¡Feliz 2019 a todxs!
Espero que estén muy bien y disculpen, se atravesaron las fiestas de diciembre y apenas estoy volviendo a la normalidad, por eso no había actualizado xD, pero espero que este capítulo lo compense. Aquí se los dejo.
*se retira lentamente*
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PARTE VIII
Cuando Kara había pensado terminar la situación "lo más rápido posible" esto no había estado en sus planes. Evacuar el lugar fue más complicado de lo que hubiera pensado, los atacantes estaban por todos lados y proteger a los niños siempre fue su prioridad, de manera que iba de un lado a otro poniéndolos a salvo en una tarea que parecía interminable. Cuando todo parecía estar relativamente bajo control, y la totalidad de los civiles estuvieron a salvo, se concentró en atrapar a los atacantes. Resultó que sí eran humanos, sin embargo, no tenía duda de que el hombre que en el video había levantado una máquina atrapa juguetes había sido sometido a algún tipo de procedimiento para contar con esa fuerza que no era propia de un ser humano.
- ¡Salgan ahora! – le gritó a dos adolescentes que se habían escondido en unas pequeñas lanchas con forma de pato, en el lago del parque.
Los muchachos corrieron asustados, y Kara contuvo el ataque de un grupo de hombres que dispararon sus armas a la distancia. Todas y cada una de las balas terminaron en sus manos.
- Supergirl, hay algo sospechoso en un contenedor de plomo. – le dijo J'onn, a través del comunicador en su oído – Desconocemos el contenido, no hemos podido identificarlo con las cámaras de seguridad del parque, así que es mejor que tomes tus precauciones. Tenemos un grupo de agentes en el lugar, y más están por llegar.
- Entendido. – respondió Kara, observando a su alrededor. Se dio cuenta, con un poco de inquietud, que el lugar empezaba a parecer vacío. - ¿En dónde están? ¿De pronto todos corrieron y huyeron del lugar?
- Tengo entendido que la mayoría han sido arrestados. Hay un grupo escondiéndose en una de las atracciones, para ser más exacto es una "casa de terror".
Kara puso los ojos en blanco.
- Que originales. Voy para allá.
- Ten cuidado, es el grupo que transporta el contenedor de plomo.
- De acuerdo.
Llegó a la entrada de la "casa de terror", frunciendo el ceño cuando observó la fachada del lugar. Era algo parecido a una mansión de estilo victoriano con cortinas desgarradas, pintura desgastada y ambientada con una grabación de risas malvadas, truenos y aullidos de lobos que apenas consiguieron inquietarla.
- Están en la planta alta.
- De acuerdo.
Se elevó en el aire hasta una de las ventanas, identificando con su visión de rayos x a un grupo de cinco personas.
- Los tengo ubicados. – le dijo Kara a J'onn – parece que es seguro ingresar, son cinco. No detecto algún arma peligrosa, excepto el contenedor…
Apenas estaba pronunciando esas palabras cuando se escuchó un disparo que surgió del interior del lugar. La bala iba dirigida a ella, pero la interceptó con facilidad en una de sus manos, observándola con desdén una vez que estuvo entre sus dedos. Si sólo pensaban atacarla con eso, las cosas iban a terminar rápido y podría cumplir la promesa que le había hecho a Lena de estar ahí cuando despertara.
- ¡Supergirl atrás! ¡Hay un hombre armado!
- Enten-
No pudo terminar la frase a causa del pinchazo de dolor en su hombro derecho. Alguien había atacado desde atrás, disparando un proyectil que consiguió traspasar su traje y le perforó la piel, de inmediato Kara reconoció el malestar causado por la única sustancia que podía matarla, y se preguntó por qué no había escuchado nada previo al disparo. Estaba demasiado distraída ubicando a los atacantes en el interior, pero aun así tendría que haberse percatado.
- Estamos enviando refuerzos, resiste.
Quiso responderle a J'onn que estaba bien y que no tenía de que preocuparse. Pero estaba confundida y el dolor del impacto de pronto empezó a extenderse mucho más allá de lo que hubiera podido imaginar. Observó su herida. Se veía más grande de lo que tendría que haber sido.
- Son proyectiles expansivos. – murmuró.
Sabía de sobra que una bala de ese tipo reducía velocidad pero transfería más energía cinética al objetivo, creando una herida mayor. Recordó a Alex decirle en alguna ocasión que se fragmentaban al impacto y su poder aumentaba la posibilidad de una muerte rápida. Esto ya no está tan bien, pensó, observando a su alrededor e identificando al hombre que le había disparado, no se sorprendió cuando se dio cuenta de que era aquel que tenía una fuerza fuera de lo normal. Llevaba un arma de tamaño considerable en las manos y lo observó tirar del gatillo nuevamente. Pero no escuchó ningún sonido y no pudo ver ninguna bala. ¿Qué carajo?, pensó, un instante antes de sentir un dolor punzante un una de sus piernas. Mala puntería, gracias a Rao. De alguna manera, habían conseguido diseñar un arma silenciosa y balas "invisibles" para que ella no pudiera detenerlas. Se desplomó en el suelo a causa del dolor y por los efectos debilitantes y letales de la kriptonita.
- ¡Supergirl! – gritó J'onn a través del comunicador.
Cuando estuvo en el suelo, observó al hombre recargar el arma. Era ahora o nunca. Alzó el vuelo un poco tambaleante, en dirección a él. Lo observó activar el arma otra vez. No podía ver la bala, ni escucharla, pero se movió un poco esperando evadir el impacto. Sintió algo caliente rozarle la sien y supuso que era buena señal que pudiera seguir volando. Pero el dolor iba en aumento en su hombro y pierna, y ahora también la cabeza empezaba a punzarle. No no no no. No ahora, por favor. Con los brazos extendidos, derribó a su atacante, lo arrastró varios metros sobre el piso con lo poco que le quedaba de fuerza, aunque más por inercia. Aferró el arma con una de sus manos y la lanzó lo más lejos que pudo.
- Estás acabada. – farfulló el hombre, y le propinó un puñetazo en el abdomen que la dejó sin aire.
