¡Hola!

Los dejo con la siguiente parte, espero que sea de su agrado como se está desarrollando la historia porque ya estamos un poco más allá de la mitad :)

Prometo que para la siguiente parte, compensaré la espera ;)

También me gustaría saber si quieren que Lena sufra otro poquito (porque pobrecita, denle un abrazo) ¿o ha sido suficiente?. Dependiendo de eso el contenido de la siguiente parte :)

Saludos!

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PARTE V

Una semana después, Alex se encontraba en su oficina del DEO analizando los resultados de los exámenes de Lena Luthor. Al menos eso intentaba, porque su hermana enfundada en el traje de Supergirl no dejaba de caminar frente a ella.

- Supergirl, detente.

- Lo siento.

- Basta.

- De acuerdo.

- Estás distrayéndome y terminarás por ponerme nerviosa a mí también.

- No me di cuenta.

- Llevas media hora así. Caminando como si fueras un animal salvaje enjaulado.

- Alex, tengo un problema. – le dijo, mientras se sentaba frente a ella luciendo realmente preocupada.

- Yo tengo que revisar los resultados de los estudios de Lena, y tú caminando de aquí para allá no ayudas mucho.

Supergirl se cruzó de brazos y frunció el ceño. Alex suspiró y se recargó en la silla mientras observaba a su hermana.

- ¿Qué pasa? No voy a tener los resultados de sus estudios en este momento.

- No es eso... bueno sí, es una de mis preocupaciones. Pero hay algo más.

- No me digas que los ataques de pánico de Lena no han cedido…

- No, tampoco es eso. Afortunadamente no ha vuelto a tenerlos desde que se está quedando conmigo.

La mayor de las Danvers se cruzó de brazos e inclinó la cabeza, invitándola a que continuara.

- Sucede que… eso de mantener al margen mis sentimientos por Lena... no está funcionando del todo.

Alex apretó la mandíbula para contener la risa que le causaba observar la expresión casi infantil de su hermana, la mirada de angustia, los labios apretados y el tono avergonzado por haber fracasado en algo que había asegurado poder lograr.

- Kara...

- Por favor no digas "Te lo dije". Pero las cosas se han vuelto… difíciles en estos días que he estado pasando con ella.

- ¿En qué sentido?

- ¿En qué sentido? ¡En todos!

Alex ladeó la cabeza.

- Déjame adivinar, acabas de descubrir que la rutina viviendo con Lena es algo que podrías hacer más tiempo del que habías imaginado. No lo sé… tal vez desayunar con ella, conversar, llegar a casa y saber que ella estará ahí. ¿Vas a decirme que eso es un problema y que es difícil? A mí me parece algo totalmente opuesto. Pero eso es algo que no podemos discutir aquí. ¿Nos vemos hoy en mi apartamento?

Kara se mordió el labio inferior y asintió.

- Te veré más tarde entonces.

- ¿Qué hay de los resultados?

- Tardaré un par de días... no quisiera adelantar nada ahora.

- ¿Pero crees que pueda volver a ver?

- Kara, aún no lo sé. Tendrás que darme un par de días. La lesión fue grave, pero necesito asegurarme que no hay lesión en el nervio óptico.

Kara asintió y se movió nerviosa en su lugar.

- Entonces, voy a... - titubeó, señalando al cuarto contiguo y poniéndose de pie.

- ¿Ver a Lena? Adelante. - Le respondió Alex con una sonrisa, señalando la puerta de manera condescendiente.

La heroína apretó los labios y los curvó, sonriendo incómodamente, mientras salía con cara de no saber qué estaba haciendo.

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- Hey.

Lena levantó la cabeza al escuchar la voz de Kara y una sonrisa apareció gradualmente en su rostro.

- Hey. - le respondió.

La rubia cerró la puerta y entró con paso lento a la habitación de paredes blancas y mobiliario similar al de un consultorio médico. Lena estaba sentada sobre una especie de camilla y balanceaba los pies de atrás hacia adelante, quizá de manera inconsciente. Llevaba puesta una bata blanca de algodón y sólo eso. El cabello suelto y la ausencia de maquillaje la hacían parecer mucho más joven de lo que en realidad era, tenía un aspecto frágil que solo era acentuado por la mirada dirigida a ningún lugar y el ceño ligeramente fruncido.

- ¿Todo bien?

