Notas:

Muchas gracias a las personas que me dejaron comentarios, motiva mucho saber lo que piensan de la historia :D

¡Los dejo con la parte 2! (que ha quedado un poco más larga de lo esperado)

Breve mención de Lena/James porque había que deshacerse de ese molesto detalle xD

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PARTE II

Tuvieron que pasar casi cinco horas para que Lena recuperara el conocimiento. Kara estaba sentada en una fría silla de metal en la habitación del hospital, mientras observaba a su amiga. La habitación olía a antisépticos y Lena estaba ahí, con vendajes en la cabeza, collarín, un brazo en cabestrillo, pálida y con el rostro cubierto de pequeñas heridas. La sola imagen le rompía el corazón.

Acercó un poco su mano a la de Lena, rozando con la yema de sus dedos los de Lena, que estaban fríos al contacto.

- Hey...

- ¿Kara?

La rubia se sobresaltó un poco al recibir respuesta por parte de la otra joven. Su voz sonaba ronca y entumecida por el efecto de los medicamentos y sedantes.

- Sí. ¿Cómo te sientes?

Lena encogió los ojos con dolor y después los abrió lentamente, situación que puso nerviosa a Kara de inmediato porque no se sentía preparada para darle la noticia acerca de su ceguera temporal.

- Me duele todo… ¿qué hora es? No recuerdo exactamente… ¿qué pasó?

Kara se dedicó a contarle un resumen de lo que había ocurrido, porque los acontecimientos en la memoria de Lena estaban mezclados y confusos. Kara no mencionó nada de la discusión acerca de su identidad, porque creía que era un tema que no valía la pena tocar en ese momento.

- ¿Puedes hacerme un favor? – le dijo Lena.

- Claro.

- Encender la luz, o abrir las cortinas, está muy oscuro. – Le pidió, humedeciéndose los labios. – Y darme un poco de agua…

La joven de Kripton tomó aire y casi entró en pánico. Se levantó y caminó al fondo de la habitación en donde había una jarra con agua y un vaso, en el que sirvió un poco del líquido. Regresó hasta donde estaba Lena y le dio de beber de manera cuidadosa.

- Si encendieras la luz podría hacerlo yo.

- Lena... escucha.

- Sería más fácil conversar si te pudiera observar, ¿Te molesta?

- Pero...

- Kara...

La joven de Kripton tomó aire, sintiendo el corazón en la garganta.

- La situación es esta. El médico dice que tienes una lesión, un traumatismo cráneo encefálico y… y temporalmente... has perdido la visión.

Hubo un silencio que se prolongó durante varios segundos.

- No, espera. - Le dijo Lena, y se intentó incorporar de inmediato pero soltó un grito de dolor y volvió a caer en la cama enseguida.

- Nada de movimientos bruscos.

- Acabas de decirme que estoy ciega.

Parecía que le faltaba el aire y si era posible la veía más pálida.

- Pero es posible que sólo sea temporal.

- O que no lo sea, ¿en dónde está el médico?, quiero hablar con él. ¿Es una broma? porque es de muy mal gusto.

- Lena... – le dijo, acercándose para tocarle el brazo.

- ¡No me toques!

Aquello consiguió herir un poco a Kara, que se alejó a pesar de que todo lo que quería era ofrecerle consuelo.

- Estoy intentando que no te hagas daño.

- ¿Pues llegaste un poco tarde no?

Hubo unos segundos de silencio en los que Lena pareció reflexionar lo que acababa de decir, pero no se disculpó. A Kara se le llenaron los ojos de lágrimas, porque escuchar eso de su amiga (al menos esperaba que aún pudiera llamarla así) le había hecho mucho más daño del que hubiera creído. Por un momento se preguntó si todo esto realmente valía la pena, si seguirse lastimando una y otra vez era la opción que conducía a sanar una de las relaciones más importantes en su vida.

- Lena...

La muchacha respiraba con dificultad con una mano sobre los ojos, como si se estuviera debatiendo entre llorar o gritar presa del pánico y la desesperación. Kara presionó un botón para llamar a la enfermera porque después del rechazo de hace nos segundos, no creía que su presencia ayudara de mucho.

- Lena, tranquila.

Era difícil decirle qué hacer cuando todo lo que quería era sostener su rostro y acercarse a ella para intentar calmarla.

- ¿Qué pasa?