Kara salió despedida un par de metros e intentó ponerse de pie sin mucho éxito. Su fuerza se estaba desvaneciendo.
- ¿De dónde sacaste la kriptonita? – le preguntó, jadeante, apoyando los brazos sobre el piso y observando su sangre cayendo sobre el adoquín geométrico del parque.
- ¿Crees que tu amiga Lena Luthor es perfecta?
La rubia apretó los puños y su intento de incorporarse fracasó nuevamente cuando el hombre le asestó una patada directo a las costillas. Casi pudo escuchar el sonido de sus huesos rompiéndose.
- Fue relativamente sencillo robarla aprovechando su ausencia en la compañía.
Kara apretó los ojos. El dolor era insoportable y escuchar eso fue como otra bala atravesándole la piel.
- ¿Qué es lo que quieres? – le preguntó.
- Es simple, matarte.
Su atacante la aferró del cuello y la levantó, pero Kara reaccionó rápido, se sostuvo de los antebrazos del hombre y levantó las piernas para soltar una patada con ambas piernas, tratando de reunir toda la superfuerza que aún tenía. El golpe fue exitoso, lo sacó de balance y la soltó al instante, dándole unos segundos para recuperarse.
- ¡Llegamos! – escuchó la voz de J'onn, era como un sonido distante a pesar de que la tenía justo en el oído.
Kara respiró con dificultad y alzó la mirada. Un grupo de agentes del DEO se dispersaba para contener a los atacantes que aún quedaban, con ayuda de la policía. El instinto de Supergirl era ayudarlos, pero no se pudo poner de pie a causa del dolor. Terminó por desplomarse por completo y observó, como en visión de túnel, al hombre que le había disparado salir corriendo tan solo para ser detenido metros más adelante por un grupo de agentes que lo contuvieron con algún tipo de dardos tranquilizadores.
- ¡Supergirl! Responde.
La voz de John del otro lado de la línea de comunicación sonaba angustiada, casi frenética.
- ¿En dónde está Alex? – preguntó.
El piso era frío. Algo viscoso y tibio se deslizaba por su sien. Se llevó una mano a la frente tan solo para descubrir que era su sangre, la herida no debía ser tan grande o grave pues era producto de un simple roce de la bala, pero igual dolía. No podía decir lo mismo de la bala en su pierna, y mucho menos de la del hombro.
- Supergirl, escúchame, resiste, la ayuda está ahí.
Era la voz de Alex, y Kara sonrió.
- ¿Lena está bien?
Escuchó a Alex exhalar por la nariz, como si no pudiera creer que era eso lo que le preocupaba en ese momento. ¿Pero en qué se suponía que iba a pensar cuando se estaba desangrando en el piso y el dolor le inundaba los sentidos? Tenía que aferrarse a algo, y Lena era lo único en lo que pedía pensar en ese instante.
- Está bien. Todo salió perfecto. Y si algo te pasa no me lo va a perdonar nunca.
Un grupo de agentes con entrenamiento médico la rodeó y empezaron a tratar sus heridas. Hablaban de signos vitales, hemorragias y situaciones críticas. Le dieron media vuelta y gritó cuando uno de ellos presionó la herida en su hombro. Era como si algo tirara de sus músculos y los desgarrara con lentitud agonizante.
- Por favor dile que no es su culpa. – le dijo a Alex, y no pudo evitar que se le escaparan las lágrimas – No dejes de repetírselo, es muy necia.
- ¡No voy a decirle nada! – Exclamó su hermana, y era claro que su voz sonaba entrecortada por el llanto – Vas a decírselo tú, en persona… cuando estés bien.
- Duele mucho, Alex.
El piso debajo de ella se movió. O no. Alguien la transportaba en una camilla hasta un helicóptero que no sabía muy bien de dónde había salido, pero no le importó. Seguían haciendo algo en sus heridas porque no dejaban de dolerle, y pronto ya no pudo focalizar el dolor porque sentía que la sangre le hervía.
- Dile que lo siento… - jadeó Kara – le dije que me iba a cuidar, se lo prometí. Le dije que iba a estar con ella…
El dolor parecía estar cediendo, pero una extraña sensación de pesadez empezó a apoderarse de ella.
- Kara, escúchame. No vas a rendirte, no puedes hacernos esto. No puedes hacerle esto. Vas a estar con ella. Por favor…
Era claro el llanto de Alex. No quería irse. No todavía. Quería decirle muchas cosas a Alex, a J'onn, y todavía tenía que patearle el trasero a James a pesar de que Lena le había dicho que no. Y Lena. Sobre todo Lena. De pronto le pareció que todo había sido demasiado poco, que los días y las horas no habían sido suficientes. Nunca, nunca suficientes. No quería que esa oscuridad fuera su última experiencia en este mundo, quería ver a Lena otra vez.
Abordaron un helicóptero mientras ella se esforzaba para mantenerse consciente.
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Lo primero que percibió fue el silencio. Movió la cabeza sintiéndola pesada, y un leve mareo se apoderó de ella al hacerlo. Sentía la boca seca pero no pudo formular la frase para pedir un poco de agua. Se llevó una mano a los ojos, percatándose de que llevaba un vendaje sobre los mismos, y suspiró.
Agudizó sus sentidos y pudo escuchar un pitido constante proveniente de algún aparato eléctrico. La cabeza le dolía un poco y sin poder evitarlo, se preguntó en dónde estaría Kara. Apenas había formulado esa pregunta en su mente cuando escuchó un bullicio en el exterior de la habitación en donde se encontraba.
- Sólo dame… un minuto…
- No. Por Dios, mírate.
- Puedo hacerlo, estoy bien.
- ¿Estás loca? ¿En qué Galaxia esto significa bien?
- Alex…
Lena reconoció al instante la voz de Kara, discutiendo con Alex. Se escuchaba jadeante, como si la sola acción de hablar representara un esfuerzo enorme. Lena suspiró y se humedeció los labios, se sentía cansada y tuvo que batallar con su cuerpo para no quedarse dormida otra vez. Volvió a poner atención a los sonidos del exterior.
- J'onn, ayúdame. – escuchó decir a Kara.
