Hola! Tengo que decir que este capítulo es corto pero intenso ( ͡° ͜ʖ ͡°)
Además... creo que es el final. Tengo algo así como un epílogo pero no estoy segura de publicarlo porque todavía me faltan muchos detalles, me gustaría saber si tienen ganas de leerlo o como dicen en mi pueblo ahí la dejamos xD
Muchas gracias por leer, dejar sus comentarios y acompañarme en el desarrollo de esta historia. Tal vez escriba algo más de Supercorp en un futuro, pero será algo sin tanto drama y seguramente no tan largo, así que no piensen que ya se libraron de mi =P
¡Que lo disfruten!
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PARTE IX
¿Sería posible sufrir un infarto mientras no tenía superpoderes? Pocas veces había sentido que el corazón le latía con tanta fuerza como en ese momento.
Ver desnuda a Lena de la cintura para arriba todavía era algo que la ponía muy nerviosa, se esforzó para ignorarlo pero su mirada parecía actuar por sí sola. Su novia se dejó llevar y la rubia se detuvo al borde de su cama, colocando a Lena frente a ella. La joven multimillonaria era más baja que Kara por algunos centímetros, algo que a veces olvidaba porque las zapatillas de tacón que usaba siempre la hacían parecer de su estatura. Sin embargo, en ese momento no las llevaba, Kara la observaba inclinando ligeramente la cabeza y Lena se mordía el labio inferior, como insegura.
- ¿Estás bien? – le preguntó Kara, con un ligero tinte de preocupación en el tono de su voz.
- Sí…
La tomó de ambas manos y buscó su mirada.
- No quiero presionarte…
Lena negó de inmediato con la cabeza.
- Sólo estoy nerviosa.
- ¿Nerviosa? – Kara sacudió la cabeza de un lado a otro, sonriéndole de manera tranquilizadora – Seguro que no tienes que preocuparte de nada… yo, por otro lado… tal vez esté a punto de hacer el ridículo de manera grandiosa.
- Kara, te aseguro que no vas a hacer el ridículo…
- No me subestimes.
Suponía que no haría el ridículo, pero quería tranquilizar a Lena y lo último que deseaba era presionarla para que hiciera algo de lo que no estaba completamente segura.
- Sólo quiero asegurarme de que quieres esto tanto como yo… - murmuró Kara, acercándose a su oído, sosteniéndola de la cintura – no pasa nada si no es así.
Quizá lo único que pasaría sería que tendría que darse una ducha con agua fría durante largo tiempo, pero podía lidiar con eso.
- ¿Y qué tanto quieres esto? – le preguntó Lena, besando su mejilla.
Kara resopló.
- ¿Es broma? Ni siquiera tengo un adjetivo para explicártelo…
Sintió sonreír a la joven y tuvo la ligera sospecha de que se estaba divirtiendo con ella.
- Kara, si no me haces el amor en este momento te prometo que te vas a arrepentir.
Su sonrisa fue tan grande que tenía miedo de verse como una psicópata. Sin darle tiempo a nada más, la aferró de la cintura y cubrió sus labios con los suyos. La calidez del pecho de Lena, incluso a través de su ropa, era deliciosa, y la suavidad de su espalda sólo contribuyó a que esa agradable y a la vez tortuosa sensación de cosquilleo en su abdomen fuera en aumento. La sujetó más fuerte y Lena aprovechó para deslizar sus manos por debajo del sweater de Kara.
- ¿No hay traje? – le preguntó, con una ceja ligeramente levantada.
- Ni siquiera me dejas mover un sofá, ¿vas a dejarme salir de aquí con el traje de Supergirl puesto?
Lena sonrió y la aferró del sweater para hablarle al oído.
- Te aseguro que hoy no vas a terminar con nada encima.