La enfermera entró en la habitación y casi de inmediato se percató de la situación. Volvió a salir y entró casi enseguida con una jeringa pequeña en la mano.

- ¿Qué es eso? – preguntó Kara.

- Un calmante, la ayudará a dormir.

- Pero acaba de despertar...

- Esto ayudará.- Respondió la enfermera, y Kara solo pudo observar mientras le administraban el medicamento a Lena, que seguía intentando respirar de manera normal y aferraba las sábanas con fuerza.

La rubia no pudo más. Se acercó a ella y colocó una mano sobre el brazo que no tenía lastimado.

- Hey, tranquila. Estoy aquí, respira, sólo respira, va a pasar. Está bien.

Con una mano trazó delicados círculos sobre su hombro y con la otra sostenía su mano e imitaba el movimiento con su pulgar.

- No pasa nada. Respira.

Quizá por el efecto del calmante o de la cercanía de Kara, Lena se empezó a calmar. Cerró los ojos y derramó un par de lágrimas.

- Vas a estar bien, esto es solo temporal... vamos a encontrar una solución. Una Luthor y una Super, ¿recuerdas?

Lena retiró su mano de entre la de Kara, y en su lugar aferró la sábana que estaba sobre su cuerpo, cubriéndose aunque no se sentía frio. Kara no quería pensar en la posibilidad de que su amistad con Lena estuviera tan rota que no tuviera remedio. Finalmente, la muchacha de cabello negro se durmió por los efectos del calmante.

Decir que Alex Danvers estaba preocupada por su hermana era subestimar sus sentimientos. Estaba más que preocupada, suficiente señal de alarma era el hecho de que Kara solo había comido dos rebanadas de pizza durante la última hora.

- Tengo unos cuantos gyozas en este paquete. - Le dijo, señalando un recipiente dentro de una bolsa de plástico. Cuando decía "unos cuantos" hablaba de varias docenas.

- Tal vez para después.

Alex suspiró largamente mientras se mordía el interior del labio.

- Sabes que está bien, la están atendiendo profesionales. La dieron de alta en el hospital hace tres días, y hay gente que está pendiente de ella.

Kara se cruzó de brazos y se hundió en el sofá en el que estaba sentada.

- "Bien", no es la palabra que utilizaría en este momento, Alex. Y no tendría que estar pasando por esto sola.

- Kara, fue su decisión, ¿o debo recordarte cómo rechazó tu ofrecimiento de acompañarla durante unos días?

La muchacha apretó los labios para evitar hablar y desvió la mirada. Por supuesto que recordaba a Lena diciéndole que las personas que la cuidarían en su casa estaban perfectamente calificadas para asistirla, y que no necesitaba de su presencia.

- La he llamado muchas veces, y no ha tomado ninguna llamada.

- Dale tiempo...

- Alex, Lena está lastimada, ¡no puede ver!, está asustada, la conozco, la gente que la está atendiendo sólo está pendiente de que tome medicamentos en las horas adecuadas... necesita a alguien, tiene que haber alguien...

- ¿Qué tal James?

- Terminaron.

- Disculpa, ¿cómo?

- James me lo dijo ayer. Una simple llamada telefónica en donde Lena le dijo que no creía ser la mejor persona para tener una relación con él en este momento, y tampoco ha contestado sus llamadas desde entonces. Lo está haciendo todo mal, ¡no tendría que estarse alejando de las personas que la quieren!

Alex suspiró. Esa niña Luthor en verdad sabía cómo hacerse la vida difícil, y de paso la de su hermana menor. Aunque su relación con James nunca la había convencido del todo, quería pensar que al menos tenerlo cerca hubiera contribuido a que su estado de ánimo no fuera en decadencia. Por otro lado, si la persona al lado de Lena hubiera sido Kara, estaba segura de que las cosas habrían marchado mejor. Aunque sonara trillado, la presencia de Kara Danvers en tiempos difíciles se sentía como un rayo de sol colándose al interior de una fría casa en invierno.

- ¿Y qué sugieres? – preguntó Alex, dándole un trago a su cerveza.

- ¿Por qué no vas a buscarla a su departamento?

- ¿Yo? No.

- Alex... por favor.

- Kara, no.

- ¡Alex!

- ¿Crees que va a escucharme a mí? ¿Después de que los ha estado ignorando a ti y a James?