- Necesitas atención, ¡ahora!
Lena frunció el ceño, aún en su estado de confusión porque acaba de despertar, algo le decía que la situación era extraña. Decidió salir de la cama y averiguar qué estaba ocurriendo. Lo hizo de manera lenta, combatiendo el mareo, dando pasos pequeños hasta que alcanzó una pared y se movió a la izquierda esperando que ahí estuviera la puerta. Finalmente, tras lo que pareció una eternidad, encontró la manija de la puerta y la abrió.
- ¿Qué pasa?
Hubo un silencio de algunos segundos, seguido de un "¡Lena!" por parte de Kara que sonó exhausto, y después sintió un par de brazos alrededor del cuerpo que la estrecharon con fuerza, pero no suficiente. No a la que estaba acostumbrada.
- ¿Supergirl? – preguntó Lena, porque podía sentir la textura de su traje y capa en sus manos.
- ¿Estás bien Lena?
- Sí, eso creo… ¿qué está pasando?
Kara tenía ambas manos apoyadas sobre sus hombros y la sentía temblar ligeramente. Apoyaba parte del peso de su cuerpo sobre ella, que se sentía todavía un poco débil y luchó por mantener el equilibrio, sin embargo alguien más (sospechaba que era J'onn) la ayudó para que no cayera.
- Supergirl, necesitas atención médica. – le dijo Alex.
- ¿Atención médica? ¿Qué pasa? – preguntó Lena.
- Sólo quería asegurarme de que estabas bien. – le dijo Kara, volviéndola a abrazar.
Entonces, Kara terminó por perder el equilibrio. La sintió desplomarse, y escuchó un grito de Alex seguido de algunas palabras de J'onn que intentaba calmar la situación y Lena entendió que algo estaba muy mal cuando buscó el rostro de Kara y lo sintió frío, y su cabello estaba empapado de algo, que no sabía exactamente qué era.
- ¡Necesito una camilla!
- ¿Alex qué está pasando? – Preguntó Lena - ¿Kara?
- Hubo un ataque con kriptonita, está mal herida.
- ¡¿Kriptonita?! ¡Kara! ¿Puedo quitarme esto? – le dijo a Alex, señalando el vendaje sobre sus ojos.
- Sí, pero hay mucha luz aquí y puede molestarte, hazlo de manera lenta.
Alex apenas terminaba de pronunciar las palabras cuando Lena ya se había despojado del vendaje. Alex tenía razón, los ojos le dolieron un poco a causa de la iluminación, pero se obligó a abrirlos lo más rápido posible. La imagen que la recibió no era la que hubiera querido ver, en absoluto.
Kara estaba casi inconsciente a sus pies. Tenía una herida en la cabeza, que sangraba y se mezclaba con el tono verdoso de la kriptonita sobre su piel, aumentando el aspecto desagradable de la lesión. Había demasiada luz, pero su rostro a esa distancia era bastante claro.
- No… - musitó, y sintió que le faltaba el aire cuando observó el resto de su cuerpo. Tenía otra herida en el hombro, y una más en la pierna que tenían vendajes improvisados para contener la hemorragia – Kara… - le sostuvo el rostro y apartó un par de mechones rubios de su frente, con delicadeza, como si tuviera miedo de lastimarla más con el simple toque de sus dedos – Despierta, por favor… - murmuró, y la rubia parpadeó un par de veces mientras abría los ojos nuevamente.
La camilla llegó y un par de hombres la subieron rápidamente. Lena se puso de pie y camino junto a ellos.
- Te prometí... que iba a estar aquí. – murmuró Kara, con tono cansado.
- No así… - le dijo Lena, colocando una mano sobre su frente.
- Lo siento.
Lena negó con la cabeza.
- No es tu culpa. Vas a estar bien. Voy a invitarte a salir, ¿recuerdas el consejo de Eve?
Los efectos de la kriptonita eran visibles. La sustancia parecía extenderse como una telaraña verde por sus venas, y ella intentó no pensar en el dolor que tendría que estar experimentando en ese momento. Lena buscó la mano de Kara y la apretó ligeramente.
- Puedes verme. – afirmó Kara, y Lena asintió con la cabeza.
Hubiera tenido que sentirse contenta de poder contemplar otra vez sus ojos azules, pero no así. No nublados por el dolor.
- Lena, tienes que esperar afuera.
Alex la interceptó antes de que entraran a una habitación que tenían preparada con un montón de aparatos a los que ella tendría que haberles dedicado solo unos minutos para saber cuál era su función. Se quedó de pie observando a Alex, que tenía el rostro pálido y angustiado.
- ¿Puedo ayudarte en algo? – Le preguntó – Lo que sea.
La hermana de Kara negó con la cabeza.
- No, Lena. Deja esto en nuestras manos.
La muchacha suspiró y observó otra vez a Kara, que había cerrado los ojos y los apretaba con fuerza, soportando el dolor. Se acercó para tocarle el rostro y le dio un suave beso en la frente. La rubia abrió los ojos.
- Te necesito, ¿lo sabes verdad?
Kara curvó los labios apenas esbozando una sonrisa y asintió con la cabeza. Los médicos se la llevaron sin que ninguna de las dos pudieran expresar algo más, tal vez decirle que la amaba habría sido una buena elección, pero se quedó con las palabras en los labios y una sensación de aprehensión en el corazón. Un agente que daba instrucciones por teléfono móvil pasó a un lado de ella, hablando en tono serio.
- Por favor no den información a la prensa por el momento, sólo que se están atendiendo sus heridas. Sí, fue un ataque con kriptonita robada, al parecer de los laboratorios de L-Corp, y la investigación está en proceso.
Fue como si algo helado se extendiera por todo su cuerpo con rapidez. Lena se recargó en la pared y observó el piso sintiendo que le faltaba el aire.
- ¿Lena?