- Sí… Estaba a punto de vestirme hasta que me di cuenta de que no sé en dónde está mi ropa. - le dijo, mientras se encogía de hombros y suspiró. - ¿Podrías ayudarme? Hace mucho frío aquí.

Kara observó a su alrededor, llevándose una mano a la nuca.

- Claro. - Su voz le pareció más aguda de lo normal.

Encontró la ropa de Lena sobre un sofá, estaba cuidadosamente doblada y acomodada, así que la tomó para entregársela mientras se esforzaba para no observar la ropa interior que estaba encima de las demás prendas. La colocó sobre su regazo y dio un paso hacia atrás observando a Lena.

- Necesitas... - señaló la ropa y se dio un golpe en la cabeza de manera imaginaria, sabiendo que Lena no podía observar sus movimientos. - ¿ayuda para vestirte?

Lo que Lena tampoco podía observar era su evidente sonrojo y el movimiento de sus manos apretadas una contra la otra, algo que al menos para Kara era un alivio. Durante los días que había pasado con ella, ni una sola vez su amiga le había pedido ayuda para vestirse, lo que resultaba en ocasiones en una Lena Luthor vestida de colores que no combinaban en absoluto, o alguna prenda puesta al revés. Atrás habían quedado los glamorosos vestidos porque trabajando desde casa era algo innecesario, así que últimamente Lena optaba por ropa mucho más casual y fácil de ponerse. Kara encontraba curiosamente cautivador ver a Lena vestida con ropa deportiva holgada, o jeans y alguna camiseta de estampados como la leyenda "Así me desperté". Pensó en decirle que no la consideraba el tipo de persona que usara ese tipo de ropa, pero recordó la camiseta con el emblema de la Casa de El en rosa, y decidió guardarse su comentario.

- No, gracias... ¿Podrías decirme si lo puedo hacer aquí? No sé exactamente en dónde estoy. Qué tal si es una de esas habitaciones con enormes ventanas transparentes y me pongo a dar un espectáculo. - Lena sonrió divertida. Después inclinó la cabeza un tanto cohibida en señal de haberse arrepentido de lo que acababa de decir aunque en realidad no estaba ofendiendo a nadie, así que Kara no entendió el débil tono rosado que apareció en las mejillas de la otra muchacha. ¿Lena dando un espectáculo? La imaginación de Kara voló muy lejos y se sorprendió a sí misma mordiéndose el labio inferior.

- ¿Kara?

- ¿Sí?

- ¿No es una habitación de ventanas transparentes verdad?

- ¡Ah! No. Para nada, es seguro, puedes vestirte. Dame un minuto.

Acercó un banquillo para que pudiera bajar y movió una mampara que se encontraba en un extremo para darle privacidad.

- Listo. Aquí hay un banco. – le dijo, tocando uno de sus pies y moviéndolo un poco para que pudiera sentir el mueble – puedes bajar, es pequeño y de un solo nivel. Y acomodé una mampara para darte privacidad en caso de que alguien entre – continuó, tomando la mano de Lena y estirándola para que sintiera la mampara.

- Gracias.

Lena empezó a vestirse en silencio mientras Kara esperaba sentada en una silla de metal en un extremo de la habitación.

- ¿Kara?

-¿Si?

- Perdón pero… ¿podrías ayudarme con el sostén? Algo se atoró, y se me complica con un solo brazo.

- ¡Claro! – intentó que su tono fuera natural pero le salió más agudo de lo normal y curiosamente entusiasmado.

