37: Miedo
El apareció con una taza, el humo salía de ahí. Dudando la recibió y olio el café, decidió tomarlo y relajarse, todo tenía que estar bien, era estúpido ponerse nerviosa. El primer sorbo la calentó, busco el pequeño mueble y lo miro.
- ¿Podría?
- Claro – el cogió su taza – por favor
- Gracias
Se sentó y suspiro, estaba tan caliente. Miro la chimenea, el fuego y la leña. Olía muy bien, el lugar estaba ordenado, limpio y lucia bien.
- ¿Vienes seguido?
- Sí, es mi espacio privado
- Ya veo
- Sol, aunque ya hablamos sobre eso, siento que no he pedido las disculpas como debe ser
- Déjalo así Kakashi, me basta con saber que te sentiste miserable
- Claro – el bajo su máscara y bebió – estoy tan nervioso como tú, es la primera vez que traigo a una mujer aquí y no miento
- ¿En serio? – lo miro
- Sí, es mi espacio personal, muy privado, algunos anbus saben de este lugar
- Debo sentirme halagada entonces
- No tanto así, solo quería que lo conozcas
- ¿A qué hora puedo partir a Konoha? No quiero incomodarte, es tu privacidad después de todo
- Cuanto te sientas bien del todo, no me incomoda, solo me pone nervioso tenerte, los dos solos y
- Y eso es lo que quiero evitar, no sería correcto
- ¿Por qué crees eso?
- No sería justo para ti
- ¿Por qué?
- Porque te mereces más que eso
- Sé que no me amas y bueno
- No se trata de eso, acabo de terminar bueno hace más de un mes termine una relación y creo que no es momento de ir más allá con alguien, no sería justo para ti
- No creas saber lo que me conviene
- Eso sonó tan a el
- En parte es cierto, pero solo soy sincero
- También lo soy Kakashi, si lo que deseas es tener sexo pues sé que puedes encontrar a alguien que te lo de
Se levantó y dejo la taza en la mesa, busco su morral y sus botines, era mejor irse. Los encontró en la entrada y se los estaba poniendo.
- No es sexo Sol – escucho – se trata de hacer el amor
- Sé que podrás conseguirlo
- Estas equivocada, no he tratado de buscarlo tampoco
- No tienes por qué abstenerte, debes solo buscarlo
- Lo busco en ti
- Lo siento, no tengo deseo de eso
- ¿Por qué?
- Ya te explique, no me siento preparada
- Porque no pruebas, tal vez
- ¿Ya basta no? ¿Porque no te vas al baño y te masturbas? Diablos – se colocó su morral – olvídalo, disculpa
- Sol, quédate
- No hare nada, no quiero
- No te lo pediré, lo prometo
- ¿Y la aldea?
- Solo unas horas, hablemos de otra cosa
- Está bien
Se sacó el morral y volvió a sacarse los botines, suspiro y se sentó al lado del kakashi. ¿Qué diablos le sucedía? ¿Por qué rechazar a semejante hombre? No era correcto, no era apropiado enredarse más con él, ¿si estaba dándole la oportunidad porque simplemente no se dejaba llevar? ¿Porque no hacerlo? ¿Qué la detenía? El solo hecho de recordar sus besos la hacía flaquear, respirar rápido y maldecirse, porque el sabia besar, sabia acariciarla, sabia complacerla.
Diablos, ¿A eso se le llamaba luchar contra la abstinencia? Porque siendo sincera, no tenía relaciones desde hace mucho, antes de terminar con Sasuke no había estado en esa situación por la presencia de Haki, en sí, la última vez que lo hizo fue cuando el llego a buscarla. Aquella vez que Sasuke la tomo celoso. Más de dos meses y era poco, porque antes pasaron años para que tenga esos deseos que tenía ahora, porque el emanaba deseo, pasión y…
- No escuchaste nada de lo que te dije – volvió a la realidad
- ¿Qué?
- Estabas en otro lugar, dije que me alegra que hayas completado tu misión
- Ya veo – lo vio y seguía con la máscara abajo, mostrando esa belleza sensual – claro
Ni sabía lo que decía, se dedicó a ver el rostro del hombre, a grabarse cada detalle, como ese lunar, que llamaba a ser tocado, a ser besado. Esos labios de tamaño respetable, que se fruncían, que...
- Tanto te sorprende verme sin la máscara, pensé que ya te habías acostumbrado – giro a verla
- Claro solo que – estaba respirando muy rápido – solo que
Se quedó viéndolo, ¿qué rayos le pasaba? ¿Qué le habían puesto a su café? ¿Acaso la estaba drogando? ¿Era eso?
- Le pusiste algo al café ¿no es así?