La voz de J'onn la sacó del abismo en el que parecía estar hundiéndose y levantó la mirada para encontrarse con el rostro del marciano que para Kara y Alex era prácticamente como un padre. Algo debió haber observado en ella, porque se acercó para abrazarla y Lena no pudo recordar cuando había sido la última vez que alguien que no fuera Kara le brindaba consuelo de esa manera. Temblaba mientras intentaba combatir el llanto, pero tan pronto como su rostro se hundió en el pecho de J'onn rompió a llorar, sin importarle que en el tiempo que tenía de conocerlo tal vez sólo había cruzado un par de palabras con él, que sabía poco o casi nada de su vida o él de la suya. Pero el abrazo se sentía sincero, protector, y ella fue incapaz de contener las emociones porque el hecho de que Kara estuviera en esa situación por-
- No es tu culpa.
Lena continuó llorando.
- Yo la fabriqué… - sollozó, entre sus brazos.
- No la hiciste para hacerle daño. Lena, escúchame. – La apartó un poco para observarla a los ojos – Eres lo suficientemente inteligente para saber que no controlas las acciones de los demás. Las cosas se salieron de control, pero tú no buscabas esto. Hay gente que se empeña en hacerle daño tanto como tú en protegerla, y a veces perdemos la batalla.
- Ella no la ha perdido. – afirmó Lena. J'onn le sonrió.
- Tienes razón, ¿sabes que me sorprende que haya llegado hasta aquí consciente? Quería cumplir la promesa que te había hecho.
Lena se secó las lágrimas y asintió con la cabeza. Seguía habiendo demasiada luz y las cosas parecían fuera de foco, además su dolor de cabeza se había intensificado, pero ninguno de sus malestares se comparaba con la angustia que estaba sintiendo en ese momento por Kara.
- ¿Por qué no vas a vestirte y esperamos juntos? – le dijo, señalando la habitación de donde había salido.
Lena supuso que era razonable. Después de todo no podía quedarse ahí sentada en una bata de algodón y descalza. Se puso de pie y caminó lentamente hasta el cuarto, encontró su ropa en un armario que estaba empotrado en la pared y se vistió rápidamente, sorprendiéndose con el hecho de que algo tan "sencillo" le hubiera resultado tan complicado apenas esa mañana. La misma mañana que había despertado abrazada a Kara sin imaginar que ahora estaría luchando por su vida. Se contuvo para evitar derramar más lágrimas, y una vez que estuvo completamente vestida, salió de la habitación para encontrarse nuevamente con J'onn, que se hallaba casi en la misma posición en la que lo había dejado y le sonrió cuando la vio caminar por el pasillo hacia él.
Se sentó sin decir una palabra y permanecieron en silencio durante varios minutos, hasta que Lena decidió hablar.
- ¿Es normal que tarden tanto?
J'onn asintió con la cabeza.
- Está muy lastimada.
Lena apretó las manos y suspiró lentamente.
- Va a estar bien. – le aseguró J'onn, dándole una ligera palmada sobre la espalda.
- ¿Me estás leyendo la mente? Sé que los marcianos tienen esa habilidad…
J'onn sonrió levemente mientras negaba con la cabeza.
- No necesito hacer eso para saber que estás muy preocupada por ella. Sí, puedo leer la mente, pero muy pocas veces o casi nunca lo hago sin el consentimiento de la otra persona.
Lena desvió la mirada y cruzó los brazos.
- Estaba pensando… puse demasiados filtros de seguridad para proteger la kriptonita, todos los accesos a las instalaciones eran controlados por aparatos electrónicos y dispositivos de seguridad avanzados, cámaras, detectores de movimiento, lectores de huellas digitales y pupilas. La única manera posible para traspasar eso era desactivarlos por completo, o hackearlos de alguna manera, y eso requería de alguien extremadamente capaz, con los conocimientos necesarios.
- Estamos interrogando a los involucrados… aunque no me sorprendería que esto fuera consecuencia del mismo tema de la supuesta rivalidad entre Supergirl y tú.
La muchacha de ojos verdes recargó la cabeza en la pared detrás de ella y observó el techo, cerrando los ojos cuando la luz le molestó un poco.
- Es una pesadilla, no sé qué más podríamos hacer para terminar con esos rumores.
- Eventualmente entenderán.
- ¿Eventualmente? J'onn, estuvieron a punto de matarla.
- No me malentiendas, pero ser Supergirl desafortunadamente tiene ese riesgo todo el tiempo…
- Lo sé.
Lena volvió a quedarse en silencio, observando el piso. La espera se prolongó tanto que por un momento Lena creyó que tendría un ataque de ansiedad, incluso J'onn perdió un poco ese aire estoico que lo acompañaba todo el tiempo. Cinco horas fueron suficientes para que Lena se apostara justo al exterior de la habitación en donde mantenían a Kara, caminando de un lado a otro con las manos en la cintura, pensando si sería extremadamente imprudente exigir que abrieran para que alguien le diera información.
- Dales tiempo, no podemos hacer nada más estando aquí.
- Eso es justo lo que más me molesta, J'onn, esto es frustrante. Necesito hacer algo, las dos últimas veces que Kara ha estado en peligro me he mantenido al margen, sin mover un dedo, y eso es… es…
Justo cuando estaba a punto de encontrar la palabra, la puerta emitió un pitido y la luz encima de la misma se tornó verde. Alex salió con aspecto agotado y sorprendiéndose un poco cuando se encontró con Lena a menos de un metro de ella.
- ¿Cómo está? – le preguntó Lena, sin darle un respiro.
- Está… fuera de peligro, logramos estabilizarla. Pero bastante delicada todavía. Llevará tiempo, pero se va a recuperar. – respondió Alex, observando a Lena y a J'onn alternativamente. La sonrisa de la hermana de Kara era de satisfacción, alegría, y ni siquiera la palidez y el cansancio que llevaba encima lograban opacarla.
Lena sonrió aunque tenía ganas de llorar. Sintió que le habían retirado el peso del mundo entero de encima, y el brazo de J'onn rodeándola parcialmente por encima de los hombros, le dio un confort que no sabía que estaba buscando.
- ¿Puedo verla?
- Estará inconsciente por varias horas así que no creo que tenga caso… – Alex interrumpió lo que estaba diciendo y observó a Lena con compasión - Ni siquiera sé por qué te estoy diciendo esto, claro que puedes verla, danos unos minutos para que la trasladen a otra habitación.
