36: Conocimiento
Sasuke miro el cielo, las estrellas estaban cubiertas por la neblina, el invierno estaba calando sus huesos. Ya se había despedido de Sarada y Sakura, estaba a las afueras de la aldea, queriendo regresar para despedirse de Sol otra vez pero sería traicionar lo que había prometido, su cuerpo estaba actuando solo y estaba sujetándose, no era correcto, no era justo. Ya había tenido la suerte de besarla y abrazarla, ¿porque sería tan estúpido de alargar más la despedida si ya todo estaba dicho?, no podía hacerle eso.
Agradecía que su conversación con Haki haya sido tan pacifica, tan suave y tan gratificante, estaba seguro que el sería un gran hombre, una buena persona. Siempre y cuando no se deje abrumar por el poder que podía conseguir con entrenamiento, porque sabía que sería poderoso, más que él, tal vez. Sol tendría que tener un carácter fuerte y saber controlarlo porque la adolescencia era complicada, además observo que Haki sentía cierta atracción por lo anbus, tal vez estaba pensando volverse uno y la verdad, no estaba de acuerdo. No podía permitirlo, sería casi lo mismo que pasó con Itachi y no podía ni imaginárselo.
Dejo de pensar, no le hacía bien, suspiro y decidió Salir de una vez, sabía que un paso más y empezaría esa nueva vida que estaba programándose, en donde su corazón se queda en cierto lugar. Con ella, con él. Empezó a caminar, casi despidiéndose en silencio, terminando con todo para empezar otra vez. Estaba por dar el tercer paso cuando un sapo apareció asustándolo, nunca admitiría eso, pero toco su pecho para verificar si en verdad su corazón seguía latiendo. El sapo lo miraba expectante, se agacho y lo vio, no era de Naruto, este tenía la mirada más relajada.
- ¿Qué sucede? – pregunto, el sapo casi vomito algo, era algo repugnante pero al instante desapareció - ¿Qué es?
Se preguntó así mismo, toco el bulto y para su sorpresa estaba impecable, no tenía nada de saliva o suciedad, desato la cinta y se sorprendió al ver. Era el chaleco que le había devuelto a Sol, estaba reparado, parecía nuevo, sin cortes, sin huellas, estaba reluciente. Algo emocionado lo levanto y lo observo, un pedazo de papel cayo, dejo el chaleco y abrió la nota.
"Mocoso, esta vez procura mantenerlo puesto, hice que tenga más protección y ningún kunai podrá herirte, además no fue sencillo hacerlo, por favor cuídalo, no se te ocurra devolvérmelo con notitas y fallas ortográficas"
Un tick se instaló en su ceja, ¿Cómo que con fallas ortográficas? A él no le pasaba eso ¿O sí? Chisto molesto y giro la nota, pudo ver más escritura ahí.
"Cuídate mucho Sasuke, nunca por favor, nunca vuelvas a pensar que no eres suficiente, eres lo mejor de lo mejor, tal vez lo nuestro no fue como hubiéramos querido pero sé que nos une un lazo inquebrantable como este chaleco, algo que nadie nunca podrá romper. Siempre estarás en mi corazón, tenlo por seguro por esa razón espero que seas capaz de ver lo mucho que vales y lo mucho que puedes ofrecerle a Sarada y a Sakura, no tardes en darte cuenta, aquí estaremos esperándote mocoso, por favor no lo olvides, te quiero mucho, te queremos, cuídate, Adiós".
Cerro los ojos tratando de contener los deseos de empezar a llorar o querer retroceder, cogió el chaleco y doblo la nota, la guardo en su bolsillo y decidió ponérselo, retiro su capa y noto que le quedaba mejor, más exacto, ella sabía, ella podría hacerle ropa solo viéndolo. Se alisto otra vez y decidió seguir, ya había perdido mucho tiempo.
Un poco alejado de Konoha, se dio el lujo de ver atrás, de sonreír de lado y maldecirla por haberle dicho mocoso tantas veces, solo a ella se lo permitiría.
Sol cerró la cortina, suspiro y decidió irse a dormir, mañana tenía misión y la verdad quería ir. Hablar con Orochimaru le haría bien, él era tan especial con ella. Porque lo necesitaba, después de esa escena con kakashi, necesitaba un apoyo y sabía que Orochimaru se lo daría.
