Hola de nuevo, aquí está la siguiente parte, gracias por seguir la historia (:

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PARTE VII

Kara llegó al departamento un minuto después, y observó desde las alturas el grupo de humanos y aliens reunidos en la acera. Eran alrededor de cincuenta, y Kara decidió buscar primero a Lena para asegurarse de que se encontraba bien, así que voló a la parte trasera del edificio para entrar, porque no quería arriesgarse a ser vista descendiendo en el balcón.

- ¡Lena! – exclamó, en cuanto cruzó la puerta, buscándola con la mirada.

La muchacha de ojos verdes se hallaba sentada en el sofá, con la televisión encendida y escuchando atentamente un noticiero. Dio un leve salto de sorpresa cuando escuchó su voz, y después movió la cabeza hacia donde se encontraba la rubia, sonriendo levemente. Por un instante, Kara olvidó el motivo por el que se encontraba ahí y sólo pudo pensar en los labios de Lena, en su perfume, en la suavidad de su piel y en lo bien que se sentía la calidez de su cuerpo entre sus brazos. Suspiró, aliviada de que se encontrara a salvo, pero también añorando el contacto físico.

- Hay un escándalo allá abajo, ¿cierto? – le preguntó la joven mujer, sacándola de sus pensamientos.

- Algo así… quería asegurarme de que estabas bien. – le dijo, acercándose y sentándose a un lado de ella.

La chica de ojos verdes colocó una mano sobre la rodilla de Kara, aunque al no saber exactamente en donde se encontraba, el proceso para llegar ahí fue la mano de Lena deslizándose por su pierna hasta encontrar su rodilla. Kara sintió un escalofrío.

- Estoy bien. ¿Tú estás bien? No tenía idea de qué tan lastimada estabas, los noticieros suelen ser un poco amarillistas y sólo escuchaba descripciones de lo terrible que había sido el enfrentamiento con el alien… y después no contestabas mis llamadas y no sabía qué hacer.

El agarre de la mano de Lena sobre la rodilla de Kara fue aumentando gradualmente hasta que la rubia tuvo que tomar su mano porque si seguía aumentando la presión temía que se lastimara los dedos.

- Estoy perfectamente, no te preocupes. – le aseguró, apretando su mano ligeramente. – Ahora me preocupa la situación con nuestros invitados de abajo.

Lena soltó una especie de risa despreocupada.

- Estaba analizando mis opciones. La primera era salir e intentar razonar con ellos. La segunda, pedirle a Supergirl que me sacara de aquí antes de que las cosas se volvieran violentas. La tercera es esperar a que irrumpan en tu departamento para un linchamiento colectivo.

Kara negó vigorosamente con la cabeza.

- No van a hacerte nada. Y creo que la primera opción es la mejor.

Lena suspiró y se puso de pie sin soltar la mano de Kara.

- ¿Podrías guiarme hasta donde están?

- Un momento, cuando dije primera opción me refería a mí. Hablaré con ellos. – le dijo Kara.

- Ya diste un mensaje masivo, creo que es mi turno.

Kara se detuvo para evitar que Lena siguiera caminando a la salida.

- ¿Estás segura? Hay aliens ahí afuera, se pueden salir de control…

- Hace un minuto dijiste que no me harían nada, ¿qué te hace cambiar de opinión?

- Que estés ahí afuera con ellos, sola.

- Puedes estar presente como Supergirl.

Kara se mordió el labio inferior y puso cara de preocupación. Conocía a Lena y estaba más que familiarizada con su voluntad de hacer las cosas una vez que tomaba una decisión, por muy arriesgada o descabellada que le pareciera.

- Si las cosas se salen de control vas a hacer exactamente lo que te diga. – le dijo, y casi de inmediato se arrepintió de haberlo hecho. La multimillonaria soltó su mano y puso gesto de confusión.

- ¿Disculpa? – le preguntó Lena, incrédula.

- Quiero decir que… yo… - titubeó – podrían hacerte daño en un instante, estoy tratando de protegerte.

- ¿Y vas a decirme qué hacer? – le preguntó nuevamente, alzando una ceja, un gesto que siempre conseguía hacerla titubear.

- N-no, pero… ¿ten cuidado si? Voy a estar ahí.

- Exacto. Sólo vas a estar ahí, es todo lo que necesito.

El tono de Lena fue cortante, y Supergirl suspiró y apretó los labios, tenía el leve presentimiento de que este tipo de discusiones se iban a repetir en un futuro.

- Kara… - le dijo Lena, tenía la cabeza inclinada, en un gesto reflexivo – No lo malinterpretes, agradezco tu preocupación… pero hay asuntos que me conciernen sólo a mí.

- Pero esto también me involucra.

- Y ya hiciste tu parte, déjame hacer la mía.

El silencio de Kara obligó a Lena a seguir hablando. Se acercó a ella y extendió los brazos, buscándola. Cuando la encontró deslizó las manos por sus brazos, subiendo por su cuello y luego su rostro. Kara la observó sin decir una palabra.

- ¿Sabes la angustia que sentí cuando escuchaba la transmisión en vivo de tu enfrentamiento con un alien? Y yo sólo estaba aquí, sentada sin mover un dedo mientras escuchaba los gritos y las explosiones y la manera en la que los agentes del DEO te sacaron de un montón de escombros, lastimada. Y de repente entendí que es una parte de ti con la que voy a tener que lidiar mientras estemos juntas…

Entendía el sentimiento. Era la misma preocupación que ella sentía cada vez que algo o alguien amenazaban a Lena.

