¡Bonita madrugada! Ya saben, yo y mi mal hábito de actualizar en la madrugada. Pero ya deben de estar acostumbradas C: Y dejando eso a un lado, espero que disfruten del capítulo. Ha sido corto, pero se divertirán al ver cómo uno a uno van cayendo en la simpatía de Byron XD ¡Nos leemos hasta la próxima!
Capítulo 137
Lo bueno dentro de lo malo
Esa resultaba ser la quinta joyería que visitaron en menos de media hora. Indudablemente alguien se sentía lo suficientemente culpable para no gustarle lo que llegaba hasta sus manos que prefería seguir buscando y hallar algo que le convenciera.
Esos tres viejos amigos suyos solamente suspiraban al verlo curiosear el contenido que había tras las vitrinas mientras una amable trabajadora le mostraba algunas piezas.
—Es lindo que se esfuerce tanto, pero tiene un gusto espantoso para la joyería y accesorios. No va a gustarle a Kiyoe —con la confianza que Zabeck le tenía a Taiga, era preferible que le odiara.
—La intención es lo que cuenta, Hadrien. Y él se está esforzando mucho por encontrar algo que le guste a su novia.
—Cabe mencionar que se le olvidó su cumpleaños y ahora está desesperado por corregir el fallo, porque teme que lo golpee. Y eso no sería grave si no se conocieran de años atrás —expresó Marko, cruzado de brazos.
—¿Qué les parece esto? —Kagami había llevado hasta esos chicos lo que sin duda era una gargantilla.
—Siendo sinceros, tienes muy mal gusto. Algo como eso me deprimiría si me lo obsequiaran —el alemán y sus altas exigencias que cabreaban a ese prodigioso saltador.
—¡Maldito!
—No se peleen, otra vez. No quiero que me vuelva a vetar de otra tienda…—pedía el italiano a ese par que ya estaban que echaban chispas.
—¿Y si le regalas este bonito dije?
Lo que Leo tenía en las manos era una verdadera exquisitez. Nada como un dije de zafiro rosa con un impecable corte en gota con un tramado precioso hecho de oro puro; eso aunado a su delgada cadena, le daba el toque final.
—Olvidaba el buen gusto que tienes para estas cosas, Leo —felicitaba Hadrien.
—Es perfecto. El rosado es el color favorito de Kiyoe —por lo visto esos chicos sabían más que el mismo novio de la pelinegra.
—Creo que ya has encontrado tu salvación —notificaba el alemán.
—De ninguna manera puedo pagar algo como esto…—nada como ver la nota del precio para que desistas de comprar algo bonito—. Es casi el doble de lo que puedo gastar.
—¿Tan poco vale tu amor por Kiyoe? —le molestaba Hadrien.
—Te ayudaremos a pagar el resto, así que deja de poner esa cara de angustias, Taiga —Turletti no podía dejar a su buen amigo en apuros.
—¿Y con esto será suficiente? ¿Y si compramos un pastel y así? —el danés consideraba que un cumpleaños requería algo más que un regalo.
—Supongo que estaría bien un pastel —sonrió tenuemente Kagami.
—Entonces tenemos que darnos prisa y no perder más tiempo, Bakagami —el alemán ya estaba marcando y aguardaba a que le respondieran—. Tenemos una emergencia, Axelle. Creo que podríamos pedirle un favor y animar esto un poco, ¿qué te parece?
—Estoy segura de que aceptará —mencionó muy segura—. Necesitaré que se encarguen de los instrumentos y esos detalles. Yo me ocupo del pastel y los detalles insignificantes.
—Cuento contigo, Axelle —colgó. Dirigió su atención hacia sus amigos—. Marko y Leo, vayan a buscar donde puedan rentarles instrumentos; requeriremos una guitarra, un bajo, una batería y un piano electrónico.
—Entendido —y sin mayor titubeo salieron de allí a toda prisa.
—¿Pero qué demonios tienen en mente todos ustedes?
