Hello!
Nuevamente aquí con un nuevo capii n.n
Hubiera traido antes la conti, pero por problemas de tiempo, no pude, así que les pido disculpas...
Creo que este capi es el más largo hasta ahora de lo que lleva el fic, debe ser porque me emocioné escribiendo y además de todo lo que quería que sucediera. También diré que este capi es mi favorito, de seguro ya verán el porqué...
Aah, cierto, casi me olvidaba... les tengo un ¡Notición!: Dentro de dos capis, será el final de este fic.
Es por eso que desde ya les agradezco por leerlo y molestarse en dejarme un review, cosa que me hace muy feliz.
Ok, dejo de aburrirles para que puedan leer.
Espero que les guste, tanto como a mi. ¡Besos!
Capítulo 13
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Los gritos no paraban de escucharse en la habitación a cierta distancia de donde se encontraba Sasuke. Había tomado asiento en el sillón de la sala y agarrado su cabeza con sus manos para tratar de controlarse, no podía soportarlo, ella allí sufriendo con las palabras de su progenitor y él alejado de ella para no perjudicarla más de lo que ya estaba.
No lo soportaba más, se suponía que ese hombre era su padre. ¿Por qué en vez de apoyarla y contenerla le seguía insultando?
-No sé que es lo que estás esperando – dijo una voz a su lado; levantó la cabeza para ver a la hermana de su novia mirándolo desesperada - ¿No irás a ayudarla?
-No entiendo de qué hablas – intentó aparentar desinterés, pero le era imposible.
-No hace falta que sigas fingiendo, Uchiha – le dijo sentándose a su lado – Lo sé todo – reveló mirando al frente con aire ausente.
-¿De qué…? –
-No importa cómo – lo miró – Por favor, ve y llévatela – en sus ojos similares a los de su novia comenzaban a asomar lágrimas – Llévatela, no puedo… soportar… por fav…-
La súplica de la muchacha quedó interrumpida cuando Sasuke se levantó abruptamente de su lado y se dirigió rápidamente hacia el lugar donde provenían los gritos de aquel hombre y el llanto de Hinata.
Cuando irrumpió en el cuarto la impotencia le ganó al ver la imagen de su novia con lágrimas brotando de sus ojos, ahí parada frente al escritorio que le pertenecía a aquel sujeto que de pie mantenía la mano en alto con la carta que había recibido y desencadenado todo.
-Retírate de aquí – le ordenó el hombre al ver como el muchacho ingresaba a su despacho – Esto no te concierne, Uchiha.
-V-vete Sasuke – le dijo ella con la voz quebrada – No… -
-Esto sí me concierne, señor Hyuuga – respondió firmemente situándose a un lado de Hinata, sin dejar de mirar decididamente al mayor - ¿Sólo se limitará a propiciarle insultos? ¡Es su hija!
-Esa muchacha ya no es mi hija, solo es una cualquiera.
-¿Cómo se atrev…? – el moreno se adelantó unos pasos furioso al oír como esa despreciable persona había llamado a su hija pero el agarre de ella a su brazo lo detuvo. La observó, estaba con la cabeza gacha, aferrándose con ambos brazos. – Te ha insultado – le explicó en voz baja.
-No te p-preocupes – le contestó en el mismo tono, sin mirarlo.
-Uchiha retírate – le ordenó Hiashi nuevamente, cuando dirigió su vista a él, el hombre mantenía un semblante frío como si no le interesara la situación.
-Ve Sasuke – le pidió ella, a lo que con enfado e impotencia de deshizo de su agarre y abandonó el lugar.
Al cerrar la puerta no se quedó quieto como pensó que lo haría, al contrario, de forma firme se dirigió a la sala donde encontró a la morena que le había suplicado ayuda por su hermana. Estaba con sus manos en la cara, las cuales retiró cuando Sasuke la llamó, mostrando rastro de haber estado llorando.
-Prepárale sus cosas – le dijo seriamente – Me la llevaré de aquí.
Ella sonrió y sintió como un gran dolor que se había implantado en su pecho había desaparecido al decir aquel chico esas palabras. Una vez que le agradeció, subió corriendo las escaleras, aliviada.
Sasuke volvió a escuchar gritos y sin dudarlo dos veces volvió con mayor furia al despacho. Justo cuando colocó la mano en el picaporte, para abrir la puerta, oyó como el padre de ella la amenazaba con dejarla en la calle, en donde permanecería sola ya que nadie la ayudaría.
