¡Buenas tardes mis bellas criaturas! Hoy regresé antes de lo esperado, pero no se acostumbren :v Solo dio la casualidad de que se alinearon los astros. Pero eso no les impide que disfruten del cap y aprenden a querer un poco más al nuevo OC; también se burlarán un poco de las desgracias de Daiki XD ¡Disfruten de la lectura y nos leemos próximamente!
Capítulo 138
De esto se trata la vida
En cuanto entraron todos guardaron un sepulcral silencio. Simplemente no estaban esperándose que el lugar estuviera tan bien cuidado y con la decoración pertinente para llevarse a cabo una íntima, pero alegre fiesta de cumpleaños. Incluso había una manta de Feliz Cumpleaños pendiendo desde la segunda planta con su nombre estampado en ella; tampoco le costó trabajo reconocer la caligrafía que estuvo detrás de su elaboración.
Pero no se estancaron en esos detalles demasiado tiempo. Se dirigieron hacia las mesas que estaban designadas para el evento y tomaron asiento conforme Craig se los indicaba; por lo visto había un orden minucioso inclusive en algo como eso.
No era de sorprender que la mesa principal fuera ocupada por la cumpleañera.
—Todo se ve realmente bien —Sora miró a su alrededor. No era como a las fiestas de etiqueta a las que solía asistir, pero el ambiente era ideal—. Estoy ansiosa por saber qué sorpresas nos esperan —ella había quedado en la misma mesa que su hermana y Kise.
—Me sorprende lo rápido que armaron todo esto en las tres horas que tuvieron —Kise miró a su alrededor. Todo estaba impecable.
—Estaba claro que quería buscar el perdón de Kiyoe —Aoi sonrió tenuemente. Se alegraba de saber que había hombres decentes aún en el mundo.
—Creo que hemos subestimado el ingenio de Kagami-kun —Kuroko estaba notablemente sorprendido de lo que había hecho el pelirrojo.
—Es lo que pasa cuando un hombre está de verdad enamorado —Momoi estaba feliz de que le hubieran emparejado con su amada Kuroko, que no dudó en pegar sus sillas lo más posible—. Dai-chan, quita esa cara de pocos amigos que tienes.
—Tsk… De todos los posibles casos, me sentaron con ustedes dos —bueno, su pareja no estaba, así que estaba sentado con esos tres, haciendo mal tercio y esperando a ver a qué hora se dignaba a aparecer su novia.
—Espero que no vayan a salir con alguna locura —Shintarou temía porque salieran con alguna bromita que corrompiera su integridad física.
—Descuida Shintarou, dudo que eso pase. Especialmente porque Craig-san está aquí y debe estar vigilándolos más que nunca —añadía Amaya con una sonrisita.
—Y ahora me pregunto…¿Por qué demonios te tuvieron que sentar con nosotros, Murasakibara? —clavó sus verdes ojos en el despreocupado chico, quien para variar no estaba comiendo dulce alguno.
—Mido-chin, te ves muy bien este día~.
—¿Por qué estás actuando amable? Es sospechoso —gesticuló, torciéndole el ceño—. ¿Y dónde estuviste todo este tiempo?
—Mmm… Tuve una cita, Mido-chin. Una amiga me invitó a pasear por la playa y a comer algunas golosinas —por alguna razón el peli verde no le creía.
—¿Otra vez mintiendo? —cuestionaba el de lentes.
—Craig ha sabido cómo mantener el orden y coordinar todo. Me agrada su manera tan sistematizada para trabajar —elogiaba sinceramente Akashi.
—Sí, él es muy bueno para organizar eventos sociales. Y bueno, es el segundo en orden de jerarquía después de nuestros padres —Lia sonrió, recordando esas buenas fiestas organizadas por el inglés.
—Has estado demasiado callada este día, Mila-chan…—mencionaba Moto para romper el incómodo silencio que había en su mesa.
