Capítulo 3: El muchacho rubio

El pequeño brillo solar la estaba empezando a molestar, aun quería dormir. Sentía que necesitaba más descanso, abrazo con más ternura a su hijo. Este rio un poco, abrió sus ojos y se encontró con los pequeños ojos brillantes de su hijo. La miraba sonriente.

- Buenos días mamá – tenía una sonrisa preciosa

- Buenos días mi amor, ¿dormiste bien?

- Si – se apegó más – hace mucho tiempo que no dormía a tu lado

- No te acostumbres, ya eres un hombrecito y debes dormir solo

- Si mamá ¿Puedo ir al baño?

- Claro mi amor –lo soltó y se sentó, busco un reloj, vio uno por la puerta, era demasiado temprano – seis de la mañana, ¿tanto brillo solar a esa hora?

Imaginó que sería verano por esa zona, aunque no hacía calor. Busco su ropa y no la encontró, solo su bolso. Bajo con cuidado y ya nada le dolía. Abrió su bolso, todo estaba intacto, solo faltaba su ropa. En una silla vio algo, camino y vio ropa limpia. La estiro y eran unos pantalones sueltos, un polo blanco pequeño y unas sandalias raras. Le encantaría darse una ducha, toco la puerta del baño, su hijo la abrió y si tenía ducha. Su hijo estaba aseando su rostro.

- Me daré una ducha – tomo una toalla e ingreso a la ducha – ¿quieres ducharte?

- Si mamá – grito el niño – pero no tengo ropa para cambiarme

- La buscaremos, también necesitamos cepillos de dientes.

- Tienes el tuyo, ¿puedo usarlo?

- Como crees Haki – dijo molesta

- Tengo que lavarme lo dientes

- Está bien, solo por esta vez. Poca pasta dental

- Si mamá

Escucho la puerta cerrarse y volver a abrirse, después el sonido del cepillo de dientes. Al terminar se secó y empezó a vestirse con la nueva ropa, necesitaba ropa interior. La suya estaba sudada. Bueno opto por estar así, con el trasero al aire. Esperaba que sus pechos no se trasluzcan en la camiseta. Trato de secar su cabello, su hijo ya se peinaba.

- Que guapo

- Lo se

- Engreído

- Lo soy

Haki estaba de buen humor, su cabello mojado era más sencillo de peinar. Lo peino y listo, uso el cepillo de dientes y se aseo. Las sandalias le molestaban, sus dedos estaban al aire y no le gustaba. Al menos pudo hacerse la pedicura hace unos días, el color rojo oscuro se veía bien pero con esas sandalias se veía extraña.

- ¿Te dieron sandalias?

- Si hijo

- También las quiero

- Las comprare

- Si – grito de la alegría, a ella no le gustaban

- Haki –dijo suspirando

Se sentó en la silla, ¿ahora que haría? ¿Dónde viviría? ¿Podría regresar? ¿Su empleo? ¿Cómo compraría alimentos? El dinero que tenía era poco, tal vez unos días le serviría pero esos billetes ¿valdrían ahí? ¿La escuela? Tantas preguntas que empezaban a estresarla. La puerta sonó y se abrió, la rubia exuberante ingreso seguida por el guapo de cabello plateado.

- Buenos días – saludo recordando que el tipo era alguien importante

- Buenos días, veo que te pusiste cómoda – sonrió

- Lo siento, me sentía sucia y use la ducha, la dejare limpia

- No te preocupes por eso – la rubia hablo - ¿Cómo te sientes?

- Bien, mejor que ayer. Haki – llamo, el niño apareció sonriente y saludo

- Buenos días señores

- Buenos días – saludaron en conjunto

- Se ve que está mejor, tiene más energía, siento su chacra muy activo

- Disculpe señorita Tsunade, ¿Qué es chacra?

