CAPITULO 2 PRIMER PASO
¡Hola de nuevo!
Sinceramente no pensé tardar tantooo para elaborar el segundo capítulo (porque ya había construido la idea bien) , pero me abandonó la inspiración de pronto U.U
Además de ocupaciones repentinas...
En fin ¡muchas gracias por sus reviews y paciencia!
Espero les guste ;) y una disculpa de antemano por algún error ortográfico
Sus manos habían dejado de teclear en el computador hace aproximadamente 23 minutos… la pantalla aún destellaba con su luz a través de las sábanas que cubrían su rostro soñoliento.
La habitación estaba a oscuras. Tai, Jouy Matt se habían ido pasada la media noche, cuando los padres del joven amenazaban con dar el toque de queda en casa (apagando las luces y cerrando las puertas con llave)
La verdad se sintió un poco más aliviado, luego de que la charla sobre "la novia falsa" de Izzy se extendiera hasta los detalles del tiempo en que llevaba saliendo con ella.
Se las arregló para inventar una buena historia del típico romance de dos jóvenes que se conocen por accidente en un desastroso día para ellos…
Izzy dijo que al chocar intercambiaron sus celulares por accidente, y no lo notaron hasta mucho después… Se comunicaron uno con el otro, volvieron en encontrarse y se agradaron al conversar más a detalle esa tonta confusión…
Obviamente no se extendió a los detalles, y tuvo suerte que el trío no era amante de eso tampoco…
-¿Y ahora qué?- susurró para sí mismo, con una melancolía peor a cuando era objeto de burlas de sus amigos.
No le tomó ni media hora encontrar alguna información de Mimi Tachikawa en la base de datos de la escuela de señoritas Midori.
(Al menos la información básica que podía jaquear de la página digital que ofrecía la escuela, era algo así como un sitio exclusivo y social entre todos los miembros de dicha institución)
Estaba su nombre, fecha de nacimiento y dirección.
No estaba bien conseguir información de esa manera, pero su mente no comenzaría a trabajar en un plan si no conocía un poco más de la chica.
Luego de pensarlo durante toda la noche, acudió al pequeño consejo femenino de su casa…
-¡Izzy, el desayuno está listo!- gritó la señora Izumi desde el marco de la puerta en la cocina.
La habitación de Izzy estaba casi en la entrada de la hermosa casa de madera, en el lado opuesto a la entrada de la cocina, y por ende, era muy fácil que escuchara a su madre sin que ésta hiciera un escándalo tocando a su puerta.
El joven no tardó en salir de su habitación, ya preparado para un agitado fin de semana.
A la señora de la casa le extrañó que su hijo estuviera tan bien vestido, siendo que los sábados solía quedarse en casa y conversar con sus amigos en línea.
Ella le regaló una dulce sonrisa, al momento de servirle un delicioso platillo de pan francés y miel, con un poco de mantequilla y trozos de kiwi (Izzy gustaba más de las cosas ácidas)
-Gracias, mamá- le agradeció, como de costumbre.
-De nada, hijo- estaba dando la media vuelta para volver a la cocina, cuando el castaño pelirrojo levantó la voz:
-¡Mamá, espera! ¿Podrías acompañarme un momento?
Ella asintió de inmediato, cada vez más extrañada con su comportamiento, pero sin perder su dulzura ni tranquilidad.
-¿Qué ocurre, cariño?
Nervioso, el joven respiró hondo. Se sentía seguro de confrontar a su madre, con su papá ausente, desde muy temprano por el trabajo.
-Ehh… ¿qué crees que le guste a una chica?
La señora Izumi lo miró un poco perpleja.
-Quiero decir, ¿cómo podría poner a una chica contenta… lo suficiente para que quiera devolverte el favor?
-Izzy- ella ahora estaba más preocupada, -¿en qué tipo de problema estás metido, hijo?
-No es eso- sus ojos viajaron de un lado a otro, -bueno, solo intentaba ser más concreto en… lo que comienza… ¿cuando alguien decide ser tu novia?
-Las chicas no se convierte en novias de los chicos que les hacen favores… no en mi opinión personal- la mujer contuvo una pequeña sonrisa.
-Que raro… estaba seguro de ello…- murmuró masajeando su barbilla.