- Cuando dices "mientras" ¿de cuánto tiempo estamos hablando? – intervino Kara con tono suave, tratando de destensar la situación, consiguiéndolo cuando Lena sonrió levemente y tiró para atraerla hacia ella.

- ¿Cuánto? No lo sé... – le dijo Lena, aproximando su rostro lentamente al de Kara, que se tomó su tiempo para observarla de cerca y maravillarse con el tono verde de sus ojos que parecía atraerla como el canto de una sirena a un marinero - ¿Para siempre?

En otras circunstancias esas dos palabras le habrían abrumado, pero con ella parecían… naturales.

- Para siempre. – afirmó Kara, apenas alcanzando a sonreír antes de juntar sus labios con los de Lena.

Si antes había pensado que su primer beso la prepararía para los demás, había estado completamente equivocada. Suspiró, colocando su brazo alrededor de la cintura de Lena, buscando aumentar la cercanía, aunque no había más espacio entre sus cuerpos, y acarició los labios de la joven con los suyos durante unos segundos, para después concederle acceso a la lengua de Lena que se movía insistente queriendo explorar su boca. A la parte de su cerebro que aún no estaba desbordada de sensaciones, le pareció gracioso que estuvieran a un paso de perder el punto de la conversación porque estaban demasiado ocupadas besándose, así que haciendo uso del rastro de lucidez que le quedaba, se separó de ella, buscando claridad.

- Entiendo. – le dijo Kara, alternando besos entre sus palabras.

- ¿Me estás dando la razón sólo porque te besé?

- Yo te besé. Y no.

Lena exhaló aire por la nariz, parecía divertida.

- Kara…

La rubia suspiró, alejándose un poco de ella porque el aroma de Lena la desconcentraba.

- Entiendo, puedes manejar la situación, no voy a entrometerme, es sólo que… me preocupo, no puedo evitarlo. ¿Ten cuidado si?

- Lo tendré, ¿no podemos vivir en angustia permanente o sí? ¿Me prometes que también vas a cuidarte cuando estés allá afuera defendiendo el planeta?

- Prometido.

Lena la tomó del rostro y le dio un beso breve que dejó a Kara con un cosquilleo en los labios.

Después, ambas salieron del departamento con dirección a la salida del edificio, Supergirl manteniéndose a un lado de ella tan sólo para guiarla y asegurarse que la joven no se hiciera daño en el trayecto. Cuando llegaron a la planta baja, el grupo de individuos se dirigió enseguida a donde Lena se encontraba.

- ¡Es Lena Luthor! – exclamó un extraterrestre de piel azulada, llamando la atención de todos. - ¡Y Supergirl!

- ¡Que diga la verdad! – gritó otro más, ocasionando que el resto de los presentes estallaran en un montón de gritos ininteligibles. - ¡No creemos la mentira de su ceguera! Lo está haciendo para manipular a todos y seguir sus planes para atacar a Supergirl.

- ¿Hola? – Les dijo Supergirl alzando una mano para saludarlos – Yo estoy aquí y no estoy siendo atacada por ella.

- ¡Es una trampa!

- ¡No es verdad! La Señorita Luthor no puede ver, ¡y nunca le haría daño a Supergirl!

Kara reconoció de inmediato a Eve Teschmacher entre los presentes que estaban defendiendo a Lena.

- Entonces que lo demuestre.

- ¿Qué es lo que necesitan? – les preguntó Lena, hablando por primera vez desde que se encontraba en el exterior - Tengo certificados médicos que avalan mi condición.

- Pueden ser falsificados.

Lena sonrió, aunque Kara identificó en su sonrisa una especie de satisfacción, como si ya hubiera esperado esa respuesta.

- Claro, es por eso que les pregunto qué es lo que necesitan. Supergirl ha dado un mensaje y aun así no le creen, no puedo pensar en alguien que tenga más credibilidad que ella en esta ciudad, pero si aun así no pueden creer en la palabra de quien están tan empeñados en defender, me pongo a su disposición para darles lo que requieran.

- Lena… no creo que eso sea muy buena idea… - masculló Supergirl, hablando en voz baja.

- Hay alguien aquí que nos puede ayudar con eso. – intervino un alien que se veía casi humano, al menos si no se ponía atención en los orificios parecidos a branquias detrás de sus orejas.

Otro alienígena dio un paso al frente. Tenía aspecto amenazante y medía poco más de dos metros. Sus ojos eran totalmente negros y su piel color aceituna. Unas especies de protuberancias adornaban su frente al igual que quijada, y sus manos eran tan grandes que podía sujetar con una sola y sin dificultad, la cabeza de un ser humano como Lena. Kara tensó todos los músculos del cuerpo pero no se movió un ápice. Verlo tan cerca de Lena le estaba poniendo los nervios de punta, y repasó en su cabeza los movimientos que tendría que hacer en una fracción de segundo para apartarlo de ella en caso de que la atacara.

- Él es Wasp y viene del planeta Corot-7b.

Si algo le causaron esas palabras a Kara, sólo fue más inquietud. Los corotianos eran conocidos por su habilidad para manipular la estructura genética de casi cualquier ser viviente, eran capaces de causar daños internos en otros organismos vivos que podían llegar a ser fatales, y aunque requerían de un entrenamiento de décadas para poder dañar un organismo tan complejo como el de un ser humano, no le gustaba nada tenerlo cerca de Lena. Cruzó los brazos y encogió los ojos observándolo con desconfianza.