Kara pasó saliva con dificultad. Lena acarició su abdomen, presionando ligeramente sus músculos y arrancándole suspiros cada vez que ejercía la presión justa para conseguir pequeñas contracciones en esa parte de su cuerpo, una parte que a Lena parecía encantarle porque no dejaba de tocarla mientras la besaba. Sin embargo, parecía no atreverse a despojarla de la prenda. Kara sonrió en el beso, y separó sus labios de los de Lena.
- Hey… - murmuró, y la ojiverde la observó sonrojada.
De todos los escenarios que había imaginado (y había pasado más tiempo imaginando del que quería aceptar), Lena siendo tímida en este tipo de situación era el último en pasar por su mente. De alguna manera había asociado su liderazgo y seguridad en los negocios con el concepto de que sería así en la intimidad, y había algunos destellos de eso (que le encantaban), pero estaba descubriendo que cuando Lena se relajaba y confiaba en ella, se dejaba llevar tan dócilmente que provocaba en Kara algo que no estaba segura de poder contener por mucho tiempo. Suponía que Lena lo veía como una especie de respiro a tener que llevar las riendas todo el tiempo en casi todas las situaciones de su vida, y saber que confiaba tanto en ella como para dejarla tomar la iniciativa en este momento, le ensanchaba el corazón. Pero también la ponía nerviosa porque no quería decepcionarla.
Sin dejar de observarla, Kara se despojó del sweater para ahorrarle el trabajo a Lena, y la otra joven la observó entre sorprendida y emocionada, dirigiendo de inmediato su mirada al hombro que tenía lastimado. En el lugar de la herida sólo había una cicatriz tenue, a punto de desaparecer por completo, y Lena se quedó quieta observándola, levantó una mano para tocarla y Kara la dejó, porque parecía que esa era la única manera de convencerla de que se encontraba bien. Los dedos cálidos de Lena sobre su herida le causaron un escalofrío, y dio un paso pequeño para aumentar la cercanía. Ella sí llevaba sujetador, pero el contacto parcial de su piel contra la suya era como una descarga eléctrica placentera.
- ¿Te duele? – le preguntó Lena, acariciando su hombro. Kara negó con la cabeza. – tuve mucho miedo cuando te vi tan mal herida. No vuelvas a hacer eso.
- Sabes que no puedo prometerte eso… Pero creo que no estaría viva si en ese momento no hubiera pensado que tú estabas esperándome.
Lena la rodeó con sus brazos y Kara suspiró. Siempre había paz entre sus brazos. Luego sintió que el pulso se le aceleraba cuando esta vez, con más decisión que un instante antes, la joven le desabrochó el sostén y le quitó la prenda mientras mantenía los ojos cerrados y le daba suaves besos en la boca. Kara contenía una sonrisa como lo haría alguien que está disfrutando algo y no quiere que se le note, Lena abrió los ojos y la observó con detenimiento, mientras ella se regocijaba con la atención y la mirada hambrienta de la joven.
- Eres perfecta… - murmuró Lena.
- Ya sé. – bromeó la rubia, encogiéndose de hombros y ganándose un suave golpe con el puño cerrado de Lena.
Después, la joven de ojos verdes se mordió el labio inferior y la acarició con ambas manos. Kara no se creía perfecta, pero las manos de Lena tocando sus pechos sí merecían ese adjetivo. Cerró los ojos disfrutando las caricias y acortó un poco más la distancia entre ellas, ocasionando que sus cuerpos entraran en contacto. El suspiro que dejaron escapar ambas, le dejó claro a Kara cuánto lo estaban disfrutando. La joven de ojos verdes posó una mano en la parte posterior de su cabeza, y besó su quijada con lentitud, mientras deslizaba los dedos de su otra mano por su cintura y luego subía para acariciar sus pezones. Kara sentía que se le doblaban las piernas. ¿Por Rao, cómo era posible que hubiera podido vivir sin esto durante tanto tiempo?
- Tu piel es tan cálida… - murmuró Lena en su oído, y Kara sonrió de medio lado, porque no era la primera vez que se lo decían, pero sí la primera que lo escuchaba con un tono que si pudiera tocarse, se sentiría como la seda.
