CAPÍTULO 4 UN AÑOS DESPUÉS
Narrador Omnisciente
Era un año lo que había pasado, un mes desde que Diana recuperó la vida al igual que Bianca no despertó. Durante ese lapso de tiempo Lily, Diana y Bianca se habían hecho muy amigas, la pelirroja menor trabaja como ayudante de Asclepio y manteniendo el lugar tranquilidad con su don que con solo su presencia mantenía todo tranquilo.
Hoy se cumplía un año desde la muertes de la dos jóvenes al igual que también hoy había una fiesta en el Olimpo, Asclepio se había ido a la fiesta hace rato pero tenía una opresión en el pecho un presentimiento de que algo malo ocurrirá, se giró a ver a Lily que yacía dormida en el sofá tranquilamente eso la relajó.
-Bianca, despierta te dado mi poder, ahora es tu decisión-murmuró intranquila, la miró fijamente no había cambiado en nada, parece que desde que murieron su cuerpos no crecieron, Asclepio dijo hasta que no se comience un rutina normal no podría crecer debía acostumbrarse era un estado de congelación.
Como acto del destino abrió los ojos, mostrando unos ojos plateados.
-Huyan, lo ha descubierto esta hiendo al Inframundo- musitó con la voz seca antes de volver a su profundo estado de coma. Diana tardó en procesar cuando justo cayó un rayo a los lejos.
-¡Lily, despierta!-gritó asustada mientras cogía una mochila y cogía medicinas que seguramente lo necesitaría y a despertó desorientada para luego a Diana desesperada recogiendo cosas.-¡Nos han descubierto hay que recoger!-exclamó espabilando a la dormilona.
Lily rápidamente se levantó y cogió otra mochila comenzó a guardar más medicamentos y algunas ropas.Rápidamente recogieron todo, vieron a cuerpo de Bianca se acercaron a ella, Diana cogía de la mano de la pelinegra y la otra a la pelirroja.
-Vayamos a Londres la casa de mis padres, Grimmauld Place, Londres-musitó sin más opciones de refugio, la menor.
-Lo conozco-susurró a la vez que hacían aparición justo cuando un rayo cayó cerca del templo.
Un tirón las llevó a la calle de Grimmauld Place, el cambio de horario era mucho aquí era de madrugada, Diana le dio la mochila a Lily para después cargar a Bianca en su espalda cuando se sorprendió al ver que no pesaba mucho, caminaron muy poco cuando llegaron a al número 12 donde Diana y Bianca pudieron pasar perfectamente la casa sin necesidad de preguntar o hacer un hechizo para deshacerlo, tener ascendencia mitológica bloqueaba algunas protecciones mágicas. Se apresuraron hacia la puerta, Lily toco el timbre, a la vez que rápidamente abrieron la puerta dejando ver a un hombre de pelo azabache, piel clara y de ojos verdes puestas unas gafas redondas.
-Papá déjanos pasar-pidió Lily para entrar rápidamente y cerrar la puerta ante un sorprendido Harry, la hija de los Potter's avanzó hacia la sala que no había cambiado nada después de su partida. Allí dejaron a Bianca que dormía todavía, Diana frunció el ceño cuando vio que sudaba y estaba caliente, pero Lily no se dio cuenta y se acercó a su padre.
-¿Que ha pasado?-preguntó Harry saliendo de su estupefacción al volver a ver a su hija.
-Nada, papá-Le sonrió débilmente.
-¿Nada? qué hace esa pobre niña allí inconsciente-Murmuró algo enfadado.
-Una emboscada-soltó intimidada la pelirroja menor.
-Lily está ardiendo en fiebre.-formuló y se puso a pensar-Busca la poción pimentónica-
Ella comenzó a buscar en el bolso de Diana pero Harry utilizó su varita.
