33: No te lo voy a permitir

Kakashi suspiraba por treintava vez, tiro la bola de papel que tenía en la mano, no pudo encestar en el bote. Estaba con un dolor de cabeza terrible, sentía que si cerraba los ojos el martilleo sería peor. Sus ex alumnos hacían lo que querían, saltaban sobre el como si no fuera nada, como si su autoridad no valiera nada.

Sakura se casaba en secreto con el estúpido de Sasuke quien ahora odiaba a la mujer que hasta hace poco había proclamado suya. ¿Qué diablos les pasa? ¿Acaso esta era la juventud? Por los Hokages, Naruto era un hombre maduro a su lado, al menos el rubio había sentado cabeza y ahora no se portaba a lo loco. ¿Y él? Otra vez casi se va a los golpes con Sasuke, otra vez iba a levantar su puño contra un joven quien hace años fue su alumno, aunque nunca ese mocoso nunca lo haya reconocido como sensei.

Necesitaba un trago, algo que apacigüe ese dolor, algo que le de energía y también le borre la mente. Porque su corazón estaba alegre, el maldito estaba latiendo como hace mucho no lo hacía, ese maldito traidor. Sabía que su razón nunca podría contra su corazón, porque a penas la vio y empezó a latir como antes, su sola mirada, su sola voz. Toda su razón claudico, todo se fue abajo y fue peor al saber que ella ya estaba libre, que ella podría de ser de él.

¿Porque ella le hacían sentir tan vivo? ¿Por qué el solo hecho de saber que podría ser ya lo estaba entusiasmando? No quería, no debía pero su corazón estaba feliz, esos latidos, esos hincones en el estómago, esa alegría que luchaba por salir debajo de su máscara, todo eso le indicaba que aun la amaba. Que aún se sentía copado por ella, que sería capaz de cualquier cosa con tal de verla a su lado, que podría seguir siendo Hokage si estaba ahí.

- Rayos – dijo apoyando los codos en la mesa – maldición – susurro aceptando que ella era su todo

Se puso derecho, bajo su máscara y aspiro, su oficina aún tenía su aroma, ese perfume sutil pero profundo, ese olor que solo él podría reconocer. Esa fragancia que le ponía los pelos de punta y hacia que su cuerpo convulsione, porque ella era capaz de hacerle sentir eso y muchas cosas más. No quería ni imaginar cómo sería volver a tener debajo suyo, como aquella vez en el árbol, sintiendo sus pechos, sus piernas, sus labios. Se levantó rápido, necesitaba aire, podría perder otra vez la cabeza y no podía permitírselo, tenía que pensar con claridad y tomar las mejores decisiones.

- ¿Podemos hablar? – giro asustado, ¿en que momento ella había entrado?

- Claro Sakura – se sentó – no esperaba tenerte aquí tan pronto, solo han pasado algunas horas

- Sé que mis disculpas previas no han sido justas, sé que estas molesto

- No porque te hayas casado – su ex alumna lo miro – puedes hacer lo que mejor te parezca con tu vida, lo que si me molesta es que no lo hayas comentado, que hayas salido mintiendo, sabias que me opondría

- Lo sé pero – ella suspiro – él lo quería así

- ¿Siempre harás lo que él quiera?

- Estaba muy raro, casi lastimado

- Eso no excusa, es como si te tuviera a su merced

- No es así, sé que el sufre y si puedo ser de ayuda

- No eres un objeto o algo que usara cuando se le dé la gana, eres una persona con valores, dignidad, por favor date más crédito

- Kakashi

- Sakura sabes que es verdad, el solo te usa como muñeca, primero para que tengas a su bebe porque Sol no quiere saber nada de eso, ahora te usa para sacarle celos a ella. ¿Acaso no lo ves?

- Mi hija no es…. Bueno….