- Tu energía, puedo sentirla

- ¿Se puede? Wao

- Si se puede, tu chacra está tranquilo. Pero sigo notando algo de cansancio en tus ojos – el de cabello plateado se acercó mucho, estaba muy cerca

- Ah – se puso nerviosa – trate de dormir bien, me sentí observada

- Lo percibiste, es buena señal

- ¿Mis exámenes? – respiro cuando el tipo de alejo

- No cabe duda, eres una Uchiha, tu hijo también

- ¿Y eso es malo?

- No, de cierta forma. No tienes más parientes así que te puedes sentir sola.

- ¿Eso quiere decir que no regresare a mi mundo?

- No lo creo, aún no sabemos cómo llegaste, tenemos una teoría pero parece que no coincide con nuestro tiempo. La diferencia es bastante. Llevas dos días aquí, tal vez en tu dimensión han pasado años o talvez no paso ni un minuto.

- Nadie me buscara por ahí, al ser hija única, no tengo más familiares

- ¿Y parientes de tu hijo? – la rubio observo al niño

- Se desentendieron

- De acuerdo, te enviaremos a un departamento, vivirás cerca.

- Perdón, agradezco su oferta pero no cuento con ningún trabajo para solventarlo y el dinero que tengo no sé si tenga algún valor por aquí.

- No te preocupes por eso

- Si me tengo que preocupar, mi hijo está en edad escolar, la comida, Necesitare un empleo, se hablar tres idiomas, he sido maestra hace años

- Tranquila paso a paso – el tipo se volvió a acercar – no te apresures todo estará bien, por ahora solo recibe el departamento y trata de acomodarte, tu familia tenía una casa acomodada en la villa Uchiha, revisaremos los detalles por si dejaron algo en su arca.

- ¿Mi familia?

- Eres un Uchiha, si dejaron algo tienes derecho, eres hija directa del miembro del clan

- Podrían decirme todo sobre Uchiha

- Ya está en camino alguien que te puede decir mucho mas de eso

- ¿Qué es?

- Alguien – Kakashi la observo fijamente – es un Uchiha también

- ¿Los uchiha era importantes? ¿Por qué hubo una masacre? ¿Hicieron algo malo?

- Todas esas respuestas te las dará la persona que llegara dentro de poco

- Entiendo

En verdad no entendía nada, aun no sabía que era un Uchiha a ciencia cierta. Recogió sus pertenencias y tomo de la mano a su pequeño. Era hora de ir al lugar que le indicaron.

-¿Saben que sucedió con mi ropa?

- La están analizando – la rubia voluptuosa la miro

- No tengo ninguna enfermedad, siempre fui muy cuidadosa

- Si pude notarlo pero queremos saber algo sobre tu dimensión

- ¿Puedo hablar con ud señorita Tsunade?

- Claro

La rubia le dio una mirada al tipo y este salió primero, una vez solas Sol le explico el pequeño problemita que tenía al no usar ropa interior. La rubia asintió y le dijo que conseguiría unas de emergencia. Al rato se encontraba escoltada por algunos hombres o mujeres, no podía distinguir, ellos o ellas usaban unas mascaras de animales muy graciosas. El hokage iba por delante, caminaba despreocupado. Pudo sentir muchas miradas extrañas sobre ella, curiosidad más que nada por su apariencia.

- Es aquí – el hokage señalo un edificio – no es algo elegante digno de un Uchiha pero es habitable

- Sigo sin entender que eran los Uchiha

- Poco a poco no te desesperes – el tipo le sonrió, ¿Por qué usaría mascara?

- Como diga sr. Hokage

Ingresaron al lugar y subieron algunas escaleras, noto que Haki observaba con detenimiento el lugar. Como analizándolo.

- Naruto – llamo el hokage – Naruto – volvió a llamar

Se escuchó algunos sonidos secos y pisadas apresuradas, al poco rato un jovencito muy bien parecido abrió la puerta. Por Dios tenía los ojos azules más hermosos que había visto en su vida, era rubio, muy alto. Tan alto como el hokage. Tenía los ojos cansados como si no hubiese dormido nada.

- ¿Recuerdas de lo que te hable esta madrugada?