Rodeó la mampara y lo primero que hizo fue tratar de NO observar el cuerpo de Lena a pesar de que se había dicho que se concentraría sólo en la tarea solicitada. Su amiga se había acomodado la prenda de vestir pero uno de los broches estaba claramente atorado, enredado en la misma tela. Fácilmente hubiera podido aprovecharse de la situación porque Lena no podía verla, deleitarse con la vista de sus pechos parcialmente descubiertos… ¡Deja de mirar! Pensó Kara, su vocecita interior tenía un tono molesto y recriminatorio que se dijo que merecía. Sacudió la cabeza para salir del trance, tragó saliva y se movió para situarse detrás de ella, sin dejar de pensar que era la primera vez que veía tanta piel descubierta de su amiga, tenía que ser cierto que hacía frío porque podía notar su piel erizada por la temperatura… ¡Basta!, regresó la voz. Ella nunca sentía frío, la única manera de conseguir que la piel se le erizara era por sus emociones. La espalda de Lena se veía tan blanca y suave que no parecía real, a pesar de que tenía algunos moretones a causa del accidente que aún no desaparecían del todo. Kara frunció los labios, deseando de alguna manera aliviar el dolor de Lena, prometerle que estaría a salvo. Sin embargo, estaba consciente de que existían límites y tenía que confiar en la capacidad de Lena para cuidar de sí misma, aún en la situación en la que se encontraba. Suspiró y tomó los bordes del sostén para abrochar la prenda, las manos le temblaron ligeramente cuando sus nudillos entraron en contacto con la espalda desnuda de su amiga y la rozaron ligeramente de manera inevitable. Kara sintió que la piel se le erizaba, y gracias a su super oído escuchó un compás fuera de ritmo en el corazón de Lena, un ligero desequilibrio, como un músico de jazz novato perdiendo el swing.

- Ya está.

- Gracias.

Se dijo que era su imaginación cuando el tono de voz de ambas le pareció un poco ahogado en nerviosismo.

Kara apenas estaba llegando otra vez a la silla en donde estaba sentada, cuando escuchó una exclamación de Lena. Se desplazó como un relámpago hacia ella y la sostuvo justo antes de que golpeara el suelo: se había tropezado con la mampara. La sujetó de la cintura para enderezarla mientras la observaba atentamente asegurándose de que estaba bien. Era obvio que estaba bien, y también que no llevaba ninguna blusa encima. La cercanía era tanta que podía percibir su aroma y sentir su aliento cosquilleando su cuello. Pasó saliva con dificultad y se preguntó si Lena se percataba que el corazón le estaba empezando a latir sin control. Intentó calmarse, intentó respirar con normalidad, intentó ignorar el calor que le recorrió el cuerpo en una oleada imparable, pero fue incapaz de contener todo y terminó por sucumbir a las sensaciones como quizá lo haría alguien que ha caído en el océano en medio de una tormenta. La aferró un poco más y Lena soltó una especie de suspiro que tan sólo consiguió acelerarle más el pulso. Kara ladeó un poco la cabeza y la observó. Era imposible que Lena no se diera cuenta de lo que estaba pasando en ese instante, pues tenía una de sus manos sobre el hombro de Kara, los ojos cerrados, aunque los párpados le temblaban ligeramente, y los labios entreabiertos que se humedeció nerviosamente con la lengua. Kara hizo lo mismo, como saboreando anticipadamente lo que parecía inevitable, era como si se estuviera derritiendo lentamente.

-Estás... ¿volando? - le dijo Lena. La voz le temblaba ligeramente.

Era cierto. Sus pies no tocaban el suelo como por unos treinta centímetros, y levitaba apaciblemente por encima del piso, por lo tanto también Lena se hallaba suspendida en el aire porque la sujetaba con suficiente firmeza de la cintura. Cuando se agachó para observar tal cosa, su nariz rozó suavemente la de Lena y la respiración de ambas tembló. Rao. Sólo bastaba un pequeño movimiento para eliminar la poca distancia que las separaba y... Kara se mordió el labio inferior y terminó depositándola sobre el suelo con suavidad, la liberó de la cintura y dio un paso hacia atrás, poniendo fin de manera súbita al momento. Ahora tenía la boca seca y un sentimiento de arrepentimiento en el pecho, aunque no tenía claro si era por dejarse llevar o dejar escapar el momento.

-Alex dice que en un par de días tendrá un diagnóstico después de analizar los resultados.

Así, como si nada, sepultó lo que acababa de suceder. Lena asintió nerviosamente sin decir una palabra, y Kara tampoco sabía qué hacer, así que el silencio se extendió por varios segundos tormentosos, hasta que Kara decidió moverse porque Lena en sujetador frente a ella no estaba haciendo nada para calmarla.

- Aquí tienes. – le dijo con un tono neutral que se esforzó por conseguir, mientras le entregaba la blusa a Lena para que terminara de vestirse.

- Gracias.