-Es precisamente por eso que creo que podría funcionar. Puedes buscarla con algún pretexto de la investigación del tipo que la atacó... sólo quiero asegurarme de que está lidiando de manera adecuada con esta situación.

- Claramente no lo está haciendo. – observó Alex, alzando las cejas.

- Alex, ¿Por favor?

Kara la observó con esos enormes ojos azules entornados que la hacían parecer un cachorrito desamparado en medio de una tormenta. ¡Maldición! Pensó su hermana, justo antes de darle su respuesta.

-De acuerdo.

- ¡Sí!

La rubia se lanzó a sus brazos en señal de agradecimiento.

-Sigue sin parecerme buena idea. Si me sacan a patadas de ese lugar, tú vas a pagar las consecuencias. – le dijo, mientras le daba palmadas en la espalda.

Anticipar que la sacarían a patadas había sido un error. Ni siquiera había podido entrar.

Llevaba media hora esperando a que le dieran el acceso a uno de los edificios de departamentos más caros y exclusivos en National City, y todo lo que veía eran guardias de seguridad privada caminando en el lobby de un lado a otro y dirigiéndole miradas ocasionales, mientras hablaban a través de sus dispositivos manos libres en voz baja.

- ¿Su nombre por favor? – le preguntó un hombre excepcionalmente alto y cuya complexión daba a entender que pasaba demasiadas horas en el gimnasio. Era mal encarado y tenía una cicatriz por encima de la ceja izquierda que no ayudaba en nada a darle un aspecto más amigable. Sus ojos se escondían detrás de un par de lentes oscuros que no dejaban adivinar la expresión de su mirada.

- ¿Por tercera vez? Agente Alex Danvers, del FBI. Escuche, necesito hablar con Lena Luthor, es un asunto oficial y si no me dejan entrar ahora voy a tener que regresar con una orden Federal para poder ingresar.

Eso era mentira pero él no lo sabía.

-Deme un minuto.

Alex puso los ojos en blanco. Un minuto más e iba a-

La puerta que conducía a un pasillo al final del lobby se abrió y Alex intentó disimular su sonrisa de satisfacción. Entró y caminó por un largo corredor de paredes blancas y decorado con cuadros de arte impresionista que parecían muy caros, y después la condujeron hasta un moderno elevador (de esos que daban la sensación de ser parte de una nave espacial) en donde entró junto con un guardia que presionó el botón del piso treinta y cinco del edificio.

Salieron del elevador y caminaron por otro pasillo que parecía más galería de arte por la decoración, y finalmente, llegó hasta una puerta que abrió una mujer de unos cincuenta años, más baja que ella en estatura y de aspecto serio.

- Buenas tardes. Adelante. – le dijo, pasándola al interior.

Si bien Alex se imaginaba el lujo con el que debía vivir Lena Luthor, no dejó de sorprenderse al observar el interior del apartamento. El lugar era enorme, con paredes pintadas de blanco que contribuían a que se viera más espacioso. Estaba perfectamente iluminado y había una sala de tonos grises y aguamarina que parecía tan cara que Alex hubiera tenido miedo de derramar un poco de cerveza accidentalmente sobre algún sofá (cosa que le pasaba constantemente en el sillón de su pequeña sala). Un par de cuadros réplicas de Claude Monet adornaban el lugar, y uno de los costados del apartamento consistía en un enorme ventanal desde donde se podía observar el lado este de National City. Quizá la sola vista del amanecer valía los miles de dólares que el departamento debía costar.

- Por favor tome asiento. – le dijo la mujer, señalando la sala.

Alex asintió y se sentó en uno de los sofás pensando si en algún otro momento de su vida volvería a acomodarse en un lugar tan caro. La mujer se alejó y entró en una habitación en donde la escuchó hablar.

- Está aquí la Agente Danvers, señorita Luthor.

- Gracias Amy, puedes retirarte, si necesito algo te llamaré.