- No – el retrocedió – jamás haría algo así
- Entonces porque tengo la respiración agitada
- ¿A qué te refieres? - vio mucha preocupación en el
- Mi corazón esta – se tocó el pecho
- Déjame ver
Él se acercó y puso su mano en su pecho, después la miro, vio preocupación real, vio como el intentaba saber que sucedía. Entonces mando al diablo su dignidad y convicción, se lanzó sobre él. No le dio tiempo a reaccionar, se posiciono sobre sus piernas y sujeto su rostro.
- Maldito seas – le grito
- ¿Qué sucede? Sol
Y lo callo, lo beso de manera tan brusca, tan salvaje. Digna de un Uchiha, él se quedó quieto ante el desplante, movió sus labios y casi mordía los de él, entonces las manos del hombre se posaron en sus caderas y trataron de alejarla. Pero se pegó más a él, sus pechos quedaron pegados al cuello masculino y sintió el primer gemido.
Supo que ya no había marcha atrás, que todo sería consumado, y la verdad le importaba un carajo. Se dedicaría a disfrutar ese momento.
Kakashi no entendía nada, primero ella estaba alejándose como si apestara y no la culpaba, tampoco buscaba forzarla a hacer algo que no quería. Ya bastante tenía con su desprecio como para agregar más cosas en la lista. Había sido extremadamente controlado al verla en ropa interior, se había tomado su café muy amargo para apagar el deseo que tenía que sujetarla y hacerla suya. Pero ahora todo se estaba derrumbando, toda su convicción estaba en el suelo, porque ella estaba devorándolo, succionando sus labios.
Intento alejarla pero al sentir su agraciados pechos en su cuello su cuerpo reacciono al instante, sus manos se movieron hasta su trasero el cual toco y acaricio sobre el pantalón, la pego más a él para que su zona intima termine chocando contra su erección que estaba a punto de destrozar su pantalón.
El primero gemido salió y se maldijo, quería detenerla porque no fue así como se imaginó su primera vez, fue algo más romántico, más tranquilo y en un lugar mejor, pero ahí estaban, en su cabaña, ella casi arañándola la cara. Empezó a hacer que ella mueva su cadera sobre él, cuando lo obedeció dejo que su cabeza caiga para atrás, había soñado con esto por años, anhelado ese momento y estaba pasando, por fin estaba pasando.
Sintió que dejaban sus labios y empezaban a devorar su cuello, ella luchaba por besar esa parte. Dejo que una mano se encargue del movimiento abajo, casi se arrancó la camiseta de cuello alto, para que ella pudiera besarlo libremente. Las manos de Sol se movieron a sus brazos descubiertos, sentir las caricias lo deseo creció, pero quería recostarla, también quería tenerla sobre él, dominándolo.
Introdujo sus manos debajo del suéter que usaba, sintió otra camiseta, estaba buscando introducir su mano debajo pero ella se alejó un poco, se asustó pero vio cómo se quitaba el suéter y la camiseta de un solo jalón, se quedó sorprendido al ver sus pechos sin nada más. Tan grandes, tan hermosos, la admiro unos segundos porque ella volvió a pegarse a él y abrazarlo, con sus manos recorrió la espalda femenina, tan suave, tan seductora. Ella se echó para atrás un poco, dándole una visión de ensueño, dispuesto a no quedar como un chiquillo, fue directo a lo que deseaba, primero fue el seno derecho, lo beso de manera delicada pero profunda, ella gimió en voz alta, después toco el izquierda, sabia a gloria.
- Kakashi – ella logro decir
Aquella frase lo volvió loco, tan desesperado que dejo de tocarla y se apuró por quitarse la camiseta sin mangas que tenía, una vez conseguido la pego a él sintiendo la gloria, retomo el movimiento de caderas mientras la volvía a besar, demonios cuanto había soñado eso. Ella bajo su mano hasta tocar su miembro, dio un salto por el roce de su mano sobre su pantalón y supo que podría acabar en cualquier momento.
Quiso que siguiera pero era hipnotizante como la pequeña mano de ella se movía sobre su pantalón acariciándolo, condujo la mano de ella al broche, hizo que lo soltara y bajara el cierre, automáticamente ella introdujo su mano debajo de sus boxers y casi grito de la emoción, tuvo que pegar su rostro al cuello de ella, porque estaba acariciándolo de manera delicada pero firme. Dejo que ella lo haga, contuvo muchos gemidos y trato de no lastimarla con su agarre desesperado, estaba a punto de terminar, de no disfrutar lo que seguía.
- Sol – logro decir
- Uhm – ella seguía moviendo su mano
- Voy a – se le corto la voz porque casi llegaba el final – voy a
- No aun, no me dejes así
Fueron las únicas palabras que necesito para casi tirarla sobre el mueble, supo que fue brusco pero la pasión estaba dominándolo. Desato el nudo del pantalón de Sol y lo bajo, no tenía bragas, por todos los Hokages, tuvo que respirar para no eyacular. Se paró por completo, viéndola desnuda, era un sueño hecho realidad. Se bajó los suyos desesperado, se colocó entre sus piernas y la miro, eso estaba sucediendo.
