techo.
-¡Hinata! ¿Qué sucedió? ¿No pasó nada malo? ¿Le contaste de lo nuestro? ¡Hinata habla ya! – no respiraba, quería saberlo todo.
-S-solo te d-diré que ya n-no estoy c-comprometida – sonreía ante lo que había dicho.
-¿En serio? – la pregunta había sido casi en un susurro.
-S-sí, pero…
-¿Pero? ¿Qué condición te impuso? – su voz había cambiado.
-N-nos dijo a S-sasori y a m-mí que n-nuestro compromiso s-se t-terminaría oficialmente en u-un mes.
-¡¿Un mes? ¿Por qué? – su tono era más fuerte.
-N-no lo s-sé.
-No, esto no puede quedar así, ¿Quién se cree para querer seguir manteniendo esa farsa?
-S-sasuke…
-Es un miser… –
-¡Sasuke! – le gritó para que parase de hablar.
-¿Qué? – se escuchaba enfadado.
-Agradece q-que n-nos dio s-solo un mes.
-Pero Hinata… –
-P-peor hubiera s-sido que s-se haya n-negado.
Sasuke no contestó nada, solo se quedó en silencio, hasta que lo rompió.
-Es verdad, tienes razón. Lo siento.
-E-está bien.
-Esto quiere decir entonces que aun nadie se puede enterar de lo nuestro, ¿es así?
-S-sí y l-lo siento.
-No importa, solo será por un mes. No pasará nada malo.
-S-sí. B-bueno, me iré a d-dormir, estoy m-muy cansada. Ha s-sido un día largo.
-Está bien, descansa. Nos vemos mañana.
-S-sí.
-Hina…
-¿Q-qué?
-Te amo – musitó con una voz suave.
-Y-yo también t-te amo Sasuke.
Luego de colgar, se quedó instantáneamente dormida. Había sido un día largo, como le dijo a quien recientemente hablaba con ella.
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A la mañana siguiente unos gritos la despertaron, unos que al parecer intentaban levantarla desde hace un buen rato. Levantó los parpados, solo para encontrarse con unos ojos iguales a los de ella. Era su hermana, y estaba furiosa.
-¿H-hanabi? – fue lo único que pudo pronunciar, estaba en desconcierto. Parecía que no hubiera dormido nada durante la noche - ¿Qué p-pasa?
-¿Qué que pasa me estás preguntando Hinata? – estaba fastidiada - ¿No ibas a acompañarme hoy a la escuela?
-S-sí ya lo s-sé – contestó estirándose y sentándose en la cama.
-¿Y entonces? ¿Qué estás esperando?
-¿Q-qué? No e-entiendo.
-¡Hinata! – estaba por perder por completo la paciencia - ¡Mira! – le dijo señalándole el reloj de su mesa de luz.
-I-imposible, n-no puede s-ser – se paró y encaminó hacia el baño. Debía apurarse si querían llegar a tiempo.
En apenas quince minutos su hermana debía estar ingresando a sus clases y ella se había quedado dormida. ¡Era una irresponsable!
Se cambió y arregló lo más rápido que pudo, bajo por las escaleras para tomar un poco de jugo y salió corriendo, junto a su hermana.
Lo lograron, cuando Hanabi atravesaba la puerta de su escuela, el timbre sonaba.
-P-por lo menos una l-llegó a t-tiempo – pensó mientras comenzaba una rápida caminata hacia sus clases, las cuales se encontraban a diez cuadras del lugar.
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-L-lo siento m-mucho – dijo al abrir tímidamente la puerta de su salón – n-no fue m-mi intención llegar t-tan tarde.
-Está bien, pero que sea la última vez Hyuuga – le contestó el profesor de matemática. Ve a sentarte.
-S-sí.
Estaba pálida pero con sus mejillas rojas por la carrera y, seguramente también, por la vergüenza.
Sasuke la observó disimuladamente, se veía extraña y eso lo preocupaba ya que hace tiempo que estaba así.
-Mientras que llega tarde, está impresentable – se quejaba una chica al lado suyo.
No le diría nada. No valía la pena dirigirle respuestas inteligentes a alguien que pensaba con las hormonas.
-¿No lo crees Sasuke-kun? – le preguntó al no escuchar nada proveniente de él.
La miró con fastidio, no quería decirle nada, estaba cansado.
-Lo dice alguien que, notoriamente puede darse cuenta uno, no sabe de la existencia de los espejos.
Esa frase había salido de una chica que se ubicaba justo detrás de ella, una rubia que no le tenía miedo a nada, al parecer.
Fue algo tan inteligente lo que salió de su boca que él no pudo contener una sonrisa.
-Hmp – omitió la de cabellos rosados ante tal enfrentamiento. – Que yo sepa no te pregunté nada Ino Yamanaka.
-Lo siento señorita – decía con una irónica voz – pero la verdad sale sola de mi boca, no puedo contenerla.
Sakura golpeó la mesa con su puño cerrado, estaba irritada, y eso a Sasuke le divertía.
-Señorita Haruno – le llamó el profesor – preferiría que prestara atención a lo estoy explicando.
-Pero…
-Pero nada – la calló – usted está en mi clase, fuera de ella hace lo que quiera, pero dentro, me mira el pizarrón. ¿Entendió?
-Sí profesor, entendí.
Todo esto ocurría a espaldas de Hinata, la cual desde el momento en el que se sentó, al lado de su compañero rubio, no hacía más que intentar calmar el fuerte dolor de cabeza que tenía. Cuando sonara el timbre iría a la enfermería a que le den algo de tomar, sino no podría continuar el día.
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Continuará…