—La estupidez que hiciste es prácticamente imperdonable, pero podemos componer tu fallo, haciendo de este mal inicio de cumpleaños, una buena fiesta. ¿Y qué es una fiesta sin música, eh?
—No tienen que hacer nada de esto —susurraba el otro.
—Somos amigos de años. Nos conocemos desde secundaria y pasamos muchas locuras junto con Himuro y el resto, así que no hay problema… Eres muchas veces nuestra tapadera, así que considéralo nuestra paga.
—¿Cómo cuando se fueron a México porque querían probar los famosos tacos y dijeron que se quedaban a pasar las vacaciones conmigo? —el alemán sonrió esplendorosamente—. ¿A cuántos países se largaron usándome de excusa?
—Son detalles intrascendentales. Tú sólo dedícate a llevar eso a la caja registradora para que podamos irnos. Hay muchas cosas que hacer.
No había pasado mucho tiempo desde que la llamada con el alemán dio por terminada, pero ya se encontraba en movimiento, dirigiendo sus pasos hacia la repostería más próxima, en busca del pastel ideal para la ocasión.
Y aunque no había nada que le agradara a primera vista. Tal vez había descartado toda posibilidad muy rápidamente.
—¿Tendrá más de estos pasteles, de casualidad? —cuestionó al contemplar esos indudablemente deliciosos pasteles de helado que estaban en uno de los tres refrigeradores del establecimiento.
—Podríamos preparar un par más en una hora señorita.
—Quiero ocho para las 4:00 de la tarde, ¿cree tenerlos listos?
—Por supuesto señorita. Deme su nombre para que le haga la nota.
—Daishi Axelle —mencionó, aunque su atención seguía puesta en unos mini pastelillos. Quizás se llevaría unos para comerlos mientras organizaba todo.
—¿Daishi Axelle? ¿Eres esa modelo francesa que sale en RainyDays? —esa mirada llena de emoción se clavó en la rubia. Ella asintió en automático—. ¿Podrías darme tu autógrafo?
—Ah…Supongo que no hay problema con ello —sonrió nerviosamente.
—¿No te gustaría hacer un par de tomas de propaganda para mi tienda? Si lo haces, te daré todos los pasteles que has pedido totalmente gratis —Axelle iba a declinar la oferta, pero en cuanto mencionó lo de los pasteles gratis, la idea le sedujo enormemente.
—Así podré usar el dinero para otra cosa y habrá más variedad en la fiesta… Mientras no ocupe mucho tiempo. Es que estoy organizando un evento importante.
—Por supuesto. No tomará demasiado tiempo.
Las cosas parecían estar un poco más calmadas del lado de las chicas. Quienes aprovechando el calor que se estaba sintiendo no dudaron ni un momento en comprar una deliciosa dotación de paletas heladas, sentarse bajo el confort de sus sombrillas y mirar el concurrido mar. Por alguna razón no deseaban meterse y mojarse.
El resto de sus acompañantes se encontraban jugando improvisadamente voleibol.
—¿Ya estás mejor, Kiyoe-chan? —cuestionó Momoi a la joven. Había estado bastante callada después de que fueron a buscarla tras haber dejado medio golpeado a Kagami.
—Un poco —¿cómo se le pudo haber olvidado su cumpleaños a ese tonto? Se conocían desde pequeños.
—Él dijo que lo arreglaría…—siseaba Noa, pensativa—. Estoy segura de que te dará una gran sorpresa.
—Yo no lo sé… Taiga no es un genio para estas cosas. De hecho, es demasiado olvidadizo y cabezota.
—La mayoría de los hombres lo son, no te sientas tan mal por ello —justificaba Ju.
—Piensa en positivo y no dejes que esto afecte demasiado tu día —recomendó Amaya. Podía jurar que esa mujer era demasiado madura para su edad.