Podía hacer eso. Podía esperar otro poco después de tantas horas de angustia. Tras varios minutos en los que perdió la poca paciencia que le quedaba, la dejaron ingresar a la habitación y se sentó a un lado de Kara, ignorando a propósito los múltiples monitores y sondas a los que estaba conectada. La tomó de la mano, dispuesta a quedarse ahí el tiempo que fuera necesario hasta que despertara. Alex entró en la habitación, observando a Lena con una leve sonrisa y una inclinación de la cabeza.
- No te agradecí por lo de mi vista. – le dijo la joven de ojos verdes.
- Sabes que no tienes que agradecerme, me alegro que estés bien. Aunque soy de la idea de que deberías descansar un poco. – Sugirió Alex, pero enseguida continuó hablando al observar la expresión de Lena – Pero sé que no va a haber nada que te separe de ella por el momento.
Lena desvió la mirada, y se quedó observando la mano de Kara entre la suya.
- Lena, estamos iniciando la investigación, los criminales ya confesaron haber robado la kriptonita de los laboratorios de L-Corp. El sujeto con fuerza sobrehumana fue expuesto a un tipo de sustancia que le dio esa habilidad, solo de manera temporal. Es un tipo de, vamos a llamarlo droga, de origen extraterrestre que se puede conseguir en los círculos más clandestinos de los aliens.
- Alex, lamento mucho eso… necesito saber cómo ingresaron, para asegurarme de que no vuelva a pasar.
La hermana de Kara asintió con la cabeza.
- La única manera de asegurarse de que no vuelva a pasar… sabes cuál es.
- Sí. No tener kriptonita. Pero… es importante tenerla para realizar estudios. Te aseguro que no soy la única haciendo experimentos con la sustancia. Pero yo no quería que esto sucediera. – le dijo, sin poder evitar cierto sentimiento de vergüenza y culpabilidad.
Alex suspiró, tomó una silla que se encontraba al lado de la puerta y se sentó, con aire agotado.
- Yo sé que no. Es un tema complicado, y te entiendo, de verdad. Por un lado no deja de inquietarme que tengas en tus manos algo que puede matar a mi hermana, por otro lado sé que eres la persona más confiable para resguardar la kriptonita, y aun así…
- Esto sucedió. – complementó Lena, observando a Kara, pálida y todavía con vestigios de kriptonita extendiéndose por su cuerpo. – Voy a deshacerme de la mayoría de la kriptonita que tengo. Aumentaré las medidas de seguridad para resguardarla. La fórmula sólo la conozco yo y he estado pensando en compartírtela. Pero eso es extraoficial.
Alex sonrió a medias, aparentemente satisfecha con su decisión, al menos por el momento.
- También quiero pedirte algo.
- Te escucho.
- Cuídate.
La petición de Alex la tomó un poco desprevenida.
- Claro. - le respondió, encogiéndose de hombros.
- Hablo en serio, no quiero que tomes decisiones irresponsables Lena, Kara se vuelve loca cuando estás en peligro. ¿Qué hubiera sucedido si lo del accidente de auto hubiera sido más grave?
- No es como si me hubiera puesto en esa situación de extremo peligro a propósito Alex. Salir a beber a un bar es algo común para la mayoría de las personas. - le respondió.
- Tienes razón... pero por ejemplo, estar a punto de morir en un avión carguero es algo que podrías haber evitado.
- Entiendo.
- Pues a veces, las dos son un par de necias que creen entender a la perfección lo que la otra necesita, y no siempre es así Lena. Kara te necesita y tú la necesitas a ella, pero ocultarse cosas para poner a salvo a la otra… no funciona muy bien. No está mal necesitar ayuda, no está mal no poder ser capaz de lidiar con algunas cosas solas.
Lena tan sólo pudo asentir con la cabeza.
- Sólo quiero que entiendas que están juntas, y juntas deben afrontar lo que sea que se les ponga enfrente, ¿de acuerdo? Y si alguna vez necesitas algo, no dudes en buscarme. O incluso J'onn, que también estará feliz de ayudar.
Lena esperaba que no se le notara demasiado que los ojos se le llenaron de lágrimas, pero la hermana mayor de Kara asintió, se acercó y le dio una palmadita sobre el hombro. Después pareció pensarlo mejor y la envolvió en un abrazo que se sintió como una bienvenida.
- Tengo algunos asuntos que arreglar, avísame si algo pasa. La tratamos con algunos medicamentos especiales para disminuir el dolor, son sedantes muy fuertes así que seguramente cuando recupere el conocimiento estará confundida o desorientada, puede ser que incluso no te reconozca. Es normal, no te alarmes, el efecto es temporal. En cuanto su organismo consiga contrarrestar los efectos de la kriptonita, vamos a ponerla en la cama solar. Pero todo esto tardará días, tal vez una semana.
- ¿Cómo van a afrontar la situación allá afuera? Si la gente se entera que Supergirl estará ausente durante tanto tiempo…
- J'onn nos va a ayudar con eso, fingirá ser ella durante el tiempo que sea necesario… y esperamos que no surja ninguna amenaza grave. No podemos hacer demasiado.
Lena asintió, y después Alex se retiró, dejándola a solas con una rubia inconsciente.
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Lena no supo con exactitud cuánto tiempo había pasado hasta que Kara recuperó el conocimiento, sobre todo porque en algún momento se quedó dormida sosteniendo su mano y despertó cuando sintió los dedos de Kara moviéndose entre los suyos. Los parpados de la rubia temblaron ligeramente cuando abrió los ojos, y la observó tratando de enfocar la mirada. Era un gesto que se asemejaba al que ella hacía cuando había bebido demasiadas copas de whisky. Kara ladeó la cabeza y la observó, parpadeando más veces de lo normal.
- Heey… - le dijo, sonriendo delicadamente y arrastrando las vocales de manera perezosa.
- Hola. ¿Cómo te sientes? – le preguntó Lena, observándola con atención.
- Hola linda. – respondió Kara, ignorando la pregunta acerca de cómo se sentía.
- ¿Linda? – cuestionó Lena, frunciendo un poco el ceño.