- Nuestro amigo Wasp entrenó durante décadas en su planeta para explorar la estructura genética de seres vivientes, detectar daños en la fisiología de casi cualquier cosa que tenga vida. Digamos que funciona como un aparato de resonancia magnética andante. Él nos dirá si Lena Luthor está fingiendo su ceguera, o no.

- Y creo recordar que también es capaz de lastimarla. – intervino Supergirl, dando un paso al frente.

Lena le impidió que siguiera avanzando colocando una mano sobre el brazo de Kara, y la super heroína tuvo que detenerse al recordar que le había dicho que no se entrometería. La observó de manera fugaz, y se mantuvo en su lugar.

- ¿Eso es cierto? – preguntó Lena.

- No le hará daño, los corotianos tienen un código ético bastante estricto. Utilizar ese tipo de habilidad sólo está permitida cuando su vida está en riesgo, y claramente no estamos en esa situación. – les dijo uno de los alienígenas que lo acompañaba.

- De acuerdo. Adelante. – respondió Lena.

Kara tomó aire con lentitud y contuvo un instante la respiración. Wasp se acercó más y extendió una mano en dirección a Lena.

- No tienes que hacer esto. – le dijo Kara. – no tienes que probarle nada a nadie.

- Supergirl, no van a dejarme en paz hasta que estén seguros. Si me niego será peor, alimentaría sus sospechas.

Kara suspiró, observando a su alrededor. Resignada, abrió paso para que el alienígena se acercara más.

El alien de dos metros colocó una mano sobre Lena y aunque Kara era el ser más poderoso en el planeta y en varias galaxias a la redonda, sintió que le faltaba un poco el aire. Wasp soltó una especie de gruñido que resonó en su pecho y tras unos diez segundos de angustia tortuosa para Kara, apartó la mano de la cabeza de Lena, que se tambaleó un poco sintiéndose mareada.

- ¿Estás bien? – le preguntó Kara preocupada, sosteniéndola de un brazo.

- Sí. Eso creo.

- ¿Y bien? – le preguntó Kara a Wasp, que tenía la mirada fija en Lena y expresión neutral.

- No miente. No puede ver.

Un murmullo generalizado se escuchó entre la multitud, que quizá esperaba otra respuesta.

- Supongo que tendremos que darle el beneficio de la duda. – escuchó Kara decir a alguien, y aunque ella hubiera querido decir que Lena se merecía un millón de veces más que "el beneficio de la duda", decidió permanecer en silencio.

- Creo que tendría que ser mucho más que el beneficio de la duda, - intervino una persona, como si hubiera leído sus pensamientos – Trabajé en L-Corp durante años y todo lo que ha hecho ha sido en beneficio de las personas, créanme cuando les digo que tiene una inteligencia superior y es capaz de acabar con muchos de nosotros en un instante, pero sus intenciones son buenas.

- Bien… entonces tendremos que confiar en el buen juicio de Supergirl, las pruebas que nos da Wasp, y las aparentes buenas intenciones de Lena Luthor.

- ¿Aparentes? – exclamó Kara, molesta, incapaz de mantenerse al margen. – Esta mujer ha hecho más por National City que cualquiera de ustedes.

- ¡Es verdad! – Exclamó Eve - ¡Me consta! He trabajado con ella el tiempo suficiente, y no tiene el reconocimiento que se merece.

Los presentes se observaban unos a otros y mientras la mayoría asentía con la cabeza, otros aún observaban a Lena con recelo. Una persona aplaudió y lanzó un grito de apoyo a la distancia. Kara contuvo una sonrisa.

- Les dije que esto era una tontería, yo también creo que Lena Luthor no sería capaz de dañar a Supergirl.

- Al contrario, me ha salvado en más de una ocasión. -Les dijo Kara, observando a Lena.

Si por ella fuera, en ese instante daría un discurso de lo mucho que significaba para ella la mujer que se encontraba a su lado. Pero había decidido que mantendría en secreto su relación con Lena, al menos mientras fuera posible. Además, revelar que Supergirl estaba saliendo con Lena Luthor era casi impensable, porque el riesgo que eso implicaba para ambas era demasiado. Sin embargo, como Kara Danvers, la historia era diferente. No veía mayor problema en hacer pública su relación, aunque planeaba posponerlo tanto como fuera posible. Tal vez era egoísta de su parte pero le gustaba esa sensación de tener a Lena para ella sola. Aunque claro, tendría que hablarlo con ella tan pronto como fuera posible.

Poco a poco, y para alivio de Kara y Lena, la multitud se fue disolviendo, aparentemente satisfechos con lo que había acontecido. Sólo Eve permanecía y conversaba con quien estuviera dispuesto a escuchar lo inteligente, noble y capaz que era su jefa Lena Luthor.

- Si Eve sigue hablando así de ti, voy a ponerme celosa. – susurró Kara, acercándose tanto como fuera posible a Lena, sin parecer sospechosa.

- Una vez me contó de su encuentro con Mon-El, así que no creo que tengas de qué preocuparte.

- ¡Ew! ¡Lena! No me lo recuerdes. – le dijo Kara, con gesto de disgusto, haciendo un mohín con el rostro.