—No sé ustedes chicas, pero me han mandado un mensaje —hablaba Sora sacando su teléfono. Y efectivamente todas estaban iguale. Y lo mismo ocurrió con los chicos.
—"Su presencia es requerida a las 3:00 p.m. en el restaurante familiar "Frog's" —leía Noa para todas.
—Apuesto a que se trata de una fiesta sorpresa —reía por lo bajo Elin.
—Si esos cuatro están detrás de todo esto, es lo más viable —Lia rogaba para que no hicieran alguna locura o Craig los castigaría otra vez.
—Lo mejor será que no comamos nada y esperemos a que llegue el momento de la fiesta —todas rieron ante el comentario glotón de Ju.
Las mesas necesarias habían sido apartadas y separadas del resto gracias a que poseían un mantel de diferente color. Incluso había un gran espacio en el centro, justo en la parte media de ese amplio restaurante, como si allí se llevaran a cabo pequeños eventos de música en vivo.
—No sabía que conocías el término diversión, Craig —fue el comentario nada sutil de cierto rubio que venía entrando con bastantes bolsas llenas de alimentos.
—El sorprendido soy yo por verte cooperativo y solidario con una causa que poco o nada tiene que ver contigo. Tu naturaleza egoísta no permite estos lujos —añadió con una sonrisa burlesca.
—La paga es muy buena —comentó con tranquilidad—. Y estar metido en la cocina es mucho más loable que estar en la playa.
—Olvidaba que odiabas ser acosado por las mujeres y que ellas parecen sentirse atraídas por esa aura hostil que emanas —ironizó.
—Al inicio es divertido, pero después aburre y cansa —sonrió a medias y continuó con su camino—. Me encantaría seguir charlando, pero ya sabes, las cosas no se preparan solas.
—Aunque lo niegues, has cambiado de como eras antes —dijo casi en un susurro, uno que prácticamente fue para él y nadie más.
—¿Todo está yendo bien, Austerliz-san? —el dueño del restaurante se había aproximado hacia el inglés.
—Gracias por rentarnos esta área de su restaurante, siendo la propuesta tan precipitada. Incluso el dejarnos organizar un pequeño banquete en manos de nuestro chef —sólo de imaginar el rostro de Kai al escuchar tan infame oración, le provocaba una amplia sonrisa.
—No se preocupe, con lo que me dio por la renta y servicios, podré salvar un poco mi día.
—Probé la comida que ofrece, es bastante buena. Por eso se me hace raro ver el sitio casi desierto —miró hacia el segundo piso y las mesas libres del primer piso; ni una sola alma.
—Este año he tenido competencia por los restaurantes aledaños... Ya nadie quiere venir a un sitio aburrido como este si hay hermosas chicas atendiéndoles —suspiró con pena.
—Posiblemente el evento de esta tarde pueda reanimar las cosas.
—¿De qué manera? Hasta donde sé solamente es una fiesta de cumpleaños.
—En una fiesta importan más los invitados que el mismo festejado —aseveró—. Los mejores jugadores de baloncesto del país estarán bajo este techo, celebrando un cumpleaños. Y si eso es aún poco para hacerle recuperar la moral pérdida, tendrá también a modelos de la talla de Kise Ryouta y a los sucesores de los hombres más ricos de toda Europa —miró seriamente al recatado hombre—. Y todavía habrá otro invitado que animará la fiesta por completo. Créame, si hace lo que le recomiendo, su restaurante estará rebosante de gente.
Al fin había salido de la pastelería con el trato hecho y la satisfacción de haberse ahorrado una cantidad apreciable de dinero. Y aunque pensaba regresar con Craig, terminó encontrándose con esos dos amigos suyos, sintiendo el deber moral de ayudarles.
Por lo que pronto ya estaba cargando con una guitarra eléctrica.
—Espléndido, pudieron hallar instrumentos.
—Tuvimos que afinar las guitarras y el teclado —le decía Marko a Axelle.
—Pero todo está listo. Al menos esta parte. ¿Dónde está Byron?
