Hola, los dejo con la cuarta parte de la historia, que me quedó más larga que el resto pero creo que eso no les molestará xD

Por cierto, como habrán notado, el fic es clasificación M, pero eso no será hasta un par de capítulos más adelante, paciencia ( ͡° ͜ʖ ͡°)

Para aquellos fans del Korrasami hay una parte que seguramente se los recordará, no pude evitar incluirla.

Espero que les guste este capítulo y espero sus comentarios!


PARTE IV

- Kara, los medicamentos de Lena no son lo que te dijeron que eran. - le dijo su hermana entregándole algunas hojas de papel con los resultados de los análisis a las píldoras de Lena.

- ¡¿Qué?! - preguntó, casi gritando, ganándose miradas de la gente a su alrededor.

- Son estimulantes neuronales que solo empeoran los ataques de pánico que ha estado teniendo, pueden causar insomnio, taquicardias, alucinaciones. Todo depende de la dosis administrada.

Kara salió de su oficina, furiosa, con Alex detrás de ella.

- Es Amy, esa mujer, te juro que voy a-

- Hey, tranquila. No cometas una locura.

- No. - respondió Kara, apretando los puños.

- Enviaremos algunos agentes a su departamento, no queremos llamar demasiado la atención. El departamento de policía de National City ya está informado también. ¿Supergirl?

La rubia se detuvo y se dio media vuelta para observar a su hermana.

- Tenemos todo bajo control, no escapará y va a pagar por lo que hizo. – le aseguró Alex.

- Lo sé Alex.

- Estás furiosa.

- ¡Por supuesto! Estoy cansada de que quieran hacerle daño.

Alex inclinó la cabeza y observó el piso, sin saber exactamente qué decir.

- Te entiendo, pero es una suerte que te tenga. Y si de algo te sirve, si tú confías en ella, yo también. Haré lo que esté a mi alcance para protegerla, sé lo importante que es para ti.

Una sonrisa se asomó a los labios de Kara de manera inevitable. Saber que su hermana reconocía la importancia de Lena en su vida, le daba un ánimo que no era capaz de describir.

- Si la conocieras como yo, entenderías mejor por qué es tan importante para mí.

Apenas las palabras salieron de su boca, se quedó un tanto azorada por la manera en que eso se escuchaba, pero Alex sólo esbozó una sonrisa y la apresuró para que se fuera, sin comentar nada al respecto. Kara se sintió aliviada de no tener que pensar más en lo que sentía por Lena.

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Llegó en unos cuantos segundos al apartamento de Lena, decidiendo que en esa ocasión hacer acto de presencia como Supergirl era la mejor opción. Sobrevolando el exterior del edificio observó hacía adentro. Lena estaba en la sala hablando por teléfono mientras Amy le entregaba un pequeño vaso con los supuestos medicamentos que tenía que tomar en ese momento.

- ¡Lena!- gritó, golpeando la ventana. La muchacha se sobresaltó y levantó la cabeza tratando de identificar de dónde provenía el sonido. - ¡No los tomes!

Se abalanzó hacia la ventana, pensando que además del buró ahora tendría que pagar por una ventana, atravesó el vidrio entre un estruendo de cristales rompiéndose, y el grito de Lena le recordó su temor a los sonidos fuertes. Decidió pensar en eso después. Arrebató los medicamentos a Lena y detuvo a Amy de un brazo, lo suficientemente fuerte como para no lastimarla pero evitar su huida.

- ¿A dónde crees que vas? - le preguntó, y quizá la sacudió un poco más de lo necesario.

- ¿Qué pasa?

Kara se acercó a Lena y la sostuvo de ambos brazos, sin perder de vista a Amy.

- Siéntate...

La ayudó a acercarse a un sofá y la depositó suavemente sobre él. La sentía temblar ligeramente y se reprochó el haber entrado de manera tan violenta, aunque sabía que difícilmente hubiera tenido otra opción.

- Los medicamentos que te estaba dando Amy no eran lo que te decía.

- ¿Qué? - preguntó alarmada.

- En pocas palabras, no te estaban ayudando en absoluto, al contrario. Alex piensa que no te los estuvo suministrando el tiempo suficiente no en cantidades altas como para causar un daño permanente, pero son necesarios algunos estudios.

Lena se recargó más en el sofá, hundiéndose entre los cojines y con el semblante ensombrecido. A un costado, Kara observó a Amy moverse de manera inquieta.

- ¡No te muevas! – le gritó a la mujer que parecía tener la intención de salir corriendo del lugar – Te aseguro que no vas a poder escapar, así que si no te quieres meter en más problemas, vas a quedarte ahí de pie sin mover un solo músculo.

La mujer tragó saliva con dificultad y asintió nerviosamente. Kara exhaló aire, calmándose, y regresó su atención a Lena.

- Podemos ir ahora mismo al DEO. - continuó Kara, acariciando su brazo repetidamente.

Lena asintió, pero tuvieron que pasar algunos minutos para que Alex junto con agentes del DEO hicieran acto de presencia.

- Tenemos todo listo para llevarte al DEO y realizar los exámenes necesarios. Sólo queremos asegurarnos de que no hay nada de qué preocuparse. – les dijo Alex.

Las hermanas Danvers observaron a Lena, que asintió ligeramente con la cabeza.

- Vamos a entregar a Amy a las autoridades, van a interrogarla para saber quién es el responsable de esto.