- Sol no deseo tener más hijos, él quería tener descendencia

- No es así

- No cambiare mi idea Sakura, lo que paso hoy demuestra que él está buscando algo que usar a su favor

- No sea cruel

- Solo soy realista

- Duele

- No quiero decirlo pero tu sabias que esto pasaría

- Pensé que ella estaría lejos, que nunca volvería pero si ha vuelto es porque quiere verlo sufrir, ella lo está lastimando

- No me hagas reír, ella no busca eso

- ¿Cómo lo sabe? – la pelirrosa estaba algo molesta

- Lo sé, ella no busca eso, si ha vuelto es porque esta es su casa, su hogar, aquí vivieron sus padres

- Ya no es una Uchiha

- Eso no es verdad, he rechazado la expulsión

- ¿Porque? – ella casi grito

- Porque no es algo fundado, no la puede echar del clan

- Ella falto a las normal de clan

- ¿haciendo qué?

- No lo sé, Sasuke dice que

- Sasuke dice que – imito la voz de Sakura haciendo que ella retroceda – ¿si él te dice que te tires por barranco lo harás? Yo creo que si

- Kakashi

- Sol está aquí porque debe estarlo, si no puedes retener a tu esposo es por la simple razón de que solo eres un objeto para él, demuéstrame lo contrario

- No eras así, ella regresa y empiezas a ser injusto con los demás, ella no te hace bien

- Tu eres la que esta cegada a todo lo que Sasuke dice – otra vez imito su voz – que no te sorprenda cuando Sasuke te use frente a ella, y será entretenido verte, por favor avísame cuando empieces a actuar como tonta, ahora déjame solo

- Pero…

- Es todo – se giró con toda la silla y espero contando en reversa para que ella se fuera

- No dejare que se le acerque, no dejare que ella destruya mi hogar, me costó tanto tenerlo y ahora ella no vendrá a destruirlo con sus caprichos de seguirlo

- Te aseguro que lo que menos tienes que hacer es preocuparte por ella, mírate al espejo y fíjate lo ridícula que te vez Sakura

Espero un poco y la puerta sonó, para su sorpresa nada paso, pensó que quedaría destruida. Otra vez volvió a suspirar, ¿Por qué Sakura? Se volvió a preguntar, porque ella caía tan rápido con las redes de Sasuke. Se dejó caer más profundo en la silla, en verdad quería irse, quería alejarse de eso. ¿Por qué todo eso pasaba siendo el Hokage?


Sol miraba la ventana de su piso, para su sorpresa todo estaba limpio, ordenado y muy silencioso, Haki miraba el lugar como si nunca hubiera estado ahí. Era muy nostálgico todo, las calles estaban casi desiertas, hacia frio como en todo invierno pero no se compraba con el que hacía en esa aldea lejana. Ahora estaba caliente, la calefacción ayudaba.

- Mamá – giro para verlo - ¿Puedo tomar una ducha?

- Si – le sonrió – te la preparare

- No, lo hare yo, ya no soy un niño

- Está bien – acaricio su cabello – mañana iremos a la academia, ojala no tengamos que hacer muchos documentos

- Si – el miro alrededor – me acostumbrare a tener todo

- Lo sé – miro la cocina – es tan distinta

- No olvides avisarle al maestro Orochimaru que llegamos, se puede enfadar

- Lo sé – chisto – ya le envié el mensaje

- Está bien

Haki entro a su habitación y después lo vio salir con su toalla y artículos de limpieza, al parecer todo estaba surtido. Tal vez Kakashi la esperaba siempre, por eso todo estaba en orden. Camino rumbo a la que fue su habitación, abrió y vio mucho orden, la cama estaba impecable, el guardarropa estaba ordenado con la que usaba en esos tiempos. Abrió el cajón pequeño y vio mucha ropa íntima, se sorprendió, eran modelos surtidos, desde los más coquetos hasta algunos deportivos, ¿Cómo es que eso estaba ahí? Lo cerro, se puso roja, ¿Quién los puso? ¿kakashi? No, él no sabía de eso ¿o sí? Se recostó en la cama y trato de no pensar en lo que había pasado, trato de no pensar en él.