Kara bajó la mirada, incómoda, preguntándose qué es lo que iba a hacer para conservar el control de ahora en adelante. Otra vez era como tratar de mantener al margen sus super poderes en un mundo donde todo lo que tocaba podía derribarse con la misma facilidad que un castillo de naipes. Excepto que ahora se trataba de sus sentimientos por Lena, y su amistad con ella. No quería actuar, quería dejar las cosas tal y como estaban, pero últimamente eso resultaba cada vez más complicado, y tenía miedo de hacer algo mal y arrasar con la amistad que le había llevado años construir con la otra joven. Lena viviendo temporalmente en su departamento había sido una idea magnífica y terrible al mismo tiempo.

Alex tenía razón, compartir con Lena el tiempo libre había conseguido abrirle los ojos a lo que podía ser su vida al lado de su mejor amiga. Cenar juntas, conversar hasta altas horas de la noche y quedarse dormidas en el sofá sólo para despertar al día siguiente maldiciendo lo tarde que era para que Kara se presentara en su trabajo, o Lena tuviera una conferencia telefónica con inversionistas. Escuchar a Lena hablar de entrelazamiento cuántico y fotones mientras ella devoraba la cena en turno, o que la joven mujer le preguntara cuántas lunas tenía Kriptón, sus nombres y las leyendas que existían para cada una de ellas. Hablar de su planeta perdido a veces era doloroso, pero había algo en la manera en que Lena lo preguntaba que despertaba un sentimiento de nostalgia y añoranza que lograba dejar a Kara con una sonrisa en el rostro. Quizá era la manera en la que la otra joven exploraba con curiosidad cada detalle que Kara pudiera darle, y el entusiasmo, sorpresa y admiración en la expresión de su rostro cada vez que Kara respondía una pregunta, algo que le causaba orgullo al decirle tanto de lo que alguna vez había sido su hogar. Sentía que compartir su identidad como kriptoniana la volvía un poco más… ella.

Todo eso era genial, pero también estaba la parte tortuosa porque un solo baño se convirtió en un pequeño inconveniente cuando Kara descubrió lo complicado que era no toparse con Lena Luthor envuelta en una toalla, con el cabello y la piel húmedos cada vez que se bañaba, situación que se repitió en más de una ocasión dejándola con el corazón palpitante y un "Rao bendito" a punto de escapársele de los labios. También estaba la manera en la que Lena se empeñaba en permanecer despierta cada vez que Supergirl tenía que salir volando durante la noche por alguna emergencia que ameritaba su presencia, algo que la hacía sentir culpable sin importar que Lena le asegurara que de cualquier manera, siempre había sufrido de insomnio. Aun así, una parte de ella se alegraba cada vez que pensaba en el hecho de que ella la esperaba sin importar la hora.

Y después, pero no menos importantes, estaban los detalles. Esos que no puedes notar hasta que convives con alguien a ese nivel, como la manera en que Lena tarareaba alguna canción mientras acomodaba con extremo cuidado los platos en la mesa para cenar (Kara había tenido que ordenar todo por categorías para que ella pudiera encontrar sin dificultad algún utensilio en la cocina), o la forma en que Lena comía todo a pequeñas mordidas en contraste con Kara, que siempre parecía estar en algún concurso para saber cuánta cantidad de comida era capaz de engullir de una sola vez.

Por Rao y todas las lunas de Kripton, ¿en qué momento había caído tan profundo en ese universo infinito de sus sentimientos por Lena?

Finalmente, alguien llamó a la puerta sobresaltándolas. Alexandra Danvers asomó la cabeza por el marco de la puerta.

- ¿Puedo hablar con ustedes unos minutos? – les preguntó, observándolas.

Ambas asistieron.

- Es delicado, pero he estado pensando en algo.

Kara la observó con atención y la invitó a que continuara.

- Kara, cuando tú te lesionas, gracias a tus superpoderes tus células se regeneran de manera casi automática.

- Si… - le dijo Kara - ¿qué hay con eso?

- Bueno, cuando el nervio óptico de un ser humano sufre daño, es prácticamente imposible lograr que se regenere, sigue siendo objeto de investigación porque no sucede lo mismo con otro tipo de tejidos en los humanos. Así que… me gustaría analizar a detalle cómo funciona tu vista, si en el peor de los escenarios Lena tuviera algún daño irreversible, tu fisiología podría ayudarnos a buscar alguna solución.

- Claro que sí. Puedes hacerlo. – respondió Kara sin dudarlo un segundo.

Alex asintió, aunque de manera cautelosa.

