¡Hola a todos!
Al fin subiendo conti n.n
Espero les guste este capi...
Ok, les dejo leer, sin antes agradecer, como siempre, sus comentarios. De verdad que me alegran mucho.
Besos, y que anden bien. n.n
Capítulo 12
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La puerta del salón se abrió e ingresó el maestro con sus típicos libros bajo el brazo. Detrás de él, una muchacha de cabellos largos azulados lo seguía con la vista baja, seguramente a causa de los nervios.
-Escuchen alumnos – les llamó la atención – Hoy se integra una nueva compañera al salón. Preséntate – le dijo dulcemente.
-M-mucho g-gusto, mi n-nombre es Hinata Hyuuga – habló luego de levantar la cabeza.
El muchacho de cabellos azabaches y con ojos tan oscuros como éstos, que hasta el momento se encontraba con expresión aburrida, la observó detenidamente y sin pensarlo esbozó una sonrisa.
-Jaja, además de fea, tartamuda. – escuchó proveniente de su compañera de banco.
¿Cómo decir eso? ¿Qué no veía lo hermosa que era?
-Hmp, primero deberías verte tú en el espejo - le contestó girando la cabeza para ver a una muchacha de cabellos rosados.
-¿Qué dijiste Sasuke? – preguntó ladeando la cabeza y pestañando seguidamente, cosa que a él le molestó.
-Que tendrías que verte tú en un espejo primero – le sonrió y volvió a mirar al frente – No tienes derecho a hablar así de ella Sakura.
-¡Sasuke! – lo que le había dicho le enojó – No la defiendas.
-¿Por qué no? – la miró penetrantemente - ¿Acaso no sabes quién es?
-La nueva – contestó acercando su mano a la cara de él para acariciarle.
-No Sakura – le detuvo lo que iba a hacer, tomándole fuertemente la mano y causando una mueca de dolor en la cara de la joven – La persona que ves ahí mismo es Hinata Hyuuga, y es mi novia.
-Sasuke, me lastimas y… no juegues con esas cosas – intentaba zafarse.
-No estoy jugando… ¿Sabes que más sucede? – la soltó y se encaminó hacia la muchacha que continuaba al lado del maestro y lo miraba sonriendo- Ella – la abrazó y dio un beso en la frente – además de ser mi novia – una de sus manos acarició el vientre plano de ella – Está embarazada, y adivina quien es el padre – miró a Sakura con una sonrisa malévola.
-N-no… Sasuke… - intentaba la muchacha que continuaba sentada - ¿Cómo?
-¡Sasuke! – gritó de pronto su amigo rubio – ¡Despierta!
-¿Qué? – le preguntó confundido.
-¡Despierta! ¡Sasuke!
-¿Qu…?-
Abrió los ojos rápidamente ante los gritos y empujones que le estaban dando. Miró hacia los alrededores de su habitación y descubrió que su amigo lo estaba llamando.
Solo había sido un sueño…
-¡Al fin! – exclamó Naruto soltando un suspiro cansado – Si no hubieras estado respirando, habría creído que estabas muerto.
-¿Qué haces aquí? – le preguntó sentándose en la cama.
-¿Estás bien Sasuke? No te acuerdas de que me quedé a dormir en tu casa…
-¿Qu…? – en eso recordó momentos de la noche anterior. Era verdad, le había permitido a su amigo quedarse, hasta recordó que él mismo le había traído las sábanas que podría usar para dormir en el sillón de su habitación – Tienes razón, lo lamento. Debió ser la confusión con la que me desperté.
-Está bien, solo apúrate, tu madre nos dejó el desayuno antes de irse y… - sonrió zorrunamente – debemos irnos porque en 20 minutos empiezan las clases.
-¡¿Cómo? – gritó saltando de la cama y viendo la hora en su reloj alarma - ¿Por qué no me despertaste antes?
-Lo intenté pero… no lo hacías, además – se rascó la nuca nerviosamente – Acabo de despertarme hace unos minutos.
-Hmp – emitió resignado, su amigo nunca cambiaría – Vete a desayunar, ya bajo.
-De acuerdo pero…-
-No tardaré, ya sé que si no te comerás lo mío.
-Jaja – se dirigió hacia la puerta riendo y con las manos detrás de su cabeza – Apúrate – concluyó saliendo de la habitación.
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-¡Hinata! – le gritaba su amiga mientras intentaba despertarla - ¡Hinata! ¡Vamos!
-¿Eh? – abrió un ojo lentamente intentando comprender que pasaba, fue en ese momento que vio a su amiga rubia vestida con el uniforme del colegio.