Después Alex observó a Lena salir de la habitación y caminar de manera titubeante hasta la sala. Parecía que cada paso que daba sin tropezarse con algo era motivo de un tremendo alivio, a juzgar por la expresión de la joven cada vez que conseguía avanzar un poco. Fruncía el ceño y se mordía ligeramente el labio inferior, como si estuviera concentrándose tremendamente en algo. Utilizaba como guía la pared pero a pesar de eso se podía notar la inseguridad de no saber si con cada movimiento que hacía, se encontraría con algún obstáculo que no tenía contemplado. La mayor de las Danvers se puso de pie preguntándose si sería correcto ofrecerle ayuda, pero desistió cuando observó a Lena avanzar, después de todo estaba en su casa y el espacio debía resultarle familiar, aún sin poder ver. A pesar de eso, Alex se aseguró de que no hubiera algo en el piso que pudiera ocasionarle un accidente e intentó disimular su suspiro de alivio cuando Lena se topó con el sofá, lo rodeó con un poco de torpeza, y finalmente se sentó casi frente a ella. Era un tanto extraño saber que la menor de los Luthor no podía ver y sin embargo sus ojos verdes no parecían mostrar indicios de su ceguera, aunque se veían carentes de expresión y brillo. Más que eso, la podía notar más delgada y con prominentes ojeras debajo de los ojos... estaba pálida y claramente agotada. Llevaba un parche pequeño en una sien, un par de rasguños en la frente y mejilla izquierda que estaban por desaparecer, un brazo en cabestrillo e intentaba disimular un gesto de dolor cada vez que se movía, algo que seguramente tenía que ver con las lesiones en sus costillas. Habían pasado casi ocho días del accidente y no se suponía que su apariencia tendría que ser peor que cuando estaba en el hospital.

- Hola Lena.

- Hola Alex, no tengo mucho tiempo libre, espero que esto sea rápido.

- Pensé que el médico había ordenado reposo absoluto.

- Mi compañía no se detiene, hay proyectos en marcha. Por ahora no puedo más que pedirle a mi asistente que me lea algunos mails e indicarle qué debe responder, así que tampoco es que esté sometida a mucha presión.

Alex alzó las cejas, pensando que una persona normal no podría adaptarse a la ceguera absoluta en un par de días, y que Lena tendría que estar más enfocada en su recuperación que en leer correos electrónicos del trabajo, pero decidió no ahondar en el tema.

- Venía a reportarte el avance del proceso del hombre que te atacó. Conseguimos algunas grabaciones del momento del choque, algo que confirma todavía más su culpabilidad.

- ¿Eso es todo? ¿No habría bastado con una llamada telefónica?

- Sí... bueno, suficiente farsa. Estoy aquí porque Kara me lo pidió.

Alex no tenía el ánimo para seguir fingiendo. La otra muchacha apretó los labios.

- Por supuesto. ¿No se rinde verdad? ¿Por qué no te vas y le dices que las cosas están bien?, tan bien como podrían estar para alguien que quizá nunca vuelva a ver.

- Lena...

- No entiendo. No la entiendo.

- Está preocupada por ti.

- Eso es justamente lo que no tiene sentido.

- Eres su amiga.

- ¡Me mintió!

- Tú también le ocultaste cosas.

Lena apretó la mandíbula y tensó los músculos. Alex no mencionó la kriptonita porque las dos sabían perfectamente a qué se refería.

- Lo sé. Es precisamente por eso que no tiene caso seguir fingiendo que podemos ignorar todo y seguir como si nada hubiera sucedido.

- No, no lo pueden ignorar. Creo que deberían aclarar las cosas.

La muchacha de ojos verdes negó con la cabeza y se llevó una mano a la frente.

- Lena, la gente comete errores todo el tiempo, tienen que hablarlo.

- No este tipo de errores, Alex.

- No te conozco como Kara, pero cuando te conoció... te defendió casi desde el primer momento, cuando nadie creía en ti.

- Claramente eso cambió con el tiempo. Además... ¿no se te ha ocurrido pensar que podría tener razón?

Alex frunció el ceño.

- ¿Es una broma?

- Siempre estoy haciendo algo que el resto de las personas cuestionan, nunca he querido causar daño a alguien, estoy cansada de gritarle al resto del mundo que estoy haciendo las cosas bien, de tener que dar explicaciones. Y ahora resulta que también tengo que darle explicaciones a Kara.

- Quiero que pienses un poco en lo que ella ha tenido que vivir desde que llegó a este mundo, es normal que tenga sus reservas cuando alguien está haciendo experimentos con la única cosa que la puede matar. Y el tema de su identidad es algo delicado, ¿vas a decirme que esperabas que te lo dijera al minuto de conocerte? Ni siquiera ella imaginó que te volverías alguien tan importante en su vida. Lena, me atrevo a decir que estás del lado correcto, no eres una mala persona. Kara sigue confiando en ti y su amistad contigo es importante para ella.