—Lo siento Moto, sigo…sintiéndome mal por lo que pasó anoche —soltó con enorme pena. Y para que le quedara clara al castaño que no podía mirarlo aún, las gemelas habían intercalado los asientos para quedar al lado de la pareja de la otra.
—Elin, sé que me golpeaste un poco porque estabas…algo tímida, ¿pero no crees que hemos perdido mucho tiempo este día…separados? —a Kasamatsu le costó demasiado decir algo como eso y la danesa lo sabía.
—Pasaremos juntos esta tarde festejando a Kiyoe-chan —le notificó, con una pequeña sonrisa—. Y estoy segura de que todo será genial.
—Las flores y ese peluche que le regaló Kagami-kun fueron geniales. Indudablemente es todo un romántico —es que a Mila esos romanticismos a la antigua la mataban.
—Esto está demasiado tranquilo para haberlo hecho todos ellos, ¿no crees Ju? —Noa y la coreana compartían misma mesa, dejando los asientos respectivos a sus parejas.
—Apenas está comenzando –comentó la oji dorada.
—Has traído tu violín, ¿y eso?
—Me gusta salir con él de vez en cuando —fue lo único que se animó a decir.
Las conversaciones se quedaron a un lado en cuanto aquel grupo de meseros empezaron a llegar con varias charolas en manos. La hora del festín había llegado y cabía mencionar que todo se veía y olía magníficamente bien.
Cada platillo era servido a la mesa para el deguste de los comensales, así como las bebidas y todos los accesorios necesarios para llevar a cabo la degustación de la comida.
—¿Taiga…? —no podía creer que la persona que se encargara de llevarle su comida fuera el mismísimo pelirrojo—. Pero si…—sus pupilas ahora analizaban lo que llevaba en la charola. Eran sus platillos favoritos.
—Supongo que querrás cosas que te gusten y no lo mismo que el resto, así que me creí que cocinarte algo no sería mala idea…—mencionaba con un tenue sonrojo en las mejillas, evadiendo su mirada.
—G-Gracias…—como si no hubiera sido suficiente lo que hizo hasta hace poco, ahora le traía su comida favorita y lo hacía luciendo de lo más atractivo—. Eres demasiado injusto —infló sus mejillas, sonrojándose inevitablemente.
—Esto apenas comienza —le aseguró confiadamente.
Las palabras del pelirrojo no eran mentiras. Lo supo en el instante en que escuchó el ligero zumbido del micrófono y contempló tan familiar silueta. Al igual que ella, miraron a la joven esperando a lo que fuera a decirles.
—Buenas tardes a todos, se preguntarán qué estoy haciendo yo aquí, hablándoles. Bien, empecemos en que Kagami es idiota y olvidó el cumpleaños de su novia —mencionaba con una frescura digna de Daishi Axelle—. Y como no sabe hablar decentemente en público me convirtió en su vocera personal.
—¡¿No que no ibas a insultarme?!
—Ignorando las quejas de Kagami, sigamos con esto —más de uno se rio de los berrinches del pelirrojo por ser ignorado por la francesa—. Y como iba diciendo… Siguiendo las especificaciones en gustos de la cumpleañera hemos preparado un pequeño evento que espero sea de su agrado… Sin mayor dilación les dejo con Ju para que disfruten de su comida.
La chica se colocó justo en el centro de ese pequeño escenario y con enorme maestría desfundó su preciado instrumento de cuerdas.
—Escuché de una fuente confiable que inesperadamente te gusta la música clásica. Lo cual es bastante curioso, porque soy una violinista y nada me complace más que tocar… Así que Feliz Cumpleaños y disfruta de esta elegante pieza.
Entre el exquisito sabor de la comida que fascinó las pupilas gustativas de todos y el tranquilo inicio de lo que parecía ser una pieza calmada, todo el lugar se fue llenando de un ambiente más ameno y calmado. Sin embargo, en cuanto contemplaron que el ritmo con el que interpretaba se tornaba mucho más ferviente, más frenético y mucho más emotivo, se percataron que lo único que hacían era admirar la manera tan sublime y al mismo tiempo frágil, con la que tocaba; era como si les trasmitiera cada nota sin la mayor de las dificultadas.