Ella acaricio su rostro y le sonrió, suficiente estimulo, la penetro directo y fuerte, vio un pequeño salto en ella. Sus ojos se cerraron, después siguió la otra estocada, profunda, dura y frenética.
Sabía que no resistiría más, que todo acabaría muy pronto, sintió como ella estaba lista para él, como sus caderas se movían a su ritmo, como lo aceptaba por completo. Se dedicó a gemir y seguir, lo haría hasta que ya no pueda más, entonces ella se levantó un poco y logro volver a sentarlo, entonces ella empezó a llevar el ritmo, a subir y bajar.
- Sol – logro decir casi al borde – desee tanto esto
Abrió su boca y empezó a gemir con más profundidad, ella estaba moviéndose más rápido, sus senos chocaban con su boca y era demasiado para él. Le sujeto las caderas y marco otro ritmo en el cual ella empezó a maldecir y a apretar más su erección. Entonces llego el movimiento final y escucho un "Mierda" a los lejos mientras se dejaba ir, su cuerpo tembló y las caderas de ella empezaron a ir más lento.
Al poco rato estaba respirando agitado, su rostro estaba sobre el hombro de ella, controlando la agitación, vio que la cadera derecha de sol tenía un moretón rojo, tal vez uso mucha fuerza. Se fue alejando y la vio, ella tenía los ojos abiertos, se quedaron viendo, como preguntándose que había pasado, como es que llegaron a eso.
- Sol yo
- No – ella lo cayo poniendo un dedo en sus labios – sé que no querías que fuera así, pero yo sí, necesitaba esto, lamento si parezco una…
- Me encanto – logro zafarse del dedo – fue increíble – aun respiraba agitado – por favor dime que lo haremos otra vez, necesito compensarte
- ¿Compensarme?
- Tu aun no terminas, yo no puede soportar mas
- Kakashi
- Por favor, tengo que hacerlo, no puede ser, no espere a que tu
- No lo digas, es vergonzoso
- Después de esto, no siento vergüenza alguna
Se acercó y la beso, suave, ella le correspondió. Era como sellar algo importante, un acuerdo entre ambos. Sus frentes chocaron y se quedaron así por un tiempo.
- ¿Deseas descansar?
- No – ella rio un poco – ¿sería grosero pedirte algo de comida?, porque en Oro… – se quedó callada – en el sonido no llegue a comer nada
- Claro – obvio el detalle – déjame ver que tengo en la alacena, podría hacer algo
- Déjame eso por favor, sé que puedo improvisar algo
- Está bien
Ella dudo un poco en levantarse pero lo hizo nerviosa, le vio cubrirse rápido el cuerpo, pero pudo notar claramente las cicatrices en su vientre, eran marcas del embarazo y también, unos cortes menores. Imagino que eran de las extracciones de óvulos, obvio el detalle y cubrió su desnudes también, no tenía el cuerpo perfecto, tenía cicatrices de las misiones.
- No traje interiores, por eso no los tenía puestos, como era una misión corta
- Entiendo - se colocó la camiseta – abrígate por favor
- Si – se colocó el suéter – tengo mucho abrigo
A penas ella dio la vuelta, reconoció el suéter, una vez lo vio en Sasuke, hace unos años. Un hincón llamado celos lo atravesó pero trato de controlarse porque podría arruinar todo. Sonrió y termino de vestirse, ella ya estaba en la cocina mirando todo, la vio descalza y vio que el suéter le quedaba demasiado grande, si noto que estaba delgada, mucho más que antes, se supone que debería engordar.
- Creo que preparare esto, puedo hacer un puré sencillo y poner unos huevos fritos
- ¿Huevos fritos con el puré? – no le parecía atractivo a la vista
- Si, se me antojaron unos huevos fritos
- Continúas con los antojos – sonrío y vio como ella desaparecía su sonrisa y se quedaba pensando - ¿Sucede algo?
- No – ella giro – nada
Supo que algo podría suceder, hace poco había sido igual, ella tenía antojos de soda y los antojos llegaban cuando una mujer estaba esperando. La sola idea lo asusto, aterro y casi hacia que se desmayara, si ella estaba esperando un bebe de Sasuke, sería terrible. No podía ser.
- ¿Tienes más café?
- Si – se había colocado la máscara – en la despensa
- Gracias
- Sol puedo preguntarte algo
- Claro – ella encendía la cocina
- ¿Sospechas que estas embarazada?
Vio como ella soltaba la taza y la rescataba en el aire, lo miro entre molesta y sorprendida. Después que ella se tocaba el cuello como masajeándolo y sonriendo.
- Eso no podría ser, es imposible
- ¿Por qué?