En sus palabras, en su mirada. Por Dios, como le dolía el pecho, como le hincaba ese ojo lleno de odio, como se sentía tan triste, tan mal, tan sucia. Él estaba casado, se había buscado un consuelo, un bálsamo, alguien que lo ayude y ¿ella? Había decidido seguir sola, afrontarlo así. Porque era fuerte y eso no la destrozaría, el amor podía ignorarse, ya le había pasado una vez y no había muerto, porque de amor uno no se muere, el oxígeno es más importante.

No es que sea fría ni nada pero nunca se había dejado destrozar por el amor, si no la querían estaba bien, no tenía por qué mendigar, no tenía por qué sentirse triste. Dolía si, había etapas que se tenían que superar, pero nunca se iría abajo por alguien que no sea su hijo, nunca se pondría a llorar como estúpida por alguien que no se Haki. Estaba dispuesta a luchar, a seguir con su vida, a volverse más fuerte, no importaba si él estaba ahí, podría con eso y más.

Se sentó y se miró en el espejo pequeño, su mirada era fija, no tenía lágrimas en los ojos, no valía la pena llorar por él, era una pérdida de tiempo. Sonrió al espejo y se miró bien, estaba rara, como si faltara algo, entonces lo supo. Ella no era la de antes, necesitaba recuperarse, ser esa Sol que llego.

Se levantó y fue a la cocina, abrió la despensa y vio todo lleno. Dispuesta a recuperarse, empezó a preparar algo delicioso, empezó a tararear una melodía, por un momento se sintió observada, tal vez lo anbus estaban de regreso. No le importo y siguió cocinando moviéndose al ritmo de la melodía que solo ella conocía.

Al rato algo sonó, busco por todos lados, miro el teléfono que tenía en el recibidor, ¿En verdad era un teléfono? Se acercó y volvió a sonar, en tantos años era el primero que veía.

- ¿Bueno? – dijo al levantar la bocina

- Hola – reconoció la voz de Kakashi – disculpa si te molesto

- ¿Kakashi? – se sentó en el mueble – wau no sabía que ya tenían teléfonos

- ¿Así se llaman? – la voz del Hokage se escucha algo alegre – le pusimos comunicador

- Se llama teléfono y este es un fijo

- ¿Fijo?

- Si es una línea fija porque se queda en casa, si tienes uno que puedes llevar a otro lugar se llama Móvil

- Ya veo – el rio – entonces es una línea fija

- ¿y cuál es el número?

- Esta debajo del comu.. diré teléfono, levántalo y lo veras

- Oh si – miro el numero - ¿Y cuantos hay?

- Solo cinco

- ¿Y porque tengo uno?

- Es porque gracias a ti los tenemos

- ¿Quién más lo tiene?

- El hospital, la academia, el sonido, tu piso y mi oficina

- ¿No tienes uno en tu piso?

- No, es muy caro

- Entonces llévate este, no lo necesitare

- Claro que sí, es uno de regalo

- Pero

- Acéptalo

- Está bien – toco el cable – es emocionante tener teléfono, así se puede hablar con alguien, que está algo lejos

- Las demás aldeas están empezando a implementarlo, vendimos la idea

- Puedo reclamar derechos de autor

- ¿Fue tu invento?

- No, pero

- Entonces no

- Está bien – sonrió - ¿A qué se debe tu llamada?

- Quería probarlo

- ¿no lo has hecho?

- Una vez de prueba a la academia pero no fue tan divertido como hablar contigo

- Gracias

- ¿Porque?

- Porque ser tan bueno conmigo

- Sabes que me tienes para ti

- No debería pero, quiero que….

- ¿Qué?

- Vengas a cenar, tengo pollo al horno y pure, además quiero que hables más con Haki

- ¿Es en serio?

- Sí, pero si estas ocupado

- Llegare en diez minutos

- Está bien, ¿Algo extra que desees ?

- Uhm, no me des ideas por favor

- No te entiendo

- Nada, nada, me basta con la cena, no almorcé y tengo hambre

- Entonces te esperamos

- Sol

- ¿Sí?