Todos estaban encantados con lo que tocaba.
—La novena sinfonía de Beethoven, Sherzo —no se podía esperar menos de alguien tan culto como lo era Akashi—. Estoy sorprendido de la magnífica adaptación que ha hecho de tan bella pieza musical.
—…Ju ha ganado numerosos concursos a nivel nacional e internacional. Ha sido un prodigio para el violín desde los cinco años… Indudablemente una chica que es digna de mi querido hermanito.
—Es bueno que veas por el futuro de Marko —le sonrió con complicidad.
—¡Has estado fantástica, Ju! —Kiyoe se puso de pie, aplaudiendo raudamente. Su interpretación la había emocionado y conmovido—. Eres increíble, muchísimas gracias por tu regalo.
—No hay de qué —ofertó una rápida referencia antes de marcharse y dirigirse hacia su mesa.
—Lo hiciste grandioso, Ju —elogiaba Noa, quien al parecer había llevado consigo su portátil y una cámara de vídeo conectada.
—¿Grabando?
—Craig me pidió apoyo técnico para darle a este sitio toda la publicidad que pudiéramos. Empecé con Kise; quien ya se encargó de recomendar este lugar en sus redes sociales —comentario que no pasó por alto por el blondo.
—¿Yo? ¿Pero jamás he puesto nada de eso? —hablaba desde su mesa.
—No había tiempo que perder, así que me encargué de ello… Te recomiendo sinceramente que mejores la seguridad de tus contraseñas; no demoré más de tres minutos en hackear tu cuenta en GossipBook y el resto están igual —soltó sin despegar su atención de la pantalla de su laptop—. Descuida, no husmeé en nada y todo está como lo dejaste, pero si te portas mal con Aoi entonces todo mundo sabrá lo que ocultas, Kise —eso no tranquilizó al rubio, de hecho, le hizo sentir bajo amenaza.
—L-La novia de Leocchi es peligrosa…—se quedó calladito, como niño bueno.
—Indudablemente las mujeres que se buscaron son de lo más particulares –sonrió Kimura con enorme regocijo; le gustaba cómo pensaba esa pelinegra.
—Ha estado impresionante su concierto —Sora disfrutó ampliamente de esa clásica pieza.
—Sé que mi regalo no será tan "fancy" como el de Ju. Joder, ¿quién tiene la pasta para pagar a una violinista de renombre mundial para que toque personalmente en una fiesta? No sabemos qué empeñó Kagami para esto, pero le agradecemos que tenga buen gusto al menos —nada como reírse de esos comentarios burlescos que a esa mujer le salían naturalmente—. Yo te deseo un Feliz Cumpleaños, y claro, Syuusuke también lo hará.
—¡¿Syu-chan?! —lo siguiente que supo Kiyoe es que tenía el celular de la blonda con una llamada recién tomada. En cuanto escuchó a ese hombre llamarla por su nombre y desearle el mejor de sus días, alcanzó otro grado de felicidad nunca antes experimentado.
—¿Y con qué te pagó a ti para que le hicieras el favorcito, Axelle? —porque Hadrien también quería estar en el estrado y unirse a la charla.
—Eso es confidencial mi estimado Hadrien. Secreto federal y no tienes permisos para saberlo —bromeó.
—¿Y ya tan pronto tuteas a ese cantante? Solamente han pasado unos meses y ya te permitió llamarle con su nombre de pila…—sonrió cínicamente, codeándole—. ¿Qué les haces a los hombres mayores, eh Axelle? Comparte tu secreto con todos.
—…Te sorprendería si lo supieras, Hadrien. Quizás algún día te lo cuente —cierto descarado y cabrón rubio había soltado ese comentario en el momento idóneo, aprovechando que se dirigía a su respectiva mesa. Alguien quería hacer cabrear a más de uno.
