Hello!

Pido muchas disculpas por no haber actualizado antes. Iba a hacerlo hace semanas, pero sucedió que FF no me dejaba subir nuevos capis. Pero al fin pude n.n

¡Al fin se supo la enfermedad de 9 meses de Hinata! Me pregunto que pasará ahora...

Gracias por todos sus comentarios. Me alegran demasiado el día :D

Espero este capi también les guste.

Besos, y que anden super bien ;)


Capítulo 11

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-L-lo siento S-sasuke, l-lo siento – lloraba ella mientras él paseaba desesperado por la habitación.

Tras la noticia ella se había quebrado y él paralizado, pero cuando Kakashi les dijo que los dejaría a solas un momento él reaccionó.

-Esto no nos puede estar pasando, no, es imposible – se decía para sí mientras trataba de calmarse, caminaba rápido y con las manos agarrando su cabeza – No, no puede ser. ¡No!

-L-lo siento – seguía llorando al escucharlo.

-No Hinata – se dirigió a ella y arrodilló a su lado.

Sasuke le tomó las manos y la miró a los ojos llenos de lágrimas. Aún seguía temblando, pero esta vez con más intensidad.

-L-lo siento m-mucho.

-No Hinata, escúchame – la tranquilizaba – No es tu culpa, no tienes porque disculparte; esto lo hicimos los dos, ambos somos responsables.

-D-debí darme c-cuenta antes… y-yo p-pensé q-que era…

-Escucha Hina – apoyó sus manos en su cara – No estoy enojado solo… preocupado. Esto es muy difícil en nuestra situación.

-L-lo sé.

Sasuke retiró sus manos de ella y se levantó para cruzarse de brazos, sin dejar de verla; lloraba silenciosamente.

-Debes tranquilizarte, ya pensaremos en algo – pronunció casi en un susurro – Ahora – le ofreció su mano – debemos irnos.

Hinata tomó la ayuda que le ofreció y se levantó de su asiento. Una vez que tomaron sus cosas se dispusieron a salir de la habitación.

En la sala de espera se encontraba Kakashi hablando seriamente con la secretaria que, cuando los vio, bajó la vista con tristeza y preocupación.

-Gracias por todo Kakashi – Sasuke estiró la mano que no abrazaba a su novia para saludar al doctor – Nosotros nos retiramos.

-De nada – respondió al saludo – Saben que cualquier cosa pueden venir a hablar conmigo.

-Sí, bueno ya nos vamos – deshizo el saludo y miró seriamente al hombre – Por favor, no le digas nada a mis padres.

-Eso va en contra de…

-Nosotros lo haremos – le interrumpió él – Sólo necesitamos tiempo.

-Está bien. Ah, antes de que se vayan – sacó un papel del bolsillo de su guardapolvo – En unas dos semanas deberán asistir para una ecografía en este lugar – le ofreció a Sasuke – Ya me tomé el atrevimiento de llamar y pedirles un turno, aquí está todo: lugar, fecha y hora.

-Gracias – dijo Sasuke tomando el papel – Ahora debemos irnos.

Miró a Hinata que no había dicho palabra alguna. Estaba quieta bajo su abrazo mirando hacia la nada, estaba ausente.

Se retiraron a paso lento, dejando al doctor y su secretaria bajo un ambiente diferente al que los recibió esa mañana.

-Son tan jóvenes – pronunció la mujer mirando la puerta.

-Sí – contestó el hombre – Y como todos los jóvenes, deben crecer… solo que ellos deben hacerlo antes.

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-P-podrían vernos – dijo al fin sin tratar de deshacer su abrazo – D-deberías ir a t-tu casa.

-No, te acompañaré – le contestó.

Estaban cruzando la plaza que quedaba cerca de la casa de Hinata, cuando ella reaccionó en la forma que estaban caminando.

-P-podrían vernos – repitió más para sí que para él bajando la vista al suelo.

-Eso es lo que menos me preocupa – dijo fríamente – Tarde o temprano se sabrá, ¿Qué importa si es ahora? – concluyó reforzando el abrazo.

