28: Soy feliz

Sasuke abrazaba a Haki como si se tratase de un espejismo, un sueño. Algo que desaparecería, sentía que sus lágrimas caían pero no le importaba. Era él y no lo soltaría, era Haki, a quien tanto había buscado. Sintió que unos brazos lo envolvían, que el abrazo era recíproco, que el muchacho tenía la respiración irregular. Con miedo a estar soñando se separó un poco para verlo, para tocarle el rostro, para ver bien esos ojos. Era el, era Haki. Era su niño, era su todo. Cuando había crecido, recordaba que apenas le llegaba un poco más arriba de su estómago, ahora estaba a la altura de sus hombros y sabía que crecería más, aún tenía esa mirada inocente, sin nada de rencores, sin ningún sentimiento de maldad, era el, era Haki.

Lo volvió a abrazar porque tenía miedo de que se vaya, de que se esfume, de que solo sea un espejismo. Olio su cabello, ese olor lo conocía, ese aroma era de él. Olía a limpio y cítricos. Toco su espalda y estaba dura, al parecer había entrenado, miro su ropa, sencilla, demasiado sencilla. Otra vez se separó y lo vio, se mordió el labio porque no quería parecer un débil, pero no podía, lo había encontrado, por fin después de tres años y un mes, lo había encontrado.

- Sasuke – ahí estaba esa voz que tanto recordaba, esa voz cálida - ¿Eres tu Sasuke?

- Si – logro decir – soy yo, Haki, eres Haki

- Quería verte – vio lagrimas salir de esos ojitos tiernos – siempre le pedí a mi bisabuela que un día me ayude a verte otra vez, lo cumplió

- Si – le limpio las lágrimas – aquí estoy, aquí estoy, no pienso irme

Se volvieron a abrazar y estuvieron así por un tiempo, reconociéndose, tratando de llenar ese vacío que sentían. Se alejó y lo contemplo otra vez, de pies a cabeza. Estaba enorme, fuerte y atractivo, podría decir que lo superaba en belleza.

- Mírate – sonrió – estas enorme, tanto años sin verte

- Tres años y treinta y un días

- Los tienes contados – se compuso

- Si, los tengo anotados, mamá también

Escucharlo decir eso le puso la piel de gallina, Sol estaba ahí, su amor estaba ahí. Tan cerca, tan real. No pudo formar la pregunta, solo paso saliva y vio otra vez a Haki.

- ¿Dónde está ella?

- En la escuela, aún debe estar en clase

- ¿Estuvieron aquí todo este tiempo

- No

- ¿Entonces?

- Vamos a ese árbol, te contare

Lo siguió y le pareció tan raro caminar con él, ya no veía para abajo, ahora estaba casi a su altura. Se sentía feliz, orgulloso, tantos sentimientos mezclados.

- Aquí – Haki se sentó

- Bien, cuéntame

- Salimos de Konoha después de lo.. ya sabes

- Explícate – lo miro

- Mamá me dijo toda la verdad – Haki suspiro – ella pensó que alejándose todo sería como antes pero bueno, ella hizo el Kamui y aparecimos en un lugar desconocido, caminamos por muchos días, llegamos a un lugar llamado Suna, le pareció muy revelador y nos fuimos, después estábamos cerca de la aldea de la roca, estuvimos ahí un tiempo y después nos fuimos, ella siempre intento regresar a nuestro mundo pero nunca pudo. Nos escondimos siempre, a todo pueblo que íbamos, usábamos nombres distintos, hacíamos bunshis, pasábamos desapercibidos. Hasta que llegamos aquí hace menos de un año, ella encontró trabajo y yo también.

- ¿Ustedes sabían que los estábamos buscando?

- No mucho, solo vimos detalles no mucho. Supimos que algo pasaba porque todos se enteraron que los kages tendrían una reunión pero mas no sabemos

- En konoha se armó un jaleo, hasta ahora puedo decir que los siguen buscando

- ¿en serio? Mamá pensó que ya se habían olvidado de nosotros

- ¿En verdad crees que Naruto o yo los olvidaríamos?

- No, siempre supe que los vería de nuevo, mamá siempre mira la ventana y suspira.

- ¿Cómo está?