Lena soltó una risa que extrañamente sólo transmitió desesperanza.

- Dense una oportunidad de hablar. Está al borde de la locura, solo comió media pizza ayer por la noche y ni siquiera tocó los gyozas.

Aquello consiguió una risa mucho más sincera por parte de Lena.

- Tal vez mañana pueda venir a visitarte, ¿qué dices?

La joven se quedó en silencio y Alex pudo identificar su incomodidad. Tenía un gesto aprehensivo que nunca le había visto. Finalmente, asintió sin decir una palabra.

- Genial. - murmuró Alex, orgullosa de lo que acababa de conseguir. - ¿Cómo te has sentido?

- Bien, supongo. - le respondió encogiéndose hombros, y para Alex estaba claro que "bien" no era la palabra que elegiría para su situación en ese momento.

- ¿Qué dicen los médicos?

- Que tenemos que esperar más tiempo, ¿pero la verdad? Creo que no hay muchas esperanzas, la lesión quizá sea permanente.

Aquello consiguió inquietar a Alex, aún más por el tono tranquilo y distante que utilizó Lena.

- Pero ha pasado menos de una semana, no pueden tener un diagnóstico tan rápido...

- Al parecer sí, créeme que he consultado a los mejores especialistas.

- En el DEO tenemos algunos muy buenos también... puedo informarles y creo que tomarían tu caso sin problemas.

- Por el momento no, gracias...

- Bien, pero si necesitas algo...

- Lo sé. Gracias.

Alex asintió con la cabeza y hubo un silencio un tanto incómodo. Decidió que era momento de partir. Se despidió de ella y salió siguiendo el mismo camino de entrada.

Un mensaje de Kara a su celular la hizo detenerse antes de abordar su motocicleta para partir.

"Alex, ¿Cómo estuvo todo? Dime que no te echaron del lugar"

La mayor de las Danvers sonrió.

"Afortunadamente no, aunque me hicieron esperar demasiado."

"¿Está bien?"

"No precisamente... pero te conseguí algo"

"¿?"

"Mañana está dispuesta a recibirte"

"¡Eres la mejor!"

"Te va a costar unas cervezas"

"Las que quieras"

"(: te veo más tarde, para contarte los detalles"

- Eso no puede ser, ¡tenemos que ayudarla!

Alex observó a Kara dar vueltas en la sala de su departamento luego de que le había contado los detalles de su encuentro con Lena.

- Kara, tu entusiasmo por todo lo que tiene que ver con Lena en esta ocasión puede traer consecuencias desagradables.

- Pero Alex...

- Dale tiempo, habla con ella, trata de reparar todo lo que está mal, después puedes pensar en la siguiente etapa.

La rubia asintió.

- Me preocupa que se haya rendido. Cuando has pasado toda tu vida demostrándole a los demás que eres una buena persona y aun así no te creen, debe ser agotador.

- Lo sé... - murmuró Alex.

Kara se quedó observando su mesita de centro.

- ¿Mañana dices?

Alex asintió.

Al día siguiente, Kara se balanceó sobre sus propios pies y respiró profundo frente a la puerta de Lena. Sostuvo fuerte la bolsa con la comida vegetariana (para Lena) y la comida tailandesa (para ella) que llevaba y esperó a que le abrieran. Finalmente, una mujer mayor la recibió y la condujo hasta la sala en donde tomó asiento para esperar.

Estaba bastante ocupada observando algunas notificaciones en su teléfono móvil, así que no se dio cuenta del momento en que Lena hizo su entrada.

- Hola.

La rubia se sobresaltó y se puso de pie rápidamente. Lena estaba de pie casi frente a ella.

- Hola.

- Lamento la espera. Los filtros de seguridad han aumentado.

- Entiendo. No hay problema.

Alex tenía razón, la menor de los Luthor estaba más delgada, pálida y con ojeras. Aun así, conservaba esa belleza que el contraste de sus ojos verdes, piel blanca y cabello negro le proporcionaban.

Lena se inclinó ligeramente para identificar el inicio del sofá en donde se sentaría y caminó cautelosamente alrededor del mismo, hasta encontrar más o menos el centro y tomar asiento. Kara se aclaró la garganta.

- Traje... algo de comida.

- No tengo hambre... gracias.

- Es una ensalada.