-¡Eres una cualquiera! – volvió a escuchar – ¡Dejando que un maldito desgraciado te embarace!
No se contuvo más, violentamente abrió la puerta y se dirigió al hombre al que, una vez en frente, tomó del cuello de la camisa y le pegó una trompada, dejándolo en el piso por el impulso y fuerza de la misma.
-¡S-sasuke! – gritó Hinata, pero él solo la miró para luego volver a ver al sujeto a sus pies.
-¿Quién te crees? – le inquirió amenazante limpiándose la sangre que le salía de la boca.
-Sasuke Uchiha – le respondió tranquilamente, ya se había desquitado con el golpe anterior – El maldito desgraciado que embarazó a su hija, señor Hyuuga.
-Maldit…-
-Si, un maldito – le interrumpió alejándose y situándose al lado de la chica que sollozaba incontrolablemente – Uno que no se arrepiente de lo que pasó, y el mismo que ahora mismo se la lleva de esta casa.
-Haz lo que quieras – le dijo levantándose y abollando la carta que había causado tanto revuelo – ella ya no es mi hija – concluyó aventándole el papel arrugado, el cual Sasuke atrapó y guardó en su bolsillo del uniforme.
La sacó de la habitación y dirigió a la sala, donde ya estaba su hermana esperándolos con dos valijas. Cuando la peliazul la vio, se acercó a ella para abrazarla.
-Váyanse cuanto antes – advirtió la morena – Guardé cuanto pude: cosas escolares, uniforme, ropa… intentaré alcanzarte el resto luego – le dijo soltándose del agarre y mirando a la mayor.
-Luego te llamaremos para decirte la dirección – habló el Uchiha tomando las maletas y haciéndole una seña con la cabeza a su novia – Debemos irnos.
Ella asintió y abrazó por última vez a su pequeña hermana, la cual la apuró y despidió con una gran sonrisa al salir por la puerta. Cuando él se disponía a salir, sin voltear a verla le agradeció.
-Gracias.
-No hay que agradecer – contestó a sus espaldas – Sólo… cuídala.
-No hace falta decir eso, pero lo haré.
Sin más que decir, el muchacho desapareció detrás de la puerta, la cual la morena cerró y tras eso suspiró. ¿Quién hubiera pensado que en ese día sucedería todo eso?
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Habían pedido un taxi para alejarse del lugar, cuando ella le había preguntado en donde podría quedarse él le contestó sin dudarlo que en su casa. Cuando llegaron a su destino, Sasuke bajó primero para sacar las maletas del baúl del auto. Una vez Hinata había bajado, le hizo una seña para que lo acompañara a la ó de un bolsillo las llaves de su casa y las colocó para abrir la puerta, pero ella habló.
-S-sasuke, puedo pedirle a Ino q-que me deje quedarme en s-su casa… no hace falta q-que tu familia…-
-No irás a ninguna parte – le interrumpió abriendo la puerta – Tarde o temprano haríamos esto, y el momento es ahora.
Entró y acomodó las pertenencias de Hinata en un costado y la miró para que entrase, ya que continuaba en la puerta, pero esta vez con la vista al suelo.
-Entra – le dijo tomándola del brazo y cerrando la puerta - ¡Ya llegué! – alzó la voz mirando la escalera que estaba frente a ellos.
Segundos después escucharon pasos del piso superior, seguidos por los mismos en la escalera. Vieron como una mujer de cabellos oscuros y ojos del mismo color de Sasuke apereció frente a ellos con una cara de incomprensión al ver a ambos muchachos.
-Hola, mi nombre es Mikoto – se dirigió a Hinata amablemente – La madre de Sasuke.
-Hinata… Hyuuga – respondió tímidamente haciendo una reverencia – P-perdón por la intromisión.
-No te disculpes – contestó dulcemente acercándose y acariciandole el cabello. Su vista se enfocó en las valijas que yacían a un lado de ellos, fue por eso que levantó la vista y miró a su hijo, el cual observaba a la muchacha de su lado - ¿Qué es lo que sucede aquí? – preguntó preocupadamente.
-Debemos hablar – contestó Sasuke volteando el rostro para verla – Es importante, ¿están padre e Itachi?
-Sí… Sasuke – articuló soltando a la chica y alejándose un paso para verlos mejor - ¿Qué…?-
-Llámalos… por favor – dijo y tomó a Hinata del brazo para dirigirla a la sala.