La kriptoniana buscó el borde del pantalón que llevaba puesto Lena, que la sostuvo con firmeza y tembló ligeramente cuando las manos de Kara encontraron la piel de su cadera debajo de la tela. Deslizó el resto de su mano con decisión por debajo de la prenda, y se aventuró a tocarla un poco más allá. Lena le mordió el labio inferior cuando ella apretó ligeramente uno de sus glúteos, y se arqueó presionándose contra su cuerpo mientras la sostenía del cuello. Esto, definitivamente, se iba a convertir en una de sus actividades favoritas en la vida. Sostuvo con ambas manos el pantalón y se agachó para bajárselo y deshacerse de la prenda. Lo hizo más o menos rápido y al mismo tiempo se deshizo de las zapatillas de Lena. No estaba preparada para observarla tan sólo en bragas de color negro y delicado encaje, se mordió tan fuerte el labio inferior que tuvo miedo de hacerse daño, y aunque no tenía una vista superpoderosa, no la necesito para darse cuenta cómo se le erizó la piel a Lena cuando estuvo casi desnuda frente a ella. Alzó la mirada y se encontró con sus ojos verdes, intensos y anhelantes. Kara se incorporó, se quitó los zapatos, el pantalón y la empujó con delicadeza hacia la cama, acomodándose sobre ella, cerrando los ojos cuando sus pechos entraron en contacto con los de ella, besándola con algo que rayaba en la desesperación y gimiendo cuando Lena levantó una de sus piernas y la acomodó en su entrepierna, ejerciendo un poco de presión, regalándole un poco de placer de manera momentánea, pero ocasionando que un segundo después la sensación de que algo estaba a punto de detonar en sus entrañas aumentara. La rubia imitó el movimiento con su pierna, sobre el centro de Lena, sintiendo de inmediato la calidez en esa parte de su cuerpo cubierta sólo por su ropa interior. Aquello sólo consiguió excitarla más, de una manera que no hubiera creído posible, y hundió el rostro en el cuello de Lena, aumentando la fricción de manera instintiva mientras la otra joven hacía lo propio y definitivamente Kara no podía creer que tuviera entre sus brazos a alguien como ella, capaz de provocarle tanto con un simple jadeo a un lado de su oído. Se aferró a su autocontrol y apoyó ambas manos sobre el colchón, para incorporarse un poco y poder observarla.
- ¿Puedo?
No era necesario dar demasiadas explicaciones, Lena le acarició el rostro y asintió con la cabeza, Kara deslizó una mano por su cintura, y después por su abdomen, y un poco más abajo sintiendo ligeros espasmos en su vientre, colocó su frente sobre la de Lena sintiendo la respiración agitada de la ojiverde golpeándole el rostro, y exhaló aire cuando por fin, sintió la tibieza y la humedad de su parte más íntima. Lena cerró los ojos y la aferró del cuello con firmeza. Saber que ella era la causante de eso la llenó de orgullo y confianza de que estaba haciendo las cosas bien, y si todavía le quedaban algunas dudas, cuando Lena gimió y se arqueó ligeramente buscando aumentar el contacto, se desvanecieron. Kara la besó porque no podía pensar en otra cosa que no fuera lo empapada y caliente que estaba… las dos.
- Kara… por favor…
El tono de Lena era el de una súplica sin reserva, y rogaba por algo que Kara estaba absolutamente dispuesta a darle. Por Rao, ni siquiera tenía que suplicarle. La acarició suavemente con la yema de sus dedos, y Lena soltó un gemido breve y agudo que le erizó la piel. Cuando le había dicho que no tenía idea de lo que estaba haciendo, era más o menos verdad. Se estaba guiando por instinto, suponiendo que Lena necesitaba eso… dejándose llevar. Pero no quería suponer, ni asumir… quería darle justo lo que necesitara en ese momento.