- A este ritmo existe tanta gente que quiere verme muerta que estoy a punto de superarte. - les dijo Lena con tono pesimista, haciendo un movimiento con la cabeza como señalando a Supergirl. Kara y Alex intercambiaron una mirada compasiva.

Después de llevar a cabo el procedimiento de rutina y trasladar a Lena hasta el DEO, Kara no tuvo más remedio que esperar. Para alivio de todos, no había ningún daño permanente en la salud de Lena a causa de los medicamentos.

- ¿Eso significa que puedo irme? - les dijo Lena.

- Sí, no hay problema. - le respondió Alex. – Por cierto… tenemos la sospecha de que Amy pudo haber actuado por órdenes de algún grupo radical que se tomó muy en serio eso de la guerra de Supergirl VS Luthor, digamos que te consideran una amenaza.

Lena soltó una risa amarga.

- ¿Por qué no me sorprende?

Kara, con el ceño fruncido y los brazos cruzados, negó con la cabeza.

- Eso tiene que terminar. Voy a hacer una declaración pública, no hay ninguna guerra y las cosas ya se salieron de control, ¡pudieron haberte matado de seguir con eso!

Alex apretó los labios mientras observaba a su hermana y Lena alternativamente.

- Si esa era precisamente su intención, y si consiguieron llegar tan lejos, ¿por qué no lo hicieron en lugar de administrarme sólo algunos medicamentos?

- Porque no les interesaba deshacerse de ti de esa manera, sino que pareciera que poco a poco tu salud mental se deterioraba, que terminaras en algún hospital psiquiátrico de por vida para que la sociedad entendiera que en realidad los Luthor…

- ¿Tendemos a la locura? – finalizó Lena, con semblante serio.

Alex suspiró.

- Si, lo siento. Por el momento, Supergirl tiene razón. Prepararemos las cosas para que se emita un mensaje aclarando la situación. ¿Tienes algo que agregar Lena?

La muchacha negó con la cabeza.

- No, encárguense de eso… preferiría mantenerme al margen.

Kara había notado la impaciencia de Lena desde el momento en el que pusieron un pie dentro del DEO. No entendía del todo por qué, hasta que se dio cuenta de la manera en la que el resto de la gente la trataba, y recordó el artículo que hablaba de la supuesta guerra entre Supergirl y la joven Luthor. Ella se encargó de dirigir miradas cargadas de advertencia cada vez que alguien observaba a Lena con recelo o murmuraban a su espalda. Uno de los guardias se atrevió a permanecer en la misma habitación que Lena, después de que Alex extrajera una muestra de sangre para analizarla, y Kara se cruzó de brazos frente a él preguntándole si alguien le había dado órdenes de vigilar a la Señorita Luthor o sólo estaba siendo un cretino. El guardia abrió los ojos, sorprendido por la actitud extrañamente hosca de Supergirl y se alejó del lugar sin decir una palabra, tropezándose nerviosamente en el camino. Era como si estuvieran tratando a Lena como una prisionera que necesitaba vigilancia constante.

Así que cuando Alex le dijo que podía irse, los hombros de Lena se relajaron visiblemente y se puso de pie tan rápido que por un momento pareció que había olvidado que no podía ver. Extendió una mano y dio un paso mientras se mordía el labio inferior de manera nerviosa, pero no pidió ayuda y Kara tuvo que acercarse para guiarla.

- Te acompaño. - le dijo, pasando un brazo por su espalda y sujetándola de la mano.

- No creo que sea necesario, la camioneta está esperándome afuera...

- ¿Cuándo será el día que aceptes ayuda sin elaborar el más mínimo pretexto? ¿Cómo vas a llegar hasta el estacionamiento? Esto no es tu casa, no conoces el lugar.

- Evidentemente no es mi casa, y todo esto - le dijo en un murmullo de tono peligroso, señalando a su alrededor - es muy incómodo.

- ¿A qué te refieres?

- Una de las cosas que más me molesta es que la gente crea que soy estúpida. - le respondió Lena, moviendo la cabeza en dirección a Kara, que tuvo que retroceder un poco porque el tono de Lena consiguió ponerla nerviosa. - Tú eres la que tiene un super oído, pero yo no me quedé sorda. ¿Crees que no escucho los murmullos y la gente preguntándose qué hace aquí una Luthor que apenas hace unos días le declaró la guerra a Supergirl?

Kara apretó la mandíbula. Lena lo había dicho en voz alta y más de una persona les dirigió miradas que carecían de toda reserva.

- No me importa lo que piensen...

- ¡Esto no se trata de ti! Por supuesto que todo el mundo está de tu lado. - le dijo entre dientes, y se llevó una mano a la frente. Parecía estar perdiendo la paciencia. - Mira, hablaremos luego. Estoy cansada.

Las palabras de Lena habían conseguido dejarla en silencio, así que la acompañó hasta que llegaron a la camioneta que la llevaría de regreso a su casa.

- Lo siento – murmuró Lena, seguido de un suspiro agotado - No quise hablarte así.

- Está bien. Tienes razón. Quisiera hacer algo para cambiar la opinión que la gente tiene de ti.

- Yo he estado haciendo algo toda mi vida para cambiarla, y no ha servido de mucho. Pero gracias. - le dijo, tomándola del brazo y apretándoselo ligeramente. El contacto atrajo a la rubia hacia Lena, y la abrazó a manera de despedida.

- Te veré luego. Si necesitas algo, lo que sea, llámame. Tal vez hoy mismo podamos transmitir el mensaje en donde aclaro toda esta situación, así que puedes estar pendiente en los noticieros. Lena, estaba pensando en algo.