Ir a visitar a Hinata fue una buena idea aunque pudo sentir algo de incomodidad, Hinata seguía tan hermosa como antes, pero se sintió algo fuera de lugar, Hinata la trato tan bien, que en vez de sentirse feliz, se sintió incomoda, tal vez esperaba una regañada o algo que le haga sentir que la extraño. No se entendía, su mente era un caos. Boruto era precioso, un mini Naruto, con esos ojos más azules que Naruto. Con la ternura de Hinata, de adulto sería un verdadero bombón, estaba segura.
Las fotos de la boda estaban preciosas, Naruto estaba tan guapo, tan seguro de sí mismo. Esos casi cuatro años no habían pasado en vano, envidiaba a Hinata, de buena forma, tenía a un hombre guapo a su lado, se amaban. Claro que ella podía tenerlo, porque sabía que Kakashi la amaba o tal vez ya no, tal vez ya ni quisiera la miraría.
Cansada de suponer, apago las luces y camino directo a su cama, necesitaba descansar, reprogramar todo y seguir adelante, porque eso le había prometido al mocoso, seguir sin importar nada.
Kakashi observaba por el ventanal como Sol se despedía de Haki y este corría diestras de sus compañeros de equipo, después como ella salía despidiéndose de los ninjas. Ellos la miraban embobados, y lo aceptaba porque ella estaba preciosa hoy, tenía el cabello suelto, húmedo, mostrando sus ondas naturales, maldecía el no poder verla de más cerca, el no poder tocarla o besarla, se lo había ganado, era su culpa.
La vio girar y verlo, trato de esconderse o girarse pero no lo hizo, ella le gano en velocidad, sintió la mirada profunda de ella, y casi se derrite, se veía tan bien, tan segura de ella. La siguió viendo y estaba por decirle Hola con la mano pero ella se adelantó y le movió la mano como saludándolo, ¿Qué cosa? ¿Acaso lo había perdonado? Algo emocionado estaba por levantar su mano cuando giro un poco y vio como Shikamaru le respondía el saludo, entonces era a él, a quien se dirigía.
Suspirando se dio la vuelta y camino a dejarse caer a su silla, tal vez lo que estaba planeando hacer más tarde no tendría resultados, seria en vano.
- Anímate
- ¿Por qué te saludo?
- Yo no la trate mal
- Lo sé – jugo con el lápiz – me lo gane
- Sí, pero sé que también fue para ti
- ¿Así? – fingió sorpresa – ja
- Anímate, más tarde tendrás tu oportunidad
- Espero salga bien, si regreso con la cara más partida, sé que no podre trabajar
- No creo que te golpee, a menos que la ofendas
Trato de reírse y acumular algo de entusiasmo pero no podía, no quería ilusionarse con nada, porque sabía que podría salir mal y terminarían peor.
Sol miraba la entrada del sonido, estaba más adornada, claro que las hojas secas de los arboles le daban un aire tenebroso, sabía que Orochimaru estaba adentro, esperándola. Suspiro e ingreso, no se había tardado nada en llegar, porque apenas se alejó de la aldea, realizo el kamui, no quería perder mucho tiempo de caminata, como resultado ahora tenía un dolor pequeño en su ojo y cansancio.
Al ingresar, se sintió en casa, todo seguía como lo dejo, las aves a pesar del invierno estaban mirándola, el aire era frio y estaba bien abrigada. Llego hasta la puerta del laboratorio, decidió tocar y esperar, nada pasaba y se sorprendió un poco, después escucho unos pasos, al rato abrían, se sorprendió de ver a una muchacha pelirroja, usaba lentes y la miraba de pies a cabeza.
- ¿Qué diablos haces aquí?
- ¿Perdón? – ella se acercó pero no retrocedió
- Yo hice la pregunta
- Buenas, soy Sol ha – pensó – Sol Uchiha, vengo a ver a Orochimaru
- ¿Uchiha? – ella retrocedió
- Si
- Eso es mentira, no hay más Uchihas
- Por favor podrías avisarle a Orochimaru que he llegado
- Primero me dirás quien eres
- Acabo de decirle señorita
- Es mentira
- Disculpa, pero no tengo mucho tiempo para estos juegos, necesito platicar con Orochimaru
- ¿Quién eres?