- Dime qué quieres… - jadeó Kara en su oído, con un tono un poco más demandante de lo que hubiera querido. Casi parecía una orden. Pero a Lena pareció agradarle, porque le besó el cuello y dejó un camino humedecido por su boca hasta sus labios.
- Podrías empezar… por quitarte esto. – le dijo, tirando un poco de la ropa interior que todavía tenía puesta. Y Kara sonrió, porque era cierto. Había algo chocante y fuera de lugar cuando el resto de su piel estaba en contacto con la de Lena, y sólo una prenda se interponía a su desnudez total. Se movió para despojarse de la prenda, y se llevó en el camino la ropa interior de Lena. Se quedó procesando la desnudez de Lena durante varios segundos, la forma de sus pechos, la curva de su cintura, la cavidad de su vientre y el delicado y escaso vello que cubría lo que Kara estaba ansiosa por descubrir. Hubiera querido evitar observarla con la boca abierta y rogó por que no tuviera una mirada propia de un depredador a punto de devorar a su presa. Al menos esperaba que no se le notara demasiado.
Cuando regresó su mirada a la otra mujer, se dio cuenta de que también la observaba como a su bocadillo favorito, y ella le sonrió sintiendo que los ojos le brillaban.
- ¿Algo que le guste Señorita Luthor? – le preguntó, alzando una ceja. La voz le temblaba ligeramente porque el corazón le latía desbocado y le estaba costando algo de trabajo contener el deseo que sentía por ella.
- Todo. – respondió, besándola con mucho más pasión de la que estaba acostumbrada, y Kara la cubrió nuevamente con su propio cuerpo.
Si el fuego pudiera abrasar el cuerpo de alguien sin dolor (aunque al parecer por el suyo sí era posible), estaba casi segura de que así se sentiría un incendio. Nada la hubiera podido preparar para la sensación de cada parte de su cuerpo en contacto con el de Lena. Jadeó, aferrándola de la cadera y hundiendo el rostro en su cuello mientras podía sentir los efectos de esa cercanía y contacto al instante, como una oleada de calor que convergía en su parte más íntima. Pero se sentía bien. Se sentía genial. Se sentía como ninguna otra cosa que hubiera experimentado antes, y no quería detenerse. Lena sólo tenía que ser Lena para provocarle una sacudida de placer y convertirla en un montón de suspiros entrecortados.
Kara sólo pudo resistir unos segundos antes de regresar su mano a los cálidos pliegues de Lena, que tan sólo emitió un sonido de placer mientras la rubia estaba a un paso de derretirse con los sonidos que salían de la garganta de la mujer que le había robado el corazón.
- ¿Te gusta? – le preguntó Kara, presionando tentativamente el punto más sensible de Lena con su dedo pulgar: su clítoris. La sola sensación en la punta de sus dedos conseguía que su cuerpo ardiera, sentía que cada terminación nerviosa se le encendía cada vez que aplicaba presión y Lena gemía mientras ella la besaba para acallar un poco el sonido. Al diablo con los vecinos si después tenía que soportar alguna mirada de recriminación por el escándalo que seguramente estaban haciendo – Dime si te gusta… - insistió Kara, besándole la sien, cubierta por una fina capa de sudor… - Rao… Lena… - jadeó, utilizando la pierna de Lena para buscar un poco de alivio porque estaba a punto de gritar.
- Sí… así… adentro… por favor…
Sus palabras se convertían en suspiros, y Kara obedeció. Utilizó dos dedos y la ojiverde estaba tan lubricada que no supuso ninguna dificultad cuando los introdujo lentamente… se mantuvo inmóvil unos segundos, pensando que quizá necesitaba un poco de tiempo para adaptarse, pero un movimiento de cadera por parte de la otra chica, le dejaron claro que no era así. Los movió adentro y afuera lentamente, curvándolos en determinado momento y sintiéndose orgullosa cuando Lena dio un respingo y se arqueó debajo de ella, gimiendo mientras la sostenía de la cintura y enterraba los dedos en su piel. Como no tenía superpoderes, estaba casi segura de que le dejaría algunas marcas.