- Bueno, tú empezaste. Eve es linda. Pero no tan linda como otra rubia que conozco. – murmuró la joven, ladeando ligeramente la cabeza en su dirección y sonriendo discretamente.

Kara se cruzó de brazos y se balanceó un par de veces sobre las puntas de sus pies y los talones, mientras alzaba la barbilla y sonreía de manera engreída, en señal de autocomplacencia.

- Me alegra escuchar eso.

- Seguro que sí, presumida.

La sonrisa en el rostro de Kara se extendió mucho más, y tuvo que contenerse para no besar a Lena en ese instante, enfrente del resto de las personas que aún quedaban. Desechó la idea cuando Eve se acercó a ellas con una sonrisa en el rostro.

- Señorita Luthor, es tarde, tengo que irme. Me da gusto verla tan recuperada… es decir… mucho mejor excepto por… bueno…

Eve titubeó mientras no sabía cómo continuar con su oración.

- Gracias Eve. – le respondió Lena, sonriendo levemente, ahorrándole el momento incómodo.

- Supergirl. – continuó la joven, acercándose a ella y estrechando su mano con entusiasmo, sin dejar de sonreír. – Un alivio que se encontrara aquí, tenía miedo que las cosas se salieran de control y atacaran a la Señorita Luthor.

- No tienes nada de qué preocuparte Eve. – agregó Kara, sonriéndole afablemente.

- Seguro. Por cierto Señorita Luthor, salude a Kara de mi parte. Es una suerte que tenga una amiga como ella.

Kara apretó los labios. Desvió la mirada. Lena sonrió con entusiasmo mientras asentía vigorosamente con la cabeza.

- Por supuesto. No tienes idea de lo mucho que me ha ayudado. – respondió Lena.

- ¡Claro! Es una excelente persona. A veces me preguntaba qué hacía con alguien tan desconsiderado como Mike.

Kara se llevó una mano a la nariz y se la frotó con insistencia.

- Es decir… pff, sí, era bueno en el sexo – continuó Eve, y Kara se llevó una mano a la frente pidiéndole a Rao que esa conversación terminara. - ¡Pero era bastante egoísta! Y no sabía escuchar.

- ¿En serio? - le dijo Lena, y la rubia deseó por un momento que los humanos pudieran leer la mente porque definitivamente no quería escuchar lo que Eve quería decir.

- ¡Sí! Y cuando digo bueno quiero decir… promedio.

Kara cerró los ojos, apretándose el puente de la nariz con los dedos. Esto era una tortura.

- Sus razones debía tener para salir con él. – continuó Lena, sin la intención de prolongar más la conversación, algo que Kara agradeció. Pero Eve continuó con entusiasmo.

- Sí, supongo. ¿Pero Mike? Kara es el tipo de persona que podría estar con cualquiera, ya sabe, posee un encanto natural y ni siquiera tiene que esforzarse. ¿Nunca ha pensado en invitarla a salir?

Si Eve había querido hacer ese comentario de manera casual, la verdad es que no le había salido muy bien. Kara se concentró en observar el piso de la acera y contar los adoquines, si no lo hacía sospechaba que se le iba a escapar una carcajada.

- Pues… la verdad es que…

- ¡Piénselo! Harían una linda pareja.

El bufido que emitió Supergirl no pasó desapercibido para Eve, que la observó como si no supiera qué estaba sucediendo.

- Perdón. – Se disculpó Supergirl – Es que justo eso pensaba el otro día. ¿Por qué no la invitas a salir? Creo que ella estaría encantada.

El gritito emocionado de Eve dejó a Kara y a Lena un poco sorprendidas.

- Agradezco a las dos su preocupación por mi vida amorosa, pero eso es algo… privado.

- Oh… está bien. - dijo Eve, con cara de decepción – En fin, tengo que irme. Se está haciendo tarde y han sido semanas complicadas sin usted en la oficina.

- Agradezco tu apoyo Eve… - le dijo Lena.

- Tal vez la tengas de regreso mucho antes de lo que te imaginas. – intervino Supergirl, ganándose una sonrisa de la joven asistente. Lena se limitó a inclinar un poco la cabeza y quedarse en silencio, en señal de leve resignación.

- La estamos esperando con ansias. – complementó Eve, y despidiéndose de ambas, se marchó dejándolas finalmente solas.

Kara soltó un suspiro de alivio mientras el rostro de Lena era adornado por una sonrisa leve y relajada.

- Tengo que aceptar que lo manejaste bastante bien. – aceptó Kara, tomando a Lena del brazo y conduciéndola al interior del edificio.

- ¿Qué parte? ¿Lo de Mon-El y sus habilidades promedio en la alcoba? ¿O Eve haciéndola de cupido?

- Agh… cállate. – protestó Kara, negando con la cabeza. – Hablo de la situación con los aliens.

- La verdad es que hubo un momento en el que realmente tuve miedo y estuve a punto de salir corriendo, aunque no hubiera llegado muy lejos.

- Lo de Wasp fue una imprudencia, ¿qué tal si-?

- Kara, todo salió bien.

Volvió a exhalar aire, aliviada.

Finalmente, y una vez dentro del departamento de Kara, ambas tuvieron tiempo para relajarse, y cenar, ya que en palabras de la rubia, tanto estrés la había dejado hambrienta. En la televisión daban las noticias acerca del incidente en el exterior del departamento de Kara, y para alegría de ambas no hubo un solo comentario dudando de las buenas intenciones de Lena Luthor.