- Rayos
Se enfadó y miro atenta a la chica, esta retrocedió más, sabía que su Sharingan se había activado y tal vez eso hizo que la mocosa retrocediera.
- ¿Qué da claro quién soy?
- Tus, sharingan
- Por favor avísale al Orochimaru que llegue
- Oh Sol querida – el susodicho apareció – disculpa la rudeza de Karin, suele ser algo inestable
- No te preocupes – le sonrió – traje esto, me dijeron que tenías que firmarlo – le entrego el pergamino
- ¿Misiones?
- Soy un genin recuérdalo
- Claro querida – la hizo pasar – disculpa el desorden, estoy acomodando todo, sígueme
- Claro – giro a ver la mocosa que seguía con la boca abierta – un placer ¿Karin? – la mocosa asintió
Siguió al científico, sabía que se dirigían a las habitaciones, camino tranquila, conocía muy bien el camino, llegaron a la habitación del hombre. La hizo pasar y vio el orden estricto, todo muy bien organizado. Ya había estado ahí hace mucho pero no la dejaba de sorprender todo.
A lo lejos de la cama vio una foto, caminó directo sin pedir permiso y se acercó, en el velador reposaba su foto, ella estaba sonriendo observando algo, ¿En qué momento fue? Pero pudo notar que no era una foto, era un retrato, ¿Quién lo había hecho?
- ¿te gusta?
- ¿Quién lo hizo?
- Alguien
- Dímelo
- No, será mi secreto
- No es justo – giro a verlo - ¿Por qué la tienes aquí?
- Me inspira
- Ay vamos – dejo la pintura - ¿Qué puede inspirarte?
- Muchas cosas, mejor no preguntes
- Está bien – suspiro - ¿Me trajiste hasta aquí solo para que vea mi retrato?
- No, claro que no. Él se alejó un poco, es satisfactorio saber que otra vez te tuve en mi alcoba
- Pervertido
- Oh no, soy todo menos eso
- Claro, claro – se sentó en la cama – la verdadera razón
- Bueno, ya que estas aquí quiero decirte algo serio, algo que te importa también
- Te escucho
- ¿Recuerdas los óvulos?
- Si, como olvidarlo
- Experimente con algunos pero no dieron los resultados que buscaba, estaba a punto de frustrarme pero,
- ¿Pero?
- Uno en particular resulto positivo
- ¿Eso quiere decir qué?
- Por fin tengo descendencia respetable
- ¿Dónde está?
- Bueno, está en el laboratorio
- ¿No entiendo?
- Está en una incubadora
- ¿Es un bebe? – se levantó
- No del todo, bueno no se explicarte
- Trata de hacerlo
- Hace mucho que intento esto, en si tuve resultados positivos pero esos "productos", no fueron lo que espere, algunos tendían a revelarse, otros simplemente no me servían, así que opte por no seguir pero llegaste y
- Perdón, ¿Hace cuánto intentas ser padre?
- Años, más de los que tienes, en si ya fui padre muchas veces pero…
- ¿Los mataste?
- No – el suspiro – en cierta forma solo los destruí
- Es lo mismo
- No lo es, estamos hablando de experimentos – el sonrió – no tenían consciencia de nada
- Estas enredándome
- Resumiendo, por años he tratado de que mis experimentos tengan conciencia, que sean más que simples recipientes vacíos y no pude lograrlo hasta hace poco, esta nueva creación ha resultado ser increíble, claro que aún no está madura para salir al exterior, tus genes han logrado que sea casi lo que busco, ahora solo me queda transferirle algunas cosas, los datos anteriores
- ¿Por qué? Porque no dejar que obtenga la suya
- Porque necesito que tenga lo anterior
- No te entiendo
- No tienes que hacerlo, solo quería que sepas que tus genes han resultado
- Mira, no tengo y tampoco quiero pedirte más explicaciones, eres un científico y prometí no involucrarme en tus experimentos, solo te di los óvulos y basta.
- Por eso me gustas Sol
- ¿Lo tienes en tu laboratorio?
- ¿Deseas verlo?
- ¿Me dejarías?
- Eres su madre después de todo
- No digas eso, me pondré más extraña
- Ven querida – el estiro su mano
Algo en ella le decía que no lo siga, que estaba a punto de saber cosas que no debía pero la curiosidad la estaba matando ¿Y de que moría el gato? Suspiro y recibió la mano, el sonrió y la guio. Conocía el camino, llegaron al laboratorio, vio todo igual no entendía donde estaba.