- ¿Sí?

- Sí… tu departamento no quedó en las mejores condiciones, así que puedes quedarte en el mío mientras reparan los desperfectos causados por esta situación. Además, entiendo que Amy te asistía en muchas de las tareas cotidianas, y ahora que ya no está… ¿quién lo va a hacer?

- He avanzado en eso. Bañarme o comer ya no es difícil, a veces Amy cocinaba pero siempre puedo ordenar algo. Estaba pensando en rentar una habitación en un hotel…

- Pero si necesitas ayuda con algo… yo podría hacerlo con gusto, algunos días o el tiempo que sea necesario. Es decir, si no te molesta estar unos días conmigo.

Kara se apretó las manos con nerviosismo, mientras esperaba la respuesta de su amiga.

- No quisiera causarte molestias.

- ¡Sabes que no es así! Lo haría con gusto.

- ¿Estás segura?

- ¡Por supuesto! – respondió con entusiasmo.

- Está bien. – respondió finalmente, y Kara sonrío tan ampliamente que casi le dolieron las mejillas. – Iré por algo de ropa y pertenencias y te veré por la noche.

- ¡Lo tendré todo listo hoy mismo!

El entusiasmo en su voz no pasó desapercibido para Lena, que sonrió contagiada de su buen humor.

- Te veré en la noche entonces… es decir, no verte… tú me entiendes.

Kara apretó los labios. No sonrió del todo pero asintió con la cabeza mientras tocaba el brazo de Lena para darle a entender que comprendía. Finalmente, Lena entró con un poco de ayuda en el auto. Kara la observó marcharse.

- ¿Todo bien?

La voz de su hermana detrás de ella la sacó de sus cavilaciones y se dio media vuelta para observarla mientras el auto que transportaba a Lena se marchaba.

- Sí... Va a pasar unos días conmigo para ayudarle en lo que se necesario.

Alex alzó las cejas en señal de sorpresa. Kara se acomodó el cabello, aunque no era necesario.

- Sólo serán unos días. No quisiera dejarla sola todavía.

- Claro. – le dijo Alex, pero la expresión de su rostro como conteniendo las ganas de decir algo más obligó a Kara a seguir hablando.

- ¿Qué?

- Nada.

- Alex…

- Nada, en serio. Entiendo que estés preocupada por ella y que no haya otra opción para que alguien la pueda cuidar.

- No es eso… es decir, no del todo. Por supuesto que podría contratar a alguien, pero con todo lo que ha sucedido me quedo más tranquila así.

- Entiendo. – Agregó Alex, zanjando el tema de esa manera - Kara, es posible que la próxima semana podamos recibirla para revisar su pérdida de visión.

- ¿En serio?

- Sí, tenemos casi todo listo.

- ¡Gracias!

Kara se abalanzó a los brazos de su hermana y la apretó tan fuerte que consiguió un leve gemido de dolor por parte de Alex.

- Ow... basta.

- Lo siento.

- Está bien. Tengo que acostumbrarme a que tus reacciones con todo lo que tenga que ver con Lena siempre se salen de control.

La rubia frunció el ceño.

- No es cierto. - argumentó, negando con la cabeza.

Alex alzó las cejas y sonrió.

- No estoy segura si no te das cuenta, si una parte de ti todavía lo está negando, o si te das cuenta y simplemente decides ignorarlo.

Supergirl encogió los ojos.

- No estarás insinuando que Lena... y que yo...

- No quiero insinuarlo, es lo que estoy tratando de decir.

- Alex, no. Lena es mi mejor amiga.

- Escucha, estoy casi segura de la lista de cosas que podrías decirme para negarte a la posibilidad de que sientes algo más por ella.

Kara se rio de una manera nerviosa e incrédula, convencida de que la sola sugerencia de su hermana mayor era una broma. Se llevó una mano al rostro para acomodarse los lentes, pero recordó que no los llevaba puestos, así que solo se pasó los dedos por encima de la ceja, un tanto contrariada.

- Alex... - le dijo, en tono de advertencia.

La sonrisa divertida de su hermana consiguió sonrojarla.

- ¿Sabes que el hecho de que te sonrojes no ayuda? Sólo me lo confirma. - concluyó, y le apretó las mejillas como si fuera una niña pequeña.

- ¡Hey! - protestó, alejando la cara de las manos de su hermana.

Mientras ambas caminaban de regreso al interior del DEO, Alex seguía sonriendo.

- Sólo quiero que sepas que si necesitas hablarlo con alguien...

- No es necesario que lo digas, porque no hay nada de qué hablar.

- Por Dios, Kara. ¿De verdad nunca te has detenido a analizarlo?

- ¿Qué se supone que voy a analizar? – Se encogió de hombros - Lena es mi amiga, ahora que sabe que soy Supergirl, puedo hablar de cualquier cosa con ella. Por supuesto que nunca había tenido una relación así con nadie, es cercana, es…

Se quedó en silencio. Alex no dijo nada pero la observaba como si supiera lo que estaba a punto de decir.

- Es… como si no pudiera imaginar mi vida sin ella. ¡Pero es lo mismo que siento por ti, por J'onn o por mamá! – complementó.