- Cansada, mas delgaducha, pero aún conserva su belleza, tuvo muchas propuestas

- ¿Qué propuestas? – su voz cambio y se puso serio

- Hubo cuatro ninjas que le pidieron casamiento a cambio de darle una casa y comodidades, a todo poblado que íbamos siempre la seguían - Haki chisto de molesto – siempre resaltando su belleza

- ¿Y ella que decía?

- A uno le rompió el brazo, al otro lo dejo hecho pedazos por propasarse y tocarle el trasero, a otro no sé qué le hizo que nunca lo volví a ver y al último, bueno a ese

- ¿a ese qué?

- El sigue con vida y lo veo seguido con ella

- ¿Está con él? – se levantó furioso

- No – Haki parecía nervioso – es su amigo, no has ayudado mucho, él nos dio el lugar donde estamos viviendo ahora, creo que por gratitud piensa aceptarlo

- ¿tú estás de acuerdo? – seguía de pie furioso

- No, pero tú ya tienes un hijo, además Sakura debe ser tu esposa

Esa frase lo regreso a la realidad, después de lo que le había hecho, ¿cómo diablos se atrevía a ponerse celoso? Era un imbécil.

- ¿Tu hubieras querido que ella y yo?

- Sí, siempre me miraba al espejo y practicaba el decirte papá, tenía miedo porque tal vez no querías eso y…

Lo jalo y lo abrazo, él quería. Él también quería que él le diga todas esas cosas. Cuanto daría por escucharlo decir eso, pero aun no solucionaba su situación con Sakura.

- Lo siento Haki

- No te disculpes, la vida no es siempre como uno quiere, además ya tienes un hijo, para que otro

- Es una niña

- ¿Niña?

- Sí, es adorable, aunque no paso mucho tiempo con ella

- ¿Cómo se llama?

- Sarada

- ¿Eh?

- Se llama Sarada

- ¿Cómo mamá?

- Sabias de su nombre

- Si, ella me conto todo, me dijo todo, hasta su verdadero nombre – sonrió – le pusiste su nombre, que bueno, entonces debe ser muy bonita como mamá

- Si por eso tiene su nombre

- ¿amas a mamá?

- Si – lo dijo tan rotundo y serio – la amo Haki, siempre la ame, sé que ahora la situación es complicada pero, quiero tenerla conmigo

- Eso quería escuchar – Haki le sonrió – quiero que mamá te vea, a ver si así sonríe de verdad

- ¿Está muy triste?

- Si, la conozco, tiene los ojos muy tristes, también sé que es por Kakashi

- ¿Kakashi?

- Si, ella me conto que él le declaro su amor pero tú ya estabas en su corazón

- ¿a quién prefieres? ¿A Kakashi o a mí?

- Los dos me caen bien pero los dos han lastimado a mamá, tu haciendo lo que ya sabes y el, diciéndole todas esas cosas

- ¿qué cosas?

- Cuando tú le dijiste lo de tu bebe, ella se cruzó con Kakashi y él le dijo muchas cosas feas, que le deseaba el sufrimiento, que nunca sería feliz contigo, que la odia y sé que mamá suavizo las palabras para mí. Y también me dijo que él estaba ebrio pero si el tanto decía amarla porque decirle todo eso, al igual que tú, si decías amarla porque entonces tener un hijo con otra

- Es algo que un niño podría entender

- No soy un niño, ya cumplí once. Ya entiendo esas cosas

- Claro ya tienes once

- No te burles

- No lo hago

- Estas delgado, ¿no comes bien?

- No he tenido mucho hambre

- ¿Te casaste hace mucho?

- No me he casado

- ¿No?

- No, solo soy el padre de Sarada, no podría casarme con Sakura sin amarla

- Pues si quieres reconquistar a mamá, te sugiero que te apures porque Jin lo está haciendo, es muy atento y casi, casi la beso una vez

- ¿Qué? – golpeo el árbol – perdón

- Jajajajaja – Haki empezó a reír – sabía que te pondrías así

- No juegues con eso

- Es que te ves tan gracioso, pero fuera de bromas, el casi la besa, yo intervine

- Maldición

- Vamos – Haki se levantó – te llevare pero por favor no hagas una escena, sería ridículo

- Ok ok – miro a Haki – que pesado te has vuelto

- Me copie de ti – le sonrió – mamá dice que siempre hago lo que tu hacías

- ¿Y eso es?

- Uhm – entonces recordó su monosílabo – es tan cool decirlo

- ¿Cool?