- Me alegra que tengas buen animo

- ¿Por qué no habría de tenerlo?

- Ya sabes, bueno nos vemos dentro de poco ¿Deseas que lleve algo?

- Sabes, se me antojo una soda helada

- Con este frio

- Por favor, tengo antojos

- ¿Eh?

- No sé pero me dieron ganas de tomar una soda helada, ¿qué de malo hay en eso?

- Está bien, te la llevare

- Corto la comunicación y sonrió, el vendría. Se levantó al sentirse observada, giro a ver a Haki, él tenía la mirada achinada, mirándola atento.

- ¿Era Kakashi?

- Si, vendrá a cenar pero si no te parece bien, lo puedo llamar

- No está bien, quería hablar con el

- Qué bueno

- ¿Es pollo al horno y pure?

- Si

- ¿Soda?

- La traerá

- Genial – el sonrió – me muero de hambre

- Oye comimos hace poco

- Horas

- Si, el ramen pero

- Mamá por favor, déjame comer todo lo que pueda

- Está bien

Se encargó de ordenar la mesa y correr a darse una ducha, estaba haciéndolo en tiempo record, salió y busco alguna ropa que no la haga ver demasiado delgada, porque ya estaba cansándose de que le digan eso. Encontró su antigua ropa, se la puso y maldijo, no le quedaba, se le caía los pantalones, ni las caderas se lo sujetaban. No tenía trasero, no tenía nada. Sus pechos no resaltaban como antes, ¿qué le había pasado?

Se colocó un suéter encima para disimular la camiseta suelta y uso un cordón para ajustar su pantalón. Soltó su cabello, otra vez estaba largo, demasiado, le llegaba a la cintura, estaba húmedo, sus ondas se marcaban más y le estorbaba pero quería que seque bien. Uso la fragancia que una vez Sasuke le obsequio, era cítrica. Con algo de nostalgia la uso y se miró otra vez al espejo, no tenía nada de maquillaje, bueno nadie lo notaria.

Salió y vio a Haki sentado en la mesa leyendo un libro, se acercó y se fijó, era jutsus. Le sonrió y fue a la cocina, reviso el pollo, ya estaba listo. Lo estaba sacando del horno cuando escucho la puerta, Haki se ofreció y escucho muchos "Wau que alto estas" y esas cosas. Dejo la bandeja en la mesa y miro a Kakashi, seguía como hace horas, pero parecía menos cansado, tenía una botella grande de soda. Se le hizo agua la boca y le señalo la mesa. Pero el hokage se quedó mirándola, como si se hubiera puesto algo diferente, tal vez el suéter le hacía ver demasiado delgada.

- ¿Sucede algo?

- No, solo que… es la segunda vez en todo este tiempo que te veo llevando el cabello suelto

- Ah, es que esta húmedo, por lo general me molesta

- Déjalo así, te hace ver más tierna

- Entonces lo sujetare

- Por favor – él se acerco

- De acuerdo, solo por la soda

- Está bien

- Kakashi por aquí – Haki le señalo un silla

- Haki aún sigo algo espantado de lo mucho que has crecido, estas casi a mi altura

- Me falta un poco

- Pero a tu edad está bien, yo era más bajo

- ¿en serio?

- Si, tal vez tres centímetros menos

- Espero ser tan alto como tú o Sasu…. – vio cómo su Hijo dejo de hablar y luego sacudía su cabeza - ¿Cómo esta Naruto?

- Ha crecido mucho – agradeció que Kakashi fluya la conversación – esta de mi altura, algo gordo pero sigue igual de alegre

- ¿Gordo?