- ¿Alex? – intervino Lena - ¿cómo piensas detallar el proceso de regeneración en algo que no está dañado? Me refiero a Kara, su visión está perfectamente bien… no hay manera de saber los mecanismos que actúan para reparar un posible daño en sus ojos, a menos que-

- Sufra una lesión y después se regenere. – completó Kara. – Tendrían que hacer algo para dañar el nervio y después-

- Eso es todo, no podemos hacerlo. – les dijo Lena tajantemente.

- Nada me va a pasar. – argumentó Kara, encogiéndose de hombros.

- Kara, puede ser peligroso. – le dijo la joven de ojos verdes - En un ser humano el nervio óptico no se regenera como otros tejidos del cuerpo, es por eso que un daño en el mismo no se puede reparar así como así. Tal vez te puedas recuperar de una fractura, una herida o una contusión, ¿pero una lesión en los ojos? No hay manera de saberlo. Eso sin mencionar que de alguna manera tendríamos que privarte de tus poderes para poder realizar el procedimiento.

- Sigo sin ver el problema, háganlo. Me he recuperado antes de lesiones que una persona normal no sobreviviría, esto no tiene por qué ser la excepción.

- No sabemos si esto será igual Kara, existe un riesgo.

- Lo asumo.

- Yo no quiero que lo hagan. – intervino Lena, y Kara la observó con el ceño fruncido.

- Pues yo sí.

- De acuerdo, basta. – Interrumpió Alex – Necesito el consentimiento de ambas.

- Kara, escúchame. Si las cosas no salen bien no solo te estamos perjudicando a ti, ¿qué hay de todas las personas que proteges?

La kriptoniana apretó los labios. Su hermana la observó con expresión seria.

- Aún existe la posibilidad de que no sea necesario llegar a ese extremo. – Intervino Alex - Les avisaré en cuanto tenga el diagnóstico.

- Gracias Alex. – Respondió Lena – Y por favor, busca otra opción… con toda la tecnología que tienen disponible en el DEO seguramente la hay.

Kara se cruzó de brazos y exhaló de manera molesta, aunque también sabía que tenían razón. Era demasiado arriesgado y no podía dejar de pensar si la seguridad de miles, o millones de personas, valían más que el bienestar de Lena. Esperaba nunca tener que tener que tomar esa decisión en un asunto de vida o muerte.

- De acuerdo… ya hay un auto esperando a Lena en el estacionamiento. - les dijo Alex, haciendo una pausa para observarlas de manera alternativa.

Kara se acercó para guiar a Lena colocando una mano sobre su brazo, pero el movimiento de Lena para alejarse de ella fue tan obvio que Alex se atrevió a intervenir.

- Te acompaño. - le dijo Alex, observando a Kara con cara de estarle reprochando algo y también de no entender ese rechazo tan repentino por parte de Lena.

La rubia bajó la mirada, avergonzada, sintiendo que acababa de arruinar algo aunque no estaba segura de qué. Se quedó ahí de pie sin saber que hacer mientras su hermana y Lena abandonaban el cuarto.

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- Voy a seguir estudiando tu caso para buscar otras alternativas. - comentó Alex a Lena, una vez que estuvieron en el elevador.

La joven asintió con la cabeza.

- ¿Te sientes bien? - le preguntó preocupada. - Los estudios pueden causar mareos o cansancio, es normal.

-Estoy bien, gracias.

Alex asintió con la cabeza y tomó aire, dándose valor para lo que estaba a punto de hacer.

- ¿Todo bien con Kara?

- No sé a qué te refieres.

- Las noté un poco tensas ahí adentro.

Lena se mordió el labio inferior.

- ¿No estarían discutiendo otra vez el tema de su identidad?

La muchacha negó con la cabeza.

- No. Eso está resuelto.

- Bien.

La campanilla del ascensor sonó, indicándoles que estaban en el sótano del estacionamiento. Alex volvió a tomar a Lena del brazo y la condujo por otro pasillo.

- Si quieres hablar acerca de algo... que no puedas hablar con ella, adelante. - le dijo.

Lena agachó la cabeza y parecía estar debatiéndose entre decir algo o no.

Alex sabía que no iba a ser una tarea sencilla. Intentar que Lena aclarara sus sentimientos y confiara en ella, era casi tan complicado como hacer que su hermana dejara de creer que todos eran bondadosos.