—De las cosas que uno se entera, Axelle —dramatizaba el joven antes de recibir un codazo en su duro abdomen—. ¡Auch…!
—Ignoren las tonterías de estos dos fastidiosos y continuemos con esto —tosió y se enfocó en lo que debía decir—. Chicos, es su turno —estipuló con una amplia sonrisa. Después se limitó únicamente a tomar asiento junto a Craig y Tatsuhisa; al fin y al cabo, le quedaba más cerca.
—Kiyoe, nos conocemos de hace varios años cuando ibas por la vida golpeando a Taiga y te burlabas de sus tontas y pachonas cejas.
—¡Cállate idiota! —a alguien no le gustaba el buen humor del alemán.
—Y tanto tú como nosotros tres sabemos que tu hombre es algo idiota, cabezota, no muy bueno en la escuela, únicamente se le da el baloncesto y la comida, sin embargo…tiene su corazoncito muy en el fondo y aunque lo dudes, se percata de cuando mete la pata. Y ya que le llegó la iluminación este día, ha decidido hacer algo súper cursi.
—Estamos que vomitamos corazoncitos por este revolucionario acto de su parte —intervenía el italiano, aguantándose las ganas de echarse a reír allí mismo.
—Pero como somos sus amigos tenemos que pasar la vergüenza nosotros y dejar que él se luzca, para variar —terciaba el danés.
—Aunque nosotros solamente tenemos una cara bonita y sabemos tocar. Eso de la voz no se nos da bien, pero tenemos a alguien que sin duda lo hará mucho mejor —sonrió cálidamente el alemán—. Así que dejemos que él termine con la felicitación.
Más de uno se quedó completamente estupefacto en cuanto notaron que el cuatro que completaba el grupo era ni nada menos que ese blondo. Quien se limitó a sujetar aquel carmesí bajo y acercarse al micrófono.
—…Los hombres en ocasiones somos estúpidos y no nos percatamos de los errores que solemos cometer con las personas que más nos importan y que siempre están allí sin importar el daño que les provocamos por nuestra egoísta forma de ser. Y para cuando ya nos hemos percatado, muchas veces es demasiado tarde… Quizás muchos vean el olvido de un cumpleaños como algo que no merece tanto melodrama, pero creo que si él se arrepiente es porque vales la pena en más de un sentido… —mencionó con esa amplia y natural sonrisa—. Así que disfruta de la canción que él eligió personalmente para ti.
—Taiga… ¡¿Tú haciendo algo como esto?! —Kiyoe estaba que no se lo creía. ¿Quién era ese hombre que estaba sentado a su lado y qué le habían hecho a su novio? Porque no se imaginó nunca que hiciera algo como eso ni en un millón de años.
—Ya cállate, ¿quieres? —estaba notablemente apenado, por lo que sencillamente prefirió enmudecerla con un beso.
"…There's a shop down the street, where they sell plastic rings, for a quarter a piece, I swear it. Yeah, I know that it's cheap, not like gold in your dreams, but I hope that you'll still wear it… Yeah, the ink may stain my skin, and my jeans may all be ripped. I'm not perfect, but I swear, I'm perfect for you…"
—¿Qué es esto? –preguntaba la conmocionada chica en cuanto sintió esa pequeña caja entre sus manos.
—Atiende la canción, después tendrás tiempo para ver lo que hay dentro –pidió. La había jalado hacia él, abrazándole desde la espalda.
"...and there's no guarantee, that this will be easy. It's not a miracle you need, believe me. Yeah, I'm no angel, I'm just me, but I will love you endlessly. Wings aren't what you need, you need me… There's a house on the hill, with a view of the town, and I know how you adore it. So, I'll work everyday, through the sun, and the rain, until I can afford it…"
—…Su voz es increíble…—musitaba Kiyoe sin despegar su atención del joven que permanecía a tan poca distancia, interpretando tan encantadora y perfecta canción; no solamente era lo bien que esos cuatro jóvenes tocaban esos instrumentos, sino también la calidad de esa voz, de ese timbre angelical que le hacía enamorarse por completo de esa canción y su significado.
