1: ¿Dónde estamos?

Para ella nada era sencillo, nada lo había sido desde que tenía uso de razón. Todo lo que hacía era un reto, como hoy por ejemplo, tenía que terminar esos malditos documentos antes de las cinco pm.

Sabía que tenía que terminarlos, de eso dependía su salario y lo necesitaba con urgencia. Era casi fin de mes y tenía muchas cuentas por cubrir. El maldito bastardo, el padre de su hijo ya se había olvidado que tenía uno. Solo le dio dinero una vez en los seis años de su pequeño, por esa razón ella tenía dos trabajos.

Aunque era muy sacrificado, no se arrepentía. Lo volvería a hacer todo de nuevo. No le importaba. Coloco las hojas en la impresora y sonrió. Había terminado, y faltaba una hora para las cinco.

Iría más temprano por su hijo, tal vez le alcance tiempo para un helado. Termino de imprimir el documento y lleno en el sobre, lo cerró y cogió su saco. Salió casi corriendo despidiéndose de todos, tenía que aprovechar esa hora libre.

Su sonrisa se apagó al salir, había mucho ruido, gente gritando. Miro a todos lados, no sabía que ocurría. Muchas personas corrían, escapando de algo. Sintió un hincón en su pecho y corrió. Iba en contra de la gente, algo sucedía y oraba que no esté pasando en la escuela en donde estaba su hijo.

Agradecía usar botines y no zapatos de tacón, vio mucha gente corriendo. Se golpeó con varias, busco en celular en su bolso. Trato de marcar el número de la escuela.

- Hola – escucho

- Soy la madre de Haki, ¿Todo está bien?

- Señora, por favor venga rápido, no sabemos que sucede, hubo una explosión, estamos escondidos

- ¿Qué? – se detuvo – mi hijo ¿Esta bien?

- Si, está bien, estamos en el sótano. No sabemos qué sucedió, algo apareció y exploto muchas calles arriba

- Llegare dentro de poco

Claro si iba en taxi, corriendo tal vez tarde media hora, no le importo. Corrió lo más rápido que pudo, esquivando y ganándose muchos insultos. Poco antes de llegar muchos policías custodiaban la cuadra, le impidieron el paso.

- No puede pasar

- Mi hijo está ahí – le grito – en la escuela

- Ya no existe nada en esa zona

- Acabo de hablar con la maestra, están en el sótano

- No puede pasar

Molesta decidió escabullirse por otro lado, observo la cerca y subió para pasarla. No era algo difícil, sus pantalones se lo permitían. Salto maldiciendo el dolor de la caída, era muy alto. Corrió en dirección a la escuela y tenían razón el lugar estaba destruido, su corazón bombeo desesperado, sus lágrimas salían, no podía ser, su hijo estaba ahí. Saco su celular y tecleo el número, rezo que le responda, nada. Volvió a marcar casi al borde del desmayo.

- Hola – su alma regreso al cuerpo

- ¿Dónde están? – grito secándose las lagrimas

- En el sótano –

Miro alguna puerta o algo que le indicara donde estaba el dichoso sótano. Encontró una entrada y retiro algunos escombros. Cuando visualizo la puerta, uso un ladrillo para golpear la manija, cuando esta cedió se escuchó como intentaban abrirla del otro lado. Ayudo el acto y la puerta se abrió, vio como la maestra tenía los ojos llorosos y cargaba a Haki.

- Hijo – grito – el niño giro a verla, tenía los ojos hinchados de tanto llorar

- Mamá – grito tratando de alcanzarla

Se recostó sobre las piedras y ladrillos para recibirlo, cuando lo tuvo en sus brazos por fin pudo suspirar. Lo abrazo fuerte, cómo si lo hubiera perdido.

- Mamá está aquí – beso la frente del niño - ¿estás bien?

- Si – el seguía llorando

- Todo estará bien, déjeme ayudarla

Ayudo a la maestra a salir, caminaron observando el camino, buscando otra vía.

- ¿Cómo sucedió esto? – miro la destrucción a la redonda

- No sabemos, algo apareció en el cielo, una esfera negra y roja, no tan grande. Baje al sótano con los niños por precaución, llame a muchos padres y ellos vinieron a recogerlos, estaban por ayudarme a salir cuando esa cosa exploto – la maestra lloro – no sé si todos los niños que estaban afuera con sus padres sobrevivieron, las piedras y ladrillos cayeron sellando la puerta.