- Más… Kara… tu pulgar… acaríciame…
No es que sus peticiones fueran muy elocuentes, pero en ese momento Lena podría haberle pedido que volara a Alaska por el fragmento de un iceberg para enfriar una botella de vino y ella lo hubiera hecho en un instante. Así que le dio un poco más de todo, más rápido y más fuerte, y luego un poco más lento, y un poco más profundo, utilizando también su pulgar para acariciarla. Saber que podía acariciarla de esa manera sin temor a lastimarla fue como quitarle un peso de los hombros, sabía que podía dar rienda suelta a lo que estaba sintiendo sin ningún tipo de riesgo. Lena se aferró a su cuello incapaz de pronunciar palabras y se convirtió en un puñado de jadeos y gemidos mientras Kara no podía creer que darle tanto a la mujer entre sus brazos sin recibir nada a cambio fuera tan maravillosamente satisfactorio. Lena levantó una de sus piernas, la rodeó por debajo de la cintura y eso consiguió facilitarle los movimientos a Kara, que pronto se acompasaron a los de Lena que movía la cadera buscando un ritmo que ambas encontraron rápidamente.
- Te amo…
Kara se lo dijo al oído. No era que lo estuviera descubriendo en ese momento, y lo pronunció con naturalidad, como casi todo le resultaba con Lena. Una pieza de un rompecabezas que encajaba perfectamente en lo que eran. Lena la observó con los ojos verdes encendidos de pasión, tenía el rostro completamente sonrojado, algunos mechones de cabello adheridos a su frente por el sudor y cuando abrió la boca para decir algo tan sólo se le escapó un gemido de placer porque Kara no dejaba de tocarla.
- Está bien… te tengo… - le dijo Kara, acomodando su frente sobre la de ella, aumentando la intensidad de los movimientos de su mano, y buscando de alguna manera liberarse de esa presión y cosquilleo en la parte baja de su abdomen, con un movimiento de fricción sobre la otra pierna de Lena – Vamos Lee… así…
Lena la observó como si no pudiera ver otra cosa en ese momento, y Kara le sonrió justo antes de que la ojiverde cerrara los ojos y abriera la boca, gimiendo de placer. Alzó la cadera mientras se aferraba a ella, y de pronto fue consciente de la manera en que el interior de Lena se contraía alrededor de sus dedos, tal vez de manera involuntaria Lena flexionó una pierna ocasionando más presión sobre el centro de Kara, que se movió instintivamente, incapaz de contenerse más y postergar su propio placer. Estaba segura que dejaba los rastros de su deseo sobre la pierna de Lena, y eso fue lo último que bastó para que finalmente algo se liberara en su interior y alcanzara un orgasmo mientras la escuchaba gemir y sentía cómo se humedecía cada vez más hasta el punto que estaba segura de que no podía estar más empapada. La rubia se movía encima de ella y aspiraba su aroma, ahogada en su propio placer y apenas consciente de que Lena la aferraba con los brazos mientras se estremecía una y otra vez gritando su nombre, que jamás le había sonado tan hermoso.
Ver y sentir a Lena Luthor teniendo un orgasmo se había convertido en una de las experiencias preferidas de Kara en todo el universo, sin dudarlo.
Dejó que Lena se moviera libremente mientras las olas de placer iban decreciendo poco a poco, hasta que terminó y se quedó respirando como si hubiera corrido un maratón e inclinó la cabeza para observarla. Todo lo que se escuchaba era la respiración agitada de ambas llenando la habitación. Si era posible, la sola mirada que le dirigió Lena la enamoró todavía más. Le dio un suave beso en los labios y en la mejilla, mientras retiraba sus dedos lentamente de su interior. Tuvieron que pasar varios segundos para que su respiración se normalizara.