- Si, si – dijo con voz cansada

Y giro a verla, casi se desmaya. Por Dios que guapo era ese joven, tuvo que golpearse mentalmente porque era una maldita pedófila. No podía pasar de los 17 o 18 años. Lo que más le impacto era esos ojos azules brillantes, su cabello rubio cortado y unas líneas extrañas en su rostro. Claro que no paso por alto el vendaje de su brazo.

- Hola – de pronto el cansancio fue reemplazado por una alegría desbordante – soy Uzumaki Naruto

Y no sabía si sonreírle en respuesta o abrazarlo, era la ternura hecha realidad. Sin proponérselo sus pies empezaron a moverse, tal vez por la sonrisa cautivante. Se acercó tanto que le planto un beso en la mejilla y un pequeño abrazo.

- Un placer conocerte, soy Sol Harry

Y fue ahí cuando se dio cuenta que había hecho algo mal, la sonrisa del chico ahora era reemplazada por una mirada tímida y un sonrojo extraño. ¿Qué hizo mal? ¿Acaso no se saludan así? Nerviosa miro a todos lados.

- Lo lamento, perdóname por favor. Creo que he hecho algo malo – retrocedió

- No – el joven casi lo grito – solo que no lo esperaba – y la abrazo en respuesta

Su corazón dejo de latir rápido y se relajó. Suspiro en alivio y se separó del chico. La sonrisa cautivante volvió a aparecer y los demás seguían mirando extrañados.

- ¿Él es tu hermano menor? – otra vez la misma pregunta – se parecen mucho

- Es mi hijo

- No jodas – grito el joven

- Naruto – la rubia le dio un coscorrón que hasta ella le dolió – ese vocabulario

- Pero abuela, no puede ser, mírala – la señalo – debe tener mi edad

- ¿No le dijiste nada Kakashi?

- Solo algunas cosas, pasemos

Y el rubio pareció dudar pero abrió su puerta advirtiendo que a penas había llegado de misión. Y si tenía razón, el lugar olía mal, a leche podrida y a polvo. La rubia lo volvió a golpear y terminaron esquivando las cosas del suelo. Sol aun no ingresaba, noto que ellos se sacaban las sandalias, "si es Japón" volvió a decirse mentalmente. Se retiró su calzado y el de Haki. Ingreso sin pisar las cosas que estaban en el suelo. Llegaron a la mesa y el Hokage empezó a hablar. A cada cosa que decía, el Rubio replicaba pidiendo más información. Por momentos el la miraba entre divertido y descolocado. Se sentía observada, no solo por el joven, había algo más en el que la ponía nerviosa. Haki parecía cómodo ante la situación.

- Es increíble pero puede ser cierto – el rubio hablaba mirando la ventana – Sasuke estará muy feliz, o quizás no

Varias veces había escuchado el nombre de "Sasuke" y que estaría feliz de verla o tal vez no, necesitaba saber que era un Uchiha y que implicaba serlo.

- Por esa razón queremos que ella y su hijo se quede contigo unos días, hasta que el departamento del lado este habitable

- Claro no tengo problemas, solo que solo tengo una cama y dormir juntos pues – la miro de reojo – yo

- Naruto – la rubia lo volvió a golpear – dormirán separados, Jiraiya te dio malos consejos

- No abuela

- ¿Por qué te dice abuela? ¿Eres su abuela?

- No – la rubia volvió a gritar, Haki se abrazó a su pierna – es un irrespetuoso

- No le creas – el rubio se acercó a su oído – tiene más edad de la que aparenta

- Naruto – la rubia lo volvió a fulminar con la mirada

- No dije nada ¿no? – miro a sol como pidiendo ayuda

- No señora, perdón señorita

- Bueno – el hokage se levantó – te quedaras con él, es de mi entera confianza. Cualquier duda por favor házmela llegar

- Tengo muchas Hokage, primero – miro al rubio - ¿Está el de acuerdo? No me gustaría invadir el espacio privado de nadie y menos de un jovencito. Segundo, sigo sin entender quién o qué es un Uchiha y tercero, necesito ropa

- No te preocupes, Naruto no está en desacuerdo, ya llegara el indicado para explicarte todo sobre "Uchiha" y tercero, Tsunade por favor

- Si – le entrego un maletín – te servirá para que compres ropa y comida por unos meses – abrió el maletín

- Era dinero, extraño pero era dinero y mucho. ¿Se lo darían así sin más?