Abrió el otro ojo y se sentó en la cama bostezando.
-Al fin despiertas – dijo Ino con una gran sonrisa – Si no te levantas ya, llegaremos tarde.
-S-si, iré a b-bañarme – contestó la muchacha destapándose y estirándose antes de dirigirse hacia su armario a buscar sus cosas.
-Te esperaré abajo para desayunar juntas.
-Cierto – se detuvo Hinata – D-debo hacer el d-des…-
-¡Ni se te ocurra! – le interrumpió la rubia llegando hasta su lado - ¡¿Crees que dejaré que te esfuerces en tu estado? ¡Por si no lo recuerdas alguien apellidado Uchiha te ha dejado embar…!-
-¡Ino! – le tapó la boca para que no terminara de decir lo que le había contado el día anterior – N-no lo grites, están Hanabi y m-mi padre en l-la casa.
-No te preocupes – le dijo luego se liberarse la boca y sonriendo – Ya se han ido.
-¿C-cómo? – miró el reloj para ver si era muy tarde.
-Él, a su trabajo, y ella hace unos minutos para recoger a una amiga. No te preocupes, tenemos tiempo.
-Oh – respiró profundamente aliviada – D-de acuerdo, iré a b-bañarme y luego a hacer el d-des…-
-Ve a bañarte que Ino Yamanaka hará el desayuno – dijo dirigiendo hacia la puerta – Y no me desobedezcas – concluyó abandonando el lugar y dejando a una chica sonriendo.
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-¡Vaya! – exclamó su amigo sorprendido mirando el interior del salón, el cual solo contenía algunos alumnos – No llegamos tan tarde después de todo.
El moreno le obsequió una mirada desafiante ante lo dicho. ¡Claro que no habían llegado tarde! Si había prácticamente batido un record al bañarse, cambiarse y desayunar. Aunque… ¿Su amigo creía que haber llegado cinco minutos antes del toque del timbre era temprano? ¿Dónde tenía el sentido común esa persona?
El rubio lo miró sonriendo para luego borrar la mueca y rascarse la cabeza a causa de los nervios que le daban esa mirada intimidante.
-No me mires así, la próxima prometo despert…-
-No habrá próxima vez Naruto – dijo secamente.
En eso escucharon una voz aclararse detrás de ellos por lo que giraron la cabeza para observar quien era. Sasuke esbozó una sonrisa.
-Hay personas que desean entrar al salón pero hay otras… – habló la rubia acompañada por una muchacha de cabellos azulados –…que al parecer se interponen en el paso de los demás.
-No seas así Ino – le sonrió Naruto – Acabamos de llegar.
-Aunque lo hayan hecho, podrían quitarse del medio – le contestó ella y volvió a mirar al moreno – Y Sasuke – le llamó y este desvió su vista hacia ella – borra esa sonrisa, pareces idiota.
Naruto y Hinata contuvieron una risa ante la expresión que hizo él por el comentario de la chica.
-Hmp – pronunció volviendo la vista a su novia - ¿Cómo te sientes?
-Bien – contestó sonriendo tímidamente - ¿Y t-tú?
-Bien.
-Qué linda escena romántica – intervino la rubia con tono sarcástico y movimientos de manos exagerados – Me encantaría quedarme viéndola pero debemos entrar. Vamos Sasuke, apúrate y mueve tu gran tras…-
-¡Sasuke! – escucharon a unos paso de ellos - ¡Amor!
-Lo que faltaba – susurró el moreno masajeándose la frente con una mano - ¿Qué quieres Sakura?- preguntó con los ojos cerrados.
-Saludarte, ¿Qué más? – contestó con un tono agudo y fastidioso; en eso miró la escena en la puerta del salón- Como que hay mucha gente en el mismo lugar. ¿No te ahogas de respirar el mismo aire, amor? – se colgó de su brazo haciendo que él emitiera un bufido de molestia.
-Sí, es cierto. Y pensar que hasta hace minutos estaba bien, tanta molestia me asfixia – abrió los ojos y miró a su amigo con una sonrisa cómplice.
-Ya lo escucharon muchachas, pueden retir…- comenzó a decirle la de cabellos rosados altaneramente a las dos chicas que se encontraban en frente de ellos, pero no pudo terminar ya que Sasuke la interrumpió.
-Sí Sakura, como ya escuchaste…- le hizo una seña al rubio para terminara la frase.
-Puedes retirarte – sonrió guiñándole el ojo descaradamente.