- Por Dios – trato de no llorar, su hijo había tenido mucha suerte – pero no vi cuerpos, nada de sangre

- Entonces pueden estar vivos

- Tal vez

Sintió un viento que la despeino, miro a varios lados y vio como la maestra señalaba el cielo. Una esfera negra apareció, rodeada de flama roja. Sujeto a su hijo y escucho muchos gritos, la maestra ya no estaba a su lado, los policías corrían.

Corrió con todas sus fuerzas, su hijo se aferró a su cuello, tenía que escapar, tenía que hacerlo o morirían.

Los árboles se inclinaban por la fuerza del viento, empezó a llorar, ¿a dónde iría? Siguió corriendo y dio la vuelta a la derecha, tal vez si corría en otra dirección la onda expansiva no lastime a su hijo. Tenía que encontrar un sótano, un lugar donde esconderse.

De pronto un agujero apareció frente a ella. Incrédula de lo que veía se detuvo, era pequeño pero su hijo podría entrar ahí. Miro la esfera, miro el agujero. Se acercó lento, trato de ver que había del otro lado, solo vio árboles.

- ¿Qué demonios es esto? – grito

Su hijo se alertó y vio el agujero, se abrazó más a ella. De pronto el viento se detuvo y un silencio raro lleno el ambiente. Miro a la esfera y esta empezaba a deformarse, una luz aparecía, estaba explotando. Sin dudarlo corrió al agujero dispuesta a entrar como sea. Empujo a su hijo para que entre y la onda expansiva termino por empujarla a ella también.


Sintió algo extraño, su cuerpo menos pesado y sintió el calor de su hijo. Abrió los ojos y vio la oscuridad, aterrada abrazo a su hijo, el parecía dormido. Lo reviso con la poca luz que la luna les ofrecía, no tenía heridas ni golpes. A ella le dolía un poco la cabeza y el brazo derecho, vio el lugar, muchos árboles gigantes.

- ¿Dónde estoy? – susurro asustada

Vio el sobre con los documentos de su trabajo, los acerco y busco su bolso. Aún estaba ahí, lo abrió y busco sus pertenencias, su identificación, la de su hijo, dinero y toallas húmedas.

Busco su celular, lo encontró en el bolsillo de su saco, lo saco y reviso la cobertura.

- Sin señal – no había nada

Cargo a su hijo empezó a caminar despacio por el bosque, ¿en qué dirección estarían las personas?, o ¿estaba en otro continente? Estaba confundida, asustada. Camino en dirección al norte según su brújula mental, observaba todo, girando por momentos por si alguien la seguía. Solo escuchaba algunos sonidos secos de animales.

- Por favor que alguien me ayude – dijo bajo empezando a llorar

Siguió caminando, no supo por cuanto pero parecía que el bosque nunca acabaría. Tal vez camino tres horas o más, su hijo pesaba y eso no la ayudaba. Se recostó junto a un árbol y acomodo a su hijo en su regazo, lo abrazo acunándolo. Esperaría a que amanezca, para que observe mejor el camino.

El cansancio estaba afectándole, sus ojos se cerraban poco apoco, empezó a susurrar una canción para que no dormirse. Poco a poco vio cómo se aclaraba el cielo, sonrió como si ya hubiera encontrado la salida.

Espero un poco más de una hora hasta que la neblina se disperse, pudo admirar la belleza de la naturaleza, nunca había visto un bosque tan hermoso. Sintió a su hijo moverse

- Haki – lo movió – Haki

- Mamá – el niño se sobo los ojos - ¿Qué paso?

- Nada mi amor, estamos a salvo – lo abrazo

- ¿Dónde?

- No lo sé, no sé dónde estamos – miro a varios lados – vamos a buscar a las personas

- Arboles

- Si hijo, míralos. Son enormes

- Tengo hambre

- Lo se mi amor, vamos rápido ojala encontremos una tienda

Caminaron sujetos de la mano, con su hijo despierto tenía que bajar la velocidad de su andar. Pasado un tiempo el niño le pidió ser cargado, ella por fin pudo caminar más rápido. Se detuvo cansada al rato, ¿cuánto había caminado? no encontraba ninguna señal de vida.

Furiosa miro a varios lados, se concentró a su derecha, podía escuchar algo. Acomodo a su hijo y camino en dirección, tal como lo había imaginado vio un rió pequeño. Sonrió, por fin agua.