- Sí… eres muy bonita… - Kara sonrió y dio la impresión de que acababa de recordar algo, porque observó a su alrededor - ¿En dónde estamos?
- En el DEO, ¿recuerdas lo que pasó?
La rubia cerró los ojos y negó con la cabeza.
- Me duele todo… recuerdo… sangre. Y kriptonita. – respondió, observando alrededor y con expresión de estarse esforzando para atar cabos. – Tengo sed.
Lena se puso de pie para servirle un vaso con agua, regresó para darse cuenta de que Kara la observaba fijamente como si estuviera tratando de averiguar si era un espejismo o una personal real.
- Que guapa eres. – le dijo Kara, y a pesar de lo pálida y demacrada que se veía, había en sus ojos azules un brillo especial, justo el que Lena había extrañado durante todo el tiempo que no había podido ver.
La angustia que la joven CEO estaba sintiendo empezó a disiparse con la actitud de Kara en ese momento. Cuando Alex le había dicho que Kara estaría confundida y desorientada, no le había advertido que sería así de gracioso. Se acercó para darle de beber y la joven rubia dio varios tragos al vaso, para después dejar caer la cabeza sobre la almohada con aire agotado.
- ¿Puedes decirme tu nombre completo? – continuó Lena.
- Kara Zor-El Danvers Supergirl.
- Wow, esos son muchos nombres.
- Lo sé. – Le respondió la rubia, cerrando los ojos, arrugando el ceño – Es agotador tener tantos. – suspiró.
- Me imagino que sí. ¿Sabes cómo me llamo, Kara?
La rubia cerró los ojos y los apretó en señal de concentración.
- Creo que sí. Tus ojos. Son familiares, ¿por qué eres tan bonita? ¿Tienes novio? Estoy… muy confundida. – continuó, con ese tono de voz en el que parecía que su habilidad para hablar y su cerebro funcionaban en frecuencias diferentes.
- Muy confundida, o no me estarías preguntando eso.
La rubia negó con la cabeza, aún con los ojos cerrados.
- Lo siento. Me duele la cabeza, el hombro y la pierna. Y estoy mareada. - Inclinó la cabeza, observando su brazo e hizo un gesto de desaprobación cuando observó los restos de la kriptonita resplandeciendo en sus venas. Era un efecto perturbador. - Esto duele. – murmuró, y Lena le acarició la frente, sabiendo que poco podía hacer para atenuar su dolor.
- Descansa. Voy a quedarme contigo.
- ¿Vas a quedarte? ¿Trabajas aquí?
Esta vez, Lena no pudo evitar la risa que se le escapó. Kara la observó con gesto de confusión y hasta se hubiera podido decir que se sintió ofendida.
- No, no trabajo aquí.
- Lo arruiné. ¿Lo arruiné verdad? – le dijo Kara, llevándose una mano a la frente y negando con la cabeza. Parecía muy arrepentida de haberlo "arruinado", aunque Lena no sabía de qué estaba hablando.
- Kara, no arruinaste nada, tranquila.
- Siiii… no vas a querer salir conmigo porque estoy siendo muy rara. ¡O estás casada! - abrió los ojos en señal de sorpresa - ¿Es eso? Ay no…
Lena volvió a reír, y le pasó una mano por la frente para apartar un mechón de cabello rubio. La rubia apretó los labios.
- Lo odio. Odio a tu esposo.
- Kara, no estoy casada. Y no tengo novio. Tengo novia.
La kriptoniana se quedó con la boca abierta, observándola.
- Eres… perfecta. Ella debe ser la mujer más afortunada del mundo. Creo que también la odio.
Lena no lo pudo evitar, se acercó a ella y con una sonrisa, la besó delicadamente en los labios. La expresión de Kara se congeló en un gesto de fascinación.
- Kara, tú eres mi novia.
- ¿Soy yo?
Lena asintió. A Kara se le llenaron los ojos de lágrimas.
- Lena. Eres Lena.
- Me alegra que no me hayas olvidado.
Kara negó con la cabeza, y la atrajo hacia sí para abrazarla.
- Pensé que me iba a morir sin volver a verte. Y ahora también puedes verme. Podemos vernos.
Lena sonrió, y asintió con la cabeza. Se separó un poco para contemplarla. De cerca, era más evidente lo mal que debía sentirse a pesar de los sedantes, medicamentos, y lo que fuera que Alex le hubiera suministrado para ayudarla a recuperarse. Kara la observaba fijamente y le acariciaba el rostro sin parar.
- Tienes que descansar. – le dijo Lena, y la rubia suspiró, atrayéndola hacia sí para besarla.
Después, cerró los ojos y se quedó en silencio, hasta caer en un sueño profundo mientras Lena la sostenía de la mano.
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La recuperación de Kara llevó más tiempo del que ella hubiera querido, algo que la ponía de mal humor.
- Alex dijo que no podías levantar cosas en extremo pesadas aunque te sintieras capaz de hacerlo. – le dijo Lena, mientras arrastraba el sofá de Kara para aspirar el polvo debajo de él. Kara se cruzó de brazos y puso cara de estar a punto de hacer una rabieta.
- ¡Es sólo un sofá! – exclamó, molesta con la situación – Me has estado ayudando demasiado con la limpieza, no me dejas hacer nada y me siento inútil. Trabajas horas extras en tu compañía y no me parece justo que-
Lena la interrumpió al acercarse a ella y colocar un dedo sobre sus labios. Kara estaba consciente de que la cercanía de Lena siempre conseguía distraerla, calmarla, y emocionarla, y esa vez no fue la excepción.
- Déjame hacer esto por ti, ¿de acuerdo?
La rubia sólo atinó a asentir. Lena le sonrió y continuó con lo que estaba haciendo.