—Me dijo que iría a alcanzar a Hadrien y a Kagami. Por lo visto quiere preguntarle algo.
—Está fiesta será divertida —sonreía animadamente el castaño—. Y pensar que hasta a Kai lo arrastramos a esto.
—Ya sé, me siento un poco mal por eso —confesaba la blonda—. Pero ya me haré cargo de su paga.
—Eso se puede malinterpretar de tantas maneras posibles y créeme, no del mejor modo.
—¡Leo! —regañaba Axelle—. No es eso lo que quería dar a entender.
—En ausencia de Hadrien, alguien debe de soltar sus usuales comentarios llenos de perversión y doble sentido —aquel par se echó a reír ante eso.
Ambos chicos habían salido de la joyería con un impecable regalo en manos. Y afuera les esperaba cierto familiar rubio.
—Byron, hola viejo —allí estaban ambos hombres intercambiando esos clásicos saludos que solo se manejaban entre buenos amigos.
—¿Qué hace él aquí?
—Vamos Taiga, ¿tú también estás como el resto? —inquiría.
—No, claro que no. Es que se me hace raro...
—Como sea. En parte venía a decirles que el lugar para llevar a cabo la fiesta está listo. La comida está en proceso, los instrumentos han sido conseguidos, la invitación ha sido hecha y ya tenemos suficiente pastel.
—Excelente. Estamos prácticamente listos —sonrió Hadrien, lleno de satisfacción.
—¡¿Todo eso?! —ingenuo de él si creyó que la celebración iba a ser a pequeña escala.
—Por supuesto... Si quieres que una chica te perdone tras haber olvidado su cumpleaños, lo mínimo que puedes hacer es celebrarlo y hacerla sentir verdaderamente especial.
—Hazle caso, él es bueno enamorando mujeres —apoyaba el alemán.
—Me haces sonar como un mujeriego —el blondo rio un poco ante su insinuación.
—Mmm... Está bien, ¿qué me sugieres? —el pelirrojo debía aplastar su orgullo para reivindicarse con Kiyoe.
Dentro de su campo de visión se apreciaban a aquel par de gemelas jugueteando junto con Amaya y Sora, arrojando una pelota inflable colorida y a la vez disfrutando de la tibia agua de mar que llegaba hasta sus caderas.
—Sorprende que sea tan popular sin siquiera hacer algo más que estar allí, jugando —Lia había enfocado su atención en Kise, el que parecía dirigir la mayor parte de las miradas en él.
—En parte será porque es rubio. No olvides que tenemos a cuatro rubios en nuestro grupo —comentó cómicamente Noa.
—Ki-chan siempre ha sido así desde que estábamos en secundaria. Las chicas siempre lo acosaban.
—Sencillamente no puedo entender su ferviente obsesión con él —dictaminaba Aoi. Nunca admitiría públicamente que Ryouta era bien parecido y poseía un cuerpo ligeramente agradable a la vista.
—Bueno, tiene una condición física envidiable y que muchas mujeres considerarían sugestiva en exceso. Sin mencionar su atractivo casual —las esmeraldas se enfocaron en quien había dicho de una manera tan poética que su novio estaba más que bueno.
—¡¿Ju..?! —Kimura casi se ahoga por semejante comentario.
—¿Qué? ¿Acaso he exagerado o dicho algo que fuera mentira?
—N-No...pero...
—Tan sólo míralo, Aoi-chan —sugería la italiana. Las tres miraban discretamente al modelo—. Todas sus locas admiradoras quisieran tener tu fortuna de poder tenerlo a su lado y hacer lo que quieran en compañía de un hombre así.
—Y, sin embargo, te limitas a admirarle de lejos, como esas fans... Tener la posibilidad de tenerlo todo y limitarse a mirar, es casi como un crimen —complementaba Ju.