- No puedo aceptarlo, ¿Cómo podría?

- Acéptalo – el rubio sonrió y hablo bajo – podemos comer mucho ramen

- Pero – la cayo tapándole la boca

- Ella acepta – sonreía – pero es muy poco, el niño también necesita comer

Y fue ahí cuando sintió la otra presencia que la estaba incomodando, pudo sentir algo siniestro. Unos dientes afilados sobre su rostro. Retrocedió zafándose y casi gritando, cargo a su hijo se pegó a la pared. La quedaron mirando sorprendidos, no entendían que había sucedido.

- ¿Qué es? – grito mirando al rubio - ¿Qué es lo que escondes? Pude sentirlo, sus garras

- ¿Kurama?

El hokage la miro atento y el joven al parecer empezó a tener una conversación consigo mismo. Movía la cabeza en afirmación y decía bajo "Entiendo"

- Lo pudiste sentir – Kakashi sonrió – no cabe duda estamos frente a una Uchiha

- Kurama dice que no te asustes, sintió tu presencia y se alarmo aunque no usaste el Sharingan

- ¿Qué rayos es el sharingan?

- Te lo diré, solo relájate

- Bueno los dejamos, por favor Naruto coméntame todo

- Claro si, dattebayo

¿Dattebayo? ¿Eso era Japonés? vio que todos salían, el plateado intercambio algunas palabras con el rubio y este cerró la puerta, tenía la mirada algo preocupada pero después giro muy alegre.

- Bueno, te mostrare el lugar aunque no sea muy amplio nos podemos acomodar

- En verdad agradezco que nos permitas quedarnos, sé que será una molestia

- No – miro a Haki – no me lo presentaron

- Es Haki – se agacho – tiene seis años y espero no sea una molestia

- No lo será, hola Haki

Su hijo la miro primero antes de aceptar la mano, ella lo aprobó y le sonrió en respuesta. Parece que se llevarían muy bien. Al rato ya le había mostrado todo el lugar, era pequeño pero con una buena limpieza se vería muy acogedor. Siendo muy temprano sería bueno ir a comprar algo para desayunar.

- Joven Naruto

- Solo Naruto por favor ne-chan

- ¿Ne-chan? – pregunto, si era Japonés ¿que significaría?

- ¿Puedo decirte así?

- Claro – bueno no parecía un apodo – no hay problema Naruto

- Así está mejor

- ¿podrías indicarme donde queda el mercado? Para comprar algunas cosas

- ¿Qué necesitas? Yo iré

- Bueno primero, cosas que podamos comer, leche, pan, huevos, también quería ropa para Haki y para mi

- Puedo compras las cosas

- ¿seguro? Porque…

La puerta sonó y el rubio corrió a abrirla, se trataba de la pelirosa de ojos verdes. Ella ingreso no sin antes darle un golpe por no haber limpiado el lugar.

- Tsunade-sama me envió esto – le entrego una bolsa

- ¿Tsunade – sama? – ¿Que significaba?

- Sí, me dijo que lo necesitabas

Abrió la bolsa un poco y vio la ropa interior, suspiro de alegría.

- Sakura-chan vamos a comprar algunas cosas que necesita Sol ne-chan

- No seas confianzudo Naruto

- No por favor – se acercó – no lo golpees, he visto que todos lo hacen, no deberían. Él no está haciendo nada mal

La chica la miro sorprendida y el rubio la cargo sin más, como si no pesara nada.

- Gracias ne-chan eres la única que me ha defendido – podría jurar que tenía los ojos llorosos

- Bájame por favor, debo pesar mucho

- No, solo un poco pero con esos pechos no es tanto el peso

- Naruto – el grito de la chica fue ensordecedor – atrevido

Sol se cubrió los pechos, entonces si se notaban. Naruto retrocedía alarmado.