- Es un avance que no me hayan calificado de asesina o loca en los últimos veinte minutos.

- Las cosas caen por su propio peso. – le dijo Kara, poniendo en su boca una cantidad considerable de pasta boloñesa.

- Supongo que sí. – observó Lena, suspirando, y Kara notó de inmediato el cambio de humor en la joven.

Ahora las noticias hablaban del reto comercial que enfrentaba L-Corp con una Directora Ejecutiva que en las últimas semanas había estado prácticamente ausente. Las finanzas de la compañía eran sanas, pero a largo plazo era difícil saber si continuarían por buen camino, y en gran parte dependía de la manera en que afrontara Lena su problema de pérdida de visión. No auguraban cosas muy buenas, aunque Kara sabía que Lena era lo suficientemente inteligente y tenaz para sacar a su compañía adelante. El rostro de la chica de ojos verdes se había vuelto algo sombrío, y la rubia detestaba verla triste. Tomó su teléfono y envió un mensaje a Alex para saber si era posible adelantarle a Lena la noticia de su recuperación.

Imaginé que no ibas a poder esperar demasiado. Adelante, dale la noticia. Los detalles se los explicaré mañana (:

Respondió Alex, y Kara alzó un puño en señal de triunfo.

- Lena, te tengo una noticia.

- Dime que es buena.

- Excelente, de hecho.

- Te escucho.

- Hablé con Alex, y las posibilidades de que recuperes la visión son muy altas. Dijo noventa y ocho por ciento, que dada la situación podemos decir que es prácticamente un cien por ciento.

La expresión de Lena no fue precisamente lo que esperaba Kara. Tenía la boca ligeramente abierta y daba la impresión de estarla observando fijamente.

- ¿Estás hablando en serio o…?

- ¡Por supuesto que sí! ¿Crees que bromearía con algo así?

La sonrisa de Lena fue inmediata, Kara se levantó de su lugar y se dirigió a ella sonriendo de igual manera, tomó por sorpresa a Lena cuando la levantó de su asiento y la elevó en el aire mientras dejaba escapar una expresión de júbilo.

- ¡Gracias! – le dijo Lena, sosteniéndose con un brazo alrededor de su cuello porque Kara no dejaba de girar.

- No tienes nada que agradecerme, en serio, no soy yo la que hizo todos los procedimientos ni la que hará la cirugía, o la que analizó los resultados.

- Kara, me estás mareando.

- Lo siento.

Kara se detuvo y depositó a Lena cuidadosamente sobre el piso.

- Como decía. Gracias, por haber estado conmigo todo este tiempo. – agregó Lena, inclinando la cabeza en un gesto de aparente timidez.

- ¿No necesito repetirte por qué verdad? – le dijo Kara, mientras colocaba su mano en la barbilla de Lena y levantaba su rostro. Le dio tiempo para anticipar lo que estaba a punto de hacer.

Depositó un suave beso sobre sus labios y se regocijó cuando la calidez del cuerpo de Lena presionándose contra el suyo empezó a parecerle familiar y al mismo tiempo emocionante. Había algo en la manera en que Lena la besaba que la hacía perder la cabeza. Sus labios eran suaves, su boca cálida y tenía que reconocer que hacía maravillas con la lengua. Alternaba besos y caricias con una cadencia que le aceleraba el pulso, y si no tuviera superpoderes estaría muy preocupada de que le provocara un infarto. La empujó ligeramente contra la mesa mientras la seguía besando, y pasó una mano alrededor de su cintura mientras apoyaba la otra en el borde de la mesa para mantener el balance. Lena le acariciaba la espalda y de repente Kara fue consciente de su mano descendiendo hasta su cintura, la parte baja de su espalda… y definitivamente no esperaba que le tocara el trasero y se lo apretara ligeramente. Escuchó una especie de estruendo y ambas se sobresaltaron cuando el crujido de un mueble rompiéndose interrumpió el momento. La mesa sobre la que Kara se apoyaba estaba partida en dos y ahora yacía inservible a los pies de ambas.

- Ow. – fue todo lo que dijo Kara.

- Eso fue…

- Mi mesa. Partida en dos.

- Oh. ¿Todo bien?

- Sí, lo siento... es que… - Kara sonrió y negó con la cabeza, colocando la frente sobre la de su novia – Me tomó un poco por sorpresa.

Lena sonrió, dándole un beso en la mejilla.

- ¿Quieres parar? – le preguntó la muchacha de ojos verdes, y Kara tuvo que suspirar con resignación. ¿Parar? No quería, en absoluto. Pero ahora se daba cuenta de que su temor no era infundado. No quería hacerle daño a Lena.

- Creo que es lo mejor. Lo siento.

- Está bien, no te preocupes.

Lena le regaló una sonrisa resignada, seguramente muy parecida a la que ella tenía también en ese momento. Se acercó para besarla en la mejilla, y luego otra vez los labios, pero el contacto duró sólo unos segundos de parte de las dos, conscientes de que si iban más allá no serían capaces de detenerse.

El silencio se volvió incómodo mientras Kara se alejaba para levantar los restos de la mesa, y Lena permanecía de pie a un lado sin saber qué decir. Cuando Kara terminó de limpiar, se quedó de pie observando a la otra mujer, que tenía un gesto reflexivo en el rostro.

