Holaa!

Me atrasé un poco en subir esta conti, pero es que a veces se me pasa... debe ser que estoy desorientada debido a las vacaciones, jeje

Espero les guste el capii.

Gracias por todos sus comentarios, nunca me cansaré de agradecer n.n

Besos.


Capítulo 9

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El timbre sonó dando paso al recreo. Por suerte ya se sentía mejor, por lo que no tendría que pasar por la enfermería. Se levantó de su asiento y se giró a ver a su amiga que se dirigía hacia ella.

-¡Hinata! – exclamó abrazándola – Creí que no vendrías. ¿Qué habría hecho sin ti? Menos mal que llegaste.

-I-ino, es q-que me q-quedé dormida.

-Tienes que contarme que pasó con ese asunto familiar – le dijo soltándola y sonriéndole expectante.

- D-dentro de u-un mes s-se acabará.

-¿Un mes? ¿Cómo que en un mes?

-Sí, él f-fue a hablar con mi p-padre, p-pero no le g-gustó nada la idea.

-¡Qué tortura! ¿Entonces? – preguntó preocupada.

-E-en un mes anunciará oficialmente q-que nuestro c-compromiso s-se acabó.

-¡Sí! ¡Sí! ¡Qué bueno! – gritó llamando la atención de los pocos que quedaban en el salón - ¿Qué? ¿No puedo gritar sin que se den vuelta hacia aquí? – preguntó a quienes las miraban – Vamos amiga, acá no se puede hablar.

La tomó del brazo y la llevó fuera del salón; quienes las miraban volvieron a hacer lo que hacían antes de su grito, a excepción de Sasuke que observaba divertido la puerta.

-¿De qué te ríes? – preguntó su amigo – Yo no le veo nada gracioso a lo que acaba de pasar.

-No es por eso – respondió mirándolo – es que se me vino algo a la mente cuando las vi ahí.

-¿Qué cosa?

-Nada, algo personal Naruto.

-Hablando de eso – cambió de tema al acordarse del día anterior – Ya es mañana Sasuke.

-¿Y?

-Que tenías que contarme sobre algo.

- Ah – dijo al comprender a lo que se refería el rubio – Si ya sé, pero no puedo decírtelo.

-¡¿Qué? – gritó decepcionado – Pero dijiste que me lo dirías hoy. No seas mal amigo Sasuke.

-No puedo, por ahora. Pero pronto sabrás – dijo dirigiéndose hacia la puerta.

-¿Y cuánto tiempo abarca ese concepto? – preguntó siguiéndolo.

-Vaya Naruto – exclamó deteniéndose ya en el pasillo y dándose vuelta – Esa pregunta hizo que sonaras inteligente – sonrió divertido mientras retomaba el paso, con las manos en los bolsillos.

-¡Sasuke! – le recriminó corriendo tras él - ¡Eres malo! Al menos contéstame, ¡No te vayas!

-En un mes Naruto – volvió a detenerse y se acercó a él – Solo te adelantaré algo.

-¿Qué? – sonaba expectante.

-Finalmente me desharé de una molestia, solo debo soportar un mes más – le susurró para que nadie más oyera.

-¿En serio? – estaba sorprendido - ¿Al fin podrás?

-Sí.

-¿Y podrás decirme el porqué de haber tenido que soportar tanta agonía durante dos años?

-Sí, pero te lo diré dentro de un mes – dijo retomando su camino – Iré por algo de comer.

-De acuerdo, después te veo – concluyó quedándose pensativo en medio del pasillo -
Por fin se librará – se dijo para si mismo dándose la vuelta para dirigirse en la dirección contraria de la de su amigo.

Caminó hacia el salón para buscar su billetera y así poder comprarse algo. Una vez encontrada salió del salón pero una voz detrás de él le hizo detenerse.

-Naruto, ¿Dónde está Sasuke-kun? Salió sin decirme nada. ¡Tu amigo es un insensible con su novia!

Volteó para verla. Estaba con los brazos cruzados y haciendo un intento de puchero, como si quisiera causar lástima. Naruto sonrió ante el recuerdo de lo que le había dicho Sasuke.
-¿Qué es tan gracioso? – su expresión cambió a una de molestia.

-Nada, solo me acordé de algo.

-Hmp, no me interesa. ¿Podrías contestar mi pregunta?

-¿Cuál era?

-Si sabías donde está Sasuke-kun.

-Ah, sí. Comprando insecticida – se rió disimuladamente dándose la vuelta.

-¿Qué? No entiendo – se escuchaba a sus espaldas.

-Nada Sakura, no es nada – le decía mientras se alejaba dejándola molesta en medio de la gente que pasaba – Ya lo sabrás más adelante – se dijo para sí mismo mientras doblaba por el pasillo.

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-Amiga, estoy feliz por lo que te pasó pero esta felicidad se me mezcla con angustia – le decía la rubia cuando salían del establecimiento tras la finalización de las clases.

-¿P-por? ¿Qué t-te sucede? – se preocupó, ¿le pasaba algo a su amiga?

-A mi nada, pero a ti si – se detuvo para mirarla, su mirada reflejaba preocupación.

-¿A m-mí?

-Sí, te veo extraña, como cansada, débil, me preocupa.

-P-pero yo m-me siento b-bien; d-debe ser p-por esa anemia q-que me ves así.

-¿Segura? Deberíamos ver a un doctor. En serio que estoy muy preocupada.

-No t-te preocupes Ino, n-no me pasa n-nada.