Qué tonta, debiste pensar en algo más simple. Se recriminó Kara, ahora sin saber qué hacer con la comida. Lena hizo un gesto que indicaba que estaba tratando de identificar un aroma.

- ¿Tailandesa?

- Eso es para mí. ¡Pero podemos compartir! Si quieres...

Estaba haciendo el ridículo, eso era seguro. Inconscientemente, se acomodó los lentes de manera nerviosa.

- No, gracias... preferiría la ensalada pero... tal vez después.

- Claro.

Lena inclinó la cabeza lentamente, en señal de afirmación.

- La mujer que me abrió...

- Es Amy. Me ayuda casi con todo. Es complicado habituarte a esta condición. - le dijo, haciendo un gesto con la mano para señalar sus ojos.

- No puedo imaginarlo... Lena, lo siento mucho, si hubiera llegado un minuto antes...

- No quiero que te sientas culpable.

- Ya lo sé, pero...

- Sé que no puedes evitarlo. Lamento lo que te dije en el hospital, no llegaste demasiado tarde, no es tu obligación protegerme. – agregó con tono frío.

- No es una obligación, - le dijo, bajó el tono de voz para evitar que alguien más las escuchara - quizá piensas que es así porque muchas de las cosas que Supergirl hace pueden parecer un deber… pero por ciertas personas lo hace porque las quiere, porque le importan.

Por un momento Kara quiso utilizar otras palabras, pero el peso de las mismas se lo impidió y ni siquiera ella estaba muy segura de querer darle ese significado. Por amor, hubiera querido decir… te protejo por amor, como lo hacía con Alex, o J'onn, incluso James… pero algo no terminaba de encajar en esa explicación y no entendía muy bien por qué. ¿Por qué no se sentía como con el resto de las personas?

- Lena, sé que parece que hemos tenido esta conversación miles de veces, pero-

- Lo siento, de verdad. - la interrumpió Lena.

- ¿Cómo?

- Lo siento. Porque yo también te oculté cosas. He estado pensando en eso todos estos días.

Lena tenía la mano que no llevaba lastimada sobre la rodilla y se la sujetaba nerviosamente.

- Entiendo por qué parece algo malo, - continuó, hablando en voz baja, casi un murmullo - lo de la kriptonita, lo entiendo de verdad. Pero no quiero hacerte daño. - Lena agachó la cabeza en un gesto de vergüenza.

- Lena, tenía miedo... me dejé llevar por eso, quizá hubo un momento en que desconfié... pero algo me decía que no tenía que preocuparme, sin embargo debí hablarlo contigo primero antes de involucrar a James.

- James y yo terminamos.

- Lo sé… me lo dijo, conversamos un poco… - Kara se llevó una mano a la nuca y después se volvió a acomodar los lentes sobre el puente de la nariz. No estaba segura de qué decir al respecto – Sé que piensas que es lo mejor pero… yo… no creo que sea buena idea alejarte de las personas a las que les importas.

- No es eso… no del todo. - Lena mantenía la cabeza inclinada y parecía que tenía los ojos fijos sobre la alfombra. Jugueteaba con el borde de la chaqueta que llevaba puesta, quizá de manera inconsciente. - Las cosas no iban muy bien con él… es decir, no es su culpa. Es complicado… es una buena persona, pero nunca se sintió del todo… bien con él… - soltó una risa amarga y se llevó una mano a la frente – No espero que lo entiendas.

Kara abrió la boca para decir algo pero la cerró enseguida. Era curioso, pero hasta cierto punto lo entendía. A ella también le daba la sensación de que en el fondo, esa relación no terminaba de gustarle. ¿Por qué se sentía así si eran dos de sus mejores amigos? El hecho de que James no hubiera confiado en Lena desde el principio, que no se hubiera dado cuenta de lo maravillosa que era sino hasta tiempo después… era algo que le molestaba cada vez que pensaba que ahora salía con ella.

- ¿Kara? No te quedes en silencio.

- ¿Por qué?

- No te puedo ver, no sé si me estás juzgando o quieres que diga algo más…

- ¿Por qué habría de juzgarte?

- Por arruinar las cosas con James.

- Tú no arruinaste nada…

La joven Luthor suspiró con aire derrotado.

- Tengo un talento para echar a perder las cosas buenas en mi vida. Estoy empezando a pensar que esa conducta autodestructiva es algún gen Luthor.