-Accio poción pimentónica-conjuró y de allí salió un frasco que rápidamente la cogió en el aire y se acercó para tenderla a Diana que abrió un poco la boca de Bianca y se lo vertió a lo que ella se lo bebió con dificultad todavía inconsciente. Así a Bianca se le comenzaron a salir humo por las orejas cuando el señor Potter la cargó para llevarla hacia la habitación de invitados. Seguido de la jóvenes que se abrazaban fuertemente, todavía temían que entre los magos le encontrasen.
Parecían que había hecho ruido porque se encontraron con Ginny Potter a la que se el aguaron los ojos al ver a su hija ni olvidemos a sus hermanos que miraban escondido a través de la puerta y salieron rápidamente al ver que era su hermana.
Lily se aferró a Diana que le envió un sonrisa tranquilizadora.
-Señor Potter, gracias por darnos hospedaje pero debemos hablar en privado usted, Lily y yo-habló en tono serio a lo que él asintió rápidamente y fue a dejar al cuerpo de Bianca bien acomodada.-Mejor hablemos aquí, no queremos alejarnos mucho de Bianca-murmuró mientras Lily asentía y cerraba la puerta.
-Lily el hechizo silenciador-pidió amablemente Diana.
-muffliato-extendió su mano hacia la puerta.
-Ahora podemos hablar-susurro Diana.
-¡Papá!¡Te extrañe!-se abalanzó Lily hacia su padre llena de alegría sorprendiendolo.
-Lily¿Qué tal?¿Te Han tratado bien?¿Te portas bien?-Le bombardeó de preguntas mientras sus ojos se aguaron al ver lo mucho que cambió su hija con tan solo un año, su cabello más largo hecho un trenza, un poco más alta y un sonrisa plasmada en su cara y su ojos llenos de alegría.
-Muy bien, he aprendido mucho y mamá Hestia me ha enseña muy bien mis poderes, Diana me enseño un poco hacer Magia sin varita.-Le comenzó a explicar como lo había pasado durante todo el tiempo.
-Así que has aprendido mucho sobre sanación-Murmuró.
-Así es Señor Potter, ella nos cuidó durante este tiempo junto otro...Dios-habló Diana sería.
-Ustedes son las que necesitaban ayuda pero ella..-la miro algo asustado.-Algo pasó- las miro deduciendo su llegada tan repentina.
-Tuvimos que huir, él se enteró que no había muerto, fue gracias a Bianca que me aviso tuvimos tiempo para huir, pero señor Potter no se preocupe Bianca y yo nos iremos solo hasta que Lily entre a Hogwarts-le afirmó para no ser demasía molestia.
-¿Quien dijo que voy a ir a Hogwarts?-refunfuñó Lily con los brazos cruzados.
-Tienes los 11 años eres una semidiosa y bruja debes instruirte en la Magia-
-Pero yo quiero ir con ustedes-comentó
-Tu y tus padres deciden-concluyó y Lily miró a su padre que después hablarían.
-¿Por que ella está en ese estado?-Le señaló y después la joven adolescente.
-Ella no puede despertar porque está en una especie de limbo la vida o la muerte, además esta fiebre no es normal, está demasiado conectada con el Inframundo debe haber pasado muy peligroso que la haya colapsado.-explicó su hipótesis-Nos iremos a Japón, tengo a conocidos allí es un lugar donde los Dioses no pueden ir.-bostezo algo cansada.
-Debes dormir -exigió a Lily mientras buscaba una manta en los armarios cuando lo encontró y se lo lanzó a Diana que se cubrió ella cogió una almohada y se tiró al suelo a dormir.
-Papa, salgamos-susurro despacio deshaciendo el hechizo.
Al salir vieron en la puerta a Ginny y los hermanos de Lily detrás de ella con una mirada ansiosa.
-Hola chicos-saludó con un sonrisa forzada
Ellos se lanzaron a su hermana desaparecida para abrazarla.
-¿Donde demonios te metiste?-dijo su hermano James después de deshacerse del abrazo al enfada.
Mal comienzo fue lo que hizo James, Lily se enfadó y se giró enfada a su habitación sin responderle.