- Gracias.

Alex tomó aire y lo exhaló lentamente. Esto iba a ser más complicado de lo que había pensado. Al igual que con el diagnóstico de Lena, no quería adelantarse acerca de lo que Lena sentía por su hermana, a pesar de que apostaría que no era sólo amistad. No había manera de que la forma en la que se comportaba Lena alrededor de Kara fuera motivada por simple amistad. Siempre había considerado a Lena una persona hermética, alguien cuyos sentimientos eran difíciles de descifrar porque estaban resguardados bajo capas y capas de aparente frialdad.

Finalmente, llegaron hasta la camioneta que esperaba a Lena y la muchacha subió sin decir una palabra.

Justo cuando Alex se resignó a que Lena se fuera sin hablar del tema, la joven Directora Ejecutiva le ordenó al chofer que se detuviera. La mayor de las Danvers se acercó al auto para saber que pasaba.

- Alex… - titubeó Lena - ¿Puedes hacerme un favor?

- Dime…

La muchacha bajó del automóvil con ayuda de Alex, y se alejó un poco para hablar en privado con ella.

- Sé que el DEO está a cargo de las reparaciones en mi departamento, después de lo que pasó con Supergirl…

- Es correcto.

- Pero ya pasó una semana de todo ese asunto con Amy.

- Así es, para ser sincera, las reparaciones no están en la lista de prioridades del DEO, sabemos que has estado con Kara…

- ¿Podrías ponerlo en la lista de prioridades? Quisiera regresar cuanto antes.

Alex se quedó en silencio, sin saber exactamente qué decir.

- Veré que puedo hacer, claro.

- Sé que el DEO debe de tener asuntos mucho más importantes que reparar una ventana y la estructura del departamento de Lena Luthor, pero… creo que lo más conveniente es regresar cuanto antes a mi rutina. Y no quiero ser una molestia para Kara.

- Sabes que Kara lo hace de todo corazón.

- Kara hace todo de corazón, pero no quiero aprovecharme de eso…

- Dudo que representes una molestia para ella.

- Es lo mismo que me ha dicho en incontables ocasiones pero…

- Lena… ¿algo te está molestando?

- ¡No! Por supuesto que no, es solo que… creo que es lo mejor, para ambas. No puedo acostumbrarme a tener su compañía todo el tiempo.

Alex encogió los ojos.

- Claro, eventualmente cada quien tendrá que retomar el ritmo normal de sus vidas.

- Exacto, no puedo depender de ella siempre.

- Hasta donde sé eres bastante independiente, Kara no es tu niñera. ¿Y por qué estoy tratando de convencerte que pases más tiempo con mi hermana? Mira, yo mejor que nadie sé que sus hábitos pueden sacar de balance a cualquier persona. Come como un ejército, puede levitar cuando duerme, está aprendiendo a cocinar, y su afición al cine clásico y musicales puede resultar apabullante.

Lena sonrió.

- No lo malinterpretes, ella no está haciendo nada mal. Es… - la muchacha exhaló como si estuviera soportando una carga muy pesada – el problema soy yo.

- No entiendo.

- Escucha, si esto va a ser permanente… mi ceguera… tengo que aprender a sobrellevarlo sola, y no quiero que Kara sienta que tiene la obligación de estar conmigo.

- Dime que en realidad no piensas eso.

- ¿Qué?

- Que Kara está contigo por obligación.

- Conoces a Kara, es posible que se sienta responsable…

- No, Lena. Por todos los cielos, jamás he visto a Kara tan genuinamente dedicada a alguien como contigo. Esa niña te adora, y si vas a decirme que todo lo que hace por ti es motivado por obligación o culpa, voy a tener que dudar que eres una de las personas más inteligentes en este planeta.

- ¿Entonces por qué?

- ¿Qué cosa?

- ¿Por qué se empeña en ayudarme?

En verdad, Alex dudaba que en algún momento de su vida fuera a conocer una relación en donde las dos personas se hubieran enamorado de manera tan gradual, espontánea e inevitable, solo para no querer aceptar lo que estaba sucediendo. Aunque hasta cierto punto entendía que ninguna de las dos se habían afrontado a una situación así antes, mucho menos Lena, que había pasado su vida entera en un ambiente familiar hostil donde su madre la manipulaba, y su hermano había perdido la razón. Cuando creces rodeada de ese tipo de sentimientos te cuesta asimilar que alguien pueda mostrar algún interés en ti, un interés que no esté motivado por algo tan auténtico, como amistad, o amor.