- Bueno su peso es digamos, como cuando te fuiste

- Ya veo, entonces está bien

- Si, su hijo es idéntico a el

- Ya quiero verlo, seré como su hermano mayor

- Si eso dijo el, Haki será su hermano datebayo – Kakashi imito la voz de Naruto

- Jajaja ya extrañaba eso

Ellos siguieron charlando, Sol se decido a servir, cuando todo estuvo en la mesa, agradecieron y empezaron a comer. Bebió la soda y le supo a gloria, sabía que ganaría peso en poco tiempo. Extrañaba cocinar eso, vio como Kakashi se había bajado la máscara sin vergüenza, estaba comiendo lento. Él se sintió observado y la miro, los labios del hombre estaban rosados, nunca los había visto tan fijamente, su perfil seguía siendo tremendamente sexy y la mirada que le daba era tan excitante. Le sonrió para disimular, eso no era correcto, ella ten… Bueno ya era una mujer libre, hace más de un mes. Pero sentía que no era correcto verlo de esa forma.

- Sabes – la miro – tengo una misión, rango genin ¿Si te apetece?

- Claro, necesito dinero

- Bueno no es mucha la paga pero puedes distraerte

- ¿Cuál es?

- Entregar documentos, de cierta importancia, nada que exija peligro

- ¿cerca?

- El sonido, sé que acabas de volver de ahí pero necesito enviarlo ¿Qué dices?

- No hay problema

- Claro, lo redactare dentro de poco

- Ok

- ¿Y yo?

- Tranquilo, primero tienes que reunirte con tu equipo

- Está bien

- No te preocupes, tengo misiones para ti

- Qué bueno, quiero retomar todo

- El próximo examen chunin será en la arena

- ¿Así? – Sol lo miro

- Si, ellos se encargaran. No te preocupes, no irán solos

- ¿Dentro de cuánto será?

- Dentro de unos ocho meses

- Aún tengo tiempo para entrenar

- Claro que sí, ahora veremos eso, mañana hablaremos con Iruka

- Si

Siguieron comiendo, Kakashi le agradeció y dijo que la comida estaba deliciosa, hablaron de muchas cosas, tantas que ni se fijaron en la hora. Haki se despedía para dormir, estaba muy cansado. Media hora después ella estaba caminando a la puerta para despedirlo, noto que él no tenía mucho abrigo.

- Hace frio deberías abrigarte mas

- Me lo dice la chica que toma soda helada

- Es diferente

- Está bien, deje mi capa en la oficina

- ¿Deseas algo para abrigarte?

- No, recuerda que soy un ninja

- Ok, ok pero sigues siendo un hombre común

- Lo sé – él ya tenía la máscara puesta – gracias por eso Sol

- La cena es poco en comparación de todo el mal rato que te hice pasar

- Sol por favor olvídalo – se detuvo en la puerta – me harás enfadar y estoy feliz

- Está bien, me alegra que estés feliz

- Me hace feliz que estés aquí – la miro y se agacho un poco – no sabes lo feliz que me hace saber que estas aquí

- No pienso irme, voy a permanecer aquí, sé que será duro y juro que seré fuerte

- Si Sol, prométete que lucharas, este es tu lugar, nada debe incomodarte

- Si

El sujeto sus hombros y la miro, en su arranque de sentirse protegida, le beso la frente. El pareció sorprendido pero la abrazo, sentirse envuelta por esos brazos la reconforto, pudo sentirse acompañada, él estaba ahí como lo había prometido. Aprovecho para olerlo, ese aroma sensual y duro.

- Tu corazón late rápido Kakashi –

- Lo sé, estoy nervioso

- ¿Por qué?

- Porque tengo miedo propasarme, sé que aun estas, bueno tu sabes y no quiero estropear todo

- Te entiendo, tampoco quiero lastimarte

- No lo harías

- Sé que si

- No

- Si

Rieron y se abrazó más fuerte, su vida tenía que empezar y las palabras de Shikamaru llegaron a sus oídos, "Dale un oportunidad" ¿Por qué no? ¿Se vería tan mal? Lo dudaba porque Sasuke ya se había casado, levanto la cabeza y vio como el, la estaba observando, la miro extrañado. Como si se diera cuenta del miedo que tenía.