Se sentaron en un sillón, a ella se la veía más nerviosa que antes. Los minutos pasaron y ellos estuvieron envueltos en silencio, hasta que vieron aparecer a la mujer dos personas más. Hinata observó bien, primero venía un hombre de cabellos marrones y ojos iguales a los de Sasuke, éste se sentó en un sillón individual frente a ellos con una expresión seria. Lo siguió la mujer que tomó asiento en otro sillón, en el cual también se ubicó la otra persona, un muchacho de cabellos como el de su novio, eran largos y atados en una coleta. Cuando ese chico, quien era el hermano de Sasuke, se sentó, los observó pensativamente y luego esbozó una pequeña sonrisa divertida.
-¿Qué has hecho Sasuke? - preguntó sin dejar de sonreír.
-No sé de que te ríes, Itachi – le reprendió su madre.
-¿Qué ha sucedido? – habló el patriarca de la familia con una actitud que a la chica le hizo recordar a su padre.
-Ustedes no están enterados – comenzó a explicar el moreno tranquilamente - pero hace más de dos años que mantengo una relación con ella.
-¡Oh! – exclamó Mikoto – Felicidades.
-No es ha eso a lo que venía, madre – le corrigió su hijo – Es algo… distinto.
-Vamos Sasuke – le incitó su hermano.
-Hinata fue echada de su casa por su padre, porque él se enteró de…- miró a su novia que había bajado la cabeza – de…-
-Entiendo – dijo su padre interrumpiéndolo – No hace falta que lo expliques, Sasuke.
-Yo… - habló Hinata con la voz quebrada y levantó la vista - …lo s-siento.
-Esos ojos – murmuró el hombre – Una Hyuuga. ¿Hija de Hiashi?
-S-sí.
-Ese hombre siempre fue gran arrogante, pero nunca pensé que tuviera escrúpulos para dejar en la calle a su hija.
-Pues lo hizo – dijo Sasuke tomando la mano de ella.
-Habría que golpearle – escuchó decir a Itachi.
-No hace falta - Sasuke lo miró con una sonrisa.
Itachi comenzó a reír y pasó su mano por sus cabellos.
-Bien hecho, hermano.
-Aquí nadie te juzgará – continuó hablando el mayor, Fugaku, a Hinata – Después de todo, es algo de ambos – miró a su hijo.
-Llevaremos tus cosas arriba – le dijo Mikoto levantándose y acercándose a ella para tomarle la mano, luego de acariciar su mejilla en forma maternal – Itachi, ayúdanos.
Los tres se retiraron de la sala dejando al moreno y su padre en un profundo silencio. En eso el mayor se levantó y dirigió a su hijo, al que en un gesto extraño en él le apoyó la mano en el hombro, con el cual se despidió dejándolo solo en la gran habitación.
Sasuke sonrió.
-Gracias, padre – murmuró para sí mismo.
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-De acuerdo, ya está todo en su sitio – dijo Mikoto cerrando el ropero en la habitación de Sasuke, al guardar la última prenda que la muchacha tenía en su maleta – Ahora debería ir a cocinar.
-P-permítame ayudarla – pidió Hinata – Es lo m-mínimo que puedo hacer… –
-Ni se le ocurra, señorita – le retó amablemente con una dulce sonrisa la mujer – Necesitas descansar. Ya te he indicado donde queda el baño, así que tómate una ducha para tranquilizarte.
Se acercó a ella y le despeinó cariñosamente los cabellos para retirarse pero antes de salir la voz de la joven le detuvo el paso.
-Yo… - intentaba decir tímidamente - …lo s-siento… he causado…. m-muchos problemas…-
-Sé que debería estar alarmada en una situación así – le interrumpió la madre de su novio – pero no puedo, ni siquiera puedo reprenderlos – giró y la miró – Quejas no solucionarán esto, solo apoyo para que puedan seguir adelante.
-Usted… es m-muy amable – le contestó la chica sonrojándose, el aura que desprendía la mujer le recordaba mucho a su madre – Gracias.
-Gracias a ti – le dijo, haciendo que ella se sorprendiese – Ahora comprendo el cambio de mi hijo, hace un par de años era una persona fría, solitaria… por eso es que te agradezco, ahora es una persona feliz.
Hinata se sonrojó más de lo que ya estaba al escuchar esas palabras. Saber que Sasuke había cambiado gracias ella, le daba alegría, ya que ella también era otra persona a causa de él.