- Si, tan divertido

Siguió a Haki mirándolo, no cabía duda que el chico había crecido, tan infantil y tan maduro a la vez. Parecía entenderlo pero también no podía descifrar si era para su bien o mal.

- Aquí soy Red

- Eso escuche, no usan su apellido

- No, creo que llamaríamos mucho la atención

- ¿Tampoco Harry?

- No, aquí somos nada, Red y Sarada

- ¿Está usando su verdadero nombre?

- Si, dice que le gusto

- Quien la entiende

Llegaron a la entrada de una escuela pequeña, se veía que era muy modesta, sencilla, tenía las puertas desgastadas y pintura vieja. Sus nervios saltaron a mil cuando vio salir muchos niños, todos sonrientes, trato de controlar su chacra y que su sharingan no se active, no quería llamar la atención. Escucho muchas voces y tranquilizo su pecho, ¿Qué haría al verla? ¿Le gritaría? ¿La abrazaría? ¿La besaría? No sabía que hacer o cómo reaccionar.

- ¿Estás bien? – Haki lo miro

- Si, solo estoy… algo nervioso

- Respira, estas pálido,

- estoy bien

Y entonces la vio, era ella, fue en cámara lenta, podía reconocerla a kilómetros, esa sonrisa tierna, esos ojos marrones claros, ese cabello color chocolate que estaba trenzado de lado, largo y brillante. Tenía ropa sencilla, similar a la de Haki, les sonrió a muchos niños y después les dijo adiós con la mano, se veía tan tierna, tan dulce, tan bella. Tenía razón Haki, estaba más delgada de lo normal, pero eso no le quitaba su belleza, una belleza tan desbordante que cualquiera caería rendido. Su sonrisa se apagó cuando vio a un bastardo acercarse a ella y darle un beso en la mejilla, al instante su Shringan se activó y todo se nublo, vio como ese malnacido le toco el rostro y bajaba el rostro para ¿besarla? Eso jamás, de un movimiento imprevisto apareció a su lado y toco con un dedo al tipo, era más bajo que el, el hombre lo miro y paso saliva.

- ¿Qué diablos crees que estás haciendo? – le hablo tan bajo y tan fríamente al tipo dio tres pasos a tras

- ¿Quién….

Giro cuando escucho la voz y la vio, sus ojos se agrandaron y fue como si el tiempo se hubiese detenido, solo existían ellos dos. No supo por cuánto tiempo se vieron, vio como esos ojos marrones se llenaban de lágrimas y como la mano de ella se estiraba para tocarlo, incrédula de su presencia. Al sentir el suave tacto su cuerpo reacciono, toda su piel se erizo, era su mano, era esa suavidad. Ella cerro los ojos sintiendo lo mismo, los abrieron al mismo tiempo se vieron.

- Sol – dijo y ella soltó un sollozo – Sol

Volvió a decir y ella se cubrió el rostro avergonzada de empezar a llorar, la atrajo con su única mano y pego a su pecho, era ajeno a lo que pasaba alrededor. Olio su cabello, ese aroma embriagante lo golpeo, esa sensación de paz y alegría lo colmaron, su corazón se saldría de su pecho, quería llorar también, quería gritar que por fin daba con ella pero no podía ni hablar.

Tantos años planeando como regañarla, como gritarle lo tonta que había sido pero ahora que la tenía ahí, frente a él no podía. No podía decirle nada, no poca hacer nada. Se separó y le vio, ella lloraba como una niña, como si el solo fuera un espejismo.

- ¿Eres tú?

- Si – se agacho bastante pego su frente a ella – soy yo

- Sasuke – ella cerro sus ojos – eres tu

- Si

No aguantando más posos sus labios sobre los de ella y automáticamente todo su cuerpo volvió a funcionar, era como si hubiese estado apagado tantos años y recién arrancaba. No era un beso demandante, solo uno pequeño en donde solo podía sentir sus labios pegados, se alejó porque sabía que no era correcto hacerlo pero ella lo atrajo y lo beso, tan apasionadamente que si no estuviera consiente de donde estaba ya estaría sobre ella tocándola.