La señora Izumi le regaló otra sonrisa más amplia a su querido hijo, parecía estar dándole muchas vueltas al asunto. Se puso de pie, recargando ambas manos en los hombros del chico
-Lo aprenderás con el tiempo, cuando comiences a sentir algo por una chica.
Al verla desaparecer nuevamente a la cocina, Izzy reprochó el consejo por su falta de tiempo.
¡Ya estaba!
Lo único que le quedaba es ir a la estación y rezar porque Mimi Tachikawa apareciera. Luego, conforme a las circunstancias, dejaría a sus ideas resolver el problema.
-Y mejor me apuro si quiero alcanzarla, el horario de su escuela no respeta ni los sábados como descanso.
(Así es, la escuela era tan estricta que las clases terminaban los domingos a medio día, lo que quería decir que no tenían demasiados descansos).
Se sintió como un completo idiota, escapando de casa para ir en busca de una chica que no le conocía. Es decir, sus pasos apresurados se volvieron torpes, muchas veces se chocó contra la gente que caminaba muy tranquila, entre las amplias calles de un agradable día de primavera.
El sol estaba a todo su esplendor, aunque aún no era tan molesto como para acalorar u obligarles a cubrirse de él, entre las sombras de los embellecedores árboles de cerezo que adornaban los senderos hacia varias zona verdes.
Últimamente la ciudad se vio afectada por la fiebre de los ecologistas, y eso no era nada malo, puesto que invitaba a mucha gente salir de sus casas y disfrutar cada pequeño parque.
El turismo había aumentado considerablemente también.
Izzy nunca prestaba atención a ese tipo de noticias, pero ahora recordaba los comentarios que Jou hizo semanas atrás, gracias a todo el paisaje que acompañaba sus nervios torpes.
Estaba llegando a la estación, cuando pasó lo peor que podía ocurrir ¡algo suficiente para hacerlo gritar su nombre y caerse de senton sobre el suelo!
-¡Tai!
-¿Eh? ¿Eres tú, Izzy?
El chico casi quería darse de topes contra el suelo ¡pudo haberse escapado si no hubiera gritado su nombre!
-¿Qué… qué haces aquí?- su voz nerviosa no podía engañar a nadie, excepto a su amigo, que parecía estar muy ocupado mensajeando en su móvil.
Se tardó un par de minutos para volver a examinar a Izzy, y algo enérgico le ayudó a levantarse del suelo, con un tirón de su mano.
-Deberías fijarte por dónde caminas, ¿qué tal si te hubieses topado con uno de esos bravucones del equipo?
El castaño pelirrojo hizo una expresión de confusión.
-¡Ah! Creo que no lo recuerdas, hoy es el gran juego de temporada para mi equipo de fútbol ¿ves?- le mostró con orgullo la camiseta azul que usaba, con su propio apellido y un número en grandes letras blancas.
Sobre su hombro, Tai cargaba una especie de mochila de color negro, pero personalizada con dibujos a pintura acrílica con su mascota preferida: ¡un agumon!
Bueno, era un personaje ficticio, perteneciente a un videojuego que Izzy y sus amigos crearon cuando eran más jóvenes. Por ese tiempo eran cinco niños muy unidos (se refería a Tai, Matt, Jou, Sora y él), con un montón de imaginación que desbordaba en aventuras fantásticas junto a sus propias mascotas virtuales.
Izzy les dio algo parecido a una existencia en ese videojuego, y desde ese momento, cada uno tomo el hobbie de usar a sus mascotas en objetos personales, como un vínculo de su propia amistad y aquellos viejos tiempos.
Por supuesto que había unos que eran más reservados al hacerlo, y otros que preferían casi gritarlo a los cuatro vientos (como sucedía con Tai).
-¿Y tú que haces aquí, Izzy? Pensé que no te interesaba ir como espectador al partido.
-No… bueno, no es eso…
De repente, la expresión de Tai se tornó un tanto burlesca, se acercó para picarle las costillas a su amigo, intentando incomodarlo más:
-¡De seguro estarás buscando a tu novia, eh! ¡Vaya! Eso explica por qué caminabas como Matt cuando se cae del escenario por culpa de una fan loca que le aparece por la espalda.
-Sí. Digo ¡no sé! ¿Por qué dices esas cosas?
El castaño negó con la cabeza, -No sabes mentir. Pero dejar de estar tan nervioso, amigo. Ella es tu novia después de todo, no te abandonaría solo por llegar tarde a acompañarla…-le señaló sin ninguna discreción en una zona cercana a la taquilla de la compra de boletos.