-No sé c-como decírselo a mi p-padre – la voz de Hinata sonó temblorosa – Ya el haber r-roto el c-compromiso lo alteró, esto s-será… - no pudo terminar, no se atrevía a decirlo.

-Ya encontraremos la forma de hacerlo, por el momento importa tu salud, y la de… - le costaba decirlo, aunque lo hubiera asumido aún le costaba apaciguar el impacto que poseía.

Justo en ese momento se habían detenido en la entrada de su casa. Sasuke deshizo el abrazo y se acercó a su rostro para besarla. Hinata no se opuso, solo terminó con la distancia entre ellos para abrazarlo fuertemente luego de un pequeño beso.

-T-tengo miedo – le susurró.

-No lo tengas, no estás sola en esto.

-L-lo sé pero aún así l-lo tengo.

-Estoy contigo Hinata – le dio un pequeño beso en la parte superior de la cabeza antes de separarse.

-¡No lo creo! – escucharon a poca distancia de ellos - ¡Hinata y Sasuke juntos!

Se giraron para ver al protagonista de los gritos. Sasuke cambió su cara a una de irritación cuando observó la imagen de su amigo rubio, con una cara de sorpresa, al lado de la amiga de su novia, la cual solo les pedía perdón con la mirada.

-Por esto Ino no quería que la acompañara – decía a la vez que se acercaba a ellos – Nunca me lo hubiese imaginado. ¡Sasuke Uchiha con…!

-¿Vas a seguir haciendo escándalo por muchos más tiempo Naruto? – le interrumpió su amigo con cara de enfado.

-Pero… no entiendo… bueno, tal vez si… Oh, ya sé… ¿Puede que signifique qué…? No me lo creo – el rubio se debatía en voz alta.

-Lo siento – habló Ino – Yo solo venía a ver a Hinata para ver que había pasado con ya sabes que – le explicó a Sasuke y acarició los cabellos de Hinata, quien solo miraba el suelo por no saber que hacer – Pero me lo encontré en el camino y quiso acompañarme, intenté negarme por el tan solo hecho de que creí que estarías aquí.

-Está bien Ino, no te culpes – respondió Sasuke – Debo irme, ¿Te quedas con Hinata? Te necesita.

-¿Qué? ¿Es malo? – se alteró la rubia – ¡Ay no! ¿Es malo? – decía al abrazar a su amiga.

-Ella te lo dirá – fue lo único que respondió – Quizá parezca malo, pero no lo es, creo.

-¿Q-qué? – Hinata levantó la vista intentando comprender lo que había dicho el muchacho.

-Que no es malo, esa idea… – sonrió a la vez que ella se sonrojaba.

-¿La idea de qué? – preguntaron al unísonos los otros dos que presenciaban la escena.

-¿Mañana paso por ti? – volvió a decir sin prestarles atención y cambiando de tema.

-No, no lo harás – respondió Ino mostrando un bolso que traía- Mañana iremos juntas.

-¿Dormirás aquí?

-Por supuesto.

-De acuerdo, mejor – concluyó acercándose a Hinata – Entonces te veo mañana.

-S-sí – contestó sonriendo tímidamente.

Él se acercó para besarla tiernamente antes de retirarse, haciendo que su amigo abriera la boca de sorpresa y la otra chica sonriera ampliamente ante el dulce momento.

-Vamos Naruto – le dijo tomándolo de la ropa.

-Bien, ¿qué sucedió Hinata Hyuuga? – preguntó la chica una vez que quedaron solas.

-N-no…

-¡¿Qué?

-T-te lo diré adentro.

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-Con qué mi amigo está en una relación clandestina con la dulce Hinata Hyuuga – iba diciendo el rubio durante el camino, acompañado de una sonrisa y sus manos tras la nuca – Así que todo este tiem… - se paró abrupta y exageradamente haciendo que su acompañante se detuviera y girara a verle para ver qué había sucedido.

-¿Qué sucede? – preguntó ante su expresión, la cual se componía de sus dos ojos celestes abiertos a más no poder, su boca, también abierta y una mirada de… haber deducido algo –Naruto…

-¡Sasuke Uchiha eres un infiel! – gritó haciendo que se sobresaltara ante el volumen de su voz – Un bígamo, un… - no continuó porque su amigo le tapó la boca.