"Yeah, your friends may think I'm crazy, cause they can only see, I'm not perfect, but I swear, I'm perfect for you...And there's no guarantee, that this will be easy…."
Para cuando aquella canción terminó, no fueron los aplausos de esos jóvenes los que rompieron el silencio, sino los de muchas más personas que al igual que ellos habían disfrutado de la melodía y estaban prácticamente clamando por más.
Por lo visto el lugar se había atiborrado de clientes mientras permanecían absortos en los particulares obsequios que preparó Kagami para la pelinegra.
—…Lo adoran…—a Yukio no le costaba nada escuchar los gritos de las chicas que habían sido flechadas por la voz y canción del blondo.
—Ni que fuera una estrella de rock…—Moto aceptaba que el tipo cantaba bien, pero no merecía tanta atención.
—Byron ha estado increíble, como siempre —espetaron Mila y Elin a la par. Estaban muy entusiasmadas.
—Lo hizo bien, pero no es para tanto —decía lo suficientemente fuerte para que esas dos le escucharan.
—Yo también sé tocar la guitarra así de bien —refutaba Kasamatsu. Él no se iba a quedar atrás. Podía darle competencia al rubio.
—Lo sé, Yukio —decía la danesa—. Podrían hacer un buen dueto —recomendó. Ese par simplemente suspiraron con resignación.
—¿Podrías interpretar otra? —pedía tímidamente Kiyoe al joven que todavía permanecía parado justo a esos tres amigos suyos.
—No creo que haya problema. Tu novio me contrató para cantarte tanto como quisieras —estipulaba con cierta burla.
—Lo que la dama pida —expresaba el alemán—. Creo que te estás ganando más fans, Byron —mencionó tras mirar a esas féminas del segundo piso cuchicheando y tomando fotos con el celular.
—No creo que sea sorpresa, se dedica a esto después de todo. Aunque creo que, si su representante se entera de que dio un concierto gratis, lo asesinará —mencionaba Mako, mirándoles sonriente—. ¿Todavía recuerdan nuestro intento de banda?
—Como ninguno de los tres tenía buena voz, nos limitamos a tocar solamente —Leo recordó esos tiempos de su niñez.
—Reunimos 50 euros entre las propinas que nos daban —soltó con humor.
El ambiente no hizo más que mejorar. Ya que todo el público presente estaba de lo más gustosa escuchando tan buena música que de verdad se podía sentir como una verdadera fiesta.
Indudablemente ese chico había nacido para cantar y robar la atención de todos aquellos que ahora formaban parte de los invitados pasivos de aquella celebración.
—…Es hermoso, Taiga…—al fin había abierto su último presente. Sencillamente le encantó y no dudó ni un momento en ponérselo; era lo más hermoso que le hubieran regalado hasta el momento—. ¡Me ha encantado! Bueno, todo me ha fascinado… Mira que hacer que un chico como Byron se pusiera a cantar…—recordar la letra de esa romántica canción la ponía roja a no más poder.
—Espero que puedas perdonarme ahora. Sabes que soy algo olvidadizo…—la miraba fijamente, intentando persuadirla. Aunque ya no era necesario, ella le miraba con enorme ternura.
—Estás más que perdonado… Está siendo el mejor cumpleaños de todos…
Alguien más también quería un poco de buen trato y amor de pareja, así que claramente se encargaría de tomar las cosas por sus propias manos. Fue así que esa francesa terminó pasando de una mesa a otra en un santiamén.
—¿Hasta qué hora piensas venir a sentarte conmigo, eh? Tuve que soportar a estos dos meloso todo este tiempo —señaló vilmente a Kuroko y Momoi—. Que Bakagami se consiga a otra presentadora.
—¿Disfrutaste la comida?
—Estaba bastante buena, he de admitir.