- Porque lo sé, las mujeres lo sabemos, mis antojos son producto de mi abstinencia a las comidas
- Ya veo – ella lucia más tranquila – porque si fuera el caso, yo podría
- Kakashi – la miro – no estoy esperando y tampoco planeo hacerlo, es una decisión tomada hace muchos años, lamento si tu bueno, si planes tener familia, lo siento
- Está bien, no pensé en eso. Tranquila – se acercó a abrazarla – tenerte aquí es suficiente
- No digas eso, sé que no soy lo que tal vez necesites
- Déjame demostrarte que sí, lo eres todo
- Si dices esas cosas, me creeré mucho
- Créelo
La beso haciendo que ella se cuelgue de su cuello, sabía que eso podría conducir a mas pero se detuvo y separo, ella tenía hambre y no quería verla delgada. Se alejó y la dejo cocinar, esta vez la dejaría, después él podría hacerle algo delicioso, se acercó al piso y empezó a recoger algunas cosas que salieron volando, vio el pergamino y lo guardo.
- ¿Te gusta salado? ¿Poco?
- Como lo hiciste la última vez
- Está bien
Se sentó y la vio, era un sueño vuelto realidad, ella preparando algo para él, tan feliz, tan ella. El esperando o tal vez leyendo algo, Icha Icha, claro que si lo leía ella aparecería y no la dejaría terminar. Suspiro y pensó que era afortunado, que todo estaba saliendo demasiado bien, que todo tendría un rumbo bueno. Que ellos se quedarían juntos, que tal vez se casen.
¿Querría ella casarse? Tal vez se estaba adelantando demasiado, no podía meterse esas ideas en la cabeza. Cerró los ojos tratando de canalizar sus pensamientos a otro lugar.
Sentía que lo movían y que acariciaban su rostro, la calidez lo arrulló mas, después escucho algo como "Iré comiendo sola" abrió los ojos y noto que ella estaba caminando.
- ¿Qué? – noto que se había quedado dormido
- Lamento haberte despertado
- No, siento haberme dormido que tontería
- Estabas cansado, no te preocupes, ven vamos a comer
- Si – se acero y vio la mesa, había muchas cosas
- Provecho
- Gracias Sol
Empezó a comer, ella lo hacía en silencio, no era incomodo solo que quería más conversación entre ellos, más complicidad.
- Dentro de poco tendré mas misiones
- Será genial – ella le sonrío – quisiera poder hacerlo más seguido
- Claro pero no serán tan cerca, habrán algunas que serán lejos, tomaran días
- Genial – ella bebió café – Haki también sale muchos días
- Lo sé, será difícil tenerte lejos
- Imagino que no serán más de tres días, no haremos tanto drama por eso ¿No?
- Claro – se insultó internamente por la cursilería – solo tres días
- No nos hemos visto casi en cuatro años, tres días no es nada
- Lo sé – se sintió dolido, como si a ella no le importara alejarse, pero claro que no le importaba, ella no estaba enamorada o ¿Si? - ¿Sientes algo por mi sol?
Y cuando la pregunta salió quiso golpearse contra mesa, la vio dejar de comer y verlo. "Estúpido" se gritaba, era un idiota. ¿Cómo se le ocurre preguntar algo así?
- Me gustas, es cierto, tampoco podría ocultarlo, me gustas desde el principio, es como una atracción natural, algo que no necesito pensar mucho, amar es diferente, sé que no puedo confirmarte a un cien por ciento si te amo solo el tiempo lo dirá, también sé que tal vez no quieras esperar ese tiempo para saber si de verdad te amo, sé que es difícil y tampoco podría obligarte, pero como te dije hace poco termine una relación que…
- Lamento haberlo preguntado, solo que, sentí que mientras estemos lejos tu no sentirás nada
- Ya veo – ella sonrío – te parezco fría, dilo no tienes por qué ocultarlo, no eres el primero que me lo dice, Sasuke también me reprochaba eso, que nunca le hacia una escena de celos, siempre era cortante, no solo el, una vez hace años tuve un novio, él se quejaba de que no lo llame en toda la semana, me bastaba con saber que estaba vivo, lo quería, pero es mi forma de ser, no puedo estar hostigando a alguien con palabras o abrazos como tampoco me gusta que lo hagan, cada quien con su espacio. Sé que es difícil de entender, ¿que si quiero espacio que hago con alguien? Una pareja es una apoyo, un amigo, un cómplice, no un accesorio que llevas siempre en tu cuerpo
- Entiendo
- ¿En verdad lo haces?
- Si, aprecio eso del espacio porque hay momentos que prefiero estar solo, leer y relajarme, no sé cómo sería estar con alguien ese momento, que alguien este sobre mi todo el tiempo
- Entonces estamos de acuerdo en algo, no creas que no te extrañaría si me voy por unos días, solo soy sincera.
- Entonces no tendremos problemas – siguió comiendo
Aunque en cierta forma se sentía algo triste, apreciaba que Sol sea sincera. Si Sasuke la amaba tanto era por eso, por esa sinceridad y comportamiento. Cero dramas, nada de cursilerías que a veces afloraban en él. Tenía que empezar a plantearse una vida tranquila con ella a pesar de apenas estar empezando aunque no le había pedido que sea su pareja. ¿Tenía que hacerlo? O ¿Es algo que se asumía? No sabía que pensar, Sol podía ser todo un misterio cuando se lo proponía.