-Primero, no grites cosas así en medio de la calle, hay gente alrededor nuestro. Y segundo, - retiró su mano – no soy eso que dices.

Sasuke metió sus manos en sus bolsillos y comenzó a caminar despreocupadamente haciendo que el rubio retomara el paso para no perderlo de vista.

-Pero – esta vez habló más bajo para que solo lo escuchase él – si andas con Sakura y luego con Hina, eso te convierte en uno, querido amigo mío – concluyó palmeándole la espalda.

-Primero – volvió a hablar el azabache con cansancio – no soy un bígamo, querido amigo mío; y segundo – detuvo su paso y lo miró fijamente – ni se te ocurra volver a llamarla Hina, solo yo le digo así.

-¿Qué? Pero Sasuke…

-Para ti es solo Hinata, ¿entendiste, querido amigo mío? – su mirada era tenebrosa.

-Sí, sí, ya entendí – contestó avanzando y dejándolo atrás – Vamos, tienes mucho de qué contarme además de ofrecerme algo de comer. Estoy hambriento.

-Mi casa no es restaurante Naruto – le recalcó llegando a su lado – Veré si sobró pan de ayer – sonrió.

-¡Qué mal Sasuke! Espero que esté tu madre, ella sí que me quiere – rió ante lo que hablaban, a lo que Sasuke le acompañó.

Habían llegado a su casa, donde entraron y como prioridad máxima Naruto se acercó corriendo a la cocina donde seguramente estaría su segunda madre preparando la cena. Cuando entró, seguido de su amigo, no dudó en abrazar a la mujer.

-¡Mikoto! – le gritó cuando la abrazó – Tengo hambre y Sasuke solo quiere darme pan – decía en voz de niño pequeño reprochando. Siempre era así con la comida.

-Hola Naruto – le sonrió a él y luego a su hijo que permanecía en la puerta de la cocina - ¿Cómo les ha ido?

-Bien Mikoto – respondió el rubio soltándola de su agarre - ¿Qué nos darás de merienda?

-De camino del trabajo compré algo dulce, ahora se los alcanzo.

-De acuerdo, iremos a mi habitación – habló Sasuke – Tenemos tarea.

-¡¿Cómo? ¡¿En serio? – preguntó exaltado Naruto.

-Sí Naruto, vamos – concluyó saliendo de la cocina luego de saludar a su madre con un beso en la mejilla.

Subieron las escaleras hasta su cuarto donde al entrar el azabache tiró su mochila y se recostó en la cama. Su amigo, al cerrar la puerta se dirigió al escritorio con aire cansado para tomar asiento.

-Y yo que creí que no nos habían dado tarea – suspiró derrotado.

-No lo hicieron – dijo Sasuke mirando el techo.

-¿Qué? Pero dijiste… abajo…-

-Estoy en una situación complicada Naruto – soltó bajando la voz – Es terrible.

-¡Ah! Ya entendí. No tenemos tarea, solo querías contarme… - los ojos celestes le brillaban ante el entendimiento.

-Siempre tarde Naruto – Sasuke se enderezó para mirarlo – Tendría que cronometrar el tiempo entre que escuchas, analizas y comprendes. – sonrió burlonamente.

-¡Sí que eres…! – el ruido de unos golpes en la puerta lo callaron.

-Adelante – ordenó el dueño de la habitación.

-Aquí tienen – dijo su madre entrando y acomodando una bandeja sobre el escritorio de su hijo, haciendo que el rubio ensanchara una sonrisa de felicidad.

-¡Gracias Mikoto! Se ve delicioso.

-De nada – sonrió la mujer – Pareciera que tu madre no te alimentara.

-Sí lo hace – explicó tomando su porción de torta apresuradamente – pero como dice ella, soy de buen comer.

-Ya lo creo, bueno, los dejo con sus cosas – se despidió para luego desaparecer al cerrar la puerta.

-¿Me contarás? – preguntó seriamente el rubio.