- Oh no, te apuesto a que no es lo mismo Kara. Nosotros somos tu familia, lo entiendo. ¿Pero Lena? ¿Vas a decirme que la quieres como hermana? ¿Como a mí? Espero que esto no tenga que ver con el hecho de que las dos son mujeres, porque con mi antecedente no tienes que preocuparte por eso y-

- Alto. No. – interrumpió Kara, alzando las manos. – Esto no tiene nada que ver con eso, es decir… en Kripton no suponía ningún problema que dos personas del mismo sexo se enamoraran, y sabes que eso es lo que pienso. Pero a mí me gustan los hombres.

La cara de resignación e indiferencia que puso Alex casi consigue hacerla reír.

- De acuerdo… ¿pero nunca, ni una sola vez, te has sentido atraída por Lena? Sabes a qué me refiero.

Kara suspiró y puso los ojos en blanco. Por supuesto que lo sabía, y si se ponía a pensar en eso, no creía que le causara ningún tipo de conflicto darse cuenta de que le gustaba otra mujer. Su renuencia a aceptarlo tenía más que ver con lo que Lena representaba en su vida. Nunca había tenido amigas, además de Alex y quizá Cat Grant, sin embargo, estaba consciente de que Lena Luthor despertaba en ella sentimientos diferentes, y durante mucho tiempo se había convencido de que era una profunda amistad.

- Lena es inteligente, interesante, noble... cualquier persona sería afortunada de estar con ella.

- Eso no responde a mi pregunta. Escucha, hay una diferencia entre apreciar a una persona porque te resulta agradable, y sentir ese magnetismo que te hace querer estar con la persona todo el tiempo. Además, a juzgar por como la miras piensas que es bonita.

- Por supuesto. – le dijo con naturalidad - Eso lo puede notar cualquiera y no necesariamente significa que... un momento, ¿cómo la miro?

- Como si se te desconectara el cerebro cada vez que te sonríe. Incluso cuando no te sonríe. Lo único que necesita hacer Lena para tener toda tu atención es estar cerca de ti, y cuando no está cerca de ti la sigues teniendo aquí. – le dijo, colocándose el dedo índice sobre la sien.

- Yo no... – titubeó la rubia. Con tantos argumentos empezaba a sentirse bombardeada de un razonamiento que no se sentía lista para afrontar.

- Es decir, yo estoy perfectamente calificada para apreciar la belleza femenina. – continuó Alex, con una sonrisa pícara y llena de un significado en el que Kara no quería ahondar. - Lena es hermosa, tiene una mirada que podría volver loco o loca casi a cualquiera, ¡y ese cuerpo! Pero hay una diferencia, pienso que es bonita pero no siento el deseo de devorarla sobre su escritorio… creo. – agregó llevándose una mano a la barbilla.

- ¿¡QUÉ!? ¡ALEX! – exclamó Kara, intentando poner una expresión escandalizada, pero sospechaba que más bien se veía como alguien tratando de defender lo que era suyo. No quería pensar en los ojos verdes de Lena, en su cuerpo, en su cabello y en la manera en que el rostro se le iluminaba cuando sonreía… y mucho menos en un escritorio, Lena y devorar en la misma oración. De acuerdo, se estaba metiendo en un problema teniendo esta conversación.

- Es una broma, no es mi tipo. Supongo que es más el tuyo.

- ¡No tengo un tipo! – exclamó, cada vez más desconcertada.

La carcajada de Alex hizo que Kara se volviera a ruborizar.

- Esto es ridículo.- le dijo, haciendo un puchero y cruzándose de brazos.

- Kara, solo quiero que me digas qué tan importante es Lena para ti y que pienses, en realidad, si lo que sientes por ella se parece un poco a lo que sientes por Winn, J'onn, o incluso James.

- Todos son diferentes... y Lena es especial.

Alex asintió lentamente con la cabeza. La rubia la observó fijamente y lo pensó por un momento. Al parecer, la única persona a la que estaba engañando era a ella misma.

- No puedo enamorarme de ella.- le dijo en voz baja, un sentimiento de derrota se apoderó de ella.

- ¿Por qué no?

- Hay mil razones.

- No he escuchado una sola. Sólo te he escuchado negar que sientes algo más por ella.

Un agente del DEO pasó a su lado y las observó con curiosidad, Alex le regaló una mirada amenazante que comunicó exitosamente el mensaje de no meterse en conversaciones ajenas. El hombre bajó la mirada, apresuró el paso y se fue con tanta tensión acumulada sobre sus hombros que parecía estar esperando un ataque por la espalda.

- ¿Qué pasa si no le intereso? ¿Qué pasa si tomo la decisión equivocada y la pierdo como amiga? ¿Qué pasa si lo intentamos y decide que no vale la pena? Que no está dispuesta a tolerar la avalancha de dificultades que se le vendría encima si considerara intentar algo más conmigo. Te voy a decir lo que pasaría. Arruinaría nuestra amistad y las cosas no volverían a ser iguales. - Kara dejó escapar un suspiro - No quiero complicarle la vida, o que alguien le haga daño sólo para hacerme la existencia miserable, no quiero perderla, y su vida es lo suficientemente difícil como está ahora, no deseo ponerme en medio y agregar otro problema a la ecuación. Y tengo miedo.

- ¿De qué?

- No quiero pasar por lo mismo que pasé con Mon-El.

- Lena no es Mon-El. – Alex soltó un bufido, recordando aquel drama – Te lo aseguro.

- Obviamente no. Pero eso no descarta todo lo que puede salir mal si no funciona, prefiero que las cosas se queden como están. He sacrificado demasiado, no quiero que Lena se convierta en otra persona a la que tenga que renunciar.