—Además, los hombres también tienen su orgullo... Seguramente piense que no sea lo suficiente especial y atractivo para que puedas querer hacer algo como eso con él —Aoi podría considerar que solamente estaba exagerando, pero los hombres también tenían sus crisis y bueno, Kise era especial y muy probablemente estaría pensando en ese asuntito.
—Mmm...—apreció por un momento más la sublime complexión de su rubio, resultándole imposible no sonrojarse tenuemente. Al final terminó mirando hacia otro lado—. Tal vez considere...sus consejos —ese par se limitaron a sonreír disimuladamente ante el éxito logrado.
Los chicos actualmente se aburrían como un grupo de papas enterradas bajo tierra. Así que habían terminado por comprarse algo de beber y sentarse.
—Me pregunto qué irá a hacer Kagamicchi para conseguir el perdón de Kiyoe-chan.
—Dudo que sea suficiente con la fiesta —Kuroko como siempre, el mejor amigo de todos.
—Diría que haría algo digno de perdón, pero es un idiota y seguro termina empeorando todo —se podía apreciar la fe que Midorina le tenía al pelirrojo.
—Es por eso la importancia de no olvidar fechas importantes.
—Akashi, si tú llegas a olvidar algo, considérate hombre muerto —quizás Daiki exageraba, pero con alguien como Lia todo era posible.
—Y yo que quería retarlo a un partido de básquetbol —suspiró el castaño. Byron se le había escapado de las manos.
—Motocchi, ¿no crees que estás exagerando? Capaz y no sabe jugar y sería algo injusto.
—Ryouta, si estuvieras en mi posición harías lo mismo.
—Tu silencio te ha condenado, Kise —mascullaba Aomine—. Y en todo caso si de retarlo a un juego de baloncesto se trata, seré yo quien se encargue de aplastarlo.
—Lamento arruinar su fantasía, pero si alguien aquí va a enseñarle el rigor de un buen juego de baloncesto, seré yo.
—¡¿Akashicchi, tú también?!
—Los celos y desconfianza son cosas muy malas. Además de que él no ha hecho nada por lo que deban creer que está detrás de sus novias —Tetsu parecía ambivalente o tal vez se ponía del lado que le convenía para molestarlos.
—Odio aceptarlo, pero Kuroko tiene razón. Además, es un buen sujeto —ajustó sus lentes y conmemoró el momento en que ese casi desconocido le ayudó a salir de la arena. No como otros amigos suyos.
—Tsk... ¡¿Ya te compró a ti también?! —Daiki no se lo creía—. ¡¿Quién sigue, Bakagami?!
—Tenemos motivos de sobra, Tetsuya —soltó Motoharu—. No hace más que acaparar la atención de Mila-chan. No he podido hablar con ella en todo el día que tenemos aquí.
—Creo que es más factible decir que ella te evita por lo que pasó anoche y que es quien va tras él. Además, llámame Kuroko-kun, Motoharu-kun, como tu superior que soy.
—Además, es imposible no mirar con sospecha a alguien que fue el amor platónico de la persona con la que andas —mencionó de mala gana Kasamatsu.
—Ambos deberían aprender de Aomine-kun. Él no se muestra reacio a convivir en este viaje con la persona con la que Axelle-kun salió prácticamente toda la secundaria y a la que seguramente sigue mirando de manera especial... Aomine-kun es un ejemplo a seguir de lo que no debemos hacer en una relación —todos concordaban en que Tetsuya era un gilipollas de lo peor. Todos.
—¡Tetsu cabrón! ¡¿Como que soy un ejemplo a seguir?! ¡¿Y por qué tienes que mencionar a Tatsuhisa?! —bramó enfurecido.
—¡¿Ese de allí no es Kagamicchi?! Y no va solo...
La mirada de todos se dirigió en automático hacia ese par. El rubio se había quedado varios metros atrás mientras Taiga avanzaba hacia las chicas un tanto dudoso, pero con paso constante.
—Kiyoe...—mencionó en un tono quedito pero firme. La aludida enfocó su mirada en él con cierto desdén.