—La preparó Kai —lo había dicho con toda la malicia que su linda persona le permitía. Unos segundos después el peli azul ya estaba alejando lo que aún quedaba de comida, a un lado—. Qué exagerado eres, no es para tanto —ella por su lado estaba comiéndose lo que el descortés moreno dejó.
—Tak…Justo lo que me faltaba, que otro rubio se hiciera el chulo. Suficiente tengo con el idiota de Kise —sí, claramente su humor estaba de la patada.
—Byron no es peligro para ti, tonto —se levantó. Al parecer esa mujer estaba muy ocupada—. Lo siento, tengo que ver lo del pastel y esas cosas, Daiki —sí, allí iba su novia en compañía de Craig. Adiós a su momento de pasarla a su lado.
—Dai-chan, quizás deberías hacer algo lindo para variar por Axelle. Algo como lo que hizo Kagami-chin –pronunció Satsuki con cierta malicia y verdad—. Incluso dedicarle una bonita canción. Ya sabes, hacer algo romántico para variar.
—Recuerda que siempre habrá tentaciones rondándole…como esos dos populares y habilidosos hombres, Aomine-kun. El amor es un sentimiento efímero que va y viene; y en ocasiones se esfuma de maneras misteriosas e incomprensibles —por algo Kuroko y su querida amiga se llevaba tan bien. Los dos eran unos toca narices de lo peor.
—¡Ustedes dos cállense de una buena vez por todas! —les gritoneó, valiéndole un verdadero pepino el captar la atención de todos.
—Seguramente Kurokocchi ya le dijo algo que lo cabreó…—Kise sentía un poco de pena por su amigo. Aunque este sentimiento de angustia se esfumó en el instante en que se dio cuenta de que su amada novia había ido a saludar a Craig y felicitarle por lo bien trabajada que había estado la fiesta—…Aoi…—lloriqueó.
—Únicamente fue a darle las gracias por el préstamo, así como por haber impedido que esta fiesta se saliera de control.
—Lo sé, pero…Motocchi ya le dio las gracias. No era necesario desde esas vacaciones de invierno había una espinita dentro de él que le impedía aceptar totalmente a ese hombre; es que con él se portaba amable y por extraño que pareciera, congeniaban bien.
—Vamos Kise-kun, no es para tanto. Mi hermana solamente tiene ojos para ti Sora, levantándole los ánimos al joven.
—Pues…ya debería de estar aquí. Se fue desde hace media hora a sentar a su lado alguien era maniático del tiempo—…Aoi…ni a mí me haces tanta plática…—es que ante sus ojos esos dos enmarcaban un cuadro perfecto de buen trato; sin mencionar que hasta le parecía que lucían bien juntos. Malditos celos traicioneros.
—Ay Kise-kun, eres un caso bastante particular —ella sencillamente no podía quejarse. No solamente se la había pasado increíblemente bien, sino que también tuvo la oportunidad de contemplar esa actuación del alemán; sencillamente se vio espectacular tocando la guitarra.
El pastel fue repartido rápidamente entre todos, por lo que pronto pudieron degustarlo sin dilación alguna y maravillarse con su sabor y textura. Y que hubiera de más de un sabor, emocionó a unos cuantos amantes de la comida.
—¿Ves lo bien que nos portamos en la fiesta, Craig? —cuestionaba Axelle al inglés, quien estaba sentado a su lado.
—Bajo mi supervisión era imposible que algo se saliera de control.
—Eres muy modesto, Craig —siseaba Kai, quien compartía mesa con esos dos y con Byron, quien estaba apenas comiendo.
—Y tú un buen cocinero pese a tu turbia personalidad.
—No empiecen de nuevo con eso —amenazaba la francesa—. Ya suficiente conmoción causaste diciéndoles a todos que cocinaste, Kai.
—¿Qué? Deseaba que mi trabajo fuera sabido por todos —dramatizó como pocas veces en su vida—. Sé que si estuvieras en mi lugar lo harías.
—En definitiva, te ha quedado muy bien, Kai —a Byron poco o nada le importaba felicitar al chico abiertamente—. Creo que ya no me cabe ni siquiera el pastel.