- Tal vez pueda… hacer algo para… - le dijo Lena, llevándose una mano a la nuca, moviendo la cabeza como si no quisiera que Kara la observara de frente, y batallando para encontrar las palabras adecuadas.

- ¿Inhibir mis poderes cuando me estas tocando el trasero?

Lena soltó una risa mucho más relajada, y Kara se alegró un poco de haber roto la tensión de hacía unos segundos.

- Que galante, pero… sí, entre otras cosas.

- Oh. – Le dijo Kara, y se acercó a ella, rodeándole la cintura con ambos brazos - ¿y de qué otras cosas estamos hablando?

Lena le sonrió y acercó los labios a su oído.

- Cosas que te harán gritar mi nombre.

El tono de Lena era seductor, y Kara tuvo que hacer uso de toda su fuerza de voluntad para mantener la compostura en ese instante. Reguló su respiración mientras se mordía el interior del labio inferior, y cerraba los ojos. Nunca antes, con nadie más, había resultado tan complicado contenerse.

- No sé por qué lo pregunté. – le dijo Kara, negando con la cabeza – Pero… me interesa escuchar qué podrías hacer para inhibir mis poderes.

Lena suspiró, poniendo un poco de distancia entre ellas.

- En teoría, es sencillo. Sé que en el DEO cuentan con una habitación en donde puedes entrenar sin temor a lastimar a alguien gravemente a causa de tus superpoderes.

- Sí, y Alex me dijo que no puede compartirnos ese tipo de tecnología,

- ¿Se lo pediste? – exclamó Lena, que parecía realmente escandalizada.

- Fue lo primero que se me ocurrió.

- Oh Dios… y ahora Alex sabe que tu… y que yo. Sabe que lo querías para… oh Dios. ¡Kara!

Le dio un golpe en el brazo, y Kara empezaba a encontrar divertida su actitud de ofuscamiento. Le causaba gracia que la joven pudiera pasar de seductora a tener esa actitud tímida casi en un abrir y cerrar de ojos. Ambas le salían perfectamente naturales.

- Hey, tranquila.

- Que vergüenza.

- Es sólo Alex.

- Como sea… - le dijo Lena, queriéndose olvidar del tema – Como dije… en teoría, es sencillo. Si obtienes tus poderes de la radiación que emite nuestro sol, y en Kripton existía un sol que emitía otro tipo de radiación, tenemos dos opciones.

- ¿Qué hay de la kriptonita?

Lena negó con la cabeza.

- Una vez me describiste lo que se sentía ser expuesta a la kriptonita… no me gustaría someterte a eso por muy pequeña que sea la cantidad… las dos opciones son intentar replicar la radiación del sol rojo de Kriptón, o bloquear de alguna manera la radiación que emite nuestro sol.

- Suena sencillo pero estoy segura de que no lo es. – le dijo Kara.

- Tengo algunas ideas. – Le dijo Lena, acercándose nuevamente y abrazándola con cariño - Tienes suerte de que tu novia tenga doctorados y sea multimillonaria.

Kara se preguntó en qué momento dejaría sonreír cada vez que escuchaba que Lena era su novia.

- Mucha suerte. – Aceptó – Y sólo por curiosidad… ¿cuánto tiempo te llevaría tenerlo listo?

Lena volvió a golpearle el brazo. Al parecer eso se estaba convirtiendo en un hábito.

- Kara Danvers, ¿podrías disimular un poco tu urgencia?

La carcajada de la rubia resonó en las paredes de su departamento.

- ¡Solo quiero saberlo!

- No lo sé, dos o tres semanas, un mes. Tengo que corroborar que sea seguro para ti. Y entiendo perfectamente la postura del DEO, es algo muy delicado que exista tecnología capaz de privarte de tus superpoderes, nadie más puede saber que estoy desarrollando algo así. Algo muy similar a lo que hice con la kriptonita… está resguardada bajo múltiples sistemas de seguridad.

Kara sonrió y la besó en los labios. La manera en la que iba a lograr controlar el instinto de ir mucho más lejos cada vez que la tenía cerca, era un misterio para ella. Lena conseguía despertar algo que ninguna de sus parejas anteriores había logrado, y no era precisamente el hecho de dar rienda suelta a su fuerza, porque de ser así, Mon-El lo habría desencadenado. Era una verdadera necesidad de tenerla cerca, acariciarla y hacerla sentir protegida y amada en un grado que no hubiera creído posible. Acomodó las manos sobre las caderas de Lena y la apretó ligeramente mientras la atraía un poco más, con cuidado pero asegurándose de que el contacto pudiera transmitirle a Lena lo mucho que necesitaba tenerla cerca. Entonces Lena mordió su labio inferior y a Kara le temblaron las piernas mientras sentía que el cuerpo le ardía en llamas.

- No estás ayudando en esto de… mantenerme bajo control. – jadeó Kara, buscando con la boca el lóbulo de la oreja de Lena y mordiéndolo delicadamente.

- T-tú tam…poco. – balbuceó la joven, mientras Kara pudo sentir claramente cómo se estremecía entre sus brazos.

Si seguían jugando a esto, a Kara le iba a importar poco si el sol era amarillo, rojo, o violeta. Se separó de ella y decidió que era necesario poner un poco de distancia.

- ¿Por qué no ponemos uno de esos musicales clásicos?

- ¿Otra vez? Te juro que estoy a punto de aprenderme todas las canciones.