- Hay otro escondido de todos, de Konoha, de todo
- ¿Y es prudente que lo vea?
- Confío mucho en ti Sol, aunque lo dudes
- Entiendo
El la guio, toco una probeta y una pared se abrió, un panel extraño apareció, él se cortó un dedo y dejo que una gota de sangre caiga, una luz roja apareció, después una verde. Otra puerta se abrió, entonces lo vio, había muchos contenedores transparentes con formas extrañas dentro. Algo asustada se sujetó del brazo del sanin, el cerro todo y unas luces se encendieron, camino guiándose de los pasos del científico, estaba mirando lo más íntimo de Orochimaru.
Algo más confiada se acercó a un contenedor diferente, entonces vio la forma de un niño. Retrocedió por instinto, él le sujeto la mano, le sonrió y la volvió a guiar, cuando estuvo cerca se sujetó tan fuerte de él, porque sus piernas se estaban doblando. Tenía al frente a un niño de no más de tres años, con los ojos cerrados, cabello muy claro, piel tan pálida como la del sanin, pero ese rostro, ese rostro era tan similar al de Haki.
- Se parecen aunque no del todo
- Diablos es como verlo
- Lo sé, pero no nadie lo notara
- ¿Estás seguro?
- Si
- Porque lo tienes así
- Ya te lo dije, cuanto esté listo, podrá salir
- No quiero decirte que eres cruel o cosas así porque prometí no meterme, pero es tan
- Déjame presentártelo, es mi legado, Mitsuki
- ¿Mitsuki?
- Si, nuestra creación
Lo miro y trato de pasar saliva, ¿Nuestra? Diablos, no se sentía bien, no debió haber venido. Trato de distraer la mirada, porque empezaba a fallarle la decisión.
- Solo tú y yo lo sabremos – la abrazo por detrás – no sabes lo agradecido que estoy contigo
- ¿Lo hablaras de mí?
- Solo si es necesario, ¿Me dejarías?
- No lo sé, no puedo pensar ahora eso
- Claro, te entiendo – él le dio un pequeño beso en el cuello – te entiendo
- No te propases – giro a verlo un poco
- Ya te dije que no haría nada que no quieras – sintió la sonrisa del hombre
- Podemos salir de aquí
- Claro – se alejó – esos documentos que tengo que firmar, solo me esclavizan mas a Konoha
- Lo siento no lo sabia
- No te preocupes, tampoco debí decirte pero quiero que todo sea limpio entre nosotros, si firmo ese documento ellos podrán tener acceso a algunos de mis laboratorios
- ¿aquí?
- No, este es ultra secreto, pienso trasladarlo, a un lugar más seguro
- ¿Otra aldea?
- Si, una en la cual jamás buscarían
- Bueno, ¿habrá una ladea en donde no busquen?
- Si, sé que estas deduciendo donde
- Es muy osado sabes
- Regla número uno en el arte de la guerra
- Tener al enemigo cerca, tan cerca que puedes escuchar sus pensamiento
- Claro, por eso tu sabrás la ubicación, claro que también acceso
- ¿Para qué?
- Por si lo necesitas alguna vez
- Que privilegio
- Solo para ti querida
Él se acercó tanto que no retrocedió, ya estaba acostumbrada a esa mirada lasciva, a esa coquetería lujosa. Sonrió y suspiro, Orochimaru la hacía sentir muy bien, divertida.
- ¿firmaras?
- Con una condición
- ¿Oh si?
- Que si en su momento, solo si fuera necesario, dejaras que Mitsuki sepa que eres su madre
- Solo si es necesario
- Si, solo si es muy necesario
- Está bien,
- Firmare entonces
- Claro
Salieron del laboratorio, regresaron al anterior y vio como el abría el pergamino y volvía a leer, se distrajo revisando las probetas, solo había líquidos de muchos colores.
- Kakashi y Haki lo saben
- ¿Quién se lo dijo?
- Yo
- ¿Y qué te dijeron?
- Haki entendió, es un amor, me admira – sonrió – Kakashi es otra historia
- Podría decir que los celos lo volvieron loco, ¿te ofendió?