-Hace poco más de dos años que tengo una relación con Hinata – comenzó tras un suspiro – Me costó declarármele…

-¿Te costó? – le interrumpió – Lo que hace el amor, ¿no, amigo?

-Es cierto… - se despeinó sus cabellos negros – Cuando me le declaré, ella aceptó mis sentimientos porque ella también estaba enamorada de mi pero había algo en el medio por el cual no podíamos hacerlo público.

-¿Qué cosa? – preguntó tomando un poco del jugo que estaba en la bandeja.

-Su padre la había comprometido por conveniencia al hijo de un importante empresario.

-¿Para unir sus empresas? – Sasuke asintió - ¡Vaya! Hiashi Hyuuga vendiendo a su hija por más acciones y comercio, ¡Qué descaro! Ese hombre es un completo cliché.

-Lo será, aun así tuvimos que vivir escondiéndonos todo este tiempo.

-¿Y Sakura?

-Ya sabes muy bien que ella se autoproclamó mi novia. Te lo he dicho miles de veces.

-Sí lo sé, pero mi pregunta era el porqué no terminaste con ella.

-Porque Hinata no quería.

-Que rara Hina…

-Naruto.

-Que rara Hinata, ¿así está mejor? – el otro asintió

-No quería que se supiera hasta que se terminara su compromiso, ya que ella y su prometido no querían casarse y por eso acordaron tratar de disolverlo. Solo no encontraban el momento.

-Pero ya… ¿se acabó?

-Sí, por suerte pero hay otro asunto.

-¿Cuál?

-Su padre les dijo que anunciaría oficialmente la anulación del matrimonio al cabo de un mes. Es decir, en unas tres semanas.

-Pero perderán la oportunidad de unir sus empresas.

-No, el ex prometido de Hina asumió la presidencia así que las unirá sin un casamiento de por medio.

-¡Qué bueno! – exclamó aliviado Naruto – En cuanto a la garrapata que tienes de supuesta novia…

-Terminaré con ella cuando se cumpla el plazo de un mes… Aunque nunca hayamos empezado nada, tendré que terminar algo que nunca existió.

-¡Uy Sasuke! ¡Qué complicada la situación en la que te encuentras amigo! – exclamó empezando a comer del plato del azabache.

-Aún no te he dicho lo más fuerte – se paró para arrebatarle el plato y empezar a comer lo que quedaba.

-Lo cual es… - le incitó tomando nuevamente jugo.

-Hinata está embarazada.

El rubio se ahogó con el líquido que pasaba por su garganta, haciendo que tosiera para poder recuperar el aire. Miró anonadado a su amigo, quien tranquilamente miraba sin importancia lo que ingería.

-¿E-embarazada? ¡Sasuke! ¡¿Qué hiciste? ¡¿Qué hicieron? – gritó escandalosamente - ¡Tú! – bajó la voz para que solo él lo escuchara - ¿Cómo?

-¿Hace falta que te lo explique? – lo miró seriamente – No estoy para darte una clase de sexualidad, Naruto.

-No hace falta que me lo expliques. Lo que quiero decir es… ¿no te cuidaste?

Sasuke dejó a un lado el plato y miró el suelo. Estaba más serio de lo normal.

-No lo sé.

-¡Uy Sasuke!, debieron pensarlo bien.

-El error ya fue hecho, no podemos ir contra eso ahora además, nos dejamos llevar por el momento, la pasión era más fuerte y…

-Bueno, bueno, no quiero escuchar explicaciones – lo calló.

-¿Mantendrás el secreto? – le preguntó mirándolo.

-Lo haré, no te preocupes – le contestó levantándose y dirigiéndose hacia él – Puedes confiar en mí.

-Lo sé.

El rubio le ofreció la mano para que se parase de la cama, a lo cual aceptó. Tras eso se abrazaron fuertemente mientras Naruto le palmeaba la espalda.

-Con una condición – sonrió al separarse de su amigo y mostrando su mano en forma de querer cerrar un trato – Que ustedes me ayuden a salir con Ino.

-De acuerdo – sonrió Sasuke aceptando la mano y cerrando el trato.

Al menos no estarían solos en esto. Tenían amigos que los apoyarían.

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Continuará…