-Ve a ducharte, y cuando estés lista baja. Estás en tu casa.
-Gracias – agradeció ella y acto seguido la mujer se retiró dejándola sola – Gracias a ti, Sasuke – se dijo a sí misma soltando un suspiro – tú me has cambiado también.
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La cena había pasado de lo más divertida. Por momentos Itachi tiraba algunos comentarios al aire, los cuales pretendían dirigirse hacia su hermano menor y que hacían que la peliazul se sonrojara. En una parte de la cena Sasuke tuvo que comentar, obligado por su madre, como se le había declarado, a lo que tras bastantes negaciones tuvo que ceder y contar. Lo que más sorpresa le trajo a Hinata fue el suspiro que exhaló el jefe de la familia al escuchar esa historia. Cuando todos lo observaron, estaba con los ojos cerrados y los dedos de sus manos entrelazados, con ambos codos apoyados sobre la mesa y sus manos delante de su boca. Nadie se hubiera esperado lo que él diría a continuación:
-¿Quién hubiera pensado que Sasuke dejaría su orgullo de lado para confesársele a alguien? Con lo terco que es al mostrarse humano…-
Risas provenientes de dos personas hicieron que Hinata no pudiera contenerse y cediera a acompañarlas. Sasuke, por su lado, mantenía el rostro serio, no porque estuviera enojado por lo que había oído sino porque lo que su padre había dicho era cierto.
Hinata estaba a gusto en ese lugar, el ambiente era totalmente distinto al que regía en su casa todo el tiempo, ni siquiera recordaba el haber reído alguna vez durante alguna cena entre ella, su hermana y su padre. El ambiente en el cual se encontraba en ese momento le gustaba, la hacía estar tranquila y muy a gusto. Nunca pensó que su vida cambiaría así.
Al terminar la cena y Hinata haberse ofrecido a ayudar con levantar la mesa, cosa que le prohibió rotundamente Mikoto, se dirigieron a la habitación de Sasuke, donde descansarían tras el largo día para así poder asistir al colegio al día siguiente. Su novio le dijo que se acostara primero ya que él tomaría una ducha, a lo que ella asintió. Cuando la dejó sola, se cambió la ropa por su pijama y, tras ver la cama de una plaza y media durante un buen rato, se decidió a acostarse. Se sentía extraña, estando en otra casa, habitación e incluso otra cama pero, a pesar de todos esos cambios, se sentía en una extraña manera feliz. Se quedó observando el techo hasta que sintió como se abría la puerta, giró el rostro y vio entrar a Sasuke con los cabellos mojados y una toalla blanca cubriéndole, cosa que le provocó un sonrojo e hizo que volviera la vista a donde la tenía antes de que él apareciera.
-Hmp – escuchó de él – No sé de que te avergüenzas – lo último lo oyó muy cerca de su oído, por lo que se percató que estaba a su lado, de cuclillas a un lado de la cama – Ya has visto todo – le besó lentamente en el cuello, por debajo de su oreja – Y yo todo de ti.
-S-sasuke – pronunció avergonzada - No… - miró a su izquierda al girar la cabeza y lo vio – No…– el moreno se acercó más a su rostro y el dio un tierno beso en la frente, haciendo que ella oliera el embriagante olor característico de él en su cuello, que tanto le gustaba.
En eso, el bello olor comenzó a darle nauseas, haciendo que colocara sus manos en sus hombros para apartarlo, a lo que él la observó sorprendido. Inmediatamente Hinata se levantó de la cama y salió corriendo de la habitación con sus manos tapando su boca, mientras el muchacho esbozaba una pequeña sonrisa.
Cuando volvió del baño lo encontró acostado mirando el techo y con las manos detrás de su cabeza, se había puesto un pantalón pero su pecho seguía descubierto. Se acercó y acostó a su lado sin atreverse a mirarlo.
-Lo siento – le dijo tímidamente – m-me agarraron náuseas.
-¿Por qué te disculpas? – contestó girando su cuerpo hasta quedar de costado observándola – Es común en las embarazadas.
-Embarazadas – repitió en un susurro, bajó la vista y observó su vientre en el que aún no se notaba gran diferencia, pero aún así había adquirido un tamaño pequeñamente notable – P-parece extraño.