- ¿Te das cuenta de que es justo lo que estás haciendo? Estás renunciando a todo lo que podrías tener con ella. Ni siquiera le estás dando la oportunidad de decidir. Sólo me has dicho lo que no quieres, ¿qué hay de lo que ella quiere?

La heroína negó con la cabeza.

- Ella no me ha dado ninguna señal de que sienta algo más por mí.

Su hermana la observó como si quisiera darle un golpe en la nuca.

- No quiero que esto suene mal, pero pensé que la que no podía ver era ella, y tú estás más ciega que un topo.

- Ahora sí me siento atacada. - Era verdad, ¿cuánto más tenía que soportar esta tortura para resolver lo que sentía por Lena? - Escucha, no puede haber algo más que amistad entre Lena y yo, sería demasiado complicado. Ya lo tengo decidido.

- Claro, porque la gente elige de quién enamorarse y de quien no.

La rubia se cruzó de brazos.

- Además... - agregó Kara, como si se le acabara de ocurrir. – Con todo lo que está pasando, no es el momento.

Supergirl dirigió la mirada al piso y lo examinó con tanto interés que Alex tuvo que ver por un segundo qué era tan enigmático en la loza gris y aburrida del DEO. Nada.

- En eso tal vez estoy contigo. Vamos a dejar esta conversación aquí, pero te prometo que la vamos a retomar.

- ¡Rao! ¿A dónde quieres llegar con esto?

- Después hablaremos, ¿de acuerdo?

Kara suspiró y se encogió de hombros.

- Ahora si me permites, tengo demasiados documentos e informes que no se van a leer solos. Y un mensaje de Supergirl que organizar.

Kara se hizo a un lado y observó a su hermana alejarse por el pasillo.

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El mensaje de Supergirl se emitió ese mismo día. Kara dejó claro que entre Lena Luthor y ella no existía rivalidad alguna, sino todo lo contrario. Ambas tenían los mejores intereses para National City y trabajaban, en su propio campo, para beneficio de todas las personas. No existía tal cosa como una guerra y Supergirl no conocía en la ciudad a ninguna otra mujer tan inteligente y dedicada como Lena a desarrollar avances tecnológicos en beneficio de humanos y aliens. Hubiera podido hablar hasta el cansancio de todo lo que Lena había hecho por todos en diferentes ocasiones, pero sólo se limitó a mencionar su importante participación para erradicar el virus Medusa, o la invasión daxamita. Esperaba que eso fuera suficiente para que cualquier sentimiento en contra de Lena fuera desterrado de la mente de las personas.

De manera que ahora se encontraba comiendo pizza junto con Lena, en su departamento tal y como lo habían acordado.

- ¿Cómo funciona exactamente tu super oído? - preguntó Lena, sentada sobre el sofá con las piernas cruzadas mientras comía lentamente un poco de ensalada.

- ¿Quieres la parte científica? - le dijo Kara, que estaba terminando la mitad que le correspondía de la pizza. ¿En qué momento había pensado que media pizza sería suficiente?

- Adelante.

- Pues mi membrana del tímpano es un poco diferente a la de los humanos, mucho más sensible. Además las células pilosas también son diferentes, transforman los estímulos mecánicos en eléctricos con mucho mayor detalle que las del resto de las personas. Mi cerebro es capaz de captar esos impulsos eléctricos y escuchar cosas que una persona normal no puede.

- ¿Todo el tiempo?

- Afortunadamente no, aprendí a controlarlo. Es... como sintonizar un radio, hay diferentes ondas, que vibran en diferentes frecuencias. Solo necesito un poco de concentración para diferenciar unas de otras. Como cuando agudizas el oído por las noches si percibes un sonido extraño o fuera de lo normal. O como intentar separar cada instrumento en una pieza musical, pero a veces hay miles de sonidos diferentes y... puede resultar un poco agobiante. Eso era antes, ahora lo hago casi en automático, la habilidad para controlar mis poderes es algo casi innato en este punto de mi vida, mi cerebro ya está acostumbrado, de lo contrario iría por el mundo rompiendo burós y puertas a diestra y siniestra. - finalizó Kara.

Lena se quedó en silencio, sonriendo ligeramente, quizá tratando de comprender como era ese proceso.

- Entonces puedes escuchar casi cualquier cosa en...

- Varios kilómetros a la redonda. - complementó Kara, saboreando la pizza.

- Vaya... y yo aquí pensando que mi sentido del oído era muy bueno, desde que no puedo ver.

- ¡Puedo ayudar con eso! Es decir... mientras recuperas la visión.

Lena le regaló una sonrisa resignada aunque había algo parecido a la curiosidad en su rostro.

- ¿Cómo?

- Antes utilizaba un método que me ayudó mucho a controlar mis poderes. Vamos a necesitar algo de música.

- Si vamos a escuchar los éxitos de NSYNC creo que prefiero quedarme como estoy...

- Voy a pasar por alto ese insulto.

- Empezamos a entendernos Señorita Danvers.

Kara sonrió porque el hecho de que Lena utilizara ese tono divertido conseguía erradicar un poco la angustia que sentía por su ceguera. Y la verdad era que sí había pensado en NSYNC.

- A veces el ruido era tanto que me daba dolor de cabeza, así que mi hermana me ayudaba colocándome unos audífonos que me aislaban de la mayoría de los sonidos del exterior y ponía un poco de música. Pero eso era sólo para aminorar mis jaquecas. Cuando estaba bien, digamos que me saturaba de sonidos.

- ¿Cómo?