- Quiero que pasemos la noche aquí – soltó
- ¿Seguro? No debes dejar la aldea por mucho tiempo – ella dejo de comer para verlo
- La dejo en buenas manos
- Creo que no es prudente dejarle todo a Shikamaru, el también necesita descansar
- Él se ofreció
- No lo creo conveniente
- Porque mejor no eres más directa y me dices que no deseas quedarte
- Es lo que trato de decirte, sé que acabamos de tener sexo y decirte que no quiero ir rápido sería estúpido, sin embargo, aún no estoy lista para dormir a tu lado, necesito pensar sobre lo que paso y antes que digas que puedo estar arrepintiéndome la verdad es que un poco, siento que en vez de crear algo hemos destruido mucho
Era oficial, ella lo estaba matando, el no sentía eso. El si pensaba que estaban en buen camino, tomando las riendas, ¿Por qué ella pensaba diferente? ¿Por qué ella sentía que no era así?
- ¿A que le temes? – pregunto serio
- A lastimarte, a que de aquí a un tiempo no pueda sentir lo que tú, a tener que destrozarte el corazón
- Eso va a depender de cuanto quieras abrirte, de cuanto me dejes entrar
- A eso le temo, no quiero volver a sentir algo y después eso se termine así, con líos, tu siendo el Hokage no puedes estar en escándalos, en la boca de un pueblo
- Eso no te importaba antes
- Los consejeros dejaron en claro que…
- Ellos no deciden mi destino Sol
- Pero si aconsejarte y no quiero avergonzarte
- ¿Cómo lo harías?
- Me conozco, sé que a veces puedo hacer locuras y…
- Sol tranquila – le toco la mano –no te agobies, deja que todo fluya
- ¿Estás seguro?
- Si – acaricio los dedos – sé que eres la indicada y sé que puedo darte todo, aunque mi vida ninja pueda que me aleje de ti, ten por seguro que estaré siempre contigo
- Quien diría que el Hokage era un cursi
- Me estoy ofendiendo
- No lo hagas – ella sonrió – solo bromeo
- Lo se
La dejo comer, platicaron de Haki y de cómo lo tomaría, sabía que para decirle les tomaría algo de tiempo porque apenas empezaban y preferían mantenerlo en privado. Aunque él se moría por caminar sujetando su mano, de tenerla a su lado, en todas partes. Al rato estaban sentados juntos viendo la leña consumirse, aun no oscurecía pero pronto lo haría. Ella le dijo que sería mejor regresar pero desde que se sentaron ya no lo menciono, estaban en silencio.
- ¿Aun deseas volver? – la miro de reojo
- No – lo vio – vamos a quedarnos, es muy acogedor aquí
- Gracias – acaricio su cabello – deberías dejártelo suelto
- No – rio – es un fastidio, prefiero sujetarlo
- Solo es una sugerencia
- Claro Hokage
La atrajo y la abrazo, quería sentir su aroma, su temperatura corporal, a pesar de estar tan cerca al fuego ella tenía las manos frías, el rostro, el cuello. Acaricio con su nariz ese espacio, cuello y hombro, era seductor, tan fino, tan delicado. Agradecía estar sin su máscara, podía sentir todo, hasta cuando su piel se erizo al contacto, la mano de ella llego hasta su cabello, esa suave caricia que le dio lo puso como loco, quiso tirársele encima pero controlo el asalto, solo beso delicadamente la zona.
- Sol – dejo varios besos
- Uhm – ella parecía concentrada en recibirlos
- Déjame hacerlo, déjame tomarte otra vez
- ¿Por qué me pides permiso?
- Porque sé que eres capaz de romperme la cara otra vez
- Como exageras
- Aun no sana del todo mi labio así que prefiero preguntar
- Lo siento
- Me lo merecía
Se levantó y estiro la mano para que ella la tome, cuando lo hizo la jalo y la cargo, ella protesto pero no le importo, no pesaba, tenía que hacerla ganar peso. La llevo hasta la habitación que tenía otra chimenea pequeña, estaba tibia, agradable. La recostó en la cama y decidió ir lento, como lo había planeado desde un principio.
Sol nunca antes había sentido tanto erotismo o excitación, estaba a punto de soltar una maldición, porque ya no podía controlarse, estaba perdiendo los papeles, a pesar de estar sobre él, a pesar de llevar el ritmo, él estaba ganando, él estaba haciéndole llegar al límite. La forma en como sus senos eran masajeados, como esas manos grandes recorrían su cintura, su piernas y como él hacía que se meza para sobre su erección.