Kara estuvo así, jadeante durante lo que pareció una eternidad, hundida en el cuerpo de la otra chica, y se concentró en los latidos de su corazón, mientras se daba media vuelta sobre la cama sin soltar a Lena, que parecía todavía incapaz de pronunciar palabra. Estiró una mano para cubrirla con las sábanas, y le acarició el cabello, ligeramente humedecido por el sudor en su nuca, y en la frente.
- ¿Todo bien? - Le preguntó Kara, buscando su rostro, porque le pareció que el silencio se estaba prolongando de más.
Pero Lena tenía una sonrisa en el rostro y suspiró con tanta satisfacción que la rubia se tranquilizó.
- Todo perfecto. – le dijo, besándole la mejilla – Eso estuvo… Super.
Kara soltó una risa.
- Gracias.
- También te amo.
La declaración no la tomó por sorpresa, pero escucharlo le provocó algo en el pecho y aferró a Lena un poco más fuerte.
- Te lo hubiera dicho antes pero… bueno, ya sabes.
La rubia curvó los labios en una sonrisa y le acarició la espalda lentamente, mientras cerraba los ojos.
- ¿Kara? Creo que tenemos algo pendiente… - murmuró Lena en un tono dulce y sugerente. Pasó una mano por su cadera y la deslizó hasta llegar a su entrepierna. Kara se estremeció y se movió inquieta debajo de ella.
- ¿Pendiente? – preguntó Kara, con voz ligeramente entrecortada.
- Sí...
Lena la besó lentamente con una cadencia prometedora, y Kara se separó un poco para poder hablar.
- No tienes que… ¡Rao! - siseó, cuando sintió uno de los dedos de Lena deslizándose lentamente hasta sus cálidos pliegues. Kara pasó saliva con dificultad y se mordió el labio inferior. No estaba segura de estar preparad – Lena…
Sí. Si estaba preparada. Más que lista. Rao, ¿cómo conseguía Lena eso en tan sólo unos segundos? La joven de ojos verdes se quedó inmóvil y levantó la cabeza para observarla, buscando su aprobación. Kara le sonrío. Sus ojos estaban oscurecidos y Kara fue incapaz de pensar claramente cuando observó a Lena descender y besar sus pechos, su abdomen, su ombligo. Se incorporó un poco, acomodándose entre sus piernas, separó con delicadeza sus muslos con ambas manos y se quedó observándola con tanta intensidad que Kara estaba empezando a sentirse muy nerviosa. Pero era algo como ese nerviosismo previo a dejarse caer de un edificio de cincuenta pisos tan sólo para alzar el vuelo dos segundos después. Así que ahora, en los ojos de Lena estaba descubriendo un sustituto a esa sensación. Kara aferró las sábanas con ambas manos, sin dejar de sentir la manera en que una simple mirada y una delicada caricia conseguían excitarla al instante. Si Lena tuviera idea de lo poco que tenía que hacer para ponerla en ese estado…
- Relájate. – Le dijo Lena, con tono suave, sonriendo levemente y acariciando la parte interior de sus muslos - ¿Nunca te han hecho esto…? – le preguntó tentativamente. Kara soltó una risa nerviosa.
- Sí… bueno, un par de veces… pero la primera estaba muy nerviosa y preocupada, por los superpoderes… y la segunda… creo que no estuvo tan bien. Un momento, cuando dices esto…
Lena alzó una ceja. Kara se iba a morir si seguía observándola así.
- Seguro que no lo hicieron bien. – remató el comentario mordiéndose el labio inferior y sí, Kara se iba a morir si Lena seguía con esa mirada sensual y divertida al mismo tiempo – Tranquila…
¿Tranquila? ¿Tranquila había dicho? Tranquila era lo último que estaba, cuando Lena posó una mano sobre la parte baja de su abdomen y la acarició suavemente.
- Sólo dime si quieres que me detenga… - agregó Lena, con la mirada fija en el cuerpo de Kara, y como la rubia se quedó en silencio la joven de cabello negro y ojos verdes descendió para depositar un beso sobre su vientre.