-¿Qué? Pero si yo no molesto. ¡Sasuke! – hacía un puchero que provocaba risa en Ino.
-Sí que molestas Haruno – dijo el aludido mirándola fijamente – Y ya suéltame.
-Pero Sas…-
-S-sakura… - decidió intervenir Hinata – N-no…-
-Cállate tartamuda – le espetó mirándola con una cara de asco – No te inter…-
En eso, la muchacha que estaba hablando con desprecio a la morena cayó al suelo estrepitosamente segundos antes de que el timbre comenzara con su sonido de alerta de clases, haciendo que quienes pasaban por ahí se detuvieran a observar la escena. Claramente se veía a cuatro personas paradas, entre las cuales tres mostraban una expresión de sorpresa, y una quinta en el suelo mirando confusamente, a la vez que se acariciaba el antebrazo, a quien se mantenía serio.
-Sasuke – susurró Sakura - ¿Por qué me hiciste eso? – en sus ojos verdes podían verse lágrimas asomarse.
-No tienes el derecho de tratar así a los demás. ¿Acaso son escorias para ti? – le juzgó furiosamente – No te atrevas, ni siquiera pienses en tratarla así. ¿Entendiste Haruno?
-Pero Sas…-
-¡¿Entendiste? – gritó agachándose y tomándole fuertemente de la muñeca.
-S-sasuke, n-no… - intentó hablar Hinata pero Naruto le hizo una seña para que callara.
-Sasuke – el rubio lo llamó tranquilamente y apoyó su mano sobre su hombro – No vale la pena, entremos.
El chico siguió observando con ira a la chica que ya no contenía las lágrimas ante lo que su novio le estaba haciendo. Decidió soltarle la muñeca y erguirse mirando a las dos muchachas que estaban frente a él.
-Vamos, el timbre ha sonado – fue lo único que dijo antes de darse media vuelta y entrar al lugar, sin antes dirigirle una mirada a la chica de cabellos azulados.
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La semana pasó demasiado lenta, seguramente debido a la tensión que había en el aire.
La gente murmuraba todo el tiempo de lo acontecido ese día entre "la pareja del instituto"; Ino y Naruto se mostraban más protectores con Hinata debido a que Sasuke no podía defenderla públicamente; Sakura había estado distante un par de días pero después volvió a ser la misma de siempre, esa muchacha tras el guapo de su novio; y Sasuke, bueno, él seguía rechazándola.
Una segunda semana pasó y a Hinata se la veía con un poco más de peso, cosa que le preocupaba a Sasuke, no por el qué dirán sino por Hiashi Hyuuga. ¿Cómo harían?
Era la primera vez que Sasuke sentía miedo, pero no por él, sino por ella…
El día que Kakashi les había comentado llegó, fue por eso que al salir del colegio decidieron que irían a sus respectivas casas a cambiarse y luego él la pasaría a buscar. Pero como en todo lugar que pisaban, dos rubios también se encontraban, no irían los dos solos, al contrario, serían los cuatro.
La hora de la consulta se acercaba, y ahí estaban, dos morenos sentados cerca del consultorio, impacientes y temerosos, en realidad ella, ya que él solo poseía en ese momento la impaciencia que hace semanas le habían recalcado.
En frente de ellos, uno al lado del otro, dos cabelleras rubias discutían entretenidamente como podría llamarse la criatura. Pero no solo eso, la muchacha ya le estaba indicando al chico como la vestiría luego de nacer para tener la primera foto con la que sería la madrina Ino.
-Harían linda p-pareja – pronunció Hinata viéndolos y sonriendo.
-A él le gusta, pero ella costará – dijo Sasuke tomándole la mano.
-¿Le g-gusta? – preguntó una sorprendida muchacha.
-Sí, hasta me ha chantajeado.
-¿Qué?
-Si lo ayudaba con ella, se callaría nuestra situación.
Hinata rió y desvió la vista de sus dos amigos hacia Sasuke. Lentamente acercó su boca a su oído y le susurró algo inesperado.
-¿De verdad? – preguntó cuando ella se acomodó nuevamente en su lugar, a lo que asintió – Bueno, resultó más fácil de lo que esperaba – finalizó con una sonrisa acariciándole el rostro –Naruto – llamó a su amigo sin dejar de ver a su novia – Ven aquí.
El rubio se calló y miró a Sasuke retadoramente por haberle interrumpido. Sin más, se acercó al azabache.
-¿Qué quieres? – preguntó entrecerrando los ojos para demostrar su molestia.
-Llévate a Ino a otro lado – le contestó pasando un brazo por el hombro de Hinata.