Otra vez la hizo recostar sobre su pecho, su espalda choco contra ese pecho duro y este abdomen marcado, el aprovecho para volver a besarle el cuello, para volver a manejarle los senos, para volver a decirle cosas tiernas al oído. Iba a girar y besarle también pero otra vez hizo que se pusiera derecha, que siguiera dándole la espalda y la ayudo a retomar el movimiento, esta vez ya no iba de arriba abajo, ahora iba de adelante a atrás.
"Rayos" dijo susurrando cuando empezó a mover sus caderas de esa forma, lo sentía tan adentro, tan profundo. La velocidad aumentaba y escucho como el empezaba a gemir más profundo, como su voz se ponía más gruesa, más raposa. Nunca se había sentido tan sexy, tan femenina. Estaba por llegar a su clímax cuando la detuvo y la volvió a recostar, él estaba alargándolo. Algo molesta por no dejarla terminar, se giró bruscamente, el, la miro sorprendido.
- ¿Qué sucede?
- Nada
Sonrió y se sentó sobre él, a pesar de la oscuridad podía verse un poco, no mucho como para avergonzarse de sus cicatrices. Esta vez ella llevaría mejor el ritmo, empezó a moverse igual que hace un momento, el cerro los ojos y vio como sus manos sujetaban fuertemente las sabanas, como sus músculos del abdomen se marcaban y contraían. Deseosa siguió haciéndolo, lento pero fuerte, acaricio los pectorales, su vientre, él era perfecto, una ilusión en toda mujer. Supo que él quiso detenerla pero no le dejaría, ella quería llegar al clímax. Tomo las manos masculinas que pretendían sujetarla, las coloco en sus senos y las retuvo ahí, el maldijo en voz alta, y diablos, le pareció tan sexy que lo hiciera.
- Sol – el casi grito porque estaba también por acabar
- Cállate – le grito sin darse cuenta
Dicho eso ella soltó esas manos y se apoyó en sus pectorales, movió sus caderas más rápido y por fin pudo llegar, una ola de placer y una convulsión la atacaron, su cadera se movía sola, mientras que su vientre se contraía y su piel se erizaba. Sabía que él también estaba terminando, porque las manos de Kakashi sujetaban sus caderas, y su miembro de hundía mas en ella.
Espero un poco hasta que su respiración se normalice, se recostó sobre él, aspirando ese aroma tan sensual que tenía, sintiendo como su corazón casi se le salía del pecho.
- Lo siento, no debí haberte gritado
- No te preocupes, fue mi culpa por tratar de detenerte – la mano masculina acaricio su espalda – me alegra no haber terminado antes que tú y dejarte otra vez insatisfecha
- No digas eso – sonrió – me da vergüenza
- Después de esto la palabra vergüenza ya no existe entre nosotros
- Yo que creo que si
- No – el levanto un poco - ¿De qué te avergonzarías?
- Mi cuerpo
- Es normal
- Sabes que no – se recostó a su lado – tengo cicatrices y no tengo curvas
- ¿Sabes que tus curvas casi ocasionan una matanza en Konoha?
- ¿Mis curvas? ¿Qué curvas?
- Estas – el toco sin vergüenza su seno – y las de abajo
- No soy curvilínea, mis caderas son pequeñas
- Yo no lo veo así
- Yo si
- Debes recuperar tu peso anterior, ahora estas delgada y tal vez por eso no notes tus curvas
- Estoy comiendo bien, me extraña que aún no gane peso
- Algo no debe estar bien, ¿has sentido algo extraño?
- No mucho – se puso a pensar – solo cansancio y hambre
- Sería mejor que te revisaran
- Está bien – sintió que la cubría – Iré a asearme
- En el baño hay todo, úsalo con confianza
- Si
Camino rápido, no quería que el la viera mucho. Llego al baño y encendió la luz, se vio, estaba despeinada, algo sudada y con una cara de estúpida. Miro su cuerpo, se le notaba las costillas, sus senos seguían iguales a cómo eran antes, tamaño normal, sus caderas pequeñas y sus piernas, bueno sus piernas si estaban algo delgadas, sus músculos ya no estaban tan marcados como antes, como cuando entrenaba con Gai. Tal vez necesitaba eso, necesitaba ejercicio.
Se dio una ducha rápida, aseando todas sus partes. El agua estaba tibia, acogedora. Se secó y uso la toalla para cubrirse, salió despacio y delcaza, llego a la cocina y abrió paquetes de galletas que había visto, los comió rápido, ella misma se asustó de la velocidad con la que comía. Busco agua y la bebió, algo debía estar pasándole, tal vez su organismo no estaba asimilando los nutrientes, o ¿es que estaba enferma?
Camino de regreso a la habitación, vio su morral y se acercó, busco una camiseta, la estiro y decidió regresar. Estaba por dar la vuelta cuando se quedó viendo el calendario que estaba colgado en la pared. Estaban por iniciar febrero, no se había dado cuenta del tiempo que había pasado, se acercó a la pared y algo en su pecho empezó a hincarle, sacudiendo su cabeza dejo la idea, porque sería imposible. Ella no podía estar embarazada, era algo impensable.