La estación estaba un poco más vacía que de costumbre, quizás porque no eran días en que los miles de estudiantes atareaban la zona, aprisa por llegar a sus escuelas o incluso para reunirse entre algún pequeño grupo y olvidar las clases en alguna parada turística que ofrecía Japón.
Esa línea del metro era una de las más amplias, Izzy no tenía la necesidad de tomarla, a menos que perdiera la más cercana a su casa. Le tomaba alrededor de 7 minutos llegar a esta, y tardaba más.
Pero desde que accidentalmente se le hizo tarde, el primer día de clases (estaría por cumplir un año) y vio a la chica que ocupaba los sueños que más anhelaba durante las noches, desde ese momento, solía dejar que el tiempo volara por las mañanas… acurrucado entre las sábanas de su cama, observando su reloj de tentó Mohn; y suplicaba casi apretando los dientes, que los segundos pasaran más rápido.
El mismo se sintió tan tonto y enamoradizo como sus amigos, Tai y Matt.
¿Por qué?
¡Simplemente porque esperaba enrollado entre las sábanas ya usando su uniforme!
Sí. Izzy se levantaba reglamentariamente para cambiarse y preparar sus cosas, observar el reloj y fingir que todavía estaba durmiendo.
Luego, exactamente pasados los primeros minutos, en que se suponía el metro llegaba en su zona habitual, él se levantaba tropezando entre cobijas, y saliendo a toda prisa de su habitación.
Por supuesto que tuvo que disculparse muchas veces con sus padres, y dar explicaciones (algo como que se había quedado estudiando hasta tarde).
¡Sin embargo funcionó!
Se cumplió sus propios caprichos de ver a Mimi Tachikawa desde el vagón vecino de donde el se subía… o si tenía suerte ¡En el mismo!
Conforme pasó el tiempo, el propio Izzy se preguntó lo que estaba haciendo portándose de esa manera.
Enojado, volvía a su rutina durante unas semanas, solo para volver con muchas más precisión y euforia, en esa frecuente rutina que volvía a desconcertarlo.
Ahora, encontrando a Tai, ya no sería un total secreto que era en ese lugar y hora, donde se aparecía para ver a su "novia".
-Adelante. Puedo ver que te sigue esperando.
¡…!
Como con un extraño brillo de esperanza o curiosidad en sus ojos, el castaño pelirrojo siguió el dedo índice de su amigo.
La hermosa joven… Mimi Tachikawa…
Con su esbelta figura, en una pose muy segura de sí mismo, ella aguardaba.
Aunque usaba el uniforme de la escuela, lucía más refinado en ella.
Con aquel toque entre la moda y la elegancia, en su falda tableada de color negro, se había colocado un discreto encaje, podía decirse que se fusionaba o resaltaba, era difícil describir. Contrastaba con la línea de pulseras en tonos rosados de su mano izquierda.
Era un día cálido, pero ella mantenía en uso aquella blusa en color blanco, con manga larga. Tal vez era reglamentaria, porque la estaba arremangando. En ella había un pequeño broche que brillaba como el oro. Era difícil verle los detalles.
Su cabello que dejo suelto, era adornado a través de un par de rizos cerca de su oído, con un broche en forma de moño.
Mimi Tachikawa se veía ligeramente impaciente, resonando con ligereza los tacones de sus botines.
-Es ella, ¿no es así?
Aún embelesado, Izzy le preguntó lo más lógico:
-¿Cómo sabes que es ella?
-Hablé con Sora hace unos instantes, ella me dijo. Al parecer Sora y ella asistieron al mismo curso de verano en primaria. Creo que era sobre flores o algo así… ¡el caso es que ella me la describió!
-¿Solo por eso adivinaste?
-La chica destaca mucho, además, la forma en que estás babeando me dice que es ella.
Izzy frunció el ceño, empujando ligeramente con el peso de su cuerpo, a Tai: -¿Quién está babeando?
Pero su amigo ignoró su pregunta, más impaciente en presionarlo:
-Entonces, ¿a qué hora vas a ir a saludarla?
Tragó saliva.
¡Se le había olvidado por completo que se suponía era su novia!
-¿Izzy?
Más desorientado por sus nervios, dio un par de pasos al frente, solo para dar media vuelta, buscando qué decir.