- Baja amor, tenemos agua

- Agua – dijo el niño sonriente

Se acercó al filo para comprobar que no haya un animal raro y asintió para que Haki se acerque, lo ayudo a beber el agua, no sin antes ella probarla primero. Sabía bien y estaba limpia.

El niño bebía lo que podía con sus manos, ella saco un poco con las suyas y se mojó el rostro, después se sacó las botas, le dolían los pies, pudo notar que tenía unas ampollas por la caminata, coloco nuevamente sus medias y pidió que no se revienten hasta llegar a un lugar con personas.

- Tengo hambre – su hijo la miro

- Lo se mi amor, no veo ninguna tienda cerca para comprarte comida, tampoco vi frutas creo que si….

Escucho un sonido y automáticamente abrazo a su hijo, lo protegió con su cuerpo, escucho varios sonidos. Tal vez ladrones, podía darles el dinero que tenía, aunque se quedaría sin nada para la comida.

- Mamá – dijo el niño

- No hagas ruido – le hablo suave, lo abrazo más fuerte

Trato de levantarse cargando al niño, miro a varios lados.

- ¿Quién eres? – una voz seca la sorprendió en su espalda, dio la vuelta rápido y se topó con un tipo alto que tenía una especia de cuchillo en su mano

- Por favor no tengo mucho dinero – señalo su cartera – puede llevárselo, solo déjeme un poco mi hijo esta hambriento

El hombre al escuchar hijo bajo la cuchilla y la observo, hizo un movimiento con sus manos y varias personas aparecieron, instintivamente ella retrocedió.

- Solo es una mujer y un niño – el tipo hablo - ¿Quién eres? – le volvió a preguntar

- Me llamo Sol Harry, mi identificación esta en mi bolso, no tengo mas

- ¿Sol qué? – un sujeto más hablo, tenían ropas extrañas - ¿De qué aldea vienes?

- ¿aldea? Vengo de la ciudad, estaba en el centro cuando la explosión paso y entre al agujero y

- Despacio – un tipo con voz más amable apareció – no te haremos daño

- Hubo una explosión y apareció un agujero, entre con mi hijo

El joven más amable observo al niño que tenía el rostro escondido en el cuello de su madre

- Muchachos vamos a tranquilizarnos, el niño está asustado

Por arte de magia o por orden del tipo los demás bajaron sus armas y la tensión desapareció.

- Me llamo Umino Urika, soy ninja de Konoha

- ¿Nin… Ninja? – lo miro desconcertada - ¿Acaso estoy en Japón? ¿Aún existen los ninjas?

- ¿Japón? No sé dónde queda eso y si, aún existen los ninjas

- Entonces si estoy en Japón, ¿en qué provincia de Japón estoy?

- No es Japón, es Konoha

- ¿Konoha? Como las hojas

- Si – el tipo sonrió – estas en las afueras Konoha

- ¿No es Japón?

- No

- ¿Dónde estoy?

- Acabo de decirte que en Konoha

- Ok – respiro, que era realmente ese lugar - ¿Cómo regreso a la cuidad?

- Bueno no sabemos de qué aldea eres, no tienes ningún distintivo y tu ropa no es de ninja y nunca había vito algo así

- Mamá – el niño levanto el rostro – tengo hambre

- Si mi amor, por favor – miro al hombre – ¿habrá alguna tienda donde pueda comprar comida para mi hijo? No come nada desde ayer y estoy perdida

- No te preocupes, tengo comida en mi mochila

- No – se asustó, podría ser venenosa – no se moleste

- No esta envenenada, era para mi

El hombre Umino o como se llame saco una cajita envuelta en telas hermosas, la descubrió y abrió la tapa. Era arroz y algo frito, su hijo la observo.

- Muchas gracias, se lo pagare

- No te preocupes, se ve que estas cansada, ¿Hace cuento llegaste aquí?

- Llegue hace mucho – observo los palillos, si estaba en Japón – cuando desperté luego de entrar en el agujero, estaba oscuro, creo que camine toda la noche y espere a que aclare, estaba asustada, toma mi amor

Trato de usar los palillos y empezó a darle de comer a su hijo y no es que el niño sea un mimando pero la situación lo ameritaba. Le relato todo, desde que salió de su oficina hasta cuando apareció el agujero, el ninja la escucho atento.

- Entonces se puede decir que vienes de otro mundo

- ¿Es eso posible? – lo miro – porque ustedes parecen asiáticos

- ¿Asiaque?