—Pues debes comértelo —sentenciaba la francesa.
—¿Puedes sentir esa mirada de odio hacia nosotros, Byron? —preguntaba inocentemente el oji azul a su congénere rubio.
—Ahora que lo mencionas…—sus violáceos ojos se direccionaron hacia cierto prodigio del basquetbol y en su amable intento por ofertarle una sonrisa, solo recibió una mirada muy envenenada—. ¿Pero qué le he hecho a tu novio, Axelle?
—Seguramente nada, pero es muy celoso —Tatsuhisa se cruzó d brazos, mirando con complacencia la respuesta de cierto moreno.
—Lo mejor será que vayas y aplaques a esa fiera, Axelle —recomendaba amablemente Craig.
—Lo que usted diga mi tiránico dictador —se burló antes de levantarse e irse a ver a su encantador novio celoso.
—¿Ya vas a quedarte un momento aquí, eh? —a Aomine sencillamente no le gustaba ser ignorado por nadie y menos por su novia.
—Ya terminaron todos los eventos de la fiesta, así que supongo que sí —bromeó. Después simplemente acercó su puesto al de él.
—¿No crees que pasas demasiado tiempo con esos dos? Uno es tu ex novio y el otro alguien con intenciones desconocidas —a él no le importaba soltarle las cosas como iban. A diferencia de ella, que solía guardarse esa clase de reclamos en silencio.
—Con Kai no he pasado tiempo de calidad. Y por si no viste, Craig nos separaba… A Byron lo contemplo con ojos de amor fraternal; así que no puedo verlo como hombre.
—Axelle-kun, no tienes por qué darle explicaciones a Aomine-kun. Si él no confía en ti, solo demuestra lo mal hombre que es.
—Solamente lo defiendes porque le dedicó una canción a Satsuki —gruñó.
—Esta fiesta me ha permitido establecer que no es un mal sujeto y que todas tus injurias han estado mal planteadas.
—¡Pero sí has sido tú el que has hablado peor de él!
—Vamos Daiki, tranquilízate. Estamos en un ambiente de fiesta y diversión —exponía la rubia, clavando sus pupilas en ella—. Deberías aprender a Kagami, él sí sabe cómo impresionar a su novia el día de su cumpleaños.
—Cierto, cierto. Dai-chan, tú no hiciste la gran cosa cuando Axelle cumplió años…—se unía a la burla su querida amiga.
—Dejen de aliarse en mi contra.
—Si me hubieras dedicado una canción, quizás no estaría tan impresionada por Kagami…—quedaba claro que allí nadie iba a dejarle de joder. Nadie.
—Tsk…Lo hizo porque se sentía culpable, no es como si fuera así de espléndido siempre —objetó. Y probablemente tenía la razón—. Seguramente alguien le dijo lo que debía de hacer, conociéndolo.
—Byron le dio algunos consejos —sonreía la blonda.
—Aomine-kun, creo que es momento para que hagas las paces con él y le pidas consejos para mantener contenta a Axelle-kun, porque claramente no sabes hacerlo bien —esas dos chicas se limitaron a reír mientras ese par continuaban con su interminable discusión.
Y mientras ese grupo de amigos continuaba peleándose, las cosas parecían estarse poniendo ligeramente más interesantes en donde aquel sonriente y carismático rubio permanecía. Por lo visto contaba con un par de visitas que querían hablar con él.
—¿Sucede algo? —cuestionó con interés Byron.
—Sí —respondió secamente el castaño.
—Moto —Yukio había ido más que nada para detenerlo de hacer alguna imprudencia.
—Creo que te han venido a pedir un reto —bromeaba seriamente Kai.
—¿Ah?¿Un reto? —eso simplemente le desconcertó. Sin embargo, postró su atención en esos dos hombres.
—Así es —Motoharu se limitó al contacto visual con ese rubio en particular—. Quiero comprobar quién de los dos es el mejor.