- Creo que eso es inapropiado – se separó rápido al escuchar la voz de Haki

- Lo siento – se le escapo, era el primer lo siento en tres años – perdón – estaba nervioso

- Haki – Sol miro a todos lados – lamento

- Vamos a casa – el muchacho miro a todos lados – ahí podemos hablar

- Si – Sol y el dijeron a la vez que sonreían por haber coincidido

- Tenemos mucho de qué hablar

Ella asintió y caminaron, giro para ver al tipejo que había presenciado todo. Este al verlo bajo la mirada, sabía que su sharingan estaba activado y eso daba miedo a cualquiera. Tenía que dejarle muy en claro que el único que podía posar su mano en el rostro de ella era él y nadie más.


Sol se quedó mirando de reojo a Sasuke, aun no podía creer que lo tenía al lado. Tres años tratando de olvidar todo referente a él y se aparecía de la nada. Había decidido desaparecer, empezar otra vida y lo estaba logrando, ya estaba por lograrlo pero el destino le tenía otra realidad, ¿Cómo es que había dado con ella? ¿Cómo es que había dado con Haki? Esa aldea era muy escondida, estaba poblada solo de personas muy pobres, personas que lo habían perdido todo en la guerra. Por esa razón estaba ahí, averiguo que ningún ninja solía visitarla o quedarse, ningún kage pasaba por ahí. En si era un aldea olvidada, solo Vivian de sus cosechas y uno que otro comerciante que caía ahí sin proponérselo.

Hace menos de un año que había llegado y daba clases de matemáticas o lectura a cambio de verduras, era muy difícil empezar desde cero porque había dejado su herencia en Konoha. Los primeros meses vivió de la venta de sus aretes, al ser de oro había obtenido mucho, lamentaba que ya no los pudiera recuperar pero valía la pena el gasto.

Sin darse cuenta había cambiado de aldea cada cierto tiempo para que no la pudieran ubicar fácilmente, aunque era difícil ocultarse, hacían lo mejor posible. Haki había entendido, la estaba apoyando.

Él tuvo entrenamiento ninja así que le era sencillo enseñarle a algunos niños técnicas sencillas, todo por algo de comida o ropa. Jin Moriko, un ex ninja los había ayudado, les había brindado asilo y se lo agradecía, ese señor estaba muy al pendiente de ellos y no solo por querer ayudarlos, sino también porque se había enamorado de ella.

No quería aprovecharse pero se había planteado tal vez darse una oportunidad para de una vez sacar a esos dos hombres que estaban luchando en su corazón, Sasuke y kakashi.

Ya estaba logrando alejarse, ya los empezaba a olvidar, ya estaba casi segura que nunca los vería, pero ahí estaba el mocoso engreído, caminando a su lado. Estaba más delgado, pálido y tenía los ojos cansados, sus facciones se habían endurecido, tal vez por los años o quizás por la ira de no encontrarla. Le debía una explicación, sabía que él no la dejaría en paz hasta que ella se disculpe, o quien sabe que más quería.

¿Su hijo tendría tres años? Tal vez, ¿estaría casado? Ojala que no grito su mente porque lo había besado y no quería cometer el mismo error. Ya no podría soportarlo, no podría sobrellevar eso. Miro disimuladamente la mano que salía de la capa, no tenía ningún anillo. ¿Si estuviera casado no andaría solo o sí? Dejo de lado las ideas y ya había llegado a la pequeña posada, ella abrió y dejo que el pasara primero, como el piso no era de madera podían usar los zapatos adentro.

El entendió e ingreso, estaba revisando todo, inspeccionándolo con la mirada. Haki coloco las raciones de comida en la mesa y abrió un poco la cortinas, en si hacia frio pero el sol los estaba alegrando. Para ser casi noviembre aun salia el astro.

- No parecía tan grande

- Si – miro alrededor – al menos tiene todo dividido, la habitación de haki es aquella, y el baño ese

Todo estaba muy bien repartido, la habitación de Haki era pequeña pero era acogedora, le daba la privacidad necesaria a su hijo que ya estaba convirtiéndose en un hombrecito.

- ¿tu habitación? – Sasuke ni la miro, dudo en mostrársela pero camino pasando la cocina

- Aquí

Su habitación era más pequeña que la de Haki en si la posada solo tenía una habitación y un almacén, ella había armado su pequeño cuarto en ese almacén, al menos ella entraba y con eso bastaba. Su ropa estaba muy bien acomodada sobre una silla, el futan estaba tendido e implacable y había solo una pequeña mesa en donde tenía objetos de limpieza personal y unos libros.