- No – Haki empezaba a llorar, sol corrió para abrazarlo – mamá

- Lo vez Sakura-chan lo asustaste

- Lo siento mucho – se acercó a sol y Haki – lo lamento, por favor no llores, solo era un juego

- Lo vez mi amor, tranquilo, no pasa nada.

- Lo vez Sakura – chan, eres de terror

- Espera y veras naruto – los puños de la chica estaban crujiendo

- Mejor vamos a comprar lo que necesita Sol ne-chan, es urgente

- Esta bien – giro con una sonrisa – volveremos pronto

- Claro – se sentía nerviosa, la chica daba miedo – aquí los espero

Salieron dejándola sola, si empezaba de una vez, tal vez cuando ellos regresen el lugar estaría algo más presentable. Le menciono a Haki que la ayudara y empezaron la labor de limpieza.


La sonrisa de Naruto se apagó apenas cerró la puerta, se quedó mirándola un rato. Sintió la mano de Sakura en su brazo.

- ¿Sientes algo malo? – parecía preocupada

- No del todo, Kurama está algo inquieto

- ¿Por qué?

- Aunque su chacra no es hostil, me dijo que se parecía mucho a la de Madara. Y la verdad no sentí nada de maldad en ella, pero

- ¿Pero?

- Si se pone en contra nuestra, podría ser tan poderosa como el

- No me asustes Naruto – lo jalo para caminar – Sasuke – kun sabrá que hacer, después de todo él es un Uchiha

- Eso es lo que me preocupa

- ¿Por qué?

- Sasuke siempre quiso restablecer su clan, sé que ahora ya no tiene deseos de venganza pero saber que podría obtener un poder mayor, no sé. Orochimaru lo convenció de esa forma

- Porque estaba cegado, ahora es diferente

- Si, tienes razón. Creo que me apresure, Kurama debió ponerse nervioso

- Tal vez, ¿Crees que kakashi-sensei por esa razón la dejaría contigo?

- Si – miro el cielo –no confía en ella del todo, no vi mentira y algo malo en ella. Pero la mayoría de personas son precavidos a un Uchiha

- Será temor

- Por eso – giraron a la derecha –siento que estará más vigilada que Sasuke

- ¿Qué dirá Sasuke?

- No lo sé – suspiro – tal vez solo diga Uhm


"Maldito Kakashi", pensó Sasuke mientras regresaba porque donde iba hace unas horas. "Ven lo más pronto posible, emergencia Uchiha" ¿Qué demonios se supone que eso significa? ¿Qué tenía que ir corriendo cuando él se lo diga? Sera el Hokage y más de esa basura, pero no podía tratarlo de esa forma.

Claro que iba a volver pero no hoy, ni mañana. Algún día, tal vez en una semana o un año. Su redención estaba marchando muy bien, trato de ayudar a quienes hirió en su momento y capturo a algunos malos. Nada que un ninja no haría por su aldea, claro que no eran sus aldeas pero algo estaba haciendo.

Saco otra manzana y empezó a comerla, ¿Qué habrá sucedido en Konoha? ¿Por qué no solo el idiota se encargaba? ¿Estaría muy ocupado con la Hyuga? Basura, se dijo mentalmente lo que le recordó que no había respondido a la última eufórica carta de Sakura. En los dos malditos años que llevaba en viaje había recibido tantas cartas de la mencionada que muchas ni las había leído. Y no es que no le importe pero estaba cansado de leer "Sasuke-kun". Bastante había hecho con hacerle eso en la frente, ¿En qué rayos estaba pensando?

- Sasuke que mierda hiciste – se dijo cuándo de un salto llego al otro árbol

Kakashi se podía ir al carajo con sus apuros, llegaría en una semana si se apresuraba, o en dos si hacia el vago en otra aldea. "Emergencia Uchiha" resonó en su mente, tal vez tenga algo que ver con su clan, volvió a dar otro salto y así siguió. Podría apurarse pero quería que el nuevo hokage se las arregle solo por esta vez, haría el vago en otra aldea por unos días.