- Son una raza de dónde vengo, su país se llama Japón y hubo un tiempo que tenían ninjas y había guerras, mi hijo tiene un nombre japonés

- ¿Cuál es?

- Haki

- Sería mejor llevarte con el Hokage

- ¿Es algo así como el presidente, jefe, soberano?

- Si algo así

- ¿Y está lejos de aquí?

- Tal vez a un día de caminata

- Oh Dios

Sus pies no soportarían más castigo, ya sentía las ampollas a punto de explotar, vio cómo su hijo comía tranquilamente. Aunque batallando con los palillos.

- Eres muy joven para tener un hijo – el tipo con la voz seca la asusto

- Debo agradecer que crea que soy joven pero no lo soy, tengo treinta años

- ¿Qué? – Umino hablo – no puede ser, luces muy joven

- Creo que están viendo mal

- Te ves joven pareces a penas de veinte años

Bueno, siempre le habían comentado sobre su edad, aparentaba unos años menos pero no tanto como diez. Ellos estaban locos.

- La guerra dejo a muchas familias perdidas

- ¿Hubo una guerra?

- Si fue hace poco, casi dos años. Perdimos a muchas personas, amigos

- Lo siento – vio la mirada triste en hombre - ¿Por qué ocurrió?

- Buscaban apodarse del kyubi

- ¿El qué?

Iruka le relato en resumen de que trataba y porque se dio la guerra, aunque le sorprendía la magnífica historia le creyó todo. Era increíble y siendo honesta ¿Quién demonios le creería eso?

- Es increíble

- Si – sonrió – la guerra fue increíble

- No sé si será mentira o no pero te creo todo – lo miro – siento que estás diciendo algo real

- Porque si paso, como vienes de otro lugar, mundo o dimensión, tal vez no me creas y déjame decirte que tu historia es increíble pero después de ver todo lo que vi, nada me sorprende

- Diablos

El la miro y sonrió, busco su bolso extrajo los paños húmedos, tenía que limpiar a Haki, al parecer había disfrutado mucho la fritura. Vació todo el bolso porque como siempre todo se le había enredado, el joven miraba divertido la situación y los demás "Ninjas" descansaban.

- ¿Qué hora será?

- Ya pasa del medio día, pronto oscurecerá

- ¿Tan rápido? No sentí el día

- ¿No tienes hambre? – la miro

- No – mintió – mi hijo siempre será primero, agradezco su apoyo Joven Umino

- Iruka por favor

- Joven Iruka

- Solo Iruka

- Está bien

Siguió desenredando todo y vio que Iruka se acercaba tal vez a ayudarla o burlarse, vio que el miraba fijamente algo, siguió la mirada de Iruka y fue directo a su escote, no era nada pronunciado pero dejaba algo de piel al descubierto. Solo estaba su collar, uno antiguo, un regalo de su abuela.

- ¿Puedo? – señalo su pecho

- ¿Qué? – ella se cubrió

- No por favor no pienses mal – Iruka se puso rojo – me refería a tu colgante

- ¿Mi collar? – suspiro en alivio, pensó otra cosa- claro

Se sacó el collar y se le mostro, él lo miraba con la boca abierta.

- ¿Es muy bonito no?

- ¿Dónde lo sacaste?

- Era de mi abuela, me lo dio antes de morir, era suyo, me dijo que su madre se lo dio. Toda una reliquia

- ¿Tu abuela?

- Si – acaricio el colgante, soy la única nieta en su generación, me dijo que este colgante tiene que pasar de abuela a nieta como un ritual

- ¿Sabes qué significa?

- No – sonrió – no pude preguntárselo, estos colores solo recuerdan a la bandera de Japón y la forma a un abanico

- Uchiha – el "Ninja" de voz seca se había acercado – eres una Uchiha

- ¿Uchiha? ¿Qué es eso?

- Es el emblema de los Uchiha

- No entiendo nada

- Iruka es mejor llevarla con el Hokage

- Si tienes razón – la miro – es hora de irnos

- Espera – lo detuvo – es malo esto - ¿Señalo el collar?

- No, bueno ya no quedan Uchihas en la aldea, solo uno que esta… bueno contigo serian dos y tu hijo

- ¿Qué es un Uchiha?

- Es un apellido, un clan

- ¿Clan? – se agacho a recoger sus cosas – mi abuela nunca me dijo nada de eso, solo que sus padres fueron desterrados de su familia porque preferían la paz

- ¿Cómo se llamó tu abuela?