- ¿Duermes aquí? – el mocoso se agacho un poco para entrar, era tan alto – es tan pequeño

- Sí, no podía pedir mas, esta aldea como ya lo habrás notado no es nada glamorosa

- Tu piso en Konoha es enorme a comparación de esto

- Lo sé – lo miro molesta - ¿Algo que más quieras criticar?

- No

El mocoso la miro y después giro, su capa se movió con él. Llegaron a la sala en donde Haki improvisaba una mesa y repartía la comida. Sasuke se acercó a él y lo ayudo en el proceso. Miro a la cocina, tal vez pueda hacer algo rápido y agregar a esas pequeñas raciones algo más nutritivo, abrió la despensa que daba lastima y encontró huevos, podría hacer unos huevos revueltos.

Encendió la cocina y empezó a prepararlos, después abrió el refri y gracias a Dios había salchichas, su ración de arroz estaría más acompañada. Una vez listo se acercó con la sartén y Haki la vio.

- Mamá ¿No estábamos guardando esos huevos para algo especial?

- Tenemos visita Haki

- Bueno, siempre podremos conseguir mas

- ¿No hay huevos en la aldea?

- Cuestan demasiado caro – su hijo se adelantó – con lo que ganamos no alcanzaría, solo para uno

- Ahora entiendo porque están tan delgados

- La vida no es siempre buena Sasuke, no me quejo, al menos tengo un techo

- Eres heredera de una fortuna, hubieras tomado tu dinero

- Quería alejarme de todo

- Vamos a comer – Haki decidió calmar las cosas – es poco pero podemos compartir

- Tomen – Sasuke abrió un bolsa y saco dinero, mucho – les servirá para comprar más insumos

- No gracias – lo miro – no hace falta

- No pienso volver a llenarlo

- Lo necesitas

- Tengo mucho

- No me interesa

- Deja tu orgullo de lado. Haki ¿Podrías ir a la tienda y comprar ramen? Se me antojo

- Si claro – sonrió - ¿Crees que podría comprar una soda? No bebo una desde hace años

- Claro, compra varias

- Gracias

Su hijo salió rápido feliz, se quedó viendo la bolsa de dinero, había bastante ¿Ahora él se dedicaba a robar? ¿Acaso no necesitaba ese dinero? Miro a Sasuke y este la veía tan seriamente que empezó a dolerle la cabeza. Se sentó y espero, sabía lo que venía.

- ¿porque? – escucho - ¿Por qué me dejaste?

- Ya lo sabes, ¿Cuántos años de casado?

- No me he casado

- ¿así? – lo miro – con Sakura de novia, dudo que no seas casado

- Sakura es la madre de mi hija, ella aceptó eso, no somos nada mas

- ¿Hija? – lo miro

- Si, fue niña. Se llama Sarada

- ¿Le pusiste mi nombre? – quería reírse

- Si

- ¿Por qué?

- Si no podía tenerte así, quería que ella lo lleve, es un tributo

- Por Dios, Sakura habrá estallado

- Le encanto

- ¿Seguro?

- Si

- Bueno, tú decides después de todo

- Quiero que vuelvas conmigo a Konoha

- No

- ¿Por qué?

- Aquí soy feliz

- No lo eres, se te nota

- El que no tenga lujos no quiere decir que no sea feliz, aquí nadie me mira mal, ahí será horrible, sabrán que yo fui la amante, tienes una mujer e hija

- Ya te dije que no, tengo una hija y una buena relación con la madre, nadie te vera mal, te buscamos por mucho tiempo, Naruto hasta ahora no se da por vencido. Kakashi forma grupos especiales que hasta la fecha siguen buscándote, yo te he buscado todo este tiempo

- No te lo pedí – y en ese instante supo el peso de sus palabras, como podía decirle eso – Lo…

- Ya sé que no pediste que te busque, pero te amo – ella lo miro – te sigo amando y eso fue suficiente, no me importa si no quieres nada conmigo, puedo soportarlo pero no verte, no saber nada de ti será como volver a morir y no quiero, quiero que así sea de lejos pueda verte

Escondió su mirada porque ya empezaba a afectarle, él siempre era muy profundo al hablar y ahora estaba siendo mucho más directo, seco las lágrimas traidoras y trato de mantener su palabra. No volvería a Konoha, no podía, no podría ver a los ojos a Naruto, a todos lo que dejo.