Había pasado un poco más de una semana desde que le habían autorizado salir del DEO (tras una semana de recuperación ahí) y Kara se sentía mucho mejor. Las heridas prácticamente no le dolían, y Alex decía que ya no había kriptonita en su organismo. Sin embargo, sus poderes aún no habían regresado por completo. Levantar un sofá, por ejemplo, le demandaba más esfuerzo del que ella estaba acostumbrada a hacer, pero podía hacerlo. Volar le resultaba todavía más difícil, se podía elevar pero perdía estabilidad con relativa facilidad y cada vez que se esforzaba de más, una desagradable sensación de mareo y náuseas se apoderaban de ella. Y cuando decía "esforzarse de más" hablaba de cualquier actividad que para un humano resultaría imposible realizar. A pesar de todo, Alex afirmaba que en un par de semanas estaría recuperada plenamente, y le había recomendado asolearse a diario.
Se sentó en un sofá cercano y observó sonriente a Lena, que ahora acomodaba unas flores en un jarrón (plumerias, por supuesto) mientras tarareaba una melodía de jazz. Eso de estar convaleciente también tenía sus ventajas. Lena estaba prácticamente recuperada y había vuelto a sus actividades habituales en su compañía, lo que significaba que trabajaba más tiempo del que Kara consideraba sano, pero aun así se las arreglaba para comer con ella la mayor parte de los días de la semana. Los desayunos con ella eran habituales porque Kara la obligaba, y había descubierto que dirigirle una mirada acongojada siempre lograba convencer a Lena prácticamente de cualquier cosa. Otra de las ventajas era tener a Lena en su departamento todos los días. Las cosas se habían ido acomodando hasta caer en una cotidianidad de manera natural, y ahora parecía que Lena vivía ahí casi sin querer. A veces era demasiado tarde y resultaba más seguro pasar la noche ahí que tomar un taxi, otras veces tener que esperar a que su chofer hiciera acto de presencia y después perder tiempo en el traslado hacia su apartamento no sonaba a buena opción. También estaban aquellas noches en que Lena se quedaba dormida en su sofá por exceso de cansancio, y Kara la cargaba en brazos para acomodarla en su cama y acostarse junto a ella. La primera vez que eso sucedió, Lena armó un escándalo pidiéndole que no volviera a hacerlo hasta que estuviera totalmente recuperada, pero Kara sabía bien que el peso de Lena era tan ligero que no suponía ningún esfuerzo para ella.
- Tengo mucha hambre. – le dijo Kara, que se había recostado en el sofá y observaba el techo, aburrida.
- ¿Cuánto es mucha?
- Demasiada… como el día que tuviste que ordenar hamburguesas cuatro veces.
- Te juro que el repartidor me observaba de manera muy extraña desde la tercera vez. Supongo que se estaba preguntando para quién eran las quince hamburguesas que ya habíamos ordenado con anterioridad, y tuve que decirle que estábamos por tener una fiesta. Pero las envolturas vacías alrededor de ti en la mesa creo que lo hicieron dudar.
- Vamos a cenar. Salgamos.
- Kara, no vamos a poder explicar que devores la mitad de los platillos en un buffet.
- Aww… estoy aburrida. Desde que me tratas como una inútil tengo mucho tiempo libre.
Lena caminó y se sentó junto a ella, rodeándole los hombros con un brazo.
- No te trato como una inútil ¿Qué tal si vemos un musical? – sugirió, con una sonrisa sincera.
Kara puso los ojos en blanco y la observó de reojo.
- Odias los musicales.
- No los odio. Solo los que has puesto más de diez veces. ¿Ajedrez?
- No. Siempre ganas.
- Alguien está de mal humor. – le dijo Lena, observándola con una ceja levantada y Kara se cruzó de brazos.
- Es que tuve un mal día.
- Explícame eso.
- Estuve encerrada viendo noticieros y quería salir de aquí para ayudar a capturar a los criminales. Y sé que no lo puedo hacer todavía, fue frustrante.
- Pues no los veas.
- No puedo ser indiferente.
- Lo sé… pero hemos tenido mucha suerte de que no haya habido ninguna emergencia grave por el momento, el DEO, J'onn y Alex han podido manejar todo de una manera muy eficiente. Y no estás siendo indiferente, todo es por tu bien.
Kara suspiró y frunció los labios en señal de ligero disgusto. Después, ordenaron comida tailandesa suficiente para calmar su apetito, y después Lena trabajó en su portátil respondiendo mails durante más de una hora, mientras Kara, recostada en el sofá, veía "La boda de Mi Mejor Amigo". Cuando los créditos finales aparecieron en la pantalla, la rubia se acomodó a un lado de Lena observando la pantalla de su computadora.
- ¿Qué es tan importante como para estar respondiéndolo un sábado a las diez de la noche?
- La autorización de compra de materiales para un prototipo que estoy diseñando. Uno que te va a interesar.
- ¿Cuál?
- Algo… para inhibir tus poderes.
Kara se quedó con la boca abierta mientras observaba a Lena, que parecía decidida a no dejar de observar la pantalla de su computadora portátil mientras apretaba los labios en una fina línea recta.
- ¿Tan rápido?
- ¿Te estás quejando?
- No no no, ¡para nada!
- De hecho… te tengo una sorpresa.
¿Era normal que Kara se sintiera como si fuera Navidad y le estuvieran dando el regalo que había esperado durante tanto tiempo? Lena se levantó del sofá y caminó hasta donde se encontraba una maleta que tenía en donde había llevado un poco de ropa para los días que se había quedado a dormir ahí. Extrajo un objeto en forma de cubo de aspecto translucido, y se lo entregó a Kara sentándose junto a ella.
- Es uno de los primeros prototipos. Ordene más materiales porque hay algunas cosas que se pueden mejorar.
- ¿Es normal que esté emocionada de tener algo entre mis manos que me despoja de mis superpoderes?
Lena sonrió, negando con la cabeza.
- Sólo tú lo puedes activar, si colocas tu dedo pulgar aquí. – le dijo, señalando algo que parecía un lector de huella digital – reconoce no sólo tu huella digital, sino también tu estructura genética, y se activa. Así me aseguro de que si cae en manos de alguien más, sea incapaz de ponerlo en funcionamiento para hacerte daño. Además, nadie sabe que lo fabriqué.
Kara sonrió.
- ¿Puedo? ¿Es seguro? – preguntó Kara.
- Adelante.
Kara lo activó, y el objeto cambió de color tornándose rojizo.
- ¿Eso es todo?