- Estoy segura de que Kara puede responderte eso mejor que yo.

- Esto no es justo para mí, no está bien, ¿qué va a pasar cuando decida que está cansada de estar a mi lado?

Alex se llevó una mano a la frente. Estaba empezando a entender lo que sucedía, pero no quería decirle de una vez por todas que se dejara de tonterías.

- Déjate de tonterías. – Bueno… quizá si quería. – Soy su hermana, te aseguro que su voluntad es de acero, y la única manera para conseguir que se aleje de ti es que tú se lo pidas o que pierdas la razón y decidas volar este planeta en mil pedazos, que para el tiempo que tengo de conocerte, sé que no va a suceder. Veré que puedo hacer con las reparaciones, pero voy a pedirte que hables con Kara y le digas lo que acabas de decirme, porque no voy a ser yo quien le tenga que explicar las razones por las que te quieres alejar de ella.

Lena Luthor frunció el ceño y se irguió de manera casi desafiante. Aunque Alex había utilizado su tono más estricto, firme e incluso intimidatorio (uno que generalmente ponía a temblar a Winn) Lena no se atemorizó en absoluto.

- Hablaré con ella.

Se quedaron en silencio mientras Alex observaba a Lena. Tenía la barbilla levantada y los labios apretados formando una fina línea recta. Alex no sabía que le sorprendía más, la testarudez de Kara o la de Lena.

- De acuerdo.

- Adiós, Alex.

- Cuídate.

Sin decir nada más, la joven volvió a subir al auto y finalmente se marchó.

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Algunas horas después, Alex abrió la puerta, sonriente, con una cerveza en la mano y sin esperar que un remolino llamado Kara entrara a su apartamento.

- Alex, no tengo idea de lo que está pasando, lo arruiné. TODO es un desastre, no sé qué voy a hacer. A estas alturas Lena debe pensar que estoy loca, que soy estúpida y que no quiere volver a verme ¡jamás!

A Alex se le borró la sonrisa del rostro y la observó con el ceño fruncido. Su hermana caminaba de un lado a otro con aire desesperado.

- Perdón pero necesito más detalles para saber por qué llegaste a esas conclusiones. ¿Hablaste con Lena?

Con las manos sobre la cintura y cara de no querer ser quien era en ese momento, Kara confesó lo que había hecho.

- Después del DEO no la he vuelto a ver. El problema es que casi la beso.

- Vaya… por eso estaban tan raras en el DEO. – comentó, de cierta manera aliviada de que su confrontación con la menor de los Luthor no hubiera tenido consecuencias negativas. Al menos, no todavía.

- ¿Yo estaba rara? – Preguntó señalándose a ella misma - ¿Lena te dijo algo? Oh Rao… ¿me odia? Lo entendería.

- Kara, Lena no me dijo nada. Y dudo que te odie.

- ¿Mencionó algo? – preguntó la rubia, sentándose desgarbadamente en uno de los sofás.

- Nada acerca del casi beso.

Kara se llevó ambas manos a la cara, y dejó escapar un largo suspiro.

- No sé qué hacer. Además, ¿te había dicho que también le interesan las mujeres?

- ¿Por qué no me sorprende?

Kara se quedó con la boca abierta, observando fijamente a Alex, que tan sólo se encogió de hombros y alzó las cejas.

- Vamos por partes, ¿estás segura de lo que sientes?

Le preguntó Alex, sentándose a un costado y pasando un brazo por su espalda para atraerla hacia sí. Kara asintió.

- Tienes que decírselo.

- Pero...

- Kara, escúchame. Creo que ella siente lo mismo por ti.

La mirada estupefacta de su hermana le resultó divertida.

- Pero no puedo arriesgar…

- Sí puedes. Si te guardas esto – le dijo, señalando su pecho – no va ser bueno para ninguna de las dos. Y si Lena no te correspondiera, de cualquier manera necesitas ser sincera con ella. Lo que sientes por ella es el tipo de sentimiento que tarde o temprano sale a la luz. Hoy estuviste a punto de besarla. – Finalizó, para probar su punto.