- No podría volver, solo decir hola ya vine – controlo su voz – después de lo que hice

- Sé que es difícil, pase por eso, pero tú no hiciste nada, solo escapaste de lo que yo te hice

- Tú elegiste, ¿Qué podía hacer? Quedarme viendo como estabas con ella cuando mi corazón me dolía, no hubiese podido

- Sé que lo hubiéramos superado

- Ella hubiera salido lastimada

- Sakura es muy fuerte, no es débil, ella acepto todo y decidió llevar las cosas de la mejor forma, me ayudo en muchas ocasiones a buscarte, embarazada camino días para abogar conmigo pidiendo ayuda a algunos ninjas para que no dejen de buscarte. Ella hizo eso

- ¿la obligaste?

- No, lo hizo porque quiso, porque sabía que me estaba muriendo

Se agacho y trato de replantearse la idea de volver pero tantos años negándose a volver no podía solo cambiar de opinión, ¿Cómo sería ver a Kakashi? ¿Cómo sería ver a Sasuke con su hija? ¿Sarada la querría con él? Las niñas eran celosas, jamás permitiría que su padre este con otra mujer.

- No volveré

- Lo harás

- No me vas a obligar

- No lo hare, sé que volverás conmigo

- ¿Tan seguro estas?

- Tan seguro que sentí tu beso, eso me da seguridad

Él se acercó y antes que le levante el rostro la puerta se abrió, se alejó lento y Haki ingreso con muchas bolsas sonriente. Las dejo en la mesa y vio todo lo que había comprado, se había excedido.

- Haki – lo regaño – quien comerá tantas chucherías

- Ay mamá – hizo un berrinche – sasuke me dio permiso

- Está bien – el mocoso saco el ramen – pero no debes comer mucho dulce, no te ayuda

- Lo sé pero no como un chocolate hace dos años – a Haki le brillaron los ojos al ver la barra del dulce

- De acuerdo – Sasuke le entrego los ramen – bien calientes

- No me des ordenes – le recibió los paquetes

- No le pongas mucha sal

Se fue a la cocina y empezó con la labor, vio como el mocoso y su hijo compartían las papitas fritas, los dos parecían probar eso después de mucho tiempo. Al terminar todo el almuerzo y cena, porque ya era tarde. Estaban sentados aun, había silencio pero estaban satisfechos.

- Comí mucho – Haki se tocó la barriga – no puedo moverme

- Te dije que no exageres con las papas – Sasuke la miro – solo has comido un plato, es por eso que están tan delgada

- Es la costumbre

- Comías mas

- Antes

- Tienes que hacerlo

- Así está bien

- Estas muy delgada

- Así está bien

- No me gusta

- Qué pena

Y un tick nervioso apareció en el ojo de Sasuke, ya estaba haciéndolo enfadar. El mocoso suspiro y se retiró la capa, vio el chaleco que le había obsequiado, lo seguía usando. Estaba algo gastado pero seguía teniendo ese color gris.

- ¿Naruto ya tiene hijos? – se animó a preguntar

- Si, Boruto

- ¿Boruto? – eso significa Neji, pensó – un niño

- Si aunque creo que busca tener otro

- Tan rápido

- Tu sabes cómo es, apresurado

- Y como es Boruto

- Escandaloso, rubio, ojos azules, hablador

- Te dije que lo describas, no que me digas como es Naruto

- Cuando los veas entenderás, son idénticos

- ¿Y Sarada a quien se parece?

- A mi obviamente y algo a Sakura – lo vio buscar algo en un bolsillo – aquí esta

Recibió el papel y era una foto, una bebe preciosa estaba en la foto. Sonrió como tonta, era idéntica a Sasuke, tan bonita, tan tierna. Lo miro, bueno quitémosle lo tierna pensó, era hermosa. Su cabello era oscuro, no había heredado los ojos verdes de su madre, le pareció extraño. No se parecía en nada a Sakura, nada.

- ¿Estás seguro que Sakura es su madre?

- La vi embarazada

- ¿Así? No se parecen nada a ella

- En el carácter tal vez

- Entonces da miedo

- Si

Sonrió y siguió viendo la foto, Haki se acercó y la vio. Estaban comentado lo bonita que era, sintió algo, una tibieza, algo extraño. Ese llamado que sintió antes de embarazarse de Haki, ese "ay que lindo" cuando veía a un bebe, eso le indicaba que quería ser madre, esa sensación de "Yo también quiero". Se asustó y decidió devolverle la foto.