- Algo así, me dijo que yo sabría convencerte para firmar esos documentos, en pocas palabras…
- Ya veo, pero te buscara, si de verdad esta tan enamorado de ti, lo hará
- Lo dudo, aunque me gustaría que lo hiciera
- ¿Ya olvidaste a Sasuke?
- No se trata de olvidar, si no, de superar y entender, él ya está casado, además ya nos perdonamos
- Me alegra saber eso – lo vio firmando – ustedes son especiales para mí, aunque verlos juntos me hubiera gustado mas
- Ya todo está dicho, el estará mejor
- Entiendo – volvió a firmar – sobre Kakashi, no me gusta tanto la idea pero siendo el, podría decirte que sabrá tratarte bien, además es el hokage, tiene buena posición
- ¿crees que eso me importa?
- No, sé que no eres de eso. Además eres Uchiha, tienes la fortuna de tus padres
- Así no tenga nada, jamás estaría con alguien por su posición, no es mi estilo
- Lo sé – enrollo los pergaminos – tonterías
- Lamento que tengas que firmarlo
- No solo los tendré aquí cada cierto tiempo, sino también tengo que reportarme seguido, dejar que revisen mis documentos
- Lo siento
- No es tu culpa querida, Konoha aún me teme
- ¿Por qué será?
- Saben lo que les conviene
- Claro
Él se acercó y la abrazo, se dejó, porque en parte lo necesitaba, era como un amigo, un buen amigo. Aunque tenía miedo de lo que hacía, porque saber todo no era bueno, prefería no saber nada.
- ¿deseas tu sabes – la miro
- No te ofendas, pero no, creo haberlo dejado claro
- No perdía nada intentándolo
- Pervertido
- No, todo menos eso
Sonrió y vio a la muchacha observándolos, se alejó un poco y el científico acomodo su túnica, le entrego el pergamino y sonrío.
- Puedes permanecer un rato más, no creo que estés tan apurada, además llegaste mucho antes de lo planeado
- Sí, me quedare, hice el kamui y tengo un terrible dolor en mi ojos
- Me lo hubieras dicho – se acercó – te traeré las gotas
- Está bien
Orochimaru se alejó y la muchacha pelirroja se acercó poco a poco, parecía algo inquieta y muy deseosa de saber. Se concentró en ver las cosas, observar los microscopios, revisar.
- El no deja que nadie haga eso, en sin nadie puede entrar aquí
- ¿Y porque estás tú?
- Soy yo aliada
- Entonces lo soy también
- Mas pareces su amante
- Lo que digas – observo otro microscopio
- ¿Cuánto llevan juntos?
- ¿Eh? – dejo de ver
- ¿Cuánto tiempo llevan siendo amantes?
- No lo somos
- No lo parece
- Somos amigos cercanos
- Si quieres ponerle esa etiqueta no hay problema, Sasuke también hubiera pensando eso
- El mocoso no podría, tenlo por seguro
- ¿Mocoso?
- Si, Sasuke
- ¿Quién te crees para decirle eso? – la pelirroja se puso roja, casi igualando el tono de su cabello
- Digamos que soy su amiga cercana
- Él no tiene amigas
- Entonces tu no lo eres
- Yo sí, la única
- Qué pena actualizarte, nunca te menciono, en todos esos años, aunque una vez cuando estuvimos en su habitación, me dijo que buscaría algo de ropa de Karin para que la use, pantalones muy cortos por cierto
- ¿Usaste mi ropa zorra?
- Oye, no soy la usa esos pantalones extremadamente cortos, mírame y fíjate la diferencia mocosa
- Te voy…
- Karin – Orochimaru hablo tan fríamente que hasta tuvo un pequeño susto – si vuelves a insultar o amenazar a Sol juro que no veras otro día
La pelirroja giro su cara molesta, el sanin se acercó y le coloco las gotas, espero cierto tiempo para volver a abrir los ojos, cuando lo abrió estaban más frescos, más relajados.
- Tienes quedarme de eso
- Te traje uno – se lo dio – con mucha prudencia querida
- Claro querido
Rio y vio como la mocosa la miraba molesta, decidió molestarla un poco, total ella había llamado zorra. También pudo deducir que estaba loca por Sasuke.