Como no le salió ninguna palabra, se rascó la cabeza, volviendo a girar sobre sus pasos. Repitió esa escena unas tres veces.
-¿Qué pasa? ¿Me vas a decir que no es tu novia?- aunque el castaño lo dijo en un tono comprensivo, el ataque de risa que amenazaba estallar en el, hizo enojar a Izzy.
-Voy a ir.
-¿Sí?
Al último respondió asintiendo, caminando a pasos largos e inseguros hacia la joven.
De pronto, no existía la estación ni la gente. Era un camino blanco, vacío y corto, cuya meta era la hermosa castaña que miraba a todos lados menos hacia el.
Conforme avanzaba, intentaba explicarse por qué su cerebro cambió la realidad de esa manera…
El camino era blanco y vacío, porque Izzy no tenía otra dirección a la cual ir; directo, vacío, impredecible, esas sensaciones le dejó.
Era corto, porque no estaba preparado para llegar a ella, sin embargo, llegaría con ese desconcierto, igual al de un viajero sin experiencia en las distancias…
¡Y sin terminar de describir las conclusivas emociones de su interior, se vio agitado con la cercana voz de ella!
-¡Chicas! ¿cuánto tiempo más iban a hacerme esperar aquí sola?
-¡Perdón! ¡Masami se quedó dormida!
Un grupo de tres chicas llegaban entre risas y saludos, ellas bloquearon por completo la visibilidad entre el castaño pelirrojo y la chica.
-Uhhhhh, al menos me previne comprando nuestros boletos. Nunca puedo contar con ustedes, chicas.- la melodiosa voz de Mimi Tachikawa era disgustada, pero no perdía su dulzura.
-¡Perdona, Mimi!- dijo la de una pequeña coleta.
-Perderemos el transporte si sigues exigiéndonos disculpas- dijo la otra a su lado, una de expresión un poco más gruñona que las demás, y con maquillaje más llamativo.
-¡Gracias por esperar, amiga!- exclamó de último la más pequeña y distraída.
Aún sin notar al chico que las miraba con atención por detrás, el grupo fue alejándose.
"Espera" lo pensó, sin darse cuenta de que también de su boca había salido.
¡Escasa valentía que se desplomó de su persona, al notar que capturó la ligera atención de ella!
Fue cosa de segundos, una ligera mirada entre insegura y sorprendida. Para luego volver a darse la vuelta…
Pero su rumbo había sido descontrolado por una repentina ola de jugadores que entraban a toda prisa en la misma línea del metro.
La joven consiguió esquivarlos sin recibir demasiados empujones, sin embargo, en su lucha por sobrevivir a los abarrotados cuerpos de los jóvenes enérgicos, perdió gran parte de sus cosas que cargaba en sus manos.
Durante todo esto, Izzy había avanzado en silencio, sin perderle la vista.
Sus amigas sí que se habían perdido entre la multitud.
De pronto, ella se sintió observada, y ahí, ligeramente agachada quejándose del descuido de los jugadores, levantó la vista hacia Izzy.
Se contemplaron por un pequeño tiempo, que al chico le pareció una eternidad ¿qué diría? ¿cuál sería su primer intercambio de palabras?
¡Necesitaba dejar una buen impresión!
Matt siempre se lo decía a sus amigos, cada vez que iba a salir con una chica que le gustaba.
Aunque no sabía lo que significaba…
"¡Piensa en algo ahora, cerebro!" se reprendió, cuanto más pesado sentía el silencio entre ellos…
La expresión de Mimi cambió de la sorpresa, a una de disgusto.
"¡Ahora! ¡Di algo!"
-Las pisarán…
-¿Qué?
-…si no recoges rápido tus cosas… terminarán aplastadas…
-…
-…
"¿Eso es lo mejor que pude decir? ¡El chico que es un genio informático y resuelve los problemas complejos más rápido que nadie!"
-¿Qué dices? Si fueras un caballero ya estarías ayudándome.
Izzy tan solo sonrió con nerviosismo.
¡Quería huir de tan avergonzado!
Mimi se puso de pie, posando ligeramente las manos en sus caderas.
-¿Y bien?
-¿Eh?
-¿Vas a ayudarme?
-¡Ah! ¡Sí! ¡Claro!- torpemente, sus manos buscaron recuperar las cosas de la joven.