Sasuke recorrió con su vista desde la cara de ella hasta donde ella miraba, sin pensarlo colocó una de sus manos en el estómago de la muchacha para acariciarlo suavemente. El gesto del chico le pareció muy dulce a ella, haciendo que una sonrisa se dibujara en sus labios y en su pecho sintiera una sensación muy agradable. En eso, sintió como él se acercó más y acomodó su cabeza, con los ojos cerrados, en la curva de su cuello y hombro, aspirando su preciado aroma.
-Estaremos bien – le dijo sin sacar la mano de su vientre – Me gusta esto… estar así.
-A mí t-también – contestó cerrando los ojos – M-me hace muy feliz.
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Habían llegado al colegio y entrado al salón donde vieron a sus dos amigos rubios hablando hasta que los vieron. Cuando Sasuke colocó sobre su banco la mochila pudo sentir como lo observaban. Levantó la vista y vio a los dos rubio cruzados de brazos y con cara de reproche.
-¿Qué? - preguntó tranquilamente.
-¡Nos hemos perdido el ver a mi hermosa…! – comenzó a gritar Ino pero en eso reaccionó y se acercó a el moreno para continuar reclamándole en voz baja – Nos echaste sin piedad y no pude ver el rostro de mi hermosa sobrina, Uchiha.
-¿Sobrina? – preguntó en el mismo tono Naruto – Te equivocas Ino, será un lindo sobrino, y se parecerá a Hinata… pobre si resulta con esa cara de amargado del padre.
-Será niña, Naruto – le contestó mirándolo y encontrándose su rostro a escasos centímetros, haciendo que ambos adquirieran un pequeño rubor.
-Como sea – dijo Sasuke sacándolos de ese momento – Ya pasó, más adelante podrán verlo… o verla.
-Hina – le llamó la rubia viendo como no había dicho nada todavía.
-Ta – dijeron ambos chicos al unísono – Hinata, Ino-chan – completó el rubio nerviosamente.
-Hina – repitió nuevamente sin prestarles atención - ¿Sucede algo?
-No, nada Ino, g-gracias por la p-preocupación.
-Sí sucedió – explicó el Uchiha – Su padre la dejó en la calle al enterarse.
-¡Qué! – gritaron sus amigos a la vez.
-Pero eso ya no importa, se ha mudado a mi casa.
-El grito que habrá pegado Fugaku – comentó el Uzumaki – Que extraño que no lo escuché.
-Aunque parezca extraño… lo aceptó – expuso el muchacho de cabellos azabaches.
-Eso es genial – dijo la rubia acercándose a abrazar a Hinata.
En eso Sasuke metió las manos en sus bolsillos para poder contenerse el que su novia pudiera ser abrazada por otros excepto él; pudo sentir como una de sus manos tocó algo arrugado, a lo que decidió sacarlo para ver que era: un papel doblado y arrugado.
-¿Qué es eso, Sasuke? – inquirió su amigo al observarlo.
-S-sasuke – le llamó Hinata con voz alterada – G-guárdalo.
-Cierto – dijo él al recordar que era, el papel que tanto alboroto había ocasionado el día anterior.
-¿Qué es? ¿Qué es? – preguntó emocionada Ino - ¡No será…! Déjame ver – suplicó intentando arrebatarle el papel al Uchiha, el cual intentaba volverlo a doblar y guardarlo. Pero como si fuera mentira, en un mal movimiento se le cayó al piso. Fue a levantarlo pero otra mano lo alzó antes.
-¡Sasuke-kun! – dijo una voz molesta, no hacía falta ver quien era – ¡Te extrañé tanto! – lo abrazó fuertemente.
-Suéltame Sakura – le ordenó y vio como la muchacha de cabellos rosados tenía entre sus manos aquel papel – Y dame eso.
-¿Qué cosa? – preguntó y observó su mano – Ah, ¿Qué esto?
-¡Dámelo Haruno! – exclamó Ino corriendo hacia ella e intentándoselo sacar – No te interesa.
-Cállate Yamanaka – le ordenó desdoblando el papel y comenzando entre evadidas para evitar a la rubia a leerlo - ¡¿Qué? – gritó y abrió los ojos como platos.
Sasuke observó a Hinata, estaba sentada en su banco tapándose el rostro con ambas manos, se la veía temblando y sollozando. Fue por eso que se dirigió a Sakura y le arrebató el papel.
-Vaya Hinata – dijo burlescamente la muchacha – No eres ninguna mosquita muerta – miró a "su novio" y le sonrió – Léelo Sasuke, es una gran sorpresa.