-¿Qué?
-Que te la lleves a pasear, es tu oportunidad.
-Seguro – bufó y rió – Lo haces para deshacerte de nosotros.
-N-naruto-kun – le llamó Hinata dulcemente – S-sasuke sabe p-porque lo dice – le sonrió.
-Pero Hinata…-
-Nosotros te estamos ayudando.
-¿Qué? ¿Hinata lo sabe? – preguntó abriendo los ojos exageradamente.
-Claro, ¿Cómo te ayudaría sino? – contestó despreocupadamente – Ahora váyanse o nunca jamás podrás obtener esta oportunidad.
-Pero Sasuke…-
-¡Ya!
En eso se abrió la puerta del consultorio dando paso a un hombre con unos papeles en la mano. Levantó la vista y los llamó, haciendo que estos se levantaran lentamente y dirigieran hacia él, dejando a un Naruto con la palabra en la boca…
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-Lo sentirás un poco frío, pero ya pasará – dijo el doctor antes de esparcirle un gel en el vientre, lo que hizo que al contacto ella hiciera una mueca.
Sasuke se encontraba sentado a un lado de la camilla donde se encontraba su novia, mirando seriamente la perceptible forma que había tomado su estómago.
El hombre comenzó a pasar la cámara, haciendo que en el lugar, donde antes reinaba el silencio, comenzase a escucharse un sonido rápido.
-Ese – comenzó el doctor moviendo el artefacto hacia un lado – es el latido de su bebé.
Sasuke y Hinata se miraron y él le agarró la mano, a lo que ella sonrió.
-Y eso – habló nuevamente el hombre – es su hijo, o hija – señalando la pantalla – Por lo visto, estás ya en el tercer mes.
Los dos chicos observaron la imagen. Podían ver como una figura, un poco confusa, se movía en esa mediana pantalla. Sasuke apretó más la mano de Hinata y, casi imperceptiblemente, sonrió.
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Los días pasaron y ya se acercaba el momento en el cual recibirían la ecografía. En ese tiempo sus amigos les habían recalcado el porqué no les habían dejado entrar con ellos, pero eso después lo callaban cuando se miraban y sonrojaban.
Sasuke había acompañado a su novia a su casa un miércoles, como se le estaba haciendo de costumbre. Ese día decidió quedarse más de lo usual y si alguien llegara y los viera juntos en la sala, dirían que estaban haciendo un trabajo de equipo.
La noche ya había caído y con ella el sonido de la puerta de la sala al abrirse. Hinata rápidamente se levantó de su lugar y miró en dirección a la entrada, donde apareció la figura imponente de su padre.
-¿Quién eres tú? – fue lo primero que dijo el hombre al encontrarse con la escena de su hija a un lado de un muchacho - ¿Qué haces con él aquí Hinata?
-P-padre – Hinata miró al suelo – él es…- se calló.
-Un placer – continuó Sasuke levantándose y dirigiéndose hacia él confiadamente de su acto. Al llegar frente a él le extendió el brazo en forma de saludo formal – Mi nombre es Sasuke Uchiha – la mención de su nombre hizo que Hiashi abriera los ojos al reconocer ese apellido – Y me encuentro con su hija haciendo un trabajo escolar.
-¿Eres familiar de Fugaku Uchiha? – preguntó sin aceptar el saludo, haciendo que Sasuke bajara el brazo.
-El hijo – contestó cruzándose de brazos.
-Un placer – dijo el otro entregándole la maleta y abrigo a una sirvienta que había aparecido con un sobre grande en la mano, el cual él recibió desinteresadamente y leyó hasta que su cara cambió y se volvió más rigida de lo que estaba – Hinata, ¿qué es esto?
-¿Qué p-padre?
-Esto – mostró furiosamente agitando el sobre – Para la señorita Hinata Hyuuga de parte de la Clínica de Maternidad y Obstetricia – repitió lo que decía el frente del sobre.
-Yo…- miró asustada a Sasuke que lucía tenso – Yo…-
-Sígueme a mi despacho – el hombre comenzó a caminar pero la voz de Sasuke lo detuvo.
-Si me perm…-
-Cállate – le interrumpió – Esto no es asunto tuyo – y continuó caminando – Vamos Hinata.
-S-si, padre -fue lo último que dijo ella luego de mirar nuevamente al muchacho y comenzar a caminar.
-Ni se te ocurra hacerle nada – dijo para sí mismo Sasuke al quedarse solo en la sala – Porque si es así, no responderé de mí.
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Continuará…