'Oh Rao' pensó Kara, antes de cerrar los ojos y dejarse llevar por las sensaciones. La manera en la que Lena la hacía sentir para dejarla hacer lo que quisiera, era justo algo que había pensado que nunca encontraría. Estaba bien ponerse en sus manos, estaba bien dejarse llevar, estaba bien cederle el control y ser vulnerable porque confiaba en ella y la quería, y se sentía segura entre sus brazos. Lo siguiente que sintió fue la lengua de Lena acariciando su clítoris e invocó a todos los dioses que se le vinieron a la mente y seguro hasta se inventó algunos nombres porque la coherencia en ese momento no cabía en su cabeza. Decidió abandonarse a las sensaciones porque parecía que esa mujer hubiera podido escribir un libro detallado acerca de lo que estaba haciendo en ese momento. ¿Qué tan afortunada tenía que ser Kara como para haber terminado en este instante, en este lugar y en esta precisa situación? Incluso con todos los sacrificios hechos en el camino, había valido la pena.
-Lee... ¡sí!...
Por reflejo abrió un poco más las piernas y levantó la cadera buscando la boca de Lena. Lena succionaba, lamía e incluso la acariciaba con los dedos de manera alternativa y Kara sólo podía gemir para dejarle saber que lo estaba haciendo más que bien. Kara bajó la mirada y se encontró con los ojos verdes de Lena encendidos de pasión, que la observaban como preguntándole si podía continuar. Lena Luthor entre sus piernas, con el cabello revuelto, era una de las cosas más sexys que había visto en toda su vida. La sujetó de la cabeza y la empujó ligeramente hacia abajo mientras mantenía sus ojos azules clavados en sus ojos verdes, de manera que lo siguiente que vio fue a Lena hundiendo la lengua en su centro y por todos los cielos, casi tiene un orgasmo por la combinación de imágenes y sensaciones. Cerró los ojos y se mordió el labio inferior mientras dejaba a Lena hacer lo suyo, aferró las sábanas con una mano mientras continuaba sosteniendo la cabeza de Lena con la otra. Le acariciaba el cabello porque no se le ocurría qué más hacer. Después de lo que había pasado hacía un par de instantes, Kara sólo hubiera necesitado un par de minutos para alcanzar ese punto en el que sentía que el siguiente movimiento de Lena la haría terminar, pero Lena parecía saber con exactitud en que momento aminorar la intensidad de sus caricias y acelerarlas nuevamente para alargar el placer hasta el punto en que Kara estaba a un paso de suplicarle que terminara con esa deliciosa tortura.
- Lena...
Por supuesto, Lena interpretó su tono suplicante correctamente y se dedicó a darle exactamente lo que quería, la masajeó con el dedo pulgar mientras Kara era incapaz de decir con precisión la manera en la que se movía su boca, sólo sabía que todo era tan cálido y placentero y ella estaba tan excitada que Lena introdujo sus dedos con sorprendente facilidad y los movió en el ángulo correcto y sintió todos sus músculos contraerse y después liberarse en espasmos gloriosos que la hicieron gritar algo en kriptoniano seguido del nombre de Lena, que continuaba hundida entre sus piernas y la sostenía y acariciaba como queriéndole decir que estaba ahí y nunca la dejaría ir.
Finalmente, Kara descendió jadeante de la nube de placer, sintiendo los músculos débiles y dándose cuenta de que tenía las piernas aprisionando la cabeza de Lena y los talones sobre su espalda. La muchacha le sonrió, con un brillo divertido en los ojos verdes, y la rubia le devolvió el gesto curvando los labios.
Kara la liberó de su prisión (es decir, de sus piernas) y Lena se incorporó no sin antes pasarse una mano alrededor de las comisuras de los labios. Fue imposible saber si exageró el gesto a propósito, pero le arrancó algo entre un suspiro y una risa a Kara.
- ¿En dónde aprendiste eso?
La mujer más influyente de National City alzó una ceja.