- Conversábamos, y Alex agregaba música de diferentes fuentes. Yo me tenía que concentrar sólo en su voz y trataba de neutralizar los demás sonidos.

- Suena bien.

- Voy a dejar que elijas las canciones, ya que tu pésimo gusto musical no sabe apreciar a NSYNC.

La sonrisa de Lena le dejaba saber que no se arrepentía de nada. Lena eligió algunas melodías de jazz, y pasaron la siguiente hora aplicando la técnica de Kara. Hasta que Lena empezó a quejarse de que le dolía la cabeza.

- Lo siento, ¿tal vez el volumen era demasiado alto?

- No, está bien... es sólo que aún me estoy adaptando. Es más difícil de lo que parece, aturde un poco. - le dijo Lena. – Pero fue de utilidad, identificar los sonidos de esa manera puede ayudarme a ubicarme mejor.

- ¡Claro! – exclamó Kara, mientras quitaba uno a una a una las piezas musicales hasta dejar una sola. Era música llena de ritmo e improvisación. – Me encanta la música.

- Seguro que sí.

- ¡Bailemos!

- ¿Qué? No, Kara-

Pero Lena no tuvo demasiado tiempo para protestar, Kara la tomó de la mano y la levantó del sofá en menos de un segundo.

- ¿Vas a decirme que no sabes bailar? Tiene que ser una de tus tantas habilidades sociales cuando eres Directora Ejecutiva de una compañía tan importante, con tantos eventos públicos y galas…

Lena se rio un poco nerviosa, mientras Kara empezaba a rodearle la cintura con un brazo.

- No es… algo que haga con frecuencia. ¿Sabes cuantas veces he tenido que soportar los coqueteos incómodos de incontables parejas de baile? A veces prefería evadir la actividad en ese tipo de eventos, otras era inevitable pero funcionaba más como una estrategia para conseguir algunos contactos, que a la larga podían ser de utilidad para hacer negocios.

- Entiendo. ¿Entonces me permites esta pieza? No estoy segura de que yo te sirva mucho para hacer negocios, y prometo no coquetearte demasiado.

Lena volvió a sonreír con un poco de timidez, y a Kara le pareció adorable.

- De acuerdo.

Por una agradable coincidencia, una melodía totalmente familiar empezó a escucharse.

- ¡Frank Sinatra! Que elegante.

Lena le dio un golpe en el brazo, mientras Kara empezaba a moverse al compás de las primeras notas. Movimientos fáciles y relajados, porque no quería poner a Lena en un predicamento.

- No es burla, me encanta Fly me to the moon. ¿A quién no?

La aferró de la cintura y la sostuvo de la mano que no tenía lastimada, intentando no ir demasiado rápido. Era un tanto extraña la posición porque Lena tenía un brazo en cabestrillo, pero Kara se las arregló. Al principio hubo algunos titubeos, sin embargo, segundos después Lena siguió el ritmo sin mucha dificultad.

- Eres buena. – le dijo Kara, con una sonrisa, balanceándose rítmicamente y observando con cuidado a Lena para no perder el paso, poniendo especial cuidado en el movimiento de sus pies para no pisarla. El recuerdo fugaz de haberle fracturado los dedos de los pies a un muchacho cuando ella apenas aprendía a bailar le llegó a la mente, y sacudió un poco la cabeza para alejar ese pensamiento.

- No dije que no lo fuera.

- Presumida. – observó Kara, dando medio giro con cuidado para que Lena tuviera oportunidad de seguirla.

Cuando la otra joven se acopló a sus movimientos sin problema, Kara volvió a sonreír. Le encantaba caer en esa complicidad de un baile bien ejecutado con alguien más, donde un contacto sutil bien entendido era el primer eslabón de una cadena de movimientos que se disfrutaba enormemente, así que cuando se arriesgó y dio un giro más pronunciado con Lena entre sus brazos, no pudo evitar que se le escapara una sonrisa al mismo tiempo que la otra joven reía divertida. Era una canción que conseguía ponerla de buen humor de manera irremediable, el sonido del piano, la batería y las trompetas conseguían ese efecto. Lena parecía estar disfrutándolo también.

Fly me to the moon

Let me play among the stars

Let me see what spring is like

On Jupiter and Mars

- Y entonces… ¿a cuánta gente conquistaste de esta manera?

- ¿Bailando?

- Sí, ¿Cuántos cayeron presa de tus encantos?

In other words, hold my hand

In other words, baby, kiss me

Lena le regaló esa enigmática media sonrisa acompañada de un movimiento de su ceja izquierda que estuvo a punto de hacerla perder el paso, pero lo recuperó de manera inmediata. Soltó a Lena de la cintura pero no de la mano, y tiró levemente de ella para indicarle que tenía que girar. Lena entendió el movimiento y dio la vuelta, regresando enseguida a su posición entre los brazos de Kara. Como dos imanes atrayéndose.

- No lo sé… si bailaban conmigo creo que la mayoría estaban más interesados en obtener algún beneficio extra en los contratos con L-Corp.

- ¿En serio? – preguntó Kara, con un tinte de incredulidad.

- Sí. O a veces era evidente que sólo buscaban pasar el rato, o la noche.

- No te creo… ¿quién en su sano juicio no iba a querer conocerte más?

- ¡Aparentemente casi todo el mundo!

Kara frunció el ceño, sintiéndose molesta. ¿Cómo era posible que la trataran de esa manera? Era verdad que una mujer como Lena podía intimidar en primera instancia, pero bastaba intercambiar unas palabras con ella para darse cuenta de lo interesante que era.