Kara se refugió en sus brazos y Alex supo que pocas veces la había visto tan vulnerable.

- Yo voy a estar aquí si las cosas no salen bien.

- ¿Por qué piensas que puede sentir lo mismo por mí? – preguntó Kara.

- Porque no se le ocurrió otra manera de agradecerte que inundar tu oficina con flores, porque contrató un servicio de catering que incluyera gyozas en sus platillos, porque compró CatCo sabiendo que estarías a su lado para ayudarle a dirigirla, porque no he visto que le sonría a nadie como te sonríe a ti cada vez que estás con ella, por Dios, nadie consigue ponerla así de contenta.

- Ok, entiendo tu punto... Lena puede ser un poco exagerada, excéntrica para dar muestras de cariño a sus amigos.

- Lena no es lo que yo llamaría una persona extremadamente expresiva de sus sentimientos, no sabe muy bien cómo hacerlo y termina con excentricidades como comprar compañías enteras por setecientos cincuenta millones de dólares ¿pero cuando se trata de ti? Es un manojo de emociones. Kara, dime que encuentras todo eso ligeramente más allá de los límites de una amistad.

- Tal vez... ¿un poco?

-¿Y todavía lo dudas? Me rindo. Eres tan necia como ella.

- ¿Te dijo algo? - insistió Kara con tono sospechoso.

- Piensa que estás con ella por culpa y obligación.

- ¿Qué? Eso no… ¡argh! Le he dicho miles de veces-

- Esa frustración que estás sintiendo es justo lo que yo siento cada vez que tocamos el tema de tus sentimientos hacia ella, así que por favor resuelve esto de una vez por todas. Esa mujer tiene serios problemas cuando alguien le demuestra afecto, supongo que no es sencillo confiar en las personas cuando la mayoría de las veces se han aprovechado de ti, o te han utilizado, pero Lena confía en ti y sólo necesita un empujoncito para caer en tus brazos.

Kara sonrió, y fue un alivio no escucharla elaborar algún pretexto para decir que no la quería en sus brazos. Su hermana suspiró y la rubia se acurrucó más en su regazo.

- Además, puede ser que tenga buenas noticias referentes a las pruebas que le hicimos hoy.

La rubia dio un respingo y observó a su hermana mientras abría mucho los ojos.

- ¿Es en serio?

- Puede ser, hoy descubrí algunas cosas que pueden ser buena señal. Aún necesito estar segura, no se lo comentes todavía.

El rostro de felicidad de Kara consiguió arrancarle una sonrisa a Alex. La muchacha hizo una señal con los dedos sobre su boca aparentando cerrar herméticamente sus labios.

- Mis labios están sellados. - le dijo.

- Muy bien. Aunque espero que no para besar a Lena.

- ¡Alex!

El golpe que le dio en el hombro le dolió un poco más de lo que debería.

- ¿Qué? ¿Vas a decirme que no lo has imaginado alguna vez?

- Quizá. Últimamente. En alguna ocasión. – respondió Kara, cruzándose de brazos y desviando la mirada.

- A veces eres tan mala para ocultar lo que estás pensando…

Kara empezó a sonrojarse.

- ¡Y seguro no solo has fantaseado con besarla!

- ¡Déjame en paz! – exclamó Kara, cada vez más sonrojada.

- Sabes… existe este libro que una vez Maggie me recomendó… educativo. Informativo. Muy explícito. Debo tenerlo en algún lugar. Sería de gran ayuda, aunque nada te va a preparar para lo que se siente cuando-

- No no no la la la lalalaaa. – empezó Kara, cubriéndose los oídos y tarareando sin ton ni son.

Parecía que el sonrojo de Kara estaba a punto de causar una especie de explosión con la energía de varios soles. Alex empezó a reír de manera burlona, como sólo sabe hacerlo una hermana mayor ante la diversión que implica irritar a tu hermana menor sólo porque sí.

- Voy a deshacerme de algunas botellas de vino de tu reserva. – observó Kara, poniéndose de pie rápidamente y caminando hacia donde Kara sabía que las almacenaba. – Oooh… ¡y hay un escondite nuevo! – agregó, cuando gracias a su visión de rayos x pudo identificar una pequeña cava en donde antes no la había.

- ¡No te atrevas! – le gritó Alex, yéndose detrás de ella mientras Kara reía a carcajadas.