- Deja de dudar – él se bajó la máscara – tus ojos están asustados

- Temo no hacer lo correcto y lastimar a todos

- Nadie saldrá lastimado - acaricio su mejilla – no te lastimes, date la oportunidad

- Es muy pronto

- Lo sé, solo deja que…

Y se había acercado tanto que tembló, el primer roce fue devastador, su piel se erizo, sus piernas le fallaron ¿Qué había sido eso? Solo era un roce de labios, nada más. El parecía igual, temeroso de lo que hacía.

- Sol – el volvió a rozar sus labios – te amo, desde el primero momento en que te vi, te amo

Escuchar eso la destrozo y la volvió a armar, no podía decirle que sentía lo mismo, el bajo su mano y la entrelazo con la suya. Entones la beso, no bruscamente, suave, como pidiéndole permiso, como diciéndole "sígueme". Algo torpe le correspondió, al instante su cuerpo reacciono, se pegó a él y el beso se hizo profundo, necesitado y demandante. No estuvo segura cuanto tiempo paso pero pudieron separarse, se subió la máscara y pego su frente a la suya.

- Lo siento, me deje llevar y

- Está bien – cerro sus ojos – me gusto

- No digas eso o voy a…

- Será en otra ocasión, ya es tarde y no quiero que nada incorrecto suceda

- Si – se puso derecho – mañana por favor acércate a mi oficina, hablaremos sobre la misión

- Si, ve con cuidado

- Siempre, descansa

- Si

Él le dio un suave beso usando la máscara y salió, el aire frio la golpeo. Lo vio saltar del balcón y empezar a saltar por los techos. Como si fuera un ladrón, sonrió y poco a poco la sonrisa se le fue. Pues tenía a unos metros de frente a Sasuke. El, la mirada serio, asqueado y molesto. Quiso retroceder pero decidió quedarse ahí, mirándolo fijamente, había prometido no sucumbir, darle lucha.

El seguía viéndola, sin pestañar, sin decir nada. Se giró no tenía caso, se encerraría. Dio un paso y la voz del mocoso la congelo.

- Nunca lo permitiré

- ¿Perdón? - giro a verlo

- Nunca lo permitiré, tu eres mía, siempre será así

- ¿Eh?

- Lo que dije

- No te escuche perdón

- No te hagas la loca

- Disculpa tengo que entrar

- ¿No me darás un beso a mí también?

- Pídeselo a tu esposa

- ¿te duele tanto?

- No, ¿cómo crees?, ya te dije hay algo que nos diferencia

- Lo sé – el por fin se movió – yo tengo dignidad, tu no

- Como digas

Estaba por entrar y él le sujeto el brazo, giro a verlo y vio lo que hace mucho no hacía. Vulnerabilidad, miedo y dolor. El tenía todo eso en su ojo, entonces el jalo y la pego a su pecho. Sintió deseos de empujarlo, eso estaba mal.

- Vámonos lejos, estoy dispuesto a abandonar todo por ti

- ¿Qué? – lo miro

- Dejare todo, vámonos ahora, yo … yo – lo vio pasar saliva – te perdonare

- Se quedó muda, ¿le perdonaría? ¿Perdonar qué? ¿Dejaría todo? ¿A Sakura? ¿A Sarada? Estaba loco, eso jamás. No podía permitirlo, estaba mal.

- ¿Dejarías a Sarada?

- Si – la frialdad con la que hablo le dolió tanto como los insultos – por ti lo haría

- Por nadie, por nadie debes dejar a un hijo, es un pedazo de ti, no podría vivir con eso

- Entonces la llevaremos

- ¿piensas arrebatársela a Sakura?

- Si me pides eso yo…

- Jamás – le empujo – piensa lo que estás diciendo, tu hija no es objeto el cual mueves o traes, es una persona, parte de ti, ¿cómo puedes decir que la dejaras así de fácil?

- Por ti

- No, jamás aceptaría eso, yo jamás dejaría a Haki por nadie, primero muerta

- ¿Qué quieres que haga entonces?