—¿Qué vas a responderle, Byron? El chico habla en serio —curioseaba Craig.
—Quisiera al menos saber las razones para ello. No recuerdo haberme metido con ninguno de ustedes dos —y era justa su petición.
—Mila…—mencionó sin honorífico alguno. Byron sencillamente se limitó a suspirar.
—No pretendo nada con ninguna de ellas. Marcaré mi distancia si así se arregla este malentendido —estableció. Era una decisión madura y acertada, pero no le complacía al chico por alguna razón.
—Eso estaría bien, no obstante…quiero que tú y yo compitamos —él no iba a dar su brazo a torcer.
—Los jóvenes de estos días son tan intrépidos —sonreía socarronamente Kai.
—Te oyes como un viejo, Kai —se burló el inglés.
—Nadie viene a mi país y se roba la atención de mi novia así como así —las pupilas de ese chico vibraron ante semejante atrevimiento. Admitiría que tenía agallas.
—Supongo que no me queda remedio…—suspiró. No quería embrollos y ya estaba causándolos sin desearlo—. ¿Pero qué sugieres? —se levantó de su asiento. Le superaba fácilmente por unos 20 centímetros.
—¿Qué te parece una carrera? Una vuelta entera a la ciudad. Quien llegue primero, gana. ¿Te parece?
—Moto, ¡¿sabes cuántos kilómetros son?! —Kasamatsu simplemente flipó ante la valentía y orgullo del chico.
—No importa. No es como si fuera la gran cosa —al fin y al cabo, salía a correr por las mañanas junto a Aoi.
—Suena bien. Me agrada —estableció frescamente.
—Habrá que marcar el camino para que no te pierdas Byron —mencionaba Craig, levantándose—. Así será justo y la victoria podrá ser aceptada sin chisteo.
Si bien el festejo no concluía y todavía existía comida y pastel que degustar, aquel grupo de personas había decidido abandonar el buen ambiente fiestero para limitarse a apreciar lo que estaba a punto de ocurrir. Y es que simplemente no podían creerse totalmente lo que estaba a punto de pasar.
—Motocchi, en realidad lo ha hecho…—Kise se sorprendía de ese lado tan competitivo que el castaño estaba demostrándole ser. Y bueno, seguramente si él no se cortara con la gélida mirada y aire de hostilidad que envolvía a Craig, haría algo parecido.
—Vamos Moto, tú puedes —Sora ya estaba animando a su hermanito.
—Me disculpo por el comportamiento infantil de mi hermano, Craig… Se ha dejado dominar por los motivos equivocados.
—Ha elegido una manera bastante pacífica para zanjar su problema, así que está bien. Además, a Byron le hará bien; seguramente está estresado por la falta de acondicionamiento físico desde que llegó a Japón.
—¿Estás listo? —Motoharu recién acababa de calentar adecuadamente. Posó su atención en su contrincante, quien al igual que él ahora tenían un cambio más fresco y adecuado para correr.
—Sí —su atención estaba puesta hacia el frente. Las marcas fosforescentes que habían pegado para guiar su camino eran más que perfectas.
—Te advierto que soy bueno para esto y no seré amable solamente porque eres amigo de Mila-chan y los demás.
—Yo también haré mi mejor esfuerzo.
Y a escasa distancia de allí permanecían ese par de gemelas, intercambiando miradas un tanto angustiadas. Sabían que habían causado que esa situación se suscitara por su amable trato con el rubio.
—…Moto…—Mila intentó hacer desistir al chico, pero todo fue inútil.
—Tu novio es tan necio, Mila —replicaba Elin—. Aunque poco faltó para que Yukio hiciera lo mismo…—suspiró, apreciando a su pareja al lado de Aoi, mirando seriamente a ese par de jóvenes competidores.
—¡En sus marcas…listos, fuera! —la exclamación de Craig fue el disparo que prendió la mecha de la competición de ese par de chicos, dispuestos a dar lo mejor de sí en aquella larga competencia de resistencia física.