Su mano automáticamente se fue a su cuello en donde estaba el implante, lo toco y seguía ahí, aun le faltaba tiempo para que deje de ser efectivo, no podía haber fallado, pero entonces ¿porque no tenía su periodo desde diciembre? ¿Por qué su maldito periodo no llegaba? Había olvidado por completo eso, los problemas le habían hecho olvidar todo.
Miro las fechas y la última vez que estuvo con Sasuke fue cuando Kakashi la encontró, a inicios de diciembre, después de eso ella había tenido un leve sangrado, de un día por decirlo así.
Después de eso nada, hasta ahora. Solo tenía hambre y sueño, eso no aseguraba que estuviera embarazada. Además Orochimaru le dijo que era muy efectivo, que nunca fallaría, entonces porque, ¿por qué estaba asustada? ¿Por qué empezó a temblar?
Tenía que revisarse, tenía que ir a un médico pero en Konoha no podía, sería demasiado sospechoso, hubiera hecho que Orochimaru la revise, que tonta, ni lo pensó. Pego su cabeza contra el calendario, ¿Y si estaba embarazada? No podía ser, ni siquiera podía pensarlo, no quería ni creer en una posibilidad, porque Sasuke ya había salido de su vida, no podía ser, no debía ser. Pero si era cierto ¿Qué diablos haría? ¿Huir? ¿Otra vez? Porque si Sasuke se enteraba el sería capaz de dejar todo y estar con ella. No podía hacerle eso a Sarada, tampoco a Haki, menos a Kakashi.
El único que podía ayudarle con eso era Orochimaru, el podría darle una opción, ¿Abortar? Rayos, no se atrevería aunque ya lo había hecho antes, cuando le dio el ovulo a Orochimaru pero era diferente, ahora si llegase a estar en cinta, ella tendría ya más de un mes, dos. No podría, no era correcto.
- Sol – despego su cabeza de la pared, giro asustada - ¿Qué sucede?
- Nada – sujeto la toalla y sonrió - solo veía los días, desde que me encontraste ha pasado tiempo, no me di cuenta
- ¿Solo es eso?
- Si – camino un poco – ha pasado mucho, tal vez el estrés me invadió y ni cuenta me di de la fecha
- ¿Entonces estas sospechando?
- ¿Qué?
- Estas sospechándolo – él estaba usando solo su pantalón - ¿Cuánto tiempo?
- ¿De hablas? – disimulo
- Deja de actuar – el cruzo sus brazos - ¿Cuánto tiempo tienes de embarazo?
- No estoy embarazada Kakashi – se sentó en el mueble – no entiendo porque insistes
- Ni tú te crees eso, el que hayas estaba viendo el calendario lo confirma, estas sospechándolo y puedo deducir que estas tomando como fecha de referencia el día que fui a esa aldea a buscarte, desde esa vez son casi dos meses, ¿Cómo es que no te has dado cuenta en tanto tiempo? Las mujeres tienen el periodo mensual y si no…
- Uso un anticonceptivo – se levantó – se supone que es privado pero lo vengo usando desde hace años, tiene un largo periodo de duración, es imposible que este en cinta
- Los anticonceptivos solo duran tres meses Sol
- Estas equivocado
- En Konoha…
- No me lo puse konoha, además es un tipo de implante
- ¿Orochimaru?
- Si – vio como la mirada de Kakashi cambiaba – es un implante, dura cuatro años más o menos
- Es un experimento suyo, tu misma lo has dicho, más o menos, tal vez ya dejó de funcionar y no lo sabes
- No es posible, aun así las hormonas se quedan en tu cuerpo y aún falta tiempo
- Mañana mismo iremos a que te revisen, en Konoha
- Iré sola y no a Konoha
- ¿Qué? – el descruzo sus brazos
- Iré al sonido, Orochimaru debe saber más de eso
- Sol
- No voy a discutir eso, es mi cuerpo y es mi problema
- ¿Y yo que? ¿No somos pareja?
- Esto es solo mío Kakashi, es algo que paso antes de que… es algo que debo solucionar sola
- Iré contigo
- No – lo reto – iré sola ¿Qué crees que pasara? ¿No confías en mí?
- Temo que hagas una locura
- ¿Crees que abortaría?
- Si
- ¿Crees que me conviene tener un bebe de un hombre casado? ¿De un hombre que ya se despidió de mí? Ya me pasó, no volveré a hacer lo mismo.
- ¿Serias capaz de asesinar a un bebe?
- ¿Serias capaz de criarlo tú?
- Si
¿Qué rayos le pasaba a Kakashi? ¿Por qué tenía esa expresión tan seria? ¿El sería capaz de criar a un hijo de Sasuke? Estaba loco, estaba alucinando. Rio y trato de relajarse, Kakashi estaba fuera de sus cabales.