-Ni te atrevas a decirlo – le amenazó.
-Escuchen todos – alzó la voz y quienes se encontraban en el salón la miraron atentamente – Feliciten todos a Hinata, después de todo… - la miró altaneramente - …será mamá – comenzó a reír.
Murmullos se empezaron a escuchar en todo el salón, sobrepasando el sonido del llanto de la peliazul, la que ahora se encontraba acompañada de Naruto que trataba de tranquilizarla.
-¡Sakura! – le gritó Ino a su lado, haciendo que la miré. En eso sintió su mejilla arder mientras la rubia la miraba furiosa con la mano alzada – Eres lo peor – le recriminó entre dientes.
-¿Cómo te atreves Yamanaka? – le gritó con lágrimas en los ojos a la vez que se acariciaba la parte en la cual había recibido una cachetada – Sasuke – miró al moreno – Defiéndeme.
-Eres la persona más despreciable en este planeta, Haruno – fue lo único que recibió como respuesta de él.
-¡Sasuke! Eres mi novio, ¿por qué dices eso?
-¡No soy tu novio! – le gritó agarrándole de los hombros furioso - ¡Nunca lo he sido, tu te autoproclamaste, yo nunca acepté! ¡Entiende que no te soporto!
-En tú cara Sakura – rió Ino sacándole la lengua y guiñándole un ojo divertida.
-¿Tú también defiendes a esa? – le preguntó al Uchiha con la voz quebrada - ¡Cómo si te importara!
-Me importa más de lo que piensas – le contestó firmemente.
-Sasuke… -
-Vamos Hinata – dijo dirigiéndose a la chica que no paraba de llorar, para ayudarla. Le destapó la cara y secó las lágrimas que corrían por sus mejillas – Vamos – le sonrió y ella sintió lentamente parándose del asiento.
Se dirigieron a la puerta, Sasuke tomándole la mano, donde pararon cuando Sakura les habló.
-Sasuke, no entiendo… ¿Acaso sientes algo por ella que la defiendes?
-Sí – contestó sin girar a verrla – Por lo que termino una relación contigo… que nunca empezó.
-¡No tienes futuro con ella! – le gritó desesperada - ¿No escuchaste la noticia? ¡Está embarazada! Y de alguien más… como si fuera una cualq…-
-¡Basta! – le gritó volteándose para mirarla furioso - ¡No permitiré que la llames así!
-S-sasuke – le llamó Hinata apretándole el agarre – No…-
-Tranquila – la miró y sonrió tiernamente – Es mejor que todo se termine ya, estoy cansado.
-No tienen futuro Sasuke – repitió la muchacha desde el centro del salón – No debe ni siquiera saber quien es el padre.
-Hmp – sonrió el moreno y abrazó a la peliazul de la cintura – Te equivocas una vez más, Haruno.
-¿Qué quieres decir?
-Quiero decir que el padre de su hijo… soy yo.
Nuevamente se volvieron a escuchar murmullos en aquel lugar, algunos diciendo "Imposible" y otros como "No puedo creerlo".
-¿Te has acostado con ella mientras estabas conmigo? – preguntó tristemente la muchacha.
-¿No es acaso lo que hace uno con su pareja, cuando están enamorados? – contestó con otra pregunta él – Nunca tuve algo contigo, Haruno – se dio la vuelta junto a Hinata que mantenía la cabeza gacha – Espero que esta vez sí lo entiendas – concluyó saliendo del lugar.
-¿Creyó todo este tiempo que eran pareja? – se escuchó decir en el aula.
-Ya me parecía extraño que estuvieran juntos, en realidad nunca lo estuvieron – dijo otra persona.
-Por fin acabó toda esa farsa – dijo Ino a Sakura y luego miró a Naruto con una sonrisa – Vamos, quiero ver a mi sobrina.
-Sobrino – corrigió el rubio con una sonrisa y acto seguido le agarró la mano a lo que ambos se sonrojaron y tras eso salieron del salón, sin soltarse del agarre.
Una vez fuera, se detuvieron y miraron.
-¿Por dónde empezamos a buscarlos? – preguntó Ino.
-Por donde sea – le respondió sin borrar esa sonrisa – Quiero conocer al próximo Uchiha.
Emprendieron nuevamente el paso, de ese día no pasaría el conocer aquella persona en la ecografía.
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Continuará…