- Yo creo que son estúpidos, ellos se lo pierden.

- Y ellas. – completó Lena, en voz baja, como si no hubiera querido decirlo pero al final se le hubiera escapado inevitablemente.

Kara trastabilló y casi pisa a Lena.

- Oh.

- Nunca te lo había dicho… ¿te molesta? No es algo que vaya pregonando por ahí, pero si alguien me lo pregunta tampoco lo oculto, además no han sido demasiadas… experiencias con chicas, discúlpame si te incomodé -

- Lena, ¡jamás te disculpes por eso! Por supuesto que no me molesta.

- Te sentí un poco tensa.

- Es que me tomó por sorpresa… oye, ¿ya te presenté a mi hermana? – bromeó.

- ¡Kara! – exclamó Lena, dándole un golpe secó sobre el hombro.

La música terminó, para gusto de Kara, demasiado rápido, pero ella se quedó ahí sosteniendo a su amiga con la respiración ligeramente agitada, jadeos que dudaba tuvieran algo que ver con el esfuerzo físico de tres minutos. Lena seguía sonriendo.

- Muchas gracias, fue un placer. – le dijo Kara.

- Gracias a ti. – respondió la otra joven.

Kara se aclaró la garganta. La idea de que Lena también estuviera interesada en chicas revoloteaba en su cabeza.

- Todavía no puedo creer que no haya filas de hombres y mujeres dispuestos a ofrecer todo para conquistarte. – le dijo, observándola fijamente.

- Bueno, técnicamente lo tengo todo.

Kara negó con la cabeza mientras sonreía.

- Sabes a qué me refiero.

La otra chica se encogió de hombros. Kara suspiró.

- Por cierto, Alex me dijo que la próxima semana el DEO tendrá todo preparado para revisarte.

No estaba segura de por qué había insertado ese comentario de manera tan anticlimática, por decirlo de algún modo. Lena se mordió el labio inferior, y asintió con la cabeza.

- Te confirmaré la fecha en cuanto Alex me la informe.

Lena se llevó una mano a la nuca e inclinó la cabeza mientras aplicaba un poco de presión sobre la parte trasera de su cuello. Kara supuso que el dolor de cabeza no había desaparecido del todo.

- Déjame ayudarte con eso. Siéntate.

Se colocó detrás de ella en el sofá y empezó a aplicar presión sobre los músculos del cuello y hombros. Lena se relajó casi al instante y al cabo de un par de minutos se recargó sobre ella, como un sólido perdiendo consistencia a causa de los movimientos de las cálidas manos de Kara.

Estuvo varios minutos masajeando los músculos de Lena, al menos hasta que ya no fue posible hacerlo porque la muchacha cerró los ojos y se quedó aparentemente dormida sobre ella. Kara tuvo que detenerse en el momento que su espalda quedó presionada completamente sobre su pecho. De manera ausente, continuó acariciando su cuello en un movimiento que ya no era precisamente un masaje.

- Gracias. – le dijo Lena, relajándose aún más sobre ella y dejándole saber que no se había quedado dormida.

A decir verdad, el aroma de Lena había conseguido sumergirla en una especie de nube, suspiró tan lánguidamente que se sorprendió cuando la respuesta inmediata de su cuerpo fue rodear a Lena con sus brazos en un gesto protector.

El cuerpo de Lena dio un salto pequeño y Kara estuvo a punto de ofrecerle disculpas por cruzar esa barrera, pero Lena se acurrucó más en su regazo y Kara tuvo la sensación, en ese momento, de que algo había cambiado. No supo exactamente qué, y la verdad es que estaba empezando a cansarse de analizar todo lo que Lena le provocaba, así que dejó que el sentimiento fluyera.

- Tú también bailas bien. – le dijo Lena, colocando una mano sobre la suya y haciendo un movimiento de caricia con los dedos.

- Gracias, me costó algunas fracturas de mis parejas de baile, pero aprendí.

- Ouch, ¿hablas en serio?

- Si.

- ¿Cómo consigues controlar eso con las personas? Tu fuerza.

- No estoy segura de poder explicártelo. ¿Pero todo el mundo podría lastimar a otra persona si se lo propone no? Funciona así, es cuestión de límites. Sólo tengo que ser un poco más cuidadosa que el resto de las personas.

- Muchísimo más cuidadosa – observó Lena, y Kara rio.

- Le rompí la nariz a varios cuando los besaba. Pero he aprendido.

- ¡Eres un peligro!

Kara soltó una carcajada. Se quedaron en silencio. Lena tomó aire y se movió con un poco de inquietud.

- ¿Kara? Tengo curiosidad. ¿Puedo preguntarte lo que sea?

- Claro.

- Cuando… ya sabes… estás con alguien, en la intimidad. ¿Es difícil controlar tu fuerza?

Hubo un silencio en el qué Kara se preguntó si estaba preguntando realmente eso. Se dio cuenta de que estaba conteniendo la respiración y de que los latidos de su corazón empezaban a hacer cosas extrañas.

- Estoy hablando de sexo. – le dijo Lena, como si la aclaración hubiera sido necesaria. – Pero no tienes que responder si te incomoda.

La curiosidad de su amiga por aprender los detalles de sus superpoderes era divertida, y hablar con ella de todo eso resultaba liberador, gratificante; además, sentía que se lo debía a Lena después de ocultarle tantas cosas acerca de quién era realmente. Pero ahora estaban en un terreno mucho más personal, y aunque la pregunta le sorprendió se dijo que tener ese tipo de conversaciones con su mejor amiga era el curso normal de las cosas, ¿para que estaban los amigos?