- Kakashi por favor escúchate, estás diciendo cosas que después podrías querer no haber dicho
- Sol no trates de saber lo que quiero
- Creo que ya pasamos por esto, no lo haremos otra vez
- Iremos al sonido mañana temprano
- Se te olvida que tienes una aldea que proteger
- No va a destruirse por un par de horas
- Eres el Hokage
- Y tú eres mi pareja
- Aún no me has pedido eso
- Lo hare ahora entonces
- Iré sola
- Iremos
- Iré
- Sol por favor no seas necia, iré contigo para asegurarme que no harás nada desquiciado
- No soy una niña – recogió sus cosas – sea cual sea la respuesta tomare al mejor decisión
- Sol
No lo escucho, camino directo a la habitación y busco su ropa, la encontró y empezó a ponérsela, menos mal su ropa interior ya estaba seca. Estaba terminando de vestirse cuando el apareció, viéndola. Salió de la habitación y busco sus botines, estaba en la entrada, si partía ahora, llegaría al amanecer, no importaba, tenía que solucionar eso.
- No saldrás de aquí
- No puedes impedírmelo
- Sol
- Ya basta Kakashi, no te creas mi dueño, yo puedo decidir, sé que no estoy esperando, iré y volveré mañana mismo, no voy a mentirte ¿tan difícil es confiar en mí?
- Sé que lo ocultaras, siempre tienes que ocultar algo, siempre tienes que poner una barrera, siempre, pareces el, como si su actitud se te hubiera pegado, date cuenta que estas actuando como el, alejando a todos
- No sabes lo que dices
- Tu eres la que no sabe cómo se comporta, no estoy dando permiso
- No te lo estoy pidiendo
- Soy tu hokage
- No uses eso ahora
- Lo hare, si es para retenerte lo hare
- Ya basta – abrió la puerta
- Detente Sol – él se acercó – podemos ir juntos, solucionar las cosas si algo pasa, podemos hacerlo juntos
- No pensamos igual, no podemos hacer eso juntos
- Sasuke te odiara, en verdad lo hará
- No lo metas, el ya no es parte de mi
- Tal vez una parte de él vive en ti, tal vez
- Vete al diablo
Lo empujo y cerro, el aire frio la golpeo, corrió hasta llegar a los árboles, miro a todos lados, sabía que él estaba saliendo se concentró y activo el sharingan, escucho un "detente maldita sea" pero no lo hizo, ella desapareció como lo hizo el Kamui. Cayo de rodillas y la tierra amortiguo el dolor, miro incrédula a todos lados y reconoció que estaba en el sonido, suspiro se levantó, trato de enfocar mejor, estaba tan oscuro.
Siguió su instinto y pudo distinguir la entrada a la guarida, se acercó y dudo en tocar, sabía que no eran horas de llegar pero tampoco era tan tarde.
Toco tres veces y no abrían, algo resignada se recostó en la puerta, si Kakashi la siguiera el llegaría al amanecer, eso le daba tiempo de resolver todo. Escucho unas cadenas y después otra vez la pelirroja salió, tenía la mirada cansada.
- ¿Otra vez tú?
- Vengo a verlo
- No esta
- Rayos
- Volverá en unas horas, puedes esperarlo en su habitación
- ¿me dejas ir hasta ahí?
- Ya sabes cómo me amenazo, no quiero tentar a mi suerte
- ¿A dónde fue?
- No lo sé y no me importa
Paso y la muchacha volvió a cerrar todo, camino lento mirando a todos los lados, estaba más frio de lo normal, a pesar de estar abrigada sentía mucho aire helado. Bajo las escaleras y llego a las habitaciones, se quedó quieta en la de Sasuke. Tentada abrió la puerta, estaba oscuro, se acostumbró a la penumbra y miro todo con nostalgia. ¿Estaría esperando? ¿Sería verdad? No podía serlo, no lo creía.
Se acercó a unos cajones y abrió, la ropa de el seguía ahí, automáticamente sintió su olor, un recuerdo la invadió, el sujetando su mano, guiándola por su vientre, tocando su ingle, llegando casi a tocar su zona intima, viéndola directo, viéndola con ese ojo dominante.
Abrió los ojos y sacudió su cabeza, no tenía que pensar en eso. Salió de la habitación y fue a la de Orochimaru, ingreso y estaba oscura, cerro y busco las velas que había visto. Las encendió y se sentó en la cama, tenía que esperarlo, le mandaría un mensaje, para que apure pero decidió que mejor esperaría. Miro el reloj, eran las diez de la noche, tal vez Kakashi empezó a caminar o tal vez estaba de regreso a Konoha, no podía asegurar nada.
Bostezo y decidió dejarse caer en esa cama grande, olía a limpio y a él, sonrió y cerro sus ojos, tenía que espéralo para que investigar que le pasaba. Porque algo no estaba bien, algo no se sentía bien en ella.