- ¿te quedaras a dormir Sasuke?

- No / si – dijeron sol y el mocoso a la vez

- No creas que me iré Sol

- Como has visto no tenemos espacio

- Eso no es problema, puedo acomodarme

- ¿Entonces te quedas? – Haki estaba alegre

- Si

- Bien, te quiero mostrar algunas cosas que hice con madera ¿Mamá puedo levantarme y llevar a Sasuke a mi habitación?

- Está bien – se levantó – voy a prepararte el baño

- Gracias

Vio como Haki casi arrastro a Sasuke a su habitación, se encargó de levantar los trastes y lavarlos, una vez acomodado todo, fue al baño y alisto la pequeña tina. El agua estaba tibia, al menos podia calentar el agua en la cocina y le vertió una esencia de lavanda, no fue difícil hacerla.

Fue a su habitación y busco algo que le sirva al mocoso para que se duche y use en la noche.

Encontró una camiseta, era de Sasuke se la había traído para recordarlo, quien iba a pensar que el la usaría otra vez. Busco los pantalones que le quedaban enormes a Haki, tal vez a él le den.

Trato de armar una especie de cama en la sala, se ayudó con los cojines de las sillas, ahí podía dormir cómodo, busco unas mantas y las puso, ella solo se cubriría con unas sábanas, no importaba, usaría un suéter para abrigarse, la casa no tenía calefacción y el aire frio ingresa por las aberturas.

Las noches eran muy frías, las colchas gruesas las tenía Haki, ella podía manejarlo.


Sasuke cerró la cortina y cubrió mejor a Haki, después de un baño juntos él se había quedado dormido. Aún era un niño, le había contado tantas cosas, ahora dormía cansado. La mano del Haki se había descubierto, la vio y noto muchas cicatrices, propias de la práctica con los shurikens. La metió otra vez y lo arropó. Hacía mucho frio en esa casa, miro las aberturas de la pared y supuso que por ahí ingresaba el aire helado. Sabía que caería nieve pronto, eso sería demasiado frio.

Cerro la puerta evitando que el viento frio siga entrando, camino directo a la sala y vio la cama improvisada que le habían alistado, estaba aceptable, después de dormir por casi ocho meses en el bosque, ahora podría dormir algo más abrigado. Miro la luz encendida de la habitación de Sol, decidió ir a ver. Ahí fue que sintió más frio, esa parte tenía más aberturas y todo se concentraba ahí.

- ¿Aun despierta? – la puerta estaba abierta

- Si – ella dejo una hoja – estaba repasando lo que mañana dictare – tenía un suéter y un pantalón

- Haki se durmió, cerré su puerta

- Gracias, aquí hace frio, en verano es muy fresca pero en invierno es fría

- Hay muchas aberturas – señalo una

- Si, la casa es muy antigua pero nos las arreglamos

- Ya veo – vio el futan - ¿Dónde están las mantas?

- Guardadas – ella se levantó – en un cajón

- ¿No las piensas usar? Hace frio

- Si las sacare después – la noto nerviosa

- ¿Son las que están afuera no?

- No

- Si son – dio la vuelta – no las necesito, tengo mi capa

- No por favor, eres mi invitado

- Sol, no seas terca, tienes frio

- Tu también debes tenerlo

- No

- Si

- No

- Si

Se miraron, otra vez estaban peleando. No había momento en el que no pelearan, ella bajo la vista melancólicamente, tal vez rememorando alguna pelea. Se acercó lo más que pudo y le levanto el rostro.

- Se siente raro tenerte al frente, había extrañado tanto esto

- Son tres años Sasuke – ella sonrió – tres años

- Demasiado tiempo – sus dedos acariciaron los labios – demasiado

- Detente – ella cerro los ojos – detente por favor

- ¿Porque? – bajo un poco la cabeza – no quiero detenerme

- No debemos – beso el labio superior – no

- Por favor, déjame hacerlo

La beso, esta vez fue lento, besos pequeños, caricias delicadas, no quería ser brusco y que ella se aleje. Le daba tiempo a empujarlo pero ella parecía dudar de su acción. La fue pegando a la pared de la habitación, ella aumento la pasión del beso y se sintió en la gloria. Dejo los labios para recorrer el cuello, su cuerpo extrañaba esa cercanía, esa complicidad.