Aunque no había demasiado desorden (entre su bolso, el celular y unas hojas de colores), Izzy se las arregló para hacerlo parecer más de lo que era.
Sus ojos no podían despegarse del rostro de Mimi, ¿por qué?
¡Ni él mismo entendía lo que estaba haciendo!
-¿¡Y ahora qué haces!?- alarmada, ella le llamó la atención cuando su móvil se deslizaba entre las torpes manos del chico, hasta el suelo, entre los zapatos de las personas.
-¡Lo tengo!- lo rescató antes de ser pisoteado por un hombre enorme, aunque ayudó más que se detuvo que el tiempo en que Izzy conseguía capturar de nuevo el aparato.
-¡Aprisa!
La última llamada del transporte resonaba en los altavoces. Ya no había personas que entraran y las puertas amenazaban con comenzar a cerrarse.
Como pudo, Izzy le entregó la mitad de las cosas (se quedó con las hojas de colores) y corrieron juntos al pasaje.
Pero Mimi se detuvo, buscando con gran escándalo entre sus pertenencias.
¡Se volvió al chico y lo revisó de arriba abajo con la mirada, con una vista de halcón!
-¿Qué pasa?
-¡Mi boleto! ¡Perdí mi boleto!
"Atención. Las puertas serán cerradas. Se pide de favor a todos los pasajeros que se alejen de las puertas por su propia seguridad"
El aviso se repitió y las puertas se cerraron.
Ambos observaron impotentes, como el metro se alejaba con gran velocidad.
-…
Parecía una especie de cuento de ficción, el haberse quedado en una situación muy parecida a lo que contó a sus amigos, de cuando conocía a Mimi Tachikawa.
-¿Qué voy a hacer?- estalló casi en un llanto la joven.
Pero sus lamentos pudieron haber sido una mentira, cuando desquitó su furia contra él:
-¡He perdido mi abordaje por tu culpa!
-¿Mi culpa?
-¡Tardaste demasiado ayudando!
Izzy lo pensó, nuevamente sin querer, le salieron palabras que lo hicieron odiarse a sí mismo:
-Tal vez, si me hubieras ayudado…
-¿Dices que es mi culpa? ¡Un caballero aceptaría la culpa!
-Sí…- bajó la cabeza, intentando acostumbrarse a la idea tan poco lógica que ella le planteaba.
Mimi dio vueltas, resonando sus tacones. Tenía un raro tic nervioso que la obligaba a enredar un pequeño mechón de su cabello en la punta de su dedo índice.
-¿Qué voy a hacer?
-¿No puedes…? Quiero decir… ¿no podrías tomar el siguiente transporte…?
-¡Imposible!- chilló, con la cara ligeramente roja en ¿enojo?
-El horario de mi escuela es sumamente estricto, no aceptan ni un minuto de retraso… ¡No puedo llegar a tiempo! ¡Y tampoco puedo volver a casa! Mis padres se molestarán…
Izzy pensó en una solución, -¿Y si consigues un taxi?
-¿¡Taxi!?
Su reacción lo hizo saltar.
-¡Imposible! Me rehúso a traicionar la confianza de mi padre subiendo a eso…
-¿Confianza?
-Mi padre dice que los taxis son infernales…
-¿Por?
Mimi perdió el interés en darle explicaciones, retomando su tic nervioso.
No es que Izzy pudiera hacer o decir mucho en esta clase de situación, sobre todo porque recién estaba cayendo en la cuenta de lo que pasaba.
Estaba con Mimi, la falsa novia que le inventó a sus amigos. La "hizo" perder su transporte, y ahora estaban solos… a la expectativa de lo que iba a pasar ahora…
¿Tendría el valor para retenerla hasta convencerla de que actuara como su novia?
¡La sola pregunta le destrozaba el valor!
Además, ella tenía una personalidad más fuerte de lo que imaginaba…
¡Nuevamente imploró a su cerebro por las respuestas!
Continuará...
Lo dejaré hasta aquí por ahora, planeo seguirlo (aunque no a un ritmo tan rápido por estar aún un poco falta de inspiración XD)
Espero que les haya agradado la personalidad de Mimi, que me gustó basarla en este capítulo un poco con la primera temporada de Digimon.
Izzy y Mimi volverán pronto, así que paciencia ;)
Nuevamente gracias!