- ¿El mocoso vino por aquí? – vio como la mocosa miraba atenta
- No, además tiene prohibido ingresar, lo sabes
- Salió de viaje ayer, uno que será muy largo, si viene dale la oportunidad de disculparse
- Solo lo hare por ti querida, sabes que Sasuke fue un completo idiota
- Lo sé, él es así, tan mocoso
- Lo sé – Orochimaru sonrío – imagino que hablo con su flamante esposa e hija
- Con ella todo está bien, no he visto a Sarada hasta ahora
- ¿No te la presento? – la mocosa intervino – entonces no eres su amiga
- Aun no conozco a mi tocaya, ya llegara el momento
- Un momento – la pelirroja pensó – tu eres el
- Sí, mi verdadero nombre es Sarada, él le puso mi nombre a su hija, que honor
- ¿eres el amor de su vida?
- Eso te dijo – fingió ruborizarse – que tierno ¿No?
Vio como la pelirroja la miraba de pies a cabeza, y como salía furiosa. Controlo la risa y decidió no volverlo a hacer, no era bueno burlarse de alguien, pero ya se había vengado de la mocosa atrevida. Vio que Orochimaru la veía divertido, decidió quedarse un poco más y charlar con él.
Después de unas horas, varias, estaba saliendo acompañada por el. Ya era hora de irse, aunque le daba algo de tristeza, sabía que ya era tiempo. Si quería llegar antes del atardecer. Él le dio un pequeño beso en la frente y ella prometió volver pronto.
A las afueras del sonido miro la vegetación, se deicidio ir caminando, ya no usaría el kamui. Camino una hora, decidió sentarse, ese ambiente tan relajado la invitaba a quedarse meditando. Estaba concentrado en el césped, tocándolo entonces se dio cuenta que estaba donde apareció la primera vez, ahí había aparecido con Haki hace años.
Se levantó y camino en la misma dirección que aquella vez, muchos recuerdos llegaron, hasta que diviso el pequeño claro, sonrío y casi corrió al ver el agua, se quitó los botines y algo de ropa, sabía que no era profundo así que nadar no le haría daño. Aunque era invierno el agua estaba tibia, relajante, su cuerpo protesto por el cambio de temperatura pero quería hacerlo.
Ahí fue que conoció a Iruka, a los ninjas y a Kakashi. Cerro los ojos recordando ese momento, en que esos ojos grises se cruzaron con los suyos, en como su cercanía y olor la hicieron temblar. Tal vez fue el gusto a primera vista, tal vez fue eso.
- ¿Estás loca Sol? – tuvo que sostenerse de la tierra porque el susto fue tremendo, giro y vio a Kakashi muy abrigado – Como se te ocurre, está casi helando, mira la nieve
Giro y vio que la nieve empezaba a caer, ¿en qué momento paso? El agua estaba fría pero no se sentía congelar. ¿Qué hacia el ahí? ¿O estaba soñando?
- Ven, tienes que salir, podrías enfermarte
- ¿Eres tú o un sueño?
- Soy yo – el se agacho – ven
Aunque dudando miro la mano, después a él. ¿Qué hacía ahí? ¿Tal vez misión? La acepto y se dejó jalar, a penas su cuerpo salió del agua el viento helado le congelo hasta los huesos, diablos hacia mucho frio. Se abrazó así misma al instante, después recordó que solo estaba usando su ropa interior, busco como taparse pero era demasiado tarde, él estaba viéndola atento, de pies a cabeza.
- Alcan… – no podía hablar sus dientes castañeaban
- Toma – él se retiró la capa
- No – ella señalo su mochila – tengo una toalla ahí
- No te abrigara
- Solo dámela – le grito – perdón
El abrió su morral y saco la toalla, la cogió y se cubrió, diablos que mala idea había tenido. Menos mal su cabello estaba seco, decidió irse, alejarse. Se agacho y recogió su ropa, la metió rápido de mala forma y empezó a caminar.
- Si firmo, dejare el pergamino en la aldea
- ¿A dónde vas?