Ella coloco sus brazos en su cuello, entonces supo que también lo deseaba, se pegó tanto que le hizo sentir su necesidad, porque eran más de tres años sin tocar a nadie, de respetarla. Ella era la última mujer a la que había tocado y también era la primera en besarlo.

Su única mano bajo hasta su pierna y la levanto para que ella se eleve un poco, entendió el llamado y lo envolvió con estas, su intimidad quedo pegada a la de ella y soltó un gemido de placer, era como si sus cuerpos se conocieran, ella empezó a besarle el cuello, casi morderlo. Le encantaba que hiciera eso, lo ponía más excitado. Sobo su cuerpo con el de ella, indicándole que quería seguir, aun no se nublaba de la locura, camino con ella en brazo, cerró la puerta y apago la luz, se fue agachando hasta estar sobre ella en el futon.

Se quedaron viendo, ella le sonrió y supo que tenía su permiso, se quitó la camiseta, le beso otra vez, poco a poco la ropa fue saliendo disparada. Beso los senos, el vientre, pudo ver las costillas marcadas, tenía que comer más. Bajo tanto que ahora estaba devorando los muslos, quería llegar ahí donde solo una vez se arriesgó a probar, antes que ella le diga que no se lanzó a esa parte, la vio contorsionar su cuerpo, hacer una curva preciosa con su espalda, sintió que tiraban de su cabello.

Poco le importo, su sabor era exquisito, lo había extrañado, se fue sacado el pantalón con los boxers, ya no podía esperar más, dejo de lamerla y subió lento, dejando besos. Se posiciono y la vio, ella tenía los ojos brillosos y los labios hinchados, lo vio y se quedaron así por unos segundos, aun no la penetraba, quería que ella se lo pida.

- Sasuke – dijo

- Uhm – apoyo su frente en la de ella

- Hazme tuya

Esa frase sirvió para dejarlo congelado y ardiente a la vez, era extraño, su interior se volvió loco, la penetro sin aviso. La vio cerrar los ojos fuertes y supo que era el primero en años. La sintió controlar su grito de dolor, se fue moviendo lento y profundo, estaba colapsando, había soñado a diario como eso. Como volver a tomarla, como volver a besarla y la verdad sus sueños no se comparaban en nada con esa realidad, quería escucharla gemir y gritar pero sabía que no podían, que había un niño a unos metros, tenían que contenerse.

Fue aumentado la velocidad, sintiendo la unión, besos y muchos. En un momento ella lo empujo y el acabo de espaldas en el futon, tal vez se había arrepentido, pero se equivocó, ella subió sobre él y empezó a moverse, vio como esos senos saltaban, lo toco.

Ella estaba gozando de ese placer, su rostro lo decía todo. El no aguantaría más, la hizo volver al futon pero la puso de lado, ahí la volvió a penetrar y beso su nuca. Pudo sentir la cicatriz de esa herida que le comento, aumento la presión y casi ya llegaba al límite, ella giro y lo vio, se recosto sobre ella y siguió, estaba cerca, ya terminaría.

- Sol

- Sasuke – ella seguía controlando los gemidos

- Te amo – le dijo viéndola, porque eso quería decirle – te amo

- Lo se

Entonces el dejo que el climax llegue, supo que ella también lo estaba experimentando, cayo rendido a un lado, trato de controlar su respiración, seco un poco de sudor que había caído. Giro a verla y vio unas lágrimas caer de esos ojos, la atrajo a él, la pego a su pecho. La dejo llorar, tal vez porque lo había extrañado y fue duro aceptarlo. Dejo que se desahogue, él también quería llorar, quería decirle lo mucho que había añorado ese momento.

- Sasuke – ella parecía más tranquila

- Dime

- Yo también te amo

Incrédulo de escuchar eso la miro, ella le sonrió tiernamente y se puso otra vez sobre ella, se besaron y volvieron a hacerse suyos. No supieron cuántas veces estuvieron juntos, ahora Sasuke estaba en la cama improvisada abrigándose, quería descansar un poco, no sería recomendable que Haki lo vea salir de la habitación de su madre. Quería que sea algo formal, entre besos y gemidos se habían vuelto a decir te amo y había aceptado retomar la relación. Ahora eran novios otra vez y estaba feliz, Era feliz por fin.