- Lena…

- Escúchame, por favor. Voy a dejar de intentarlo, ya no puedo Kara... ni siquiera sé si voy a recuperar la vista, si las cosas no mejoran tal vez tenga que vender parte de las acciones de mis compañías.

- ¿Qué? No, ¿Estás loca?

- Tal vez es de familia.

- No digas eso.

- ¿Qué se supone que tengo que hacer? No tengo credibilidad, el mundo entero piensa que puedo iniciar el apocalipsis y en estos días tan sólo me he dado cuenta de que cada vez es más complicado cerrar tratos con los empresarios y accionistas. No quieren arriesgar su dinero con alguien que en algún arranque de locura tenga el potencial de volar todo en pedazos. Y ahora que no puedo ver, todo es incierto.

- Puedo hacer una declaración pública, decir que todo está bien entre Supergirl y tú...

- No creo que sea buena idea involucrarte en este lío en este momento... Kara, ni siquiera puedo ganarme la confianza de quien creí que era mi mejor amiga.

Aquello consiguió dejarla en silencio. Quiso decirle que quería seguir siéndolo, que una parte de ella no le había revelado su identidad porque era un respiro olvidarse un momento de sus responsabilidades y cargas como Supergirl y ser tan sólo Kara, reírse de tonterías, comer rosquillas y disfrutar de su compañía.

- Alex mencionó que en el DEO hay algunos especialistas...

- No por el momento... es decir... se los agradezco. Les haré saber si es necesario.

- De acuerdo.

Un fuerte golpe se escuchó proveniente de la cocina, seguido de una disculpa por parte de Amy que al parecer había tirado algún utensilio provocando el escándalo.

Kara, que había desviado la mirada para adivinar el origen del estruendo, regresó su mirada a Lena y de inmediato se alarmó cuando la encontró pálida y un poco temblorosa.

- ¿Estás bien?

- Estoy bien, lo siento...

- No te disculpes...

Lena sonrió aunque de manera descompuesta y nerviosa.

- No pasa nada es sólo... a veces los sonidos fuertes me alteran, pero... supongo que es normal.

- ¿Has dormido bien?

- Sí, claro... en la medida de lo posible.

Era evidente que estaba mintiendo, realmente se veía agotada, pero no quiso presionar para que hablara del tema. Se armó de valor para pronunciar sus siguientes palabras.

- Tengo que irme pero... tal vez pueda visitarte mañana otra vez. Si estás disponible.

Lena se quedó inmóvil durante unos segundos.

- Esto es un desastre. No sé qué estamos haciendo.

- Solo quiero recuperar a mi amiga.

Lena sonrió, casi imperceptiblemente. Kara se mordió el labio inferior.

- De acuerdo, sí. Mañana a la misma hora.

La sonrisa de Kara fue tan amplia que casi le dolieron las mejillas.

- Te veré mañana entonces.

Se puso de pie y se despidió con un beso en la mejilla que Lena recibió un poco sorprendida porque no esperaba el contacto.

- ¿Kara?

- ¿Si?

- Puedes dejar la ensalada en la cocina, tal vez después me la coma.

- ¡Claro!

Con entusiasmo renovado se dirigió hasta la cocina y dejó la bolsa con la ensalada de Lena, despidiéndose de Amy con amabilidad. Justo cuando estaba a punto de irse se dio media vuelta hacia la señora.

- Por favor cuide de ella... si tiene alguna emergencia puede llamarme, en verdad.

Amy sonrió y asintió con la cabeza.

- Tengo órdenes de la señorita Luthor de llamar a un equipo de especialistas médicos disponibles las veinticuatro horas para cualquier eventualidad.

- No. Es decir, entiendo. Pero además llámeme, ¿de acuerdo? Tengo contactos en el FBI, siempre son de utilidad. Y conozco a Supergirl, si hay alguna amenaza grave estoy segura que será de ayuda. ¿Puedes darme tu número?

Amy pareció pasar saliva con dificultad.

- Amy, conozco a Lena, no quiero que tengas problemas con ella. No tiene por qué enterarse de esta conversación, ¿de acuerdo? Solo quiero ayudarla.

- Por supuesto señorita Danvers. – le dijo, proporcionándole el número.

Kara sonrió, y sin decir nada más, se retiró del lugar.