- Se feliz

- ¿Cómo? si tú me rompiste

- No te hice nada, solo te oculte ciertas cosas, no éramos nada

- ¿Eso te parece nada? ¿me traicionaste con él?

- No lo hice

- Sigues negándolo – el golpeo el muro – sabes lo mucho que me afecta

- No debería, tu cortaste los lazos y la verdad no planeo volverlos a tener, ya me plantee una vida con mi hijo

- ¿Así de fácil?

- Ya te casaste

- Puedo anularlo

- ¿le harías eso a Sakura?

- Ella sabe que…

- Ya basta, me insultas de todo y ahora como si nada me dices esas cosas, no te sobrepases

- No quiero verte con el

- Kakashi y yo no…

- Los vi, estabas besándolo, así de fácil ya lo besas, ¿y lo que sentías por mí?

No supo responderle, el no entendería. Su corazón estaba latiendo rápido y tenía miedo a la vez. El suspiro y descubrió su otro ojo, retrocedió, sabía que con ese luchaba.

- No me obligues

- ¿A qué?

- Ya sabes – la miro

- No te atrevas, así me metras en un genjutsu saldré

- Sol

- Sasuke por favor, vete. Ve con tu esposa e hija

- ¿Es tu última palabra?

- Si – le dijo sin titubear

- Ya veo, solo déjame decirte que no te lo permitiré

- No me amenaces

- No es una amenaza cuando él sepa la clase de mujer que eres se alejara, lo conozco y se lo mucho que significa el honor para él.

No le dijo nada, dio la vuelta e ingreso a su piso, cerró la puerta y respiro. Toco su pecho, ¿Cómo es que no lo había sentido? Miro por la ventana y lo vio ahí, estaba mirando el paisaje, algo dentro de ella le decía que le abra, que hablen, y que… ¡no no! , se dijo, tenía que respetarlo, él estaba casado. Ya tenía una familia, no era correcto.

Cerró la cortina y retrocedió, dio pasos lentos y llego a su habitación, abrió la puerta y casi se desmaya del susto, Haki estaba ahí de pie mirándola entre serio y triste. No supo que decirle, tal vez había escuchado todo.

- ¿Por qué te dice eso? – Haki se cruzó de brazos - Quiero saber la verdad mamá

- Está molesto conmigo

- Sé que hay algo más, tengo que saberlo

- Haki por favor

- ¿Lo traicionaste?

- No – soltó casi gritando – nunca

- Entonces porque te dice esas cosas, escuche claramente cuando te insulto en la torre Hokage, hay algo mas

- Haki

- Debo saberlo, no sabes cómo me duele escuchar que insultan a mi madre – el empezó a llorar – prometí protegerte y no me dejas, simplemente me dices que no pregunte. ¿Qué harías si alguien insultara así a la abuela?

- Haki, hijo – se acercó porque no era justo verlo llorar

- Quería salir y gritarle mil cosas – el seco las lágrimas de mala manera – porque no tiene derecho a decirte eso, soy tu hijo, lo único que tienes y no puedo dejar que te diga eso, porque te conozco, se la clase de mujer que eres, muy caprichosa, hasta medio loca pero no eres traidora

Trato de reírse, era la primera vez que su hijo levantaba la voz y la miraba fijo, él estaba creciendo, ya no era ese niño a quien podría engañar con un "Está bien" ya tenía once, no podía ocultarle cosas.

- ¿No confías en mi mamá? – esa pregunta le dejo sin habla, si confiaba en el

- Si lo hago Haki – se acercó – eres lo único que tengo

- Entonces dime que paso para que el este así, duele mucho mamá, no poder defenderte, me tienes para eso, ¿porque no decirme?

- Está bien, te diré lo que paso pero voy a pedirte que por favor me escuches primero y después hables

- Yo te escucho mamá

Supo que estaba arriesgando todo, que tal vez Haki no vuelva a ser el mismo después de eso, pero el merecía saber todo. Tal vez mañana Haki la abandone, la insulte y ella muera por dentro y por fuera.