Eso era… tal vez cierto. Desde que Lena estaba con ella, Kara los ponía casi a diario y Lena se limitaba a escucharlos, de manera que a fuerza de repetición ya podía cantar completa más de una canción. Claro que poder no significaba hacer.

- Es uno de mis géneros favoritos.

- Sí la pones otra vez, algo me dice que el prototipo para inhibir tus poderes va a tardar un poco más de lo esperado.

Kara encogió los ojos.

Terminaron viendo una serie documental acerca de biotecnología, y tras un par de horas más, Lena bostezaba apoyando la cabeza sobre el hombro de Kara.

- Creo que es hora de que descanses. – le dijo la rubia. – Alex nos espera mañana en el DEO para explicarte a detalle lo que se tendrá que hacer para que recuperes la visión. Creo que es posible que mañana mismo inicie con el tratamiento, así que será mejor que vayas a dormir.

- Yo estoy muy cómoda aquí. – comentó Lena, con voz adormilada, acomodándose junto a ella y pasando un brazo alrededor de su cintura.

- Seguro no pensarás eso cuando tengas dolor de cuello mañana.

- No quiero moverme. – continuó Lena, con los ojos cerrados.

- Lena… - le advirtió Kara.

- ¿De qué sirve salir con alguien que tiene superpoderes si no los puedo aprovechar de vez en cuando?

Kara sonrió.

- Bien, pero no voy a usar a cada momento mis superpoderes para cumplir tus caprich-

Lena la interrumpió con un beso en los labios.

- Deja de hacer eso, no voy a dejar que-

La joven de ojos verdes le acarició la mejilla y le sonrió, dándole un beso suave pero más largo que el anterior.

- ¡Por Mithen y todas las lunas de Kripton! Basta. Sostente.

Lena sonrió con satisfacción y Kara la levantó en sus brazos, trasladándola suavemente de la sala a su cama. La joven Luthor hundió el rostro en el cuello de Kara y aspiró su aroma con tranquilidad.

- Creo que esta es una buena terapia para perder el miedo a volar. – le dijo Lena, y Kara viró delicadamente en el aire, de manera que la otra joven quedó recostada sobre ella en posición vertical. Continuó así hasta que estuvieron justo encima de la cama y Kara descendió suavemente para caer sobre el colchón.

- Listo. Y no vuelvas a sobornarme con tus besos. – le dijo la rubia, mientras le acariciaba el pelo.

- Mmm… - fue toda la respuesta de Lena, que se quedó dormida sobre ella en unos cuantos segundos.

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- Es una cirugía realizada con algo parecido a un láser, no invasiva, que nos llevará sólo un par de horas ya que la lesión no es tan grande como creíamos, y mucho menos permanente. La mejoría la vas a notar casi de inmediato, un par de horas después. Gradualmente recuperaras la visión aunque es posible que percibas las cosas de manera extraña al principio. – le dijo Alex a Lena.

Lena asintió, y Kara, sentada a un lado de ella sonrió.

- ¿Extrañas?

- Demasiada luz, demasiado brillo… tu cerebro necesita adaptarse poco a poco después de varios días sin poder ver.

- De acuerdo. ¿Cuándo pueden llevarla a cabo?

- Hoy mismo. Sólo es necesario realizar el papeleo requerido con tu autorización. Por cierto, tu brazo está totalmente recuperado, así que hoy podemos retirar el cabestrillo.

Lena sonrió. Sin duda, recordaría aquella mañana como una de las mejores que había tenido en mucho tiempo. Su día había iniciado entre los brazos de Kara, envuelta no solo en calidez sino en ese perfume especial que le envolvía los sentidos por completo. Se había hundido más en ese refugio, suspirando y escuchando el "Buenos días" de la otra mujer, preguntándose cuánto tiempo llevaría despierta. No podía verla, pero si se enfocaba en sentirla, olerla y escucharla, era casi igual de reconfortante. Casi. Llevaba tiempo suficiente de conocerla como para saber identificar cuando sonreía, estaba nerviosa, emocionada, o triste tan solo por el tono de su voz. Kara era tan transparente con sus emociones que ahora se preguntaba cómo había sido posible que no se hubiera dado cuenta antes de que era Supergirl. Si despertar de esa manera no había sido suficientemente bueno, ahora escuchaba a Alex Danvers darle una explicación detallada de las condiciones en las que se encontraba su nervio óptico y por qué el daño no era grave y sólo era necesario una leve cirugía para "ayudar" a su recuperación total.

- Entonces sólo tienes que decirme en donde tengo que firmar, y confiaré en que no le esté cediendo mis compañías al DEO en esos documentos. Es como firmar una hoja en blanco, ¿puedo llamar a mis abogados?

La risa discreta que escuchó por parte de Alex le causó también un poco de gracia a Lena.

- Por supuesto. – Respondió Alex – aunque te aseguro que alguien aquí me lanzaría directo al sol si nos aprovecháramos de ti.

- No podría hacerte eso. – Respondió Kara – Pero no me des ideas.

- ¡Jo! – Exclamó Alex – De acuerdo. Entonces voy a preparar todo para iniciar cuanto antes.

Lena asintió, un poco nerviosa. Casi no podía creer que después de lo que parecía una eternidad finalmente se encaminaba hacia su recuperación. Los dedos cálidos de Kara deslizándose entre los suyos mientras los entrelazaba con delicadeza, consiguieron calmarla un poco.