- A la aldea
- Tenemos que hablar – se detuvo, tenía la toalla sujeta y temblaba
- No, ya hablamos mucho, tengo que irme
- Es una orden
- Tus ordenes me importan un carajo Kakashi – giro y grito molesta – tengo frio y debo irme
- Sol
- Ya te respondí – volvió a girar – permiso
- Ya basta – el grito haciendo que se detenga – deja de actuar así, vengo a pedirte perdón
- Está bien te perdono ya me voy
- Sol – el volvió a hablar serio – por favor, escúchame
- No tolerare más insultos o insinuaciones – giro a verlo – ya me canse de eso, hice lo que hice y listo, nada cambiara eso y tampoco me arrepiento, si tendría que volverlo a hacer por el bien de mi hijo, lo haría mil veces mas
Vio que el abrió los ojos y suspiraba, sabía que estaba entrando en terreno peligroso pero quería dejar todo en claro. Él se acercó lento, como meditando. Su cuerpo seguía temblando, diablos estaba empezando a sentir adormecimiento.
- Lo sé, sé que lo harías otra vez y no te culpo, lo admiro
- No dijiste eso aquella vez
- Fui un estúpido, un desgraciado, alguien que no supo ver lo valioso de ti, alguien que no
- Por favor, eso sonó tan a Shikamaru
- Bueno, él me dijo unas cosas, perdóname por favor, sé que no merezco eso y que tal vez ya no tenga caso pero perdóname
El estiro su mano, esperando que ella la acepte. ¿Qué supone que significaba eso? ¿Qué si aceptaba la mano lo perdonaría y listo? ¿Qué estaba buscando?
- Entiendo que te hayas enfadado, que hasta te hayas casi asqueado, pero no tenías por qué insinuar eso
- Lo se Sol – la mano seguía ahí – no tengo excusa para ese comportamiento
- El que acepte tu perdón no significa que…
- Lo sé – el bajo la mirada – acepta mis disculpas, de todo corazón quiero tener la oportunidad de luchar por ti, aunque tal vez
- Kakashi – la volvió a mirar – Sasuke y yo decidimos ser amigos, quiero que tengas en cuenta que no es sencillo solo empezar algo con alguien más, no sé si
- Te entiendo, por eso quiero una oportunidad, solo dámela por favor
- Sin ofensas en un futuro
- Si Sol, lo prometo
- Ten en cuenta que no soy como esas mujeres que…
- Te quiero a ti, es todo lo que necesito
- No me digas eso
- Por favor, dámela – la mano seguía estirada
- Está bien – no acepto la mano – te perdono y te daré la oportunidad, ahora si me disculpas, buscare un lugar para cambiarme y poder
- Sol – el seguía con la mano estirada – ven conmigo
- No – retrocedió – no lo hare
- ¿Por qué?
- Porque – pensó – porque me temo que no podre
- No te entendí
- Debo irme –estaba nerviosa – nos vemos
Empezó a caminar rápido, tenía que huir porque ir con el sería demasiado tentador, demasiado. Estar a solas con él no era recomendable, nada recomendable. Se chocó con algo y miro, era el frente a ella, el movió la mano y la termino cubriendo con su capa.
- Estas poniéndote azul, jamás dejaría que te congeles, vamos, te llevare aun lugar
- Kakashi ni iré a un lugar privad contigo
- No pretendo eso – rio – tengo una cabaña cerca de aquí, es grande y podrás vestirte
- Pero
- Te enfermaras, no tendrás mas misiones
- Está bien
Lo siguió, el suelo estaba helado pero se aguantaría, al rato llegaron a la cabaña. Ingreso algo nerviosa y estaba caliente, la chimenea estaba encendida, casi corrió a calentarse, se quitó la capa y la toalla. Suspiro cuando sintió su piel calentarse, después recordó que no estaba sola y busco la toalla para cubrirse, giro y él le ofrecía una seca. La acepto y se envolvió.
- Debes sacarte esa ropa mojada, hay un baño a la derecha, es privado, no te preocupes
- Gracias
Se levantó y cogió sus cosas, entro y por fin pudo respirar, no era correcto que este ahí. ¿El había estado ahí desde temprano? Por qué la leña estaba algo consumida. Se retiró la ropa mojada y busco unas secas, maldijo al no encontrarlas, se había olvidado ya que no era una misión larga. Ahora tendría que andar así, sin sujetador, sin bragas. Se colocó el pantalón y una camiseta abrigadora, después se colocó un suéter, era de Sasuke y la verdad le gustaba. Tenía el símbolo Uchiha pero lo uso. Le quedaba grande y le gustaba, salió descalza, se sujetó el cabello mientras caminaba. Esperaba que todo salga bien porque no quería más problemas.