- Sí. Puedes… intentar con esto. - Lena se estiró y tomó unas llaves que estaban sobre la mesita – Intenta doblar una llave.
Kara tomó una llave e intentó, con toda su fuerza, curvar el metal. Pero los dedos le dolieron y no lo consiguió. Batalló con el objeto durante algunos segundos para asegurarse. Lena la observaba con un brillo especial en los ojos, ese que siempre ponía cuando estaba viendo algún documental científico o aprendía algo nuevo.
- Nada. – le dijo Kara, encogiéndose de hombros.
- Bien. Ahora desactívalo e inténtalo otra vez. – Kara repitió el procedimiento, desactivando el objeto, esta vez con resultados diferentes porque la llave se partió en dos en un instante. - ¡Perfecto!
- ¡Genio! – Exclamó Kara, y se abalanzó sobre ella para besarla mientras Lena reía divertida - ¿Por qué no me dijiste nada hasta ahora?
- ¿Por qué te estabas recuperando? Y no lo tenía listo. De hecho me sorprende que haya funcionado en el primer intento. Sin embargo estoy segura de que se tendrán que hacer algunos ajustes, debido a que tus poderes no están en plenitud por lo que te pasó.
- Pero funciona por ahora, y sabes… acabo de romper la llave de la puerta de mi departamento. ¿Sabes lo que eso significa?
- Que necesitamos un cerrajero.
- A mí me gusta más pensar que estamos encerradas aquí de manera indefinida. – la corrigió Kara, activando el dispositivo y sonriendo cuando volvió a tornarse de color rojo.
- Oh…
- Y de repente tengo otro tipo de apetito.
- Por supuesto que no, Kara Zor-El. – Respondió Lena, observándola con incredulidad, y Kara se regocijó con la manera en que Lena pronunciaba Zor-El – Aún no estás del todo recuperada. No me mires así.
- ¿Cómo? – preguntó Kara, consciente de la manera en que la observaba.
- Así… con… ¡ese gesto!
- ¿Cuál?
- Ese. – le dijo, señalándola.
La rubia sacó el labio inferior haciendo un puchero, y se acercó a ella. El gesto acusatorio desapareció gradualmente del rostro de Lena, hasta que la tuvo a nada de distancia y la besó lentamente. Pero generalmente, esa lentitud siempre iba aumentando en intensidad conforme Lena le correspondía, de modo que pronto Kara se encontró prácticamente sobre ella en el sofá, besándola con insistencia, acariciándola por debajo del jersey que llevaba puesto.
- Kara… - jadeó Lena, entre besos, como si quisiera poner fin a la situación.
- ¿Si?
- No estás bien… no podemos…
- Sshh… - la tranquilizó la rubia, mientras le besaba el cuello – Me siento bien, en serio.
Lena gimió cuando Kara pasó la lengua debajo de su labio de forma sutil.
- ¿Estás segura? Tus heridas… - protestó Lena, aunque el tono no salió en absoluto molesto, y Kara la aferró de la cintura con un poco de fuerza.
- Ya casi no me duelen…
En un instante, Lena pareció olvidar sus protestas, y la rubia sonrió en automático cuando la joven de ojos verdes deslizó una mano por debajo del sweater azul que llevaba puesto. La verdad era que ya no podía contenerse más, después de todo lo que había pasado, sentía que cada oportunidad de estar con ella y tenerla cerca era invaluable, pero también en más de una ocasión había tenido que contenerse porque la idea de lastimarla con su superfuerza aún seguía instalada en el fondo de su cabeza. Se acomodó sobre ella, en el espacio entre sus piernas, y volvió a besarla con frenesí. Utilizó la mano sobre su cintura para acariciarla un poco más arriba, y con un roce de sus dedos se dio cuenta de que no llevaba sostén. Alzó la mirada para observarla, y se encontró con sus ojos verdes brillantes y divertidos. Kara le sonrió.
- Es más cómodo. – le dijo Lena, y la rubia asintió lentamente con la cabeza, justo antes de acariciarle uno de los pechos sin dejar de observarla. Lena se estremeció y se aferró a su cuello como si, a pesar de todo, la hubiera tomado por sorpresa. Era la primera vez que la tocaba así, y su piel era suave, cálida y delicada. Se regocijó unos segundos en la sensación sin saber quién disfrutaba más de las caricias, si Lena que depositaba suaves besos sobre su cuello, o ella que apretó ligeramente su pezón para escucharla gemir. El sonido le aceleró el corazón y se incorporó sobre ella para despojarla del jersey con rapidez, conteniéndose para no parecer desesperada. Aunque en realidad sí lo estaba. Y mucho. Tanto, que en cuanto la despojó de la prenda volvió a inclinarse sobre ella y sin pensarlo depositó los labios sobre uno de sus pechos mientras acariciaba el otro con una mano. Lena arqueó la espalda y dejó escapar un sonido delicioso de su garganta. Kara alzó la mirada y cuando observó a Lena con la boca ligeramente entreabierta y los ojos cerrados se dijo que tenía que darse un respiro antes de perder el control, pero en lugar de eso succionó el pezón de Lena, y la otra joven se mordió el labio inferior mientras gemía y permanecía con los ojos cerrados.
- Dios… Karaa…
La rubia sonrió y separó los labios de donde estaban, acercando su rostro al de Lena.
- La verdad es que no sé muy bien qué estoy haciendo. – murmuró.
La risa de Lena hubiera sido carcajada de no haber sido porque se esforzaba en regular su agitada respiración.
- Pues no se nota en absoluto…
Kara hundió el rostro en el cuello de Lena y aspiró su aroma.
- Déjame sentirte… por favor… - Es posible que con cualquier otra persona se hubiera sentido avergonzada de sonar tan necesitada. Pero jamás con Lena. La joven de cabello negro buscó sus labios y Kara le correspondió el beso que ella le dio como respuesta.
La estuvo besando y acariciando un buen rato, hasta que su necesidad se convirtió en urgencia, y se puso de pie mientras la tomaba de la mano, conduciéndola hacia su habitación mientras sentía que el corazón se le iba a escapar del pecho.
...