- Las dejo unos minutos, tengo que preparar algunas cosas.

Lena escuchó el sonido de una silla siendo arrastrada por el piso y los pasos de Alex saliendo de la habitación.

- ¿Estás bien? – Le preguntó Kara – Tienes las manos heladas. – observó, frotando su mano entre las suyas para transmitirle un poco de calor.

- Un poco nerviosa.

- Estás en manos de mi hermana, y del DEO. Nada va a salir mal, ya escuchaste a Alex, es un procedimiento muy sencillo.

- ¿Conoces la ley de Murphy?

- Si… ¡pero deja de pensar en eso! Todo va a estar bien, y te prometo que voy a estar ahí cuando salgas de la cirugía. – le dijo, posando una mano sobre su mejilla y la frente sobre la de ella.

- De acuerdo. – le dijo Lena, y se inclinó para besarle de manera fugaz en los labios. Suspiró. – Bien, ¿y ahora?

- Te acompaño a que te prepares. – le dijo Kara, tomándola de la mano y conduciéndola a la salida.– Y a deshacernos de eso que tienes en el brazo.

La joven de ojos verdes asintió, dejándose llevar.

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- Entonces, ¿lista? – le preguntó Kara. – Alex nos está esperando.

Lena asintió. Estaba sentada en una silla que para su gusto era demasiado fría, algo que quizá tenía que ver con el hecho de que sólo llevaba encima una bata de algodón. Kara le sostenía ambas manos y casi podía verla con nitidez en su mente, con una sonrisa tranquilizadora en el rostro y un brillo compasivo en sus ojos azules. Quería concentrarse en eso para no pensar en nada más.

- Oye, Lena… te ves aterrada, si tienes un ataque de pánico ahora, no vamos a poder hacer esto hoy.

La muchacha intentó sonreír, pero el sonido se quedó atorado en su garganta. Era como si el miedo tuviera garras y las aferrara alrededor de su cuello para cortarle la respiración. Era irracional, lo sabía, no tenía que sentirse así pero no podía evitarlo.

- Tranquila.

Sintió a Kara moverse, y sus brazos envolviéndola. Llevaba puesto el traje de Supergirl y aferró su capa con fuerza. La tela, a pesar de parecer gruesa y pesada a primera vista, era suave y ligera al tacto, como la más fina de las sedas.

- Vas a estar bien, te lo prometo. Respira conmigo.

Lena obedeció. Se concentró en los latidos del corazón de Kara que podía sentir en su pecho, a través del traje de super, y en el compás de su respiración. Pronto se encontró respirando al mismo ritmo que su novia.

- ¿Mejor? – le preguntó Kara, al cabo de un par de minutos.

- Mejor.

Kara se puso de pie y la levantó de la silla.

- Vamos.

Y la condujo hasta donde estaba Alex.

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- ¿Dos horas y treinta minutos? – preguntó Kara a Alex, una vez que Lena estaba fuera de su alcance, en la sala de operaciones.

- Por tercera ocasión, sí.

- Sólo quiero asegurarme.

- Kara, confía en mí. Lena va a estar bien.

- Sí. Lo siento. Confío en ti. Pero ella estaba muy asustada y creo que me puso nerviosa, pero sé que va a estar bien.

- Claro.

- Bien. Te veo en dos horas y treinta minutos.

Kara asintió vigorosamente con la cabeza, apretando los labios, suspirando de manera casi forzada. Alex desapareció detrás de una puerta metálica, y una luz de color rojo encima de la misma, se encendió enseguida como señal de que el acceso se hallaba restringido a partir de ese momento. Kara suspiró y pronunció una plegaria en kriptoniano a Rao, cerrando los ojos brevemente.

- ¡Supergirl!

Se dio media vuelta y se encontró con un J'onn que caminaba apresuradamente en su dirección.

- J'onn. ¿Todo bien?

- No del todo. Tenemos una situación en un parque de diversiones, al parecer un grupo de personas está realizando destrozos en el lugar, desconocemos las causas por el momento pero la policía está siendo claramente superada.

J'onn extendió su teléfono y le mostró a Kara un video de lo que estaba ocurriendo. Los asistentes al parque (en su mayoría jóvenes o familias con niños pequeños) corrían tratando de ponerse a salvo mientras un grupo de personas saqueaba tiendas o destruía todo a su paso. Kara frunció el ceño.

- No pueden ser simples vándalos. – le dijo, observando a uno de los atacantes que claramente tenía fuerza sobrehumana, a juzgar por la manera en que levantaba con facilidad una máquina de metal atrapa juguetes. – Y claramente no son humanos… no todos.

- La policía está solicitando tu presencia, no han podido controlar la situación.

Kara tomó aire y dirigió una mirada fugaz a la puerta detrás de la cual se encontraba Lena.

- Sí… - respondió en voz baja – estaré ahí en un minuto, dame la ubicación exacta.

- Te mantendremos informada de cualquier situación. – le dijo J'onn, colocando una mano sobre su brazo, entendiendo un poco la reticencia de Kara para abandonar el lugar. – Si hay alguien a quien le confiaría lo más importante en mi vida, es Alex. ¿Lo sabes verdad? – le preguntó, observándola con compasión.

Kara sonrió.

- Lo sé.

Se alejó por el pasillo con paso apresurado, dispuesta a terminar con lo que fuera que estuviera sucediendo lo más rápido posible.

...