Una parte de ella se sentía culpable, pero la otra le decía que estaba haciendo lo correcto. Supergirl se acomodó sigilosamente en el alfeizar de una de las ventanas de un departamento que parecía estar desocupado en ese momento. En el edificio donde Lena Luthor vivía. A media noche. Sin que ella lo supiera.

Se recargó levemente sobre la ventana y escuchó con atención. Como al sintonizar un radio, tuvo que deshacerse de todo el ruido que no le interesaba hasta que encontró la frecuencia que buscaba en el interior del apartamento de Lena, su habitación, los latidos de su corazón e incluso su respiración. Todo parecía estar en orden. Los sonidos eran regulares, relajados. Quizá su presencia era injustificada. Y sin duda estaba mal hacerlo sin consentimiento de Lena. Era una noche lluviosa y el viento soplaba con fuerza, sobre todo a esa altura. Kara decidió sobrevolar un poco más cerca el departamento y así lo hizo, mientras examinaba con su visión de rayos X el interior. Todo en orden. Ningún intruso. Amy estaba durmiendo en una habitación casi contigua a la de Lena, y su amiga se hallaba descansando en la suya.

De repente, una variación en el ritmo cardíaco de Lena llamó su atención. Se quedó unos segundos esperando a que pasara, pero sólo empeoró.

- Diablos - masculló mientras pensaba qué hacer.

La respiración de Lena comenzó a agitarse. Seguramente era una pesadilla. Kara marcó el teléfono de la enfermera, que tardó varios segundos en contestar.

- ¿Si? - le respondió con voz adormilada.

- Amy, lamento la hora. Solo quería asegurarme que todo está en orden.

Se escuchó un suspiro exasperado del otro lado de la línea, algo que a Kara no le importaba.

- Sí...

¡Por supuesto que no! pensó Kara, mientras escuchaba los latidos de Lena cada vez más apresurados.

- Sólo quería asegurarme. - continuó Kara, en el momento en el que escuchó un grito de Lena.

No estaba segura si lo había escuchado a través de la línea telefónica o por su súper oído, pero tenía que hacer algo.

- ¿Qué fue eso?

Hubo unos segundos de silencio.

- Deme un minuto señorita Danvers.

Kara suspiró pero no se pudo deshacer del sentimiento de aprehensión al saber que Lena no la estaba pasando nada bien.

Desde la distancia observó a Amy entrar a la habitación de Lena para encontrarla luchando por calmar su ataque de pánico. Kara entendía lo que era tener uno, pero no podía imaginarse el terror de tener que sobreponerse a eso en la completa oscuridad. Escuchó con atención.

- ¿Señorita Lena?

- Estoy... bien... - respondió su amiga, que apenas podía pronunciar palabra.

- Voy a darle algo que le ayudará...

Kara apretó los labios mientras observaba a Amy salir de la habitación y extraer un medicamento de un pequeño recipiente de plástico. Con paso apresurado, Amy regresó al cuarto de Lena para entregarle la píldora, que Lena tomó sin hacer más preguntas. Seguía pálida, sudorosa y temblaba ligeramente. Kara hubiera querido atravesar los muros y las ventanas que las separaban para intentar calmarla.

- ¿Se siente mejor? - le preguntó Amy que se hallaba a un lado de la cama de Lena.

La joven empresaria asintió con la cabeza, pero a juzgar por el ritmo errático de su corazón, Kara sabía que no era del todo cierto.

Por un instante pensó en hacer acto de presencia como Kara Danvers, pero la idea fue desechada de inmediato cuando cayó en la cuenta de lo absurdo que sería que se presentara a media noche y cuatro minutos después de hacer una llamada telefónica de la nada. Apretó los puños y consideró llegar como Supergirl, ¿pero cómo explicaría su presencia ahí? Miró al cielo sintiéndose frustrada.

- ¿Señorita Danvers?

- Si...

-Todo en orden, al parecer la señorita Luthor tenía una pesadilla, pero está bien. Fue una verdadera suerte que me llamara justo en este momento.

- Si... ¡Qué suerte! - le dio con su mejor tono sorprendido.

Después de despedirse finalizó la llamada telefónica pero fue incapaz de irse hasta que estuvo segura de que el ritmo cardíaco de Lena era normal. Tras algunos minutos se calmó, pero se percató que era en vano esperar a que se durmiera, así que regresó a su departamento con una mezcla de preocupación y derrota en el pecho. Estuvo despierta durante un buen tiempo hasta que el cansancio la venció.

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