-Bueno – retomaron el paso, eran las únicas que caminaban por esa cuadra – pero deberías ver un doctor cuanto antes.

-E-está bien, lo haré, p-pero para q-que veas q-que estoy p-perfecta.

-Por supuesto que lo harás – esa voz no provenía de su amiga, sino de detrás de ellas.

Hinata se sobresaltó tras escucharlo a él diciendo eso. Había estado escuchando y siguiéndolas. Se dieron vuelta para encontrar a un Sasuke con los brazos cruzados y mirando detenidamente el rostro de su novia.

-S-sasuke, ¿Qué…?

-¿Qué haces siguiéndonos? – preguntó alterada la otra chica – Podrían verlos y no quiero que mi Hina sufra ante el ataque de esa novia falsa tuya– dijo abrazándola.

-Primero, no la llames así, solo yo le digo así; segundo, nadie nos sigue desde que me fui persiguiéndolas, y tercero, me alegro que sepas de lo nuestro - su mirada había hecho que la rubia la soltara.

-Primero, la llamo como quiero; segundo, si nadie te siguió está bien, y tercero, a mí también me alegra – contestó con una sonrisa – Bueno, entonces me retiro para dejarlos solos.

Ino saludó a la chica con un beso en la mejilla y después a Sasuke con un movimiento de mano.

-Ah Sasuke – dijo antes de irse – Que no se olvide de ir al médico.

-No te preocupes, si no quiere la obligaré – respondió con una media sonrisa antes de que la muchacha desapareciera del lugar.

-S-sasuke – le llamó su novia una vez solos – n-nos verán, d-deberías irte.

-No importa – contestó avanzando – Vamos, te acompaño hasta tu casa.

-Per… -

-Y nada de peros Hinata Hyuuga – le interrumpió sin detenerse.

Hinata le siguió en silencio todo el camino hasta su casa. Una vez en la puerta, se giró para saludarlo pero al ir a hacerlo, se mareó haciendo que trastabillara y cayera al suelo. Por suerte, unos brazos que conocía bastante bien impidieron su encuentro con el concreto. Sasuke la tomó entre sus brazos y metió su mano en el bolsillo de la mochila de Hinata buscando sus llaves. Al encontrarlas abrió la puerta y se dirigió hacia el sillón para depositarla.

-S-sasuke, lo s-siento.

-A mí también me preocupas Hina – dijo yendo hacia la puerta para cerrarla, y luego acercarse a ella – Ya mismo llamo al médico.

Sasuke tomó su celular y marcó el número del doctor de cabecera de la familia Uchiha; esperó hasta que la secretaria lo atendió.

-Buenos días, ¿en que puede servirle? – tenía una voz amable.

-Soy Sasuke Uchiha, ¿podría pasarme con el doctor Hatake?

-Ah, hola Sasuke, eres tú. En este momento se encuentra atendiendo, estamos en una semana un poco ocupada. ¿Le quieres pedir un turno?

-Sí, y si es cuanto antes mejor.

-De acuerdo, a ver… - se escuchaba a través de la línea el sonido de hojas – Acá encontré algo, ¿Te parece dentro de tres días?

-¿Es lo más pronto que tienes?

-Sí, lo siento.

-No importa, entonces será este sábado.

-Sí, a las 11 de la mañana.

-Está bien, gracias. Ah, y otra cosa – dijo mirando a Hinata – mis padres no saben de este turno.

-Siempre rebelde – reía la mujer – No diré nada.

-Gracias, adiós.

-Adiós, nos vemos.

Sasuke terminó la llamada y ayudó a Hinata a sentarse, ya que seguía débil.

-El sábado a las 11 iremos a que te revisen – le comentó sentándose a su lado.

-Está b-bien.

Sasuke pasó un brazo por su hombro y la acercó a ella. Le acariciaba el cabello con la otra mano cuando se acordó de esa mañana.

-¿Por qué llegaste tarde? Se te veía extraña.

-Me q-quedé dormida y además t-tenía q-que llevar a Hanabi a l-la escuela.

-Bueno – dijo separándose de ella y levantándose – entonces tendrás que descansar.

La tomó sin previo aviso entre sus brazos y se dirigió hacia las escaleras para llevarla a su habitación. Una vez dentro, la acostó en la cama y se arrodilló para estar a la misma altura.

-Tengo que irme, ¿me prometes que descansarás?

-S-sí, n-no te preocupes – le dijo con una débil sonrisa.

-Está bien – acercó su mano hacia su mejilla y la acarició – te llamaré a la noche para saber como sigues.

-D-de acuerdo.

Él acercó su rostro y la besó tiernamente, no deseaba irse, pero tenía que hacerlo, además, pronto llegaría su hermana o tal vez su padre y él no podría encontrarse allí. Se separó de ella y se fue hacia la puerta, pero antes la vio.

-Descansa amor.

-S-sí, vete antes de q-que se te haga t-tarde.

-De acuerdo, nos vemos.

-Nos vemos.

La vio por última vez antes de atravesar la puerta. Cuando salió de la casa, precavidamente para que nadie más lo viera, tomó el camino hacia su propia casa. Todo el camino pensaba en ella y en el aspecto que traía hace días, le preocupaba mucho que estuviera así, además de no poder hacer más nada.

-Bueno – se dijo para sí una vez en la puerta de su casa – al menos pude ayudarla llamando al doctor. Solo espero que no sea nada malo – y acto seguido entró a su hogar.

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Continuará…