- Hariko – tomo de la mano a su hijo – tenía un nombre Japonés por eso le puse haki a mi hijo, me dijo que mi padre tuvo ese nombre

- Haki Uchiha – un sujeto apareció delante de ellos, era muy alto y tenía el cabello plateado, por Dios era muy guapo, solo se le veía un poco el rostro, estaba medio cubierto – fue uno de los Uchiha que logró escapar de la masacre, nunca se supo nada de él. Tenía una esposa, llamada Hariko, era Uchiha también. Los dieron por muertos cuando encontraron tres cuerpos, calcinados. Al parecer sobrevivieron.

- ¿Quién es él?

- Hokage – los "Ninjas" se colocaron derechos

- Es nuestro hokage

- Hola – el tipo alto se acercó amablemente a verla, la inspecciono. De arriba abajo – no cabe duda que eres una Uchiha

- No soy de eso, yo soy Sol Harry.

- ¿Tu abuela se llamaba Hariko?

- Si, Hariko Harry. Fue hija única.

- ¿Tú eres hija única?

- Si – lo miro – una coincidencia

- ¿Cómo se llama tu padre o madre?

- El de mi madre no lo sé, solo el de mi padre, mi abuela me crio sola. Me dijo que mis padres murieron en un accidente

- Entonces no sabes nada de tus padres

- No, siempre le pregunte pero ella nunca me lo quiso decir.

- ¿No lo sabes o no lo recuerdas?

- No entiendo, ¿A qué se refiere?

- A que tú eres hija de Hariko, y ella te mintió diciendo que era tu abuela

- No puede ser mi abuela tenia sesenta años aunque no lo parecía

Un momento, se quedó callada, su abuela siempre le pareció una mujer muy joven aunque su identificación dijera otra cosa. No podía ser, si su abuela era su madre, Haki habia sido su esposo y no hijo. Nunca lo había visto, solo una foto.

- Dijiste que los dieron por muertos al encontrar sus cuerpos calcinados, dijiste tres cuerpos.

- Si, un hombre, una mujer y una niña de diez años

- ¿Y ud. Cree que yo soy esa niña?

- Si

- No puede ser, tengo 30 años – busco su identificación – lo ve, mire – señalo la fecha de nacimiento – tengo 30 años

- ¿Qué es esto? – el hokage reviso la identificación – debe ser algo que tu madre creo para ocultártelo, debes tener unos veinte dos años si calculo desde la masacre

- ¿Masacre? No entiendo nada

- Vamos a Konoha ahí te explicare y te revisaran, ya verás que lo que te digo es cierto

La curiosidad estaba carcomiendo su piel, atrajo a su hijo y siguió los pasos de los ninjas, ellos comentaban en voz baja. La noche llego pero no se detuvieron, Haki estaba sobre los hombros de Iruka, se había cansado y ella ya no tenía fuerzas para cargarlo. Iruka muy amable se ofreció a ayudarla. Vio unas puertas de madera enormes, varios realizaron reverencia pronunciada al ver al Hokage. Sus pies le dolían demasiado, estaba segura que estaba sangrando. Lo único que quería era detenerse y revisar.

- Primero iras al hospital, puedo oler sangre por tus pies, ¿Estabas herida? – el Hokage le sonrió, la máscara lo cubría

- No señor – tenía que respetarlo – no tengo heridas

- No eres buena mintiendo – la olio – hueles a lavanda y algo de sangre

- Deténgase – retrocedió por la cercanía

- Iruka llévalos al hospital – se despidió y desapareció

Sol grito de la sorpresa, nadie podía desaparecer de esa forma. Solo los magos, toco el espacio que había dejado el Hokage, no había nada. ¿Qué había sido eso?

- Vamos al hospital – Iruka tenía a Haki medio dormido en sus hombros

- Si, gracias por ayudarme

- No te preocupes, este niño debe estar cansado

- Fueron muchas emociones para el

- Lo entiendo

Camino directo al hospital, las personas la miraban extrañadas, tal vez por su ropa o tal vez porque cojeaba. Su corazón bombeaba, ¿Seria cierto que su abuela o madre le había mentido? ¿Qué era un Uchiha? ¿Dónde estaban? Tantas preguntas y el hambre que tenía la estaban matando. Si ese era un sueño, solo quería despertar.