- Bueno… - comenzó Kara, tomando aire y aclarándose la garganta de manera disimulada – Con Mon-El por ejemplo, no tenía que tener cuidado. Incluso… podía ir un poco más allá. Una vez azoté su cabeza contra el muro y ni siquiera se quejó. Hubo que reparar un agujero en la pared días después. Pero sabía que difícilmente podía lastimarlo.

- Entonces… ¿no lo disfrutas tanto con un humano? – preguntó Lena, y su tono, por alguna razón, sonaba decepcionado.

- ¡No dije eso! Sólo tengo que tener más cuidado. Por ejemplo, cuando estás jugando con un cachorrito no lo lastimas por accidente, a menos que en realidad quieras hacerlo.

- ¿Nos estás comparando con cachorritos? Esto se está volviendo incómodo.

Kara soltó una risa.

- No… sólo digo que… desde mi perspectiva, son más frágiles físicamente. Y que soy perfectamente consciente de mi fuerza, así que no hay manera de lastimarlos a menos que pierda la cabeza de manera MUY extrema.

- Pero… tienes que reprimirte.

- Creo que no se trata de reprimir, sólo tengo que saber… encauzarlo. En este momento, te estaría lastimando por abrazarte de esta manera. – le dijo Kara, apretando un poco sus brazos alrededor de Lena. – pero soy perfectamente consciente de los límites de tu cuerpo y sé hasta dónde puedo llegar, sin hacerte daño.

- Creo que ya entendí. Aun así…

Kara sonrió. La curiosidad de Lena cuando se trataba de aprender algo, no tenía límites.

- Vas a decirme que no pierdes un poco los estribos cuando… ¿estás sintiendo placer?

Gracias a Rao, Lena no podía ver el rostro encendido de rubor de Kara cuando le hizo esa pregunta. ¿Por qué últimamente parecía que la mayoría de sus conversaciones torcían el rumbo en algún momento?

- Sí, pero…

- Tu experiencia con Mon-El debió ser diferente que con cualquier otra persona… humano, quiero decir.

Se quedó en silencio. No se había detenido a analizarlo, pero era cierto. Si bien Mon-El no había sido su primera experiencia, era verdad que en el fondo de su mente siempre había existido esa preocupación de hacerle daño a alguna de sus parejas.

- Ahora sí te estoy incomodando. – le dijo Lena cuando su silencio se prolongó.

- Es un poco extraño tener esta conversación contigo, pero no es eso… sólo estaba pensando.

Suspiró y sintió a Lena relajarse en sus brazos.

- ¿Lo extrañas?

Su amiga no necesitó decir su nombre para saber de quién estaba hablando.

- Algunas veces, sí. Pero desde el principio las cosas fueron muy complicadas con él. Primero con su mentalidad, sus mentiras, no sabía escucharme… y después, no lo sé. Una vez escuché que es difícil que alguien más te rompa el corazón, la mayoría de las veces eres tú tratando de acomodar a alguien en donde sabes muy bien que no cabe. Sentía una conexión especial con él, me identificaba… traté de ignorar todo lo demás porque pensé que el hecho de que viniera de otro planeta, de que también hubiera perdido su hogar como yo, sería suficiente para estar juntos. No lo fue.

El tono de una llamada entrante al celular de Lena interrumpió su conversación. El nombre de James Olsen apareció en la pantalla, y una voz surgió del celular pronunciando el nombre para que Lena pudiera identificar quién era.

- Es James-

Kara se incorporó un poco sin soltar a Lena para pasarle el aparato, pero Lena la detuvo.

- No.

El tono de su amiga fue cortante y la rubia se sorprendió un poco.

- Lo siento… es que… las cosas no están bien con él últimamente.

- De acuerdo... – titubeó Kara.

- Sé que los dos son amigos y que en algún momento también existió algo entre ustedes…

- Oye, lo que sea que haya pasado entre él y yo… y contigo, ¿no tiene por qué interponerse en nuestra amistad o si?

Kara sintió a Lena respirar profundamente, como si hubiera dejado ir una preocupación en una exhalación.

- No, claro que no. Me alegro.

- Yo también.

- A veces me pregunto por qué estaba con él… - continuó Lena, en un tono que sonaba incrédulo – La realidad es que… no estoy muy acostumbrada a que la gente se preocupe por mí, a tener amigos, alguien en quien confiar… James mostró interés y de un momento a otro estábamos saliendo. La mayoría del tiempo sentía que algo no encajaba. Soy un desastre en eso de las relaciones románticas.

- Bienvenida al club.

Ambas rieron. El teléfono de Lena dejó de sonar, y se volvieron a quedar en silencio hasta que Kara pudo identificar, sin temor a equivocarse, el ritmo de los latidos del corazón de Lena, que se había quedado completamente dormida tras un par de minutos.

"Escucha, no puede haber algo más que amistad entre Lena y yo, sería demasiado complicado." recordó las palabras que le había dicho a Alex. Sin embargo, mientras estaba ahí, con Lena entre sus brazos, absolutamente nada parecía complicado. Bailar con ella había resultado tan intuitivo y natural, que su corazón no dejaba de decirle con cada latido que esta batalla la tenía perdida, nada más y nada menos que con una Luthor, que lo único que había hecho era sonreírle y dejarla pasar a través de sus muros para ponerla a sus pies.