—¿Qué es lo que quieres ahora? —su voz denotaba que aún seguía molesta.
—Sé que he sido un completo idiota por haber olvidado una fecha tan importante y que no tengo perdón alguno, pero...deja que al menos haga del resto de tu día algo que valga la pena recordar —jamás en todo el tiempo que llevaba de conocerlo le había hablado con tanta sinceridad y visto esa mirada llena de arrepentimiento. La garganta se le hizo un nudo total—. Así que espero que asistas, Kiyoe.
—Supongo que...podría considerarlo —maldecía el momento en que ese hombre le sonrió de esa manera tan genuina y hermosa. Allí estaba enamorándole otra vez.
—Esto no es todo por este día, pero igualmente espero que sea de ti agrado.
Sus rosáceas pupilas no creían lo que estaban viendo ante ellas.
Eran fragantes y hermosas magnolias sujetas con un lazo rosa pastel. Y eso no era todo, también había un tupido y adorable conejo de peluche. Todo sujeto entre sus manos; ahora entendía por qué había estado escondiendo sus manos detrás de su espalda todo ese tiempo.
—T-Ta..Taiga —estaba conmovida por el regalo tan puntual de su pareja. No sabía qué más decir. Solo estaba consciente de que él se fue tras darle un suave beso sobre los labios y entregarle sus presentes.
—Kagami-chin realmente se ha lucido —Satsuki amaba esa clase de muestras afectivas.
—Jamás le había visto tan caballeroso y detallista —agregó Lia.
—Realmente parece arrepentido —mencionaba casual, Aoi.
—Un hombre arrepentido puede lograr muchos cambios en su persona.
—¿A dónde vas, Ju? —cuestionaba Noa en cuanto vio a la peli blanca ponerse de pie.
—Tengo que hacer un favor, pero requiero prepararme para que todo salga impecable —sonrió tenuemente antes de marcharse.
—Taiga idiota... Si sigues así no podré estar enojada contigo como lo tenía planeado —le resultaba imposible no sonreír. Sencillamente no podía evitarlo.
Kise y agregados habían apreciado todo con lujo de detalle, quedándose claramente perplejos por los detalles de Kagami. Y, sobre todo, por ese momento de buenos amigos que ese par vivieron en el instante en que chocaron sus puños en son de haber obtenido un éxito colectivo.
—Parece ser que Kagamicchi lo ha aceptado...
—Otro más que cae bajo sus artimañas —bufó Motoharu.
—Parece ser que es bueno manipulando a la gente —continuaba Yukio.
—No se requiere demasiado para manipular a Kagami —Shintarou tenía toda la razón del mundo.
—¿Por qué demonios siento un aura asesina? —Aomine miró primero a Akashi, pero no se trataba de él—. ¡¿Tetsu?! ¡¿Pero por qué demonios?! No me digas que tú... ¿Tienes miedo de que te quiten a tu Bakagami? —preguntó tan burlonamente como sus cuerdas vocales se lo permitían.
—Kurokocchi está celoso de que Kagamicchi haya chocado puños con Sacheri-kun como lo hacen cuando juegan dentro de la cancha~.
—Les pediré amablemente que dejen de conjeturar absurdamente sobre algo que claramente no es cierto —ellos hubieran considerado su palabra si no hubieran visto el balón de básquet que Tetsuya poseía en su mano derecha, dispuesto a estampárselo al primero que le provocara.
El tiempo acordado para la reunión estaba próximo a ser cumplido, por lo que no solamente las chicas estaban duchándose y poniéndose monas, sino también los chicos, especialmente porque habían sudado en exceso.
Para cuando todos se hallaron presentables se encaminaron en dirección hacia el restaurante acordado. Y para cuando se encontraron frente a las puertas automáticas del fastuoso restaurante, trataron de imaginar lo que encontrarían tras cruzar el umbral.
Y en cuestión de nada, la fiesta daría inicio.