-¿En serio quieres saberlo?
Kara dejó escapar una risa y estiró una mano para atraer a Lena hacia sí.
- Iba a decir que quisiera saber a quién tengo que agradecerle... pero la verdad es que sólo quiero agradecerte a ti.
Kara volvió a sonreír y aferró a Lena entre sus brazos, justo cuando ella la besaba en los labios. Había algo mágicamente erótico e íntimo en ese gesto cuando Kara sabía exactamente en donde había estado la boca de Lena segundos antes.
- Suenas muy sexy cuando hablas kriptoniano.
- ¿Si?
- Ajá…
- Pues voy a tener que darte unas lecciones… a cambio de que tú me des algunas de lo que acabas de hacer.
Lena curvó las comisuras de los labios en una sonrisa tímida. ¿En serio Lena? ¿Después de lo que acabas de hacer sacas tu faceta tímida? Eres adorable. Pensó Kara.
-Lo tuyo no estuvo nada mal... - murmuró Lena, hundiendo el rostro en su cuello - Sobresaliente, de hecho.
- ¿Como de otro planeta? - bromeó Kara, y Lena le dio un golpecito en las costillas mientras la rubia estaba empezando a hundirse en un sopor agradable envuelta en el calor y la suavidad de su compañera.
Acariciaba la espalda de Lena de arriba hacia abajo y se aventuraba a ir un poco más allá, porque por supuesto no iba a desperdiciar la oportunidad de memorizar cada parte de su cuerpo. Aunque su piel era suave, pudo sentir un par de cicatrices pequeñas, tal vez consecuencia del accidente o algún otro atentado a su vida que Kara hubiera querido borrar de su memoria o evitar por completo.
- ¿Te duele? - le preguntó, pasando la yema de sus dedos por una cicatriz cercana a su cadera.
- Ya no. - le respondió en un murmullo, con la cabeza sobre su pecho.
Kara sonrió. Buscó su rostro y le besó los párpados de ambos ojos con suavidad mientras suspiraba con un sentimiento de plenitud en el pecho.
- ¿Vas a quedarte encima de mi todo el tiempo? – preguntó Kara.
-Todo el tiempo, así que vete acostumbrando. - respondió la otra chica con voz surcada de sueño, y acomodándose todavía más sobre ella. A Kara no le molestaba, al contrario, había algo en el contacto que la reconfortaba.
Estiró una mano para buscar el dispositivo que Lena había diseñado para inhibir sus poderes, y lo desactivó con un toque de su dedo, dejándolo sobre su buró.
- Suelo flotar cuando duermo profundamente. – Aunque había algo de broma en el comentario, no dejaba de ser una posibilidad.
- No voy a soltarte así que no vas a ir a ningún lado. ¿Tú vas a soltarme? - preguntó Lena, a punto de quedarse dormida.
- No, te lo prometo.
- Entonces está bien… mientras no salgamos del edificio.
Ver a Lena dejarse vencer por el sueño con una sonrisa en los labios, era uno de esos logros que Kara suponía dignos de cualquier sacrificio.
Acomodó el rostro sobre el cabello de Lena y respiró su aroma. No podía dejar de sonreír como una boba intentando asimilar lo que acababa de ocurrir, se sentía eufórica y al mismo tiempo en paz con lo que sentía. Es esto, pensaba, así se siente cuando encuentras el amor. Era cursi, cliché e incluso Lena debería de tener alguna explicación científica que involucrara reacciones químicas cerebrales y hormonas, pero la verdad es que no le importaba porque el sentimiento era real. Ahora lo veía con claridad.
Tenía que ser cierto que existían billones de aromas diferentes, millones de rostros, miles de texturas, colores y sonidos, pero ella sabía de sobra que podía diferenciar a Lena del resto del universo, quizá incluso con los ojos cerrados y sin superpoderes, porque no había manera de que sus sentidos la engañaran cuando estar entre sus brazos se sentía irremediablemente, como estar en casa.
-Fin-
